miércoles, 23 de abril de 2025

 

La labor humanitaria de España

en

la Primera Guerra Mundial

Fotografía de Alfonso XIII en 1916. A la derecha una de las cartas recibidas por el monarca. ARCHIVO PALACIO REAL.

https://www.rtve.es/television/20250305/cartas-humanitarias-alfonso-xiii-salvaron-vidas-durante-i-guerra-mundial/16477179.shtml 

Una neutralidad española forzada

. Como bien es sabido, España permaneció neutral en la Gran Guerra debido a la inestabilidad política de España, las secuelas del desastre del 98 y la guerra colonial en Marruecos, donde estaban estacionados la mayoría de los soldados españoles.

Además, el rey y muchos españoles eran francófilos o en general aliadófilos, mientras que entre la clase militar y política monárquica las posiciones proalemanas eran dominantes. La neutralidad de España era forzada por las circunstancias, un signo de debilidad e impotencia, pero también el resultado de una decisión concienzuda que evitó aventuras fantasiosas que salieron mal, como les ocurrió a países como Italia, Rumanía o Portugal. La economía española experimentó un notable desarrollo entre 1914 y 1918 porque podía hacer negocios con países beligerantes muy necesitados de todo, y el rey Alfonso XIII quería jugar de la mejor manera posible la baza de la neutralidad.

El monarca ambicionaba posicionarse como el mediador más apto para cuando llegase el momento de firmar la paz entre las potencias involucradas en la guerra. Trató de poner fin a las represalias contra soldados capturados y civiles, a la guerra submarina, o a los bombardeos sobre población civil, pero en esto y en ser el que organizaría una conferencia de paz fracasó. Con lo que sí marcó la diferencia fue con la labor humanitaria española. Ya en agosto de 1914, cuando parecía que los alemanes podrían conquistar París, el rey encargó llevar de forma anónima 500 francos al hospital militar de Bayona, y en la periferia de París impulsó la creación del Hospital Militar Español para los Heridos de la Guerra.

Las actividades humanitarias gestionadas desde el Palacio Real de Madrid empezaron de forma casual ya desde el inicio de la guerra, concretamente en la Secretaría Particular del rey, encabezada por Emilio María de Torres, licenciado en Derecho y Relaciones Internacionales. Pero la Oficina Pro Cautivos echó formalmente a rodar en julio de 1915, cuando se divulgó en el diario francés Le Petit Gironde la historia de una mujer que pidió ayuda al rey de España para encontrar a su marido, un soldado francés desaparecido en agosto de 1914. Finalmente, fue hallado en un campo de prisioneros de Alemania, y esta noticia esperanzadora hizo que las peticiones de información se incrementaran exponencialmente.

De 2.000 peticiones recibidas en enero de 1915, se pasó a 11.500 en agosto. Era un aluvión de cartas a responder y pesquisas diplomáticas que hacer, por eso Alfonso XIII decidió crear la Oficina Pro Cautivos, con el objetivo principal de localizar desaparecidos y prisioneros y devolverlos a su país con sus familias o informar si se encontraban bien o habían muerto. Esta decisión hay que entenderla como parte de una estrategia política para mejorar su imagen y la de España dentro y fuera de nuestras fronteras y para posicionar a España como mediadora en el fin del conflicto. No se trataba de una ayuda completamente desinteresada como algunos monárquicos han dejado caer.

La Oficina Pro Cautivos era una mezcla de iniciativa privada del rey e iniciativa estatal empleando la red diplomática española. La Oficina dependía del monarca y del presupuesto asignado a la Casa Real. Alfonso XIII gastó poco más de 200.000 pesetas de su patrimonio para las labores de la Oficina entre 1915 y 1921, y también hubo donativos para la causa humanitaria de particulares y empresas. Poco dinero para la gran actividad que llevó a cabo atendiendo a familias, sin discriminar por país de origen o credo.

Miles de cartas llegaban cada mes a palacio, se respondían ágilmente y se les asignaba un expediente a cada caso. La Oficina Pro Cautivos nació para localizar a desaparecidos, pero amplió sus actividades para hacer repatriaciones, gestionar correspondencia postal, donativos de libros de literatura española, envíos de ropas y alimentos, o remesas de dinero de familiares. Ante el volumen de peticiones, la Oficina llegó a emplear a 54 personas entre personal contratado y voluntarios que colaboraban de forma esporádica, tanto hombres como mujeres. Pero su tarea hubiera sido imposible sin la ayuda de más de 50 militares y 300 diplomáticos y personal de embajada.

El papel de las embajadas españolas

Las embajadas más activas en la labor humanitaria de España fueron las de Alemania, Austro-Hungría, Bélgica y Suiza. El embajador Polo de Bernabé en Berlín se quejaba de que recibía más de mil cartas diarias con peticiones sobre prisioneros y desaparecidos. La embajada española de Berna, Suiza, país donde se producían intercambios de prisioneros, tramitó más de 50.000 peticiones entre agosto de 1914 y diciembre de 1915, 102 cartas de media al día, cuando solo había seis trabajadores.

El embajador, ya un hombre mayor, se quejaba de tener que trabajar 14 horas todos los días de la semana y decía que su sede diplomática se había convertido en una agencia universal, pues igual se hacían repatriaciones y mandaban comida o ropas a prisioneros que recogían huérfanos de guerra. El embajador español en Viena, Antonio de Castro, comunicaba lo desbordada que estaba la embajada en septiembre de 1914: “Salimos, por lo menos yo, a 16 horas de trabajo todos los días, porque como a la representación oficiosa de Rusia y Serbia se ha añadido la de Bélgica, no sé cómo hacer. Diariamente recibo entre 50 a 60 telegramas, y más de 100 cartas, pidiéndome informes de individuos [prisioneros], de familias de rusos, serbios, belgas ¡y hasta de franceses!”

Al estallar la guerra, España pasó a representar en Alemania y el Imperio austro-húngaro los intereses de ciudadanos franceses, belgas, rusos, serbios y montenegrinos, aparte de los españoles, y en Suiza varias decenas de nacionalidades. Por medio de diplomáticos españoles, los países beligerantes en la Primera Guerra Mundial mantuvieron negociaciones de intercambios de prisioneros y proporcionaban información sobre prisioneros de guerra. La embajada española de Suiza canjeó solo en julio de 1915 a 3.691 sanitarios y 3.575 inválidos franceses por 898 sanitarios y 640 inválidos alemanes.

Alfonso XIII medió en 1918 para un canje de prisioneros portugueses y alemanes e hizo gestiones a favor de 800 niños serbios internados en Austria. En el Imperio otomano la influencia española era más limitada, pero se tomaron iniciativas para ayudar a judíos, drusos, y cristianos sirios, libaneses y armenios. Mención especial se merece el marqués de Villalobar, uno de los pocos embajadores que pudieron permanecer en la Bélgica ocupada por los alemanes.

Intervino para salvar las vidas de algunas personalidades importantes, como el general Leman, defensor de Lieja. Aún más importante fue su papel en garantizar el abastecimiento de alimentos y medicinas para siete millones de belgas y dos millones de franceses del territorio ocupado, con la colaboración del embajador estadounidense Herbert Hoover, futuro presidente del país. Cuando murió el marqués en 1926, se celebró un funeral de estado en Bélgica en su honor, y hoy tiene un busto en el Senado belga.

La búsqueda de desaparecidos

Como he dicho, la principal tarea de la Oficina Pro Cautivos era encontrar, vivos o muertos, a personas desaparecidas por las que familiares suyos preguntaban al rey. El volumen de cartas alcanzaba picos cuando se producían batallas especialmente sangrientas. Así se explica que por la batalla de Somme entre julio y noviembre de 1916 aumentasen las peticiones desde todas partes del Imperio británico. Desde Londres, la madre del soldado Reginald Woodward escribió en agosto rogando auxilio para encontrar a su único hijo, y en noviembre fue informada que se encontraba en un hospital de Alemania y se estaba recuperando bien.

Una niña francesa escribió esta carta: “Majestad, mamá llora a todas horas desde que su hermano está prisionero. Majestad, mamá ha recibido una carta en la que le dicen que él va a morir de hambre. Majestad, si quisiera enviarle a Suiza, pues hace 2 años que está prisionero y mamá va a enfermar con seguridad. Majestad, os lo agradezco por adelantado. Vuestra Servidora, Sylviane.” La Oficina logró encontrar al tío de la niña en un campamento de Hannover, Alemania, y el embajador español hizo las gestiones necesarias para repatriarlo vía Suiza.

Un serbio enrolado en el ejército francés escribió: “Vuestra Majestad. En primer lugar, considero mi deber más sagrado agradecerles en mi nombre y en el de mi familia en Serbia que, gracias a Su Alta Intermediación, obtuve las primeras noticias de mi familia en Kragujevac (Serbia), ocupada por los búlgaros, por esfuerzo de la embajada de España en Sofía. No sé cómo podría expresar la alegría indescriptible de mi familia espiritualmente bien martirizada que, al no haber sabido nada de mí durante 2 años y medio, me había dado por muerto y temían haberme perdido por completo.

Es la salvación espiritual de mis padres ancianos (cada uno de 84 años), lisiados y desvalidos; y si fuera feliz, como espero, de encontrar con vida a mi familia, será sólo por vuestro único mérito, Su Alta Majestad. ¿Existe un servicio humano más merecido?” Una española de nombre Rosario López contactó a Madrid por su hijo, recluta de Francia por nacer en Orán, la Argelia francesa. En marzo de 1915 solicitaba información para saber si su hijo Francisco López estaba prisionero o muerto. El embajador en Berlín encontró a tres prisioneros con ese nombre en Alemania y el secretario particular Emilio María de Torres pidió más información.

Le escribió de vuelta: “Señora: tengo el honor de informaros que, según las noticias que acabo de recibir de la Embajada de España en Berlín, un tal Francisco López, del 2″ regimiento de Zuavos, cuya madre se llama Águeda López, se encuentra prisionero en el campo de Erfurt. A pesar de que la filiación no coincide con la que usted proporciona sobre su hijo, le escribo por si, por azar, se tratase de él. A la espera de informes suyos más precisos, reciba, señora, mis respetuosos homenajes.” La carta no recibió respuesta. Se confirmaban los temores de la madre de que su hijo estaba muerto.

La esperanza es lo último que se pierde, así que, cuando familiares no recibían noticias de los suyos, frecuentemente se autoengañaban expresando que el desaparecido estaba prisionero y no le permitían comunicarse con su familia, o que había perdido la memoria o se encontraba inconsciente. Sin embargo, hay que decir que, lamentablemente, la inmensa mayoría de personas por las que preguntaban familiares en sus cartas a la Oficina Pro Cautivos, un 85% del total, o nunca se encontraron, informándose con un conciso ‘no hallado’, o se confirmó su muerte y lugar de enterramiento. Esa era la tragedia de una guerra brutal.

Éxitos y fracasos en salvar vidas y liberaciones

Las gestiones del rey Alfonso XIII y algunos embajadores consiguieron la liberación de algunos personajes relevantes y otros de anónimos. Por ejemplo, gracias a la intervención española el pianista polaco Arthur Rubinstein, el actor Maurice Chevalier, el bailarín y coreógrafo ruso Vaslav Nijinsky, o el corresponsal Dmitri Yanchevetski fueron liberados. También sacaron de su cautividad a dos notables historiadores, Henri Pienne y Paul Fredericq, por petición pública de un articulista español y otra aparte del rey de Bélgica.

La diplomacia española logró el indulto de condenados a muerte, por ejemplo, de dieciséis serbios y bosnios en Austria-Hungría tras tres largos años batallando por ellos. Alfonso XIII escribió al káiser Guillermo II una carta personal enviada con rapidez para evitar la ejecución en Bélgica de algunas personas que ayudaron a prisioneros a escapar: “El más hermoso privilegio del señorío es el de perdonar. Te quedaría íntimamente agradecido si indultases a la condesa de Belleville y a las otras damas que, según se nos ha dicho, van a ser ejecutadas el lunes. Tu fiel hermano y primo.”

Esta lección de moralidad por parte de un monarca más joven que él debió costar de tragar al emperador alemán, pero cedió gracias a la postura de su esposa. En cambio, no pudieron salvar la vida de una profesora de enfermeras británica llamada Edith Cavell, ejecutada por los alemanes en la Bélgica ocupada por ayudar en fugas de prisioneros. Si las negociaciones para un indulto no se hubieran solicitado al embajador estadounidense, que se encontraba esos días enfermo y perdió días decisivos, y en su lugar se hubiera pedido ayuda a tiempo al embajador español, su ejecución se habría podido evitar.

Igual que el rey británico Jorge V, Alfonso XIII trató de salvar la vida del zar y la familia Romanov por vías diplomáticas después de que el zar se viera forzado a renunciar al trono, pero tales intentos fracasaron. El 23 de marzo de 1917, el embajador ruso en España Iván Kudáshev envió a Petrogrado un cable que decía: “Urgente y muy confidencial. A mi regreso hoy de Andalucía me ha llamado el rey. A Su Majestad le preocupa mucho el destino de la familia imperial y, por otro lado, teme que la estancia del soberano, que ha renunciado al trono, en Rusia, pueda provocar una revolución y un gran derramamiento de sangre.

Aunque la conversación tuvo carácter privado y el rey me pidió que no informara, no obstante, considero mi deber advertirle de que al embajador español le encargarán dirigirse al Gobierno provisional para hablar del destino de la familia imperial.” A Europa llegaron informaciones confusas de que el antiguo emperador había sido ejecutado, pero que su esposa e hijos seguían vivos. Por eso, el monarca español no desfalleció en sus intentos de rescatarlos y ofreció asilo. Tiempo más tarde se confirmaría la muerte de toda la familia del zar.

Visitas a campos de prisioneros

Una parte del trabajo humanitario y del rol neutral de España en la Primera Guerra Mundial fue el de inspeccionar campos de prisioneros para garantizar que no se vulneraran las convenciones de La Haya. Observadores del Ejército de Tierra y Armada, diplomáticos y médicos visitaron campos de prisioneros de Francia, Alemania, Austria-Hungría, Italia, Turquía y Bulgaria. Revisaban el acondicionamiento y las condiciones higiénicas de los campos de prisioneros, el trato que recibían, la alimentación, qué servicios médicos y de culto tenían, o qué actividades de ocio podían disfrutar los cautivos. Hacían entrevistas individuales a prisioneros para escuchar sus quejas.

La información que recogían de los campos de prisioneros la trasladaban luego a los países de origen de los prisioneros y hacían peticiones de mejoras al gobierno pertinente. Fundamentalmente las visitas se produjeron en Alemania en favor de prisioneros franceses y belgas y en Austria-Hungría para ver cómo estaban los prisioneros rusos y serbios. Como curiosidad, entre los prisioneros serbios se encontraban judíos sefardíes que hablaban perfecto español.

En su visita al campo alemán Münster II, con unos 12.000 prisioneros, el capitán español Antonio Adrados informó en un reporte de 1916: “La alimentación en estos campos es de las más insuficientes. Los hombres están hambrientos. Los prisioneros rusos son tratados con una brutalidad indignante: atados al poste de castigo; zurrados a cintarazos; bastonazos, culatazos, si no obedecen las órdenes, las más contrarias a las leyes de la guerra. En Dun-sur-Meuse, son rusos los prisioneros obligados a trasladar las municiones, desde los trenes de vía ancha a los convoyes de ferrocarril de vía estrecha, que las llevan hasta el frente. En cuanto intentan sustraerse a esta obligación, son golpeados, castigados, privados de comida […]. Es vida de esclavos.”

En general, los campos alemanes eran los peores. El embajador en Berlín Polo de Bernabé consiguió en marzo de 1915 que el gobierno alemán pasase a permitir que los prisioneros escribiesen dos cartas al mes y tres tarjetas postales por semana. Francia, en reciprocidad, adoptó el mismo trato. El trato a prisioneros en Italia era el mejor, pues estaban repartidos en numerosas poblaciones en vez de juntarlos en grandes campos de concentración, les permitían bañarse a diario, leer periódicos, escribir cuatro cartas al mes, o hacer excursiones.

Otro lugar donde se sintió el humanitarismo español fue en África. El ejército alemán de Camerún fue derrotado por los franceses y se vio obligado a refugiarse en Guinea Ecuatorial, entonces colonia española. Fue una llegada masiva de 17.000 personas entre civiles y militares alemanes y africanos que servían al Imperio germano. Fueron trasladados a la isla de Fernando Poo, tratados por médicos de la marina española, y su presencia obligó a construir un campamento de refugiados tomando medidas para prevenir epidemias. Al cabo de un tiempo la mayoría de los alemanes fueron evacuados a España, mientras que los africanos permanecieron allí.

La labor humanitaria en cifras

Las labores de la Oficina Pro Cautivos continuaron más allá de la guerra, pero con una importante disminución en los empleados y las cartas que recibían. Su actividad terminó al finalizar febrero de 1921. Si ponemos cifras a la labor humanitaria de España en la Primera Guerra Mundial a través de la Oficina Pro Cautivos y de sus diplomáticos, el balance es muy notable. Observadores españoles colaboraron estrechamente con Cruz Roja e hicieron unas 3.000 visitas a campos de prisioneros para controlar que el trato que recibieran fuera acorde al derecho internacional.

Los 54 colaboradores de la Oficina Pro Cautivos generaron casi medio millón de documentos en los archivos estatales. Atendieron solicitudes sobre 111.000 prisioneros de guerra o desaparecidos franceses y belgas, unos 15.000 alemanes y austro-húngaros, 7.950 británicos, 6.350 italianos, además de centenares de rusos, portugueses, estadounidenses, serbios, o rumanos. Hicieron 16.560 solicitudes de repatriación de militares y más de 60.000 para civiles cautivos, y consiguieron el indulto a la pena capital para al menos un centenar de personas.

Reconocimiento y valoración de la faceta humanitaria de Alfonso XIII

Las acciones humanitarias españolas encabezadas por Alfonso XIII lograron mejorar el prestigio del rey y de España fuera del país, sobre todo en Francia y Bélgica por ser sus ciudadanos quienes más ayuda recibieron. Multitudes agradecidas quisieron ver a los reyes de España en su visita a Bélgica en 1923, y Francia y Bélgica concedieron condecoraciones al personal de la Oficina Pro Cautivos en 1919. Hasta el diario socialista L’Humanité elogió los esfuerzos humanitarios de Alfonso XIII.

Por eso no extraña que, cuando el rey se exilió de España al proclamarse la Segunda República y viajó a Francia, fue recibido por grandes multitudes de miles de franceses, expectantes por el acontecimiento, pero también agradecidos porque aún recordaban la ayuda del monarca español durante la Gran Guerra. En cambio, la opinión pública española no conoció mucho esta faceta del monarca, porque fue una acción más proyectada hacia el exterior. Como no podía ser de otra forma, principalmente fueron publicaciones monárquicas y conservadoras como El Heraldo de Madrid, La Época, El Universo, o El Imparcial las que se hicieron eco del humanitarismo dirigido por el rey de España.

Por su labor humanitaria Alfonso XIII fue propuesto para el Premio Nobel de la Paz, pero no pudo ganar frente al Comité Internacional de Cruz Roja, que se llevó el galardón en 1917. En los otros años del conflicto no se otorgó el premio o quedó desierto, y cuando un francés agradecido por su ayuda y un español presentó de nuevo la propuesta para que recibiera el Premio Nobel de la Paz en 1933, la imagen del rey exiliado no estaba en su mejor momento y no tuvieron en cuenta sus méritos pasados. Tampoco los noruegos querían que pareciera que se entrometían en la política española en contra de la República.

El biógrafo de Alfonso XIII, Julián Cortés Cabanillas, le preguntó al exmonarca cuál fue el acontecimiento de mayor trascendencia de su reinado y el que más benefició a España. Sin vacilar un momento, Alfonso respondió: “La neutralidad durante la Gran Guerra. Y no sólo por las vidas conservadas y por las utilidades recibidas, sino también porque España se evitó los horrores de una paz, cimentada tan falsamente. […] Junto a los beneficios económicos derivados de la neutralidad, yo aproveché la triste oportunidad para demostrar la generosidad cristiana de España y su gran espíritu humanitario, haciendo directamente o por medio de mi Gobierno cuanto me era posible para salvar vidas en cualquiera de los países beligerantes, devolver el mayor número de prisioneros a sus respectivos hogares y garantizar el libre paso de los barcos-hospitales.”

Fuentes

Cortés-Cabanillas, Julián. Alfonso XIII: vida, confesiones y muerte. Editorial Juventud, 1966.

Gonzalo Miguel Vidales, David. España ante la Gran Guerra: La Oficina Pro-cautivos de Alfonso XIII. 2022. Universidad de Valladolid, trabajo de fin de grado.

Navarro Suay, Ricardo, y Juan F. Plaza Torres. “Una «hazaña prácticamente desconocida»: la participación de médicos militares españoles en la Primera Guerra Mundial.” Sanidad Militar 70.1 (2014): 51-57.

Pando Despierto, Juan. Un rey para la esperanza. La España humanitaria de Alfonso XIII en la Gran Guerra. Temas de Hoy, 2002.

Ramos Fernández, Fernando, y David Caldevilla Domínguez. “Dos caras de España en la I Guerra Mundial: De la mediación humanitaria de Alfonso XIII al suministro logístico a ambos bandos.” Historia y comunicación social 18 (2013): 223-244.

Rodríguez Dávila, Javier. La labor humanitaria de España durante la Gran Guerra: Alfonso XIII y la Oficina Pro-Cautivos. 2015. Universidad Autónoma de Madrid, trabajo de fin de máster.

Tusell, Javier, y Genoveva García Queipo de Llano. Alfonso XIII. El rey polémico. Taurus, 2012.

Volosyuk, Olga, editora. Испания и Россия: дипломатия и диалог культур. Три столетия отношений. España y Rusia: diplomacia y diálogo de culturas. Tres siglos de relaciones. Indrik, 2019.

https://lahistoriaespana.com/la-labor-humanitaria-de-espana-en-la-primera-guerra-mundial/



 

El Ladino

https://yadbeyad.wordpress.com/2010/02/11/idioma-judeoespanol-ladino/

 

Los judíos fueron expulsados de España el 2 de agosto de 1492, en virtud del Edicto de Granada que establecía la obligación de abandonar el territorio español para todos los judíos, salvo aquellos que se convirtiesen al cristianismo. La mayoría de los sefardíes optaron por el exilio, y casi todos ellos fueron recibidos por el sultán Bayaceto II en el Imperio Otomano. Otra parte se estableció en Marruecos, Holanda y algunos países de Europa Central.

Los sefardíes establecidos en el Imperio Otomano pertenecían a un nivel social y económico en cierta medida superior al de las poblaciones autóctonas, lo cual permitió que éstos conservaran la lengua y la mayoría de sus tradiciones hispánicas por casi 400 años. Algo similar ocurrió en Marruecos, sin embargo, el tiempo favoreció que se originaran dos versiones del español sefardí, el ladino (hablado en los Balcanes) y el haquetía de Marruecos. Por la influencia cultural que tuvo el ladino y desde luego, por el número de hablantes que tuvo, mucho mayor que el haquetía, es considerado un especimen lingüístico muy interesante para filólogos e hispanistas.

La lengua hablada por los judíos españoles antes de la expulsión no difería sustancialmente del idioma español hablado por la mayoría de la población, aunque tuviera en ocasiones rasgos específicos, particularmente el empleo ocasional de léxico hebreo. En las primeras décadas del establecimiento de los sefardíes en la ciudad de Salónica, coexistían varias de las lenguas habladas en la Península Ibérica. Era posible, en los diferentes barrios o Calls identificar lenguas como el gallego, catalán o portugués. Sin embargo, la sustancial predominancia de los sefardíes de origen castellano o andaluz propició que las lenguas anteriores cayeran en desuso, no sin haber ejercido cierta influencia.[1]

 

El judeoespañol posee una gran cantidad de vocablos de corte “arcaico”, en relación con el castellano actual. Mucho de esto se debe a la falta de dinamismo que tuvo el idioma en los Balcanes, lejos de la “Madre Patria”, cuya lengua se enriqueció y sufrió reformas con el paso de los años. El judeoespañol por su parte, adquirió vitalidad de la lengua turca y griega principalmente, las cuales lo enriquecieron y en cierta medida, modernizaron.

En sus lugares de exilio, los judíos mantuvieron la lengua española porque ésta era un signo de pertenencia a la comunidad judía, y en los lugares donde los sefardíes compartían espacio con los ashkenazíes, como manera de diferenciarse. Incluso en la Turquía otomana, el español hablado por los sefardíes era conocido como yahudice (literalmente, judío). Un enviado diplomático otomano que visitó España en el siglo XVII, se sorprendía de la lengua hablada en el país, como lo manifestó en una carta escrita a la Puerta Sublime: Curiosamente, en España han adoptado la lengua de los judíos de nuestro Imperio.[1]

 

Durante siglos, se produjo una abundante tradición oral en judeoespañol, así como una importante cantidad de literatura. En la ciudad de Salónica, primero otomana y más tarde griega, donde la comunidad sefardí integraba el 65% de la población, el judeoespañol era usado como lingua franca en el comercio y en las relaciones sociales entre cristianos, judíos y musulmanes.

 

El siglo XIX marca un punto de inflexión en el desarrollo del judeoespañol, con un proceso simultáneo de auge y declive. El universo sefardí se secularizó, aumentaron las migraciones y la formación académica en otras lenguas, principalmente el francés, con lo que muchos relegaron el idioma original al ámbito familiar o lo abandonaron definitivamente. Incluso, los sefardíes cultos mostraron su grado de occidentalización integrando palabras francesas o italianas al judeoespañol para darle un carácter más “romance” a la lengua, sustituyendo palabras de origen netamente turco.

El auge del nacionalismo y la consiguiente formación de nuevos estados nacionales presionaron a los sefardíes para que abandonasen su lengua en favor de la lengua oficial del Estado. Paradójicamente, los años que van desde 1880 hasta los años 30 del siglo XX son los de mayor uso del Ladino, pues es el momento histórico en que los sefardíes alcanzan su plenitud demográfica. Este mayor uso se refleja también en la producción escrita: se desarrolla la prensa judeoespañola al tiempo que se traducen multitud de obras literarias europeas o se crean otras a su semejanza.

A finales del siglo XIX, se producen también los primeros reencuentros con el castellano peninsular, sobre todo en Marruecos, donde la lengua de los sefardíes adquiere muchos rasgos del castellano moderno. Algunas comunidades sefardíes intentaron que el Estado español asumiera una tarea de reespañolización de los antiguos exiliados, abriendo escuelas y centros de enseñanza superior que contrarrestaran la influencia del francés.

También se intentó que los sefardíes pudieran recuperar la ciudadanía española, sobre todo para ampararlos del desorden y las luchas que se estaban dando en los Balcanes, dada la progresiva desintegración territorial del Imperio Otomano. Como resultado, el 20 de noviembre de 1924 se aprobó un Decreto de Ley elaborado por Miguel Primo de Rivera según el cual los sefardíes tenían derecho a obtener la nacionalidad española. Gracias a esta ley cerca de 40.000 judíos salvaron la vida durante la persecución sufrida en la Segunda Guerra Mundial.

En el siglo XX el judeoespañol experimenta un rápido declive. Por un lado, el Holocausto nazi que aniquiló comunidades enteras, como la numerosa comunidad de Salónica. La exterminación sistemática de la población judía en los campos de concentración es el acontecimiento histórico más duro que sufren las comunidades sefardíes desde la expulsión de 1492.

Por otro lado, las migraciones causadas por la propia guerra y posteriormente por la creación del Estado de Israel propiciaron el desmembramiento y aculturación de las comunidades. En apenas cinco años la lengua Sefardíes perdió al 90% de sus hablantes. Esto significó para el judeo-español dejar de tener un punto de localización reconocible y perder a quienes mejor hubieran podido abrir nuevos caminos hacia la normalización de una lengua: los escritores y creadores literarios.

El mantenimiento del judeoespañol como signo de identidad judía tenía poco sentido en Israel, donde una lengua considerada más propia de los judíos, el hebreo, había sido resucitado como lengua viva. A Israel se trasladaron la mayor parte de los sefardíes de Marruecos, emigrados masivamente en los años 50. Los sefardíes emigrados a países de habla hispana abandonaron rápidamente su lengua en favor del español, y las comunidades de Francia o Estados Unidos lo mantuvieron durante un tiempo, aunque relegándolo cada vez más al ámbito doméstico o de las relaciones sociales.

El número de hablantes de judeoespañol ronda hoy los 150.000. En Iberoamérica hay comunidades donde el ladino y las tradiciones sefardíes han sido parte integral de su historia y cultura, por ejemplo en países como Puerto Rico, Cuba, Bolivia, Brasil, entre otros. En Israel se mantiene una revista en judeoespañol, Aki Yerushalayim (”Aquí Jerusalén”), editada por la Autoridad Nasionala del Ladino y una emisión semanal de radio en la emisora Kol Israel. Igualmente Radio Exterior de España emite el programa Bozes de Sefarad que recientemente cumplió 20 años al aire. Otros medios de comunicación en ladino han ido desapareciendo a medida que menguaba el número de hablantes.

Las comunidades sefardíes más numerosas fuera de Israel están en Turquía, donde hay unos 15.000 hablantes. Ahí mismo, el número de periódicos y boletines emitidos en judeoespañol sigue siendo significativo.

Desde finales del siglo XX ha habido tímidos intentos de recuperación del judeoespañol, sobre todo en Israel. Este judeoespañol académico es un estándar creado a partir de las hablas de los sefardíes. Está, incluso, muy influido por el castellano estándar, del que se ha tomado numeroso vocabulario para sustituir los préstamos turcos, franceses y eslavos.

 

Actualmente varias casas editoriales, sobre todo españolas, editan libros escritos en lengua judeoespañola. Gad Nasí publicó recientemente su obra editorial En tierras ajenas yo me vo murir: una excelente recopilación de cuentos y testimonios en lengua judeospañola. Igualmente, han vuelto a ser colocadas en el mercado publicaciones como Los Dos Mellizos, novela sefardí publicada por primera vez a finales del siglo XIX y Crónicas de los Reyes Otomanos de Moshé Almosnino, primera publicación formal en lengua judeoespañola.

 

Libros tanto judíos como de la fe cristiana han sido escritos o traducidos en ladino por eruditos como Frantz S. Peretz. También escritores como Moshe Shaul y Avner Peretz (Perez) han publicado una gran colección de artículos en judezmo.

Como el yidish, el judeoespañol tradicionalmente se ha escrito con caracteres aljamiados.

En la actualidad el judeoespañol se escribe comúnmente con el alfabeto latino, especialmente en Turquía donde sigue las reglas fonéticas del alfabeto estandarizado para el turco moderno, impuesto desde la década de los 20 del S. XX por Mustafa Kemal Atatürk. El uso de los caracteres turcos resulta en la mayoría de los casos, muy útil y práctico ya que se obtienen escritos precisos que se leen tal y como se escriben, sin tener que recurrir a excepciones lingüísticas. Sin embargo, algunas comunidades todavía lo escriben usando caracteres aljamiados (alfabeto hebreo del tipo Rashi), práctica que era muy común y posiblemente universal, hasta el siglo XIX. Aunque los alfabetos griego y cirílico se han empleado en el pasado, hoy día están en desuso.

Tras la dramática pérdida que para las comunidades sefardíes europeas (particularmente en los Balcanes) significó la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de los hablantes de judeoespañol eran judíos turcos. De ahí la importancia que tiene el uso de su alfabeto, que por la coincidencia en la existencia de sonidos estandarizados, subsana de manera muy eficiente la fonética del Judeoespañol. Los siguientes caracteres es común encontrarlos en las publicaciones turcas en judezmo:

 

La Autoridad Nasionala del Ladino promueve la utilización de otro alfabeto. Hay también los que, con Jacob M. Hassán, alegan que el Judeoespañol debe adoptar la ortografía de la Lengua Española estándar. Otros, como es el caso de Pablo Carvajal Valdés, sugieren que el Judeoespañol adopte la ortografía usada durante la época de la Expulsión de 1492. La ortografía de ese tiempo se ha estandardizado y ha cambiado eventualmente por una serie de reformas. Finalmente, fue cambiada por una reforma ortográfica en el siglo XVIII. El Judeoespañol ha conservado algo de la pronunciación que a la hora de las reformas había llegado a ser arcaica en el castellano estándar.

Adoptar la ortografía del siglo XV para el Judeoespañol traería nuevamente dentro de existencia la /s/ (originalmente /ts/) – c (antes de e y de i) y ç/z ((cedilla): tales como en caça; la /s/ – ss: por ejemplo en passo y la [?] – x: como en dixo. La pronunciación original de la [?] – g (antes de e o de i) y de la j: como en mujer o gente, sería restablecido y la /z/ (originalmente /dz/) – z: permanecería en las palabras, como en fazer y dezir. El /z/ – s: como en casa, recuperaría su pronunciación bajo esta ortografía también. Se diferenciarían la b y la v, como en el caso del reflejo intervocálico – B -: eg el debe español, del latin debet, volverá a su viejo deletreo castellano deve. El uso de los bigramas ch, ph y th (hoy /k /, /f/ y /t/ en español estándar respectivamente), reformado formalmente en 1803, sería utilizado en palabras como en orthographía o theología. La Q latina ante palabras como en quando, quanto y qual también sería utilizado. El autor Enrique Saporta y Beja aplica intensivamente este tipo de ortografía en sus publicaciones, alegando su alta similaridad con el español.

Sin embargo, el filólogo andaluz Pascual Pascual Recuero hace uso de una ortografía que reproduce con gran exactitud los sonidos del Judeoespañol. Algunos de los caracteres que propone para que sean usados:

 

 

 

Algunos entienden que al usar la vieja ortografía castellana solamente se distanciarán características no-hispánicas del Judeoespañol y crearán problemas que los sistemas fonéticos actualmente solucionan. Sin embargo, la literatura española de la edad clásica y de oro ganaría un renovado interés, un mejor aprecio y entendimiento si su ortografía se utilizara nuevamente.

Origen de las palabras en judeoespañol


Artículo principal: Origen de las palabras en judeoespañol


El judeoespañol es un idioma que recibió una importante aportación de muchas de las lenguas habladas en la Península Ibérica, ya que muchos de los judíos expulsados procedían de zonas como Galicia o Cataluña. Igualmente, recibió una rica influencia del turco, del griego y del italiano.

 

Comparación con otras lenguas
Judeo-Español


El djudeo-espanyol, djudio, djudezmo o ladino es la lingua favlada por los sefardim, djudios ekspulsados de la Espanya enel 1492. Es una lingua derivada del espanyol i favlada por 150.000 personas en komunitas en Israel, la Turkia, antika Yugoslavia, la Gresia, el Maruekos, Mayorka, las Amerikas, entre munchos otros.

Español
El judeo-español, djudio, djudezmo o ladino es la lengua hablada por los sefardíes, judíos expulsados de España en 1492. Es una lengua derivada del español y hablada por 150.000 personas en comunidades en Israel, Turquía, la antigua Yugoslavia, Grecia, Marruecos, Mallorca, las Américas, entre muchos otros.


Español antiguo


El iudeo-hispanyol, djudio, djudezmo uo ladino es la lingua fablada per los sefardim, iudios essipulsatos de la Hispania enel 1492. Es una lingua deriuada delle hispanyol i fablada per 150.000 personas in-communites in Israel, la Turkaia, antica Yugoslavia, la Graecia, Maiorca, el Maruhek, las Amerikas, inter muncio altres.

 

Asturiano


El xudeoespañol, djudio, djudezmo o ladino ye la llingua falada polos sefardinos, xudíos expulsados d’España en 1492. Ye una llingua derivada del español y falada por 150.000 persones en comunidaes n’Israel, Turquía, na antigua Yugoslavia, Grecia, Marruecos, Mayorca, nes Amériques, entre munchos otros.

 

Gallego


O xudeu-español, djudio, djudezmo ou ladino é a lingua falada polos sefardís, xudeus expulsados de España en 1492. É unha lingua derivada do castelán e falada por 150.000 persoas en comunidades en Israel, en Turquía, na antiga Iugoslavia, Grecia, Marrocos, Mayorca, nas Américas, entre moitos outros.

 

Portugués


O judeu-espanhol, djudio, djudezmo ou ladino é a língua falada pelos sefarditas, judeus expulsos da Espanha em 1492. É uma língua derivada do espanhol e falada por 150.000 pessoas em comunidades em Israel, na Turquia, na antiga Iugoslávia, Grécia, Marrocos, Maiorca, nas Américas, entre muitos outros.

 

Ejemplos de literatura en judeoespañol


Cuento: El Hazino Desovedyente (I. Pontremoli)


Un adam kayo hazino de munço tiempo i vino un mediko savido a verlo i le dyo promeza ke asta tantos dias lo melezina: Basta ke se kudye a bever las melezinas i espesias ke le dara, i ke no koma demazyado, ni kozas ke aze danyo al estomka.
İ el hazino no eskuço al mediko, i iba komiendo todo lo ke le dezeava su alma, i no kudyava por azer la melezina del mediko. İ viniendo el tiempo, en lugar de melezinarse, se izo hazino mas munço. İ kuando vino el mediko a ver al hazino, le demando el hazino al mediko:

 

– «¿Onde esta tu sensya, ke tienes tu fama grande ke sos dotor valido, ke de sierto me dates palavra ke oy me tenía que melezinar i adrava me ize mas hazino?»
Le respondyo el dotor:
– Ya es maraviya komo bives ainda, ke para lo ke kargates la estomka, i no kijites bever las melezinas que te dişe, ya kalia ke murieras; i sierto ke, si me eskuçavas a mi de no komer todo lo ke te dişe, ya estavas agora rezyo. Esto no es otro ke tu kijites matar de ti para ti; por eso, si keres eskuçarme de oy endelantre, es ke te akavides en todo lo ke te ordenare i, en akavidandote bien, por sierto ke asta pokos dias te melezinas; ma, si no te guadras en estos dias, no tengas keşa kon mi.

* Adam – Hombre
* Hazino – Enfermo.
* Estomka – Estómago.
* Adrava – En vez.

 

 

Refranes sefardíes

 

* El amigo ke no ayuda y el kuçiyo que no korta, ke se piedran poco emporta. – (El amigo que no ayuda y el cuchillo que no corta, que se pierdan poco importa)
* Kien kome i suda, no tiene kalyentura. – (Quien come y suda, no tiene calentura)
* El peşe esta en la mar i eyos ya fizieron bazar.
* Pujados ke no amenguados. (Muchos y no tristes).
* Munços me dieron i munços me daran, ¡guay! kuando de mi no ay. – (Muchos me dieron, muchos me darán, «ay de mí» cuando no dé).
* Kien munço se lo pyensa non se va en Yeruşalayim.
* El meoyo del adam es una tela de sevoya. – (El cerebro del hombre es una tela de cebolla). Hace alusión a la debilidad humana. Meoyo, meolyo – seso, juicio. Cerebro
* Kada uno konose las koles de su guerta. – (Cada uno conoce las coles de su huerta)
* Fyero ke da al vidro, ¡guay del vidro! Vidro ke da al fyero, ¡guay del vidro!
* Pan ke ayga en el sesto, ke sea blanko, ke sea preto. – (Pan que haya en el cesto, que sea blanco, que sea moreno)
* Şabat lo aharvaron, Alhad yoro – (El sábado lo golpearon, el domingo lloró). – Hace alusión al respeto, irónicamente, que los judíos tienen por el sábado.
* Kaveza abokada no le akoza filo de espada.
* El ke munço se aboka, el kulo amostra.
* El ke se eça kon kriyaturas se alevanta pişado. (Quien se acuesta con niños amanece meado). Hace alusión a evitar involucrarse en negocios o planes con jóvenes.
* El ke se eça kon gatos se alevanta areskunyado. (Quien se acuesta con gatos, arañado se levanta)
* La ida esta en mi mano, la vinida no se kuando.
* No digas mal del dia fista ke escurese.
* Kien del rey se kome la gayina flaka, godra la paga.
* Kien de ajenos vestira, en medyo de la kaye le kitaran.
* El mosafir no kome, ma la mesa se kompone. Mosafir (del turco misafir): viajero
* La tizna dize a la kaldera, ¡vate! ¡vate!, ke sos preta.
* El dia ke no barri, vino kien no asperi.
* Amigos i hermanos semos, a la bolsa no tokemos.
* Lo ke fazes kon tu mano, no lo faze ni tu ermano.
* Kada kualo kere yevar el agua a su muelino, i deşar en seko el del vizino.
* El ke se kema kon la çorba, asopla en el yoğurt. (Quien se quema con la sopa, sopla en el yogurt).
* Gayegos semos i no mos entendemos. (Gallegos somos y no nos entendemos).
* Nadie save del mal de la oya, mas ke la kuçara ke la menea.
* Aremyenda tus panyos, los yevaras sien anyos.
* Lo ke tienes de fazer el Martes, fazelo el dia de antes.
* No digas ¡höşt! al perro, ke te modre.
* Kada gargajo a su paladar es savrozo.
* Lo ke no pari, ke no kreşka.
* De boka en boka la pulga se fizo gamelyo. Gamelyo – camello.
* Bueno, barato i kon las paras en la mano. – Paras – dinero.
* Kulevra ke no modre, ke biva mil anyos.
* Biva el devdor ke la devda esta en pyes.
* Komo turko ke se eço a bever.
* Al sultan, un yeşil yaprak. Yeşil – verde, Yaprak – hoja. Hace alusión a la insignificancia de ciertos regalos.
* Por la kaveza fyede el peşe.
* Basta ke es mi nombre Abravanel, alevanto la colça y me eço sin komer.
* Kien no tenga meoyo, kale ke tenga paças. Paças – Patas. Kaler – ser necesario, ser preciso. Meoyo, meolyo – seso, juicio. Cerebro
* El rey se eço kon mi madre, ¿a kien reklamo?.
* Abolta, abolta, komo rueda de muelino. Aboltar – tornar, volver, voltear.
* Mar i guerta, ke no ay buelta.
* Toma haber, sube un eskalon, toma mujer abaşa un eskalon. Hace alusión a que se busque un socio de mejor nivel social y una mujer de clase inferior.
* ¿Para ken es esta paparrona? Para mi senyora suegra. ¿Para ken es esta paparrica? Para mi nuera. – Paparrona – aumentativo de patata. Paparrica – diminutivo de patata. Hace alusión al trato inequitativo entre suegras y nueras.
* Ken no esta ambezado a yevar bragas, la kostura le faze yaras. – Bragas – Pantalón, Yaras – llagas.
* Kien ve al guerko, le keda el cesto. – Guerko – Diablo, infierno. Cesto – gesto.
* ¿Para ke keres las paras? ¿Para la vejez o la mensevez? – Paras – dinero, Mensevez – mancebez, juventud.
* Lo ke no se faze el dia de la boda, no se faze a ninguna ora.
* Kon kaza yena, presto se giza la sena.
* Vos te fraguas kastiyos en Sefarad (España) – Hace referencia a hacerse de falsas ilusiones.
* ¡Guay! de la barka ke tiene munços kapitanes.
* Asegun la barka, biene la fortuna. – Fortuna (del turco fırtın – tormenta, percance, sinsabor, infortunio).
* Munços i buenos anyos i de novia ke te veyamos. – Fórmula de agradecimiento que se da a las jóvenes casamenteras.
* Yo se un salmo, el hazán save dos. – Hazán – Cantor de la sinagoga.
* Entre toma el gayo y daka el gayo kedan plumas en la mano.
* En lo escuro todo es uno.
* Saporta al ke nada le emporta.
* Besa la mano ke keres ver kortada.
* El Dio da barva onde no ay keşada.

 

El Grupo de Cohá


Dentro de los refranes sefardíes, es interesante destacar el Grupo de Cohá (recordad que en turco, la C tiene el sonido [LL] argentino). Cohá es un nombre deformado por la pronunciación sefardí, del célebre personaje ficticio turco, Nasrettin Hoca (El Maestro Nasrettin). Es considerado el prototipo de tonto, ingenuo, y hazmerreír del pueblo. Generalmente se le ilustra como un anciano con un turbante enorme, montado sobre un asno pequeño, que nunca le obedece.

 

* Cohá, Cohá, ¡vate! ¡vate! que sos feo.
* De haçikos i pedikos un fijo encenio Cohá.
* Pasiensia Cohá, que la noçada es larga.
* Cohá, enriva del asno, el asno esta buşkando.
* Vos sos komo la mula del Cohá.
* Cohá despartio para si lo mas. (Cohá repartió casi todo para el).
* Ansi komo el rey es fermozo para la reyna, ansi lo es Cohá para su mujer.
* Cohá antes de kazar, merko la kuna.
* Cohá kazo a la tuerta, metió el mundo en revuelta.
* Cohá dize lo ke se le apega.
* Cohá estuvo al banyo, tuvo de kontar sien i un anyos.
* Cohá fue a la plaza. En vez de ganar, piedrio.

https://yadbeyad.wordpress.com/2010/02/11/idioma-judeoespanol-ladino/

 

https://esefarad.com/el-ladino/




martes, 22 de abril de 2025

 

Los idiomas de Jesús – Hebreo & Arameo

https://atravesdelasescrituras.com/2018/12/25/el-nombre-del-mesias/

Quien viaja usualmente a la tierra de Israel se deja llevar por una triste ilusión: pensar que Jesús hablaba la misma lengua que las gentes que hoy ocupan los lugares. Hoy en día, el hebreo es la lengua oficial del moderno estado de Israel. Con una sabia determinación, se ha impuesto esta lengua como una forma de unificar a los habitantes del territorio y formar la unidad nacional. Sin embargo, este espectáculo se diferencia mucho del que ofrecía a la vista del peregrino de hace dos mil años.

Hay que advertir, ante todo, que Palestina ha sido desde antiguo tierra de paso, y por esto mismo, tierra políglota, un lugar donde siempre se ha hablado más de una lengua. En la época de Jesús, por ejemplo, se hablaban al menos dos lenguas locales: el arameo y el hebreo, lenguas habladas o comprendidas por la mayoría de la población. Se usaban también otras dos lenguas “internacionales”: el griego y el latín, en las que se expresaban aquellas personas vinculadas a ambientes de la administración del imperio romano o de la cultura griega.

Diremos, para comenzar, que el hebreo actual es una lengua moderna (no confundir con el hebreo bíblico), nacida de los esfuerzos del publicista Ben Yehuda durante el siglo pasado, pensando en la creación del «Hogar» sionista que posteriormente se constituyó sobre una porción de Palestina.

Ahora bien, esto NO significa que porque el hebreo no fuera usado por el Pueblo Elegido no sea una lengua antigua, considerada por los lingüistas dentro de las lenguas semíticas. Todas estas lenguas son parientes entre sí, como el francés lo es de las románicas, del italiano, español o rumano.

Quienes acompañaban a Abraham hablaban un dialecto semítico análogo al babilónico de la baja Mesopotamia. Los cananeos, en cambio, hablaban uno más preciso, mejor construido.

Al regresar de Egipto, los hebreos «fijaron» su idioma adoptando construcciones del cananeo. Y así como en la Francia medieval existían los de ’oil’ y de ’oc’, los de Judea pronunciaban ’ch’ la ’s’ de los efraimitas. Por esto el cántico de la profetiza Débora está basado en un vocabulario tan particular. Y como el Libro Sagrado fue redactado casi exclusivamente en Judea, el hebreo judaico prevaleció sobre el resto.

El Rey-Profeta David y Salomón hablaban este hebreo. Y así fue hasta la deportación a Babilonia. Al regreso se produjo un lento declinar de esta lengua y fue suplantada por un dialecto local. Sin embargo los sabios y escritores de las Sagradas Escrituras utilizaban este hebreo como «lengua santa» al modo que los escolásticos y la Iglesia católica utiliza el latín como lengua sagrada. El hebreo se convirtió, por tanto, en «lengua de santidad», leshon da kodesh, o «la lengua de los sabios«. Los doctores de la Ley enseñaban en hebreo como nuestros teólogos enseñaban en latín. Las plegarias y rogatorios se pronunciaban en hebreo.

Sobre este tema, el profesor David Flusser, un erudito judío ortodoxo en Jerusalén, escribe:

“Los idiomas hablados entre los judíos de ese período eran el hebreo, el arameo y hasta cierto punto el griego. Hasta hace poco, numerosos eruditos creían que el idioma que hablaban los discípulos de Jesús era el arameo. Es posible que Jesús, de vez en cuando, hiciera uso del lenguaje arameo. Pero durante ese período, el hebreo era tanto el lenguaje cotidiano como el idioma de estudio. El Evangelio de Marcos contiene algunas palabras arameas, y esto fue lo que engañó a los eruditos. Hoy, después del descubrimiento del hebreo Ben Sira (Ecclesiasticus) [un libro de los Apócrifos], de los Rollos del Mar Muerto y de las Cartas de Bar Kokhba, ya la luz de estudios más profundos del lenguaje de los Sabios judíos, se acepta que la mayoría de las personas hablaban hebreo con fluidez. El Pentateuco se tradujo al arameo en beneficio de los estratos más bajos de la población. Las parábolas en la literatura rabínica, por otro lado, fueron entregadas en hebreo en todos los períodos. Por lo tanto, no hay razón para suponer que Jesús no hablaba hebreo; y cuando se nos dice (Hechos 21:40) que Pablo hablaba hebreo, debemos tomar esta información a su valor nominal «. (Fuentes judías en el cristianismo primitivo, POB 7103, Tel Aviv 61070: MOD Books, 1989)

(Véase también Shmuel Safrai, “Las lenguas habladas en el tiempo de Jesús”, en Jerusalén Perspectiva 4: 1 (enero / febrero de 1991), págs. 3–8, 13; y William Chomsky, Hebreo: El lenguaje eterno (Filadelfia: The Jewish Publication Society of America, 1957; cuarta impresión, 1969),Capítulo 11, titulado «¿Murió el hebreo alguna vez?» (su respuesta es: No).


·         El arameo, lengua popular:

La lengua hebrea, lengua en la que fue escrito el Antiguo Testamento, se usaba de ordinario en la liturgia sinagogal del shabat, aunque no todos los participantes la comprendiesen plenamente. En cambio, la lengua aramea era la lengua familiar del pueblo hebreo de Palestina desde hacía varios siglos. Era la lengua común en toda Palestina y más particularmente en el norte del país, por ejemplo, en Nazaret y Cafarnaún, lugares donde Jesús creció y transcurrió la mayor parte de su vida. También se hablaba o era comprendida fuera de Palestina.

Respecto a las lenguas griegas y latina, las hablaban las personas de una cierta cultura o los administradores del Estado, según lo prueban las numerosas inscripciones de la época.

Es notable ver que poco antes de la venida del Salvador, el hebreo conoció un resurgimiento. Se cree que en la comunidad de los esenios, amigos del Señor, se hablaba en hebreo. Nuestro Señor, según nos cuenta Lucas, enseñaba en el Templo, «desenrollando el libro del profeta Isaías y leyendo«. Por tanto para Sus prédicas a los doctores, utilizaba la lengua sacra. Pero en la vida corriente, se utilizaba otro idioma: el arameo. Para Sus prédicas populares, es creíble que el Jesús no utilizase el hebreo sino el arameo para expresarse.

Ahora bien, el arameo no era una lengua corrompida como muchos progresistas «expertos» propagan sin empacho, incluso en libros o documentales de televisión. Ellos dicen que el arameo es una degradación de la lengua, un dialecto degenerado que habrían traído del exilio en Babilonia.

Pero el arameo es una lengua tan original como lo es el hebreo. Era la lengua que hablaban las tribus nómadas que fundaban reinos efímeros a lo largo y ancho de la Fértil Medialuna, si lograr jamás unificarse. A causa de esto los israelitas les llamaban «allegados«. Por razones poco comprendidas, esta lengua no se perdió cuando el esplendor político de los arameos decayó, sino que, por el contrario, ingresó a una prodigiosa expansión. En toda el Asia anterior, del mar de Irán, de las fuentes del Éufrates al golfo Pérsico, el arameo sustituyó todas las lenguas nativas.

Aprecie el lector la magnitud del cambio: en el siglo VIII A.C. solamente los grandes hablaban arameo y el pueblo hablaba hebreo; en tiempos del Señor, el pueblo hablaba masivamente el arameo y sólo los grandes hablaban hebreo.

El arameo era una lengua más civilizada que el hebreo, mucho más flexible, más apta para expresar los matices y circunstancias de un relato o las evoluciones del pensamiento. Además contaba con muchísimas sutilezas: los galileos no pronunciaban como la gente del Jerusalén. Pedro es reconocido como galileo por una criada.

Los evangelios están poblados de numerosos vocablos arameos, utilizados incluso por el propio señor: Abba, haceldama, Gabbata, Gólgota, Mamonas, Mestriah, Pascha y hasta frases enteras como el mandamiento «thalita qumi», que Cristo da a la hija muerta de Jairo. O el célebre «Eloi, Eloi, lamma sabachtani» de Jesús en el madero que se interpreta como una oración de Jesús pues son las palabras que abren el salmo 22. Fueron dichas en arameo y transcriptas fielmente por los evangelistas en griego. Los evangelistas quisieron conservar y transmitir por escrito esta frase de Jesús, frase que los primeros cristianos, que hablaban el arameo, la conservaban en la memoria.

Estas palabras son algunas de las dichas con toda seguridad por Jesús en arameo. Lo confirman el análisis lingüístico y la comparación con los dialectos arameos que se usaban en la época de Jesús.

También es el caso de los nombres propios, de personas o de lugares, por ejemplo, Bar Yona, o Barrabás, nombres de personas de clara matriz aramea, compuesto por término bar = hijo, con la adición del nombre del padre.

Entre los nombres de lugar hallamos Cafarnaún, que proviene de la forma Kefar Nahum, es decir pueblo de Nahum; o Hacéldama, nombre mencionado en los Hechos de los Apóstoles (1,19), formado de la unión de dos palabras: Haqel demá, campo de sangre. Asimismo, los nombres de mujer: Marta (Lc10, 38) y Tabita (Hechos 9,36), que significan respectivamente Señora y Gacela, son formas arameas bien conocidas y nombres usados en la época del Señor. El sobrenombre de Pedro: Cefas, corresponde a la forma aramea Kefa, es decir Piedra. Los nombres de Gólgota (Mt 27,33) y Gábata (Jn 19,13), mencionados en el relato de la Pasión, provienen igualmente de dos palabras que significan “(lugar del) Cráneo” y “lugar realzado” respectivamente.

Por muestra tenemos que en ciertas partes del libro de Esdras y de Jeremías, los de Daniel y Mateo se empleó el arameo en la primera redacción, antes de su traducción al griego.

Targum Arameo

También el arameo es el idioma principal del Talmud, el Bahir y el Zohar. La literatura talmúdica se sirve de las Targum (targumin), que son «traducciones» al arameo del original hebreo. En la época de Nuestro Señor en cada sinagoga habían un «targoman» o traductor al arameo de las enseñanzas y preceptos divinos, que explicaba y traducía al arameo los textos para quienes no sabían o no dominaban el hebreo.

Aunque hay pruebas de que se hablara en la Judea del siglo I, es todavía hoy la principal lengua de algunas pequeñas comunidades no arabófonas de Oriente Medio.

El grupo arameo pertenece a la familia de las lenguas semíticas, como el árabe y el hebreo, que a su vez forman parte de la macrofamilia afroasiática, y al grupo de lenguas semíticas noroccidentales que incluye a las lenguas cananeas.


·         Los dialectos del arameo:

Los especialistas del arameo quieren ahondar más en el tema y distinguen varios dialectos arameos en la Palestina de los tiempos evangélicos. Estos dialectos están atestiguados por los hallazgos epigráficos. Basándose en dichos datos podemos distinguir siete dialectos hablados en otras tantas zonas de Palestina y regiones limítrofes:

1.     Arameo de Judea

2.     de Judea sudoriental

3.     de Samaría

4.     de Galilea

5.     de Transjordania

6.     de la zona de Damasco

7.     del valle del Orontes.

Aunque esta división aparezca un poco artificial, sin embargo, hay que admitir que existían variantes que no obstaculizaban la comprensión de la lengua, vista la escasa extensión de la región.

Hoy en día subsiste el arameo oriental, o más bien «arameos» en la zona de Mesopotamia. Al sur de Damasco, en Maamula (Mamula) se habla el arameo occidental y gracias a esta preservación se ha podido transcribir la oración del «Padre nuestro» en arameo.

PADRE NUESTRO ARAMEO

Jesús hablaba ciertamente el arameo de Galilea, pero sus palabras arameas recordadas por los evangelistas han sido “jerosolimizadas” por la naciente Iglesia y transmitidas, por tanto, según el dialecto hablado en Jerusalén, donde nació la Iglesia. Conviene aclarar que las diferencias entre los dos dialectos eran mínimas.

Estas breves consideraciones nos muestran cómo Jesús, hijo de su tiempo y de su tierra, no se desdeñó de hablar la lengua materna, adaptándose a la cultura de su época.

Pero… ¿esto quiere decir que el hebreo y el arameo eran las dos únicas lenguas que se hablaban en la época del Redentor?

Los relatos evangélicos nos cuentan que Pilatos ordenó clavar un letrero sobre la Cruz que estaba escrito en tres idiomas: hebreo, griego y latín.

El latín era la lengua de los invasores y tenía muy poco uso, pero era el idioma oficial del Imperio y se utilizaba para todas las comunicaciones oficiales. Flavio Josefo concuerda con esto y añade que todas las comunicaciones y decretos se acompañaban de una traducción en griego.

El griego estaba muy difundido en el Cercano Oriente y en todo el Imperio. Los rabinos levantaban una lucha cultural contra el invasor que imponía costumbres paganas:

«Quien enseña griego a su hijo – decían – es maldito al igual que el que come puerco».

Pero esto no impedía que sus grandes sabios, como Gamaliel, lo conocieran perfectamente. El Libro de Hechos narra cómo, por darle el gusto a la población de Jerusalén tras su detención, Pablo habla en arameo y no en griego, ya que el griego era la lengua de la gente culta, distinguida, de los ricos, la lengua de herodes y la lengua internacional de los negocios.

Los Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, casi todas las Epístolas y el Apocalipsis, fueron escritos en lengua griega, o los menos traducidos inmediatamente a ésta.

¿Hablaba griego el Mesías Esperado?

En ninguno de los discursos que registran los Evangelios le escuchamos pronunciar una sola cita griega, ni siquiera una alusión, como sí lo hace Pablo. Pero cuando es interrogado por Poncio Pilato no se sirve de ningún traductor. Y Pilatos no se tomaba la molestia de estudiar la lengua de los sometidos y esclavos.

¿Que tipo de griego se hablaba en Palestina?

El que a partir de Alejandría se había impuesto a los idiomas locales: ático, jonio, dorio, eolio y se difundió en el mundo helenístico no sin sufrir deformaciones.

El griego de la Koiné se había simplificado, suprimiéndole palabras difíciles y se dejaron de lado las particularidades de las declinaciones y conjugaciones: utilizaba las construcciones analíticas con preposiciones de preferencia a las formas del griego clásico, pero ante todo había adoptado muchas palabras latinas y formas sonoras orientales.

Definitivamente no era el griego de Platón, pero era cómodo y muy bien adaptado para el papel internacional que habría de desempeñar.

https://atravesdelasescrituras.com/2019/11/01/los-idiomas-de-jesus-hebreo-y-arameo/

El nombre del Mesías

Muchas especulaciones, conjeturas o en el mejor de los casos, información muy dispersa se puede encontrar a la hora de responder a la pregunta,

¿Cuál era el verdadero nombre del Mesías de Yisra’el?

A decir verdad, hoy existe suficiente material lingüístico y arqueológico que permite responder clara, concisa y objetivamente a tal pregunta. Sin embargo no se puede dejar de lado, el mal uso que algunos pudieran llegar a darle a esta información, como es el hecho registrado de quienes consideran inadecuado todo nombre diferente al encontrado o “revelado”  -asunto que es totalmente inaceptable- y los sectarios y místicos que llegan a conclusiones casi que esotéricas sobre nombres y letras etc., actos igualmente  repudiables.

Por otra parte, se registra el inconveniente inusitado de la edición en español de libros escritos originalmente ya sea en alemán o en inglés, cuya versión en realidad queda insuficiente en términos de precisión en lo referente a nombres Bíblicos. Esto ha producido el uso de grafías incorrectas, transliteraciones imprecisas o transcripciones inapropiadas. Si bien no existe de manera oficial un sistema estándar para la transliteración o transcripción fonética del hebreo al español, recientemente la RAE ha consolidado algunas convenciones generales las cuales aunque básicas -y en cierto grado, suficientes-, siguen siendo ignoradas por los editores contemporáneos. Así que este material pretende ser o bien la confirmación de las buenas fuentes que usted apreciado lector  ha podido disfrutar, o bien la estandarización y normalización de los muchos datos que pudieran estar dispersos entre sus libros o materiales. Para comenzar partamos de los siguientes hechos:

1)    Una cosa es la transliteración de grafías y otra diferente es la transcripción fonética. La primera consiste en ofrecer un signo gráfico en una lengua de llegada, a un carácter de otro alfabeto perteneciente a la lengua en transliteración. A veces, se recurre a signos especiales para suplir la carencia de signos oficialmente utilizados en una lengua y lograr así un mejor resultado. Sin embargo este ejercicio, a veces no orienta en nada la pronunciación de dicho carácter en su lengua original y para ello se requiere de la transcripción fonética, que es técnicamente, la guía o precisión acerca de la pronunciación. Por ejemplo, al transliterar la letra rusa ж como ž, ignoramos cómo suena realmente en Ruso, y por eso, su transcripción fonética es ʤ, que indica que es una fricativa palatal sonora, o sea como la G de Gina en italiano, sonido cercano a la “Y” con un zumbido a bordo. De todas maneras, en la antigüedad se registran los primeros intentos de trasliteración, sólo que obviamente, primitivos e inacabados.


2)    La lengua históricamente oficial del pueblo de Jesús, el pueblo judío, es el hebreo.


3)    La lengua hebrea experimentó un cambio de alfabeto o sistema de escritura alrededor del siglo cuarto A.P.V.M. y ciertas estandarizaciones fonéticas en el siglo séptimo D.P.V.M. Dentro de estos cambios, resultaron dos formas de ortografía: La denominada כתיב מלא (Ktiv Malé’, ortografía plena) y כתיב חסר (Ktiv Jaser, ortografía defectiva). El asunto consiste en que antiguamente el hebreo no poseía vocales escritas, y para brindar alguna orientación acerca de la presencia de las mismas, se recurría a ciertas consonantes que por su implicación fonética, podían servir de alguna manera como vocales. Sin embargo, era posible no usar o usar muy poco tales consonantes y de ahí que resultara a veces un poco más complicado leer las palabras; por ejemplo: Si español escribiésemos al modo que lo hacían antiguamente los hebreos, la palabra ventilador, sería VYNTYLDWR en escritura plena y VNTLDR en escritura defectiva. Por eso es posible encontrar al menos dos ortografías para un mismo nombre aunque la pronunciación sea la misma. Una broma judía, suele ser: “En hebreo puedes escribir Noé de siete formas diferentes”.


4)    El arameo, aunque fue la lengua adoptada por muchos judíos desde el retorno de la cautividad en Babilonia, y que de hecho fue la lengua popular sobre todo en el siglo primero D.P.V.M., respetó los nombres propios judíos y en lo posible, los extranjeros dentro de las limitaciones de su alfabeto.


5)    El griego, siendo el idioma internacional (lingua franca) desde el siglo tercero A.P.V.M. hasta el siglo segundo D.P.V.M, también procuró en lo posible conservar la versión original de los nombres judíos dentro de las limitaciones de su alfabeto cuando intentaba reproducirlos. Raras veces se atestigua una real Helenización.


6)    El griego carece de los siguientes fonemas típicos de las lenguas semíticas (Se ha acudido para su descripción, al Alfabeto Fonético Internacional, AFI): H semi-aspirada (AFI: ɦ), H aspirada (AFI: h), Y Fricativa (AFI: ʎ), Pausa gutural suave (AFI: ’), Pausa gutural fuerte (AFI: ‘), S africada dental sorda (AFI: ts), S silbante dental sorda (AFI: ʇ), S silbante africada  sorda (AFI: ʃ).

Con los hechos mencionados anteriormente, se procede a analizar lo que sucedió con el nombre del Mesías para que hoy en español exista bajo la forma de “Jesús”.


El texto griego del Nuevo testamento, desde el primer verso del primer evangelio, Mateo, registra el nombre del Mesías con la grafía griega Ίησους. La transliteración de estos caracteres al español resulta en: ’Iësûs (Transcripción Fonética: Iesús). 


Como las primeras versiones de la Biblia en español se desarrollaron en un ambiente de investigación arqueológica y lingüística muy pobre, con poca tecnología y recursos, agregando el hecho de que el español era un idioma joven todavía (nacido en el siglo noveno), el griego Ίησους, fue vertido fonéticamente como “Jesús”, pero hay que tener en cuenta que cuando Casiodoro De Reina tradujo (año 1569), la J era una vocal en español, esto es, una i; así que al menos hasta entonces, el nombre del Mesías en español, sonaba: iesús.  Luego el español realiza una reforma fonética y el signo J pasó a ser una consonante aspirada tal como suena hoy día.


Ahora bien, al revisar la excelente concordancia de Hatch-Redpath[2], encontramos que en la septuaginta o versión de los setenta (LXX), los traductores usaron la grafía griega Ίησους (’iësûs) para varias grafías hebreas a saber

Grafía:

Hebreo:

Transliteración:

Transcripción Fonética*:

Cita Bíblica:

Plena:

יְהושׁוּעַ

Yěḫōšūaʻ

Yehoshúaʻ

Dt. 3:21

Plena moderada:

יְהוֹשֻׁעַ

Yěḫōšuaʻ

Yehoshúaʻ

Ex. 17:9

Plena con síncopa**

יֵשׁוּעַ

Yēšūaʻ

Yeshúaʻ

2Cr. 31:15

Por consiguiente cualquiera de las grafías hebreas para el nombre del Mesías arriba presentadas, es correcta lo mismo que su trasliteración o su transcripción fonética. Si usted ha echado un vistazo a las citas bíblicas aportadas, se dará cuenta que Iesús, Yehoshúaʻ o Yeshúaʻ son entonces Jesús, Josué y Jesúa en español. ¡De manera increíble tenemos tres nombres diferentes a partir de uno solo en hebreo!

Como se señaló en la primera página de este artículo, la traducción de obras anglosajonas o germanas en español, resulta a veces errónea en lo tocante a transcripción fonética de nombres (para el caso hebreos o griegos), ya que los editores no adaptan al español la transcripción fonética de los mismos y dejan la que los autores utilizaron en sus lenguas originales siendo que esa sólo es válida para esos idiomas; lamentablemente, en la mayoría de los casos, tampoco añaden una guía o concordancia fonética y el lector procederá a leer como mejor le parezca; por ejemplo: La palabra hebrea נֶפֶשׁ es transcrita fonéticamente en alemán como Näphäsch; en Inglés como Nephesh, pero en español lo correcto es: Néfesh. Luego cualquiera lector hispano, al ignorar este hecho, o al no contar con la guía fonética pertinente, se ve involucrado de alguna manera en un error, digamos en su propio idioma.

En razón de lo dicho, hoy vemos a quienes quizá por ignorancia osan afirmar categóricamente que el verdadero nombre del Mesías, es Yahshua o Yahoshua; pues bien,  en el mejor de los casos, se trata de la transcripción fonética del inglés para Yehoshúaʻ Yeshúaʻ ya que la “a” inglesa en ese lugar, suena “ei*”. Así el lector inglés podrá pronunciar: “Yéishua” o “Yéijoshúa” respectivamente. Entonces el latino que encuentra esto en una obra en inglés o una mala edición en español, como se señaló arriba, sin guía fonética etc., leerá de manera tosca “Yashúa” o “Yaoshua” y lo peor, es que quede convencido de que es así. Esto es, en el mejor de los casos. El peor de los casos es que alguno se atreva a afirmar que tal pronunciación es la original en hebreo y pretenda argumentarlo o sostenerlo, siendo que el nombre יְהוֹשֻׁעַ por ejemplo, está compuesto del prefijo יְהוֹ (Yeho-) que representa el nombre de Dios יהוה  YHWH, y la palabra יְשׁוּעָה yeshu’áh “salvación”; al fusionarse ambas, se produce una aféresis de la sílaba Ye y un apócope de la h en la palabra yeshu‘áh para resultar en: yeho+shu‘a convertido luego en Yehoshúa‘ esto es: “YHWH (es) Salvación”.


En conclusión, ahora que conoce las opciones correctas, usted tiene la versatilidad de usar desde Jesús, hasta Yehoshúa’ sobre todo con la certeza inmutable de que sea cual sea, Dios lo ha de escuchar. ¡Bendiciones!

https://atravesdelasescrituras.com/2018/12/25/el-nombre-del-mesias/

 A TRAVÉS DE LAS ESCRITURAS

La lingüística es el estudio del idioma humano, que nos ayuda a entender el contexto, composición y sintaxis del idioma. Como el texto bíblico fue escrito en un idioma humano, el objetivo de esta disciplina es revelar cómo el escritor quiso comunicar sus ideas y cómo el receptor debería interpretarlas.

Esta disciplina en los últimos años ha incrementado la metodología de estudio. También debemos entender el trasfondo cultural, que nos ayudará en el análisis del estudio bíblico.

Los grandes investigadores bíblicos como Dr. Robert Lindsey, Dr. David Flusser, David Vivid, etc. han encontrado en los evangelios expresiones en hebreo que no tienen un equivalente en el idioma griego, para poder entender el pensamiento es necesario reordenar las palabras o entender el contexto hebreo para poder traducirlo.


Como sabemos hay traducciones que no se pueden hacer literalmente entre idiomas, hay que conocer la palabra en el contexto o la tradición cuando el escritor la utilizó. Por ejemplo Pablo utiliza la palabra circuncisión para referirse a los judíos y no al acto como tal.

El Dr. Roy Blizzard comenta que muchas de las palabras de Jesús tienen un sentido oculto o misterioso al ser traducidas a otro idioma, pero la óptica del idioma original lo hace más claro. Indiscutiblemente, conocer el idioma hebreo, la literatura rabínica y la cultura hebrea son las herramientas más útiles para entender los evangelios y las epístolas paulinas.

Los hebraísmos son conceptos hebreos particulares de su cultura que no tiene una traducción literal, conceptual o alegórica a otro idioma.

Antes de comenzar tenemos que tener en cuenta que el idioma se modifica con el tiempo, evoluciona y sufren cambios de sintaxis. Las expresiones regionales no son las mismas en otras regiones dentro del mismo país. Por ejemplo cuando a Pedro lo reconocieron luego de entregar a Jesús, pudo ser identificado por ser de Galilea y por su manera particular de pronunciar el hebreo, a diferencia de los judíos de Jerusalem, Mat. 26:69. “Pedro estaba sentado fuera del patio; y se le acercó, una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el Galileo” El verso 73: “Verdaderamente también tú eres de ellos; porque aun tu manera de hablar te descubre”

En este breve estudio dedicaremos gran parte al Nuevo Testamento por ser el que mayores problemas de traducción de conceptos hebreos al griego contiene. El 90% de los problemas de interpretación bíblica corresponde al desconocimiento del idioma original, la cultura y a la traducción bíblica.

Es importante que la comunidad cristiana afine esfuerzos para concienciar a los líderes educativos a reconstruir una teología reparatoria en los conceptos fundamentales de la fe hebrea que ha sido víctima del prejuicio y de la tradición antijudía. 

La comunidad académica en los diferentes centros de estudios religiosos en todo el mundo está consciente de esta problemática.

·         Texto Hebreo:

1. Génesis 6:8 – “Pero Noé halló gracia antes los ojos de YHVH.”

En este verso se usa una expresión para humanizar al Creador: ojos, y un hebraísmo, gracia (ajen – חֵן – h2580), que significa alcanzar la misericordia, el favor de Dios.

2. Génesis 4:1 – “Adán conoció a sus esposa Eva…,” (Lucas 1:34)

La expresión conoció (yadá – יָדַע – h3045) en este caso significa realizar un acto sexual entre el hombre y la mujer.

3. Génesis 30:22 – “Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos”

Este verso también humaniza a Dios y la expresión se acordó (zakar – זָכַר – h2142) significa que se va a interceder a favor de alguien.

Al igual que José pidió se acordaran (interceder a su favor) ante el faraón. Génesis 40:23 “Pero el copero jefe no se acordó de José, sino que lo olvidó” – (Vea Lucas 23:42).

4. Exodo 15:6 – “Tu diestra, oh YHVH, ha sido magnificada en poder; Tu diestra, oh YHVH, ha quebrantado al enemigo”

La palabra diestra (yamín – יָמִין – h3225) significa también poder o autoridad, poder supremo y no tan solo dirección. “Entonces yo mismo reconoceré que tu diestra me podrá salvar” Job 40:14. La versión King James lo traduce como mano derecha de Dios, traducción completamente errada.

5. Exodo 33:23 – “Después apartaré mi mano, verás mi espalda, pero no mi rostro”

Esta es una expresión sumamente humanizada de la divinidad, espalda es un símbolo o alegoría para entender que Dios se compadecía de la esclavitud de Israel en Egipto.

6. Salmos 16:10 – “Porque no dejarás mi alma en el sepulcro, ni permitirás que tu Santo vea corrupción”

La palabra alma (néfesh – נֶפֶשׁ – h5315) tiene múltiples usos por ejemplo: aliento de vida, el viento, las emociones, uno mismo, la gente, persona total, etc.

Contrario a la palabra griega alma (psujé – ψυχή – g5590) que significa espíritu, alma inmortal. Así que en el contexto hebreo conoceremos cual será el significado que se aplica, por ejemplo el Salmista espera la promesa de resurrección en todo su ser como humano (néfesh), no como espíritu.

En 1 Corintios 15:45 “El primer Adán fue hecho un alma viviente” Aquí se usa la palabra psuje con relación al concepto hebreo del ser (néfesh).

5. Deuteronomio 6:4 – “Oye, Israel: YHVH nuestro Dios, YHVH uno es”

La expresión “oye” se interpreta como orden, dirección, atención o acción (shemá – שָׁמַע – h8085).

6. Deuteronomio 22:13 – “Cuando alguno se casa con una mujer, y después de haberse llegado a ella le cobra aversión”

Significa completado la relación sexual.

·         El Nuevo Testamento:

1. Mateo 14:19 – “Entonces manda a la gente (ojlos – ὄχλος – g3795) recostarse sobre la hierba..”

En la traducción griega se utiliza el singular, mientras que el hebreo usaría la palabra plural hamoním (multitudes, gente de la localidad) la cual se debería usar para aclarar mejor la descripción del verso. Este es un ejemplo de los cientos de hebraísmos detrás de los evangelios.

2. Mateo 6:33 – “Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todas las cosas serán añadidas”

La palabra  justicia (dikaiosúne – δικαιοσύνη – g1343) significa para el hebreo buscar la salvación.

Jeremías 23:6 “En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado. Y lo llamarán: YHVH justicia nuestra” (tsedeq – צֶדֶק – h6664).

3. Mateo 12:18 – “…Pondré mi Espíritu sobre él, y a los gentiles anuciara juicio”

La palabra juicio (mishpat – מִשְׁפָּט – h4941) en el contexto hebreo significa también salvación.

Vea Salmo 89:14 “Justicia y Juicio (salvación) son el fundamento de tu trono, el amor y la fidelidad van delante de ti”. Este verso ha sido muy mal interpretado por la comunidad cristiana cuando dice: “Y os sentéis sobre tronos a juzgar (salvar) las doces tribus de Israel”

Se hace referencia al salmo 122 cuando a Jerusalem suban las naciones adorar al Eterno. “Porque allí están las sillas del juicio (salvación), las sillas de la casa de David”

4. Lucas 10:9 – “El reino de Dios se ha acercado a vosotros”

La palabra acercado (egiken – ἐνγίζω – g1448) en el griego difiere de la palabra en el hebreo (karav – קָרַב).

Ésta significa algo que ya aconteció, se cumplió, ya llegó y no algo futurista como se interpreta en la cristianad. El reino (basileia – βασιλεία – g932 = reglas) para los hebreos significa aquellos que son gobernados por las reglas (leyes) de Dios.

Entre los seguidores de Jesús se conocía como el reino de los cielos.

Cielos era una palabra que se usaba para evitar la pronunciación de YHVH – Ej. «jurar por el cielo«.

5. Lucas 11:20 – “Si por el dedo de Dios , yo echo los demonios, entonces el reino de Dios a llegado a vosotros”

Esta expresión en la mente del hebreo se usa para definir la autoridad y la voluntad de Dios. Jesús tenía la voluntad de realizar milagros para demostrar su procedencia.

6. Mateo 5:3 – “Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos”

Este hebraísmo explica que todos aquellos que se han sometido a hacer la voluntad de Dios y son marginados por la sociedad como que pobres de espíritu. La traducción griega no cumple con la explicación cabal del término.

7. Lucas 23:31 – “Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿qué no harán  en el seco?”

Para poder entender el verso hay que conocer la metodología rabínica que está usando Jesús, él hace un remez «una relación a Ez. 20:45, 21:7. En la alegoría de Ezequiel los árboles verdes son los justos y los secos son los malvados.

8. Mateo 11:12 – “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan”

Este verso alude a una interpretación rabínica del que abre camino (parta – פָּרַץ – h6555), Miqueas 2:12-13 dice: “Ante ellos subirá el que abre camino, pasarán la puerta y saldrá por ella... Su rey pasará delante de ellos, y a la cabeza de ellos irá YHVH”

Aquí el reino de los cielos se compara con el rebaño de ovejas que en las noches, el pastor tiene que hacer una muralla de rocas alrededor para protegerlas como costumbre en Israel.

Por la mañana, como tienen hambre empiezan a golpear las paredes (sufre violencia) entonces el pastor hace un agujero entre las rocas y las libera. El reino es el rebaño que ya encontró libertad, hace violencia para salir y Juan el Bautista es el que abre el camino del reino y la cabeza será Dios mismo.

9. Lucas 12:49-50 – “Fuego vine a echar en la tierra; ¿y qué quiero, si ya se ha encendido?. De un bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!”

Este verso es una alegoría, al igual que los profetas en el Antiguo Testamento usaban para sus mensajes alegorías (Ez. 20:45), aquí Jesús usa el mismo recurso.

Además es una pieza poética de la literatura hebrea que utiliza paralelismos, dos expresiones iguales en dos oraciones. Esta técnica se usa mucho en la literatura hebrea.

En Oseas 13:4 se utiliza seol por muerte. Aquí el paralelismo es fuego con bautismo.

El Dr. Roy Blizzard hace una excelente interpretación de estos versos difíciles de explicar en su libro – “Entendiendo las palabras difíciles de Jesús”

10. Mateo 6:22 – “La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz”

En el primer siglo la expresión en el folklor hebreo “ojo bueno” significaba una persona generosa, honesta y noble, mientras que la expresión “ojo malo” significa una persona miserable y maliciosa con el prójimo.

Este verso hace referencia a este concepto cultural del tiempo de Jesús. Es una expresión idiomática (ojo bueno) que quiere decir, si tú eres generoso. Tiene quizás una traducción literal pero no conceptual.

11. Mateo 5:20 – “Porque os digo, que si vuestra justicia (tsedaka) no es mayor que la de los escribas y los fariseos, no entrareis al reino de los cielos”

En los tiempos de Jesús las palabras hebreas tenían su significado en la tradición de los Padres. Justicia comprende obras de caridad, limosnas, amparo a los necesitados. Se hace una crítica debido a que algunos religiosos enfatizaban el ritual y no los actos de caridad, que son ante Dios la demostración de la fe (la acción).

Aquellos seguidores que no pudieran superar a los religiosos, no podrían pertenecer a su movimiento religioso llamado reino de los cielos (discípulos, cuerpo de seguidores).

12. Lucas 9:44 – “Haced que os penetren bien en los oídos estas palabras..”

Esta expresión hebrea quiere decir anunciar, comunicar una noticia con urgencia (Ex 17:14)

13. Lucas 9:51 – “Afirmó su rostro para ir a Jerusalén”

El hebreo utiliza partes del cuerpo como: pies, cara, manos en las expresiones idiomáticas.

Aquí cara indica una acción o incorporar, comenzar a caminar hacia o moverse (Exodo 33:15).

En Isaías 63:9 se utiliza la expresión  “el ángel de su rostro” como el ángel de YHVH o ángel de su presencia – (Vea Génesis 16:6, Exodo 3:6, Génesis 50:1).

Este verso muestra claramente que la traducción debe ir más allá del idioma griego, para rescatar el verdadero significado de esta expresión idiomática. Este verso es muestra de una traducción literal (prósopon – cara) y no idiomática.

14. Lucas 10:6 – “Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz (shalom) reposará sobre él”

La palabra hijo tiene muchos significados, “hijos de la casa”, amistades, “hijos de muerte”, alguien que desea mal.

En este verso significa aquella persona que desea ser tú amigo, generoso, hospitalario.

15. Juan 6:53 – “Si no coméis la carne del hijo del hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros”

Los judíos se escandalizaron al oír algo tan mostruoso, la Ley prohibía comer sangre y más aún comer carne humana. El Mesías estaba hablando en idioma figurado y no literal, sobre su muerte y la cena de Pesaj. [Otros entienden que la expresión se refiere a digerir sus enseñanzas]

16. Mateo 5:22 – “Y cualquiera que de diga: Fatuo, quedará expuesto al fuego del infierno”

Al sur de Jerusalén había un crematorio, un basurero donde constantemente ardía el fuego quemando la basura, llamado el Guehéna.

En algún tiempo en este lugar se rindió culto a Moloc. En tiempo de Jesús se mencionaba este lugar como símbolo de destrucción, juicio, castigo y paganismo.

La expresión infierno responde a este lugar físico y no al lugar mitológico de los griegos (infernos), de castigo eterno.

https://atravesdelasescrituras.com/2016/08/23/hebraismos-en-las-escrituras/

 

Raíces Hebreas del Cristianismo y de la Fe Bíblica

“…sabe que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti….” – Romanos 11:18

Hablar de orígenes, es hablar de raíces y hablar de raíces es hablar -como lo dijera el Dr. Dan Ben Avraham – de lo que no se ve del árbol, pero que lo sostiene y alimenta….


El hecho de que la raíz no se vea, no implica que no exista… En muchas formas, tal vez nuestra perspectiva teológica está totalmente separada de la cultura hebrea, sin nada que ver ni con Israel, ni con los pactos de la promesa, ni con Abraham.

Como resultado, Israel, los hebreos y el judaísmo son vistos en el mejor de los casos, como algo separado, superado y sustituido por el Cristianismo. Sin embargo, un estudio honesto y profundo de las Escrituras, revelara que hay una relación mucho más estrecha de lo que nos podamos imaginar.

·         Opinión de académicos y teólogos:

“Los escritores de la Biblia son hebreos, la cultura es hebrea, la religión es hebrea, la tradición es hebrea y los conceptos son hebreos”

David Bivin / Roy Blizzard

 El cristianismo histórico y la Fe Bíblica no derivan del paganismo, fuentes helenistas o de puntos de vista especulativos del mundo…Tampoco, es una religión sincretista enraizada en cultos místicos, sectas gnósticas, filosofías naturalistas o pensamientos politeístas…sino que el cristianismo está anclado en la Biblia hebrea, en la Ley, los Escritos y los Profetas.

Dios inspiro Su palabra en la mente de los autores bíblicos dentro de un entorno cultural hebreo

“La Biblia surgió en un contexto histórico hebreo y la mayoría de las cosas que en ella semencionan, tienen sentido si las estudiamos teniendo en cuenta su entorno hebraico…cuando dicho entorno falta o es ignorado, se pierde mucho de su riqueza y sustancia espiritual…”

Dr. Dan Ben Avraham

“Los cristianos primitivos no se consideraron a ellos mismos seguidores de una nueva religión. Toda su vida habían sido judíos y continuaban siéndolo….los cristianos primitivos no rechazaron el judaísmo, sino que llegaron a la convicción de que su fe era elcumplimiento de un largo tiempo de expectación por su Mesías…”

 Dr. Justo González

“La evidencia del Nuevo Testamento es irrefutable acerca del comienzo de la Iglesia: en sus orígenes, el Cristianismo fue esencialmente judío. La ausencia de esencialidad judía actualmente en la Iglesia es un asunto de historia, no de orígenes…”

 Dr. Marvin Wilson.

«Académicos quienes examinan los cientos de antiguos documentos Judíos ahora disponibles, se dan cuenta cuan difícil es separar el judaísmo de los escritos cristianos…»

 James H. Charleswoth

“…los cristianos primitivos fueron un grupo establecido dentro del judaísmo intentando establecer sus enseñanzas como normativas para todos los judíos. La primera generación cristiana fue parte del Judaísmo Bíblico, pero la segunda que lo reemplazo, se separo de aquel…»

 Erudito presbiteriano Dr. Harry E. Gaylord

Muchos cristianos ignoramos que la Fe Bíblica y el Cristianismo tiene raíces y estas raíces están en las profundidades del suelo Hebreo.

La base completa de las enseñanzas en académicos cristianos debería estar basada en no solo un conocimiento del AT, sino en un amplio entendimiento de la cultura, literatura rabínica, escritos judíos y cristianos, arqueología y lenguajes de la época.

La civilización cristiana tiene su origen en el judaísmo; su literatura sagrada, la Biblia, es un libro procedente del pueblo del libro, es decir, los judíos.


·         Romanos Cap 3:

¿Qué ventaja tiene, pues, el judío? ¿O de qué aprovecha la circuncisión? Mucho, en todas maneras. Primero, ciertamente, que les ha sido confiada la palabra de Dios

De allí que se habla en el occidente de la cultura judeo-cristiana, indicando no solamente la procedencia, sino la relación y dependencia del cristianismo de sus orígenes Hebreos.

Con toda confianza podemos decir, que el Cristianismo y la Fe Bíblica tienen raíces y estas raíces están en las profundidades del suelo hebreo y muchas veces ignoramos esto.

Desde el punto de vista académico, hablar de las Raíces Hebreas de la Fe Bíblica y del Cristianismo, es hablar de una herramienta de interpretación Bíblica que nos permitirá una comprensión apropiada de las Escrituras.

Es penetrar y explorar el mundo interno del pensamiento Bíblico

¿Cual es el trasfondo cultural y religioso de los autores de la Escritura? ¿Entenderemos la Escritura principalmente a través de los ojos del Helenismo (pensamiento y cultura griega)? ¿O de la cultura china o de la occidental?

También nos referimos a interpretar las enseñanzas del llamado Nuevo Testamento, tal y como lo entendieron los creyentes de Jesús (Yeshua en hebreo) en el primer siglo.

A la hora de leer las Escrituras y el llamado Nuevo Testamento y sobre todo antes de explicarlas, debemos tener presente que es un libro hebreo.

Por lo tanto, para trazar bien las Escrituras y el llamado Nuevo Testamento, es imperativo conocer el trasfondo hebreo, no el griego o romano, porque de hacerlo así corremos el peligro de torcer el mensaje sagrado.

Por último, hablar de las raíces hebreas de la Fe Bíblica y del Cristianismo, es hablar de la herencia o fundamentos y para conocer esta herencia, es necesario emprender la búsqueda:

Que creyó Jesús (Yeshua)? – Que estilo de vida llevo? – Los apóstoles, siguieron a Jesús o empezaron una nueva religión?

Recordemos que tener Fe en Jesús es diferente de tener la Fe de Jesús y ambos aspectos son importantes.

A través del estudio de las raíces hebreas de la Fe Bíblica y del Cristianismo, se proveerá del contexto cultural-religioso que por razones históricas y consideraciones teológicas nunca se ha suplido.

De faltar este contexto, se corre el peligro a la especulación textual o exegética para intententar y comprender el texto. Por otro lado, cuando dicho entorno o contexto falta o es ignorado, se pierde mucho de su riqueza y sustancia espiritual.

“Si los Cristianos tienen la Biblia de los Hebreos, los escritos neo testamentarios salidos, humanamente hablando, de la pluma de los hebreos y si creen y siguen las enseñanzas del Mesías prometido a los hebreos, sería entonces los más natural que conocieran tanto como sea posible de su raíz hebraica… para una comprensión apropiada de las escrituras…” Dan Ben Avraham

El llamado Antiguo Testamento representa el 78 % del texto bíblico, el 22 % lo compone el llamado Nuevo Testamento.

Si tomamos en cuenta que del Nuevo Testamento el 50% fue escrito por judíos y para judíos, elevaría a un 90% el trasfondo hebraico de las Escrituras.

Ahora si de ese 10 % restante tomamos en cuenta que no menos de 167 citas de Moisés, los Salmos y los profetas se encuentran en las cartas de Pablo, esto elevaría a un 95% el trasfondo hebraico de las Escrituras.

Pero si recordamos que ese 5% tiene como intención mostrar la verdad hebrea de la redención y de la salvación a una audiencia no hebrea, entonces el mensaje mismo aunque vestido de griego, tiene un trasfondo hebraico que no debemos ignorar si queremos ser fieles al mensaje de las Escrituras.

 * Ventajas de estudiar la Escritura desde una perspectiva Hebrea:

·         A través del estudio de las Raíces Hebreas de la Fe Bíblica y del cristianismo, las palabras de Jesús (Yeshua en hebreo) y de los autores del NT, se vuelven mas relevantes y normativas para nuestras vidas.

·         Provee una visión más rica y profunda de la Palabra.

·         Una mayor claridad acerca de las enseñanzas de Jesús (Yeshua) y los Apóstoles.

·         Proveer la realidad y contexto histórico, político y religioso que por razones

·         Históricas y consideraciones teológicas se perdieron y nunca fueron suplidos

·         Evitar la especulación textual para intentar interpretar el texto

·         Te ayuda a comprender mejor la herencia que procede de Abraham, Isaac y Jacob.

·         Detectar y eliminar las doctrinas greco-romanas y filosóficas que se infiltraron en la Fe verdadera en los primeros siglos.

·         Elevar nuestro nivel de vida espiritual, de tal manera que nos permita profundizar en nuestro caminar y compromiso con Dios y que nos permita cumplir lo mejor posible, la misión en la vida que Dios nos ha asignado.

·         Ser más efectivos en nuestro ministerio.

·         Todo lo anterior a fin de traer honor y gloria al Dios de Israel.

La inmensa mayoría de los cristianos educados en una teología católica o reformada, tenemos el derecho a conocer las Escrituras desde una perspectiva Hebrea y estar en condiciones de revisar críticamente lo que nos ha sido enseñado.

La Biblia es un libro Hebreo, escrito por Hebreos, con una mentalidad Hebrea, con una perspectiva del Dios de Israel y de la Fe Hebrea. Así pues, no podemos acercarnos a las Escrituras ignorando su trasfondo Hebreo porque estaríamos forzando entonces sus escritos y estableciendo principios de interpretación extraños a la Fe de los profetas, del Mesías y de los Apóstoles.

Uno de los más grandes teólogos cristianos del siglo XX, Karl Barth en su famosa obra Dogmática, dijo:

“La Biblia es un libro hebreo y no hace sentido a nadie que no sea al menos espiritualmente un semita”

G.Corpus

“…me he convertido en su enemigo, por deciros la verdad?” – Gálatas 4.16

https://atravesdelasescrituras.com/2016/04/20/raices-hebreas-del-cristianismo-y-de-la-fe-biblica/

 













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