jueves, 11 de febrero de 2021

 

LAS TRANSFORMACIONES MUSICALES

DEL MÉXICO INDÍGENA

Miguel Olmos Aguilera*


http://vivefan.com.mx/musica-folklorica-yaqui-como-refleja-las-costumbres-y-las-creencias-religiosas/

 

Lejos de representar fenómenos estables, homogéneos o inmóviles, las músicas tradicionales poseen una dimensión de transformación que, a partir de sus propios sistemas culturales, generan poderosos cambios y creaciones estéticas entre los diferentes grupos indígenas del país. Dependiendo de su propia dinámica cultural —y de su región de origen— diversos factores sociales y culturales han propiciado que las músicas tradicionales se vuelquen en la búsqueda de nuevas creaciones y de nuevos universos musicales. En este contexto, algunas de las interrogantes que han guiado nuestras reflexiones en los últimos años, giran en torno al análisis de los elementos que provocan los cambios en las culturas musicales de tradición oral en el México contemporáneo.

Antes de abordar las posibles causas que han motivado los cambios en la música tradicional mexicana, hay que precisar que ninguna cultura musical está aislada de influencias como producto de la movilidad social, cuyas características intangibles y simbólicas la hacen proclive a la fusión, a las mezclas y a múltiples formas de recreación estética. Pareciese una perorata señalar que la cultura musical cambia, o que es un producto del mestizaje o la fusión cultural; igual que en la música, no encontramos expresiones culturales en estado puro que se expliquen por sí mismas, sin hacer mención de los procesos de contacto, migración o de conquista.

La transformación que ha tenido la música en las sociedades tradicionales en diversas partes del planeta, no es un fenómeno nuevo. Actualmente se presenta bajo un abanico de modalidades en regiones de África1 y Asia,2 así como en músicas tradicionales y populares de Europa, EEUU y América Latina, en particular las expresiones musicales en el contexto mexicano3 .

Este proceso de transformaciones musicales se ha llevado a cabo en las condiciones socioculturales más dispares, y se trata de un fenómeno mundial cuyas causas son muy distintas de un contexto a otro y dependen de una gran cantidad de variables. No obstante la incidencia de dichas variables, en términos generales podemos denominar a dicho fenómeno —de entrada— como la globalización musical. Sin embargo, no estoy seguro de que en todos los casos las transformaciones musicales sean originadas por el gran fenómeno global; y habría que sopesar un sinnúmero de factores ideológicos y socioculturales que actúan sobre las dinámicas regionales y locales de producción, difusión y consumo de las músicas tradicionales, tanto al interior como fuera de sus lugares de origen.

Los cambios que sufren y gozan las músicas tradicionales tienen aristas muy distintas, y cada fenómeno representa el síntoma de un gran sistema musical en la gran diversidad cultural que existe en México y América Latina.4 Es posible señalar algunos géneros musicales que a pesar de ser tradicionales, o generados al interior de una cultura tradicional cuya característica principal sería una sociedad basada en la oralidad y no en la escritura, han tenido acercamientos con las culturas populares y comerciales de reciente introducción en su cultura originaria. Desde luego, algunas transformaciones musicales tradicionales no ponen en juego la supervivencia cultural o el sistema de creencias del grupo, como podría ser el caso yoeme yaqui, debido a que la música ancestral de carácter exclusivamente ritual no sufre transformaciones, por lo que no representa un peligro para la cohesión social ni para la organización religiosa y política de algún pueblo originario.

Las trasformaciones de la música tradicional

En este breve acercamiento a las culturas musicales, en particular del caso mexicano, haremos un recuento de algunos ejemplos que han marcado algunos cambios musicales —en casos que hemos estudiado— y destacaremos algunas hipótesis referentes a ciertos pueblos o regiones estudiados a lo largo de la década del 2010.

En otra parte también planteábamos hipótesis sobre el cambio musical (Olmos, 2016). En ese entonces constatábamos que la música es parte de un conjunto cultural más amplio, en donde participan diversos aspectos de la cultura como la política, la economía, la sociedad o la religión, y aunque no podemos decir que el cambio musical es un reflejo de la transformación cultural y social, a lo largo de la historia de la antropología y en otras ciencias sociales se han tratado diferentes conceptos que intentan responder a las interrogantes sobre los cambios y transformaciones que sufren la sociedad y la cultura. Conceptos como evolución, difusión, sincretismo, fusión, mestizaje, endoculturación, transculturación, resemantización o cambio de sentido, son solo algunas de las categorías que intentan explicar los cambios en los sistemas culturales. Como señala acertadamente Rafael Ruiz (2011):

            Cada grupo humano da una respuesta diferente al contacto y particularmente en música pues en el contacto cultural se ponen en juego toda una serie de mecanismos de rechazo y atracción. Cuando se encuentran dos culturas pueden pasar tres cosas: una cultura domina a la otra; que se mezclen de manera que surja un tercera; que las culturas en cuestión coexistan de manera separada, a veces de manera armoniosa, otras en conflicto. Los grupos en cuestión se pueden atraer, evitar o rechazar, lo cual hará fácil o difícil la transculturación.

Estado del arte

En términos generales, los estudios sobre las culturas musicales —herederos a menudo de un toque folclórico y romántico— no han puesto suficiente atención en los fuertes cambios que sufre la música tradicional fusionada con expresiones populares. Esta situación se debe, por un lado, a que los consideran poco atractivos para la investigación; y, por otro lado, debido a que en muchas ocasiones las músicas indígenas populares son percibidas como creaciones fuera de la tradición al no poseer un espíritu ancestral. Desde luego, el estudio y análisis de las nuevas expresiones de música tradicional pueden no ser del interés de todos los investigadores, quienes durante muchos años nos dedicamos al estudio de la música tradicional y no de las recreaciones y fusiones musicales. Caso contrario ocurre con la música mestiza de tipo “temperado”, donde los sociólogos de la música, en una especie de exorcismo epistémico, limpian de todo rasgo indígena el estudio de las expresiones musicales mestizas, tal es el caso del corrido, la cumbia el rap o la música comercial.

Si bien el fenómeno del cambio en las tradiciones musicales indígenas, al menos desde la década de los años ochenta, posee muy pocos estudios que hayan socorrido la importancia de su análisis; y, en general, siempre se ha hecho desde la distinción, muchas veces arbitraria, entre la música indígena y la música popular. Inclusive yo mismo aduje esta clasificación por muchos años, sin saber que dicho esquema se presenta muy endeble para algunos casos específicos como los que ahora estudiamos.

En los últimos años se han publicado algunas investigaciones sobre música indígena y popular que abordan de manera tangencial o directa el fenómeno musical y sus transformaciones desde la fusión o a partir de los nuevos mercados de la música. En el año 2016, Enrique Jiménez publicó su libro titulado Los géneros tradicionales en la música de fusión en México. En esta brillante investigación, Jiménez hace en la primera parte un recuento de algunas categorías vinculadas con la fusión musical y cultural, mientras que en la segunda parte del texto realiza un recuento y análisis musical exhaustivo de algunos grupos musicales que, en México, han hecho fusión con elementos provenientes de la música tradicional. En este balance extraordinario y único hasta el momento en la bibliografía mexicana, el autor incluye grupos de rock, intérpretes de música de tipo prehispánico, músicas mestizas comerciales, etc. El mérito del trabajo en cuestión no sería tal sin un análisis de las categorías sobre el cambio, la hibridación o mestizaje y señala: «Ningún grupo se desarrolla en el aislamiento, todas las culturas y sus músicas son fruto de mezclas y diálogos interculturales que se recrean y se relacionan con los sonidos y los ritmos de otros pueblos». Sin embargo, más adelante precisa —igual que Ruiz (2011) y Olmos (2016)— que las mezclas no se presentan al margen de las relaciones de poder o sin la influencia hegemónica de una cultura sobre otra, en donde estaríamos hablando de aculturación o deculturación.

La música de fusión señala el autor estaría en el punto medio entre las músicas tradicionales indígenas, y las músicas comerciales de carácter urbano (Jiménez, 2016). A este respecto precisamos que la música tradicional indígena (Olmos, 2016), también es posible encontrarla en las ciudades del norte de México, como Hermosillo, Monterrey, Tijuana o Ensenada, debido principalmente a la migración de la población de estados del centro del país, pero sobre todo de diversas regiones de Oaxaca.

Sin embargo, son varias cosas que llaman la atención en la investigación de Jiménez; sobre todo cuando, de acuerdo a sus objetivos de investigación, define la música de fusión como surgida de la unión entre la música indígena y popular. Al realizar esta apreciación, muy válida para su contexto de análisis, nuestro autor está pensando principalmente en la música interpretada por mestizos urbanos ligados al mercado musical mediático, cuyas creaciones de fusión fueron inspiradas en las músicas tradicionales y no a la inversa. En otras palabras, la música de fusión que tiene algún componente indígena, posee diferentes posibilidades de creación cultural. A menudo consideramos las fusiones que se realizan desde nuestra cultura, pero no aquella que se crea o se produce desde la mentalidad indígena.

Ya sea desde la creación mestiza o meramente indígena, la música de fusión surgida como resultado de esta mezcla, es muy distinta si se produce desde la cultura musical indígena o desde la mentalidad mestiza en donde intervienen factores mediáticos, mercados y audiencias que condicionan el tipo y la calidad de música que se produce. En Jiménez destaca su interés de investigación centrado en la creación desde la mentalidad mestiza, mientras que en la investigación de nosotros (Olmos, 2016), el foco de análisis reside en la comprensión de la fusión a partir de los sistemas musicales tradicionales. Desde luego, cada investigación posee sus propios objetivos y sus propios resultados, y ambas son válidas de acuerdo con sus objetivos. Aun cuando en las dos propuestas se consideran las creaciones desde los elementos propios de la cultura indígena, es relevante que partimos de los intereses estéticos desde la misma concepción musical indígena y no a la inversa.

Por otro lado, el mismo año 2016 aparece un libro colectivo titulado Identidades en venta, coordinado por Georgina Flores y Fernando Nava. Esta interesante investigación plantea de entrada la premisa de que las trasformaciones musicales están vinculadas tanto con el comercio como con el turismo musical, y ofrece múltiples ejemplos con los cuales los autores intentan analizar los cambios que ha experimentado la música tradicional al involucrarse directamente con los procesos turísticos a partir de la mirada del “otro”; el turista. Así, la música popular y tradicional sería recreada y refuncionalizada de acuerdo con las necesidades del mercado creado previamente por la fascinación del otro en los circuitos turísticos. Esto no sería importante si las relaciones turísticas solo se mantuvieran en un ámbito cerrado; el problema es que se trata de un fenómeno tan complejo que tiene repercusiones en repertorios, géneros y estilos que han sido creados y reinventados con el impulso directo del turismo que abarca imaginarios estereotípicos de lo mexicano a nivel global. La bamba, La sanmarqueña en albures, La josefinita o La male Severiana, son solo algunos de los ejemplos de lo que el mundo mestizo ha inventado sobre las culturas indígenas (Flores y Nava, 2016). El mismo Jiménez (2016), señala que desde los años setenta y ochenta, intérpretes como Los Folcloristas, Café Tacuba, Susana Harp y el Grupo Tribu, entre decenas de agrupaciones musicales, dieron un nuevo toque a la música tradicional desde el universo sonoro y musical mestizo. No obstante, y tal como como señalan Flores y Nava , el turismo ha sido uno de las factores que provocan el cambio musical, pese a que en algunas ocasiones esto pueda tener presencia inusitada en el imaginario colectivo y estereotipado de algunas músicas que, recreadas por la mirada del turismo, acaban por institucionalizarse.

Por su parte, la música tradicional y las nuevas tecnologías han sido abordadas de manera recurrente en muchos trabajos. En investigaciones sobre las tecnologías musicales o la multicitada hibridación a la que prefiero llamar mestizaje, es común encontrar la referencias a Néstor García Canclini (1990),5 a propósito de la utilidad que representan —para el estado nacional— la cultura popular y el folclor como herramientas de control ideológico. Esto último mediado por una sociedad política y civil cuyo fin último estriba en mantenerse en el poder. En la introducción del libro Identidades en venta, de Flores y Nava (2016:9), encontramos la siguiente cita de García Canclini: «el capitalismo no avanza eliminando las culturas tradicionales sino apropiándose de ellas». Dicha premisa, totalmente cierta, se ha constatado no solo en tiempos de la globalización y en la circulación de conocimientos musicales de todas las culturas del mundo, sino que desde mucho tiempo antes, en la década de los años treinta, Antonio Gramsci (1999), como teórico marxista de la superestructura, había ya desarrollado ampliamente la importancia del folklore y la cultura popular en el control ideológico y la permanencia del sistema capitalista en Europa. Dicho planteamiento, se ha vuelto cada vez más recurrente en el análisis sobre la diferencia cultural, la dominación del estado y le hegemonía del capitalismo neoliberal, pese a que su formulación original se remonta a poco menos de un siglo.

La World Music

Hay un punto en el que coinciden distintos musicólogos y etnomusicólogos: la música tradicional y de fusión con elementos autóctonos tuvo un auge inusitado por la llamada world music o música del mundo, en la que mucho tuvieron que ver Paul Simon y Peter Gabriel. Sin embargo, aunque de manera mediática ellos fueron la punta de flecha del movimiento de la llamada fusión musical, al interior de muchos países europeos, americanos y africanos ya se hacían recreaciones con elementos de la música tradicional desde las mismas culturas involucradas. En Francia aparecen, entre otros, Tri Yann6 para insertarse en el gran movimiento de música celta; y grupos de música tradicional occitana,7 que incorporaban elementos tradicionales al rock o al pop. En América del Sur, encontramos géneros como el huayno, del repertorio andino, que fueron adaptados a la cumbia, a ritmos electrónicos y al rock;8 mientras que en México, las chilenas del estado de Guerrero —ya de por sí bailables— gozaron de un renovado impulso con la incorporación de instrumentos electrónicos (García y Luengas, 2016).9

El cambio musical

Sería un error generalizar que todas las músicas indígenas y populares poseen las mismas necesidades de articular elementos de otras culturas musicales con el fin de colocarse en nuevos procesos mercadotécnicos; también sería erróneo señalar que las culturas musicales indígenas tienen las mismas necesidades tecnológicas para circular o para experimentar nuevas creaciones. Las circunstancias de creación, difusión o transformaciones musicales, así como la articulación de la música tradicional con las nuevas tecnologías, son fenómenos ligados fuertemente con los procesos específicos vinculados con la migración (nacionales o internacionales), con las políticas institucionales y, finalmente, con el mercado del arte musical indígena en el contexto urbano o mestizo.

El cambio musical es experimentado en diversas partes del discurso musical. Las transformaciones se producen en los géneros, en los repertorios, en los instrumentos musicales, en los ritmos y en las melodías, tal como lo hemos constatado en otras investigaciones (Olmos, 2012 y 2016). Además de dichas transformaciones musicales, a las que me referiré más adelante, tenemos factores adyacentes que inciden directamente en el cambio de la música, no tanto por sus efectos sobre el discurso mismo, sino por el registro y la difusión que se hace de las ondas sonoras, de acuerdo con los avances tecnológicos de un momento histórico en particular.

Con el cilindro de cera, el registro sonoro tuvo ciertas características. Gracias a este gran invento, actualmente es posible conocer algunos sonidos de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.10 Posteriormente siguieron otras tecnologías como los fonógrafos, el disco de acetato, las cintas de carrete abierto y los casetes; hasta llegar al registro digital en donde la información magnética queda almacenada en una memoria magnética o registrada materialmente entre los surcos de un disco compacto. Dichos formatos del registro sonoro, aunque no transformaron la música directamente, si revisten cualidades que alteraron la calidad del sonido, ya que la fidelidad tuvo repercusiones directas sobre las interpretaciones, las afinaciones y los diversos estilos de música. Sin embargo, actualmente en la medida en que las nuevas tecnologías de registro y difusión se han popularizado a niveles sociales y culturales muy diversos, se ha producido un incremento inusitado en la circulación y difusión de los materiales sonoros. El formato MP3 —entre otros codificadores— ha burlado la calidad sonora y, por consiguiente, ha economizado la información digital. Este desarrollo se ha popularizado de tal manera que cualquier persona que posea acceso a esta tecnología, puede almacenar en un disco duro, o en teléfonos celulares, cientos de piezas musicales o de horas de música, cuya portabilidad hasta hace algunas décadas era totalmente inimaginable. De manera indirecta esta acumulación de información ha transformado los hábitos de escucha y de producción musical, ya que cada vez resulta más fácil grabar y distribuir el material grabado y producido.

Sin duda, esta gran revolución tecnológica ha traído evidentes cambios sobre la música que, como ya hemos señalado, pueden traducirse en la incorporación de instrumentos electrónicos, como es el caso de los pueblos mixteco, seri, yaqui o huichol, o tzotzil en el multicitado rock indígena (López Moya et al., 2014). Además, es posible percibir las transformaciones musicales en campos que incluyen tanto a los instrumentos antes referidos como a las maneras de interpretarlos; los repertorios, las armonías, las melodías; sin omitir las alteraciones en los ritmos que, secularmente, se interpretaban al interior de las comunidades indígenas.

La musicalidad en movimiento

Como bien comentan nuestros amigos yoemes yaquis,11 las composiciones rancheras indígenas derivaron en géneros que cantan de manera comercial. Sin embargo, para los yoemes, los géneros rituales no deben transformarse porque de otra manera se perderían las atmosferas rituales que se han generado, a lo largo de la historia, gracias a la persistencia de una musicalidad previamente establecida. Aun así, existen nuevos movimientos de música comercial yaqui que retoma motivos de la música ritual y la interpreta fuera de la escena ritual. Estos géneros son preferentemente interpretados en espacios donde también hay presencia de mestizos o yoris. De acuerdo con los testimonios de los propios yoemes, dicha música en ningún momento sustituirá la música de los rituales ancestrales.12

Caso muy distinto ocurre con los zapotecos. Recientemente tuve oportunidad de escuchar a Tlalok Guerrero, cantor zapoteca, en el Festival Alfonso Ortiz Tirado en la ciudad de Álamos (finales de enero de 2018). Este cantor forma parte de un importante movimiento musical que ha difundido ampliamente novedosos arreglos de la música zapoteca, con armonías que dejan de lado la ortodoxia clásica de la música tradicional.13

Por su parte el grupo Hamac Caziim (Fuego divino) y el Grupo Xeecoj (Lobo) de los seris de Sonora —en particular este último—, poseen también melodías de su propia creación que, si bien anteriormente se inspiraban en canciones tradicionales concáac, han despegado hacia distintos campos melódicos similares a un rock pop ligero, poco frecuentados por otras agrupaciones.

En cuanto a la música wixarika o huichola, cuyo análisis aborda Rodrigo de la Mora (2016),14 nos percatamos de que los sones siguen un proceso muy distinto al de los otros pueblos antes señalados. Para este grupo, los motives melódicos evocados durante la peregrinación a Wirikuta siguen un circuito primeramente ritual; una vez interpretados en los espacios sagrados pueden ser utilizados para componer cumbias, rancheras, etc. El director de Venado Azul, José López Robles, ha tenido distintos accesos creativos y en uno compuso La Cusinela (La cocinera), canción que es el emblema de la música comercial wixárika;15 para otros casos, Juan Carlos González habla de cómo el peyote propició su creación de la música de Maxa Awakame (Venado azul), una de las principales piezas del grupo con la cual participó tanto en nuestro documental, al final del programa, como en el documental de Wirikuta Fest16 organizado en contra de la explotación minera en el desierto.

Conclusión

Los usos de la nueva música tradicional

Al finalizar el año 2017, y en la víspera de la elección presidencial en México, surgió un anuncio publicitario de Yuawi López, un niño de nueve años de edad, hijo de José López Robles, el director de El Venado Azul. El anuncio proclamaba al partido Movimiento Ciudadano como el Movimiento Naranja, al que hacía referencia la letra de la canción:

¡He! ¡He! ¡He! ¡He! ¡Hey!

Movimiento Naranja. El futuro está en tus manos

Movimiento Naranja ¡Movimiento Ciudadano!

Movimiento Naranja. El futuro está en tus manos

Movimiento Naranja ¡Movimiento Ciudadano!

Nanananana nanana. Nanananana nanana

Nanananana nanana. Nanananana nanana

El anuncio se replicó en las redes sociales Facebook y Twitter y alcanzó un éxito mediático inusitado. Obtuvo una gran audiencia: mucha gente repetía el verso cliché y se regodeaba de conocerlo y cantarlo, como suele suceder con los fenómenos de masas; pero, al mismo tiempo, hubo respuestas de la población civil indignada por el uso “inocente” que se hacía de un niño indígena. En otros medios, como Proceso, se cuestionó también la manipulación del menor y de su padre con fines políticos.17 Lo cierto es que esto también fue aprovechado por el menor y su padre José López Robles a quien traté en Tijuana y más tarde en un trabajo de campo que realizamos en Nueva Colonia y en el DF, cuando Yuawi formaba parte de la Academia Kids Lala.

Yuawi retomó el tema para realizar otro anuncio al lado de Ricardo Anaya, candidato presidencial del Partido de Acción Nacional, con quien el partido Movimiento Ciudadano iría en alianza para las elecciones de julio de 2018. En este nuevo anuncio, Anaya toca la guitarra mientras Yuawi tararea el tema que lo lanzó a la fama. 18 A finales de enero de 2018, el tema ocupaba los primeros lugares en Spotify de América Latina; en Uruguay, el número 6; en Nicaragua el 15; en Paraguay el 19; en Guatemala el 30. En España se encontraba en el número 10.

A decir de De la Mora (2016), el uso de los fenómenos estético musicales es añejo y de gran tradición entre la población Wixárika. En sus artículos publicados en 2012 y 2016 ya destacaba que desde la cumbia Cusinela, y posteriormente con la aparición de Yuawi en la Academia Kids Lala, la participación de El Venado Azul ha sido muy intensa en el ambiente mediático y televisivo. Sin embargo, no se cuestiona la participación que el indígena tenga en la escena mediática sino la reapropiación que las instituciones hacen de ella; y con la que, aparte de que existen instancias en obtener ganancias como Spotify, algunos partidos políticos también se ven beneficiados por el contenido viral de este mensaje cuyo componente musical y puesta en escena es de carácter completamente indígena.

Recapitulando, podemos decir que los motores que impulsan a las nuevas creaciones musicales indígenas poseen diversos estímulos, que van desde los elementos simbólicos completamente internos hasta el intercambio de elementos estéticos que, disfrazados de modernos, no dejan de tener un espíritu completamente indígena y tradicional. Técnica que ha sido ampliamente socorrida por las poblaciones indígenas para perpetuar su cultura, al tiempo que se mofan, en algunas ocasiones, de la cultura mestiza.

NOTAS

* Investigador de El Colegio de la Frontera Norte, en Tijuana desde 1998. Doctor en Antropología por la École des Hautes Études en Sciences Sociales y Licenciado en Etnomusicología por la Facultad de Música. Pertenece al SNI Nivel 2. Entre sus publicaciones destacan El sabio de la fiesta (1998); Músicas migrantes (2012), y Música indígena y contemporaneidad (2016).

1 «https://www.youtube.com/watch?time_continue=157&v=b4JQwb4fI_0»; https://www.facebook.com/ veoflamenco/videos/1447468805324100/

2 «https://www.youtube.com/watch?v=Qzai1_IngqE»

3En México existen diferentes tipos de música tradicional fusionada con música popular, tanto desde las culturas indígenas como desde la visión mestiza y comercial. El ejemplo emblemático de los nuevos géneros tradicionales en el Noroeste de México, sobre música de fusión desde una perspectiva indígena interna, es sin lugar a dudas el grupo de rock Hamac Caziim del pueblo concáac «https://www.youtube.com/watch?v=PspCWKzDBSo»

4 «https://www.youtube.com/watch?v=qweTsNiYDY8»

5Cf. Yúdice, 2007.

6 «https://www.youtube.com/watch?v=m5hBpFaVroI»

7 «http://wp.coriandre.info/» 

8 «https://www.youtube.com/watch?v=qweTsNiYDY8; https://www.youtube.com/watch?v=2uPZL2Q-SxA»

9 Ver el documental que realizamos en 2015: «https://vimeo.com/141977543»

10 «https://www.launion.com.mx/blogs/vida-y-estilo/noticias/74204-el-mensaje-que-le-grabo-porfiriodiaz-a-thomas-alva-edison.htmۚ».Existe una copia original en la Fonoteca Nacional.

11 Entrevista con Ismael Castillo Rendón, alias El Charo, Pótam, Municipio de Guaymas, Sonora, 2014.

12 Ver nuestro documental El gusto y el sustento sobre este tema, en: «https://vimeo.com/142102310»

13 «https://www.youtube.com/watch?v=djMYMB3ABZo»

14 Para mayor información ver documental El mensajero musical sobre el grupo Venado Azul que produjimos en 2016: «https://vimeo.com/145013242»

15 «https://www.youtube.com/watch?v=rSYwNKZNYsI»

16 «https://www.youtube.com/watch?v=7sqrGj970_I»

17 «https://www.youtube.com/watch?v=Ti2pA5JgrMI»

18 «https://www.youtube.com/watch?v=jT1BC_Iu-Zo»

 

Referencias

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_____ (2016). “Creatividad, relaciones sociales y música regional wixarika: el Venado Azul y los usos estratégicos de lo estético”, en Miguel Olmos [coord.], Música indígena y contemporaneidad. Nuevas Facetas de la música en las sociedades tradicionales, pp. 105-136. México: El Colegio de la Frontera Norte/INAH.

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