TIRA DE LA PEREGRINACIÓN
Aztlan codex boturini
El códice muestra una isla con un templo
piramidal en su centro, coronada por un grupo de caracteres atl acatl que
se suponen el nombre de su divinidad. A los lados del templo hay dibujadas seis
viviendas, un hombre y una mujer. Como saliendo de la isla remando hay un
hombre en una canoa, cuya dirección marca el inicio del viaje, que se sigue por
huellas de pasos. Estos se dirigen a un cerro inclinado hacia la izquierda y
una efigie enmarcada en un óvalo; una representación temprana de su dios
tutelar Huitzilopochtli, de ella salen unos glifos en forma de voluta; la vírgula de la
palabra, es decir, la acción de hablar del personaje con el cual se encuentra
asociado por proximidad espacial.
Aparecen los símbolos de ocho tribus:
chalca, chichimeca, cuitlateca, malinalca, matlatzinca, tepaneca, uexotzinca y xochimilca y cuatro figuras que continúan el viaje:
Tezcacouatl, Quauhcouatl, Apancatl, y Chimalman. Se ve entonces un
árbol quebrado, junto al que se observan cinco gruesos puntos, representando la
medida y dimensiones del tronco; mención de gran importancia, ya que este hecho
es tomado como un prodigio que les indica la continuidad de su viaje. Después
aparecen seis figuras escuchando a la divinidad y llorando……..
Códice de Boturini, ya que se trata de
un manuscrito en el que se registra de manera legible la salida de los mexicas
desde su antigua tierra hasta su llegada al valle de México pocos años antes de
que se erigiera Tenochtitlan.
Pese a que este archivo está
inconcluso, es considerado uno de los documentos fundacionales de la historia
de nuestro país, pues es el documento más temprano de la migración azteca y la
versión histórica que retrata es una de las más utilizadas. Incluso se
encuentra reproducido en grandes dimensiones en el patio central del Museo
Nacional de Antropología.
El códice, también conocido como Tira de la
Peregrinación, fue hecho en una tira de amate constituida por 22 láminas
que forman un biombo de 5.49 metros. Se cree que puede estar basado o ser una
copia de un documento más antiguo.
De acuerdo con lo narrado en las láminas, el
dios Huitzilopochtli ordena a los aztecas abandonar Aztlan,
su tierra de origen cuyo nombre significa “lugar de garzas” o “lugar
de blancura”, un sitio misterioso ubicado al norte que obtiene su
denominación probablemente ante la abundancia de garzas en las aguas que
rodeaban la isla donde se asentó originalmente este pueblo.
Su dios les indica que deben
buscar un nuevo asentamiento por lo que los aztecas, portando las reliquias o
una figura de madera que representaba a Huitzilopochtli, inician su recorrido
atravesando lugares desérticos acompañados de siete u ocho barrios provenientes
de un poblado cercano.
Tras separarse de ellos por
orden de su dios, se encontraron en su camino con los mimixcoas, divinidades
lunares o demonios. Huitzilopochtli ordenó a los aztecas que los sacrificaran
como primera ofrenda para él.
Después del sacrificio,
Huitzilopochtli renombró a su pueblo y a partir de ese momento tomaron el
nombre de mexicas; fueron consagrados así cuando su dios les entregó el arco,
la flecha y la red.
Siguieron su camino y se
asentaron por primera vez desde que salieron de Aztlan en Coatlicamac (las
fauces de la serpiente) y Cuextecaichocayan (lugar donde lloró el huasteco). El
códice narra que tras varias décadas llegaron a Tollan, donde se quedaron por
20 años, para después llegar al antiguo lago de Texcoco, en donde viajaron y se
asentaron por diversa zonas durante varios años (Tlemaco, Atotonilco, Apazco,
Tzompanco, Xaltocan, Acalhuacan, Ehecatepetl, Tulpetlac y Cohuatitlan, en este
último descuben el maguey y aprenden a hacer pulque).
Son atacados por un pueblo y
obligados a asentarse en Pantitlan, donde son víctimas de una epidemia.
Continuaron su viaje nómada
hasta que se asentaron en Chapultepec por 20 años, pero ahí son tomados
prisioneros por el tlatoani de Colhuacan, quien ante la abundancia de mexicas
en uno de sus barrios, los usa como guerreros para deshacerse de ellos en una
batalla contra los Xochimelcas.
El tlatoani les pide que maten
o tomen prisioneros a varios de ellos y que les corten sus orejas, las cuales
deberán llevar en un saco como muestra de su hazaña. Los mexicas se organizan y
deciden utilizar hojas de obsidiana como armas y resuelven que mejor cortarán
las narices de sus enemigos para que el tlatoani de Colhuacan no piense que
cortaron ambas orejas; así llevarán una pieza por cada enemigo.
Hasta aquí llega el Códice de
Boturini, el cual relata las vicisitudes de este pueblo previas al
encuentro con la manifestación sagrada del águila sobre el tunal, una visión
narrada como una profecía dictada por Huitzilopochtli como seña del lugar
elegido para asentarse.
A partir de este momento inicia el periodo
sedentario definitivo de los mexicas; el portento del águila y el nopal es
narrado en el Códice Mendocino, en el que se muestra entre otros
personajes a Tenoch, un sacerdote sentado sobre un petate que vislumbra al
águila en donde es fundada Tenochtitlan (el lugar cerca del tunal).
No hay conceso sobre la fecha
de su fundación; sin embargo, a principios del siglo XX se designó el 13 de
marzo de 1325 como fecha para la conmemoración de la fundación de Tenochtitlan.
TIRA DE LA PEREGRINACIÓN
Aztlan codex boturini
El códice muestra una isla con un templo
piramidal en su centro, coronada por un grupo de caracteres atl acatl que
se suponen el nombre de su divinidad. A los lados del templo hay dibujadas seis
viviendas, un hombre y una mujer. Como saliendo de la isla remando hay un
hombre en una canoa, cuya dirección marca el inicio del viaje, que se sigue por
huellas de pasos. Estos se dirigen a un cerro inclinado hacia la izquierda y
una efigie enmarcada en un óvalo; una representación temprana de su dios
tutelar Huitzilopochtli, de ella salen unos glifos en forma de voluta; la vírgula de la
palabra, es decir, la acción de hablar del personaje con el cual se encuentra
asociado por proximidad espacial.
Aparecen los símbolos de ocho tribus:
chalca, chichimeca, cuitlateca, malinalca, matlatzinca, tepaneca, uexotzinca y xochimilca y cuatro
figuras que continúan el viaje: Tezcacouatl, Quauhcouatl, Apancatl, y Chimalman. Se ve entonces un
árbol quebrado, junto al que se observan cinco gruesos puntos, representando la
medida y dimensiones del tronco; mención de gran importancia, ya que este hecho
es tomado como un prodigio que les indica la continuidad de su viaje. Después
aparecen seis figuras escuchando a la divinidad y llorando……..
Códice de Boturini, ya que se trata de
un manuscrito en el que se registra de manera legible la salida de los mexicas
desde su antigua tierra hasta su llegada al valle de México pocos años antes de
que se erigiera Tenochtitlan.
Pese a que este archivo está
inconcluso, es considerado uno de los documentos fundacionales de la historia
de nuestro país, pues es el documento más temprano de la migración azteca y la
versión histórica que retrata es una de las más utilizadas. Incluso se
encuentra reproducido en grandes dimensiones en el patio central del Museo
Nacional de Antropología.
El códice, también conocido como Tira de la
Peregrinación, fue hecho en una tira de amate constituida por 22 láminas
que forman un biombo de 5.49 metros. Se cree que puede estar basado o ser una
copia de un documento más antiguo.
De acuerdo con lo narrado en las láminas, el
dios Huitzilopochtli ordena a los aztecas abandonar Aztlan,
su tierra de origen cuyo nombre significa “lugar de garzas” o “lugar
de blancura”, un sitio misterioso ubicado al norte que obtiene su
denominación probablemente ante la abundancia de garzas en las aguas que
rodeaban la isla donde se asentó originalmente este pueblo.
Su dios les indica que deben
buscar un nuevo asentamiento por lo que los aztecas, portando las reliquias o
una figura de madera que representaba a Huitzilopochtli, inician su recorrido
atravesando lugares desérticos acompañados de siete u ocho barrios provenientes
de un poblado cercano.
Tras separarse de ellos por
orden de su dios, se encontraron en su camino con los mimixcoas, divinidades
lunares o demonios. Huitzilopochtli ordenó a los aztecas que los sacrificaran
como primera ofrenda para él.
Después del sacrificio,
Huitzilopochtli renombró a su pueblo y a partir de ese momento tomaron el
nombre de mexicas; fueron consagrados así cuando su dios les entregó el arco,
la flecha y la red.
Siguieron su camino y se
asentaron por primera vez desde que salieron de Aztlan en Coatlicamac (las
fauces de la serpiente) y Cuextecaichocayan (lugar donde lloró el huasteco). El
códice narra que tras varias décadas llegaron a Tollan, donde se quedaron por
20 años, para después llegar al antiguo lago de Texcoco, en donde viajaron y se
asentaron por diversa zonas durante varios años (Tlemaco, Atotonilco, Apazco,
Tzompanco, Xaltocan, Acalhuacan, Ehecatepetl, Tulpetlac y Cohuatitlan, en este
último descuben el maguey y aprenden a hacer pulque).
Son atacados por un pueblo y
obligados a asentarse en Pantitlan, donde son víctimas de una epidemia.
Continuaron su viaje nómada
hasta que se asentaron en Chapultepec por 20 años, pero ahí son tomados
prisioneros por el tlatoani de Colhuacan, quien ante la abundancia de mexicas
en uno de sus barrios, los usa como guerreros para deshacerse de ellos en una
batalla contra los Xochimelcas.
El tlatoani les pide que maten
o tomen prisioneros a varios de ellos y que les corten sus orejas, las cuales
deberán llevar en un saco como muestra de su hazaña. Los mexicas se organizan y
deciden utilizar hojas de obsidiana como armas y resuelven que mejor cortarán
las narices de sus enemigos para que el tlatoani de Colhuacan no piense que
cortaron ambas orejas; así llevarán una pieza por cada enemigo.
Hasta aquí llega el Códice de
Boturini, el cual relata las vicisitudes de este pueblo previas al
encuentro con la manifestación sagrada del águila sobre el tunal, una visión
narrada como una profecía dictada por Huitzilopochtli como seña del lugar
elegido para asentarse.
A partir de este momento inicia el periodo
sedentario definitivo de los mexicas; el portento del águila y el nopal es
narrado en el Códice Mendocino, en el que se muestra entre otros
personajes a Tenoch, un sacerdote sentado sobre un petate que vislumbra al
águila en donde es fundada Tenochtitlan (el lugar cerca del tunal).
No hay conceso sobre la fecha
de su fundación; sin embargo, a principios del siglo XX se designó el 13 de
marzo de 1325 como fecha para la conmemoración de la fundación de Tenochtitlan.






















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