jueves, 13 de agosto de 2020

 

LOS BORJA


Pocas familias han desatado tantas pasiones como los Borgia. Algunas, a favor. Muchas, en contra. La leyenda comenzó cuando una familia extranjera (valenciana) alcanzó el poder en Roma en el siglo XV, en un reñidero de estirpes italianas como los Colonna, Sforza, Orsini, Médici —olla de intrigas reflejada en la novela Bomarzo (1962), de Mujica Lainez—. Sus excesos (no peores que los de los otros clanes) alimentaron crónicas, piezas teatrales (Victor Hugo), óperas (Donizetti), películas (más de 50, entre otras la escandalosa Cuentos inmorales, de Borowczyk) y libros. Algunos, ácidos panfletos (Oskar Panizza, Mario Puzo); otros, de autores españoles, más templados (Blasco Ibáñez, Vázquez Montalbán, Manuel Vicent). En esa línea de aclarar el contexto histórico y no obviar lo positivo van los esfuerzos del que fuera su territorio por antonomasia, y el origen familiar: las fértiles tierras al sur de Valencia.

Se da por cierto que la familia procedía de Borja, en Aragón. Una familia campesina que vino a buscarse la vida en las alquerías de Xàtiva. Y un chaval espabilado, Alonso, que tras oír las prédicas de san Vicente Ferrer abrazó la carrera eclesiástica. Llegó a cardenal en Roma. Y en uno de esos cónclaves donde familias prepotentes no se ponían de acuerdo, fue elegido Papa como Calixto III. Duró tres años (1455-1458), pero había colocado en la órbita eclesial a su sobrino Rodrigo, y este acabaría logrando (¿pucherazo?) ser elegido Papa como Alejandro VI. Once años de pontificado (1492-1503), nueve hijos (u once, no hay acuerdo entre historiadores) y, al margen de intrigas y morbos, decisiones como el reparto del Nuevo Mundo, mejoras urbanas en Roma o la protección de espíritus como Copérnico o Miguel Ángel.

El origen de dos Papas

No se olvidaron de su tierra, los Borgia (así italianizaron su apellido). Sus huellas se extienden por todo el territorio comprendido en el triángulo Xàtiva, Gandia y Valencia. En Xàtiva nacieron los dos Papas. Sus efigies en bronce guardan la entrada a la Seu o colegiata, que es más grande que la catedral de Valencia. En otros templos más antiguos, como Sant Pere, Sant Feliu o Sant Domènec, bautizaron o enterraron a miembros de su familia, y están llenos de tesoros artísticos.

Casa natal de Alejandro VI,  en el número 5 de la antigua plaza d’Aldomar se encontraba la casa natal de Rodrigo de Borja, actualmente Plaza de Alejandro VI. De la casa original donde nació el Papa Alejandro VI, tan sólo se conserva la puerta de amplio dovelaje. Xátiva



En la plaza de la Seu, un hospital renacentista sigue cumpliendo funciones sanitarias. A pocos pasos, en un casco viejo lleno de color, dos edificios albergan el patrimonio artístico de Xàtiva. En el antiguo Almodí se guardan restos arqueológicos, romanos o musulmanes. La vecina Casa de l’Ensenyança aloja en cambio cuadros y esculturas de paisanos como José de Ribera (que nació en Xàtiva) o Vicente López. El retrato del pintor local Josep Amorós de Felipe V, quien mandó quemar la ciudad y cambiar su nombre tras la guerra de Sucesión, está colgado boca abajo, como “castigo”.

El castillo es el telón de fondo, una cinta oblonga de defensas en la falda de la montaña. Y tiene su contrapunto abajo, en la Alameda, plácido bulevar arbolado que ocupa el lugar de las antiguas murallas. Entre ambos topes conviven lo viejo y lo actual, los escudos labrados y las fachadas enlucidas, los conventos ocultos y los hornos donde comprar monas, fogasas o monxàvenes, el retablo cerámico de la botica Artigues y el “platillo volante” (la plaza de toros cubierta) que estrenó Elton John en 2007.

Al sureste de Xàtiva, sobre un mar de naranjos, el monasterio de San Jerónimo de Cotalba ha abierto sus puertas a las visitas. Fundado por el primer duque de Gandia, Alfons el Vell, en 1388, revisaba las obras Pere March, poeta y padre de Ausiàs March, quien, de niño, venía a jugar entre los obreros. La memoria de Alfons el Vell y su corte de escritores, como los March, Joanot Martorell o Roís de Corella, se recoge en la llamada Alquería del Duc, a las afueras de Gandia. La finca fue adquirida a finales del XVI por un hijo de san Francisco de Borja, quien hizo construir como pabellón de caza el edificio actual. Este alberga una escuela de hostelería (única su fideuá, que se inventó en Gandia), acoge eventos y preside el Parc dels Ullals, un marjal recuperado con senderos, dos lagunas, aves acuáticas y un aula de interpretación.

Ahí se aprende que Gandia fue muy rica. Más que por el arroz o la huerta, por la caña de azúcar. Eso hizo que el papa Alejandro VI comprara el ducado de Gandia para uno de sus hijos, Pere Lluís. En el lote entraba el palacio ducal, donde nacería el cuarto duque de Gandia, Francisco de Borja, que luego sería jesuita y santo. El palacio quedó abandonado casi un siglo, hasta que los jesuitas lo compraron en 1890. Hicieron de él un lugar de exaltación de la Orden y de su santo Borja. Abierto al público, sorprende que una ciudad que apenas ha conservado rastro de su pasado esconda semejante tesoro.

Otro reducto de mejores tiempos es el hospital de San Marcos y convento de la Claras, museo excepcional reabierto en 2018. No son muchas las piezas, pero todas sobresalientes: de Paolo de San Leocadio (traído por los Borgia de Italia para implantar el Renacimiento), Juan de Juanes, Ribera, Macip, Pedro de Mena… Legado conservado gracias a las monjas, que lo hurtaron al vandalismo. Su riqueza obedece en parte a María Enríquez, mujer a reivindicar; consorte del duque hijo del papa Alejandro, enviudó a los 22 años, fue regente y, una vez que su hijo alcanzó mayoría de edad, ingresó en el convento. A ella se debe, entre otras cosas, que Damià Forment esculpiese los ángeles del pórtico de la colegiata, arrasada en la Guerra Civil.

Ante la antigua universidad se han erigido estatuas de los Borgia/Borja principales. Fuera de eso, Gandia ha sepultado su memoria bajo bloques modernos y anodinos. No solo en el casco histórico, también en el Grao (puerto) y, sobre todo, en la franja de Gandia Playa, que luce como un escaparate. Es el cambio implacable de las cosas, el que elevó a unos Borgia al cenit del poder y la gloria, y a otros Borja, a la gloria de los santos.

 

El Institut d'Estudis Borgians

http://cesbor.blogspot.com/2016/05/museos-de-xativa.html

Ha anunciado que los más de dos millones  y medio de documentos relativos a la familia de los papas Borgia procedentes del Archivo Secreto del Vaticano "se irán de Valencia", donde se encuentran depositados desde el año 2007, a causa del "desinterés de las instituciones".

El organismo cultural tienen previsto explicar los detalles de esta decisión en la rueda de prensa que ha convocado para el próximo lunes en el Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC), donde, hasta el momento, se custodian los fondos documentales. En el acto participarán, Eliseu Climent, secretario del Instituto Internacional d'Estudis Borgians, y el catedrático de Historia Medieval de la Universitat de València Antoni Furió.

El instituto recuerda que entre la abundante documentación que guarda hay material sobre los papados completos de los valencianos Calixto III y Alejandro VI. La mayoría de esta documentación es "inédita y su estudio permitiría conocer definitivamente las características más importantes de esta familia valenciana universal", subrayan desde la entidad.

"Los archivos vaticanos --prosiguen-- se encuentran en poder del Instituto Borja desde noviembre de 2007, cuando fueron entregados en una ceremonia donde participaron, entre otros, Luca Carboni, secretario del Archivio Segreto Vaticano, y Jaime de Marichalar, entonces presidente de la Fundación Winterthur, que patrocinó la adquisición".

Pero, "tras siete años de dirigirse ininterrumpidamente a las instituciones valencianas para que colaboraran en el estudio de estos fondos, sin haberse obtenido ni una respuesta positiva, el Institut d'Estudis Borgians ha decidido que los fondos vaticanos abandonarán Valencia para ir a otro lugar donde sí puedan ser estudiados".

El fondo documental, según se detalló en el momento de su llegada a la capital valenciana, está integrado por cientos de miles de documentos de más de cinco siglos de antigüedad que reúnen la información disponible en el Vaticano sobre los pontificados de Calixto III y Alejandro VI.

Un equipo de trabajo del Institut d'Estudis Borgians trabajó en la digitalización y ordenación de los fondos desde que en 2002 se firmó un acuerdo que suponía que, por primera vez, el Vaticano aceptaba facilitar esta información inédita.

Se trata fundamentalmente de documentación de carácter burocrático que servirá para "arrojar luz" a la historia de la poderosa familia Borgia, sin la cual no se puede entender el devenir de la Europa Moderna.

Entre el material digitalizado que se entregó en Valencia en alrededor de 500 volúmenes (unos 300 dedicados a los 11 años de papado de Alejandro VI, desde 1492 a 1503, y más de 150 a los tres, de 1455 a 1458, de Calixto III) destacan materiales referidos a aspectos poco investigados sobre los dos pontífices, como su labor en el plano espiritual, siempre en un segundo lugar por las intrigas políticas; su entorno cardenalicio, compuesto por los hombres que les acompañaron desde tierras valencianas y que desempeñaron un papel clave en la corte papal, cómo administraron la economía de la Santa Sede, o su labor de mecenazgo.

Otros de los documentos que se pueden encontrar en este archivo son las famosas bulas de Alejandro VI por las que se concedían a los reyes de Castilla y Aragón las tierras descubiertas más allá del Atlántico a condición de que fueran evangelizadas; las cartas privadas de Alejandro VI y sus hijos; testimonios escritos que dan cuenta de la compleja política internacional que mantuvo este Papa, oscilando siempre entre las dos potencias de la época, España y Francia, o la apasionada voluntad de Calixto III a favor de la Cruzada.

XÁTIVA

Unos 50 minutos para leer o mirar el paisaje. Disfrutar de un rato de sosiego. La línea de cercanías C-2 traslada al viajero del corazón de Valencia a Xàtiva, una población imprescindible de la Comunidad Valenciana, de unos 29.000 habitantes. El recorrido en tren tiene su punto final en el pueblo de Moixent, famoso por restos arqueológicos tan valiosos como la estatuilla del Guerrer de Moixent, expuesta en el Museu de Prehistòria de València. En el trayecto, contrastes: pequeñas industrias entrelazadas en la tierra fértil de naranjos y huerta con un recién llegado, el caqui.

Vale la pena llegar con antelación a la Estació del Nord de Valencia y examinar sus fachadas adornadas de naranjas y falleras en azulejos modernistas. Nos dejaremos envolver por la estructura interior de hierro y la experiencia efímera del viaje. ¿Norte o Sur? Caprichos de la historia, la estación ha conservado el nombre de la compañía que la construyó a comienzos del siglo XX, Norte, pero se ubica, justamente, en el polo opuesto de la ciudad, el Sur.

Pero vayamos a Xàtiva, una de las pocas ciudades que conservan su topónimo íbero, Seiti, que pervivió en el latín y el árabe hasta la actual Xàtiva de los setabenses, tristes protagonistas de un hito histórico para el Reino de Valencia: la Guerra de Sucesión de 1707. Ocho días con sus noches ardió la ciudad, una represalia del vencedor Felipe V al apoyo a su contrincante en la sucesión a la corona de España. De aquella desgracia les quedó a los setabenses el apelativo de socarrats o chamuscados, y un expresivo retrato del Borbón cabeza abajo, expuesto en el edifico gótico Almodí, sede del Museu de la Ciutat.

En Xàtiva hay al menos otras dos visitas imprescindibles: la colegiata basílica de Santa María, conocida como la Seu, y el castillo. En la Alameda Jaume I tomaremos un simpático tren turístico que, entre traqueteos, nos conducirá por empinadas calles hasta el punto más alto de la urbe. La panorámica desde la privilegiada situación de la fortaleza nos muestra las capas del crecimiento urbanístico: a nuestros pies, el casco histórico; en segunda línea, los edificios del desarrollismo de los años sesenta; a continuación, los polígonos industriales; y finalmente, los vergeles y las huertas.

Aunque no se ofrecen tarifas de un solo trayecto, conviene hacer el camino de bajada del castillo andando. Nos esperan algunas sorpresas: una reserva natural donde todavía sobreviven endemismos botánicos; un nevero, gigantesca construcción de 10 metros de diámetro y de profundidad donde se acumulaba la nieve para convertirla en hielo; la cueva de las gotas, uno de los aljibes del castillo; y un rato de callejeo por Xàtiva entre piedras y casas memorables. El descenso a pie tiene además un premio culinario: la encantadora Terrassa Sant Josep, donde disfrutar del arròs al forn o arroz al horno (por encargo), mágico plato de la comarca que consiste en cocinar el arroz con los restos del cocido en un horno. Y desde la posada, una última mirada hacia los ocres y los naranjas de los tejados de la ciudad.

 

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2014/10/17/actualidad/1413547795_774061.html

Xàtiva expresa a través de sus monumentos el lugar destacado que ha ocupado desde siempre en la historia. Sede episcopal en la época visigótica, vivió una etapa de esplendor cultural durante la dominación musulmana. Posteriormente, tras la conquista cristiana, fue la segunda ciudad del Reino de Valencia y cuna de renombrados personajes; la familia Borja, que dio dos papas, o el pintor Josep de Ribera, El Espagnoletto. Fue baluarte de los Austrias en la Guerra de Sucesión española. Su incendio ordenado por Felipe V, el primer borbón entronizado en España, ha quedado grabado en la ciudad y en la memoria de los xativins, conocidos desde entonces con el sobrenombre de socarrats.

El núcleo antiguo fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1982. Nos encontramos ante una ciudad especial, es ineludible un recorrido pausado por las calles para admirar se espectacular catálogo monumental, fruto de las vicisitudes del pasado y del presente. Presidida desde las alturas por el imponente Castell, destacan la Colegiata o Seu, el Hospital Reial, las ermitas de Sant Feliu, Sant Josep i Santa Anna, las iglesias de Sant Pere i de Sant Francesc, la Plaça de la Trinitat, el exconvento de Sant Domènec, la casa natal del Papa Alejandro VI, o los numerosos palacios de la nobleza de diferentes épocas.

https://viajardespacio.com/por-el-camino-de-moixent/

https://xativaturismo.com/castell-de-xativa/

Doble fortaleza situada en la sierra del Castell, sobre Xàtiva, por la situación estratégica de la ciudad ha sido escenario y testimonio de numerosos conflictos. Dividido en el Castell Menor y el Castell Major, el primero se asienta sobre restos iberos y romanos. La sucesivas culturas que han poblado estas tierras lo fueron ampliando y fortificando. Ya tuvo protagonismo durante las campañas de Aníbal, y en el período de Al-Ándalus. Fue más tarde importante, en tiempos del Reino de Valencia, en las guerras contra Castilla, en las de Germanías y en la de Sucesión, así como presidio de ilustres condenados.

Desde el castillo bajan las murallas que abrazaban la Xàtiva altomedieval. Nos encontramos ante una de las joyas de la ciudad, de arquitectura imponente, declarada Bien de Interés Cultural. A pesar de sus raíces ibéricas y romanas, la mayor parte de las murallas y torres conservadas son de origen islámico o gótico. Una vez en Xàtiva es imprescindible realizar el recorrido por esta fortaleza, desde la cual se observan unas espléndidas panorámicas de la población y su entorno.

 

EL CASTELL MENOR

Es la parte más antigua del castillo, ibérica y romana, asentada sobre la escarpada pared de la Penya Roja. Orientado hacia levante, presenta una preciosa panorámica del valle de Bixquert.

El recorrido por el Castell Menor nos evocará leyendas relacionadas con la princesa ibera Himilce, esposa de Aníbal, y la guerra que éste libró contra Roma. Se dice que Himilce tuvo aquí un hijo del general cartaginés, en el 218 a.C. Desde su estratégica posición se podía controlar la Vía Augusta, por lo que fue testimonio de las campañas de Aníbal, y de los romanos Escipión y Sertorio.

 

https://www.revistaecclesia.com/ano-santo-para-los-600-anos-de-la-colegiata-de-xativa-valencia/

LA SEU

La Colegiata Basílica de Santa María es conocida popularmente como La Seu, a pesar de que la ciudad no ha visto satisfecha su aspiración de convertirse en sede episcopal. Es sin duda, junto al Castell, el edificio más emblemático; ambos configuran la línea del horizonte de Xàtiva, siendo visibles desde cualquier punto de los alrededores. Ha sido declarada Bien de Interés Cultural.

 

MEZCLA DE ESTILOS ARTÍSTICOS

Su construcción se inició a finales del siglo XVI, sobre el solar de la antigua mezquita, se demoró más de cuatro siglos y aún hoy se mantiene inacabada. El larguísimo proceso de edificación ha motivado el dicho popular local “esto dura más que la obra de la Seu”. La planta es de cruz latina, con crucero muy acentuado y girola, con el estilo y las dimensiones de las grandes catedrales góticas. El conjunto es de influencia herreriana, por la austeridad que la sitúa como pariente directa del Monasterio del Escorial. El Museo Colegial contiene una importante colección de arte sacro, con destacadas piezas de pintura y orfebrería gótica.

 

PUERTA DEL MERCAT

Es la más antigua de la Seu, abierta hacia el barrio que antiguamente se conocía como del mercat. Forma parte de la primera obra iniciada en 1568, cuando San Juan de Ribera colocó la primera piedra y arrancaron los trabajos. De sobrio estilo renacentista, asoma a la calle de Sant Vicent.

 

CAMPANARIO Y PUERTA PRINCIPAL

El campanario de 60 metros de altura es del siglo XIX y está rematado por un templete dedicado a la Virgen de las Nieves, patrona de la ciudad, al que se accede tras subir 180 escalones. En la puerta  principal de la Seu, que no se terminó hasta el primer tercio del siglo XX, figuran las estatuas en bronce de los dos papas Calixto III y Alejandro VI.

 

https://www.inoutviajes.com/noticia/4094/culturales/xtiva-cuna-de-la-familia-borja-su-legado-historico-y-artistico.html

 

ALTAR MAYOR

La Mare de Déu de la Seu, obra de Mariano Benlliure, preside el majestuoso presbiterio. Destacan las columnas de mármol rosado, de una sola pieza, proveniente de la cercana sierra del Buixcarró. El Altar es una obra destacada de Ventura Rodríguez, uno de los arquitectos más importantes del neoclásico español.

 

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HOSPITAL REAL

Fundado como hospital real por Jaume I en 1244, reconstruido siglos después, es uno de los monumentos más hermosos e interesantes de Xàtiva. Además de su belleza formal interesa por la curiosa fusión de la última arquitectura gótica con los primeros ensayos renacentistas, siendo el edificio que mejor resume la situación de la arquitectura Valenciana en los años centrales del siglo XVI. Durante más de cinco siglos se ha ocupado de la salud de los xativins.

La puerta central está concebida como arco de triunfo de pilastras dóricas, friso, frontón y hornacinas aveneradas, pertenece plenamente al estilo renacentista. En el centro de la portada y sobre ella siguiendo el eje de simetría se abren tres ventanales. Un cuarto ventanal se sitúa en la parte izquierda ligeramente más separado de los demás, lo cual da un gran equilibrio visual al conjunto de la fachada.

El hospital quedó muy afectado por el incendio de 1707, en especial el interior. Fue reconstruido a principios del siglo XVIII y sus salas decoradas con arrimaderos de azulejos de la Real Fábrica de Valencia. En 2006, con motivo de la celebración de la exposición La Luz de las Imágenes se restauró la capilla para albergar el centro de recepción de visitantes. Esta restauración hizo visibles detalles de policromía en las figuras de su fachada.

La puerta central está concebida como arco de triunfo de pilastras dóricas, friso, frontón y hornacinas aveneradas, pertenece plenamente al estilo renacentista. En el centro de la portada y sobre ella siguiendo el eje de simetría se abren tres ventanales. Un cuarto ventanal se sitúa en la parte izquierda ligeramente más separado de los demás, lo cual da un gran equilibrio visual al conjunto de la fachada.

El hospital quedó muy afectado por el incendio de 1707, en especial el interior. Fue reconstruido a principios del siglo XVIII y sus salas decoradas con arrimaderos de azulejos de la Real Fábrica de Valencia. En 2006, con motivo de la celebración de la exposición La Luz de las Imágenes se restauró la capilla para albergar el centro de recepción de visitantes. Esta restauración hizo visibles detalles de policromía en las figuras de su fachada.

 

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La puerta derecha del conjunto, que  permite el acceso a la capilla gótica, tiene arco conopial rodeado por pináculos flamígeros. Una serie de magníficos ángeles músicos se superponen a la última arquivolta y acompañan a la imagen de la Virgen con el Niño.

 

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Plaça de la Trinitat

Uno de los espacios más emblemáticos del centro histórico. La rodean edificios singulares como el Palacio de Alarcón, mansión del siglo XVIII y el Convento de la Trinitat del siglo XIV. En ella desemboca el Carrer Montcada, donde la nobleza edificó sus palacios. Aún hoy algunos conservan sus portadas de piedra, escudos heráldicos y balcones de forja y cerámica.

 

CONVENTO DE LA TRINITAT

Del antiguo convento fundado en el siglo XIII y de su iglesia sólo perdura la portada del siglo XVI. De estilo gótico flamígero, antiguamente estaba dorada y policromada. En la actualidad alberga el importante Archivo Histórico Municipal cuya moderna estructura cumple los últimos estándares en conservación de documentos.

FUENTE GÓTICA

Preside la plaza la Font de la Trinitat una de las escasas fuentes góticas que se conservan en España. Data del último tercio del siglo XV, con copa octogonal, y alterna los escudos de la ciudad y del Reino, que inicialmente eran policromados.

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SANT DOMÈNEC

Este antiguo convento dominico fue construido entre los siglos XIII y XIV, a instancias del rey Jaume II, cuando Xàtiva era la segunda ciudad en importancia del Reino de Valencia. De hecho, el convento fue en la época medieval un foco importante de difusión cultural. Entre sus dependencias destacaban el enorme refectorio cisterciense y la esbelta sala capitular. A partir de la Desamortización de los bienes eclesiásticos, en 1837, el conjunto arquitectónico sufrió numerosos avatares hasta su derribo progresivo, del que solo se salvó la Iglesia.

Este antiguo convento dominico fue construido entre los siglos XIII y XIV, a instancias del rey Jaume II, cuando Xàtiva era la segunda ciudad en importancia del Reino de Valencia. De hecho, el convento fue en la época medieval un foco importante de difusión cultural. Entre sus dependencias destacaban el enorme refectorio cisterciense y la esbelta sala capitular. A partir de la Desamortización de los bienes eclesiásticos, en 1837, el conjunto arquitectónico sufrió numerosos avatares hasta su derribo progresivo, del que solo se salvó la Iglesia.

Ya en manos municipales, en 1982 se declara Bien de Interés Cultural. La iglesia de origen gótico del antiguo convento ha sido restaurada. Tiene una planta de nave única, con seis arcos de diafragma apuntados. También puede visitarse una reconstrucción de la sala capitular y del ala sur del claustro, tal y como pertenecían al conjunto conventual.

Actualmente, el convento de Sant Domènec alberga el Museo del Corpus Christi, con la exposición permanente de los elementos de esta fiesta tradicional.

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SANT FRANCESC

Esta iglesia de estilo gótico cisterciense fue construida en la segunda mitad del siglo XIV y formaba parte del desaparecido convento de los franciscanos. Consta de una única nave con siete capillas laterales de crucería. Daba nombre a una de las puertas de la muralla junto a la que se situaba. La proximidad con los palacios de la nobleza que acompañó a Jaume I en la conquista de la ciudad hizo que se convirtiera en panteón de las familias más ilustres, como los Borja.

 

http://www.jdiezarnal.com/spainvalenciajativaiglesiadesanfranciscointerior.html

 

Nave principal con arcos ojivales y cubierta de madera a dos aguas; las laterales con bóvedas de crucería y contrafuertes interiores. En el testero retablo de Valentín Montoliu: La virgen de la leche. Escuela Morellano-Aragonesa.

Uno de los ventanales de tracería gótica que aparecieron embebidos en los muros de la remozada iglesia del siglo XVIII.


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LA MÁS ANTIGUA DE LA XÀTIVA

http://elrincondelrio.blogspot.com/2012/12/ermita-de-sant-feliu-i-xativa-valencia.html

Sant Feliu es una de las iglesias más antiguas del Reino de Valencia. Fue construida en 1265, tras la conquista cristiana de Jaume I, coincidiendo con la expansión del gótico por tierras valencianas. Se encuentra en la falda del Castell, muy cerca del mirador de Bellveret, en lo que fue la antigua ciudad romana de Saetabis. Se levantó sobre los restos de la antigua catedral visigótica.

ATRIO DE COLUMNAS ROMANAS

Orientado hacia el norte, ocupa toda la fachada lateral de la iglesia. Lo soportan seis columnas de mármol provenientes de antiguos edificios romanos, algunas con el característico color rosado de las cercanas canteras del Buixcarró. Curiosamente, cada una diferente del resto.

https://www.rutasjaumei.com/es/que-ver/32/xativa-ermita-de-sant-feliu.php

Fue construida hacia el año 1269 con la técnica y el estilo característicos de la reconquista. Son dignos de atención el atrio, sostenida por columnas romanas de mármol rosa, la portada románica y los arcos diafragmáticos de excepcional anchura.

En el interior se conservan varias pinturas de los siglos XIV al XVI. La actual iglesia ocupa el lugar de la Basílica Episcopal de la antigua Saetabis (fundada por los godos).

PORTADA ROMÁNICA

La portada románica, austera pero magnífica, es uno de los pocos ejemplos de este estilo arquitectónico que podemos encontrar en tierras valencianas. Llama la atención por este motivo, ya que la conquista cristiana de Jaume I coincidió con la expansión del gótico.

LA PILA DE SANT FELIU

La iglesia de Sant Feliu, Xàtiva. 

https://www.biodiversidadvirtual.org/etno/Pila-bautismal-img17338.html

 

Elemento destacado en el interior es la pila de agua bendita, obra de alabastro del siglo XIII y estilo románico que representa escenas de la Natividad y la Adoración de los pastores. En la base encontramos ornamentación de tipo floral. Conserva restos de su policromía original.

VALIOSAS PINTURAS MURALES

Los muros fueron encalados, escondiendo valiosas pinturas murales de la primera mitad del siglo XIV. Restauradas en parte, se trata del conjunto de pintura medieval de estilo gótico lineal o protogótico más grande conservado en la Comunidad Valenciana.


Retablo de San Nicolás de Bari, a la izquierda del retablo mayor.

La Virgen María Entronizada, en la capilla que delimitan los arcos segundo y tercero.


Encontramos también un San Cristóbal y un Calvario en la segunda capilla del lado de la Epístola, el derecho mirando de frente al altar.

EL RETABLO MAYOR

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La pieza más destacada del interior de Sant Feliu es el imponente retablo gótico del altar mayor, obra del taller de los hermanos Cabanes, datado a principios del siglo XV. Contiene 27 pinturas sobre tabla, distribuidas en tres calles, predela y polsera, y dos esculturas de factura posterior dedicadas a Sant Feliu de Girona y a Sant Félix de Lyon.

El retablo es fiel reflejo de su época, ligada todavía al gótico pero con ecos del nuevo lenguaje renacentista. Fue encargado a comienzos del siglo XV por los jurats, magistrados municipales. Por ese motivo contiene los escudos de la ciudad y el Real de la Corona de Aragón.

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Retrato de Felipe V, boca abajo 

Durante la Guerra de Sucesión a la corona española la ciudad apoyo al candidato de la Casa de Austria, el Archiduque Carlos, frente a su rival borbón, Felipe V. Tras la victoria de los borbones en la Batalla de Almansa la ciudad fue incendiada y saqueada por las tropas de Felipe V siendo expulsados sus habitantes además de cambiar el nombre de la ciudad por el de Colonia Nueva de San Felipe. 

De ahí viene el apodo de “socarrats”  (quemados) con el que se conoce a los setabenses. En señal de desaprobación la ciudad mantiene boca abajo el retrato de Felipe V en el Museo de Bellas Artes en el Palacio del Almodí.

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En la provincia de Valencia se halla la bella ciudad de Moixent, la cual llama la atención de los turistas por su impactante paisaje con extensas zonas verdes, entre las cuales se encuentra El Bosquet, que se destaca por un gran lago artificial en el que desemboca el agua de los barrancos situados en los alrededores y que atrae por sus interesantes vistas.  El entorno natural de este lugar es perfecto para realizar deportes acuáticos, senderismo, mountain-bike, footing, etc.


Otros parajes de singular belleza son el Regolf, donde abundan los árboles frutales, el Pasillo verde, ubicado en la antigua vía del tren, el Barran de la Hoz y la Cueva de las Patas, en donde se pueden apreciar una vasta cantidad de estalactitas.


También, el visitante puede hacerse un tiempo para visitar la Necrópolis de Moixent, situada en el Corral de Saus y que data de la época ibérica. Los hallazgos arqueológicos, de suma importancia, pueden verse en el Museo Histórico-Artístico del municipio.


De igual interés resulta la Bastida, un antiguo asentamiento ibérico del cual se conservan diversos restos arqueológicos. Aquí mismo se encontró el popular «Guerrero de Moixent», una figura ecuestre de bronce que es el emblema de la localidad.


Al mismo tiempo, vale la pena dar un paseo por los alrededores de las ruinas del castillo árabe, que data de finales del siglo XII, para apreciar los lienzos de sus murallas, las torres almenadas, además de la Torre de Coloms, un monumento muy representativo del paisaje mogentino.


Por último, no puede dejar de lado realizar una recorrida por la zona del Macizo del Caroig, en donde se halla el abrigo de Gontrán, sitio en el que se conservan restos de cuatro zoomorfos levantinos y algunos antropomorfos. Este lugar ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

El guerrero de Moixent “Guerrer de Moixent”

http://www.historiasdemiciudad.com/guerrero-moixent-guerrer-moixent/1255

El 21 de julio de 1931, un miembro del Servicio de Investigación Prehistórica de la Diputación de Valencia descubrió, mientras excavaba una casa aristocrática íbera, una pequeña figura de bronce. Había encontrado al “Guerrer de Moixent”, un hombre desnudo esculpido a lomos de un caballo, como ofrenda a los dioses.

En lo que hoy es el término municipal de Moixent (Valencia), en el siglo IV antes de Cristo existió una gran urbe íbera llamada La Bastida de les Alcusses, hoy convertido en yacimiento arqueológico de incalculable valor. La Bastida albergó a un pueblo pre romano cuya lengua, a día de hoy, no ha podido ser descifrada. Su organización militar estaba estudiada y presente al milímetro en sus restos arqueológicos: recinto defensivo con puertas fortificadas, barrios ordenados en manzanas, defensas organizadas, etc. etc.

La ciudad funcionaba como de si una Ciudad-Estado se tratara: sociedad perfectamente jerarquizada, gobierno por un rango superior que se encargaba además de la explotación de las actividades agrícolas, control de las actividades artesanales y metalúrgicas e incluso del culto a la religión.

La figura del “Guerrer de Moixent” puede contemplarse en el Museo de Prehistoria Valenciano. Es la pieza más conocida entre las colecciones del museo referente a temas de la época íbera, y se trata de un exvoto de bronce fundido, de 7,3 centímetros de altura, un regalo a los Dioses que puede contemplarse en las instalaciones de este museo valenciano.

El guerrero empuña con fuerza una espada, denominada Falcata, y un escudo, Caetra, en la otra mano. Sobre su minúscula cabeza porta un gran penacho unido a un casco. Insisto, solo mide 7,3 cm en los que verás los elementos específicos del grupo dominante del momento: el poder y la fuerza. Si visitas el Museo no esperes vértelo más grande. Su grandeza está en su belleza, en la simbología que encierra y en la apasionante historia que esconde este jefe íbero.

La más amplia colección de piezas ibéricas del mundo la tenemos en Valencia, que se exibe a lo largo de siete salas, entre las que figuran armas, herramientas y enseres domésticos como vajillas cerámicas, esculturas funerarias, y adornos personales. Joyas todas ellas pertenecientes a otros tiempos, y que forman parte de la Ruta Ibérica Valenciana.

La réplica de esta escultura la podréis admirar entre las fallas del Pilar y de Convento Jerusalén, en la calle Guillén de Castro frente al cruce con las calles Ángel Guimerá y Cuenca.

Estación del Norte de Valencia. Fotografía L. Luis Vila Castañer

http://www.callejeandoporvalencia.com/2017/08/la-la-estacion-del-norte-100-anos-de.html

Museo de la ciudad de Xátiva

https://xativaturismo.com/museo-de-bellas-artes/

Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, Xátiva

El Monasterio de Sant Jerónimo de Cotalba fue fundado por el Duque de Gandia Alfons el Vell en el año 1388 para acoger a los monjes jerónimos que huían del Monasterio de Xàbia que era objeto de constantes ataques por parte de los piratas berberiscos. El monasterio se levanta sobre el Tossalet de Cotalba en el término de Alfauir en un entorno natural privilegiado a ocho kilómetros de Gandia.

Se trata de una de las construcciones monásticas más notables de la Comunidad Valenciana y presenta una diversidad estilística en su conjunto que arranca de una primitiva estructura gótica medieval y se desarrolla fundamentalmente desde el siglo XVI al XVIII.

http://turisteandoporgandia.com/monasterio-de-san-jeronimo-de-cotalba-visitas/












 









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