1795
informe sobre la colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reino de León. Félix
Calleja
Número 28
INFORME Gral. que
comprende en su primera parte, la Descripción Histórica Geográfica, Población,
bienes, Industria, Comercio, producto de Rentas Reales, medios que para el
fomento de ambas Provincias pueden adaptarse, Tropas que tienen para su defensa
y servicio de las Veteranas.
En la 2ª la parte Histórica Militar Política, hasta el actual estado,
modo de tratar los Indios, el en que hacen la guerra, y el en que debe
hacérseles, con reflexiones sobre estos puntos.
Acompañan los estados N.º 5º de Población, 6º de bienes, 7º de
enemigos en el interior de la Provincia
Exmo. Señor.
POR comisión de V. E. aprobada
por S. M. en 22 de enero de este año, se me confió el reconocimiento de las
Provincias de la Colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reyno de León, Revista de
Inspección de las cuatro Compañías Volantes que las guarnecen, creación,
arreglo, o reforma, de sus Milicias, medios de mejorar sus Misiones,
Construcción de Mapas. Descripción Histórica, Geográfica, Política, e Informe
Generál sobre el modo de hacer la guerra a los diferentes indios enemigos,
examinando su número, situación, carácter y demás circunstancias, combinando
las fuerzas separadas, o reunidas de ambas, con exposición de mi
dictamen sobre el modo de fomentarlas en sus diferentes ramos.
Por haber variado las
circunstancias en el Nuevo Reyno, con la provisión de aquel Gobierno en Don Simón
de Herrera, tubo V. E. á bien por Superior Orden de 28 del pasado Octubre,
exonerarme de todo lo correspondiente á el, confiando su ejecución al nuevo Gobernador,
excepto la Revista de Inspección de la Compañía Veterana, construcción de Mapas
e Informe General, sobre cuyos diferentes puntos, debemos según la misma
Superior Orden, ponernos de acuerdo, y firmar ambos; lo hemos hecho así, habiendo
concurrido a este efecto, en San Carlos el 4 de Junio de este año, y como la
situación respecto a los enemigos, el comercio respecto a las distancias, y
consumos, y las producciones respecto a los terrenos, son a poca diferencia
iguales en ambas, las comprehenderé en estos Puntos principales, que pasaré á
que firme Herrera, quedando a su cuidado la Descripción de aquella Provincia,
que aunque poco diferente, no la puedo comprehender en esta, por falta de
noticias de Población, Misiones, y Milicias, con que dará parte á V. E.
Los documentos relativos a
las revistas de Inspección de las cuatro Compañías Volantes, é informe sobre el
modo en que conviene manejar sus intereses, lo dirigí a V. E. bajo el número
21, con arreglo a las Ordenes 1, 2, 3 y 9.
El informe y creación de
Milicias lo es el no 26, arreglado a la nº 10.
El de Misiones agregadas á
Curatos, independientes, y de Individuos vagos, lo es el nº 27, arreglado a II.
El Mapa general de las dos
Provincias, y el particular del Puerto de Santander acompañan á este Informe,
que para su clara inteligencia dividiré en dos partes, con diferentes
capítulos.
En la primera
comprehenderé la descripción Histórica Geográfica, Población, vienes,
Industria, Rentas Reales, Productos, extracción, medios que, para el fomento de
una, y otra, me parezcan adaptables, Tropas que tienen para su defensa, y
servicio de las Veteranas.
En la Segunda la parte Histórica,
Política Militar, hasta el actual estado, modo de Tratar los indios, el en que
nos hacen la guerra, y el en que comprehendo debemos hacérsela, con reflexiones
sobre estos puntos.
Félix Calleja
Capitulo Primero
DESCRIPCION HISTORICA GEOGRAFICA
Está comprendida la
Provincia del Nuevo Santander entre 23º 20’ y 28º 15’ de latitud septentrional,
y entre los 276º 25’ y 279º 15’ de longitud, confina por el Norte con Texas, o más
bien con los Indios enemigos que están interpuestos, por el E. con la costa del
seno, por el S. y O. la circuye la Sierra Madre, y las Subdelegaciones de
Tampico, Villa de Valles, Charcas, Gobiernos de Monterrey, y Coahuila, su clima
es caliente, no obstante que en el Invierno hiela, y hace bastante frío, que
solo dura el tiempo que corre el Norte, de que es furiosamente combatida; las
aguas guardan muy poca regularidad, las Secas, y las lluvias, son excesivas, y
en uno y otro caso padece la salud, y se arruinan las Siembras y ganados.
El Suelo es inmensamente
llano, a excepción de las Sierras de Tamaulipas Oriental, habitada de indios
salvajes, y la Occidental Poblada, que ambas nacen de la madre, aunque
separadas por un gran intervalo, la primera al S. de la Provincia, y la
segunda, casi en su centro.
El terreno es flojo,
esponjado, en muchos parajes arcilloso, y en todos extraordinariamente feraz,
con los accidentes de virgen, e inculto, es apto para toda especie de siembras,
que de temporal no se verifican por la irregularidad de las aguas, y de riego
por no haber sacas, Tanques, Presas, ni nada que le facilite; lo es aún más
para cría de toda especie de ganados.
La bañan trece Ríos, que
podrían hacerla uniformemente fértil, si aprovechasen sus aguas.
El del Norte que viene de
muy larga e inaveriguada distancia, no da lado, sino en años muy secos y a
mucha distancia de la costa se extiende ciento y cincuenta varas en los parajes
más estrechos, y en los meses de Abril, hasta Octubre, más de trescientas, elevándose
seis u ocho con uniforme y constante creciente, dimanada del deshielo y lluvias
detenidas, y rebalsadas en las gargantas de Sierras por donde pasa, que solo le
suministran la cantidad que cave por ellas; en su entrada en la mar forma
Puerto extenso, fangoso, poco abrigado, y con más fondo que el de sus dos
bocas; la del Norte es poco profunda, arriesgada, e inútil, la del sur tiene
doce palmos de profundidad en su estado ordinario, y es limpia y capaz.
El de Conchos no le da en
tiempo de lluvias, pero baja pronto, y aun se corta en el de secas, dejando
grandes piélagos, desagua en la Laguna Madre y se extiende muchísimo con poco
fondo en su embocadura, diferente en cada temporal.
El que forma el Puerto de
Santander, da en tiempos regulares pasos en su curso, hasta veinte leguas de la
mar, de allí en adelante, tiene ciento y cincuenta varas de ancho, y desde las
ocho, punto en que está situada la Villa de Sotolamarina, se extiende a más de
doscientas cincuenta, y no baja de diez y ocho a veinte palmos, aun en la baja
marea, que llega cuatro leguas más adelante, sin saltos ni obstáculos; al
Puerto le dan bastante abrigo pequeñas lomas montuosas que tiene a uno y otro
lado, singularmente en donde empieza el Rio; el fondo de su canal formado por
las Islas y bancos de ostión que manifiesta el Mapa, es fangoso, con doce,
quince, y veinte palmos de Sonda, la de su Barra en tiempos de seca es de cuatro
y medio, la mayor parte del Rio se entra en la Laguna de Morales por el canal
de sesenta varas marcado con las letras C.C., en el de lluvias se llena la
laguna, y ella y el Rio corren unidos a aumentar el fondo de la Barra hasta
quince y veinte palmos, una sola estacada en el canal señalado, cuyo fondo en
la mayor parte, es de cuatro palmos, y en una extensión como de cinco varas,
que es la de su corriente, de diez y ocho, a 20, impediría la entrada del Rio
en la laguna, y daría a la Barra un fondo igual en casi todos tiempos, sin
riesgo de que las aguas de la Laguna la forzasen porque con más facilidad entra
en el mar por diferentes partes. Un pontón que limpiase el Puerto y canal del
Rio, arrojando sus escombros sobre los bancos de ostión que representa el Mapa,
y algún Almacen sobre las Islas, que son bastante grandes, y elevadas, podrían hacer
un Puerto de comercio cómodo, seguro, y útil.
En el de Tampico correspondiente
a la Subdelegación de su nombre, desaguan los Ríos de Villa de Valles,
navegable por pequeñas embarcaciones de comercio hasta su proximidad; el de
Guayalejo por las mismas, hasta Horcasitas, y el del desagüe de Gueguetoque,
hasta Tampaón; de allí en adelante aun admiten canoas; el Puerto es abrigado,
capaz, y de fondo fangoso, el de su Barra en estado regular de diez y seis
palmos.
Los demás Puertos, Barras,
bocas, y calas, desde este Punto hasta la desembocadura del Rio de las Nueces,
son inútiles, y las más variables.
La Costa toda es playa
limpia, y tan baja que a distancia de más de una legua no pasa de seis brasas.
En los meses desde septiembre
hasta marzo, está agitada por tan furiosos vientos Nortes que solo con muy
evidente riesgo puede navegarse, en los restantes del año que corren S. O. E. y
son precisamente los en que toman gran cantidad de agua los Ríos, y por
consiguiente sus barras; es pacífica y de cómoda navegación.
Toda ella está llena de
lagunas, que, comunicándose en los mismos tiempos de aguas, impiden acercarse
al mar por tierra a distancia de una legua y media, entre ellas, y el mar se
interponen elevados Méganos de arena por los que rompiendo forman barras; todas
crían pescado con abundancia, y sal con tan excesiva que es incalculable la que
anualmente podría sacarse.
Las inmediatas a Altamira,
y las Presas, las disfrutan con privilegio estos Pueblos, y el de Tampico.
Las de San Fernando están
estancadas de cuenta de la Real Hacienda, con el impuesto de doce reales por
carga de saca.
Las situadas doce leguas
al Norte de Reynosa, que también lo están, y de las que ya no crían sal, las
muchas que siguen hasta Texas, son, no solamente mejores, sino muy
particulares, su suelo es una Masa solida de sal coagulada que no liquidan las
lluvias, se sacan Témpanos como de un cantería, y hasta las dos varas que se ha
reconocido subsiste y sigue la coagulación, en algunos pocos parajes es de
color nácar, y en todos se salifica quinto está en ellas por el termino de
veinte y cuatro horas; las ramas de árboles, los pájaros que accidentalmente
mueren, todo se transforma o reviste a lo menos de durísima sal, conservando su
figura.
Nada producen las márgenes
de los caudalosos Ríos porque sus grandes avenidas arrastran con todo, en las
de los pequeños que se unen a ellos, se crían castores, aves y animales de muchísimas
especies conocidas, y en las mismas igualmente que en las sierras, abundancia
de maderas finas y útiles, entre ellas, el Guayacán, el Brasil, el que llaman
de tinta porque con él se dan cuatro diferentes colores, el amarillo semejante
al box, la barreta, del mismo color, y mucho más fina, la Pimientilla, sólida y
de color encarnado, Palo blanco, Encino, Roble, Sabino, Zedro, Xaboncillo,
llamado así por su mucha suavidad.
El Ébano negro es tan
común que no se sirven de otro para el fuego.
Los parajes llanos en la
parte poblada, están enmontados de arbustos espinosos, y perjudiciales, y los
despoblados limpios, con solo excelentes pastos útiles, en los que se crían innumerables
porciones de caballada Zimarrona o Mesteña, algunas mulas, y Burros, y con exceso
Venados y Berrendos.
En las inmediaciones de la
costa hay abundancia de Tee, que con un mal veneficio no se distingue del común.
Se da silvestre el añil de
muy buena calidad, y en bastante abundancia.
Al E. de la Villa de las
Presas, entre ella, y el mar, hay un mineral de un líquido betún muy semejante
a la brea, en color, consistencia, y uso, llamado aquí chapopote, que corre en
abundancia hasta la inmediata Laguna, coagulándose en el camino en la misma
forma que las marquetas de pez, y volviéndose a liquidar quintas veces se le
pone al sol, o aplica calor artificial, de él se sirven con buen efecto, en
lugar de brea, tanto para las Embarcaciones, como para evitar que el hierro sea
corroído.
Al N.O.E. de la misma
Villa dos leguas distante de ella hay una gran cueva de difícil entrada por un
cañón, fragoso, y estrecho, de diez y seis varas de largo, de él se pasa a un
plan horizontal como de diez y ocho varas, del que a diferentes rumbos salen
diferentes cañones, formando arcos de diferentes tamaños, todos alumbrados por
medio de naturales claraboyas, el que más se prolonga sesenta y dos varas,
sobre diez y nueve de anchura, y doce de elevación, con pilares a trechos de la
misma Peña que sostienen la Bóveda, de ella penden una infinidad de masas de
piedra en diferentes formas, y figuras, las más cónicas o piramidales; Las
mismas hay en el suelo con la cúspide Asia arriba, ninguna de ellas se toca,
pero se aproximan, ya más, y la menos, la piedra es blanca, medianamente
sólida, aunque de mal grano; La formación de este agradable, bien que poco útil
fenómeno, se debe a la facilidad con que por las tierras arcillosas filtran las
aguas, que habiendo encontrado a cierta distancia, una capa o lamina
tepetatosa, se detuvieron sobre ella, como sobre un destilador, y lentamente
fueron arrastrando por sus intersticios las partículas más sutiles, y homogéneas,
que necesariamente debían formar uniéndose al desprenderse figuras cónicas
inversas, y al tocar al suelo, figuras cónicas regulares.
Doscientas varas distantes
de esta Cueva, se encuentra una cavidad profunda de más de ciento y treinta; de
figura circular a poca diferencia, y de mil y seiscientas varas de perímetro;
la superficie de su base es un lago sobre el que fluctúa una Isla, como de cuarenta
varas que en todo tiempo conserva zacate verde, su fondo es insondable desde
arriba, pero se percibe que tiene mucho, que no crece ni mengua, que no la
entra visiblemente Arroyo, ni Rio; y que sus aguas no se corrompen.
Se hallan, otras
producciones que por falta de medios de poderlas examinar, no se pueden describir
con exactitud, tales son una gran punta de cerro, veteada de cobre, en el
extinguido Real de San Jose, cinco leguas al N.O. del de San Nicolás, que toda
ella parece imán, a sus inmediaciones baria y no se fija al Norte la saeta de
la brújula, inclinándose siempre al cerro; algunos pedazos que se hallan
desprendidos, la hacen variar igualmente, y aun se atraen, con bastante
facilidad las pequeñas porciones de hierro que se las acercan; no obstante no
podre yo asegurar, si tendrá suficiente magnetismo para servirse de ella con
utilidad.
Los Ríos Salado, y de
Conchos producen en bastante abundancia Ostras de Perla, frecuentemente sacan
algunas de mediano oriente, y por lo común pequeñas, pero como ignoran el
tiempo de la pesca, el modo de extraer la perla, taladrarla &c. la malogran
de varios modos, el de pescarla antes de que esté formada, es el ordinario, por
lo que no es fácil conjeturar, ni la cantidad que anualmente podría pescarse,
ni el verdadero tamaño, figura, y oriente, de que dependería su valor.
Hasta aquí los productos
Silvestres, y particularidades de más atención, pasemos a los mezclados con los
Civiles, de una y otra especie.
Capitulo Segundo
POBLACION, BIENES, E INDUSTRIA
Hay en ella una Ciudad,
veinte y cinco villas, tres Reales de Minas, diez y siete haciendas, cuatro
cientos treinta y siete Ranchos, ocho Misiones dependientes de Curatos, y cuatro
independientes.
La pueblan treinta mil cuatro
cientos cinco personas de razón, mil cuatro cientos treinta y cuatro Indias
Cristianas, y dos mil ciento noventa Gentiles, de ambos sexos y todas edades.
Poseen 92,198 Yeguas,
37,501 Caballos, 28,800 mulas, 8,621 burros, 111,777 cabezas de ganado mayor, y
530,711 de pelo y lana, su total es de 799,874.
La Ciudad, y Villas, sin Policía,
Cárceles, Casas Reales, Mesones, Fuentes, ni ninguna obra pública, están
formadas de xacales de paja, y algunas poquísimas, y malas casas de Material.
Todo lo individualizan los
Estados que con Notas acompañan, y su Resumen Núm. 9º que va al fin.
A los Reales de Minas de
Borbón, e Infantes, les ha quedado esta Denominación del tiempo en que se
trabajaron algunas, siempre con poca Ley, Pobres, y mal dirigidas.
En el de San Nicolás se
trabajan en el día, siete de Plata con muy poca Ley, una de Cobre, de tan buena
especie como el de Santa Clara, pero con poco método, inteligencia y caudal;
tiene muchísimas de Plomo abundantes, y abandonadas por falta de extracción.
Hay en el mismo Real Canterías
de Jaspe veteado, de muy buenos colores, que, aunque descubiertas, no se
trabajan, ni en el estado en que esta la Provincia pueden ser útiles.
Las Haciendas, y Ranchos,
son unas porciones, de Terreno sin límites, ni mojoneras, en que cada vecino
tiene sus ganados, que muda cuando le parece, y pasa la hacienda a otra parte,
pocas los tienen determinados aunque a cada uno se asignó el suyo, pero en el
desorden, que todo lo hace común, han encontrado utilidad, o a lo menos
descanso; este indeterminado derecho de propiedad anima poco a que cada vecino
cuide la suya; once mil doscientas cincuenta leguas cuadradas de Superficie
pueden regularse a la Provincia en las que a su arbitrio vagan los Pobladores
con sus ganados, inutilizándolos todos; en los principios eran limpios, de excelentes
pastos, y con abundancia de aguas; en el día los inmediatos a Pueblos están
enmontados, inservibles para cría de caballada, y escasísimos de agua, nacido
de que los ganados mayores y menores transportan de una, a otra parte la
semilla del Huisache, que sus dueños no tienen cuidado de arrancar, y de que
los mismos ganados, y caballada, que diariamente se agolpan en gran numero
sobre los veneros, comprimiendo la tierra con su peso, hacen que se huyan al
fondo, o lateralmente a mucha distancia, con lo que en el día solo subsisten
los Ríos.
También favorece poco a la
formación, y fomento de los Pueblos esta frecuente emigración, para la que les embarazaría
la casa, muebles, utensilios, o herramientas, que tratan de no tener, por
evitarlo.
Su ocupación está reducida
en todo el año, a los herraderos; en muy pocos Pueblos siembran algunas
semillas, que, a pesar de ser escasas, alcanzan al consumo, por el poco uso que
de ellas hacen, siendo su alimento ordinario carne, frutas y leche.
La industria se limita a extracción
de sal, y rescate de Pieles de Venado; lo que estos ramos producen, va
comprehendido en el cálculo de productos.
Su comercio es puramente
de permuta, ya entre sí, o ya con los viandantes, a quienes les cambian mulas
por efectos.
Su carácter y costumbres,
las de toda persona ociosa, disipado, con luxo relativo en su traje, armas y
caballos, pusilánime, Caviloso, y murmurador con mordacidad, todo originado de
que la Población de esta Provincia se formó de los vagos y malhechores de las
otras.
Las ocho Misiones
Dependientes de Curatos, no han adelantado en religión y era difícil que, en
costumbres, con tan mal ejemplo.
Las cuatro Independientes
están sobre un pie que promete, algo más, de unas y otras informo separadamente
en el no 27.
Capitulo Tercero
PRODUCTOS DE LA PROVINCIA AL AÑO
|
Del Real de San Nicolas,
siete mil marcos de plata, a siete pesos... |
$ 49.000 |
|
Del mismo, ocho cientos
quintales de cobre, comprado a ocho pesos en el Real, y vendido a diez y
ocho, en Vera-cruz... |
14.400 |
|
Del mismo quinientas @
de Plomo, comprado a dos reales y vendido en Vera-cruz, a peso... |
500 |
|
Siete mil y quinientas
mulas de edad, a veinte pesos sacadas tierra fuera... |
150.000 |
|
Mil caballos a diez
pesos... |
10.000 |
|
Dos mil reses a siete
pesos... |
14.000 |
|
Veinte mil carneros a catorce
reales... |
35.000 |
|
Mil ocho cientos chivatos
a seis reales... |
13.000 |
|
Ocho mil pieles de
Venado a seis reales... |
6.000 |
|
De las cuatro mil
setecientas setenta cargas de Sal vendidas al año por la Real Hacienda,
pueden considerarse las cuatro mil extraídas por vecinos de la Provincia y la
utilidad en cada una de cinco pesos después de pagados los doce ... |
20.000 |
|
Seis mil ochenta @ de
Lana a [...] |
17.000 |
|
|
|
|
Productos y entradas de
la Provincia... |
$392.903 |
|
Extracción... |
392.000 |
|
|
|
|
Quedan anualmente en su
giro... |
903 |
|
|
|
|
La Real Hacienda pagadas
tropas, sueldo del Gobernador y Sínodos; percibe anualmente veinte y seis mil
cuatro cientos noventa y siete pesos, que, aumentados de dos mil ocho cientos
del quinto de las Platas, ascienden a... |
29.297 |
|
De ninguna cantidad se
aumenta el numerario, y circulo de esta Provincia, que cada día está más
obstruido, por falta de signos representativos del valor exacto de cada especie,
el comercio de permuta es lento, poco útil, y nada equitativo, cuyo inflexo
pasa a todos los demás ramos, y aun a las almas mismas. |
Capitulo Cuarto
ALGUNOS MEDIOS DE FOMENTAR LAS PROVINCIAS
Los más útiles, y
necesarios, después de libertarlas de las extorsiones de sus enemigos, son en
ambas los que faciliten la extracción de efectos sobrantes, e ingreso, de los
que carecen, y necesitan, la salida de los unos fomentará, y aumentará su
cultivo, la entrada de los otros, hará más barata y cómoda la subsistencia, atraerá
gentes, se mejorarán las que hay, con el comercio de ideas y costumbres,
igualmente que con el de efectos, y se adelantarán y aun apurarán todos los
Ramos de utilidad, que en el día se descuidan o no se conocen.
Del aumento de Población nacerá
su principal defensa, alejará aun sin pensarlo al enemigo, y aun podrá
extenderse por los inmensos terrenos, incultos, y feraces que median hasta
Texas, y de allí adelante, la situación es de las más ventajosas, los productos
abundantes, y de la mejor especie, nada las falta, sino el que la benéfica mano
del Superior Gobierno remueva los obstáculos que impiden su progreso.
En oficio no 2, propuse a
V. E. la apertura de un camino que facilitase el indispensable transito a
tierra fuera por la Sierra madre, tan fragosa, y expuesta, que le impide en
casi todos tiempos y en el que lo permite la perdida y gastos que ocasiona,
grava considerablemente el comercio; Un vecino de la misma Provincia se obligaba
a facilitarle, con mil y quinientos pesos, que también propuse podrían dársele
de los que llaman Propios, y no es otra cosa que una pequeña cantidad, que
gratuitamente han dado los vecinos en cada Pueblo, daba las Fianzas
correspondientes, y el Gobernador de la Provincia, interesado como principal
Hacendado, contribuía, y se encargaba de cuidar de su ejecución. La utilidad se
percibe por sí misma, los medios no son, ni costosos, ni gravosos, y en ello
interesan mucho las Provincias y no poco la Real Hacienda. Quince meses han
estado sin Tabaco las más de las Poblaciones, porque no ha sido posible
introducirlo, y aún hoy subsiste, aumentada la necesidad, sin que, en este
efecto de diario, y vicioso consumo pueda resarcirse la cantidad que se dejó de
expender.
En el no 21, propuse,
fundado en motivos que en él expreso, que las Compañías Volantes se surtan por
Asentistas, a ellas y al Servicio del Rey resultarán ventajas, y a la Provincia
la utilidad de introducir comerciantes, cuya concurrencia abaratase los
precios, y facilitase la extracción de efectos.
En el no 27, propongo, que
de las Temporalidades de Misiones extinguidas, puede darse lo necesario, y aun
quedar un sobrante, para la creación de dos, en los parajes que expreso,
formadas de Indios de guerra de Tamaulipas, que lo solicitan; que el sínodo
podría pagárselas con el que se suprimiese a los Curatos de San Carlos,
Cruillas, Sotolamarina, y Llera, que todos tienen suficientes obtenciones para sostenerse
con decencia y que con ellas, la exhortación de la de [...], y las tres que
existen a sus inmediaciones quedaría cercada la Sierra de Tamaulipas y cogidos
[...] de que probablemente se seguirá la reducción de todos los Indios de
guerra que la habitan.
Para lo [...] también
propongo en el mismo Informe la utilidad que se seguiría de escoger en Ocho
Misiones confiadas al Colegio de Pachuca las mismas ocho que en el día están
agregados a los Curatos tan atrasados en religión, civilidad, costumbres,
bienes y Numa que es visible su disminución en todo.
Propongo igualmente
recoger en tres, confiadas a los mismos las 1196 personas indias que sin
religión, ni domicilio hagan de paz en las inmediaciones del Rio del Norte.
Para unas y otras expongo los arbitrios de pequeñas [...] por más, y alguna
pensión a las [...] que resultan beneficiadas en la reducción de los indios
[...].
De la creación de todas
resultara culto a Dios, honor al Rey, y gran beneficio a la Provª con el
aumento de 17 Poblaciones que contribuirán a su defensa cultivo y fomento de su
industria, haciéndola de Labradores, Pastores y Artesanos que en ellas se
formarían.
En el nº 26, doy parte á
V.E. de haber creado de su superior Orden veintiocho Compañías de Milicias
Urbanas, cuyo nº asciende el de 2.660 plazas y cuyas clases expresa el [...]
que acompaña, igualmente que su constitución, y la que comprendo podría dárselas;
ellas no solo servirían con mucha utilidad a la defensa del país, sino también a
introducir en el orden civilidad y cierta sujeción de que necesita.
En todos a lo que [...]
por lo que, para evitar repercusiones, los [...] únicamente a fin de que las
propuestas formen un Cuerpo corrido, que a primera vista presente las
relaciones de unas con otras, y lo que juntas puedan tener de útil, o
perjudicial, si contra mi intención y deseo, me hubiese equivocado.
A las dos Provincias puede
hacérselas cambiar momentáneamente de ventajoso aspecto, si en permitirlas
aprovechar de su situación, y proporciones, no hubiese algún grave inconveniente,
habilitando franco uno de sus Puertos, ya sea el de Tampico, que es el más
proporcionado, o ya el de Santander que, en este caso, mejoraría necesariamente
con las pequeñas Habilitaciones a que la necesidad les obligaría, y yo expreso
en el Capítulo 1º de la primera parte.
Por él extraerían los
muchos efectos que en el día son inútiles, no pudiendo sufrir los costos de
fletes, o condición de partidas, 111,777 cabezas de Ganado mayor tiene esta
Provincia, de su cría solo venden dos mil al año, debiendo ser a lo menos cuarenta
mil, si tuviesen compradores; las que no consumen se les alzan, con el grave
perjuicio que se infiere; por el Puerto podrían matándolas, extraer Carnes,
Sebos, Manteca, Jabón, y Pieles; es cierto que pueden llevarlo todo a Veracruz,
pero en aquel solo Puerto, surtido de estos efectos, les deja poca utilidad si
venden en él, y les ocasiona muchos gastos si registran, y pasan a otro.
De 92198 Yeguas de
vientre, se extraen 7500 Mulas, y 1000 Cavallos, que aún no sale al respecto de
diez madres una cría, el poco método, inteligencia, y cuidado con que manejan
este ramo, proviene en gran parte, de la dificultad de salida, la mejor venta
que de ellas hacen, sacándolas de edad, y a muchas leguas, es a 40 pesos par,
en la Provincia las cambian por efectos muy recargados; si se les permitiese
llevarlas a la Habana, podrían triplicar de precio, y traer en retomo efectos
que á-hora conducen 360 leguas por tierra; aquellos Trapiches, a quienes cuesta
cien pesos una mala mula, estarían mejor servidos, teniendo por 60 una muy
buena, y en concurrencia con el Extranjero, podrían dar a mejor precio el Azúcar;
si de este permiso resultase algún perjuicio a los criadores de la Habana,
comprehendo que sería de poquísima importancia, respecto a las ventajas; El
natural derecho y la conveniencia del Estado exigen que cada una de sus
Provincias en el comercio mutuo, disfrute de todas las ventajas que la
facilitan su Terreno y productos. Lo mismo puede decirse respectivamente de los
esquilmos de los demás ganados.
En este libre comercio, padecería
muy poco el de México, respecto a que de él se conducen aquí poquísimos
efectos.
Los tres Puertos tienen
Ríos navegables por pequeñas embarcaciones, aunque se ignora hasta qué punto,
por no estar reconocidos; el del N. parece que lo es hasta Laredo, distante 100
leguas del mar, y muy poco de las cuatro Provincias, su Barra con 12 palmos de
Sonda, y todo su curso, con muy poco menos aun en tiempos de Seca, jamás puede
dar paso a otras embarcaciones, que las que convienen al comercio; sus aguas se
extienden demasiado en la Laguna madre que está a su embocadura, y el abrigo
del Puerto empieza en la casa del Rio; yo le he costeado, y aunque no he podido
hacer un reconocimiento prolijo, no he advertido obstáculo que impida su navegación;
si este Puerto quedase sufragáneo del Habilitado franco, me parece seria el canal
de la abundancia Población y prosperidad de las cuatro Provincias, de Texas; Coahuila,
Nuevo Reyno, y Colonia.
Desde Veracruz andan los
efectos 400 leguas por tierra para llegar a ellas, muchas con evidente riesgo
de enemigos, ¿qué gran diferencia habría en sus fletes, y en la prontitud de su
Circulo, si aun desde el mismo Vera-cruz se condujesen por agua? lo que no
puede verificarse en el día por falta de Marineros, ¿qué grande la habría en el
surtido, y necesariamente en los consumos?
La franca habilitación de
un Puerto, quedándole sufragáneos los otros dos, haría que en toda la Costa se
formasen Marineros, y Pescadores, los unos después de serlo al comercio, serian
útiles a la Marina Real, los otros surtirían al Reyno de Pescado, untos &c.
aprovechando la oportunidad de la excesiva abundancia de Sal, cuyos consumos se
aumentarían, igualmente que la Renta de este Ramo.
Las diferentes y exquisitas
maderas, la peletería de Oso, Cíbola, Castor y Venado, y acaso la pesca de
perlas, tendrían estimación, y llegarían a ser renglones de no pequeña
utilidad.
La Renta de Tabaco aumentaría
considerablemente por sus mayores consumos, no habiendo obstáculo que
dificultase el buen surtido, y disminuiría de más de la mitad el costo de
fletes de 1000 cajones, que aun en el día consumirán las cuatro Provincias.
Llevando los Tabacos de Orizaba
a Veracruz, que solo dista 14 leguas, también disminuirían los fletes de 70,
que desde la misma se pagan para ponerlos en México.
Si el Superior Gobierno
resolviese sobre este punto, será fácil hacer un exacto calculo, de lo que
interesa este Ramo, que seguramente es más de lo que parece, y lo expongo.
La de Alcabalas aumentarla
igualmente, los efectos que por mar se introducen de Veracruz, que son
sumamente pocos, la pagan aquí al 5/100, los que entran por tierra Guiados del
mismo Veracruz, que son casi todos, al 2½/100 sin que devenguen segundo adeudo,
en las diferentes Villas en que se expenden, por estar todas consideradas por
un mismo suelo; abierto el Puerto se formaría en él diferente Alcabalatorio, y
todos los efectos devengarían segunda, o más Alcabalas, cuyo producto compensaría
con ventaja, la que dejasen de causar en Veracruz, aun cuando de España
viniesen aquí derechamente.
Se multiplicarían las
Artes, industria, Agricultura, cría, Población, navegan de sus mares, en los
que solo se conoce un pequeño Barco del Conde de Sierra gorda, y el uso y
salida de diferentes efectos, en el día inútiles, que devengarían diferentes
Alcabalas, por el vasallo siempre consume en razón de lo que tiene, los de
estas Provincias limitando los suyos a sus frutos, con un comercio de permuta,
poco cómodo a ellos, y nada ventajoso a la Real Hacienda.
Sobre alguno de los
efectos de extracción, o introducción por mar, podría ponerse un ligero
impuesto para el pago de sínodos de Misión, cuyos individuos, serian tanto más útiles,
y tanto más fáciles de Civilizar, quinto mayor fuere el número, y variedad de
ocupaciones a que pudiese destinárseles.
La Capital de una
Provincia es el Corazón de este Cuerpo Político parcial, en ella deben entrar
los productos de todos sus miembros, que ella debe refluir mejorados; a ella deben
acudir todos los Pueblos con sus esquilmos sobrantes, y en ella deben hallar
los efectos que les falten.
Esta no tiene ninguna,
aunque como tal se reputa a Santander, y en otro tiempo a San Carlos; en el 1º
situado en un terreno bajo, y cenagoso, reside el Gobernador, en el 2º en un cañón
de Sierra, espero, y estrecho, el Comisario de Misiones, y los Administradores
de Tabacos, y correos, ninguno tiene más agua que la de un estéril venero, que
estancada, y aumentada por las lluvias, se corrompe en la Estacion de Seca, en
San Nicolas reside el Administrador de Alcabala; y en Hoyos el de Salinas.
Todos reunidos en el paraje
que lo estuviese la primera Compañía, podrían dar principio a una Capital, que
se aumentaría con sus respectivos dependientes, singularmente si se sitúa en paraje
proporcionado al Comercio, y en terreno propio para el cultivo, y cría.
Hay uno, firme, elevado, y
a cubierto de inundaciones, doce leguas distante del mar, sobre el Rio que
forma el Puerto de Santander, punto en que las aguas son dulces, y al que a
corta distancia llega la marea en la extensión de más de 250 varas, con
suficiente fondo, terreno llano, pingue, y no distante de la Sierra de Tamaulipas,
de la que por el mismo río podrían conducir, piedra, y Maderas para las fábricas,
y en el que estaría bien situada la compañía para contener, o perseguir los
Indios, que la evitan.
En este podría formarse la
mejor de todo el Reyno, y tan buena como las mejores de Europa, si su Puerto
fuere franco; ella seria el fomento y modelo de todas las demás Poblaciones,
que tanto lo necesitan, los asuntos de los respectivos Ramos, se manejarían con
más escrupulosidad, y con menos demoras, los diferentes Dependientes, que se impondrían
mutuamente, desempeñarían mejor sus encargos, y disfrutarían las ventajas que
proporciona la reunión de hombres a vida social, con los diferentes auxilios de
que ahora carecen, y que entonces seria fácil proporcionar.
El Estado actual, es el apropósito
para hacerlo, las que se denominan Capitales, situadas con poco discernimiento,
no tienen de tales, más que el nombre.
A la fábrica de Iglesia, y
Casas Reales podría dedicarse, el valor de unas malas, que hay en San Carlos,
lo que produjese la venta de algunos terrenos Realengos, la contribución de las
demás Villas, y algún otro arbitrio que no sería difícil de hallar, abierto el
Puerto.
La Compañía que no tiene Quart
él, podría invertir en hacer uno, el sobrante de su fondo de gratificación.
Los Dependientes de
Rentas, harían sus casas, en que nada perderían, respecto a que todos ellos
viven malos Xacales.
El Asentista de la Compañía
la haría igualmente, y cuando el comercio se aumentase no faltaría quien se
aplicase a aprovechar, poniendo Fabricas, el Añil Silvestre, la Lana, que casi
nada vale, el Algodón, a cuya siembra es propensa la tierra, y la Peletería de
que abunda mucho.
He propuesto Señor Excelentísimo
tan sucintamente como permiten asuntos de tanto calculo, y combinación dos
especies de medios de fomentar estas Provincias, los unos útiles, los otros
necesarios, para que V. E. en tiempo y circunstancias, pueda elegir de ellos
los que sean adaptables.
He omitido otros que, por
ahora, serian costosos, difíciles y acaso impracticables, y que preparados por
estos, se establecerán y adelantarán por sí mismos en lo Sucesivo.
Capitulo Quinto
TROPAS QUE TIENE PARA SU DEFENSA Y SERVICIO DE LAS VETERANAS
Las guarnecen cuatro Compañías
Volantes de Caballería, una en el Nuevo Reyno, con la fuerza de cien plazas, y
las tres en esta Provincia, con la de 79 cada una.
La primera situada en la
Villa de Santander, con el objeto de contener a los indios de Tamaulipas, y
custodiar las dos nuevas Misiones de San Francisco, San Vicente, y la Villa de
las Presas en cuyos dos últimos puntos mantiene destacamento de trece hombres
en cada uno, una salva Guardia en el primero, y dos en las Villas de Reynosa, y
Camargo, que, con Guardias de Caballada, prevención, y precisas bajas, son muy
pocos los hombres que la quedan francos para el servicio diario.
La 2ª situada en Llera,
interpuesta entre la Sierra Madre, y la de Tamaulipas, con el fin de impedir la
comunicación a los indios de una, a otra, mantiene destacamentos de igual
fuerza en las dos nuevas Misiones de San José de Palmas, y Nuestra Señora de
Guadalupe de los Ángeles, algunas salva guardias, y diario servicio de
Patrullas, Caballada, y prevención.
La Tercera situada en
Laredo, punto importantísimo, y arriesgado, se ocupa en recorrer los parajes
expuestos, teniendo unida la mayor fuerza que puede, para ocurrir en caso de
novedad que allí son frecuentes y para acompañar y contener a los indios de
Guerra que diariamente llegan; su fuerza no alcanza a llenar estos objetos, y
los del servicio ordinario.
La del Nuevo Reyno situada
en la Punta de Lampazos, entre las Sierras de Candela, e Iguana, con el objeto
de impedir la entrada a los indios, o de castigarlos a su salida; mantiene un
destacamento de ocho hombres en Monterrey, guardias de prevención, caballada,
cortes de tierra, y como todas las demás, escoltas caudales, Habilitados,
conduce pliegos, y otros servicios de esta naturaleza, aquí indispensables.
La principal defensa de
estas Provincias debe consistir en el día, en la de sus Milicias, creadas en
ambas por Superior Orden de V. E. los Estados respectivos, expresan su número,
ellas deben ser el cuerpo de línea de las Compañías Volantes, o más bien el de
reserva, y auxilio.
SEGUNDA PARTE
Capitulo Primero
HISTORICO POLITICO MILITAR
La Colonia del Nuevo
Santander rodeada por todos vientos de establecimientos españoles, estuvo
ignorada, y como desconocida, hasta el año de 46, que se empezaron a tener
algunas noticias por el reconocimiento que de ella hizo el Coronel Don José
Escandon, la Sierra Madre que la circuye, y las muchas naciones de Indios
Barbaros que la habitaban, eran barrera difícil de penetrar, y si ellos se hubiesen
contentado con poseerla, y defenderla, aun serian sus dueños; las frecuentes
muertes y robos, que hacían en los Pueblos fronterizos, interrumpiendo su tránsito
desde Texas, hasta Tampico, en cuyo intermedio están los Gobiernos y Subdelegación
de Coahuila, Nuevo León Guadalcázar, Charcas, y Villa de Valles, obligaron a
los vecinos a reunirse contra el enemigo común, persiguiéndole con poco método,
y solo cuando salía de la Sierra; pero con el ardor que inspira a cada hombre
la defensa de sus hogares, y familia, los Clamores de los Pueblos estilizados y
oprimidos instaron al Gobierno a tomar providencias que pudiesen contener tan
graves males comisionando al efecto, el año de 48, al mismo Coronel Don José
Escandon autorizándole para que procediese a la pasificación, conquista y población
de esta Provincia, suministrándole los necesarios auxilios, de Tropas, Misiones
y Caudales, los primeros años fueron rápidos los progresos, como lo son todos
en su origen, el tránsito de pasar a ser algo de la nada, es muy visible, y la
lentitud empieza cuando se sale de este punto; El año de 50, se habían formado
16 Villas, el de 55, se aumentaron 8, la Población de todas, ascendía a 8200
personas de razón, y 4300 Indios, reducidos en 21 Misiones, agregadas a las
Villas, mandadas Militar Civil y políticamente por un Capitan Veterano, con un
cuerpo para la defensa de todas de 42 y dos oficiales subalternos, y 130
hombres de tropa, divididos en escuadras; en el 76, se aumentaron 2 Villas y
poblaron dos Reales de Minas; hasta aquí el método que siguió Escandon, fue
eficaz y Devia necesariamente ser útil, obraba con libertad, aprobación, y satisfacción,
trataba al Indio como conviene, veía muy de cerca las cosas, nadie retardaba
sus providencias, el interés era común a los vecinos, y tropa, a quienes
graciosamente se les daban grandes y fértiles porciones de tierra, libertándoles
de toda pensión, y contribución, su ardor, y constancia; era proporcionada a su
interés; las empresas eran prontas y oportunas, los sucesos correspondían; los
enemigos que en ninguna parte hallaban seguridad, espiados, y perseguidos por
todas, cedieron progresivamente a la necesidad, reduciéndose a Misiones después
de muchos esfuerzos, en que ellos y las tropas tuvieron diferentes suertes; la
Sierra Madre quedó libre de enemigos el año de 62, pero no la de Tamaulipas
Oriental; muchas Naciones de Indios se conservaron en ella, situada de tal
modo, que con seguridad les da libre paso a la Costa, y a la Sierra Madre, de
la que con facilidad Estilizan las villas, y roban y matan al pasajero; desde
este punto empieza el de suspensión, y aun de atraso; Escandon fue capitulado,
y llamado a México, disminuyó su crédito, y autoridad en la Provincia, entraron
en ella Visitadores, que alteraron el método que había sido eficaz en la reducción,
y debía serlo en la continuación, crearon medios Cabildos, dividieron el mando
civil, del Militar, se formaron competencias, y partidos, y todos dieron más atención
a sostener el suyo, que a perseguir los Indios, que por entonces escarmentados
no se atrevían á grandes empresas, duraba en ellos el terror, y solo las
limitaban a pequeños robos, la seguridad con que los hacían, y el aumento que
cada día tenían sus fuerzas, con los que de las Misiones se les agregaban,
restableció su tranquilidad, y a esta sucedió el atrevimiento; los Vecinos se
encerraron en las Poblaciones, desde donde ayudados de 120 hombres de tropa,
que subsistían, les perseguían débilmente, a la guerra seguía una paz mal
observada, que ha impedido, e impide hasta el día, el progreso de la Colonia, y
destruye el fruto que Devia esperarse de las Misiones.
Mientras la parte del Sur
estaba agitada, y estilizada, la del Norte disfrutaba sin recelo todas las
ventajas de la paz, las cinco Villas situadas sobre el Rio grande, se
establecieron sin oposición con vecinos del Nuevo Reyno de León, y se extendieron
del otro lado del Rio sin el menor riesgo; los inmensos llanos que median entre
ellas y la Sierra de Tamaulipas, son barrera invencible á los Indios que la habitan,
los del Norte, no se conocían por entonces sino por noticias; pero duró poco está
feliz ignorancia; el año de 1750 se presentaron en las inmediaciones de Texas
los Apaches y Libanes que en número de más de dos mil venían de lo interior de
la Lomera de San-saba, huyendo de los Comanches, sus temibles, é
irreconciliables enemigos; se les admitió de paz, y permitió situar a ocho
leguas de aquel Presidio, sobre las márgenes del Rio de Medina; no les pareció
que aun allí estaban seguros, y el de 51, se transfirieron entre el de las Nueces,
y el del Norte. Los Libanes, y los Apaches que era el mayor numero pasaron a la
Nueva Vizcaya, y Bolson de Mapimí, estos se denominaron desde entonces
Mezcaleros, a causa de la abundancia que de esta planta hay en la Sierra que
habitan, todos quedaron de inteligencia y guardaron la paz hasta el de 65, en
el que auxiliándose mutuamente y bien impuestos del terreno la rompieron con
furia tan impetuosa, que asolaron de gentes, ganados, y efectos quintas
Haciendas había en las Provincias de Vizcaya, Coahuila, Nuevo León, y Colonia,
sin otras armas por entonces que la flecha, y el mucho atrevimiento a que dio
lugar nuestra condescendencia; se atribuyó este rompimiento a un injusto
asesinato que de tres de ellos hicieron los Pastores de una Masada del Marques
de San Miguel de Aguayo, pero era menester que ya estuviesen muy dispuestos,
esperando el menor accidente que sirviese de pretexto a una guerra que les
facilita más de lo necesario para sus necesidades, que pone en acción su carácter,
y en consideración su persona; cualquiera que fuese el motivo ésta fue la época
en que el Norte de estas Provincias empezó a sufrir diarias y ruinosas hostilidades,
que han seguido sin intermisión, ya más, y ya menos, según han influido algunas
circunstancias; con la continuación se acostumbraron a nuestras Armas, en la
paz conocieron su uso, y las adquirieron por medio del cambio con los Luisianos
y Colonos.
Trató oportunamente el Gobierno
de establecer principios en la guerra que debía hacerse a unos enemigos que
cada día se hacían más temibles y destructores; en diferentes tiempos se
aumentó considerablemente el número de tropas, se dio diferente constitución, y
situación a los Presidios, se avanzó su línea, y lejos de disminuirse los
daños, visiblemente fueron mayores cada día, la nueva línea de Presidios muy
separada de las Poblaciones con grandes Terrenos intermedios, en los que a su arbitrio
se alojaron los enemigos, ni pudo impedir que las arruinasen, ni sostenerse por
sí sola.
Se volvieron los Presidios
a su primera situación se formaron varias juntas de guerra en las que, con
claridad, y método, se ventilaron diferentes puntos que sirvieron de base á la
instrucción que formó el Eximo. Señor Conde de Galvez, y aprobó S. M. en ella
entre otros se establece.
1º—Que debe alternar la
guerra con la paz, concediéndola á los enemigos siempre que la pidan, para
hacerles conocer que no es injusto rencor el que nos dirige.
2º—Que se les regalen
varias bujerías y muebles de su uso, para que con él contraigan necesidades que
les obliguen a trabajar.
3º—Que no se les impida la
adquisición de las Armas de fuego, para que por ellas abandonen la flecha,
temible por su impulso, por la inconcebible presteza con que las arrojan, y por
la facilidad con que las obtienen.
Del 1º de los artículos se
les ha permitido un abuso que previeron las mismas Instrucciones, piden la paz
en la acción cuando se ven inferiores, y solo la observan lo que tardan en
mejorar de situación, la piden cuando les conviene explorar con seguridad una
Provincia y la mantienen ínterin no son sorprendidos con algún robo, luego que
se verifica, después de a ver hecho muchos, la establecen inmediatamente en
otra que les sirva de retirada y asilo contra la persecución de las demás, de
ella salen con facilidad a estilizarlas todas, dejando aseguradas sus familias,
la de Texas lo ha sido muchos años de los Apaches, ellos la destruyeron, y cuando
no tuvieron que robar, se establecieron en sus terrenos, a cubierto de los
comanches y de nosotros mismos; de parte de los Indios es una sagaz política,
de la nuestra, una mala inteligencia del Artículo.
Se les deja abusar
igualmente del 2º, las gratificaciones que previene se les den, son arbitrarias,
moderadas, y con el fin de hacerles contraer necesidades; las exigen como
obligatorias, con insultos y amenazas de guerra, han contraído las necesidades,
y para satisfacerlas, han multiplicado las estafas y robos, que ejecutan á
vista de los Dueños, y no vuelven, aunque los reclamen.
Quando nuestras Tropas
salen en seguimiento de indios que han hecho alguno, el Oficial dudoso, e
incierto del partido que debe tomar, sin ordenes positivas, y con solo
prevenciones de conservar la paz, nada huye tanto como encontrarlos, si tolera
que no le vuelvan el robo, que es lo común, sufre un desaire, si rompe la
guerra, teme un cargo; el enemigo percibe bien, y se aprovecha de este manejo
contra lo prevenido por el Reglamento e Instrucciones.
El mismo abuso hay en el
3º los enemigos han multiplicado los robos para adquirir a nuestras expensas
por medio del cambio, quintas municiones, y armas necesitan de la mejor
especie, yo he visto en sus Escopetas corregidos los dos graves defectos de las
nuestras; el de aberración de la bala, por medio de siete líneas espirales que
empiezan en el anima del cañón y rematan en la boca, evitando con su ajuste, el
quelgo, y movimiento de rotación en todo su trayecto; y el de visual por tener
el cañón el mismo grueso exterior en toda su longitud, de que resulta paralela
esta línea, con la que describe la bala, en lugar de la precisa inclinación que
en las comunes hace incierto el tiro; las recomposiciones se las hacen nuestros
Armeros en todos los Presidios; usan Lanza, Machete, Adarga, y Cuera, y no por
esto han abandonado, como se esperaba, el uso de la flecha, de la que se sirven
con toda la ventaja de que es susceptible, en las acciones al abrigo de algunos
flecheros, que mantienen a nuestras Tropas en suma inquietud, y solo tratando
de cubrirse, todos los demás, cargan, y tiran con tanta seguridad, que se ha hecho
reparable, y temible su acierto.
Me alargaría mucho, con
poca utilidad, si siguiese exactamente todas las variaciones, modificaciones, y
sucesos, de una guerra tan desemejante a todo lo que se conoce, tan desigual, y
tan delicada en su manejo; me contraeré á el estado actual, de las dos
Provincias que son el objeto de mi encargo, ciñéndome a ellas en quinto lo
permita la relación que tienen con las demás.
Capitulo Secundo
ESTADO ACTUAL DE GUERRA
Ambas tienen diferentes
especies de enemigos comunes, los del Norte son los más temibles; 2030 Gandules
de las varias Naciones que manifiesta el Estado nº 8º ocupan su frontera; los
520 Apaches bien armados, vestidos, montados, alojados en tiendas, sagaces, y
al exceso faltos de buena fee sobre el Rio de las Nueces, Márgenes del
Colorado, e inmediaciones de Texas.
180 apaches Mezcaleros, a
pie, desnudos, armados de Escopeta, y Lanza, más salvajes que todos, pero
resueltos, y atrevidos; en las Sierras del Bolson de Mapimí.
500 comanches armados,
montados, cubiertos de una piel de Cíbola por todo traje, de carácter feroz, é intrépido;
se han bajado de un año a esta parte a las inmediaciones de Texas, y márgenes
del Rio de las Nueces, en seguimiento de los Apaches, o huyendo de 33 Naciones
que batidas por los Ingleses Americanos se han transferido de Paz a nuestros
terrenos en principios de este año.
Con ellas se cuentan cincuenta
y siete de las cercanías de Texas, que en cualquier aspecto en que se las mire deben
considerarse como enemigos simulados, o declarados, actuales, y futuros.
Los 830 restantes
Táncagues, Carancaguares, y Taguayases, que habitan las Islas y lagunas
comprehendidas entre el Rio de las Nueces, y el Colorado, llamados Costeños,
son los menos perjudiciales, no usan de otra Arma que la flecha, viven de la
pesca, y muy raras veces se acercan a los ranchos de las Villas del Norte; de estas
naciones se está formando la Misión del Refugio a 8 leguas del Presidio de la
Bahia del Espíritu Santo, sobre las Márgenes del Rio de Guadalupe.
Dos años hace que todos
guardan lo que llaman paz, distinguida de la guerra en que no hay grandes
acciones, porque nosotros las evitamos, sufriendo más atrevimientos, e
insultos, que los que convienen al decoro de las Armas del Rey, a la conservación
de los Vasallos, y al aumento de sus bienes.
Con una atrevida malicia,
que no desmiente su semblante, y acciones, dicen a la persona más autorizada,
que a ellos les rogaron con la paz, y que les han de dar quinto pidan, si
quieren conservarla.
La decadencia de estas
extensas, y fértiles Provincias manifiesta bien, que en tiempo de Pas subsiste
el obstáculo, que se opone a su progreso, y que el de guerra, que siempre las
amenaza, las hace sufrir todos los errores de un enemigo bárbaro, insolentado,
y que conoce a palmos los terrenos.
Todo el Nuevo León hasta
el Saltillo, hostilizan estas Naciones, en la Colonia no pasan de las cinco
Villas situadas sobre las márgenes del Rio grande, los inmensos llanos que las
dividen de las del Sur les impiden el Transito, pero estas igualmente que el
Nuevo Reyno, sufren las hostilidades de 420 gandules, que de las varias
Naciones que manifiesta el Estado nº 7º habitan la Tamaulipas Oriental, de la
que con facilidad pasan a la Costa, y a la Sierra madre, y de ella a todas las
Poblaciones y caminos inmediatos, interrumpiendo su tránsito; no usan otras
armas que la flecha, están desnudos, andan a pie, y son enemigos de inferior
especie, en calidad y numero, pero superiores por Situación.
Pueden reputarse como
tales, o a lo menos por personas muy sospechosas, y embarazosas las 1156 que de
las Naciones que manifiesta el estado nº 4º bajan de paz, sin domicilio, sujeción,
ni ocupación, en las Márgenes del Rio del Norte; no hacen por ahora grandes
daños, pero si frecuentes pequeños robos.
También exigen atención
las 2458 personas que individualizan los Estados Números 2º y 3º reducidas a Misión,
las unas en el año pasado, y las otras en los anteriores, sin que ningunas
hayan contraído ideas religiosas, ni costumbres civiles, y sociales.
He manifestado
sucintamente el número de Enemigos de ambas Provincias, su especie, y situación,
la ventaja de sus Armas, la facilidad de adquirirlas, la de su modo de hacer la
Guerra, que no dirigiéndose más que al robo, pocos bastan para hacerle, y
muchos no son suficientes a evitarle; he indicado los atrasos, que nos origina
la paz, los perjuicios de la guerra, y el camino por el que las más acertadas
providencias han pasado de útiles, a perjudiciales; de todo se infiere la gran
dificultad de formar plan sobre asunto tan delicado, y complicado; 8 meses de meditación
sobre el terreno no han servido más, que de hacérmela conocer en toda su extensión;
no obstante expondré mi dictamen sobre los dos puntos a que principalmente se
reduce, el primero de el modo de tratar á el enemigo, y el segundo del de
reunir, o disponer las fuerzas para hacerle la guerra, y cubrir nuestros
Terrenos.
Capitulo Tercero
MODO DE TRATAR A LOS INDIOS
Sobre este punto se puede
añadir poco a las Instrucciones, ellas están dictadas por persona que conocía
bien el carácter del indio, por entonces nada más podía hacerse, en el día que
se han visto sus efectos puede irse algún paso adelante, siguiendo su espíritu.
La guerra es un mal
positivo para evitar otros mayores, y no tiene otro objeto que el de llegar por
su medio é una buena paz, con la que inconcusamente debe alternar, y ha
alternado en todos los siglos, y en todas las naciones, pero para que lo sea,
en la acción jamás debe concedérsele al Indio, y en los demás casos cuando la
pida después de haberle castigado, u obligado a que por sí mismo repare, del
posible modo, los últimos daños cometidos; echa la paz, sobre condiciones muy sencillas,
pero generales y útiles, debe precisárseles á que la cumplan religiosamente, reconociéndola
á pocos artículos.
El hombre que con la educación
no ha corregido la naturaleza, es poco susceptible de sentimientos delicados,
el honor, la gratitud, el reconocimiento, son para él débiles resortes, todo salvaje
es infiel en sus promesas, ladrón, y sanguinario por carácter y costumbre lo
mismo en Asia, que en Europa, y América, y para hacerles pasar de este estado,
al de Civilidad, no se ha hallado otro medio que el del rigor alternado con la
humanidad, todo país de Conquista le necesita, para evitar mayores daños, aun cuando
esté Poblado de gentes de otra especie.
La paz, o la Guerra, con
una misma nación, debe ser general en todos los Dominios próximos del Rey, para
que no hagan con la alternativa el abuso perjudicial que basta aquí.
Deven prescribírseles límites
de los que en pasando se les trate como á enemigos para evitar los daños que bajo
el pretexto de amistad hacen con seguridad en las Provincias; en estas pueden
serlo Laredo.
Nada debe dárseles
graciosamente, el efecto de las dadivas ha sido el de que contrayendo
necesidades con su uso, multipliquen los robos para satisfacerla; hagámosles
mayor bien enseñándoles el camino de llenarlas sin crimen; pónganse tratantes
en los Presidios avanzados que podrán serlo, los Asentistas de las Compañías, y
a cambio de pieles, y lenguas de Cíbola, de manteca, y pieles de Oso, de
gamuzas de Venado, y Berrendo, de Caballos Mesteños, y otros efectos, pongamos
en su mano la facilidad de adquirir, o privarse, de las cosas que necesitan, o apetecen.
Ellas han excitado su
codicia hasta un punto que ya es insaciable, y les han hecho creer muy
superiores a los que se las dan por demasiada humanidad que peca contra la
justicia, como todo exceso de virtud contra su vicio opuesto, la demasiada
Prudencia es cobardía; el demasiado valor temeridad, y así de los demás.
Sus Armas no deberían ser
recompuestas por nuestros Armeros, es muy sensible que se les habiliten para
que nos destruyan.
En Nacodoche se podrían
tomar medidas para que en sus inmediaciones no hubiese tratantes Colonos, y
Luisianos, con lo que se les retardaría, y dificultaría la adquisición de
armas, y municiones, ya que es imposible impedirla.
No hay necesidad de que se
origine una guerra para esta reforma, si se creyese útil, aguárdese el momento
en que ellos la declaren, que especialmente de parte de los Comanches esta poco
distante; expondré con el Mapa delante, el modo en que la hacen en estas
Provincias para que sea perceptible, el en que debemos hacérsela, cuando llegue
este inevitable caso.
Capitulo Cuarto
MODO EN QUE NOS HACEN LA GUERRA
Alojados en la Lomera de Sisaba,
inmediaciones de Texas, Márgenes del Rio de las Nueces, y Bolsón de Mapimí,
entran a pie, provistos de armas, frenos, y Cabestros o por la Sierra de Santa
Rosa, bajándose á las de Monclova, Candela, é Iguana, de uno y otro lado de la
Punta, o por algunos de sus muchos cañones especialmente por el en que estaba
el extinguido Presidio de Añelo; También entran o por entre el Presidio de Rio
Grande, y Laredo, o por entre Laredo, y Revilla, algunas veces bajan por Mier,
Camargo, y Reynosa, pero con dificultad, y solo cuando se dirigen contra ellas
sus empresas, el Rio de las Nueces que las oculta con su mucho monte, y les da
facilidad de subsistir con abundancia de Pesca, frutas y animales, se aleja
mucho por esta parte del Norte y el terreno que los divide es llano y limpio,
por Laredo se acerca bastante; de él, pasan con facilidad al del N. de allí, al
salado, y a las expresadas Sierras, a su abrigo se introducen en todo el Nuevo
Reyno y desde ellas asechan el momento favorable; si por la persecución no
pueden verificar el robo, se retiran por los mismos cañones a salir por Santa
Rosa, o Agua verde; si le verifican, salen como un torrente, matando a quinto
encuentran, y llevándose, niños, mujeres, y efectos; no les conviene entonces
este camino, es largo, por entre Presidios y sierras que retardan su tránsito,
por lo que comúnmente salen por entre Laredo y Rio grande, o por entre Revilla,
y Laredo, que es más corto, llano, y con agua; pasado el Rio grande del Norte,
ya se creen en seguridad, porque todos los Presidios, excepto Laredo, están de
este lado, al sur del rio.
Capitulo Quinto
MODO EN QUE DEVEMOS HACERSELA
Ahora se concibe fácilmente
que el punto esencial, es Laredo especialmente para perseguirles en la salida,
en él debe a ver la mayor fuerza, y desde el deben dirigirse todas las
operaciones; en él debe residir, luego que se declare la guerra, el Oficial de graduación,
y discernimiento, a quien se le encargue; que sería conveniente, pero no económico,
lo fuese un Sub Inspector que en tiempo de paz instruyese, uniformase las
tropas Milicianas, y Veteranas, para el de guerra, y en ambos mantuviese con el
Superior Gobierno la contestación sencilla y clara de todos los asuntos, pero
como ningún Oficial puede desempeñar este encargo sin el sueldo anual de seis
mil pesos, será necesario fiarle a los respectivos Gobernadores, que teniendo
otras atenciones, y siendo Capitanes de las Compañías, puede a ver sus
dificultades en el desempeño.
Sobre este pie, debe
trasladarse a Laredo, luego que se declare la guerra, el Gobernador de la
Colonia, llevándose la primera Compañía Volante, y la mitad de la Segunda,
quedando en Llera la otra mitad para contener en quinto pueda, con los auxilios
de Milicianos, Pueblos y Misiones, los indios de Tamaulipas.
La Compañía de la Punta enviará
cincuenta hombres, mitad de su fuerza, al paraje en que estuvo el extinguido
Presidio de Añelo, en todos tiempos muy importante.
Las Compañías de Milicias
de todas las Villas de ambas Provincias, estarán prontas en quinto sea posible,
y tanto ellas como las Veteranas, enviarán partidas que diariamente corran y
exploren, los parajes expuestos, e inmediatos a cada una.
Todos los Milicianos, y
vecinos, tendrán la Orden de Salir siempre armados, aun cuando transiten a
negocios propios, y de dar parte de cualquiera novedad, al Oficial más
inmediato, quien luego que la tenga, continuará adquiriendo las Subversivas,
empleando poca gente en seguimiento de los Indios, y pasándolas oportunamente
al Comandante de Laredo; cuando la adquiera cierta si fuese posible, o conjetural
fundada, impedirá el robo, y si no pudiese, con partida proporcionada seguirá
su alcance hasta el paraje de Salida; si la hiciesen como es regular por las inmediaciones
de Laredo, de aquel puesto, tomará la Guella y noticias, el Comandante y les seguirá
con el mayor ardor, y constancia hasta sus Rancherías; el Indio aunque robusto,
y frugal siente los malos ratos, ha sufrido muchos antes de verificar el robo,
verificado, sale con él muchas leguas, sin comer, ni dormir, hasta alejarse de
los parajes de próximo riesgo, entonces se abandona al descanso, y es uno de
los buenos momentos del ataque; si continua hasta la Ranchería, aun es mejor,
allí se entrega a un mayor abandono, y está cargado de objetos que defender, la
Caballada, las Tiendas, las mujeres, los niños y los viejos; el terror y la
fuga se apodera, y el golpe es seguro, y de escarmiento.
Las Rancherías no son tan
numerosas, que de 60 u 80 hombres arriba no sean capaces de estas empresas, por
las que no hay oficial inteligente que no opine.
En Laredo habrá ciento
ochenta y siete hombres veteranos, y cincuenta y siete Milicianos, de ellos podrían
salir sin dificultad á primera orden, dos partidas de á setenta, si no bastasen
en algún caso, pueden aumentarse con algunos de la Punta, y de las Milicias de
las cuatro Villas, costeadas con los ahorros que resulten de la supresión de
regalos.
No convienen grandes
partidas, ni largas campañas, necesitan grandes aparatos, que se hacen sentir
de lejos, el enemigo las sortea con facilidad, y se introduce con seguridad,
por la frontera que dejan descubierta, se empeña el soldado, y se arruina su
salud, de todo son buen ejemplar las de Don Juan de Vgalde.
Conviene si, una persecución
diaria, constante, y metódica, bajo el seguro de que, si setenta hombres no
fuesen suficientes en algún caso para atacar, lo son en todos para retirarse
sin perdida.
Cambiemos las ventajas,
que tienen sobre nosotros cuando vienen a nuestros terrenos solo hombres de
guerra, que nada más que su persona tiene que defender, y que nos encuentran
empachados, y embarazados, con lo mismo que ellos lo están, cuando vamos a los
suyos.
No es posible por ningún
medio impedir la entrada del Indio, pero tampoco es muy fácil dejarles de
sentir, y perseguirles con suceso que les escarmiente, 2660 Milicianos armados,
que ya empleados, o ya en sus negocios particulares andan día y noche, que
conocen las sendas, y terrenos, que les interesa mucho su defensa, y que tienen
próximos auxilios; 287 hombres veteranos situados en puntos ventajosos,
auxiliados en cada uno por una Compañía de Milicias, con recurso a todas las demás,
deben ofrecer mucha dificultad.
No temamos al indio más
que lo que se debe, es cobarde por naturaleza, é insubordinado, é
indisciplinado por carácter, y constitución; si lo fuese atendido su número, y
genero de vida, ya no existiría ninguna población; jamás empeñan acción, si el
primer asalto de sorpresa no les sale bien, cada uno oye por donde puede; en la
misma acción, como el que coje el robo, es el dueño, todos se dirigen al pillaje,
y pocos al ataque.
En cambio de algunas ventajas
que ellos tienen sobre nosotros, aprovechemos las muchas que de mejor
naturaleza, tenemos sobre ellos; no demos a su persona más importancia que la
que merece, hagámonos superiores para siempre a costa de algunos esfuerzos momentáneos;
en los primeros tiempos hacían robos igualmente que a-hora, un solo hombre iba
a quitárselos a sus Rancherías, y arrestaba o castigaba al agresor; hubo abuso,
se puso remedio, y fue peor que el daño, se trató a cada capitancillo como a un
pequeño Principe, con admiración suya, les sentaron a la mesa los generales, se
les dio autoridad, y distinción, y ellos se creyeron acreedores aun a más de lo
que obtenían.
Es menester conocer la
autoridad, é inflexo, de estos Capitancillos en su nación; ninguno tiene pena
señalada si no le obedece, ni aun si le mata; ninguna contribución le da los demás
para su Subsistencia; ninguna parte le toca de los robos, más que la que coje
por sí mismo; ninguna cosa le distingue de entre los otros, y por decirlo así,
solo le dura la investidura, el tiempo que está en nuestros Presidios, y la elección
suele ser arbitraria, y diferente, casi siempre que vienen a ellos.
Los 420 Gandules que aloja
la Sierra de Tamaulipas, rodeada de establecimientos y Misiones, verificadas
las dos propuestas en el Informe nº 27, se disminuirán considerablemente, porque
de ellos bajan más de la mitad; los que queden, aislados, con poca libertad, y
medios de Subsistir, y con el buen ejemplo de sus Compañeros, es probable que
en muy poco tiempo se reduzcan agregándose subversivamente á alguna de las
Misiones con cuyos individuos tengan más relación, si no lo hiciesen, los daños
no serán considerables, teniéndoles tomados los pasos de salida, y muy pocos
hombres veteranos bastaran a contenerlos, y si no obstante se experimentasen
algunos, como tienen una residencia tan fija, será fácil, y conveniente
atacarlos por todas partes con seis u ocho Compañías de Milicias, que lo harán a
sus expensas, con sumo gusto por la utilidad que de ello les resulta, hasta
obligarles a reducirse, o a guardar inviolablemente, los Artículos que se les
impongan, que no será muy fácil.
Es muy necesario reducir a
estos indios en tiempo en que los del Norte no nos ocupan, si aquellos declaran
la guerra, nos la harán estos también, y nos veremos precisados a dividir atención
y fuerzas, en distancia de doscientas leguas, con enemigos en el interior, y
fronteras.
Las 1156 personas que de
paz vagan a las inmediaciones del Rio del Norte, no hay más dificultad para
reducirlas a Misión, que la de hallar medios de costearlas, si no fuesen
adaptables los que propongo en el mismo Informe, y alguna vencible, que ofrece
la esterilidad de aguas, de los terrenos que habitan.
Si se verificasen las diez
y siete Misiones, y algunos de los medios de fomentar las Provincias propuestos
en el Capítulo 4º de la 1ª parte, se aumentará necesariamente la Población, y
ella será, para lo futuro, su más segura, y solida defensa, si se la constituye
Militarmente; no es un problema, y debe ser axioma en estos países, que la condición
de Soldado, debe estar unida en quinto pueda, a la de Ciudadano, que una misma
persona puede desempeñar ambas, y que la nación que las una mejor, tendrá toda
la ventaja, extenderá su religión, costumbres, é idioma, y prosperaran sus
ciencias, Artes, industria, y comercio.
Las máximas políticas convenientes,
y necesarias, si las sostiene la fuerza, son poco útiles por si solas; la paz
es durable, cuando la guerra ha sido Vigorosa, y se está en estado de
continuarla con ventaja, vacilante, y mal observada, cuando ha sido débil, y el
enemigo conserva la Superioridad.
La que se compra, no evita
la guerra al contrario, atrae al que la quiere vender muchas veces; este ha
sido exactamente el efecto que han producido las dadivas, ellas nos han atraído
un crecido número de enemigos; por su medio concebimos esperanzas de ganarnos
todas las naciones, que en paz con nosotros y en guerra entre sí, se destruyen
mutuamente, si con sagacidad fomentáramos la discordia, especialmente entre
Apaches y Comanches; parecen fundadas al que no conozca el carácter de los
Indios, ni examine los tiempos anteriores, muchos han estado en guerra entre
sí, jamás se ha destruido, ni debilitado, una Nación, a otra, sus acciones son
de poca consecuencia, la que mata o apresa uno de sus enemigos, queda tan
satisfecha del Triunfo, que años enteros le Celebra, bailando su Cabellera.
Conviene combatirlos
vivamente, y cara a cara, más bien que por astucia, un choque impetuoso, hace volver
la espalda, y acobarda para siempre al enemigo, las ligeras escaramuzas, le
irritan, y le acostumbran a la guerra.
Los Apaches y Comanches se
odian, es cierto, pero no por eso son más decisivas, todas se dirigen al robo,
y el Comanche que tiene la Superioridad, debida al rigor, y desprecio, con que
trata al Apache, le sigue como un Lobo a una Manada de ovejas, la quita frecuentemente
quinta tiene, y le obliga, á que con la poca dificultad que le oponemos, robe
para ambos.
En unas Provincias esta de
paz, y en ellas roba clandestinamente, sin mucho trabajo, por que la persona, y
aduar del indio, es un Santuario, al que jamás se toca, por temor de que no nos
declare la guerra, aun cuando el vecino, conozca y reclame el robo; y en muchas
ocasiones, por el mismo honorífico motivo, se sufre el Insulto de que le lleven
a su vista; los partes números 2º 3º, son más que indicios de esta
verdad.
En las que están de guerra
ya se deja inferir que lo hacen con libertad, y con la confianza de que
entrando en la de paz, por lo común confinante, están en total seguridad.
Muchas razones persuaden
que este paulatino robo arruina las Provincias, pero la más fuerte, es el
repetido clamor de los vecinos, ellos han de sufrir en sus mismas casas, en sus
bienes, en sus familias, y personas, todo el rigor de la guerra, ¿qué motivos podrán
tener para desearla, y pedirla tan de acuerdo? no lo será el pillaje ciertamente,
ni puede ser otro, que el de que la mala paz, de un enemigo dentro de la misma
Casa, sin honor, sin religión de ninguna especie, sin conciencia, sin resorte
alguno que pueda contenerle, y que insolentado por la contemplación asesina cuando
puede, y roba á vista de los mismos dueños, es infinitamente peor que la
guerra, no solo por a-hora, sino también para lo futuro.
El hijo Inocente, la mujer
indefensa, los bienes en campo abierto, todas son presas del enemigo; el
soldado armado está seguro, no le conviene al indio atacarle, y tiene sobrado
discernimiento para evitarlo.
Se han aumentado
considerablemente nuestras Tropas, y no bastan, es cierto, y necesario, porque también
se ha aumentado el número, e insolencia de los enemigos; dirijamos, y demos libertad
al vecino de que le persiga, y no se necesitara nuevo aumento, soltemos armados
a esta gran porción de defensores de los objetos más interesantes de toda la
naturaleza, no les enervemos con restricciones, y pongamos de acuerdo, nuestros
deseos, con los medios.
Queremos, y debemos
querer, que el Indio se reduzca, ¿pero será posible conseguirlo si le
comparamos en las dos situaciones? al de guerra le consideramos, le regalamos,
le toleramos, no impertinencias, y pequeñas faltas, sino graves insultos intencionales,
y le damos facilidad por estos medios, y el ilimitado del robo, de adquirir sin
trabajo, más que lo que necesita; al de paz, nada le damos, o le damos muy
poco, le obligamos al Trabajo, come mal, anda desnudo, se le azota por cualquier
ligera falta, y se le impiden todos los ensanches a que estaba acostumbrado,
¿podrá creerse que este sea el camino de reducirlos? nada hay reservado al
poder de Dios, y milagrosamente puede suceder; Pero hagamos algo los hombres,
seamos inflexibles en lo justo, con los de guerra, y muy indulgentes con los
reducidos.
El modo menos equivoco de
inquirir, si son o no, eficaces, los medios que intervienen en las operaciones
de cualquier naturaleza, es el de acudir a su resultado, el efecto no los hará
conocer.
¿Qué ventajas nos ha
producido el haber recibido de paz a los Apaches, Libanes, y Mezcaleros que
vinieron del Norte huyendo de los Comanches el año de 50? las de que a los 15
de estar entre nosotros destruyesen nuestras Provincias, que a los 25 hayan
venido, en el actual, sus persecutores, a acabarlas de destruir, o en su
seguimiento, o huyendo de las 33 Naciones que se han presentado, y recibido de
paz en Texas, y que también huyen de los Ingleses Americanos, con lo que hemos
sido el común receptáculo de todas; 57 se alojan en la Provincia de Texas, o
sus inmediaciones, que aun manteniéndose quietas, o haciéndose la guerra entre sí,
deben dar muchos recelos, ¿pero qué lejos debemos estar de esperarlo? su único objeto
es el de robar, y el de robar a la nación que no se hace temer, los Apaches, no
roban, y huyen de los Comanches, los Comanches no roban, y huyen de las
Naciones del Norte, las Naciones del Norte, no roban, y huyen de los Ingleses
Americanos, pero todos se acercan, y nos roban a nosotros; ya el número se ha
aumentado considerablemente y con el mismo método reuniremos aun los más
distantes, porque los mismos medios aplicados a iguales circunstancias, deben
producir iguales efectos.
Si cuando se presentaron
los Apaches, desconocidos en estas Provincias, libres de todo enemigo, en aquel
dichoso tiempo las hubiésemos hecho una dura guerra, o a lo menos, obligado a
que observasen los Artículos de paz, sin permitirles pasar de ciertos límites, podrían
haber sido ellos los que se hubiesen ido a refugiar de los Colonos.
No debe ocurrírsenos que
este gran número de Naciones, las más interpuestas, por ahora entre las
colonias y nuestros Dominios, sean un obstáculo contra las empresas que los
Anglo-Americanos puedan meditar; el indio jamás hace la guerra al que teme, al
contrario, le sirve de miedo, y el servicio echo por miedo, es tan útil como el
echo por voluntad, además de que no parece probable las aprehendan por tierra.
340 leguas despobladas, y
las más pantanosas, que median desde Texas, a sus establecimientos, son barrera
de mucha dificultad para conquistar, y de mucha mayor para conservar, les es más
fácil apoderarse de algún punto en la Luisiana, y por el Misisipí heñirse a la
Bahía de San Bernardo, y aun mejor al Rio del Norte, por el que, poniendo
factorías en su Puerto, podrán transportar los efectos 100 leguas Tierra
adentro y por la costa a todos los Puertos del Seno.
No es infalible esta conjetura,
aunque fundada en muy probables combinaciones, las Provincias de Kentucky y Cumberland,
confinantes con la Luisiana se poblaron de Franceses del Cañada, que se han
aumentado subversivamente con muchos otros dispersos, y expatriados; ellos con
sus relaciones con los del Nuevo Orleans, podrán facilitar la empresa.
Este parece que debe ser
su objeto, no están en estado de conquistar terrenos, que les sobran, ni de extender
sus Dominios, dividiendo sus atenciones y fuerzas, les basta extender su
comercio, proporcionando salida a sus muchos y buenos efectos.
Sea lo uno, o lo otro, no
confiemos en los débiles, é inciertos socorros de un enemigo de tan mala fee
como el Indio, confiemos en nosotros mismos, pongámonos previamente en estado
de defendernos por tierra, y mar, que nos será menos difícil, si sacamos todo
el partido que se puede de 4500 hombres á que ascienden los Cuerpos de frontera,
Primera División, Colonia, y Nuevo Reyno, instruyéndoles, armándoles, é inspirándoles
ideas Militares, y Patrióticas, de que necesitan mucho, son cobardes por
naturaleza y costumbre, y por egoísmo, y relajación, ignoran que tienen patria;
pero todos los hombres son, lo que se quiere que sean, si se aplican oportunos
medios.
De este plan reducido a
los solos dos puntos, de buena paz, o buena guerra, resultarán necesariamente
las ventajas, de que no siendo árbitros en ningún caso de entrar en nuestros
terrenos, sin el riesgo de ser atacados como enemigos, no podrán hacerlo con
tanta frecuencia, los desconocerán poco a poco, y cada día les será más difícil;
el vasallo no perecerá a manos del que le saluda como amigo, el robo se
disminuirá, y como por su medio adquieren las armas, y municiones, les será más
difícil obtenerlas; con la supresión de los regalos, que invertidos de otro
modo, en muy pocos años bastarían a poblar la Provincia de Texas, un trato
humano, pero de Superioridad, y con la facilidad de obtener en el cambio, por
medio de los tratantes lo que necesiten, pueden contraer la costumbre de
trabajar, si primero pierden la esperanza de robar.
Situados mas allá de
nuestras fronteras, condición á que no ha habido nación europea que no les
precise, impedirán que, a su abrigo, o en su seguimiento se nos introduzcan
otras naciones, y si con el tiempo formasen Pueblos, tuviesen siembras, y otras
industrias, á imitación de algunas próximas a Nacogdoches, y Nachito che, aun podrán
sernos útiles.
Como yo me limito a la
defensa de estas dos Provincias, no trato de si en las demás, de que no tengo
cabal conocimiento habrá el suficiente número de tropas para la guerra contra
los indios, estas las tienen con el auxilio de sus Milicias, siempre que se les
haga en todas, pero si están de paz en Texas, o Coahuila, y de guerra aquí,
ningunas bastan a impedir los daños.
En las diferentes juntas
de guerra presididas por el Caballero la Croix, únicos papeles tratados con método,
y discernimiento, todos los Bocales fueron de dictamen unánime, que convenia,
en defecto de la buena paz, de que no había esperanzas, la guerra General en
todos los Presidios, que se omitió por entonces por falta de fuerzas.
Lo mismo opinó en su
Informe el Gobernador de Texas Don Domingo Cabello, y otros muchos que existen
en los 17 Cuadernos del expediente sobre asuntos ocurridos y providencias
tomadas, que para mí inteligencia se me pasó, y devuelvo a V. E.; todos los he
examinado, sobre el terreno, y a la vista de los objetos; de la parte de ellos
que he comprobado, he formado el mío, puede ser con tan poco tino, como deseo
del acierto; las diferentes profesiones inspiran a los hombres diferentes
ideas, virtudes, y vicios, que son característicos a cada una, son muy raros y
muy privilegiados los que se libertan de su inflexo, y como yo me creo en este número,
es probable, que haya visto de preferencia la Militar, y que de su progreso
haya echo depender el de todas las otras; al de su Marina me parece que debe la
Inglaterra el floreciente estado de ciencias, Artes, y comercio; al de la buena
constitución de sus tropas, la Prusia, y Suizos, su conservación, que sin ella deberían
ser esclavos de las poderosas potencias inmediatas; a la misma los Anglo
Americanos sus rápidos adelantamientos; y por ella sostienen los Franceses sus
abominables, y execrables errores, contra la injusticia de su causa, y la mayor
parte de las fuerzas de la Europa; en estos notorios efectos, vera un Legista,
un Político, o un Comerciante, otras causas como principales.
La involuntaria preocupación
de profesión, puede haberme inducido el error de persuadirme, que estas
Provincias jamás serán felices, y siempre estarán expuestas, si Militarmente no
se hacen respetar de sus tan próximos Enemigos, y como solo aspiro al acierto,
sin la menor pretensión á que prevalezca mi dictamen, me inquietaría este
recelo, de que no temo consecuencias; las Superiores determinaciones de V. E.
recaerán sobre lo útil, y proveerán sin equivocación el oportuno remedio a los
males que las amenazan, sirviendo mis informes de prontuario de noticias,
adquiridas a costa de muchísimos malos ratos, y sacadas a fuerza de muchas
indagaciones prolijas, de un caos en que confusa, e indistintamente voltejean
las materias heterogéneas, y en el que tiene su asiento la mentira, la
ignorancia, la cavilosidad, el desorden, y los vicios, todo nacido de la mala especie
de gentes con que se poblaron estos Países, y de la libertad casi inevitable
que les facilita su extensión, y abundancia, que siempre serán obstáculo a su
reforma; todas las cosas los tienen, aun las de menor importancia, y venciéndolos
han pasado a civilizadas las más bárbaras naciones.
Si mis Tareas Señor Eximo,
pueden ser útiles al servicio del Rey llenando los importantes objetos que tuvo
V. E. en confiarme este encargo, han llenado completamente los míos, que no son
otros que los de serlo por quintos medios dependan de mí.
Las estrechas circunstancias
del día me facilitan otro camino de poderlo ser, cediendo a beneficio de la
Real Hacienda, las gratificaciones que, para reintegrarme de los
extraordinarios gastos, de esta, y mis anteriores comisiones, me acordó la
Junta Superior de Real Hacienda, y me notició V. E. en Oficio de 28 del pasado octubre.
Espero que V. E. tendrá á
bien admitir este donativo, en nombre del Rey, que, aunque todo él no exceda de
tres mil pesos, tiene el mérito de ser ofrecido por un oficial, que nada tiene más
que su sueldo.
Dios guarde a V. E. muchos
años. Villa Capital de Santander 25 de Julio de 1795.
Eximo. Señor
Félix Calleja
En este Estado pasé este
informe al Gobernador del Nuevo Reyno Don Simón de Herrera, para que, si lo
correspondiente a él estuviese arreglado a lo convenido, suscriba con su firma,
o anote lo que difiera, si no lo estuviese.
Eximo. Señor
He visto el anterior
Informe que á este fin me dirigió el teniente coronel Don Feliz Calleja, y en
la parte relativa al Gobierno de mi cargo, está sin discrepar conforme a lo que
antes de extenderle convenimos.
Monte-Rey 8 de agosto de
1795.
Eximo. Señor.
Simón Herrera (rúbrica).
Cuadro N.º 5
|
Colonia
del Nuevo Santander. |
Año de
1795 |
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Estado que
manifiesta las Ciudades, Villas Reales de Minas, Haciendas y Ranchos que
comprehende esta Provincia, numero de ministros, Sínodos que gozan, quien los
paga, Población que tiene cada una, y bienes que poseen. |
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NOTAS AL CUADRO NUMERO 5
1ª Hay en las Provincias
una Ciudad 25 Villas 3 Reales de Minas 17 Haciendas y 437 Ranchos.
2ª Los Pueblos mal
ordenados, sin policía, ni otra industria que los productos del campo como
Pastores, no como agricultores, porque son muy pocos los que en la Provincia
siembran algunas fanegas de Maiz, sin conocer otra Semilla, están formados de
malos Xacales de paja, á excepción de los de San Carlos, y San Nicolás, que,
aunque no buenas, tienen algunas de material.
3ª Los vecinos que ni en
casas ni en tierras tienen fincas que les arraigue de preferencia en un Pueblo,
vagan sin cesar por todos, de modo que la Colonia puede considerarse como la
Superficie destinada a la formación de una gran Ciudad, cuyos límites están
marcados provisionalmente con arrabales de paja, y unas gentes que esperando
otra cosa, pasan diariamente de unos a otros en aire de fiesta, esta emigración
favorece poco al buen orden, fomento, y Policía de los Pueblos, perjudica a la
industria, arruina las buenas costumbres, y les hace holgazanes, con todos los demás
accidentes, y vicios anexos, y un cierto aire, sin aseo, de luxo relativo, para
cuyo entretenimiento mal cambian sus frutos.
Villa Capital de
Santander. 25 de Julio de 1795. Calleja (rúbrica).
Cuadro N.º 6
Colonia del Nuevo
Santander. Número 6.
|
Colonia
del Nuevo Santander. |
Año de
1795 |
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|
Estado que
manifiesta los bienes que de cada especie poseen las diferentes Poblaciones
de la Colonia con expresión de los que tiene cada una. |
||
NOTAS AL CUADRO NUMERO 6
1ª Las 799 874 Cabezas de
Ganado de todas especies que individualiza el resumen no 9 de las que son parte
las que en este estado van expresadas, pastan indistintamente en la superficie
de 11,250 leguas de superficie cuadradas, que pueden regularse a la Provincia,
porque aunque la mayor parte de las tierras, se repartieron, ya en Vecinos, ya
en Misiones, Haciendas y Ranchos, nadie sabe cuáles son sus límites, ni hay una
Mojonera en ninguno de ellos; este indeterminado derecho de propiedad anima
poco a que cada individuo cuide la suya, que en lugar de mejorarla cada día va
a peor, todas eran limpias, con aguas suficientes, en el día hay muy pocas de
las inmediatas a Pueblos que no estén enmontadas, sin agua, e inútiles para la cría
de Caballada; se ignora aquí por desidia el Arte de empotrerar, hacer presas,
tanques, Jahuayes, Molinos, &c. y la naturaleza parece que resentida,
retira las aguas de los parajes poblados, y hace producir a la tierra espinas y
abrojos como en despique de lo mal que la tratan. Este Fenómeno es muy natural,
las Reses y Ganados menores trasportan las Semillas de Güizache de una a otra
parte, y como pasen indistintamente por todas, todas las infestan de este nocivo
arbusto hasta el punto de hacerlas casi impenetrables; los veneros abandonados,
filtrados por tierras muy flotas, como lo son todas, y continuamente oprimidos
del enorme peso de un gran número de ganado, y Caballada, toman otra dirección,
ya más profunda, que es lo natural o ya lateral, a mucha distancia.
Villa Capital de
Santander. 25 de Julio de 1795.
Félix Calleja
(rúbrica).
Cuadro Nº 7
Colonia del Nuevo
Santander. Número 7. Año
|
Colonia
del Nuevo Santander. |
Año de
1795 |
|
|
Estado que
manifiesta las Naciones de Indios de guerra que habitan la Sierra de Tamaulipas
Oriental y hostilizan la Provincia en su interior, con expresión del número
de gandules que á poca diferencia tiene cada Unai |
||
NOTAS AL CUADRO NUMERO 7
1ª Cada una de estas 12
Naciones tiene un Capitancillo, que obedecen, o no, según Oes conviene, se hacen
guerra entre sí, y se reúnen para hacérnosla a nosotros.
2ª... Por ahora se
contentan con pequeños robos que suelen ocasionar desgracias, algunas de estas
naciones han propuesto reducirse a Misión, a los Padres de las inmediatas, pero
bajo de las tres tácitas condiciones, de que nunca prescinden, vivir en sus
mismas tierras, comer, y no trabajar.
3ª No hay tiempo, ocasión
ni circunstancia, en que no haya riesgo de que declaren la guerra, o por mejor
decir la continúen Vigorosa, y destructiva, los primeros golpes después de
algunos meses de inacción, son sangrientos, y para ellos útiles y seguros.
4ª Las Villas inmediatas a
la Tamaulipas, las que lo están a la Sierra Madre, los Arrieros y demás
viajantes que la atraviesan por los pocos parajes que lo permite, sufren los
primeros, y son las primeras víctimas, la inquietud, el sobresalto, y el
terror, se introduce en la Provincia, no se cuidan los ganados, no se transitan
los caminos, sino con escoltas y riesgo, y quinto han adelantado los Pobladores
en tres o cuatro años lo pierden en un mes y acaso en su defensa, la vida.
5ª El carácter de estos indios,
es el de todos los que se conocen, alevoso, falto de fee, y palabra, ladrón al exceso,
sagas en sus empresas, poco constante en ellas, cruel cuando tiene ventaja, pusilánime
si se le permite huir, y desesperado y obstinado hasta el último punto, si se
le impide.
6ª No usan de otras armas
que la flecha, ni de otro traje que el que con que les vistió naturaleza, son
robustos, frugales, agiles, y bien formados.
Villa Capital de
Santander. 25 de Julio de 1795.
Calleja
(rúbrica).
Cuadro Nº 8
|
Colonia
del Nuevo Santander. |
Año de
1795 |
|
|
Estado
formado por informes de personas prácticas que manifiestan las Naciones de
Indios de Guerra que hostilizan por el Norte esta Provincia y la del Nuevo León,
con expresión del número de Gandules que a cerca diferencia tiene cada una y parajes
en que por lo común residen. |
||
NOTAS AL CUADRO NUMERO 8
1ª... Al N- NO. y N.E. de
Texas habitan los Pipianes Suiches, Tagua canes, Nacogdoches, Aisas, Asitos,
Navardaches, Vidaives, Oxcoguisas, Cocos, Magueyes y otras varias y numerosas
que también hostilizan las fronteras uniéndose con los que comúnmente residen
en sus inmediaciones.
2ª La nación Comanche á habitado
las lomas de San-Saba, pero de un año a esta parte se han introducido, bajo el
pretexto de seguir a los Apaches; en la gran rinconada que forma el Rio de las Nueces,
con el del Norte, márgenes del de Guadalupe, y cercanías de Texas.
3ª En este año se han
admitido de paz en Texas 33 Naciones que bajaban de las cercanías de las
Colonias Americanas, de que se dio aviso a esta Provincia por el Gobernador de
aquella, y aunque se ignora su número, debe considerarse aumentado el de los
enemigos en ambas.
4ª Las diferentes Naciones
conocidas bajo la genérica denominación de Apaches, a diferencia de los
costeños y comanches, son las más guerreras, civiles, astutas, y cargadas de
necesidades, al mismo tiempo que los más falaces dolosos; y faltos de fee,
visten de pieles bien curtidas, y pintadas con aire y aseo, usan cierta especie
de calzado, tiendas de Campaña de Cuero de Cíbola, hacen provisiones de carnes
y frutas, comercian en Nachitoche, Nacodoche y aun en Texas a cambio de los
Caballos, Mulas, y demás, que nos hurtan, algunos muebles de su uso, y todas
las armas; municiones, y montura que necesitan; andan poco a pie, viven con
suma vigilancia; el que menos usa una Escopeta, algunos, dos, o tres, lanzas,
flechas, chimal o Adarga, Cuera, y machete, es difícil sorprenderlos; sus
ataques, o más bien sus robos los aprehenden en corto número, con retirada
segura, sirviéndose de el Arma arrojadiza y sin empeñarse demasiado, pero los
repiten muy frecuentemente y saben aprovecharse de las ocasiones.
5ª El Comanche es puerco,
y poco astuto, su vestido se reduce a una piel entera de Cíbola que les cubre,
y a una especie de botas de la misma especie; sus armas mal cuidadas á
escopeta, no todos, lanza pocas, flechas, Chimal, y macana, algunos; sus
ataques son feroces, cierran muy de cerca por lo común con arma blanca; y a
nadie perdonan la vida; pero si se les resiste el primer golpe, o se les mata
alguno, huyen en desorden, y se dejan matar indefensos, este intrépido arrojo
les ha dado toda la Superioridad sobre los Apaches, sus irreconciliables
enemigos, y este mismo arrojo les da toda la inferioridad con nuestras Tropas,
que los Apaches vencen huyendo, y llenando todos los objetos de su guerra, que
son el robo.
6ª Los Apaches Mezcaleros
que habitan en el Bolson de Mapimí, estéril de aguas, caza, y frutas, son pobrísimos,
y Soezes, mal armados y desnudos, usan escopeta, pero prefieren el uso de la
lanza, que manejan con destreza y confianza, son inquietos y emprendedores, las
más veces con suceso.
7ª Los Costeños solo usan
de flecha, se abrigan en las Islas que forman las Varias lagunas sobre la
costa, se ejercitan en pescar, no usan ningún vestido, y como no tienen
necesidades son los que menos hostilizan, de esta nación se está formando la misión
del Refugio, a ocho leguas del Presidio de la Bahia del Espíritu Santo sobre
las Márgenes del Rio de Guadalupe.
Villa Capital de
Santander. Julio 25 de 1795.
Calleja
(rúbrica).
https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/1Independencia/1795-CRF-INF.html
