jueves, 5 de febrero de 2026

 

Reinas fuera de las crónicas


A la izquierda, Jimena y Alfonso III en una de las miniaturas del "Libro de los Testamentos". A la derecha, Jimena representada en el tumbo de la catedral de Santiago.

Documentos y epígrafes auténticos dan testimonio y nos han transmitido, al menos, el nombre de algunas de las reinas no citadas en las más viejas crónicas. El silencio de éstas es suplido a veces con las adiciones que el obispo Pelayo hizo en la versión "Sebastianense" de la "Crónica de Alfonso III". La fama de falsario que este obispo ha adquirido con el tiempo ha hecho dudar de la veracidad de esos datos por él añadidos, aunque quizá no habría por qué cuestionarlos, pues no cabe duda de que el prelado ovetense dispuso de información que no ha llegado a nosotros, y normalmente sus falsificaciones iban dirigidas a engrandecer su iglesia ovetense.

Si se concede veracidad en este aspecto al obispo Pelayo, tendríamos gracias a él el nombre de la primera reina astur, Gaudiosa, la esposa de Pelayo, de quien dice que fue enterrada con éste en la iglesia de Santa Eulalia de "Velanio", lugar que se ha interpretado como Santa Eulalia de Abamia, donde efectivamente existe la tradición de este enterramiento. Ambrosio de Morales visitó esta iglesia en 1572 y dejó escrito que en el exterior, pero arrimada a ella, estaba la sepultura del rey Pelayo "y algo más apartada la de su mujer", que carecía de cubierta. En alguna ampliación de la iglesia los supuestos sepulcros de Pelayo y Gaudiosa pasaron a estar dentro de la iglesia, y en el de la reina un epitafio con letras del siglo XVIII señalaba: "Aquí yace la reina Gaudiosa, esposa del rey Pelayo".

Más seguro e indubitado es el nombre de la segunda reina asturiana, la mujer de Favila. Lo transmite la más antigua inscripción de la Monarquía asturiana, que estaba en la ermita de Santa Cruz, en Cangas de Onís, destruida en 1936, pero leída y transcrita por varios autores. En ella constaba su edificación por el rey Favila en honor de la Santa Cruz y su consagración el 27 de octubre de 737. El epígrafe estaba situado sobre el arco que daba entrada a la capilla y en él se recogía el nombre de la esposa de Favila, Froiliuba, así como que la real pareja ya tenía hijos. Ni de la reina ni de sus hijos se vuelve a saber nada más.

Mauregato, que arrebató el trono a Alfonso II, era hijo bastardo de Alfonso I y de una sierva, cuyo nombre omiten tanto la "Rotense" como la "Sebastianense", que son las que dan cuenta de esta circunstancia. Lucas de Tuy, autor de un denominado "Chronicon Mundi", fechado en 1236, dice que la sierva era de gran belleza y natural de Caso, noticia que ignoramos de dónde la obtuvo. El padre Flórez, en sus "Memorias de las reinas católicas", para salvar la figura del católico Alfonso I, matizó que no era sierva propiamente, sino una sirviente de su palacio, de la que el rey se enamoró cuando ya había muerto su mujer, Ermesinda. Algunos autores posteriores dieron el nombre de Sisalda a la bella sierva casina. Por un documento del 30 de octubre de 863 se sabe que Mauregato estuvo casado con Creusa, de la que en ese diploma se dice que está enterrada en la iglesia de San Pedro de Trubia, y que al menos tenía un hijo llamado Hermenegildo.

El arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada en su "Historia de los hechos de España" cuenta que Vermudo I está enterrado en Oviedo con la reina Nunilo, primera mención del nombre de su esposa. Vermudo y Nunilo serían los padres del futuro Ramiro I y de otro hijo de nombre García, según interpolación del obispo Pelayo.




El Libro de los Testamentos de la catedral de Oviedo, encargado por un ambicioso obispo, Pelayo de Oviedo, contenía una serie de documentos regios con escenas alusivas a estos monarcas y al continente. Sus imágernes presentan coincidencias iconográficas con algunos detalles de la decoración del panteón leonés, aunque, comomindica Yarza, “mantenían ciertos vínculos con la tradición anterior”.

Ordoño I se sabe por una de las interpolaciones debidas al obispo Pelayo que estaba casado con Nuña o Mummadonna, a la que se supone era miembro de la nobleza gallega. Del obispo Pelayo el nombre pasó a las historias de Lucas de Tuy y Rodrigo Jiménez de Rada. Mummadonna es el nombre con el que aparece citada en el conocido como "Testamentum" de Ordoño I, fechado en mayo de 857 e incluido en el "Libro de los Testamentos" de la catedral de Oviedo, ordenado recopilar por el obispo Pelayo en el primer cuarto del siglo XII. En una de las bellas láminas iluminadas que forman parte de este valioso códice aparece la reina Mummadonna representada en la parte inferior de una página entera, bajo la imagen del rey Ordoño I, que ocupa la parte superior junto al obispo Serrano.

Leodegundia, hija de Ordoño I, fue reina en Navarra. Se sabe de su existencia por un poema acróstico conservado en el Códice de Roda, en el que se canta su matrimonio con un rey navarro. Las primeras letras de cada verso componen la frase: "Leodegundia pulchra Ordonii filia", es decir, "bella Leodegundia, hija de Ordoño". Los elogios se repiten a lo largo de los versos, uno de los cuales dice: "Flor preciadísima de famosa estirpe regia, ornamento de la alcurnia de su padre, gloria encumbrada de la de su madre".

Este matrimonio de Leodegundia hay que contemplarlo dentro de la política de aproximación entre el reino de Asturias y el de Pamplona que se produjo a raíz de la incursión normanda y del cautiverio de García Íñiguez, ocurrido hacia 859.

La alianza sellada entonces se ratificó a la muerte de Ordoño I con un nuevo enlace, el de su hijo Alfonso III con Jimena. No se sabe a ciencia cierta a qué familia navarra pertenecía Jimena, pero lo más probable, según señala Claudio Sánchez-Albornoz, es que escogiera como esposa a la hija de un rey y no a la de cualquier magnate, siendo en consecuencia hija del primer matrimonio del rey García Íñiguez y nacida hacia el año 850, siendo unos dos años más joven que Alfonso. La reina Jimena, aunque en ningún momento es citada en las primeras crónicas del reino de Asturias, está presente en numerosas inscripciones y documentos de autenticidad irrebatible. Su imagen aparece también en una de las miniaturas de página entera del "Libro de los Testamentos" al lado del rey Alfonso III.

De otros reyes, como Aurelio o Nepociano, no se sabe si estuvieron casados o, si lo estuvieron, cómo se llamaban sus esposas.

Curioso es el caso de Alfonso II. Este rey, que mereció de la posteridad el apelativo de Casto, "pasó su vida sin esposa, en la mayor castidad", según la "Crónica Albeldense". Destacan también su vida "casta, púdica, sobria e inmaculada" las dos versiones de la "Crónica de Alfonso III". Pese a estas manifestaciones de la castidad y la ausencia de esposa, el ya citado obispo Pelayo de Oviedo afirmó que nuestro rey Casto "tuvo, sin embargo, en Francia una esposa llamada Bertinalda, nacida del real linaje, a la cual nunca vio".

La noticia de la esposa franca de Alfonso II la recoge posteriormente la llamada "Crónica Najerense", escrita hacia 1180, y que en su información sobre el reino de Asturias depende esencialmente de la versión "Rotense" de la "Crónica de Alfonso III", aunque también se valió de la versión pelagiana de esa "Crónica". Escribe el autor de la "Najerense": "Tuvo (Alfonso II), sin embargo, en la Galia una esposa de nombre Bertinalda, nacida de estirpe real, a la que no vio jamás". Medio siglo más tarde, en 1236, Lucas de Tuy, en su "Chronicon Mundi", abrevia el nombre de esta dama franca a la que llama Berta y dice que era hermana de Carlomagno. Rodrigo Jiménez de Rada ("Historia de los hechos de España") se hace también eco de este supuesto matrimonio diciendo que Alfonso, "aunque tenía esposa, se mantuvo siempre alejado de todo contacto con ella, gobernando el timón de su reino con castidad...".

La Bertinalda del obispo Pelayo de Oviedo dio lugar, según Ramón Menéndez Pidal, a la leyenda de Bernardo del Carpio. Bertinalda es nombre de aire carolingio formado, en su opinión, "juntando el nombre de Berta propio de la hermana de Carlomagno madre de Roldán y el de Alda propio de la novia de Roldán (Bertain-Alde)".

Quizás haya que buscar el origen de esta leyenda sobre Bertinalda en la devoción que Alfonso II mostró hacia los santos mártires Julián y Basilisa, originarios de Antioquía y del siglo IV, de los que se dice que vivieron conviviendo como esposos, pero manteniéndose vírgenes. No hay que olvidar que el joven Alfonso, al ser asesinado su padre, fue conducido al monasterio de San Julián de Samos para alejarlo del peligro y que allí vivió al modo monástico hasta que su tía Adosinda lo trajo a la Corte de Pravia. También su padre Fruela I había mostrado devoción a los mártires Julián y Basilisa, a los que dedicó una iglesia en Oviedo, según se dice en el denominado "Testamento" de Alfonso II del año 812. Ya rey, Alfonso II dedicó un altar a San Julián y Santa Basilisa en la iglesia del Salvador por él fundada, además de edificar un gran templo fuera de Oviedo dedicado a los mismos santos, la actual iglesia de San Julián de los Prados.

El de Gaudiosa, esposa de Pelayo, es uno de los pocos nombres de consortes de los reyes que han llegado hasta nosotros - De Jimena, casada con Alfonso III, se conservan imágenes en el "Libro de los Testamentos" y la catedral de Santiago.

https://www.lne.es/asturias/2014/03/12/reinas-fuera-cronicas-20070158.html 

 

 


 

POEMA DE LA REINA LEODEGUNDIA

http://ermitiella.blogspot.com/2016/02/el-epitalamio-de-leodegundia.html

Es un hecho poco conocido pero en la humilde corte del naciente reino de Pamplona, a mediados del siglo IX, se compuso el epitálamo o poema matrimonial más antiguo de Europa con notación musical que ha llegado hasta nuestros días. Esta dedicado a la reina Leodegundía, quien contrajo (o iba a contraer) nupcias en la ciudad de palmplona bien con un príncipe o con el propio rey García Íñiguez, que sobre el marido existen numerosas hipótesis.

         El poema se ha conservado en el Códice de Roda (Madrid, Biblioteca de la Real Academia de Historia, códice 78) en el folio 232.

         Antes de presentar su texto completo en latín y su traducción al castellano, sirva esta breve síntesis del mismo elaborado por Gonzalez Olle (2)

         “Se inicia el poema con una invitación a cantar las alabanzas laudes dulces fluant de Leodegundia, motivo que se repite en otros pasajes dulci uoce conlaudate.- Laudent Leodegundiam . Luego ensalza a su linaje ex genere claro, su valores morales intelectuales Ornata Moribus, eloquiis clara / erudita litteris sacrisque misteriis, su belleza facies eius rutilat decore, sus dotes domésticas moderata regula imperat familiis, / ornat domum adc disponit mirabile ordine. Tras implorar la ayuda divina lumen uerum Dei te ubique tegat, siguen diversas recomendaciones espirituales inquirantur more piu cuncti  Semper pauperes-. Idonea Semper sis ad obseruandam / legem Dei melleam.- Limen domus Dei mansueta mente / alacrique animo frecuentare priisime: / Lacrimando et orando deprecare Dominum. Acaba el poema hacienda votos por una larga vida terrenal y luego eternal post longa tempora / regnum Xristi consequeris.”

 

Total del poema a la reina Leodegundia

 

VERSI DOMNA LEODEGUNDIA REGINA (3)

Laudes dulces fluant  tibiali modo

magnam Leodegundiam  Ordonii filiam

exultantes conlaudemus   manduque

adpiaudamus.

 

Ex genere claro  semine regali

talis decet utique nasci   proles optima

quae paternum genus ornat   maternunque

sublimat.

 

Ornata moribus,   eloquiis clara

crudita litteris   sacrisque misteriis

conlaudetur  cantu suaui   imniferis uocibus.

 

Dum faties eius rutilat decore

moderata regula   imperat familiis,

ornat domum ac disponit   mirabile ordine.

 

Exultet persona   cuit extat nexu

coniugali  tradita   casta Leodegundia,

placens Deo et amicis   absque ulla macula.

 

Gaudete, gaudete,    simul personate

cuncti eius tamuli,   matronae substantiam

dulci uoce conlaudate   proferentes canticum.

 

Vt uigeat longo   feliciter aeuo,

filiorum filios…uideat incolumes,

gaudeatque cum amicis,    exorate dominum.

 

Nerui repercussi… manu citharistae

tetradordon tiniat, … armoniam concitet,

ut resonem  laudes dulces, domne leodegundia.

 

Dum lira reclangit, tibiat resonat,

Pampilonae ciuibus, melos dantes suauiter,

recitantes in concentu, laudent Leodegundiam.

 

Innouetur Semper, memoria eius,

quae proximos diligit, fideli propositu,

suos optants ac externos, ut pariter duligat.

 

Audiant propinqui, cari et amici;

gratulantes digniter, prorumpant in iubilum:

patris decus et doctrinam, proles electa tenet.

 

Pulcerrima nimis, audi modulamen,

tibiale dulciter, quod electo canimus:

deprecantes deprecamur  ut fámulos audias.

 

Vt ualeas felix  et seruias Deo

gubernesque pauperes,  protegasque orfanos;

mundi quoque gratulentur  te habentes

dominam.

 

Lumen uerum Dei  te ubique tegat:

te tenebrae fugiant  semperque resplendeas:

obseruando legem sanctam  summo Deo

placeas.

 

Concentu parili  resonate cuncti,

cantu dulce tibia  personet ut condecet:

audient et gratulentur  qui te semper diligent.

 

Regula canora  resonat in aula

musicalis carminis, et regalis poculus

praeparatur ut regina  potum suauem glutiat.

 

Ad exhilarandam  faciem decoram

praeparentur famuli, infundentes poculo

ambroseum sucum braci  ut laetetur affatim.

 

Optentur amici,  ac sodales obtimi,

conuiuaeque regii  resedeant pariter,

onerentur mensae omnes  ex opimis ferculis.

 

Regalis dum cibus  rite praeparatur

signo Xristiomnia  consecrata fercula;

inquirantur more pio  cuncti semper pauperes.

 

Dum pauper refectus  cibis praeparatis

deprecatur  dominum  pro salute principum,

tunc redemptor aure pia  inuocantes adiuuat.

 

Occurrant cantores  suaues melos dantes;

in  conspectu ómnium  rite consedentium

conlaudetur nomen Dei, cuius iussu uiuimus.

 

Nullius scurronis  hic resonem uerba,

absit omne barbarum  garritule sacndalum,

sed edentes ac potantes  laudemus altissimum.

 

Incipiat cantor  percutiems liram

aut uerberans cimbalom in concentu

cunctorum

conlaudarem regem Deum  rectoremque omniun.

 

Illius nunc promat  laudes Carmen nostrum.

cuius nutu omnibus  datum extat uinculum

caritatis coniugalis  clarae Leodegundiae.

 

Feliciter uiuas  et Xristo placeas.

placatum  possideas  regnum tibit traditum:

nullus hostis ac aduersus  contra te uictoriet.

 

Idonea semper sis  ad obseruandam

Legem Dei melleam  quae humiles indicet,

Mansuetos ac modestos  sd regnum perpetuum

 

Limen domus Dei  mansueta mente

alacrique animo  frecuentare piissime:

lacrimando et orando  deprecare Dominum.

 

Ibi dulces laudes  ac praecepta uitae

aure mentis audies  quar redentor condidit

obseruarique praecepit  his quj eum diligunt.

 

Aue, semper uale  in domino Deo.

domna Leodegundia,  et post longa tempora

regnum Xristi consequeris  cum electis omnibus

Brote copioso raudal de duldes loas, tan dulce

como los arpegios de la flauta, y aplaudamos

celebrando jubilosos a la excelsa hija de Ordoño:

Leodegundia.

 

Flor preciadísima de famosa estirpe regia,

ornamento de la alcurnia de su padre,

gloria encumbrada de la de su madre.

 

Con hímnicas canciones de alegres melodía alabemos su virtudes esplendentes, su afamada

facundia,

su peregrino saber en humanas letras y sagradas

disciplinas.

 

 

Siempre rutila su rostro la belleza

y en si gesto de señora la modestia y la gracia

en todo cuanto toca con su mano ordenadora.

 

¡Feliz aquél que, a fuer de esposo, es dueño ya

de la casta Leodegundia, de Dios bendita

y de los hombres santamente amada!

 

 

¡Gozaos sus bienhadados familiares! ¡Gozaos otra

vez y otra! Y entonad un cántico de blando ritmo

a vuestra nobilísima matrona.

 

Un canto que, escalando como una oración las

celestes cumbres alcance para ella el don de

perdurable dicha, el premio de robustos y

fecundos hijos y el consuelo de constantes amistades.

 

Tomen sus plectros ños diestros citaristas y

pueblen los aires con gratas armonias tetracordes

en honor de Leodegundia.

 

 

¡Pamploneses, load a Leodegundia; loadla unidos

en concertado coro al compas de las melosas tibias y las liras resonantes!

Loadla sin cesar. Si ciarzón hidalgo os ama cual sí

fuearis de antiguo cosa suya.

 

¡Deudos, amigos predilectos! Vostros los que

sabéis como en la hija muy amada reviven la sabiduría y majestad paternas, congratuladla también y aclamadla.

 

¡Oh, tú, hermosa soberana!

escucha la dulce melodía que al son de apacibles

caramillos cantan tus servidores.

 

Cantan que seas dichosa, de Dios sierva buena,

de huérfanos y pobres soberana  próvida, de todos tus súbditos reverenciada y obedecida.

 

 

Y que el cielo, con su luz resplandeciente,

Te dirija y huya de ti la sombra del pecado, siempre observante de la santa ley, siempre grata

Al Altísimo.

 

Canción digna de ti. ¡Ea! Repetidla todos.

No haya uno solo que se retraiga en este

Magnífico concierto de sonoras voces.

Se alegrarán los que te aman.

 

¡Y cómo resuena el eco de la deliciosa sinfonía en las estancias de la mansión real!

 

Es la hora del festín, Ya los coperos preparan en vaso afortunado el suave néctar que ha de escanciar la reina, y en conveniente pátera la dulcísima ambrosía que regocijará su rostro bello.

 

Ya los íntimos y optimantes ocupan sus puestos al lado de los reyes,  en torno de la mesa repleta de manjares exquisitos.

 

Ya comienza el banquete. La Cruz de Cristo

bendice las regias viandas, destinadas también por ley piadosa a los mendigos.

 

La oración de los humildes en favor de los reyes generosos es recibida siempre en las alturas.

 

Acudan ahora los cantores a presencia de los dignos comensales y al Dios por quien vivimos consagren las primicias de sus más delicadas melopeas.

 

¡Lejos de aquí las escandalosas canciones bufonescas de bárbara alegría!

Comamos y bebamos loando al Señor.

 

 

Sea, pues, para el Rey de Reyes, el primer acorde de liras y de címbalos y el primer himno del coroque en este cenáculo se escuche.

 

 

Y alaben después al excelente príncipe que mnos ha concedido el amor de la esclarecida Leodegundia.

 

 

Canten así: ¡Vive feliz y en amistad de Cristo; gobierna en paz el heredado reino, jamás triunfen en ti tus enemigos!

 

 

 

 

Se fiel seguidor de la blanda ley de Dios, la ley que a mansos y humildes conduce al reino eternal.

 

 

Asiste piadoso y confiado al templo  del Señor y allí  llora y purifícate.

 

 

 

Allí elevarán tu mente los sublimes cantos religiosos;

 

 

 

 

 

Allí te confortará la palabra de la vida que el Redentor del mundo donó a los que la aman.

 

¡Oh, Doña Leodegundia! ¡Salud! Que Dios te

 

guarde siempre, y que tras dilatados días de

 

compañía de los santos, reines también en Cristo

Amén.

 

         NOTAS

1.- Anglés, Higini, Historia de la música medieval en navarra, Pamplona, Diputación Floral de Navarra (Institución “Príncipe de Viana”), 1970, p. 42.

2.- González Ollé: Introducción a la historia literaria de navarra, pp. 31-32-

3.- Texo latino tomado de Díaz y Díaz, Manuel C., Libros y librerías en La Rioja altomedieval, 2ª Edición IER, Logroño, 1991. Traducción al castellano de Armando Cotarelo. Se puede consultar otra traducción  debida a Jesús E. Casariego en el artículo Canto vascón a una princesa asturiana que fue a casar a Pamplona, en Asturias proclamó el patronazgo de Santiago para España, Boletín del Intituto de Estudios Asturianos, no. 33, 1979, pp. 44-54.

 

https://www.condadodecastilla.es/blog/poema-a-la-reina-dona-leodegundia/?utm_



 

Canto Gregoriano, Tropos y Secuencias

 

Introducción

 

Los registros más antiguos de música en Occidente son de música sacra, la música de los servicios religiosos de la Iglesia cristiana. Esto tiene que ver con que desde los inicios del cristianismo se consideró que los textos sacros se deberían cantar porque el canto era la manera más apropiada de dirigirse a Dios.

Aunque en la Antigüedad clásica ya había existido una notación musical, este conocimiento se perdió y no se volvió a inventar una manera de escribir música hasta el siglo IX. Existieron, entonces, unos 800 años de música de la Iglesia antes de que se reinventara la notación musical, durante los cuales la historia de la música estuvo ligada a la historia de la nueva religión.

En el siglo IX, durante el reinado de Carlomagno e impulsado por el mito de san Gregorio como recopilador de los cantos, el canto gregoriano surgió como el canto litúrgico de la Iglesia. Era un repertorio intocable por considerarse divino su origen, pero las melodías fueron tratadas de maneras ingeniosas, en algunos casos, dando origen a nuevas formas. Estos cantos fueron la base de la música en Occidente durante muchos siglos.

(s. a.) (s. f.). San Gregorio recibiendo los cantos [ilustración]. Tomada de http://en.wikipedia.org/wiki/File:Gregory_I_-_Antiphonary_of_Hartker_of_Sankt_Gallen.jpg

 Identificar algunos géneros principales de monodia sacra (música litúrgica: canto gregoriano, tropos y secuencias), tanto en partitura como auditivamente, con el fin de situarlos dentro de su contexto histórico, para una referencia cronológica de su aparición y florecimiento durante la Edad Media así como los rasgos que definen los diferentes repertorios.

Cristianis

Los primeros siglos de la historia de la música en Occidente están íntimamente ligados a la historia del cristianismo1 y su Iglesia. La primera música registrada en Occidente, y la única registrada durante casi dos siglos, fue la utilizada para los ritos y servicios de la Iglesia cristiana, es decir, la música litúrgica2.

Aunque la historia de la Iglesia y su música comienza con la separación del cristianismo del judaísmo tras la muerte de Jesús, no existió una notación musical en Occidente hasta entrada la Edad Media (cerca de 800). Fue hasta el siglo IX cuando empezaron a surgir las primeras maneras de registrar la música —todavía muy imprecisas— que se enfocarían en conservar los cantos sacros. Para el año 800, el Imperio romano de Occidente llevaba unos 350 años de haber sido invadido por tribus germánicas del norte de Europa que se habían establecido en diferentes regiones, aportando su particular cultura e idioma. El latín vulgar, hablado por la gente común y corriente, ya estaba en proceso de transformación, camino a convertirse en las diferentes lenguas romances de Europa, aunque se seguía utilizando el latín formal como la lengua de la Iglesia y la política.

(s.a.) (s.f.). Moneda con imagen de Diocleciano (fotografía) Tomada de :

http://commons.wikimedia.org./wiki/File:Dio_coin1-jpg

De estos ocho siglos de historia de la música, aunque hay mucho que no se sabe, vale la pena hacer un recuento de ciertos hechos importantes en la historia del cristianismo que tienen impacto en su música.

En los primeros siglos de la historia del cristianismo, la existencia de esta nueva secta religiosa fue precaria. La tolerancia a la nueva religión en el Imperio romano no era constante, dependiendo del emperador en turno. Por momentos los cristianos eran tolerados, pero en otros eran perseguidos y asesinados. El emperador Diocleciano (284-305), por ejemplo, los persiguió con severidad.


(s.a.) (s.f.). Cristiano echado a los leones (Ilustración). Tomada de

http://commons.wikimedia.org/wiki/File/:Menologion_of_Basil_063.jpg

Más tarde, con el emperador Constantino, su situación cambió radicalmente. En 313, Constantino promulgó el Edicto de Milán, que concedía a los cristianos la libertad de ejercer su culto.

En un principio Constantino no adoptó la nueva religión, pero reconoció a la Iglesia como una institución y le otorgó el derecho a tener propiedades, dio puestos a cristianos en su administración y a sus hijos les dio una educación cristiana. Al final de su vida, él también se convirtió.

Este emperador fue el responsable de dar el nombre de Constantinopla a la antigua Bizancio, ciudad que convirtió en su capital. Con la nueva situación, el cristianismo se difundió con rapidez y, más adelante, el emperador Teodosio, quien reinó de 379 a 395, declaró al cristianismo como la fe oficial de su imperio.

Otro factor que tuvo un gran impacto histórico, que también se empieza a observar desde la época de Diocleciano, es que los emperadores se valían de co-emperadores para gobernar la parte oriental del enorme Imperio romano. Esto concluyó en la división del mismo en dos grandes mitades, cada una con un emperador que, con frecuencia, eran rivales o incluso enemigos.

(s.a.) (s.f.). Busto  de Constantino (fotografía). Tomada de



(s.a.) (s.f.). Mosaico de Constantino (fotografía). Tomada de

http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Byzantinischer_Mosaizist_um-1000_002-jpg


(s. a.) (s. f.). Mapa del Imperio romano dividido en occidente y oriente [ilustración]. Tomada de http://explorethemed.com/FallRomeEs.asp

 

______________________
1 Cristiano, en el sentido de seguidores de Cristo.
2 Litúrgico, oficial de la iglesia. Una pieza musical puede ser religiosa sin necesariamente ser litúrgica. Si la Iglesia declara una pieza oficial para algún servicio religioso, entonces se convierte en litúrgica.

Los padres de la Iglesia

 

El Imperio romano de Oriente tenía como lengua común el griego, el cual era el idioma de la Iglesia cristiana en estos primeros siglos, pero con el tiempo se sustituyó por el latín del Imperio romano de Occidente3. El periodo que abarca aproximadamente del siglo IV al siglo VI está marcado por los escritos de una serie de pensadores cristianos, conocidos como los padres de la Iglesia. Por un lado, están los padres griegos Clemente de Alejandría, Orígenes, san Basilio y san Juan Crisóstomo, que, aunque no los veremos en esta UAPA, es importante conocerlos.

3.- Un vestigio del griego en la misa latina es el Kyrie eleison (Señor, ten  piedad).

4.- En la Antigüedad y en la Edad Media, se distinguían siete áreas de conocimiento llamadas artes liberales, divididas en dos grupos. El quadrivium reunía las artes matemáticas: aritmética, geometría, astronomía y música, el trívium, las artes relacionadas con el lenguaje: gramática, lógica y retórica. Reciben el nombre de liberales por ser áreas de conocimiento reservadas para ser estudiadas por los hombres libres (no esclavos).

Consulta la siguiente información sobre los padres latinos san Ambrosiosan Agustín y 

san Jerónimo (347-420)

Educado dentro de la sofisticada tradición clásica, fue  el traductor de la Biblia hebrea y el Nuevo Testamento del griego al latín. Esta Biblia latina, conocida  como la Vulgata, fue  la Biblia utilizada durante toda la Edad  Media y en gran medida  hasta el siglo XX.

San Ambrosio (c. 340-397)


(s.a.) (s.f.). Mosaico de sam Ambrosio (fotografía). Tomada de

http://en.wikipedia.org/wiki/File:AmbroseOfMilan.jpg

Fue un importante obispo de Milán, a quien la tradición atribuye el repertorio de cantos del rito milanés, aunque es dudoso que haya tenido que ver con su origen. Coincidió con san Agustín, en Milán, a quien bautizó.

 

San Agustín (354-430)


(s.a.) (s.f.). San Agustín [Ilustración]. Tomada de

http://symploke.trujaman.org/index.php?title=Imagen:Agustin.jpg

Al igual que san Jerónimo, recibió una educación clásica antes de convertirse al cristianismo. Originario de una provincia del imperio en el norte de África, fue nombrado profesor de retórica de Milán cuando esta ciudad era la capital del Imperio romano de Occidente. En su capacidad de especialista en retórica, escribía los discursos oficiales del emperador. Escuchó predicar a san Ambrosio, lo cual inspiró a san Agustín a convertirse al cristianismo.

San Agustín fue un escritor prolífico y sus escritos se consideran el punto de partida de la teología. Entre sus muchas obras sobrevive parte de un tratado, De musica (acerca de la música), lo único que se tiene de un grupo de tratados sobre las siete artes liberales4.

Además de ser el tema central de este tratado, la música es examinada también en otros de sus escritos. En las Confesiones, san Agustín reflexiona sobre el conflicto que le producía la música como parte esencial de los ritos cristianos, pero a la vez como algo bello que provocaba placer sensual y, por lo mismo, era posible vehículo del pecado. A pesar de sus reservas, concluye que la música es la mejor manera de alabar a Dios y es capaz de intensificar la fe.

Fin del Imperio romano de Occidente y las primeras liturgias

En el siglo V, el Imperio romano de Occidente se vio asediado por tribus germánicas que finalmente lograron penetrar al territorio romano. Los ostrogodos tomaron Roma en 476; en 494 el rey de los ostrogodos, Teodorico I, se proclamó rey de Italia, pretendiendo formar un imperio germánico. Desde ese momento, el enorme territorio de lo que había sido el Imperio romano de Occidente es tomado por diferentes tribus germánicas: los visigodos, en la península ibérica y lo que hoy es el sur de Francia; los vándalos, en el norte de África; los burgundios en una zona más pequeña, en lo que hoy es Alemania y Austria, y los ostrogodos, en la península itálica.

Aunque hoy el concepto de la “caída” del Imperio romano es muy cuestionado, después de 476 hubo cambios importantes, muchos de ellos graduales, que derivaron en una ruptura del territorio de lo que había sido el Imperio romano de Occidente en diferentes reinos. También es la fecha que se toma como el principio de la Edad Media.


(s. a.) (s. f.). Mapa de territorios germánicos [ilustración]. Tomada de http://en.wikipedia.org/wiki/File:Empire_of_Theodoric_the_Great_523.gif

Durante los primeros tres siglos de la Iglesia, se desarrollaron dos tipos principales de servicios religiosos. Uno estaba basado en la recreación de la última cena y se convirtió en el servicio principal de la Iglesia, que más tarde se llamó misa. El otro surgió de la vida en los monasterios y estaba basado en el rezo de oraciones, lecturas de las escrituras y canto de salmos, lo cual derivó en una serie de pequeños servicios a lo largo del día; éstos se conocieron como el oficio. Tanto la misa como los oficios se convirtieron en prácticas estándar de la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente.

En cuanto a la música, en Occidente se desarrollaron dos estilos diferentes de liturgia5, la romana, centrada en Roma como antigua cabeza del imperio, y las otras liturgias (la ambrosiana, la celta, la mozárabe y la galicana). Todas éstas compartían la lengua latina, pero variaban los textos y las melodías que se usaban en las diferentes regiones geográficas.

5.- Por Liturgia se mantiene la colección de textos y melodías determinadas como oficiales por la iglesia.

6.- El Imperio romano de Oriente continuó existiendo mil años después del fin del Imperio romano de Occidente. Ahora se le conoce como Imperio Bizantino y, aunque fue perdiendo territorios a través de los siglos, perduró hasta el Renacimiento. Su capital era Constantinopla (hoy Estambul). El fin del Imperio bizantino llegó  cuando los  turcos tomaron esta ciudad capital en 1453, después de un sitio  de dos meses.

A continuación encontraran los distintos tipos de liturgia (la colección de textos y  melodías determinadas como oficiales por la iglesia.)

Liturgia Ambrosiana

Lleva el nombre de san Ambrosio. Se desarrolló en Milán y la tradición adjudica a san Ambrosio su creación, pero el repertorio que se tiene de este rito es posterior (siglo XII) a él.

Lucernarium Paravi Lucernam Christo Meo

Liturgia Celta

Se practicaba en Irlanda, Escocia y parte de Inglaterra, y llegó también a Europa Central, a monasterios tan importantes en la historia de la música, como san Gall, en lo que hoy es Suiza, llevada allí por misioneros irlandeses.

Liturgia Mozárabe

En el siglo V, los visigodos, que eran cristianos, se establecieron en la provincia romana de Hispania (en la península ibérica), tres siglos después, los moros del norte de África cruzaron el estrecho de Gibraltar y dominaron gran parte de la península. Los moros toleraban a la población cristiana, libre de seguir sus ritos a cambios de impuestos más altos. Estos cristianos que vivían entre los musulmanes se llamaban mozárabes y su liturgia es el rito mozárabe. Esta liturgia eventualmente se suprimió, pero sobrevivió una capilla dedicada a este rito en la Catedral de Toledo, que de cierta manera ha preservado esta tradición hasta nuestros días, aunque con modificaciones.

Per Gloriam Nominis Tui, Mozarabic Chant

Liturgia Galicana

Esta liturgia era la vigente en la provincial romana de la Galia (hoy Francia, parte de Alemania, Bélgica y Suiza). Ahí llegaron los francos y establecieron un reino que fue el de mayor extensión en la Edad  Media. Unos de los gobernantes más sobresalientes de este reino fue Carlomagno, quien reinó de 788 a 814. En el año 800 se declaró emperador de los romanos, título reservado a los emperadores del imperio bizantino, lo cual causó protestas inmediatas de Oriente. El imperio creado por  Carlomagno sentó las bases del Sacro Imperio romano-germánico posterior.

En la época de Carlomagno seguía en uso la liturgia galicana, y es precisamente durante su reinado que sucede la síntesis de este rito con la figura romana, cuyo resultado es lo que hoy llamamos canto gregoriano.

Liturgias de Ravena y Benevento

Había muchas otras liturgias en uso en Europa, como la de Ravena y de Benevento, consecuencia natural de la dificultad de comunicaciones en la Edad Media y el hecho de que no existía una notación musical. Si se considera que la enorme cantidad de cantos con sus textos que cubrían el año eclesiástico dependían de la memoria de quienes los cantaban y de una transmisión oral, es fácil entender las variantes del rito entre diferentes zonas geográficas a pesar de la intención de unificación. Además de las mencionadas arriba, había muchas más liturgias y también muchas variantes dentro de un mismo rito.

El Imperio bizantino6 tenía su propia liturgia de acuerdo con el rito griego: el canto bizantino. En la Iglesia ortodoxa griega, el canto bizantino ha continuado en uso hasta la actualidad, mientras que el canto gregoriano se dejó de utilizar en el siglo XX, después del Concilio Vaticano II, cuando dejó de ser cantada la liturgia en Occidente.

Canto Bizantino: 14e Antienne de l´Office de Vendredi Saint: Alyaw-´Ulliga… (árabe).

Carlomagno y el canto gregoriano

 

El origen de la colección de cantos que hoy se conocen como canto gregoriano remite a los siglos VII y VIII, al reino de los francos, una de las tribus germánicas que prosperaron después del derrumbe del Imperio romano de Occidente y, como ya se mencionó, crearon uno de los reinos más grandes de la Edad Media. Sin duda, la figura más sobresaliente entre los francos fue Carlomagno.

El reinado de Carlomagno se conoce como Renacimiento carolingio por el florecimiento de la cultura y las artes en su tiempo. Carlomagno era un rey guerrero que dedicó gran parte de su esfuerzo a la conquista de pueblos aledaños para conformar su imperio.


(s. a.) (s. f.). Mapa de la expansión del territorio franco bajo Carlomagno [ilustración]. Tomada de http://en.wikipedia.org/wiki/File:Frankish_Empire_481_to_814-en.svg


(s. a.) (s. f.). El papa León III coronando a Carlomagno como emperador [ilustración]. Tomada de http://www.britannica.com/EBchecked/media/92179/Miniature-depicting-Pope-Leo-III-crowning-Charlemagne-emperor-on-Christmas

Sin embargo, se dio cuenta de la educación y tuvo un gran interés en impulsarla. Aunque él mismo no sabía escribir y es posible que tampoco supiera leer, fomentó la creación de escuelas catedralicias y la copia de manuscritos. Es importante señalar que en la Edad Media un porcentaje muy pequeño de la población era capaz de leer y escribir; generalmente sólo personas del clero recibían esta educación. La población en general era iletrada y la cultura era principalmente oral.

El ímpetu de Carlomagno por lograr una unificación dentro de un reino que reunía pueblos muy  variados llevó a una reforma litúrgica cuyo objetivo fue uniformar el rito en el reino de los francos. Esta empresa no fue nada fácil debido a que aún no existía una manera de escribir la música y el tamaño del repertorio litúrgico, que comprendía decenas de miles de melodías con sus textos. Se decidió que la liturgia de Roma era la  “verdadera” y, en este mundo medieval de transmisión oral de la música, se intentó trasplantar el ritual romano al reino de Carlomagno. Las dificultades que enfrentaron constan en los testimonios que sobreviven tanto de sacerdotes como de los francos que intervinieron en la reforma. Se cree que el resultado fue la mezcla inevitable del canto galicano con el canto romano.

Es precisamente en el siglo IX cuando empiezan a surgir los primeros manuscritos que intentan fijar las melodías de la liturgia. Se cree que estas primeras notaciones musicales eran una guía para quienes ya se sabían las melodías, ya que no hay precisión en los intervalos entre notas. Son notaciones que se conocen como adiastemáticas, porque no tienen líneas.

Observa la siguiente imagen y presentación al respecto:


(s.a.) (s.f.). Notación adiastemática [fotografía]. Tomada de

http://historiadelamusica.files.wordpress.com/2012/10/notacion_neumatica.jpg

Observa los tres ejemplos de partitura y podrás ver el cambio de notación adiestemática a notación con líneas:

(1)Notación adiestemática (sin líneas) de san Gall (siglo IX)


(s.a.) (s.f.). Dos plainchants de la masa apropiada, escrita en neumes adiestematic, de St. Gallen,

MS 359 [Ilustración]. Tomada de

http://commons.wikimedia.org/wiki/File%3AA_te_levavi_trimmed.jpg

 

(2) Notación con (dos líneas) (siglo XI)

(s. a.) (s. f.). Libro Graduale del XI secolo, introitus Resurrexi edil graduale Haec dies della domenica di Pasqua in notazione diastematica a due righi [ilustración]. Tomada de https://commons.wikimedia.org/wiki/File%3AModena%2C_archivio_capitolare%2C_graduale_ms.O.I.13%2C_fine_XI_inizio_XII_sec..JPG

 

(3) Ejemplo del siglo XIV de notación cuadrada sobre un teragrama

(cuatro líneas)



(s.a.) (s.f.). El introito Gaudeamus omnes, escrito en neumas del siglo XIV [Ilustración]. Tomada de

http://commons.wikimedia.org./wiki/File%3AGraduale_Aboense_2.jpg

Se cree que la notación musical se originó como parte del esfuerzo por fijar las melodías sacras durante  la reforma litúrgica emprendida por Carlomagno. Las primeras notaciones eran adiestemáticas y, con el paso del tiempo, se fueron agregando más rayas para indicar la altura de las notas con mayor precisión.

San Gregorio y el canto gregoriano

 

El canto gregoriano se difundió por el reino de los francos y, eventualmente, a gran parte de Europa, haciendo a un lado prácticas locales. El nombre gregoriano se refiere al papa Gregorio I, quien estuvo en ese cargo de 590 a 604, y uno de los primeros grandes pontífices de la Edad Media, a quien la tradición adjudica la compilación o creación del canto. Fue un gran organizador y administrador que elevó el poder de la Iglesia hasta rivalizar con el del emperador. Más tarde fue santificado y junto con san Ambrosio, san Jerónimo y san Agustín, es considerado uno de los cuatro padres de la Iglesia.

En la Edad Media circuló una leyenda que decía que el Espíritu Santo, en forma de paloma, había dictado el repertorio de canto de la Iglesia a san Gregorio. Existen numerosos testimonios iconográficos de esta leyenda con dos versiones. En una, san Gregorio es quien registra los cantos; en otra, hay un escribano escuchando a escondidas y tomando nota de éstos.

A pesar de la asociación de san Gregorio con el canto que lleva su nombre, es dudoso que haya tenido algo que ver con la creación del repertorio. Para empezar, en sus tiempos no existía una notación musical que permitiera registrar la música. Tampoco existió la leyenda de san Gregorio como transmisor de los cantos dictados por el Espíritu Santo sino hasta la época de Carlomagno; lo anterior muestra que el canto gregoriano existió hasta 200 años después de la muerte del papa. Sin embargo, la conexión entre él y el repertorio litúrgico es tan sólida que hasta hoy sigue apareciendo en diccionarios y enciclopedias como su recopilador.


(s. a.) (s. f.). Música revelada desde el más allá: Representación iconográfica de Gregorio I recibiendo las melodías del canto gregoriano a través del Espíritu Santo en forma de paloma [ilustración]. Tomada de http://loquelasnotasesconden.blogspot.mx/2013_10_01_archive.htm

Es muy interesante el hecho de que coincidan en el tiempo, precisamente en el reino de los francos, el desarrollo de las primeras notaciones musicales en Occidente y el intento de cambiar y uniformar la liturgia, al tiempo que surge una leyenda que adjudica al mismo Espíritu Santo el origen del nuevo canto que se pretendía trasplantar. Parecería que la notación surgió impulsada por el deseo de fijar el canto, y la leyenda de san Gregorio sirvió para dar validez a la unificación litúrgica, empresa ambiciosa y difícil impulsada por Carlomagno.

 

La misa

 

Desde los inicios de la Iglesia cristiana se consideró que el canto era la manera más adecuada de alabar a Dios. Las decenas de miles de melodías desarrolladas para cubrir los servicios religiosos de todo el año eclesiástico son monódicas (de una sola melodía), con texto en latín y sin ritmo escrito. Estas melodías se usaban para diferentes servicios religiosos que se llevaban a cabo durante todo el día. Como ya mencionamos, los servicios litúrgicos eran de dos tipos.

Por un lado, ya para el siglo IX, la misa era el servicio principal de la Iglesia cristiana. Tenía una parte más antigua derivada del rito judío y una segunda parte, llamada eucaristía, que recreaba la última cena. Ya en tiempos de Carlomagno, la misa tenía una estructura muy parecida a la misa de hoy en día.

1.  La misa

Había una serie de servicios más cortos que habían surgido de la vida monástica. En la orden de los benedictinos (una de las principales órdenes religiosas de los primeros siglos de la Edad Media), los monjes estaban dedicados al canto de salmos durante todo el día. Su reglamento estipulaba un horario para interrumpir las labores y cantar salmos aproximadamente cada tres horas. Esta práctica consolidó el oficio divino, servicios que suceden desde la medianoche, empezando con maitines y continúan cada tres horas hasta terminar con el servicio de completas a las 21:00 horas aproximadamente.

 

2.El horario de los oficios, también llamados horas canónicas, dependía de la salida del sol. A continuación, se presenta una tabla con las horas aproximadas. En la Edad Media sólo había relojes de sol, y también había que considerar los cambios de horario que producía la diferencia en la salida y puesta de sol en diferentes épocas del año.

 

Horas canónicas

Maitines

Medianoche

Laudes

Alrededor de las 3:00 horas

Prima

Primera hora, a la salida del sol, alrededor de las 6:00 horas

Tercia

Tercera hora después de la salida del sol, alrededor de las 9:00 horas

Sexta

Sexta hora después de la salida del sol, alrededor de las 12:00 horas

Nona

Novena hora, alrededor de las 15:00 horas

Vísperas

A la puesta del sol

Completas

Alrededor de las 21:00 horas

 

3.Cada uno de estos servicios religiosos tenía su propia estructura. Algunos eran más largos, otros más cortos, y había textos y melodías específicos que se empleaban en ellos. En esta Unidad de Apoyo Para el Aprendizaje no se examinará la música de estos servicios, pues el enfoque estará dirigido a la misa, que es el servicio principal del cristianismo.

 

4. La misa se fue consolidando poco a poco, tomando como punto de partida el rito judío de donde se originó1. Como ya se mencionó, la misa se puede dividir en dos mitades. La primera, la más antigua, está relacionada con el rito judío; la segunda parte es la parte más nueva, la eucaristía, que tiene como acción principal la comunión. En la comunión se recrea la última cena, cuando los apóstoles tomaron el cuerpo y sangre de Cristo.

______________________
1 Hay que recordar que los primeros seguidores de Cristo, los primeros cristianos, eran judíos.

 A través de los siglos, la estructura de la misa fue modificándose. El esquema presentado a continuación es la misa en su forma del siglo IX y X, en tiempos de Carlomagno, cuando se empezaron a registrar los cantos. Esta forma había llegado a tener cierta estabilidad y estandarización, pero no se debe olvidar que aún había diferencias en las prácticas locales.

 

 

 

 

 

 

 

 

MISA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PARTE ANTIGUA

 

 

 

 

 

 

EUCARISTIA

(Recreación de la última cena)

Introito

Kirie

Gloria

Gradual

Aleluya (tracto)

Secuencia

Credo

 

 

Ofertorio

Sanctus

Agnus Dei

Comunión

 

Ite misa est= Benemdicamus Domino

 

Todos los servicios religiosos de la Iglesia cristiana, tanto de la misa como del oficio divino, constan de dos tipos de textos: ordinarios y propios. Los ordinarios son textos que aparecen siempre, día con día. Son ordinarios en el sentido de que son comunes y corrientes, no especiales. En la misa, los principales movimientos musicales ordinarios son kirie, gloria, credo, sanctus y agnus Dei, y aparecen en cada misa. En algunas misas también hay una fórmula de despedida que es parte del ordinario, el ite missa est (id, ésta es la despedida), aunque generalmente se sustituyó por el Benedicamus Domino.

Por otro lado, hay textos que son específicos para cada día del año, estipulados por el calendario eclesiástico, y éstos permiten relacionar el servicio con fiestas importantes. En días navideños, los textos de los propios hablan sobre la Natividad; en la Semana Santa, se refieren a la pasión y resurrección de Cristo, y así sucesivamente. Los principales movimientos musicales propios de la misa medieval son introito, gradual, aleluya, tracto, secuencia, ofertorio y comunión. Esto quiere decir que, por ejemplo, el introito, el primer movimiento de la misa, tiene un texto hoy, al día siguiente uno diferente y al otro día uno más. Y así todo el año.

La distinción entre ordinarios y propios es importante debido al diferente desarrollo que tienen a través de la historia. A partir del siglo XV y XVI, en términos musicales, una misa corresponde al ordinario. Los compositores de música sacra generalmente dirigían sus esfuerzos a las cinco partes del ordinario que se consideraban movimientos de una misma pieza musical, para los cuales componían música polifónica. Los ordinarios polifónicos se intercalaban con la monodia de los cantos gregorianos tradicionales que se usaban para las partes del propio.

Regresando a la misa medieval, en el siglo X toda la misa, ordinarios y propios, eran piezas monódicas; sin embargo, tienen otras características que los distinguen.

Observa la distinción entre ordinarios y propios; las siguientes tres piezas son monódicas, con texto en latín y sin ritmo escrito, pero no son iguales en otros aspectos. Si nos concentramos en el ámbito de cada melodía, es decir, qué tanto sube y baja, podemos ver que es muy distinto en las tres piezas y también es muy diferente la relación entre el número de sílabas y de notas.

Introito (misa de Domingo de Pascua)

 

Pieza monódica (a una voz), en latín, sin estructura rítmica definida, con una melodía que se mueve por grado conjunto (por intervalos de tono o semitono), con ámbito corto (no sube ni baja mucho). Si pensamos en la relación entre las sílabas del texto y las notas, podemos decir que hay una primera parte donde hay grupos de tres, cuatro o cinco notas por sílaba y una segunda donde a cada sílaba de texto le toca una nota.

 

Aleluya (misa de Domingo de Pascua)

 

Pieza monódica (a una voz), en latín, sin estructura rítmica definida, con una melodía que se mueve por grado conjunto (por intervalos de tono o semitono) y también por intervalos grandes, con un ámbito amplio (sube y baja mucho). Si pensamos en la relación entre las sílabas del texto y las notas, podemos decir que predominan lugares donde hay una larga sucesión de notas que se cantan sobre una sílaba.

 

Evangelio (misa de Domingo de Pascua)

 

Pieza monódica (a una voz), en latín, sin estructura rítmica definida, con una melodía que es muy estática, sobre una sola nota. Su ámbito es extremadamente corto (no sube ni baja mucho). Si pensamos en la relación entre  las sílabas del texto y las notas, podemos decir que cada sílaba le toca una nota.

 

La partitura del evangelio no es de la pieza grabada; el audio corresponde a un evangelio para la misa de la Asunción  de la Virgen.

 

Tipos de canto gregoriano

 

En el siguiente fichero, encontrarás un resumen de los tipos de canto gregoriano que existen desde el punto de vista de la relación de las sílabas del texto con las notas de la melodía.

 

Cantos silábicos

En el evangelio, la melodía sube y baja muy poco y repite mucho una nota. Aquí puede verse el tipo más simple de melodía gregoriana. De hecho, estas melodías no se escribían, más bien se realizaban al leer un texto aplicando una serie de reglas. Cuando hay pasajes sobre una sola nota, ésta se conoce como tono de recitación. Cuando la melodía se mueve del tono de recitación, lo hace a la nota contigua, es decir, se mueve por grado conjunto. El estilo del evangelio y otras de las lecturas de la misa, como la oración colecta, epístola, prefacio, el padre nuestro y la poscomunión, es recitado.

Observa la posición de las lecturas en el siguiente esquema de la misa. Además de tener un ámbito muy corto, otra característica de estas lecturas es que a cada nota de la melodía le corresponde una sílaba de texto. Cuando se halla esta relación en cualquier música, una sílaba de texto por nota, se dice que el pasaje es silábico.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estructura de la misa

Con las lecturas

 

 

 

Parte Antigua

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Eucaristía

/Recreación de la última cena)

Introito

Kirie

Gloria

Oración colecta

Epístola

Gradual

Aleluya (tracto)

Secuencia

Evangelio

Credo

 

 

Ofertorio

Oraciones secretas

Prefacio

Sanctus

Plegaria eucarística o canon

Romano

Padre nuestro

Agnus Dei

Comunión

Poscomunión

 

Ite missa est=Benedicamus

Domino

 La manera más rápida de identificar los ordinarios es por su texto, ya que es fijo para cada uno. El kirie, el sanctus y el agnus Dei tienen textos cortos que es útil saber. Estudia y memoriza estos textos en latín (y griego para el kirie).


Kirie

Sanctus

Agnus Dei

Kyrie eleison, Kyrie eleison, Kyrie eleison.
Christe eleison, Christe eleison, Christe eleison.
Kyrie eleison, Kyrie eleison, Kyrie eleison

Sanctus, Sanctus, Sanctus
Dominus Deus Sabaoth.
Pleni sunt caeli et terra gloria tua.
Hosanna in excelsis.
Benedictus qui venit in nomine Domini.
Hosanna in excelsis.

Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem

 

Tropos

 

En la Edad Media, mientras se unificaba cada vez más la estructura de la misa y los textos y melodías de los servicios litúrgicos, había otro repertorio relacionado con estos cantos que obedecía a gustos y usos locales. El hacer tropos a los cantos litúrgicos era una costumbre muy difundida. Un tropo era una manera de ornamentar el canto; esta palabra viene del griego tropos (en latín tropus), que significa “elaborar”, “extender”, “embellecer un texto mediante una figura del lenguaje”. En música, tropar significaba añadir una parte nueva a un canto. Esta manera de ornamentar los cantos, que de alguna manera respetaba la melodía del canto original, se volvió muy común.

Por alguna razón, la Iglesia permitió estas ornamentaciones a la liturgia y no trató de controlarlas ni erradicarlas sino hasta el siglo XVI, cuando el Concilio de Trento las consideró inadecuadas y las prohibió.


Aunque hay diferentes tipos de tropos, aquí sólo revisaremos los que añaden música y texto a un canto ya existente. Esto se podía hacer de dos maneras: una era haciendo una introducción a algún canto, es decir, agregando música con texto antes del canto gregoriano. Pero tal vez la manera más utilizada era alternando secciones nuevas con secciones del canto original, haciendo comentarios y expandiendo, aclarando o intensificando el significado del texto original.

Las partes de la misa que más se tropaban eran, del propio, el introito, el ofertorio y la comunión, y del ordinario se tropaba cualquier canto menos el credo. Un canto que sirvió para un gran número de tropos fue el Benedicamus Domino, fórmula que en ocasiones servía para despedir a la congregación al final de la misa y también se usaba en el oficio divino.

La costumbre de hacer tropos fue muy popular durante la Edad Media. Se hicieron miles de tropos que se reunían en manuscritos llamados troparios. La iglesia no controlaba el uso de estos ornamentos y cada iglesia tenía su uso particular. Debido a que la práctica de hacer y cantar tropos era distinta de iglesia a iglesia, este repertorio es parte de lo que se conoce como repertorio inestable, mientras que los cantos del ordinario y el propio son parte del repertorio llamado estable, ya que su uso era muy difundido y unificado en la Europa cristiana.

Secuencia

 

Otro canto que se considera parte del repertorio inestable es la secuencia. Es un canto que se interpreta después del aleluya. Una de las primeras fuentes de información sobre la secuencia es el monje benedictino Notker Balbulus (Notker el Tartamudo, cerca de 840-912) en su Liber hymnorum. Según nos cuenta Notker, la secuencia se originó de la costumbre de hacer un tropo al melisma final del aleluya. Con el tiempo, este canto se independizó del aleluya (aunque su lugar en la misa es siempre después del aleluya) y, a lo largo de la Edad Media, se compusieron miles de secuencias. La secuencia es un propio de la misa.

Se trata de una pieza monódica con texto en latín, sin ritmo estructurado, cuyo acomodo del texto es silábico y tiene una estructura de repetición que se podría representar con el siguiente esquema: a bb cc dd e. La primera frase se canta una sola vez, pero la segunda, tercera y cuarta se cantan dos veces con textos diferentes. La música es diferente para cada frase. Termina con una pequeña frase que se canta una sola vez.

Las características que escuchaste y observaste para el victimae paschali laudes son las mismas para muchas secuencias. Estas piezas se distinguen por ser silábicas y, sobre todo, tener frases de música que se repiten por pares. La mayoría tienen una sola frase al principio y al final, y pares de frases intermedias. Las frases en pares repiten la melodía, pero el texto cambia. La forma7 es a bb cc dd ee… nn. Muchas secuencias son piezas muy largas, como por ejemplo el dies irae, mientras que unas pocas, como el victimae paschali laudes, son cortas.

Una de las secuencias más conocidas es el dies irae, que en el siglo XV se empezó a considerar parte de la misa de difuntos. En el siglo XV, todavía hay variantes en la misa de réquiem, pero más tarde el dies irae se convirtió en un movimiento obligado de esta misa.

En esta secuencia, las frases repetidas empiezan desde el principio. En algunas secuencias no todas las frases se repiten pero, a pesar de algunas diferencias en este respecto, en toda secuencia predominan las frases dobles. Otra particularidad del dies irae es que las melodías de las primeras frases se vuelven a escuchar en otras partes de esta larga pieza. Esta secuencia tiene la forma aabbcc/aabbcc/abbcdef.

La secuencia floreció sobre todo entre cerca de 850 y cerca de 1150, y como ya se mencionó, se compusieron miles de ellas. Como los tropos, las secuencias también fueron excluidas de la liturgia por decisión del Concilio de Trento en el siglo XVI, excepto cuatro de ellas: victimae paschali laudes, para la misa de Pascua; lauda sion, para la fiesta de Corpus Christi; veni sancte spiritus, para la misa de Pentecostés, y dies irae, para la misa de réquiem. El stabat mater dolorosa fue considerada secuencia en el siglo XV, eliminada de la liturgia por el Concilio de Trento y reinstituida por el papa Benedicto XIII en 1727.

En música, la forma es la estructura de una pieza que está determinada por muchos factores según el género musical, la época en que fue  compuesta y el compositor. Muchas veces la repetición de la melodía o del texto determina la forma.

Bibliografía

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Estados Unidos: Blue Heron.

 Cómo citar


Villa, G. (2018). Canto gregoriano, tropos y secuencias. Unidades de Apoyo para el Aprendizaje. CUAED/Facultad de Música-UNAM.

 

https://repositorio-uapa.cuaed.unam.mx/repositorio/moodle/pluginfile.php/3009/mod_resource/content/1/UAPA-Canto-Gregoriano-Tropos-Secuencias/index.html


 































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