jueves, 2 de abril de 2026

 EL RENACIMIENTO

LA PINTURA ITALIANA DEL RENACIMIENTO

1. Características generales y evolución cronológica de la pintura italiana del Renacimiento

Detalle La leyenda de la Vera Cruz, Piero della Francesca


-La pintura renacentista italiana es uno de los capítulos más apasionantes de la Historia del Arte de todos los tiempos.

-En Italia, y más concretamente en Florencia, se experimentó una auténtica revolución pictórica en todos los niveles, aunque no debemos olvidar las aportaciones técnicas que plantearon los artistas flamencos[1] por la misma época.

Cristo muerto, A. Mantegna

-Los principios estéticos de la nueva pintura fueron codificados por el humanista florentino Leon Battista Alberti en su tratado artístico De pictura· (siglo XV).

Abuelo con su nieto, Ghirlandaio

-La pintura renacentista supone una vuelta a la cultura clásica, a la búsqueda de la belleza basada en la medida, el número y la proporción. Son pinturas que se realizan por encargo (de mecenas políticos o religiosos). Se realizan contratos donde vienen especificadas hasta el mínimo detalle las condiciones (el número de figuras, los materiales…). Había pintores que estaban al servicio de un mecenas que les daba un sueldo mensual.
-Es una pintura naturalista, es decir, preocupada por la representación de la realidad de la Naturaleza. Ello no es óbice para que se tienda a representaciones de belleza idealizada. La idea de mimesis del mundo griego se hace presente.

-Los pintores renacentistas desarrollaron la perspectiva que podemos considerarla como el procedimiento para representar gráficamente objetos en tres dimensiones.[2] La pintura se configura como una “nueva ciencia”: tiene su fundamento en la observación de la naturaleza y la perspectiva matemática.[3]

-La temática es predominantemente religiosa pero se cultivan también temas mitológicos o profanos. El retrato tiene un gran auge, muchas veces de perfil. Los retratos –majestuosos y llenos de serenidad- dejan de ser descriptivos para ser psicológicos, incluso dramáticos (ej: en Rafael y en Tiziano), se cuida mucho la expresión, la posición de las manos, la riqueza de los vestidos, los gestos…Los estudios anatómicos son muy frecuentes.

-También son habituales las alegorías: ideas abstractas representadas como imágenes.  Por ejemplo la representación de los sentidos, del vicio versus la virtud, etc.

-El paisaje llega a convertirse en género independiente conforme va avanzando el siglo XV. La pintura se realiza sobre muros, tablas y lienzos, siendo las técnicas más comunes el fresco[4], el temple[5] y el óleo. La principal innovación técnica es, desde 1475, la técnica del óleo [6]

-La luz adquiere gran importancia. Es uniforme y a veces sirve para modelar y para crear espacios. Por lo que se refiere a la composición, el paisaje, sin detallismos, sirve para encuadrar escenas y darles una dimensión espacial y las figuras se reparten ordenadamente y con un plan preconcebido.

 

Detalle Expulsión de Adán y Eva del Paraíso, Masaccio

 

 -Cronológicamente, podemos distinguir varias etapas en la pintura italiana del Renacimiento:

1. El Quattrocento corresponde al siglo XV. Es la etapa de iniciación. Se desarrolla sobre todo en Florencia. Son sus principales representantes, entre muchos otros,  Massaccio, Sandro Botticelli, Paolo Ucello, Doménico Ghirlandaio, Andrea Mantenga, Piero della Francesca etc.

2. En el Cinquecentoque es el siglo XVI, encontramos dos tendencias artísticas: la Clasicista (Alto Renacimiento o Renacimiento pleno) y, por otro lado, contraponiéndose a la anterior, la tendencia Manierista. Los principales pintores del Cinquecento son: Leonardo, Rafael, Miguel Ángel, Giorgione y Tiziano. El Clasicismo es la etapa de madurez. Supuso llevar a sus máximas consecuencias los logros artísticos del Quattrocento. Las obras de Leonardo dan Vinci, y parte de la producción de Rafael de Sanzio y Miguel Angel Buonarroti ejemplifican lo mejor del Clasicismo. Con el Clasicismo se avanza en el estudio de la luz, de las proporciones –siempre en base a la medida humana- y se acentúa la representación de la belleza idealizada. El centro artístico del Clasicismo se encuentra en Roma.



Pero el siglo XVI es la época también del Manierismo, es decir, de la crisis del modelo clásico y de la sociedad de la época[7]. Es un arte intelectual, refinado y cortesano, por eso no tuvo expansión en las clases populares y quedó reducido a ciertas élites.  Las figuras se deforman, pierden las proporciones, armonía e ideal de belleza clásico. Triunfan las lineas “serpentinatas” (: en forma helicoidal). El manierismo se hace presente en los pintores italianos del Cinquecento como Miguel Angel, el Parmigianino, Archimboldo, etc. y en el caso español, en el Greco, entre otros.

Virgen del cuello largo, Parmigianino

 

 

2. Selección e pintores más representativos del quattrocento italiano analizando sus obras más relevantes: Masaccio y Botticelli

 

 



Masaccio (1401-1428)

- Masaccio revolucionará la pintura aportando soluciones nuevas. Su importancia es semejante a la de Brunelleschi en arquitectura y a la de Donatello en escultura. Murió en plena juventud, con tan sólo veintisiete años, pero lo que hizo en su corta vida fue suficiente para constituirse en el verdadero pilar del nuevo estilo pictórico, borrando de la pintura florentina todo resto del pasado.

-Masaccio mostró en sus obras el gusto naturalista para los fondos, paisajes o arquitectura, dotó a las figuras de peso, volumen y monumentalidad –son figuras que se pueden rodear- y construyó racionalmente el espacio mediante la aplicación de la perspectiva.

-El estilo de Masaccio está inspirado en la escultura de Donatello. Concede gran importancia a la expresión y gestos de sus personajes y al empleo de la luz. Va a influir en artistas como Botticelli, Fra Filippo Lippi o Miguel Ángel.

-Sus obras clave fueron las pinturas al fresco que realizó para la capilla Brancacci de la iglesia del Carmine de Florencia: Adán y Eva o El tributo de la moneda entre otras.

 

 -El tributo de la moneda muestra una temática religiosa. Narra la llegada de Jesús con sus apóstoles a Cafarnaum, recogida en el Evangelio según San Mateo, en tres episodios dentro de la misma composición: en el centro contemplamos al recaudador solicitando el tributo a Cristo y éste indicando a Pedro que en el agua encontrará el dinero; en el fondo, a la izquierda, observamos a san Pedro sacando una moneda de la boca de un pez; y en la derecha el pago del tributo ante una construcción.

 

El tributo de la moneda, Masaccio

 

 

-Las figuras del grupo principal se sitúan en un paisaje, formando casi un círculo y vestidas a la manera griega. Su monumentalismo -basado en proporciones aúreas- está inspirado en las estatuas clásicas y en las obras de Donatello por las que Masaccio sentía especial admiración. Conviene destacar la expresividad de los rostros, que aportan una tremenda sensación de realismo, reforzada por los gestos. Al ubicar al recaudador de espaldas, el maestro intenta involucrarnos en la escena y hacernos partícipes del episodio. La luz inunda la composición, resaltando los colores empleados -que también sirven para dar efecto de perspectiva a la obra colocando los más cálidos en primer plano y los más fríos al fondo- y el efecto volumétrico de los personajes, interesándose Masaccio por la anatomía, como se observa en las piernas del recaudador mientras que los apóstoles ocultan sus cuerpos bajo pesadas túnicas. Incluso se puede afirmar que existe una cierta sensación atmosférica, desdibujando los contornos de la zona final. La arquitectura de la derecha es aún algo arcaica pero sirve para obtener perspectiva. Esta obra será un referente para muchos pintores renacentistas (Ucello, Piero della Francesca etc.) Es una pintura donde se hace presente el anacronismo: sitúa la escena en una arquitectura renacentista, siendo la vestimenta típica de esa época.

-En la Trinidad que realizó para la iglesia de Sta. Maria Novella de Florencia, se aprecia el esfuerzo realizado para lograr una perfecta composición en perspectiva, muy cerca del espíritu de Brunelleschi.

 

SANDRO BOTTICELLI (1445-1510)

-Pertenece a la última generación de pintores del Quattrocento.

-Lorenzo el Magnífico, un miembro preeminente de la poderosa familia Medici, fue uno de sus principales mecenas. Botticelli participó activamente en el círculo de humanistas de la corte de esta figura esencial del mecenazgo y coleccionismo renacentista.

-Botticelli confiere más importancia al dibujo que al color. Usa y abusa de las formas sinuosas y fluidas, un tanto planas.   Realiza figuras elegantes, refinadas, casi etéreas, con rostros ovalados y tendencia hacia la melancolía. Exalta a la mujer en sus obras. El paisaje es para él, algo secundario y da mucha importancia a la expresividad. Realizó temas religiosos y profanos. Desde un punto de vista formal, el pensamiento neoplatónico, de naturaleza mística, está en la base de la pintura de Botticelli. El neoplatonismo fue lo opuesto a las tendencias naturalistas en auge en esta época.

-Al final de su vida, su estilo resultaba algo arcaico y murió casi completamente olvidado, teniendo que pasar cerca de cuatro siglos para que, durante la segunda mitad del siglo XIX fuera reivindicado y se situara en el nivel de gran popularidad que hoy alcanza.

 

El nacimiento de Venus y la Primavera, dos de sus principales obras, han sido interpretadas en clave neoplatónica.

 

El nacimiento de Venus es una obra de su primera etapa. El tema deriva de la literatura homérica y latina especialmente de la Metamorfosis de Oviedo.  Muestra un tema mitológico en un paisaje primaveral y bucólico, lleno de referencias clásicas. Esta obra sería el nacimiento de la Venus celeste, engendrada por la naturaleza y por la unión del espíritu con la materia. Pero este nacimiento de Venus puede ser también, según Argan, el del alma cristiana surgiendo del agua del bautismo, produciéndose así una concordatio [8] entre pensamiento antiguo y religión cristiana. Prescinde Botticelli de la perspectiva, estiliza las figuras, trata a la naturaleza como decoración buscando ante todo la belleza: en La Primavera hace casi un inventario botánico de especies de flores. La Venus tienen un aire ausente y nostálgico que nos habla de la belleza de la perdida Edad de Oro, rememorada con nostalgia por los neoplatónicos.

La Primavera: ha sido objeto de muchas interpretaciones. Aparece Mercurio lanzando su vaina al cielo, ahuyentando a la lluvia; la diosa Venus con Cupido, dios del Amor, y la Primavera cubierta de flores. La diosa Flora es perseguida por Céfiro (es un viento, mensajero de la primavera). El significado de esta obra ha sido interpretado en que en el amor lo que llega a la tierra como pasión (Céfiro), regresa al cielo como contemplación (Mercurio). Utiliza la técnica de las veladuras.[9] Fue un encargo para los Médicis y representa este estilo de pintura decorativa clásica y de tema mitológico.



3. Selección de PINTORES representativos DEL RENACIMIENTO ITALIANO analizando sus obras más relevantes DEL Cinquecento: Leonardo, Rafael, Miguel Ángel, Giorgione y Tiziano

 

LEONARDO DA VINCI (1452-1519)

-Leonardo da Vinci es un ejemplo universal de síntesis entre la personalidad del artista y del científico. Era el prototipo del humanista del Renacimiento: pintor, dibujante excepcional, estudioso de la anatomía humana, diseñador de máquinas para volar…. Fue principalmente un teórico, no nos ha dejado demasiadas pinturas aunque realizó muchos dibujos.

-Nació en un pueblecito de la Toscana llamado Vinci. Su personalidad fue un tanto críptica y misteriosa. Durante gran parte de su vida pasó apuros económicos. Tuvo una vida artística errante (Florencia, Milán, Roma…), y empezó sus estudios artísticos en el taller de Verrochio. Fue reclamado por diferentes mecenas entre ellos Ludovico Sforza (Ludovico el Moro), César Borgia, o el rey francés Francisco I. Por su influencia artística, doctrinal y práctica, es uno de los grandes talentos del Cinquecento, aunque generacionalmente pertenezca al Quattrocento. Podemos decir se convirtió en una especie de híbrido entre dos épocas.

-Una parte muy importante de su obra es inacabada o se perdió por su precaria conservación.

-Leonardo propondrá un nuevo sistema de perspectiva, la perspectiva aérea: consiste en representar la atmósfera que envuelve los objetos, esfumando las líneas (el sfumato de Leonardo es difuminar los contornos), eliminando los límites de forma y color, dando una impresión muy real de la distancia. Es una pintura de aire misterioso, aparentemente inacabada.

 -Entre otras aportaciones de Leonardo destaca su uso extraordinario del claroscuro y una fantástica representación de la naturaleza.

Sus dibujos son de una calidad excepcional y en gran parte se conservan en el Castillo de Windsor en Inglaterra. Por lo que se refiere a sus pinturas destacamos: la dama del armiño, la Virgen de las Rocas, La última cena y la Gioconda.
-La Virgen de las rocas muestra una ambientación muy innovadora: un paisaje irreal y ensoñador, muy misterioso, una especie de telón de fondo. Los contornos no están claramente definidos: es el célebre esfumato leonardesco. El esfumato propicia dar volumen a las figuras y suaviza los contornos. La perspectiva aérea está perfectamente conseguida. La composición es triangular, muy cerrada, todas las figuras están conectadas entre sí, siendo la Virgen el ángulo superi­or. La zona del triángulo recibe la iluminación principal.  Las figuras están en reposo pero ciertos gestos de las manos otorgan dinamismo a la obra.

La última cena se conserva en Milán, en el Refectorio del Convento de Santa María de las Gracias.  Es un mural, arruinado ya en vida del propio autor por atrevidas ocurrencias experimentales y objeto de infames repintes y restauraciones. Fue un encargo de la familia de los Sforza, sus mecenas de Milán. El tema que representa es de carácter religioso: la última cena de Jesús. Representa el momento en el que Jesús anuncia que uno de sus discípulos le va a traicionar. La disposición de las figuras responde a un esquema nuevo: no hay rigidez, busca el dinamismo, y distribuye las figuras en cuatro grupos de tres personas. Son composiciones triangulares. Las figuras se conectan a base de gestos y miradas. La escena se desarrolla en una sala rectangular. La habitación se nos muestra en profundidad, en perspectiva, con una serie de líneas de fuga hacia el centro. Las líneas de fuga confluyen en la figura de Cristo, el cual está en el centro de la mesa. Al fondo, las tres ventanas dejan ver un paisaje que aumenta el espacio.  –la composición es triangular- y le otorga sensación de reposo. Cada rostro es perfectamente distinto a los demás reflejando la psicología de cada personaje.

La Gioconda es el retrato de una mujer real: Mona Lisa, tercera esposa de Giocondo de Florencia.  Se conserva en el museo del Louvre de París y es una de las obras de arte más conocidas en todo el mundo. -Ha sido objeto de muchas versiones por otros artistas, incluso del siglo XX (Marcel Duchamp, Botero, etc.). Es una obra emblemática del estilo de Leonardo: este bellísimo retrato femenino se recorta –con el esfumato- sobre un paisaje idealizado y ensoñador, envuelto en neblinas con rocas fantásticas.  Todos los colores están trabajados a base de blancos y grises que diluyen las formas e integra a la figura dentro del paisaje. 

 

RAFAEL SANZIO (1483-1520)

 Rafael Sanzio, conocido como Rafael, poseyó una personalidad más equilibrada que la de Leonardo y Miguel Ángel.  Natural de Urbino, no maduró como artista hasta pasar por Florencia, donde residió a inicios del siglo XVI. Se convirtió en el ejemplo más admirado del Clasicismo del Cinquecento: armonía, belleza ideal, claridad compositiva definen sus obras. A pesar de su corta vida - murió a los 37 años en Roma-, realizó una obra es muy extensa.

Detalle de la Madonna Sixtina, Rafael

 

Sus influencias principales eran Leonardo y Miguel Ángel. Dominaba el dibujo y el color. En su etapa final muestra rasgos manieristas.


-Como retratista, Rafael fue un consumado maestro y destacó en las representaciones de la Virgen María con el Niño Jesús, refinadas y dulces, en el extremo opuesto del espíritu atormentado de Miguel Ángel.

-Entre sus obras destacan los frescos que pintó para diversas estancias vaticanas: “La escuela de Atenas”, “el incendio del Vorgo”, “el Parnaso” y “La disputa del Sacramento”.

 

La escuela de Atenas es una obra de madurez de su etapa romana, ejemplo del Clasicismo del Cinquecento. Esta obra se conserva en el Vaticano ya que fue el propio Papa el que le encargó la realización de este mural y de otros tres más en las estancias vaticanas. El marco arquitectónico, claramente renacentista y con reminiscencias grecorromanas, es monumental. Muestra su gran dominio de la perspectiva. Representa un templo imaginario y simbólico de la sabiduría. Los personajes que aparecen son científicos desde la Antigüedad hasta su época (aparece Platón. Aristóteles, etc.) pero pintados con rostros contemporáneos e individualizados. Aristóteles y Platón están en el centro rodeados de otros filósofos. Rafael quería representar las dos tendencias filosóficas opuestas: la platónica y la aristotélica.  Hay otros grupos rodeando a los maestros.  Los rostros son individualizados pero serenos, bellos en su senectud y muy clásicos. Los gestos son variados, el color armónico y el dibujo y la anatomía perfecta. El canon para las figuras es también el clásico en sus proporciones. 

Con el Incendio del Borgo, mural también de las estancias vaticanas, Rafael empieza a decantarse por un cierto Manierismo.  Rompe el equilibrio armónico entre el fondo y la forma ya que emplea técnicas manieristas. Emplea ya cánones de un manierismo incipiente, cuerpos alargados y reduciendo el tamaño de la cabeza.

 

MIGUEL ANGEL BUONAROTTI (1475-1564)

-La personalidad de Miguel Ángel no es menos sugerente y enigmática que la de Leonardo. No sólo logró destacar como arquitecto, escultor y pintor, sino que también fue un excelente poeta.   –Él se consideraba sobre todo escultor y su pintura –centrada en el ser humano- acusará esta condición. Desde el punto de vista pictórico, hay una marcada diferencia entre la obra juvenil, que desarrolla en Florencia, y la obra madura de Miguel Ángel que tiene lugar en Roma. Allí realizará los frescos de la Capilla Sixtina (Vaticano). La pintura de la bóveda de la Capilla Sixtina la emprendió a disgusto[10] y en ella trabajó hasta la extenuación entre 1508 y 1512. Fue una labor titánica, un gran esfuerzo intelectual, que le supuso inventar un programa iconográfico y resolver las mil dificultades técnicas que requería. El tema del conjunto de las pinturas es una síntesis de la Historia Sagrada, según el relato del Antiguo Testamento, desde la creación del universo hasta algunos de los episodios más señalados de la Historia de Israel. Las distintas escenas están flanqueadas por una sucesión de monumentales figuras de profetas bíblicos y sibilas[11] de la mitología grecolatina, que, a su vez, están acompañadas por impresionantes figuras de jóvenes desnudos. Miguel Ángel dividió la bóveda en compartimentos, utilizando arquitecturas fingidas de las que parecen flotar las figuras. No hay ni equilibrio ni serenidad. Los cuerpos se alejan del concepto de belleza clásica. No se trata de representar la belleza de las formas sino la fuerza que emana de las figuras. El lenguaje, es por tanto, más manierista que clásico. Su interés pictórico se centra en las figuras, por lo tanto, deja de lado el paisaje.  El Juicio Final, también en la capilla Sixtina, lo llevó a cabo unos veinte años más tarde, en torno a 1535, reflejando la inquietud espiritual y el pesimismo que agobiaron al artista en sus últimos años. [12]

 

La Escuela Veneciana: Giorgione y Tiziano

- El único centro artístico capaz de rivalizar con Roma en el siglo XVI fue Venecia. No se trata sólo del número de pintores geniales que allí se sucedieron entre fines del siglo XV y durante todo el siglo XVI como Giovanni Bellini, Giorgione, Tiziano, Veronés, Tintoretto, sino de su marcada personalidad como escuela. La pintura veneciana del Renacimiento se caracteriza por el predomino del color sobre el dibujo y por una notable sensibilidad por el paisaje, que permitía sacar mucho partido a la luz y convertir el color en atmósfera. Las dos figuras clave que elevaron la pintura veneciana a su más alta expresión fueron: Giorgione y Tiziano.

 Giorgione (1476-1510)

Su vida y obra resultan misteriosas a partes iguales. Su obra ha sido discutida, arrebatada cuadro a cuadro a la autoría de Tiziano, a quien se consideró autor de muchos lienzos que más tarde se descubrieron realizados por Giorgione. La mayor innovación de Giorgione estriba en que fue uno de los primeros pintores de su época en dedicar su producción al coleccionista particular, en vez de a grandes instituciones o mecenas. Así, casi toda su obra es de formato mediano y no quedan intactos grandes paneles o frescos. Además, el significado de su obra se nos escapa en la mayoría de los casos, estando probablemente relacionado al conocimiento cabalístico y religioso

 

-La importante contribución de Giorgone, a pesar de su muerte prematura, fue la de haber configurado un renovador marco del paisaje para la representación de las historias, ya que la naturaleza dejó de ser, a partir de él, un mero decorado de fondo.


-En La tempestad, -en la imagen- (1503-04) el tema en sí es un enigma.  No se sabe lo que representa.  Aparece una mujer amamantando a su niño y un caminante al otro lado.  Lo que está claro es que el protagonista es el paisaje, más propiamente la tempestad, ella es la que da el tono cromático a todo el conjunto, una gama de verdes azulados en tonos oscuros.  La tormenta es también la que crea esa iluminación irreal producida por el rayo y el relámpago.  Las figuras están ajenas a la tempestad, iluminadas como el resto del paisaje, pero de una forma independiente.  Recorta las casas y las siluetas de los árboles con una luz imaginaria, casi tenebrosa.

 

TIZIANO (1487-1576)

 

Su larga vida y una capacidad de producción asombrosa explican el papel crucial que ejerció Tiziano como máximo representante de esta escuela veneciana. Así, desde el estilo refinado, sensual, y brillante de su juventud, un poco a la manera de Giorgione, con el que llegó a colaborar en algunas obras, hasta su dramática e intensa producción final, la trayectoria de Tiziano resumen lo mejor del siglo XVI.

-Tiziano supo destacar en todos los géneros: mitológicos, históricos, religiosos, paisajísticos, y como retratista fue requerido por los mejores mecenas de Europa, ya que su prestigio alcanzó a Miguel Ángel. Un ejemplo de todo ello fue la estrechísima relación que mantuvo Tiziano con Carlos V y Felipe II, siendo este último su mejor cliente. Esta es la razón por la cual el Museo del Prado posee una de las mejores colecciones existentes hoy en el mundo de este extraordinario pintor. Su talento como retratista fue incomparable y estuvo jalonado de obras maestras como Carlos V en la batalla de MühlbergDánae; Venus y Adonis; Diana y Acteón; Diana y Calisto; el Rapto de Europa y Perseo y Andrómeda, etc.

 

Carlos V a caballo en Mühlberg: es posiblemente el retrato ecuestre más impactante. En este lienzo Tiziano le retrata momentos antes de la victoria de Mühlberg contra los príncipes protestantes de Alemania y los Países Bajos que se habían aliado contra el dominio imperial. El trasfondo era claramente político, pero la excusa fue la guerra religiosa entre católicos y protestantes. Tal vez por esto, Tiziano dota a la imagen del emperador de un aura casi sagrada, en su gesto determinado, impertérrito y ajeno a la fatiga. El colorido tizianesco se aprecia por lo demás en toda su plenitud: los rojos y ocres de la tela son inimitables. Además, inaugura un género que hasta el momento se había tratado muy tímidamente y que alcanza su esplendor en el Barroco: el retrato real a caballo. Como dato curioso, que habla en favor del rigor histórico del artista, la armadura que viste el monarca es una valiosísima pieza labrada en oro y plata que se conserva en la Real Armería de Madrid.

Venus y Adonis, es una obra de temática mitológica. Hoy se conserva en el Museo del Prado. Forma parte de la delicada serie que Felipe II encargó a Tiziano para decorar sus habitaciones privadas; se denominaron genéricamente las Poesías y tenían como objetivo mostrar a la mujer desnuda desde diferentes perspectivas. Tiziano se inspiró en la "Metamorfosis" de Ovidio[13] para representar estas escenas mitológicas con un contenido claramente erótico. Felipe II se libera así de parte de esa fama de ser oscuro y casi inhumano que le ha caracterizado. La sociedad española de los siglos XVI y XVII sería muy propensa a la dualidad: se pregonaba una actitud y se realizaba la contraria. Si Dánae aparece de frente, la figura femenina en Venus y Adonis se encuentra de espaldas, intentando retener a su amado que, cuando se marche de caza, encontrará la muerte. Las figuras se insertan perfectamente en un paisaje, abandonando Tiziano los estudios arquitectónicos empleados en el Quattrocento para obtener efectos de perspectiva. Ahora las escenas son más naturales y verosímiles. La tensión existente entre ambas figuras parece anticipar el Barroco, así como la diagonal que organiza la composición. El situar a Venus y a Adonis en primer plano hace recordar los altorrelieves romanos. La luz incide directamente sobre la pareja y deja la zona de bosque en semipenumbra.

NOTAS

 

[1] Flamencos: de Flandes, la actual Bélgica.

[2] La perspectiva lineal geométrica se utiliza para crear espacios tridimensionales, las líneas convergen en un punto de fuga. Da lugar a espacios construidos de una forma racional propia de la nueva mentalidad renacentista. La perspectiva aérea, por su parte, perfecciona la anterior, representando a la atmósfera que envuelve los objetos del cuadro, esfumando las líneas convergentes, eliminando los límites entre el dibujo, la forma y el color.

[3] Ya decía Miguel Angel que pintar era “cosa mentale”.

[4] Fresco: colores disueltos en aguaSe realiza siempre sobre muros que se preparan previamente con yeso fino.

[5] Temple: técnica pictórica que consiste en diluir los colores en agua templada engrosada con aglutinantes como leche, huevo, goma arábiga. Se realiza sobre tabla o lienzo.

[6] Óleo: esta técnica utilizada a partir del siglo XV consiste en diluir los colores en aceites (linaza) secantes y aplicarlos sobre tabla o lienzo previamente preparados. Es la técnica maestra, da más riqueza en el colorido.

[7] El saco de Roma realizado por las tropas de Carlos V; el surgimiento de la Reforma protestante; las luchas de Francia y España por dominar Italia, etc.

[8] Concordatio: procede del italiano, significa “concordancia”.

[9] La técnica de veladuras consiste en ir aplicando una capa de pintura sobre otra de manera muy fina, semitraslúcida de forma que se aprecie parte del fondo anterior y gane tonalidades diferentes con las nuevas capas.

[10] Tuvo enfrentamientos continuos con su mecenas, el Papa Julio II por la elaboración de estas pinturas.

[11] Mujer sabia a quien los antiguos griegos y romanos atribuyeron espíritu profético.

[12] En conclusión, la energía de cada una de las figuras, la belleza de su dibujo, claramente inspirado en las esculturas antiguas, sus atrevidas posturas, la imponente expresividad de los rostros, el eficaz efecto teatral del conjunto, y otros muchos aspectos extraordinarios, convierten los frescos de la Capilla Sextina en una obra única, jamás superada.

[13] Ovidio fue un poeta romano del siglo I a de C que en su obra Metamorfosis muestra la mitología de la época.

 

 

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jueves, 26 de marzo de 2026

 

CULTURA CASTILLA-LA MANCHA

 

Castilla-La Mancha posee una magnífica colección de retablos que decoran el interior de iglesias, capillas, conventos y catedrales. Un elemento artístico que sirve para expresar creencias y enseñar dogmas, verdaderas bibliotecas verticales levantadas gracias a la iniciativa de personajes relevantes de la Historia de nuestra región. Figuras de origen eclesiástico o donantes civiles que ponen al servicio de las ideas religiosas del momento su mecenazgo

Los retablos, dignos de admirar por lo que representan artísticamente al aunar arquitectura, escultura y pintura, movían un enorme ejército de maestros, artesanos y especialistas que giraban en torno a su ejecución.  

Hoy os acercamos a cinco retablos que forman parte de la exposición “Un patrimonio de todos” una exposición que está recorriendo diferentes puntos de la región y que constituye una inmejorable ocasión para poder conocer al aire libre un escogido grupo de bienes culturales pertenecientes al Patrimonio Histórico de Castilla-La Mancha. 

Retablo mayor de la Iglesia de San Bartolomé. Bienservida (Albacete)

Bienservida es una pequeña localidad albaceteña que forma parte del histórico Señorío de las Cinco Villas, en la comarca Sierra de Alcaraz. El retablo mayor de la Iglesia de San Bartolomé es una gran joya del Renacimiento que ocupa toda cabecera del altar. 

Destaca por su majestuosidad y grandes dimensiones. De catorce metros de alto por nueve de ancho, lo preside el titular, San Bartolomé, y se distinguen en él dos partes separadas por un entablamento: la inferior, compuesta por banco y dos cuerpos, es obra plateresca del primer tercio del siglo XVI y se vincula al núcleo toledano; mientras la superior es de inicios del siglo XVII y parece adscribirse al manierismo castellano. Se combina con gran maestría escultura y pintura, consiguiendo el conjunto una gran unidad estética. 

Retablo mayor de la Iglesia de San Bartolomé. Bienservida (Albacete). Fotografía: David Blázquez 

 

En la base plateresca se desarrolla un completo programa iconográfico dedicado a la   enseñanza de la historia sagrada. En la predela o banco, aparecen los doce apóstoles distribuidos de dos en dos en seis tablas, simbolizando los pilares de la iglesia. Sobre ellos dos cuerpos en los que las siete calles se separarían con balaustres, con esculturas de los cuatro evangelistas, que escribieron lo contado por los apóstoles, y de cinco santos mártires representados con el símbolo que les identifica, entre ellos San Bartolomé, santo titular de la iglesia. Aparecen también cuatro tablas con escenas de la infancia de Jesús. Sobre esto, esculturas de los santos “sanadores”, junto con una imagen de la Asunción y tablas con escenas de la vida de la Virgen y de la Pasión de Jesús. 

En el último cuerpo aparece el Calvario con San Francisco a la izquierda, representando la pobreza, y a la derecha una bellísima imagen de San Jerónimo, de delicada ejecución, que representa el sufrimiento y la entrega, en ambos casos virtudes del cristianismo. Finalmente, en el ático y coronando el conjunto, se representa a Dios Padre con la bola del mundo y bendiciendo, rodeado de un cielo azul, símbolo de la presencia divina.  

Aunque no está demostrado documentalmente, se atribuye su financiación a la condesa de Paredes, que en el siglo XVI quiso reconocer a esta pequeña villa el trato fiel y sincero que le profirió toda su vida, mandando levantar este bello conjunto que fue declarado Bien de Interés Cultural en 1991.   


Retablo mayor de la catedral de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real

La catedral de Nuestra Señora del Prado en Ciudad Real, posee uno de los retablos más elegantes del siglo XVII castellanomanchego. De claro estilo Barroco respira clasicismo, gracias al cuidado esmero con el que se trata el conjunto, alternando desde la base al ático ordenes grecorromanos ejecutados según las directrices clásicas.


Bajo el mecenazgo de Juan de Villaseca, secretario del virrey de México, fue realizado entre 1612 y 1616, y se debe al escultor de origen flamenco Giraldo de Merlo, que seguiría el proyecto del tracista Andrés de la Concha, interviniendo también en pintura y estofado Juan Hasten, junto a los hermanos Cristóbal y Pedro Ruíz Elvira. 

Desde la predela al ático, los tres cuerpos del retablo presentan alternancia de órdenes: dórico, jónico y corintio, con orden compuesto en el coronamiento. Cada cuerpo está dividido en siete calles, donde alternan representaciones de santos y escenas de la Biblia, cada calle separada por intercolumnios. 

 

Retablo mayor de la catedral de Nuestra Señora del Prado de Ciudad Real. Fotografía: David Blázquez 

 

Iconográficamente domina el tema mariano. Encontramos en el banco seis tablas talladas en medio relieve, con escenas de la Pasión de Cristo.  El resto del retablo se dedica a escenas de la vida de la Virgen (la anunciación, la visitación, etc), alternando con representaciones, en bulto redondo, de apóstoles y santos.  En el centro del retablo destacan, en distinta altura, las tablas en alto relieve de la Coronación de la Virgen y Cristo crucificado. Todo el conjunto está presidido por la imagen de la Virgen del Prado, de nueva factura, patrona de Ciudad Real a la que era muy devoto el propio Juan de Villaseca. 

El conjunto catedralicio fue declarado monumento histórico-artístico en 1931. 


Retablo de la capilla de la Asunción de la Iglesia de San Pedro Apóstol. Villaescusa de Haro (Cuenca)

En la comarca de La Mancha Conquense encontramos la pequeña localidad de Villaescusa de Haro, cuyo patrimonio monumental da cuenta de su rico pasado. En la Iglesia de San Pedro Apóstol, destacamos el retablo que preside la capilla renacentista de la Asunción, abierta en el lado del Evangelio. 

Mandada levantar esta capilla funeraria por el Obispo Diego Ramírez de Fuenleal para enterramiento de padres y familiares. El retablo se atribuye al taller de Felipe de Bigarny, lo que explica su ejecución en un estilo Gótico hispanoflamenco de transición al Renacimiento. Está realizado en madera de pino, sin policromía en origen. El delicado colorido de las distintas escenas que podemos contemplar hoy en día, se fijó a finales del siglo XVIII. 

El conjunto presenta un banco o predela, cuatro cuerpos y su coronamiento. Las entrecalles centrales se separan por diecisiete repisas con representación de figuras bajo doseletes, rematadas las calles exteriores por dos bustos de gran tamaño, y enmarcados, que nos hablan del linaje sagrado de Cristo. 

Retablo de la capilla de la Asunción de la Iglesia de San Pedro Apóstol. Villaescusa de Haro (Cuenca).  Fotografía: David Blázquez 

 

El tema principal es el de la Asunción de la Virgen, escena que se sitúa en la calle central. Presenta a María como primera cristiana y redentora de la humanidad. En la base del retablo o predela, aparecen cinco escenas que narran episodios de la vida, muerte y resurrección de Jesús, cada escena incluye varios personajes en una composición muy cuidada. Separando estas escenas encontramos figuras de santos y evangelistas, en pie y bajo doselete, ataviados con el símbolo que les identifica. En el extremo de la Epístola se incluye una representación de la figura del obispo, protegido por San Julián. 

En los cuerpos superiores también aparecen escenas dedicadas a la vida de María, destacando en la calle central, por su gran tamaño, la Dormición de la Virgen y, por encima, la Asunción. Rodeando cada escena principal aparecen pequeñas figuras relacionadas con los Reyes del Antiguo Testamento. Cierra la composición la poco habitual figura de Cristo bendiciendo, en alto relieve, rodeado de dos ángeles con los escudos de la familia. 

Fue declarado el conjunto monumento histórico artístico nacional en la Gaceta del 4 de junio de 1931. 


R
etablo de Santa Librada de la catedral de Sigüenza (Guadalajara)

Al norte de Guadalajara, en la ciudad medieval de Sigüenza, se encuentra el retablo de Santa Librada. Ubicado en la nave de crucero de la catedral de Sigüenza, próxima al claustro, fue erigido como un gran mausoleo para venerar las reliquias de la santa mártir, mandadas traer por Bernardo de Agén ya en el siglo XII. 

Mandado construir por el obispo Fadrique de Portugal en el siglo XVI, fue realizado en piedra caliza de la cercana localidad de Angón y concebido como un gran arco de triunfo clásico, cuyas trazas se deben a la mano maestra de Alonso de Covarrubias (1518). 

Una joya plateresca que aúna en un solo espacio mural las funciones de retablo, altar y sepultura de Santa Librada.

Blázquez 

 

Bajo la dirección de Francisco de Baeza, se ejecuta esta obra cumbre del Renacimiento castellanomanchego. Apoyándose sobre un alto basamento, encontramos dos cuerpos separados por un entablamento clásico ricamente adornado. En el primer cuerpo se abre un gran arco de medio punto con casetones y hornacinas que contienen figuras de evangelistas y padres de la Iglesia. Este espacio cobija el altar de la mártir portuguesa. Contiene un magnífico retablo manierista-rafaelista, realizado por Juan Soreda en 1525, que en seis escenas sobre tabla nos narra los principales hechos de la vida de Santa Librada. Destacan en el friso las escenas mitológicas dedicadas a Hércules, realizándose así un paralelismo simbólico entre los trabajos del héroe griego y el triunfo de las virtudes de la mártir frente al vicio. 

En el cuerpo superior aparece una urna de plata con las reliquias de la santa, protegida por reja de Juan Francés; y en el ático, un altorrelieve de la Anunciación de la Virgen rodeada de ángeles. A ambos lados de las hornacinas centrales, podemos ver la representación de las ocho hermanas de Santa Librada, nacidas según la leyenda el mismo día y todas declaradas santas.   

Sin duda, una más de las maravillas que enriquecen la candidatura de Sigüenza como ciudad Patrimonio de la Humanidad.

 

Retablo mayor de la catedral de Santa María de Toledo

Del rico patrimonio contenido en la catedral de Santa María de Toledo vamos a destacar el impresionante retablo que corona el altar mayor, levantado en época de los Reyes Católicos y última expresión del gótico florido que posteriormente dará paso al Renacimiento.  Encargado por el cardenal Cisneros, este majestuoso retablo escultórico se realizó en madera de alerce entre 1498 y 1504. 

En la compleja estructura arquitectónica, escultórica y pictórica del retablo toledano intervinieron las grandes figuras de la época, fruto del mecenazgo ejercido por el propio cardenal. Su traza corresponde a Petit Juan, bajo la dirección de Enrique Egas y Pedro Gumiel, y en él trabajaron escultores como Felipe Bigarny, Rodrigo Alemán, Diego Copín de Holanda y Sebastián de Almonacid, siendo dorado y policromado por Francisco de Amberes y Juan de Borgoña. 

Retablo mayor de la catedral de Santa María de Toledo.  Fotografía: David Blázquez 

 

Iconográficamente se ejecutó conforme a un estudiado programa de exaltación eucarística. Componen el retablo una base con sotobanco y predela, que contribuyen a incrementar la sensación de verticalidad, seguida de tres cuerpos, organizados en cinco calles con altura escalonada y dos más estrechas laterales a modo de guardapolvos.

Todos los elementos del retablo conforman una estructura piramidal repleta de una profusa decoración compuesta de figurillas, doseletes, columnas, repisas, etc. entre las que se intercalan, ordenadamente, catorce grupos escultóricos en relieve con representaciones del Nuevo Testamento, la vida de Cristo y de María. 

En el centro de la predela aparece la figura sedente de la Virgen con el Niño (chapada en plata). Inmediatamente encima, en el lugar preciso, la Torre Eucarística en filigrana de madera dorada, un espacio para la Custodia que más adelante completará el Transparente de Narciso Tomé. Por último, el tema de la Natividad y la Ascensión se superponen verticalmente en la misma calle central, culminando el conjunto un Calvario de grandes dimensiones, rodeado de un simbólico cielo estrellado. 

 

https://cultura.castillalamancha.es/culturaenredclm/los-cinco-retablos-que-decoran-el-interior-de-iglesias-capillas-y-catedrales-que-no-te-puedes-perder



 








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