A lo largo de una serie de entradas
(publicadas en la web de Academia Play) le iremos formulando unas
cuantas preguntas que irá respondiendo manera extensa. En la entrada de hoy la
primera pregunta…
1- Vale, sabemos que es una
pregunta difícil, ¿Desde cuándo existe España?
Hola. Antes de todo, voy a realizar
una aclaración sobre el término o palabra “Nación”. Esta palabra es
polisémica y tiene varias acepciones según recoge la Real Academia
Española.
Nación
Del lat. natio-ônis “lugar de
nacimiento”, “pueblo, tribu”
- f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo
Gobierno
- f. Territorio de una nación
- f. Conjunto de personas de un mismo origen, y que generalmente
hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
-
Deberíamos clasificar la palabra
nación en dos tipologías según sus acepciones y según el uso actual de la
palabra. Así pues, hablaríamos de nación «cultural», que sería el
significado tradicional, pero que cuenta con un significado «difuso» como lo es
también la palabra «país», y que pueden ser válida tanto para una región, como
para el territorio que la engloba. Por otro lado, estaría una tipología
relacionada con las palabras «Estado» y «Soberanía», es decir, nación
«política», acepción surgida de las ideas ilustradas que
cristalizaron, a finales del S.XVIII tras la Revolución Francesa.
Así pues, históricamente la palabra
nación tendría una significación “cultural” o de “procedencia”, pero con el
liberalismo se produce una “asociación de esta palabra” con la de un
“territorio soberano”, dado que la Nación según se empieza a recoger en las
Constituciones de estos países, pasa a ser soberana del territorio, en
substitución del monarca.
Pero lo que se produce no es la
creación de las naciones, es decir “territorios soberanos”, lo que se produce
es esa asociación de carácter político de la palabra nación. Y es
esta acepción nueva (la nación «política») por la que en
general entendemos hoy esta palabra. Tan clara es esa asociación, que hoy en
día una dictadura por ejemplo es considerada también una nación. Es decir, no
es necesario que la soberanía de un territorio resida en la propia nación.
Volviendo a la pregunta, podría ser
muy breve en la respuesta y contestar que España como unidad política y
territorial existe desde que fallece Juan II de Aragón en enero de 1479 y su
hijo Fernando, que ya era Rey de Castilla, hereda la Corona de Aragón,
surgiendo en consecuencia la Corona o Monarquía de España. Fernando
conjuntamente con su esposa, Isabel I de Castilla dota a su gobierno de un
sistema de gestión global de sus territorios, creando con ese fin Consejos
territoriales y temáticos, con lo cual se da pie al surgimiento de lo que hasta
hace poco se conocía, y se estudiaba, como primer Estado Moderno, y que ahora
lamentablemente es negado mientras se da pie a la confusión constante mediante
el mal uso de términos como Monarquía Compuesta, unión dinástica, etc. Eso
sería hablar del surgimiento de España como nación “política”. Dejando claro
que, con el triunfo del liberalismo, tras la Revolución Francesa, y la
independencia de los Estados Unidos, lo que se produce no es el nacimiento o
creación de las Naciones, lo que se produce es una asociación del término
Nación, que hasta entonces tenía otras acepciones, con un Territorio Soberano,
al pasar la soberanía de los monarcas a la propia nación. Esta palabra sigue
siendo polisémica, aunque lo que entendemos hoy por tal es la de un
Estado-Soberano, independientemente de que la nación sea soberana o no lo sea.
Obviamente España como nación
“cultural”, es anterior y fruto de un proceso histórico y particular que se
da en la Península Ibérica tras la caída del Reino de los Godos.
Y esa sería una respuesta breve. No
obstante, creo conveniente dar una respuesta mucho más larga, y espero de forma
anticipada me disculpes por la extensión, dado que nos encontramos hoy en día
con un grave problema interno en España que es la negación de nuestro país como
entidad histórica. Problema que ya ha arraigado en la docencia de toda índole y
se extiende de forma malintencionada por los actuales e incontrolables fuentes
de desinformación, como acostumbran a ser las Redes Sociales. Y espero que me perdonen
aquellas cuentas que no participan de esta mala difusión y trabajan en el
sentido contrario, y que además son muchas, pero ya se sabe que las mentiras se
venden mejor que las verdades, sobre todo entre aquellos ya predispuestos a
comprarlas y darlas por ciertas.
Decía Margaret
Thatcher, con gran acierto “Europa
nunca será como América. Europa es producto de la historia. América es producto
de la filosofía”
Así que ante tu pregunta es obligado
comentar, en primer lugar, que nuestra España es fruto de la historia, como
tantos otros países de Europa. No se puede hablar por lo tanto de una fecha
determinada en la que nace “España”. Porque, de hecho, ¿de qué estamos
hablando?, ¿desde cuándo se habla de España?, ¿desde cuándo es una unidad
territorial? ¿desde cuándo existe una identificación hacia una comunidad a la
que llamar España? ¿Desde cuándo se utiliza la palabra? Fíjate bien que el que
podamos formular y responder cada una de estas cuestiones en lo que respecta a
nuestro país, es un claro ejemplo y producto de la evolución que ha tenido la
significación de España a lo largo de los siglos.
Ahora bien, es obligado comentar
también, y en segundo lugar, que asistimos de forma lamentable en las últimas
décadas a una especie de “politización” de la historia en la
que la difusión y justificación de determinadas ideologías parecen primar por
encima de la realidad de los hechos acontecidos, y por supuesto, también, de
las realidades históricas de cada época. Esta politización busca la
reinterpretación, y en verdad la mala reinterpretación de históricos conceptos
políticos, creando una gran confusión entre el mundo académico en general y
entre aquella población con cierto interés por conocer la historia de su país.
Y por último es utilizada por gente con escasa preparación académica y con
claras lagunas culturales, pero con un gran afán en defender su ideología por
lo que no dudan en aumentar el esperpento inicial que ha surgido del mundo
académico o por parte de supuestos especialistas en historia, ya sea añadiendo
falacias, como mutilando parcialmente sus fuentes. Estos últimos los podemos
ver y leer cada día en las redes sociales, lo cual no pasaría de anecdótico,
dado que en las mismas se cita gentecilla y gentuza de todos los colores, si no
fuera porque algunas cuentas son incluso aplaudidas por algunos medios de
comunicación.
Es por ello que hoy en día nos
encontramos en medio de debates tan absurdos como el tener que
justificar que España ya existía como unidad territorial y política en fechas
anteriores (y curiosamente tan diversas) como 1716, 1812 e incluso tan
escandalosa como 1978.
Los autores especializados y
académicos que se posicionan por defender este esperpento, lo hacen en base a
una serie de “justificaciones” y “postulados” que curiosamente únicamente
aplican a España, cuando podrían aplicarse a la mayoría de los países europeos.
Ello unido a la orientación política de la que claramente alardean los
susodichos nos evoca a lo ya indicado: se está anteponiendo la ideología a la
realidad de los hechos acontecidos. Y es preocupante, dado que en esta difusión
de la desinformación participan tanto personal docente, como personas que se
autodefinen como historiadores o especialistas, y también gracias a los
cacareados “hispanistas”, de los que no se nos debe nunca olvidar que su
objetivo es vender libros, aún muchas veces por encima de difundir auténticas
falacias históricas.
Si alguien quiere que le de nombres
les puedo decir que hablo por ejemplo de José Álvarez Junco,
de José Luis Corral, de Henry Kamen, y de la mayoría de
mis colegas que ejercen en universidades catalanas anteponiendo su nacionalismo
a la verdad de los hechos.
Una vez realizado estos obligados
comentarios previos vayamos a intentar dar una respuesta, que va ser amplia
dado que es preciso matizar varios conceptos y fases de la historia de España y
que han sido explicados de forma errónea o dando pie a confusión por parte de
los ya indicados.
Ahora preguntémonos ¿qué es
España?
“Con el nombre de Ibería los primeros
griegos designaron todo el país a partir del Rhodanos y del isthmo que
comprenden los golfos galáticos; mientras que los griegos de hoy colocan su
límite en el Pyrene y dicen que las designaciones de Iberia e Hispania son
sinónimas y a sus partes las han llamado ulterior y citerior”. Estrabón, «
Geografía (III, 4, 19)
El término España en un inicio, con
independencia de sus posibles etimologías, es utilizado por Roma para denominar
a la Península Ibérica. En latín Hispania, en “romance” España. Es importante
señalar que es la misma palabra, aunque hoy en día la historiografía utilice
ambas de forma diferenciada, muchas veces de forma justificada, pero otras de
forma abusiva y malintencionada.
España es una comunidad a la cual se
manifiesta el pertenecer una población que es llamada desde fuera, pero también
y autoreconocida por ella misma como española. Este sentimiento de pertenencia
ha evolucionado desde un “etiquetaje” geográfico, hasta una identificación
claramente cultural y política hacia un territorio también claramente
diferenciado y soberano.
De España pues se puede hablar desde
hace milenios, no obstante, como ya se ha indicado esta palabra ha ido
evolucionando con el paso del tiempo.
¿Qué significa la palabra? No lo podemos afirmar con seguridad. De las posibles
etimologías de Hispania-España, atendiendo al posible origen fenicio sería
“tierra del norte” o “tierra de metales”
“España viene del vascuence
ezpaña”, es decir labio, según indicaba Miguel de Unamuno.
Gayo Valerio
Catulo nos hablaba de la
España cuniculosa (‘conejera’), es decir Hispania tierra de
conejos, (también a través de un posible origen fenicio de la palabra) tal
y como figura en las alegorías de monedas romanas.
Otra etimología curiosa es la
siguiente:
El número de la Revue des Deux
Mondes, correspondiente al 15 de mayo de este año (1902), traía un trabajo
de M. Víctor Bérard sobre Los orígenes de la Odisea. En
el mismo según Bérard la Isla Perejil, el islote con la que compartimos statu
quo con Marruecos, y que por el cual mantuvimos un conflicto diplomático serio
en 2002, es la que daría origen a la palabra España:
“I-spanea no es más que la Isla de Kalypso, la Isla del
Escondrijo, Perejil es la que era en un principio Ispania y no fue sino por
error o por una extensión de sentido por lo que este nombre pasó al continente
vecino”
La palabra Hispania-España desde
sus inicios va evolucionando y pasa a significar desde una ubicación geográfica
a una división administrativa de Roma, la Dioceseis HISPANIARUM. Y más tarde a
una unidad política y diferenciada como es el Gothorum Regnum, que llega a
asociarse al Spania Regnum.
Hispania era un concepto geográfico para asignar a la Península, pero en los últimos
años del Reino Godo se vislumbra una tendencia a usar Hispania en sentido
político como sinónimo para todo el reino. Este sentido político se encuentra
sobre todo en las obras de Isidoro de Sevilla y de Julián de Toledo.
Después la palabra España
también es utilizada para evocar la pérdida de este Reino, creándose una
comunidad a la que se manifiestan pertenecer por parte de los reinos cristianos
surgidos durante el periodo denominado «Reconquista», y finalmente para
denominar a la reunificación o restauración de la pretendida unidad.
En todo este proceso evolutivo España
seguirá siendo también la Península hasta que se comienza a utilizar de forma
más amplia el término Península Ibérica a partir del S. XVIII. Nos encontramos
que con la Unión de Castilla y Aragón existe una España “geográfica”, una
España “cultural” (o pertenencia a una comunidad que comparte un pasado común)
y finalmente una España “política” que se produce con la unión de ambas Coronas,
y que inicialmente no incluía ni a Navarra, ni a Portugal, ni a Granada, los
cuales eran los deditos que según Pedro Martir de Anglería, cortesano al
servicio de los Reyes Católicos, le faltaban a la Corona de España.
De estas «tres» Españas,
finalmente quedará una que es la España «política» que acabará diferenciándose
de la España «geográfica». Esta última pasará a denominarse Península Ibérica.
La España «política» no va a incluir más a Portugal tras su separación en 1640,
quedando también debido a ello la España «cultural» desligada de nuestro país
vecino y ya vinculada únicamente con lo que hoy llamamos España.
Observemos las siguientes citas para
verificar esta evolución:
“Los hispanos tienen preparado el
cuerpo para la abstinencia y la fatiga, y el ánimo para la muerte” Pompeyo
Trogo S.I a.C
En el S:II d.C,, el lusitano Cayo
Apuleyo Diocles, gladiador famosísimo, era inmortalizado en una lápida en Roma,
en la que se indicaba que era de NATIONE HISPANO
El obispo hispano-romano Hidacio,
testigo de la caída de Roma en Hispania:
“Los bárbaros que habían penetrado en
las Españas, las devastan en lucha sangrientas”
Referente a Spania, provincia
bizantina S.VI-VII, existe la llamada Lápida de Comenciolo que se encuentra
actualmente en el Museo Arqueológico de Cartagena,
“Quien quiera que seas, admira la
difícil altura de estas torres, el vestíbulo de la ciudad, fortificado con una
puerta doble, y, a derecha e izquierda, los dos pórticos, y los arcos a los que
se superpone una cámara curva y convexa. El patricio Comenciolo, enviado por el
emperador Mauricio contra los enemigos bárbaros, mandó hacer así todas estas
cosas. General del ejército de Hispania, y grande por su valor, así Hispania
siempre se alegrará por tal gobernante, mientras los polos giren y el sol
circunde el orbe. Año VIII de Augusto. Indicción VIII. (años 589-590 d.C.)”
San Isidoro de Sevilla en su Laus
Spaniae del año 624:
“Eres, oh España, la más hermosa de
todas las tierras que se extienden del Occidente a la India; tierra bendita y
siempre feliz en tus príncipes, madre de muchos pueblos. Eres con pleno derecho
la reina de todas las provincias, pues de ti reciben luz el Oriente y el
Occidente. Tú, honra y prez de todo el Orbe; tú, la porción más ilustre del
globo. En tu suelo campea alegre y florece con exuberancia la fecundidad
gloriosa del pueblo godo.”
Declamación de San Julián, Arzobispo
de Toledo, del año 673. San Julián recoge la rebelión del general Flavius
Paulus contra el Rey Wamba.
“¿Dónde está aquella satisfacción
intolerable, con que decías a todo el mundo que para resistir a un puñado de
tus hombres no bastaba toda la nación Hispana?”
“Acuérdate que en tus delirios se
movió contra ti un ejército no de toda Hispania, sino de un solo rincón de este
Reino, y luego (…) Los hispanos con su Rey supieron vencerte: supieron domarte
y sujetarte”.
Crónica de Alfonso III, del año 866:
“Confiemos en que en esta pequeña
colina esté la salvación de España, y la restauración del ejército godo»
Historia legionensis, siglo XII:
“Diré cuánta decisión hubo [en
Alfonso] para acrecentar el reino de España y luchar contra los bárbaros,
enumerando cada una de las provincias arrancadas de sus sacrílegas manos y
devueltas a la fe de Cristo”
Crónica compostelana S.XII:
(La Reina Urraca) se postró en el
suelo y extendiendo las manos elevó al Señor esta oración con piadoso afecto: “…te
pido suplicante y te ruego que el Reino de España, heredado felizmente de mi
padre Alfonso, pero después gravemente desolado y perturbado por todas partes
por el cisma del tirano aragonés ”
“Fuertemente quiso Dios a España
honrar,
cuando al santo apóstol quiso aquí
enviar;
de Inglaterra y Francia la quiso
mejorar,
sabed, no yace apóstol en todo aquel
lugar.
Como es la mejor de sus vecindades,
así sois mejores los que en España
moráis,
sois hombres sesudos, mesura
heredáis,
de esto por todo el mundo mucha fama
ganáis”
Poema Fernán González – Elogio a
España. S.XIII
Haciendo referencia a la batalla de
las Navas de Tolosa, 1212 en la “Estoria de España d’Alfonso X de Castella,
S.XIII” se pone en boca de Alfonso VIII de Castilla la siguiente manifestación:
“Apartose otro dia con los de Aragón
et portogaleses et gallegos et asturianos, essos que y vinieron, et dixoles así
el rey don Alfonsso, Amigos, todos nos somos ESPANNOLES et entraronnos los
moros la terra por fuerça et conqueriennosla”
También en la misma Estoria de España
encontramos la siguiente loa:
“Entre todas las tierras del mundo
Espanna a una estremança de abondamiento et de bondad más que otra tierra
ninguna ¡Ay Espanna! non a lengua ni engenno que pueda contar tu bien […]”.
Muntaner en su crónica 1325-1332:
“Pues estos cuatro reyes que él
nombraba de España, los cuales son una carne y una sangre, marchasen acordes,
poco habrían de temer a cualquier otro poder del mundo”
Referente al Concilio realizado en
Constanza en 1414 se habla y se convoca a las cinco naciones que
componen Europa Inglaterra Alemania Francia Italia y España. Al
respecto los embajadores catalanes dirigiéndose al Rey de Aragón citan
pertenecer a la Nación de España.
Observando estas manifestaciones de
diferentes momentos de la historia de la Península observamos que hay una
evolución de la palabra España desde una ubicación geográfica hacia la idea de
pertenencia de una comunidad, que es la que se manifiesta durante la Edad Media
y que tan extensamente recogía José Antonio Maravall en Concepto
de España en la Edad Media de 1964.
Observemos ahora un claro salto
distintivo en cuanto al uso de la palabra España, que es el uso del mismo para
una entidad territorial en la que no estaba Navarra, o Portugal. Es decir, hay
una España “política”, otra que es la “cultural” que incluye a todos los reinos
cristianos no incorporados a la surgida unidad, e incluso una España
“geográfica” que sigue siendo la Península Ibérica, es decir su uso inicial.
Representación de los Reyes
Católicos.
Luis Correa, escribe en 1513: La
Conquista de Navarra por el Duque de Alba
“Y el Señor de Lizaru (de Guipúzcoa)
arremetió con gran alegría diciendo ¡España, España!”
Según el mismo Correa el Duque de
Alba en 1512 se dirigía así a los pamploneses:
“Rey Católico de España, mi señor…” y
“no es menester que lo diga yo, Dígalo España”
Otra referencia significativa de Juan
de Valdés que en 1535 escribe su Diálogo de la lengua.
“Portugal está apartada de la Corona
España”
Más referencias en las que se
manifiesta un sentimiento que sobrepasa el meramente geográfico
«La Araucana», 1569, de Alonso de
Ercilla
«Suenan voces de victoria:
¡ESPAÑA! ¡ESPAÑA!”
En el diccionario de 1611 “Tesoro de
la lengua castellana o española de Sebastián Cobarrubias”. Pág. 560. Se da el
siguiente significado para la palabra nación:
“NACION, del nombre lat. natio, is.
Vale Reyno, o Provincia estendida, como la nación Española”
1598. Lope de Vega en «La
Dragontea». «¿Por qué te falta, España, quien lo diga?»
Cervantes en «la gran sultana«:
«Español sois sin duda..Y lo soy, lo soy..y aún después de muerto 80 siglos»:
Calderón de la Barca, 1640 “El sitio
de Breda”: «los Españoles nunca vuelven con cobarde infamia de adonde
una vez llegaron»
En Historia de los Hechos del
serenísimo Señor Don Juan de Austria, en el Principado de Cataluña, parte I,
escrita por Francisco Fabro Bremundan, se citan hechos de 1652 en la hoy ciudad
de Tarrasa (Barcelona) en los que se recogen que la juventud de esta entonces
Villa, gritaban a la voz “Viva España” mientras ondeaban bandera con la Cruz de
Borgoña.
En 1707 se publica en Barcelona
“Justicia y Conciencia en la causa del señor Carlos Tercero (Que Dios Guarde)
arregladas según toda ley natural, divina y humana. Ajustadas Para el tribunal
de Dios y de los Hombres. Presentadas por los fieles, leales y
verdaderos españoles.”
En 1701 se publica Nenias
Reales por la muerte de Carlos II, escrito por catalanes. En la
descripción de los territorios de varias coronas europeas se aclara que
Portugal no es España. Se verifica que se ha producido una separación de lo que
es España como Península, de España como Unidad Política…
Pedro Rodríguez de Campomanes, quien
llegó a ser Presidente del Consejo de Castilla se dirigía de esta forma a un
valenciano, en 1777 “Todos somos españoles, formamos una misma nación”
En las Cortes de Cádiz. Muñoz Torrero
«Estamos hablando como si la nación española no fuese una, sino que tuviera
reinos y estados diferentes» Y sólo somos una. Es menester que todas estas
divisiones (antiguo régimen) deban desaparecer con el objeto de garantizar la
igualdad.
A partir de estas citas, quedaría
claro que España como nación “cultural” existe desde hace siglos y, en fechas
anteriores incluso a la de su unificación territorial.
También a través de los testigos
recogidos queda evidente que existe una entidad política desde finales del
S.XV, que puede o no incluir a Portugal y de la que se manifiestan formar parte
sus habitantes, siendo así reconocidos también en el extranjero
A pesar de ello desde el ámbito de
los “susodichos” (aquellos que niegan la existencia histórica de España), se
insiste en negar la evidencia. Ellos crean confusión al pretender
explicar sistemas de organización de la Edad Moderna a partir
de sistemas organizativos contemporáneos, pero, curiosamente aplicándolos
únicamente a España. Con lo cual llegan al absurdo de que España no existía en
fechas diversas y disparatadas tales como 1716, 1812 o 1978. Curiosamente nunca
encontramos un debate entre partidarios de 1716 y los de 1812.
Es extraño también como los que nos
dicen que España nace en 1716 por la aplicación de los Decretos de Nueva Planta
(los cuales no parecen haber leído) no tienen reparos en afirmar que España les
invadió. Es decir, un país que no existía hasta entonces les invadió… Realmente
curioso.
En 1701 la Diputación del General se
dirigía a Felipe V con la siguiente proclama “La Monarquía de España
una, entera e indivisible”. No está nada mal, para una entidad que no
existía.
También es curioso cómo puede nacer
una Nación en cuanto alguien escribe en un papel que es soberana. Curioso
porque si es así, España nace en 1812, desparece en 1814, resucita en 1820,
desparece en 1823, renace en 1837…y por lo que tendríamos que decir que con
Franco España no existía.
«La polisemia de nación lleva
lastrando la capacidad de ponerse de acuerdo acerca del futuro del reino de
España desde el momento mismo en que se aprobó la Constitución de 1978» Camilo
José Cela
Se ha abandonado el querer entender,
por parte de este mencionado sector de petulantes académicos y autoproclamados
especialistas (que misteriosamente cuentan con una legión de seguidores ávida
de permanecer en la ignorancia), que lo que hoy entendemos por un Estado
Soberano (una nación en su acepción “política”), es un sistema “hijo” del
liberalismo con el cual se implanta el Nuevo Régimen que disfrutamos
actualmente y el cual pone fin a un sistema heredado del feudalismo. Las
unidades políticas previas a la revolución francesa (o independencia de los
EEUU), eran unidades perfectamente reconocidas por sus contemporáneos. Sí, eran
unidades típicas del antiguo régimen, con un sistema de relaciones,
legislación, administración, etc.… diferente a la mayoría de las naciones
actuales. Porque estas unidades eran fruto de la historia y del proceso de
unificación de cada uno de sus territorios, conservando a menudo las
peculiaridades no sólo territoriales (y hablo también de ciudades), como
también estamentales, en lo que se refiere a privilegios y libertades otorgadas
por algún señor. Pero todo ello no significa que no existieran
como unidades territoriales y políticas. En el S.XVII, por ejemplo, la Corona
de España, o la de Francia eran consideradas unidades políticas, tanto es así
que eran sujeto político en los tratados de paz.
Se empalaga hoy en día mucho el
debate con el empleo abusivo de conceptos como monarquía compuesta, uniones
dinásticas, etc. Términos que deberían servir para ayudar a entender el antiguo
régimen, pero que sin embargo son empleados, por parte del ya mencionado
sector, para negar la existencia histórica de España (y curiosamente sólo de España.)
El primer historiador en utilizar la
fórmula «Estado compuesto» (composite state) para referirse a
las monarquías de los dos primeros siglos de la Edad Moderna fue Helmut G.
Koenigsberger en 1975. Afirmó, que «la mayoría de los Estados del
período moderno fueron Estados compuestos [o de Dominium politicum et regale],
los cuales incluían más de un país bajo el dominio de un solo soberano» (¡Ojo!
la mayoría…) y a continuación clasificó estos Estados en dos
categorías: los Estados compuestos separados entre sí por otros Estados o por
el mar, como la Monarquía de los Habsburgo españoles, la monarquía de los
Hohenzollern de Brandeburgo-Prusia, o la corona inglesa (Sí, Inglaterra…) y los
Estados compuestos continuos como Piamonte y Saboya o Polonia y Lituania. Entre
estos últimos Elliott añade la Francia de los Valois y de los Borbones con su
«mosaico» de pays d’élections y pays d’états (Sí, Francia…)
Después se ha utilizado más el
término monarquía compuesta que el de «Estado compuesto», aunque algunos
historiadores prefieren utilizar sus propias categorías como «reinos múltiples»
(multiple kingdoms) o incluso el de «conglomerado dinástico» (dynastic
agglomerate)
Entendemos a partir de los
«impulsores» de estas categorías de «Monarquía Compuesta» «Uniones dinásticas»
observamos que se aplican a prácticamente todas las coronas europeas de
entonces, no únicamente a España, Sí, Inglaterra y Francia también.
¿Entonces por qué se pretende negar
la existencia de España a partir de etiquetas «artificiosas» que podían ser
también aplicadas a entidades de las cuales nadie pone en duda su existencia? Y
es que de hecho estas categorías rebuscadas y utilizadas para clasificar a las
monarquías de la época no sirven. ¿Por qué? Porque ninguna unidad realmente se
parecía a otra. Todas eran producto de su propia historia. No se puede comparar
la Corona de España con la llamada Mancomunidad Polonia-Lituania. Quizás, aún,
con Francia, y también respecto a ella se mantenían diferencias.
Volviendo al inicio, ni tener
diferentes fueros, diferentes cortes o parlamentos o asambleas, ni tener
fronteras internas, ni ser Rey en un sitio y Conde en otro territorio de la
misma Corona, quería decir que una determinada entidad no existiese. Lo fácil
es hablar de que aquello era el Antiguo Régimen herencia de la historia y
expansión feudal, y dejar de marear al personal con comparaciones
actuales, ya que se está malinterpretando gravemente nuestro pasado y estamos
llegando al absurdo de negar España en el S.XVI cuando precisamente por
entonces era la primera potencia mundial.
Yendo más allá varios autores
contemporáneos pretender querer explicar el Antiguo Régimen mediante
modernidades como «Estado federal, confederación.» y rizando más el rizo, como
en el caso de España, rebautizándola con otro nombre por el cual no la conoció
nadie por entonces. Hablo de denominar a la Monarquía de España con el nombre
del aberrante Monarquía Hispánica. Término que debería ser substituido por los
utilizados en la época, ya sea Imperio Español, o de forma más clara, con el de
Monarquía de España.
Hemos visto que España es producto de
la historia y en cuanto a su acepción “cultural”, al igual que en el caso de la
mayoría de naciones europeas supone un apuro el establecer fechas. No
obstante, y en cuanto al surgimiento de la España “política” si que podemos
aportar algunas fechas concretas en las que a partir de entonces se produce un
hecho significativo. La más significitaiva si cabe se da en 1479 cuando tras
fallecer Juan II se unen las Coronas de Aragón y la de Castilla, y se crea la
Corona o Monarquía de España (o de las Españas), como una entidad territorial
en sus inicios, pero que irá evolucionando a partir de entonces en la creación
de una entidad reconocible tanto en las Coronas extranjeras, como a nivel
interno
Así pues, es a partir de los Reyes
Católicos cuando podemos hablar de España como unidad territorial y política.
Sin embargo, recordemos que ellos se consideraban restauradores, no fundadores
de España. Y es que no podemos explicar nuestra historia desligándola
radicalmente del periodo llamado Reconquista, como tampoco del Reino Godo que
simboliza la España perdida que se pretende recuperar.
El canónigo de Gerona Andreu
Alfonsello, dijo que, con Fernando el Católico, comenzaba “el seu
imperi de les Espanyes”
Fernando fue saludado como “señor
emperador de Spanya” por su baile general en Valencia, Diego de
Torres”
El barcelonés Miquel Carbonell, en su
única carta en castellano, a los pocos días de fallecer Juan II de Aragón,
llamaba a Fernando “señor Rey e Príncipe de las Spanyas”.
Los Consellers de Barcelona, en
referencia a los sevillanos, afirman que ahora todos los vasallos de Vuestra
Alteza “reputam per iermans nostres” (los tenemos por nuestros
hermanos).
En 1493, el Consell de Cent, se
refiere a don Fernando como el “Rey de Spanya, nostre señor.”
Los jurados del Reino de Valencia, en
1479 “serem en frandissima bienaventurança e preservats de molts e
infinits dans que de primer, per no esser Spanya juncta ab la dita casa
sernissima de Aragó, erem molt calumniats e vexats…”
Joan Margarit i Pau, Obispo de Gerona
i Cardenal en su obra “Paralipomenon Hispaniae” de 1479 dice “Subiendo
al trono de vuestros padres y progenitores habéis devuelto con vuestro lazo
matrimonial á las Españas Citerior y Ulterior, aquella unidad que desde el
tiempo de Romanos y Visigodos se había perdido, y no lograron recobrear en
medio de su agitación incesante”.
Nebrija en 1492, en el prólogo de la Gramática de la lengua
castellana dice “En la fortuna y buena dicha de la cual, los
miembros y pedaços de España, que estaban por muchas partes derramadas, se
reduxeron y aiuntaron en un cuerpo y unidad de Reino, la forma et travzón del
cual, así está ordenada, que muchos siglos, injuria et tiempos no la podrán
romper ni desatar (…)”
Maese Rodigo Fernández de Santaella y
Córdoba (1444-1509) en una dedicatoria a
Isbael la Católica dice “Al esclarecida Reyna de España, nuetrra
señora, … Por quien España ha recobrado la corona, fama y gloria entre todas
las naciones…”
El gran capitán se dirige desde Seminara a los Reyes Católicos,
1495, como “A los muy altos y muy poderosos reyes y señores el rey y
reina de España mios señores.”
En el año 1514, el Consejo de
Ciento de Barcelona, en una carta de los magistrados municipales de
Barcelona al Gobernador General de Languedoc “somos súbditos y vasallos
del Rey de España, nuestro señor”
En el Tratado de Blois de
1505 por el cual se acuerda el matrimonio de Germana de Foix con Fernando el
Católico, él es mencionado como Rey de España.
Parece pues comprobado que para
los contemporáneos de los Reyes Católicos se crea la Monarquía de España.
Siguiendo referencias inmediatamente
posteriores:
El barcelonés Tarafa (1495-1565)
deja por escrito que El Rey de don Fernando fue Rey de España desde 1479 muerto
su padre Juan II en ese mismo año.
El navarro Juan de
Palafox (1600-1659), hablando sobre la Monarquía de España según se
recoge en “Semanario Erudito que comprehende Varias Obras Inéditas, Criticas,
Morales, instructivas…” que fue publicado en 1787 dice:
“Y así puede decirse que esta
Monarquía de España la zanjó la sabiduría, y gran juicio de Fernando el
Católico, la formó el valor y zelo de Carlos V, y la perfeccionó la justicia y
prudencia de Felipe II”
Informe de verdaderas noticias per a
lo maior benefici, quietut y gloria de Catalunya, de 1690 “La emulación
que se advierte entre la nación española y la francesa le viene a la Corona de
Castilla por su unión a la Corona de Aragón, que antes de esto, muy amigos
sólían ser los Reyes de Castilla con los de Francia. Nosotros les hemos
encaminado a esta enemistad, y con nuestra unión se ha hecho a los demás
españoles naturales de forma”
En las Cortes celebradas en
Barcelona, en 1706 por el pretendiente a Rey de España, el Archiduque Carlos,
se recoge una declaración de la sucesión a la Monarquía de España. En ella se
habla de la “dichosa continuación de los gloriosísimos Monarcas de la Augusta
Casa de Austria … con la unión de Felipe con la hija de Fernando Rey de Aragón
y de Isabel Reina de Castilla, los cuales habían gobernado la Monarquía de
España.
En 1709 Feliu de la Penya e sus
anales de Cataluña dice
“Isabel, Madre Universal de la
Monarquía Española” . “Fernando, el Rey
ejemplo de Reyes, artífice diestro de la poderosa y célebre Monarquía Española”
En 1760 en el memorial de agravios
entregado a Carlos III por parte de los antiguos de la Corona de Aragón se
comenta:
“Se unió el Consejo de Aragón al de
Castilla, que parece debiera ya llamarse de ESPAÑA, así como después que se
unieron en los señores Don Fernando y Doña Ysabel ambas corona se llamaron, y
se llaman, reyes de España”
Debería quedar meridianamente claro
que para los contemporáneos a los Reyes Católicos sí se unió España, como
también ara las generaciones inmediatamente posteriores. El misterio es porque
para los del susodicho grupo no fue así.
Es evidente que, para los
contemporáneos de Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, España si era una
unidad territorial. Pero también una unidad política. Como ya hemos dicho los
Reyes Católicos se crean una administración global de sus territorios mediante
la creación de Consejos territoriales, como el de Aragón, o temáticos como el
de Inquisición. Más tarde con Carlos V surgirá
el de Estado. Así había un gobierno común para todos los territorios, y en
definitiva una política común para los mismos, un ejército común, una actividad
diplomática común, etc. La Corona de España es a partir de entonces la que
estará en guerra o firmará la paz con las otras potencias extranjeras.
Revisemos algunas citas más al
respecto.
Cortes de Toledo, 1480
“Pues por la gracia de Dios, los
nuestros Reynos de Castilla y de León y de Aragón son unidos, y tenemos
esperanza que por su piedad de aquí en adelante estarán unidos, y permanecerán
en nuestra corona Real. Que así es razón que todos los naturales de ellos
traten y comuniquen en sus tratos y facimientos”.
Francesco Guicciardini, embajador
florentino en España en tiempos todavía de Fernando el Católico, al que por
supuesto conoció y se entrevistó, llegó a escribir Relazione di Spagna
(Relaciones de España), un lúcido análisis de las condiciones socio-políticas
de la Península Ibérica. Guicciardini escribía en 1537-1540 en su obra “Historia
de Italia” en referencia la unión de los Reyes Católicos. “El título de Rey de
España era común, los embajadores eran en común, las guerras se administraban
en común … el gobierno era común”
La Política española se describe
perfectamente en un libro del mismo nombre (Política Española) publicado en
Logroño en 1619 por el Maestro Fray Juan de Salazar. En el mismo se detallan los Consejos que constituyen
la organización del gobierno de la Monarquía de España.
Antes he citado antes como Valdés en
1535 en su Diálogo de la lengua, cita que Portugal está apartada
de la Corona de España. Diferenciación que se aprecia y se recoge
ampliamente en la documentación extranjera de la época.
Una vez separado Portugal de España
nos encontramos con por ejemplo con un documento publicado en Barcelona en 1691
y dirigido a la Diputación del General de Cataluña (la Antigua Generalidad), y
que lleva por nombre el siguiente:
“Procedimientos de los oficiales del
ilustrísimo y fidelísimos señores deputados y Oydores de Quentas del General
del Principado de Cataluña en la aprehensión de diferenes mercadurias, halladas
sobre dos Caravelas Portuguesas, por no aver sido manifestadas”.
Bien pues en el mismo documento se
advierte a la Diputación del General de “no contravenir dichos
procedimientos a los tratados de las Paces entre las Corona de España y
Portugal”.
Jerónimo de Quintana, 1629 “A la muy
antigua, noble y coronada villa de Madrid: historia de su antigüedad, nobleza y
grandeza” cita en referencia a la Monarquía de España “Y toda esta
Monarquía, Imperio y Reinos,se gobiernan y rigen desde Madrid, corazón de
ellos”
Estos son referencias, no obstante,
es sencillo el comprobar como la Corona de España era sujeto político revisando
los tratados de paz entre España y otra Corona. Así como también buscar un mapa político de la época y
comprobar que España figura en el mismo.
Por último, dejo un fragmento de Julián
Marías publicado en El País en 1978 a cuenta del término
“nacionalidades” que se incluye finalmente en el texto de la Constitución y que
sigue generando controversia hoy en día:
“España ha sido la
primera nación que ha existido, en el sentido moderno de esta palabra; ha sido la creadora
de esta nueva forma de comunidad humana y de estructura política, hace un poco
más de quinientos años -si se quiere dar una fecha representativa, sería 1474-
Antes no había habido naciones: ni en la Antigüedad, ni en la Edad Media habían
existido; ni fuera de Europa. Ciudades, imperios, reinos, condados, señoríos,
califatos; naciones, no. Poco después de que España llegara a serlo, lo fueron
Portugal, Francia, Inglaterra; con España, la primera «promoción»; más
adelante, Holanda, Suecia, Prusia;. en un sentido peculiar, Austria, y desde
fines del siglo XVII empieza a germinar algo así como una nación dentro de
Rusia. Italia y Alemania no llegan a ser naciones hasta hace un siglo (aunque
se sentían ya así, social si no políticamente, mucho antes, y verdaderamente lo
eran). Políticamente, las expresiones «Monarquía española» y «Nación española»
han precedido largamente a «España». El Tesoro de la lengua castellana o
española, de Sebastián de Covarrubias (1611), da esta definición: «NACION.
Del nombre latino natio, is, vale reyno o provincia estendida, como la
nación española.» Ricardo de la Cierva, en un artículo impecable, acaba de
recordar lo que ha sido siempre, cuantitativamente incluso, el uso
constitucional de las expresiones «Nación» y «Nación española»”.
Finalizando, podemos hablar pues de
una unidad política y territorial llamada España desde los Reyes Católicos, no
obstante, como decía Emilio Castelar, quien fue presidente de la
República Española.
“Asturias, como en tiempo de Pelayo,
es la bellota que encierra la encina de nuestra nacionalidad”.
Y como advertía Sánchez-Albornoz:
“Sin la Reconquista, nuestra historia
moderna sería inexplicable. Porque esa gran aventura afirmó nuestro talante
nacional”.
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