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Quimbaya
Quimbaya: la gente y el oro en el Cauca medio
Arte y técnica milenaria
La cultura Quimbaya, que
floreció en el área del Cauca Medio en la actual Colombia, es universalmente
reconocida por su extraordinaria maestría en el trabajo de los metales
preciosos. Su legado más visible y admirado se encuentra en las deslumbrantes
piezas de orfebrería que crearon, artefactos que no solo demuestran un dominio
técnico sin igual en su época, sino también una profunda sensibilidad artística
y simbólica. Al adentrarnos en el mundo de los Quimbayas, una de las primeras
preguntas que surge es sobre los materiales que utilizaron para dar vida a
estas obras de arte.
El Material Predilecto: Oro y
la Magia de la Tumbaga
Contrario a la creencia
popular de que utilizaban exclusivamente oro puro, el material principal que
los Quimbayas emplearon para la vasta mayoría de sus creaciones no fue el oro
en su estado más puro, sino una aleación conocida como tumbaga. Esta aleación
consiste en una mezcla de oro y cobre, en proporciones que
variaban significativamente. Generalmente, la tumbaga Quimbaya contenía una
alta proporción de oro, a menudo superando el 50%, pero la presencia del cobre
era fundamental por diversas razones prácticas y estéticas.
https://encolombia.com/educacion-cultura/arte-cultura/civilizaciones/cultura-quimbaya/
La elección
de la tumbaga no era una limitación, sino una decisión estratégica y técnica.
El cobre, al ser añadido al oro, disminuye su punto de fusión, lo que
facilitaba enormemente los procesos de fundición, especialmente la compleja
técnica de la cera perdida. Además, el cobre aportaba mayor dureza y
resistencia a las piezas, haciéndolas menos susceptibles a la deformación que
el oro puro, que es muy blando. Aunque la tumbaga tiene un color más rojizo o
cobrizo que el oro puro, los Quimbayas dominaban técnicas de tratamiento de
superficie, como el "agotamiento del cobre" o "enriquecimiento
del oro", que consistían en sumergir la pieza en soluciones ácidas
(probablemente de origen vegetal o mineral) que disolvían el cobre de la superficie,
dejando una capa exterior de oro casi puro con el característico brillo dorado.
Esto les permitía obtener la apariencia del oro macizo, a la vez que
aprovechaban las propiedades de trabajo de la aleación.
El oro lo
obtenían de las ricas fuentes aluviales de los ríos de su territorio. Su
habilidad no solo radicaba en trabajar el metal, sino también en su extracción
y procesamiento inicial. La tumbaga les permitía optimizar el uso del oro
disponible, un recurso valioso, combinándolo con el cobre, que era más
abundante en la región.
Maestría
Técnica: Forjando la Perfección
La
orfebrería Quimbaya destaca no solo por el material, sino por las avanzadas
técnicas que dominaron. La fundición a la cera perdida (o
moldeo a la cera perdida) fue, sin duda, una de sus técnicas cumbre. Este
proceso complejo les permitía crear objetos tridimensionales de gran detalle y
formas intrincadas que serían imposibles de lograr solo mediante el martillado.
El proceso implicaba modelar la pieza deseada en cera de abejas, cubrirla con
arcilla, calentar el molde para derretir la cera y que esta saliera por
orificios, y luego verter la tumbaga fundida en el espacio vacío. Una vez
enfriado el metal, se rompía el molde de arcilla, revelando la pieza metálica
que luego era sometida a un meticuloso proceso de acabado.
Pero su
repertorio técnico iba más allá de la fundición. También practicaban:
- Martillado y Repujado: Transformar
láminas de metal en formas deseadas o crear relieves decorativos golpeando
el metal desde el reverso.
- Filigrana: Aunque menos
común que en otras culturas, a veces incorporaban hilos delgados de metal.
- Granulación: Adherir
pequeñas esferas de metal a una superficie, una técnica que requiere un
control preciso de la temperatura.
- Pulido: El acabado
final era crucial. Las superficies de muchas piezas Quimbaya son
increíblemente lisas y brillantes, logradas mediante un pulido exhaustivo
que resaltaba el color del oro enriquecido en la superficie.
La
combinación de estas técnicas les permitía crear una vasta gama de objetos,
desde figuras antropomorfas y zoomorfas hasta recipientes ceremoniales y
adornos personales.
El Arte
Quimbaya: Formas, Estilo y Simbolismo
El arte de
la cultura Quimbaya, especialmente su orfebrería, posee un estilo distintivo
que lo hace fácilmente reconocible. Se caracteriza por formas equilibradas y
armoniosas, superficies lisas y un acabado pulido que refleja la luz. Aunque
muchas piezas representan seres vivos, el estilo no es estrictamente
naturalista; a menudo combina la observación de la naturaleza con una
estilización y abstracción que les confiere un aire único.
Los temas
recurrentes en su orfebrería incluyen figuras humanas, a menudo representadas
de forma serena y en actitudes rituales, y figuras de animales, como aves,
murciélagos, felinos, lagartos y serpientes. Estas representaciones
probablemente tenían un profundo simbolismo asociado a su
cosmovisión, sus mitos y sus prácticas chamánicas. Por ejemplo, las figuras de
murciélagos podrían estar relacionadas con la noche, el inframundo o la
transformación.
Entre los
objetos más icónicos de la orfebrería Quimbaya se encuentran los poporos.
Un poporo es un recipiente utilizado para guardar cal (derivada de conchas o
huesos calcinados) que se consume junto con hojas de coca durante rituales. Los
poporos Quimbaya son verdaderas obras maestras de la fundición a la cera
perdida, con formas antropomorfas o geométricas, a menudo rematados con una
tapa y un largo alfiler para llevar la cal a la boca. Su diseño y ejecución
revelan no solo habilidad técnica, sino también la importancia ritual de estos
objetos.
Otros
objetos comunes incluyen:
- Collares y pectorales de grandes
cuentas o placas repujadas.
- Narigueras y orejeras elaboradas.
- Vasijas y recipientes de diversas
formas.
- Figuras de caciques, guerreros o
chamanes.
- Representaciones de animales con
detalles estilizados.
El estilo
Quimbaya Clásico (aproximadamente 500-1000 d.C.) es el más célebre por su
sofisticación y el predominio de la tumbaga de alto contenido de oro con
superficies enriquecidas. Las piezas de este período son las que componen gran
parte del famoso 'Tesoro de los Quimbayas'.
La maestría
técnica y la sensibilidad artística de los Quimbayas no solo
produjeron objetos de gran belleza, sino artefactos que eran portadores de
significado cultural, social y religioso. El oro, para ellos, no era solo
riqueza material en el sentido moderno, sino un metal sagrado asociado al sol,
la vida y el poder espiritual.
Comparando
Materiales y Objetos
Para
entender mejor la elección de la tumbaga, podemos compararla con el oro puro en
el contexto de la orfebrería antigua:
|
Característica |
Oro Puro
(24k) |
Tumbaga
Quimbaya (Alto Oro) |
|
Dureza |
Muy Blando |
Más Duro |
|
Punto de
Fusión |
Alto |
Más Bajo |
|
Maleabilidad/Ductilidad |
Muy Alta |
Alta
(ligeramente menor) |
|
Color
Natural |
Amarillo
Intenso |
Amarillo-Rojizo
(depende de la proporción de cobre) |
|
Facilidad
de Fundición |
Moderada |
Alta |
|
Resistencia
a la Deformación |
Baja |
Moderada/Alta |
|
Acabado
Superficial |
Brillante |
Brillante
(tras enriquecimiento de oro) |
Y la
diversidad de sus creaciones:
|
Tipo de
Objeto |
Función
Principal |
Técnicas
Comunes |
|
Poporos |
Ritual
(consumo de cal con coca) |
Fundición
a la cera perdida, Pulido |
|
Figuras
Antropomorfas |
Ritual,
Funerario, Símbolo de Estatus/Poder |
Fundición
a la cera perdida, Pulido |
|
Figuras
Zoomorfas |
Ritual,
Símbolo de Poder/Espíritu Animal |
Fundición
a la cera perdida, Pulido |
|
Pectorales
y Collares |
Adorno
Personal, Símbolo de Estatus |
Martillado,
Repujado, Fundición (cuentas) |
|
Narigueras
y Orejeras |
Adorno
Personal, Ritual |
Fundición
a la cera perdida, Martillado |
Preguntas
Frecuentes sobre la Orfebrería Quimbaya
¿Utilizaban
solo oro y cobre?
Aunque el oro y el cobre en forma de tumbaga eran los metales predominantes,
ocasionalmente también trabajaron la plata, aunque en menor medida y con menor
sofisticación técnica aparente. El cobre puro también se usaba, a veces para
objetos utilitarios o como componente de la aleación.
¿Qué tan
habilidosos eran comparados con otras culturas precolombinas?
Los Quimbayas son considerados entre los orfebres más avanzados de la América
precolombina, especialmente por su dominio de la fundición a la cera perdida
para crear formas complejas y huecas, y por su técnica de enriquecimiento de la
superficie de tumbaga para lograr el acabado dorado.
¿Dónde se
pueden ver hoy las piezas de orfebrería Quimbaya?
La colección más importante se encuentra en el Museo de América en Madrid,
conocida como el 'Tesoro de los Quimbayas', que fue un regalo del gobierno
colombiano a España a finales del siglo XIX. En Colombia, el Museo del Oro en
Bogotá y museos regionales también poseen importantes colecciones de arte
Quimbaya, incluyendo cerámica y algunas piezas de metal.
¿Qué
representa el estilo 'clásico' Quimbaya?
Se refiere al período de mayor apogeo de su orfebrería, caracterizado por la
sofisticación técnica, el uso intensivo de la tumbaga con alto contenido de oro
y el pulido extremo, creando piezas de gran belleza y realismo estilizado,
especialmente los poporos antropomorfos.
¿El oro
tenía un valor monetario para ellos?
Para las culturas precolombinas como la Quimbaya, el oro no tenía un valor
monetario o de intercambio en el sentido occidental. Su valor era
principalmente simbólico, ritual y social. Estaba asociado al poder, el
estatus, la divinidad y el conocimiento espiritual. Las piezas de orfebrería
eran usadas en ceremonias, como ofrendas, o como insignias de rango.
La
orfebrería de la cultura Quimbaya es un testimonio perdurable de su ingenio, su
profunda conexión con el mundo natural y espiritual, y su capacidad para
transformar los metales en expresiones de belleza y significado. El uso de
la tumbaga, lejos de ser una limitación, fue una elección que les
permitió alcanzar alturas técnicas y artísticas notables, dejando un legado que
sigue maravillando al mundo.
https://calatrava-orfebre.com.ar/cultura-quimbaya-orfebreria/
Los Chibchas
o Muiscas
Figura Muisca Gold
Metropolitan Museum of Art (Copyright)
La civilización Muisca (o
Chibcha) floreció en la antigua Colombia entre el 600 y el 1600. Su territorio
abarcaba lo que hoy en día es Bogotá y sus alrededores. Ganó una fama duradera
como el origen de la leyenda de El Dorado. Los
Muiscas también han dejado un importante legado artístico con su magnífico
trabajo de orfebrería, gran parte de ésta incomparable con otra cultura de las
Américas.
Sociedad y
religión
Los Muiscas
vivieron en asentamientos dispersos a través de los valles de las altas
llanuras andinas en el este de la actual Colombia. Importantes ceremonias
anuales relacionadas con la religión, la agricultura y la élite gobernante
ayudaron a unir a estas numerosas comunidades. Sabemos que dichas ceremonias
involucraban un gran número de participantes e incluía canto, quema de incienso
y música de trompetas, tambores, cascabeles, campanas y ocarinas (flautas
bulbosas de cerámica) Las comunidades también estaban conectadas por el
comercio e incluso hubo un movimiento de talentosos artesanos, especialmente
orfebres, entre ciudades Muiscas.
Fundada por
la legendaria figura de Bochica, quien vino del este y enseñó moralidad, leyes
y artes, la civilización Muisca fue gobernada por caciques con la ayuda de
líderes espirituales. Los Muiscas controlaron y defendieron su territorio con
armas como garrotes, lanzas arrojadizas, flechas y lanzas. Los guerreros
también tenían cascos protectivos, petos blindados y escudos. Los Muiscas
tomaban cabezas de sus enemigos derrotados como trofeos y algunas veces
sacrificaban prisioneros para apaciguar sus dioses. Sin embargo, la guerra era
altamente ritualizada y probablemente a pequeña escala. Existe amplia evidencia
de que, por ejemplo, materias primas como el oro, conchas, plumas, pieles
animales, tabaco, sal, hojas de coco y otros alimentos eran comercializados con
las culturas colombianas vecinas como los Tolimas y Quimbayas. Los bienes
preciosos habrían sido reservados a la élite Muisca, al igual que la caza y la
carne.
Adoradores
del sol, los Muiscas también tenían una reverencia especial por los objetos y
lugares sagrados como rocas, cuevas, ríos y lagunas particulares. En estos
sitios dejaban ofrendas votivas (tunjos) ya que eran considerados
portales a otros mundos. Los dioses Muiscas más importantes eran el dios del
sol Sué y la diosa de la luna Chía. Otro dios era Chibchacum, patrón de los
metalúrgicos y comerciantes. El tipo más común de ofrenda a los dioses eran los
alimentos junto al típico tunjo de serpientes y figuras planas
masculinas, femeninas y animales realizados en aleación de oro que eran
colocadas en los sitios sagrados. Los miembros de la élite de la sociedad
también podían ser enterrados en sitios de importancia religiosa, primero
siendo secados y luego envueltos en muchas capas de textiles finos. Finalmente
eran ubicados en una tumba, sentados
en su asiento de oficio, un pequeño taburete o tianga, y rodeados
de los preciosos bienes que disfrutaron en vida.
Tunjo muisca
Ignacio
Pérez (CC BY-NC-SA)
El Dorado
Los Muiscas
son famosos hoy en día por la leyenda de "El Dorado". Una ceremonia
Muisca realizada en la laguna Guatavita, en realidad una de muchos tipos,
involucraba un gobernante siendo cubierto en polvo de oro que luego era llevado
al centro de la laguna, donde saltaba a las aguas en un acto de limpieza y
renovación ritual. Los súbditos Muiscas también lanzaban objetos preciosos al
lago durante la ceremonia, no sólo oro sino también esmeraldas.
Los
españoles, al escuchar esta historia, dejaron que su imaginación y su ansia de
oro diera un salto más allá de los límites de la realidad y rápidamente una
leyenda surgió sobre una magnífica ciudad construida con oro. Naturalmente,
como nunca existió en primer lugar, la ciudad nunca fue encontrada e incluso la
laguna se ha negado obstinadamente a revelar sus secretos a pesar de varios
costosos intentos a lo largo de los siglos.
Arte Muisca
Las figuras
en el arte Muisca eran frecuentemente transformativas, por ejemplo, un hombre
con los elementos de un ave puede representar las visiones alucinatorias de los
chamanes inducidas por el consumo de hojas de coca o yopo (semillas
trituradas). Animales como los murciélagos, felinos, serpientes, caimanes y
anfibios eran temas populares. Los Muiscas no restringieron su producción
artística al oro, sino que también crearon finos textiles que eran de lana o
algodón, y este último también podía ser pintado.
Los diseños
típicos Muisca incluyen espirales y otras formas geométricas entrelazadas.
También producían cerámica (incluyendo figuras de arcilla) y piedras
semipreciosas talladas. Las mujeres Muiscas no eran sólo hábiles tejedoras de
tela, sino que eran igualmente hábiles en el tejido de cestas y el trabajo de
plumas. La mayoría de ejemplos han sido descubiertos en tumbas y, por lo tanto,
han escapado de la avaricia de los invasores europeos del siglo XVI y a los
ladrones de tumbas posteriores.
Colgante
Muisca de águila doble
Metropolitan
Museum of Art (Copyright)
Para los
Muiscas, el oro era el material de elección, ya que era valorado por sus
propiedades lustrosas y transformativas, y su asociación con el sol. No era
usado como moneda, sino como un medio artístico. El oro era minado de vetas
expuestas y bateado de los ríos de las montañas. El oro y su aleación tumbaga (una
mezcla de oro y cobre con rastros de plata) para hacer tunjos como
figuras y máscaras, recipientes de coca (poporos) con cazos de cal, y
también exquisitas joyas, típicamente pectorales, aretes y adornos de nariz.
Los orfebres Muiscas emplearon un amplio rango de técnicas en su trabajo como
el moldeo a la cera perdida, el dorado por agotamiento que da un acabado de dos
tonos, repujado, soldadura, granulación y filigrana. El oro también era
convertido en láminas delgadas martillando sobre yunques o sobre moldes de
piedra usando un martillo ovalado de piedra o metal.
Quizás una
de las más finas piezas Muiscas y sólida evidencia de la ceremonia de El
Dorado, es una balsa de aleación de oro en la que se colocan unas figuras, una
de las cuales es más larga y, con un tocado, es indudablemente "El
Dorado". Fue descubierta en una cueva cerca de Bogotá y era un tunjo.
La pieza mide 10 x 20 cm, con la figura principal teniendo 10 cm de altura y
ahora reside, junto a muchas de las mejores piezas Muiscas que se conservan, en
el Museo del Oro del Banco de la República en Bogotá,
Colombia.
Bibliografía
- Elisenda Vila
Llonch. Beyond El Dorado. British Museum Press, 2013.
- Jones, D.M. Mythology
of the Incas. Southwater, 2007.
- Jones, D.M. The
Complete Illustrated History of the Inca Empire. Lorenz Books,
2012.
- Kubler, G. The Art and Architecture of Ancient America, Third
Edition. Yale
University Press, 1984.
https://www.worldhistory.org/trans/es/1-13898/civilizacion-muisca/
La
civilización Tairona
Hombre
murciélago Tairona
Jastrow
(Public Domain)
La civilización tairona, una
de las tribus de la familia chibcha, floreció en Colombia septentrional entre
el 200 y el 1600 d.C. Al igual que los muisca de Cundinamarca, los taironas
fueron conocidos por su pericia en la artesanía y la metalurgia, especialmente
en la orfebrería. Ocuparon principalmente la región de la Sierra Nevada de
Santa Marta, en el actual Magdalena, dejando abundante evidencia arqueológica
de su estilo de vida, que era sorprendentemente moderno visto desde la
perspectiva de su aislamiento relativo respecto a civilizaciones más
desarrolladas.
RESUMEN
HISTÓRICO
Los taironas
fueron tan hábiles en la agricultura como en la metalurgia. Hallazgos
arqueológicos, que se remontan al año 200 d.C., demuestran que tenían
conocimiento y habilidad en el cultivo en terrazas, construcción de canales y
bases de piedra. Sin embargo, no es por eso por lo que se les llegó a conocer,
sino por sus excepcionales destrezas bélicas, que los convirtieron en una de
las tribus más difíciles de colonizar por los conquistadores españoles
quienes habían sido capaces de derrocar los imperios inca, azteca y maya sin
mucho esfuerzo. Los taironas terminaron peleando con los conquistadores durante
más de 75 años.
No es de
sorprender que muchos españoles se convirtieran en admiradores y escribieran
relatos acerca de esta misteriosa y todopoderosa tribu que se resistía a la
influencia occidental. Muchos cronistas registraron el modo de vida del tairona,
sus sistemas de comercio, sus creencias religiosas y su, aparente, falta de
interés en el valor monetario de los metales preciosos. Por lo tanto, no es muy
sorprendente que se crea que los taironas están relacionados con la tribu
muisca, al compartir ambas el mismo sistema de división de poder y una creencia
en el significado espiritual del oro.
YACIMIENTOS
IMPORTANTES
Los taironas
tuvieron que abandonar sus asentamientos hacia mediados del siglo XVII y los
bosques se tragaron la mayoría de sus huellas. Sin embargo, todavía han quedado
algunas como testimonios de su notable cultura.
Uno de sus
asentamientos más famosos era la Ciudad Perdida. Conocida localmente como
Teyuna, fue fundada alrededor del 800 d.C., 600 años antes que Machu Picchu. Es uno de
los sitios arqueológicos precolombinos más importantes en Sudamérica. Accesible
por una larga y agotadora caminata a través de un denso follaje y unos 1.200
escalones de piedra, se cree que albergó entre 2.000 y 8.000 personas. Hasta
ahora, solo se ha excavado una parte de la otrora magnífica ciudad. Los
hallazgos han sido extraordinarios: unas 250 terrazas de piedra y barro que
sirvieron como plataformas para casas, esparcidas a través de 300.000 metros
cuadrados de terreno con una frondosa vegetación. Las excavaciones más
recientes también han desenterrado una serie de objetos fascinantes:
ornamentos, ofrendas de oro, cerámica e incluso instrumentos musicales.
Otro
yacimiento, Pueblito, está ubicado cerca de la costa del Caribe. Según las
investigaciones, contiene al menos 254 terrazas y alojaba una población de
cerca de 3.000 personas. En el pasado solía haber numerosas aldeas y caseríos
esparcidos por todo el valle, formando una gran red que incrementaría el
comercio y otros negocios. De hecho, los taironas incluso se involucraron en la
producción de sal, según lo encontrado en Chengue, una pequeña villa pesquera.
SOCIEDAD
Los taironas
tenían un sistema de gobierno basado en la religión. Sus gobernantes eran una
parte de la élite chamánica que afirmaba ser capaz de controlar las fuerzas de
la naturaleza, el cosmos y todos los pensamientos y acciones humanas. Una de
las creencias principales del pueblo tairona era el proceso de transformación,
un típico intercambio de poder chamánico. Creían que las almas de los chamanes,
al limpiar sus mentes y cuerpos, con largos períodos de ayuno y extenuantes
danzas rituales, podían trascender la condición humana mortal y adquirir
conocimiento de regiones desconocidas del cosmos, inaccesibles para los demás.
De ahí que los chamanes eran considerados los jefes de la tribu y tratados con
gran respeto, además eran responsables de reunir los ejércitos, controlar la
agricultura, cuidar del bienestar del tairona e, incluso, supervisar la red de
comercio por trueque. Los taironas creían que los chamanes podían salir de sus
cuerpos y obtener el conocimiento de otras criaturas, lo cual inspiró su
metalurgia. Se creía que muchos de los ornamentos encontrados en sus
asentamientos eran de personas convertidas en animales feroces tales como la
famosa estatuilla del “hombre murciélago” que representa a un chamán
convirtiéndose lentamente en un murciélago.
ARTE Y
RELIGIÓN
Las
creencias religiosas del tairona, como en muchas de las tribus en aquel
período, influenciaban mucho su metalurgia y arte. Como el “hombre murciélago”,
muchos de sus pendientes y corazas abundaban en figuras de hombres que
aparentemente se transformaban en temibles criaturas, especialmente aves de
presa, cocodrilos y serpientes. Estos ornamentos no solo representaban el
estatus de quien los llevaba, también eran símbolos de sus supuestos poderes.
Campanas de
tumbaga de la civilización tairona
MetMuseum
(Copyright)
En aquellos
tiempos, la transformación era un concepto en el que todas las tribus de la
familia chibcha creían y se esforzaban en llevarlo a cabo. Los murciélagos eran
considerados como uno de los animales más poderosos entonces, los taironas
hicieron todo lo posible para parecerse a ellos. Se han encontrado vestimentas
usadas para simbolizar dicha transformación en las tumbas de los dignatarios
líderes del período tairona. Según los investigadores del Banco de la
República, Colombia: “la ornamentación de sus viseras metálicas era una alusión
a las membranas dentro del oído del murciélago, las narigueras cilíndricas
elevaban la nariz para hacerla parecida a los orificios nasales de ciertas
especies de murciélagos y los ornamentos sublabiales imitaban la carnosidad del
labio inferior del animal.
A diferencia
de lo que mucha gente tiende a creer, la antigua Colombia no fue solo un centro
de excelente orfebrería en oro, también de la cerámica. Los objetos de cerámica
más antiguos extraídos del área ocupada por los taironas se fecharon hacia el
2500 a.C., aunque se cree que prosperaron después del año 200 d.C. Otra
conexión con los muisca parece ser la similitud en el trabajo del oro. Ambas
tribus hablantes del chibcha tenían la misma variedad de ofrendas para sus
deidades e incluso tenían casi el mismo tipo de tunjos. Los tunjos son
estatuillas hechas de tumbaga, una mezcla de oro, cobre y plata, que suelen
mostrar a los miembros de la tribu en su vida cotidiana. Otro aspecto
interesante de la modernidad de los taironas es que los estudiosos creen que la
tribu tenía libertad para los divorcios. También sus prácticas religiosas eran
muy similares a las de sus contrapartes actuales, los kogui o cogui o kággaba,
y se prolongaban por días, involucrando principalmente deliberación,
masticación de coca y meditación profunda.
Cita este
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Panda, P.
(2016, December 05). Tairona Civilization. World History Encyclopedia. Retrieved from https://www.worldhistory.org/Tairona_Civilization/
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Prapti. "Tairona Civilization." World History Encyclopedia. World
History Encyclopedia, 05 Dec 2016. Web. 03 Aug 2022.
Bibliografía
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2. Book on Demand, 1931.
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