martes, 9 de junio de 2026

 

LAS RELIGIONES A.C.


https://pijamasurf.com/2015/06/satan-y-sus-acolitos-ilustraciones-ocultistas-de-siglo-xviii/

INTRODUCCIÓN

En años recientes, mucho se ha escrito acerca de los cambios, la evolución y la continuidad de la cultura material desde el periodo Paleolítico hasta la época romana, cuando empezaron los testimonios escritos de la Europa occidental. Los desplazamientos de pueblos, el aumento del comercio, el avance de la civilización: todo esto se ha trazado con precisión considerable. El periodo Paleolítico Superior de Europa se ha vinculado con el Capsiense, que es de origen africano, y rápidamente se está colmando la laguna existente entre las civilizaciones paleolítica y neolítica. El aspecto material de la vida ha recibido la máxima atención, pues son muy numerosos los restos concretos del hombre primitivo. También se han estudiado las artes pictóricas y plásticas de los periodos más remotos y, a partir de las artes y artesanías, se ha podido seguir el desarrollo mental de los pueblos paleolíticos y neolíticos. Mas la religión de aquellos antiguos tiempos ha sido totalmente descuidada, salvo unas cuantas referencias a diosas madres y a costumbres funerarias. El estudioso de las antiguas religiones comienza en la temprana Edad del Bronce del Cercano Oriente, pasando por alto completamente la Europa occidental en la Edad de Piedra; concluye con la introducción del cristianismo, ya que el estudio de esta religión es conocido como teología. Y, sin embargo, hay una continuidad de creencias y rituales que se puede seguir desde el periodo paleolítico hasta los tiempos modernos. Y sólo por el método antropológico puede avanzar el estudio de las religiones, sean antiguas o modernas.

     La actitud de todos los escritores hacia la época poscristiana en Europa, especialmente al acercarse a la Edad Media, ha sido la del eclesiástico, el historiador, el artista, el erudito o el economista. Hasta ahí, el antropólogo se ha confinado a los periodos precristianos o a los salvajes modernos. Empero, la Europa medieval ofrece al estudioso de la humanidad uno de los mejores campos de investigación. En este trabajo de investigación sólo hemos seguido una línea de investigación antropológica: la supervivencia de un culto indígena europeo y la interacción entre éste y la religión exótica que finalmente se impuso. Seguimos el culto al “dios cornudo” a través de siglos, a partir de los prototipos paleolíticos, y hemos mostrado que la supervivencia del culto se debió a la supervivencia  de las razas que adoraban a aquel dios, pues esta creencia no habría podido sostenerse contra las invasiones de otros pueblos y religiones si un estrato de la población no hubiese sido lo bastante robusto como para mantenerla viva.

     Si examinamos minuciosamente los testimonios, resulta claro que este estrato consistió en los descendientes de las razas del Paleolítico, del Neolítico y de la Edad del Bronce. El pueblo paleolítico era de cazadores; los pueblos neolíticos y de la Edad del Bronce fueron pastores y agricultores. Entre todas estas razas fue preeminente el dios cornudo, pues tanto entre cazadores como entre pastores los animales eran esenciales para la vida. Tras la introducción general de la agricultura, el dios cornudo siguió siendo una gran deidad, y no fue destronado ni aun con la llegada de la Edad del Hierro. Sólo al surgir el cristianismo, con su doctrina fundamental de que toda deidad no cristiana era un demonio, cayó en descrédito el culto al dios cornudo.

     La idea de dividir el poder del más allá en poder, uno bueno y uno malo, pertenece a una religión avanzada y compleja. En los cultos más primitivos, la deidad misma es autora de todo, sea bueno, sea malo. El monoteísmo de las religiones antiguas es muy marcado: cada pequeño asentamiento o grupo de asentamientos tenía su deidad única, masculina o femenina, cuyo poder era idéntico al de sus fieles. El politeísmo parece haber surgido con la amalgamación de las tribus, cada una con su propia deidad. Cuando una tribu con su propia deidad era masculina se fusionaba con una tribu cuya deidad era femenina, la unión de los pueblos quedaba simbolizada en su religión por la unión de sus dioses. Cuando, por infiltración pacífica, un dios nuevo desbancaba a uno antiguo, se decía que era hijo de su predecesor. Pero cuando la invasión era bélica, la deidad vencedora quedaba investida con todos los atributos buenos, mientras que el dios de los vencidos quedaba en un lugar inferior y era visto por los conquistadores como causante del mal y, por consiguiente, a menudo era más temido que su propia deidad legítima. En el antiguo Egipto la caída de la posición de alto dios a la de “demonio” queda bien ejemplificada en el dios Set, que en tiempos anteriores fue tan dador de todo bien como Osiris, pero después fue execrado que, salvo en la ciudad de su culto particular, su nombre y su imagen fueron rigurosamente destruidos. Al estudiar al dios cornudo hay que tener en la mente este hecho: la caída de la condición de dios a la de demonio.

     Poco conocemos del hombre paleolítico, aparte de sus instrumentos líticos, de sus cavernas con pinturas y esculturas, de sus huesos grabados, y de unos cuantos esqueletos. Vivió en cavernas en condiciones glaciales, como lo muestran los animales descubiertos con él. Es seguro que había cierto tipo de ceremonia religiosa o mágica en que la parte primordial era desempeñada por un hombre con cuernos, presumiblemente un dios. Igualmente seguro es que tuvo que haber un culto del principio femenino, pero en el culto al dios cornudo esto aparecerá sino en una etapa muy posterior.

     De la religión del periodo Neolítico no se conoce nada en la Europa occidental, salvo sus ritos funerarios. Los dioses no han dejado huella reconocible, aunque ciertas figuras femeninas posiblemente representen diosas. Pero al llegar la Edad del Bronce encontramos al dios cornudo por toda Europa, de la oriental a la occidental. Las tribus feroces que introdujeron la Edad del Hierro destruyeron la mayor parte de la civilización anterior, y posiblemente también a sus habitantes, salvo los descendientes de los pueblos neolíticos y de la Edad del Bronce que aun vivían en las marismas y las colinas, donde la agricultura no encontraba por entonces terreno propicio y donde la gente de los valles temía aventurarse. Aunque los hombres de las marismas fuesen impotentes contra las nuevas armas, parece que lograron aterrorizar a los invasores. Si hubo guerra entre las dos razas, fue una guerra de guerrillas, en que la gente pequeña tenía ventaja sobre los lentos agricultores. A la postre, debió de establecerse cierto tipo de relación. Ya se debiera al comercio y a la exogamia el hecho de que el culto al dios cornudo se reintrodujera entre los agricultores, o que, como parece más probable, el pueblo de la Edad del Hierro hubiera acogido el culto en su propio hábitat o en su lenta marcha a través de Europa, lo seguro es que conservó su posición como alto dios.

     No es improbable que el aquel periodo la cruz fuese utilizada por los conquistadores como método mágico de atemorizar y de poner en fuga a los pueblos de las colinas. La cruz ya se empleaba como símbolo sagrado en la Edad del Bronce en la Europa oriental, y a la Edad del Hierro corresponde la Cruz de Whiteleaf, tallada en la cal de las colinas de Chiltern, donde pudiese ejercer su poder protector contra los moradores de las tierras altas. En todos los relatos de hadas y brujas, sólo la cruz tiene poder contra ellas: los más sagrados de los demás objetos y emblemas cristianos no ejercen efecto. Todavía en el siglo XVII, Sinistrari d´Ameno declara que “es un hecho maravilloso e incomprensible que los íncubos no obedezcan a los exorcistas, no teman a los exorcismos, no reverencien las cosas sagradas, que al acercárseles no les causen el menor pavor…Los íncubos soportan todas estas pruebas [que ahuyentan a los malos espíritus] sin darse a la fuga ni mostrar el menor temor; a veces se ríen de los exorcismos, atacan a los propios exorcistas y rasgan las vestimentas sacras”.(1)Concluyó, por tanto, que eran mortales y tenían almas como los hombres. Parece bastante concluyente el testimonio de que el arraigado temor a la cruz no se refiere al símbolo cristiano, sino que se remonta a un periodo varios siglos anteriores al cristianismo.

     La religión romana no echó raíces en la Gran Bretaña, y recibió poca atención en las Galias. Los romanos dieron nombres latinos a las deidades británicas y galas, pero la religión no se romanizó, y ningún dios romano se estableció por completo en el occidente de Europa. Las antiguas deidades continuaron con pleno vigor, sin arredrarse ante la influencia extranjera. El templo construido en la cúspide del Puy de Dôme fue dedicado a un dios llamado Mercurio por los romanos; sus adoradores lo conocieron como Dumus; Cernnunos, a pesar de su nombre latinizado, se encontraba por doquier en las Galias. Pocos nombres de las deidades indígenas de la Gran Bretaña han sobrevivido, y su ritual recibió escasa atención por parte de los cronistas romanos.

     Al arribar por primera vez el cristianismo a la Gran Bretaña llego del Occidente y se estableció entre el pueblo, no entre los jefes. Siglos después otros misioneros llegaron del Este. Para entonces, la Iglesia Cristiana se había vuelto más organizada, más dogmática, más dedicada al proselitismo. Por tanto, su principal ataque no fue contra el pueblo sino contra las familias reales, particularmente contra las reinas, cuya influencia era bien comprendida. Sin embargo, el paganismo recibió continuos refuerzos en las invasiones sucesivas de pueblos paganos: daneses, normandos, anglos, jutos y sajones que llegaron a quedarse. Al juzgar la historia del cristianismo temprano en Inglaterra debe recordarse siempre que el pueblo que lo llevó a las costas del este fue un pueblo de extranjeros, que nunca se amalgamaron por completo con los aborígenes. Agustín era italiano, y durante más de un siglo ningún britano ascendió a los altos cargos de la Iglesia. Teodoro de Tarso, con ayuda de Adriano el Negro organizó la Iglesia en Inglaterra en el siglo VII; italianos y otros extranjeros ocupaban los cargos superiores. La misión agustiniana y sus sucesoras se centraron en los gobernantes, y mediante éstos impusieron su religión exótica a un pueblo empecinado y renuente. Esto quedó muy claro durante el reinado de Canuto, cuya conversión fue apenas dos generaciones anteriores a la conquista normanda; en su celo por su nueva religión, Canuto trató de suprimir el paganismo.

     Ninguna religión desaparece tan súbitamente como lo han afirmado los partidarios de la teoría de la conversión completa. El constante influjo de paganos a lo largo de varios siglos contrapesó con creces al pequeño número de cristianos emigrantes. El país debió de ser, por tanto, pagano con gobernantes cristianos y una aristócrata cristiana. Un caso paralelo es el de España bajo los musulmanes, ahí los gobernantes eran de una religión, el pueblo de otra, y la religión popular organizada por el poder civil rechazó el culto de imposición. Sin embargo, en Inglaterra, la conquista final fue de los normandos, cuyo gobernante era de la misma religión que el rey al que venció; pero el pueblo normando, como el inglés, en gran parte era de la vieja fe, y la conquista estableció poca diferencia respecto a la posición relativa de las dos religiones. Por tanto, aunque los gobernantes profesaban el cristianismo, la gran masa del pueblo seguía a los antiguos dioses, y aún en los altos cargos de la Iglesia los sacerdotes atendían frecuentemente a las deidades paganas tanto como al Dios cristiano y practicaban ritos paganos. De este modo, en 1282 el sacerdote de Inverkeithng encabezó la danza de la fertilidad en torno al atrio de la iglesia; (2) en 1303, el obispo de Coventry, como otros miembros de su diócesis, rindió homenaje a una deidad en forma de animal; (3) en 1453, dos años antes de la rehabilitación de Juana de Arco, el prior de Saint-Germain-en-Laye ofició los mismos ritos que el obispo de Coventry. (4) Todavía en 1613 De Lancre puede decir, hablando de los Bajos Pirineos, “la mayor parte de los sacerdotes son brujos”, (5) mientras madame Bourignon en 1661 registra en Lille, que “nunca se vieron asambleas tan numerosas en la ciudad como estos sabbaths, a los que llegaba gente de toda calidad y condición, jóvenes y viejos, ricos y pobres, nobles y plebeyos, pero, especialmente, toda suerte de monjes y monjas, sacerdotes y prelados”. (6) El aspecto político de la organización queda bien ejemplificado en el juicio de las brujas de North Berwick que, a instancia de su “maestro”, trataron de matar a Jacobo VI. Otro ejemplo se encuentra entre los State Papers isabelinos: (7) “El nombre de los confederados contra Su Majestad, que en varias y diversas ocasiones conspiraron contra su vida y que diariamente se confederan contra ella, Ould Birtles el gran diablo, Darnally el brujo, Maude TwoGood la hechicera, la vieja bruja de Ramsbury”.

     Guillermo I el conquistador asoló casi la mitad de su nuevo reino; la repoblación de las zonas deshabitadas parece efectuada, en gran parte, por los descendientes de la cepa del Neolítico y la Edad del Bronce, que se salvaron de la matanza por lo remoto e inaccesible de sus moradas. Éstos fueron los lugares en que floreció la antigua religión; y sólo muy gradualmente pudo establecerse siquiera una pequeña conformidad exterior con el cristianismo, y aun así, por medio de concesiones de parte de la Iglesia, se permitieron ciertas prácticas, se conservaron ciertas imágenes, aunque frecuentemente bajo distintos nombres.

     La Reforma parece haber ejercido el mismo efecto sobre la Gran Bretaña que la conquista mahometana sobre Egipto. Los musulmanes encontraron al cristianismo establecido en los pueblos de la cuenca del Nilo donde aún existía un paganismo degradado entre la población agrícola. La religión del Islam se extendió por el país como un incendio: hizo conversos principalmente entre los paganos, no entre los cristianos. En la Gran Bretaña el atractivo de la Reforma, como el tractivo del aún más fanático islamismo, se ejerció sobre la población pagana, pero con esta diferencia: en Inglaterra las condiciones políticas lo llevaron, asimismo, a las clases altas. Fue entonces cuando más marcada se hizo la línea divisoria entre cristianismo y paganismo, pues la antigua religión fue quedando gradualmente relegada a las clases inferiores de la comunidad y a quienes vivían en partes remotas, lejos de todo centro de civilización. (8)

     Los registros de la Edad Media muestran que el antiguo dios fue conocido en muchas partes del país, más para el cronista cristiano era el enemigo de la nueva religión, y por tanto había que equipararlo con el príncipe del mal, en otras palabras: con el demonio. Esta concepción, según la cual un dios distinto al del cronista debía ser malo, no se confina al cristianismo ni a la Edad Media. San Pablo, en la primera Epístola a los corintios, expresó la misma opinión al escribir: “Lo que los gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios…No podéis beber en la copa del Señor, y en la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (I Cor., 10:20-21). El autor del Apocalipsis se muestra igualmente definitivo cuando llama “silla de Satanás” al magnífico altar de Zeus que se encuentra en Pérgamo: “Yo sé tus obras, y dónde moras, donde está la silla de Satanás” (Apoc., 2: 13).

     En 1613 Sebastián Michaelis hablo sin ambages: “Los dioses de los turcos y los dioses de los gentiles son demonios, todos ellos”. En la India, hindúes, mahometanos y cristianos se unen llamando “diablos” a las deidades de las tribus aborígenes. Los mansos y apacibles yezidis de la Mesopotamia moderna, cuyo dios encarna en un pavo real o en una serpiente negra, son estigmatizados como “adoradores del diablo” por sus conciudadanos musulmanes. Todavía en el siglo XIX misioneros cristianos de toda denominación, que partían a convertir paganos en cualquier parte del mundo, solían hablar del pueblo entre el que habitaban como adoradores de demonios, y muchos hasta creían que aquellos a los que predicaban estaban condenados a los fuegos del infierno a menos que se convirtieran al Dios cristiano. A los dioses de los paganos se les atribuían con frecuencia poderes mágicos malignos, que misteriosamente podían comunicar a los sacerdotes. Contra semejante poderes del infierno, los propios misioneros cristianos se sentían fortalecidos por los poderes celestiales. Y la creencia en que el demonio había sido vencido por el arcángel Miguel, apoyado por todas las fuerzas del Todopoderoso, les daba valor en la lucha (9)

     El estudio de la antropología ha modificado ha modificado gran parte de este pueril método de considerar las formas de la creencia religiosa de otra raza o de otro país. Considerar el islamismo, el budismo o el hinduismo como invención del Malo parecería ridículo en la época actual, ya aun los fetiches y las imágenes de las razas más salvajes son tratados con respeto, como sagrados para sus adoradores. Pero aunque no hay dificultad en comprender el hecho de que existen religiones “paganas” fuera de Europa, entre los cristianos sigue habiendo un sentimiento poderoso de que el cristianismo es tan esencialmente europeo que después de su introducción ninguna otra religión había conseguido perdurar. Sin embargo, las pruebas nos llevan a una conclusión totalmente distinta. Casi hasta la época de la conquista normanda las catas legales muestran que aun cuando los gobernantes fuesen cristianos en forma nominal, el pueblo era abiertamente pagano. Es posible que la prohibición de la Iglesia de representar la crucifixión de un cordero obedeciera a deseo de diferenciar al Dios cristiano del dios pagano. El cordero, animal con cuernos, podía confundirse con la deidad cornuda de los paganos.

     La desolación del país por el Conquistador no aumentaría la estima del cristianismo a ojos de la desventurada población, y la antigua religión debió sobrevivir aunque sólo fuese como protesta contra los horrores causados por los adoradores del nuevo Dios. El número de veces que, según fama, el “demonio” apareció durante el reinado del Rojo sugiere esto claramente.

     En el siglo XIII la Iglesia inauguró su prolongado conflicto contra el paganismo en Europa, declarando que “la hechicería” era una “secta”, y además herética. Sólo en el siglo XIV se enfrentaron las dos religiones. En 1303 el obispo de Coventry logró librarse, probablemente porque pertenecía a las dos des, pero el siguiente conflicto llegó hasta las últimas consecuencia.

     El siglo XV marca las primeras grandes victorias de la Iglesia. Empezando por los juicios celebrados en Lorena en 1408, la Iglesia procedió triunfalmente contra Juana de Arco y sus seguidores en 1431, contra Gilles de Rais y su coven en 1440, contra las brujas de Brescia en 1457. A finales del siglo el poder cristiano estaba tan bien establecido que la Iglesia pensó que había llegado el momento de lanzar un ataque organizado, y en 1484 el papa Inocencio VIII publicó su Bula contra “las brujas”. Durante los siglos XVI y XVII continuó la batalla. Los paganos entablaron valerosamente el combate; aunque condenados de antemano contra un enemigo implacable y sin escrúpulos, disputaron cada palmo del campo de batalla. Al principio, la victoria se inclinó haca los paganos, pero la política cristiana de obtener influencia sobre gobernantes y legisladores fue irresistible. ¿Cuáles pudieron ser los sentimientos de aquellas desventuradas víctimas hacia el decantado Dios de Amor, Príncipe de la Paz, cuyos partidarios los condenaban a la tortura y a la muerte? No es de sorprender que se aferraran a su antigua fe y padeciesen agonías indecibles antes que negar a su dios.

EL DIOS CORNUDO (10)

La representación más antigua que se conoce de una deidad se halla en la caverna de los Trois Frères, en Ariège, y data del periodo Paleolítico Superior. La figura es de un hombre envuelto en la piel de un ciervo. La piel del animal cubre todo el cuerpo; manos y pies están trazados como si se los viera a través de un material transparente, informando de que la figura es de un ser humano disfrazado. El rostro es barbado, grandes y redondos los ojos.

     El hombre con astas se encuentra dibujado en la parte superior de la caverna; debajo y en torno suyo hay representaciones de animales, pintados con la característica del artista paleolítico. Por la posición relativa de todas las figuras, parece evidente que el hombre predomina y que se encuentra en el acto de desempeñar alguna ceremonia que concierne a los animales. La ceremonia parece consistir en una danza con movimiento de las manos y de los pies.

     El periodo en que fue pintada es tan remoto que ya no es posible hacer conjeturas sobre su significado, salvo por la analogía de ejemplos históricos y modernos. Sin embargo, tales ejemplos son tan numerosos que parece indudable que el hombre representa al dios encarnado que, al celebrar la danza sagrada, causa el aumento de la especie animal en cuya guisa aparece.

     Aunque el hombre-ciervo es la más importante de las figuras cornudas del periodo Paleolítico, en pequeños objetos de hueso y cuerno hay muchos dibujos más pequeños de hombres con máscaras y cuernos. Estas figuras habitualmente están representadas con los cuernos de una cabra o de un ante, y danzan solas o en grupos. La única representación paleolítica de una figura humana encontrada en Inglaterra es el conocido grabado en hueso de un hombre enmascarado con cabeza de caballo, que fue descubierto en la caverna de Pinhole, en Derbyshire.

     El arte del periodo Paleolítico tuvo un fin súbito y completo antes de la época neolítica. Fue completamente borrado en Europa y parece no haber ejercido influencia sobre periodos posteriores. El hombre del Neolítico ha dejado pocos restos artísticos; sus figuras humanas son casi invariablemente de mujeres, y el hombre enmascarado no aparece. Pero cuando se llega a la Edad del Bronce volvemos a encontrar al ser humano cornudo, que aparece primero en el Cercano y Medio Oriente, es decir en Egipto, Mesopotamia y la India. En el Cercano Oriente las figuras pueden ser masculinas o femeninas, y los cuernos son de ganado vacuno, de ovejas o cabras. (11) No se encuentran astas de ciervo, posiblemente porque no había ciervos en aquellas tierras, o porque eran tan escasos que no tenían importancia para la alimentación del pueblo.

     Los dioses con cuernos fueron comunes en Mesopotamia, tanto en Babilonia como en Asiria. La cabeza de cobre descubierta en una de las tumbas de oro de Ur es muy antigua, posiblemente anterior a la primera dinastía egipcia. Mide cerca de la mitad del tamaño natural, y su estilo y elaboración muestran una etapa avanzada del trabajo en metal. La cabeza tiene dos cuernos, número que en un periodo ligeramente posterior habría indicado que se trataba de una deidad inferior, pues durante muchos siglos la posición de una deidad en el panteón babilónico se mostró por número de sus cuernos. Los grades dioses y diosas tenían siete cuernos, y ésta es, acaso, la razón de que se nos diga que el cordero divino del Apocalipsis tenía justamente siete cuernos. Las deidades babilónicas con dos cuernos son tan numerosas que parece probable que originalmente fueran las deidades de los habitantes primitivos y que hubieron de resignarse a un lugar inferior al ser introducidos los grandes dioses; éstos recibieron más cuernos que las deidades menores, para mostrar su posición superior. Los cuernos eran señal de divinidad. Cuando el rey o sumo sacerdote asirio aparecía como el dios Asur con la reina, la suma sacerdotisa, como su consorte Astarté, el número apropiado de cuernos lucía sobre los tocados reales: la pareja real era considerada la encarnación de las deidades. Cuando Alejandro Magno se elevó por encima de los dioses de la Tierra, transformándose en dios, llevó cuernos como signo de su divinidad, y de allí su nombre en el Corán, Dhu´l Karnain: el que tiene dos cuernos. En Egipto sus cuernos fueron los de Amón, el dios supremo. (12)

     A lo largo de las edades del Bronce y del Hierro aparecen en Egipto deidades con cuernos. El ejemplo más antiguo tiene rostro de mujer y cuernos de búfalo; se trata de la planchuela de pizarra de Narmer (13) habitualmente identificada con el primer rey histórico de Egipto. Vale mencionar, que con excepción del dios Mentu, los cuernos de bovinos sólo aparecen en cabezas de diosas, mientras que los dioses tienen cuernos de ovino. El jefe de los dioses cornudos era Amón, originalmente deidad local de Tebas, y después dios supremo de todo el país. Habitualmente se le representa en forma humana, con los cuernos curvos del carnero tebano. Herodoto dice que en la gran fiesta anual de Tebas la figura de Amón aparecía envuelta en piel de carnero. Una de las más importantes de las deidades egipcias es Khnum, dios del distrito próximo a la primera catarata; era un dios creador, y se lo representaba como ser humano con cabeza de oveja y cuernos horizontales. Pero el más grande de todos los dioses de Egipto fue Osiris, que parece haber sido el faraón en su aspecto del dios encarnado.


Fuente: https://sites.google.com/site/oantigoexipto/deuses-exipcios

     En los relatos del nacimiento divino de los reyes egipcios el futuro padre del hijo divino, el faraón, visita a la reina bajo la forma del dios Amón, llevando todas las insignias.

     Las figuras indias del dios cornudo, encontradas en Mohenjo-Daro, son de la más primitiva Edad del Bronce. La más notable es la de un hombre con cuernos de toro en la cabeza, sentado con las piernas cruzadas y, rodeado de animales. En los relieves Pashupati tiene tres caras, pero en las figuras de bulto tiene cuatro. Semejante representación constituye un ingenuo intento por mostrar un dios que lo ve todo, y se encuentra en Europa: en Jano con sus dos o cuatro caras.

 


Pashupati (Señor de los animales)

Fuente: https://evelynebaldan.wordpress.com/shiva/pashupati/


En Roma, el dios Jano (Janus) era el dios de la astronomía, la arquitectura y quien presidía los puentes y las puertas. El también habría inventado el uso de los barcos para los largos viajes y no solamente para la pesca costera.

Fuente: http://www.adivinario.com/magia_426_Jano.php

     El más conocido, por obra de las leyendas dramáticas anexas a su culto, fue el toro de Minos, el Minotauro de Creta. Tenía forma humana con cabeza y cuernos de toro, y se le rendía culto con danzas sagradas y sacrificios humanos.


Fuente: http://www.labolab.net/mitologia/el-laberinto-de-creta/

     El carácter sagrado del carnero en el Egeo en la primitiva Edad del Bronce se manifiesta en la leyenda de Hele y Frixo.


Hele y Frixo

Fuente: http://www.serrestv.gr/tv/article_read.php?a=3171

     Eran hijos de una familia a los que se señalaba como víctimas cuando se necesitara hacer sacrificios humanos. El sacrificio de Hele se consumó ahogándola, pero Frixo escapó por medio del animal divino (el carnero), al que después sacrificó, posiblemente como sustituto de sí mismo.

     De los dioses cornudos de la Grecia continental, Pan es el más conocido para el mundo moderno. Su universalidad se muestra en su nombre mismo, el cual indica la época en que fue la única deidad de su propio lugar.

     Todas sus representaciones son tardías, posteriores al siglo V a. C.; pero aún en sus formas más tempranas sus características son las mismas: rostro largo y estrecho, barba puntiaguda, pequeños cuernos y patas de macho cabrío. Las escenas de su culto lo muestran seguido por una procesión danzante de sátiros y ninfas, mientras él toca la flauta. Aunque nuestro conocimiento de él sólo se remonta a la tardía Edad del Hierro, su culto es de gran antigüedad, y parece ser originario de Grecia.

     Cuando Roma inició su carrera de conquista se hicieron registros escritos de los dioses de la Europa occidental, y estos registros muestran que una deidad cornuda, a la que los romanos llamaron Cernunnos, fue uno de los dioses más grandes, tal vez la suprema deidad de las Galias, su importancia se manifiesta en el altar descubierto debajo de la catedral de Notre Dame, en París.

Cernunnos es considerado el dios principal de los celtas continentales, señor de la naturaleza, de los animales, de la fruta y del grano, y dispensador de la fertilidad.

Fuente: http://asturiense.blogspot.mx/2011/10/cernunnos-el-senor-cornudo-del-bosque.html 

     Al considerar los testimonios de Britania hay que tener presente la cercanía de las Galias y el constante desplazamiento de pueblos entre una costa y otra. El principal conocimiento del dios cornudo en las islas británicas procede de registros eclesiásticos y jurídicos. Como éstos fueron hechos exclusivamente por cristianos, generalmente sacerdotes, siempre es muy marcada la tendencia religiosa.. Los propios adoradores eran analfabetos y no dejaron registros de sus creencias. El testimonio más antiguo del hombre enmascarado y cornudo en Inglaterra se encuentra en el Liber Poenitentialis (14) de Teodoro, que fue arzobispo de Canterbury desde el año 668 hasta el 690 y que gobernó la Iglesia de Inglaterra con ayuda de Adriano el Negro.

     Esta fue una época en que –si hemos de creer a los cronistas de la Iglesia- Inglaterra se hallaba prácticamente cristianizada, y sin embargo Teodoro clama contra cualquiera que “ande como ciervo o toro, es decir, se haga pasar por un animal salvaje y se vista con la piel de un animal de rebaño, poniéndose la cabeza de las bestias; aquellos que en tal guisa se transforman en la apariencia de un animal salvaje tienen pena de tres años, porque esto es diabólico”. Tres siglos después el rey Edgardo (15) descubre que la antigua religión era más común que la fe oficial, y pide que “cada cristiano acostumbre celosamente a sus hijos al cristianismo”.

     La gran influencia que tuvieron en Inglaterra los paganos normandos, encabezados por Sweyn y por Canuto, y en Francia encabezados por Rollo, debió ser un terrible golpe para el cristianismo en la Europa occidental, pese a la llamada conversión de los soberanos. Aunque la nueva religión no dejaba de ganar terreno, la antigua recuperó a muchos “conversos”. Esto ocurrió especialmente entre los sajones del Este, el reino más poderoso d los siglos VII y VIII. Los reyes sajones del Este debieron ser muy irritantes para los misioneros cristianos. En 616 falleció Seberto, rey cristiano, fue sucedido por sus tres hijos, que mantuvieron la antigua religión y expulsaron a los cristianos. En 664, el rey Sighere y la mayor parte de su pueblo rechazaron el cristianismo y volvieron a la antigua fe. El rey Redualdo tenía en el mismo templo un altar para sacrificar a Cristo, y otro más pequeño para ofrecer víctimas a sus otros dioses. Al término del siglo IX el poderoso reino de Mercia se hallaba bajo el imperio de los “paganos” daneses, y Penda, uno de los más grandes monarcas mercianos, se negó a cambiar de religión y murió como había vivido, pagano devoto. (16)

     En Normandía, Rollo, después de su conversión, hizo grandes donativos a iglesias cristianas, pero al mismo tiempo sacrificó sus cautivos cristianos a sus viejos dioses. Escandinavia, siempre en contacto con la Gran Betraña –Noruega conservo las Hébridas hasta 1263-, logró oponerse al cristianismo hasta el siglo XI. Sweyn, el hijo de Haroldo, fu bautizado en la infancia, pero al crecer volvió a la antigua fe y entabló una guerra religiosa con su padre cristiano.

     Hasta la conquista normanda, el cristianismo en Inglaterra no fue más que una delgada capa sobre un subyacente paganismo. Los anteriores siglos de arzobispos y obispos cristianos no habían logrado más que arrancar una conformidad exterior a los soberanos y jefes, mientras el pueblo y muchos de los sacerdotes llamados cristianos continuaban en su paganismo.

     P. de Lancre, (17) inquisidor en el país de Labourd, Bajos Pirineos, escribió en 1613 que “había un gran diablo, que es el señor de todo, y al que ellos adoran”; también registró el testimonio de una de sus víctimas: (18) “el diablo les hizo creer que era el verdadero Dios” y dice como declaración general (19) “Nuestras brujas en su mayoría tienen a estos demonios por dioses”. En Orleans en 1614 dicen al diablo: “Te reconocemos como nuestro señor dios, nuestro creador”. Como consecuencia hoy se cree que el pueblo pagano rindió culto al príncipe del mal, aunque en realidad simplemente practicaba el culto de una deidad no cristiana.

     La máscara ritual de dios encarnado o de su sacerdote se encuentra en muchos lugares después del periodo Paleolítico. Además del dios danzante se encuentran las pequeñas figuras enmascaradas y cornudas. En la llamada Planchuela de Caza del Egipto predinástico, (20) la figura de un hombre disfrazado de chacal tocando una flauta trae a nuestra memoria el disfraz de perro negro del diablo europeo. Una máscara de chacal correspondiente a la XXVI dinastía, cerca del siglo VII a.C., está hecha en cerámica, evidentemente para llevarse sobre la cabeza.


Fuente: http://www.fascinioegito.sh06.com/anubis.htm

     El nombre de la gran deidad pagana variaba de acuerdo con el país en que se practicaba el culto. En el Cercano Oriente sus nombres aparecen desde tiempos antiguos; aún no se puede leer el nombre de la deidad india, pero su nombre tradicional sobrevive; en Grecia y en Creta los testimonios son posteriores a los de Egipto y Babilonia. El gran dios galo fue llamado Cernunnos por los romanos, lo que en el habla inglesa fue Herne, o más coloquialmente “Old Hornie”, el Viejo Cornudo.

     En el norte de Europa, el antiguo Neck o Nick, que significa espíritu, se había ganado hasta tal punto el afecto del pueblo que la Iglesia fue obligada a aceptarlo, y lo canonizó  como San Nicolás, que en Cornualles aún conserva sus cuernos. El Puck inglés es el Boucca galés, que se deriva directamente del eslavo Bog, dios, o de la misma raíz. La palabra Bog es un buen ejemplo de la caída del dios supremo a una condición inferior, pues se ha convertido en el Bogey inglés y en el Bogle escocés.

     Muchos de los nombres de los demonios parecen ser diminutivos. Así, entre el grupo de brujas alsacianas procesadas entre 1585 y 1630, los nombres del dios, fueron Hämmerlin, Peterlin y Kochlöffel. Según De Lancre, el nombre del dios vasco era Jauna o Janicot. A este último lo consideró como un diminutivo y dice que significa “petit jean”, y que las brujas de los Bajos Pirineos lo aplicaban a Cristo. (21)

     Los primeros padres de la Iglesia se refieren a una estatua de Simón levantada en Roma –Simón, se empleaba para el gran maestro, fuese para los familiares, que también eran llamados diablos- durante el reinado de Claudio. Se ha descubierto en la base de la estatua una dedicatoria al antiguo dios de los sabinos, Semo Sancus. Esta importante deidad era el dios de la fertilidad, como lo implicaba su nombre, Semo; y como tal, el nombre pudo difundirse por las Galias y Britania llevado por los romanos.

     Las brujas de Aberdeen, juzgadas en 1597,(22) llamaban Christsonday a su gran maestro. Anro Man confesó que “Christsonday se le acercó, bajo la apriencia de un hermoso ángel de blancos ropajes y dijo que era un ángel y que debía confiar en él y llamarlo señor y rey”. Y, asimismo: “El diablo tu amo, al que tu llamaste Christsonday y supusiste que era un ángel y ahijado de Dios –aunque tiene la ira de Dios e imperio sobre la reina de Elfin- se manifiesta si se pronuncia la palabra Benedicite y desaparece si se pronuncia la palabra Maikpeblis. Asimismo, afirmaste que la reina de Elfin tiene predominio en todas las artes, pero Christsonday es el amo y tiene todo el poder bajo Dios”. Yo supongo que el nombre de Christsonday es una confusión de Christus Filius Dei, es decir: Cristo, el hijo de Dios, siendo considerado Dei como nombre personal por sus adoradores.

     En Guernsey el nombre del dios era Hou. Los nombres de las muchas islas pequeñas del grupo de islas del Canal están compuestos con el nombre de esta oscura y semiolvidada deidad; ejemplos son Lit-hou, Jet-hou, Brecq-hou. Es posible que el dios galés Hu Gadarn, Hu el Poderoso, pueda relacionarse con esta deidad.

     La continuidad de la religión pagana a través del periodo medieval no puede refutarse, pues e la encuentra viva hasta el momento actual. La más interesante supervivencia moderna del dios cornudo aparece en la Feria de Puck, en Killorglin, condado de Kerry.


Fuente: http://www.cdlidd.es/feria-puck-irlandesa-y-expiacion/

     La fecha original era Lammastide, es decir, el 1 de agosto, fecha de uno de los cuatro grandes sabbaths de la antigua religión. El cambio de fecha al 11 ó 12 de agosto obedece a la alteración efectuada en el calendario en 1752. Los frecuentadores de la feria se reconciliaron con el cambio porque ahora su fecha cae entre la exposición de caballos de Dublín y las carreras de Tramore y, por tanto asistir a las tres celebraciones. Es posible que alguna clase de festividad acompañara a los grandes sabbaths, pues en 1609, dice De Lancre: Le sabbaths est comme une foire de marchands. (23)

     El Puck que dio nombre a la feria es un macho cabrío. Se trata de un animal salvaje, que vive en las colinas y es atrapado con el único propósito de presidir la fiesta. Originalmente, el privilegio de entregar el macho para la ceremonia era de una familia, aunque en años recientes no sea así.

     El primer día de la feria es llamado día de reunión Gathering Day. Las multitudes se pasean por las calles del pueblo y los callejones de la feria, bebiendo y disfrutando. La plaza del pueblo es en todo momento el centro de la fiesta. Y al atardecer, pero antes de la puesta del sol -5:30 p.m.-, empieza la procesión del macho cabrío. Consiste en una banda de flautistas, seguida por un carromato en que va el macho Puck, atado a una pequeña plataforma. Va adornado con guirnaldas en torno al cuello y lo atienden cuatro niños vestidos de verde. Una niña vestida y coronada como reina pone en la cabeza del macho una corona de lentejuelas y una guirnalda de flores en torno a su cuello. Entonces el macho cabrío, es levantado con cuerdas y poleas hasta lo alto de la estructura, donde se queda hasta el término de la feria. Cuando el animal ha llegado hasta arriba, un hombre proclama por medio de un megáfono: El rey Puck de Irlanda.

     El segundo día es el clímax del festival. Las escenas, aunque hoy se limitan a simples borracheras, muestran que en tiempos antiguos éste era uno de aquellos festivales orgiásticos tan comunes en los cultos primitivos.

     El tercer día, el día de dispersarse Scattering Day, bajan al macho cabrío y lo dejan libre, sólo para volver a atraparlo, de ser posible para que sea el rey del año siguiente.

     Como ya lo citamos en la pag. 17, el nombre Puck es derivado de la palabra eslava Bog, que significa Dios. Así pues, parece claro que esta ceremonia del rey Puck de Irlanda es una supervivencia del culto al rey divino, el dios encarnado, con un animal como sustituto del hombre. Sugerimos que una parte de la ceremonia original fue la edificación y coronación de un nuevo rey, con ritos y ofrendas, y que los festejos y otros ritos practicados por entonces eran emblemáticos de su poder como dador de alimentos y de todas las demás formas de fertilidad. Los niños vestidos de verde y la reina con su corona sugieren un hada, es decir, un origen neolítico.

     Como no hay rastros del sacrificio del animal, es claro que esta ceremonia no es vestigio del sacrificio del  hombre divino. Hoy día es la única conocida deificación y coronación de un rey.

EL SACERDOCIO (24)

En todas las religiones organizadas, incluso en las de la -cultura inferior-, hay sacerdocio, y cuanto más organizada es la religión, mas sistematizado se vuelve el sacerdocio. El clero primitivo parece haber estado compuesto en gran parte por mujeres. Al cambiar la religión, los hombres fueron adueñándose de la práctica del ritual. Cuando una religión está en decadencia y una nueva va ocupando su lugar, las mujeres siguen fieles a ella y continúan los viejos ritos, obligadas entonces a actuar como sacerdotisas.

     En las pinturas paleolíticas sólo hay una escena que puede identificarse como ceremonia religiosa celebrada por varias personas. Se encuentra en Cogul, en el nordeste de España, y representa una danza de nueve mujeres en torno a una figura masculina, que está de pie.

Roca dels Moros de Cogul (Lleida, España).

Fuente: http://elcarrodehenoac.blogspot.mx/2011/03/un-ensayo-mas-sobre-el-teatro.html

     Cotton Mather, en su relato de las brujas de Salen, en 1692, (25) afirma que “las brujas dicen que se forman casi a la manera de las iglesias congregacionalistas, y que tienen entre ellas bautismo, última cena y oficiantes, que en forma abominable se asemejan a los de nuestro Señor”.

Fuente: http://www.angelfire.com/extreme/genio/heroes/cottonheroe.html Visto en agosto 2016.

Mather jugó un papel más importante aún en los Juicios de Salem. Sus sermones y escritos avivaron las llamas de la histeria colectiva sobre la brujería. Declaró firmemente que el Diablo estaba trabajando en Salem y que las brujas debían recibir los castigos más duros.

     Su declaración queda abundantemente aprobada en las declaraciones de los juicios, y el sacerdocio puede reconocerse en los covens. (26) Quizá a este organismo se refiere Reginal Scot (27) cuando dice que la bruja había de pasar tres ceremonias de admisión:

1.     Cuando aceptaba la invitación del demonio para ingresar a la sociedad, “consienten en privado, y no acuden a la asamblea de las hadas”,

2.     El orden de su empleo o profesión es doble: uno solemne y público, el otro secreto y privado y

3.     Esto parece indicar que tras la pública profesión de fe, como la que habían que hacer todos los conversos, la sacerdotisa era admitida en un rito especial y privado.

     De Lancre afirma: “Hay dos tipos de brujas:

1.     Brujas que, habiendo abandonado a Dios, se dedican a elaborar estupefacientes y venenos.

2.     Brujas que han hecho una renuncia expresa de Jesucristo y de la fe y se han entregado a Satanás. Éstas obran milagros.” (28)

     Este cuerpo de personas fue especialmente estigmatizado como grupo de brujas en los siglos XVI y XVII, y para distinguirlas los cronistas cristianos hurgaron en sus vocabularios, en busca de las invectivas y los epítetos más denigrantes. Los adjetivos predilectos para aplicar a las brujas y sus actos eran: infernal, diabólico, demoniaco, abominable y horrible. Puede lograrse un efecto horripilante cuando van acompañados por mayúsculas. Así Magia Negra tiene una apariencia más siniestra que las mismas palabras escritas en caracteres ordinarios; Altar Infernal levantado sobre Columnas Infernales o una Bruja Rampante asistiendo a un sacramento diabólico, parece más terrible que si la descripción fuese hecha en un lenguaje moderado. Del mismo modo, el Jefe o Gran Mastro provocaba más horror si se le llamaba Satanás, Enemigo Malo, Enemigo de la Salvación o el Príncipe de las Tinieblas.

     Hubo un gran número de seguidores, de la antigua fe que nunca comparecieron ante los inquisidores, pues al parecer la persecución fue dirigida principalmente contra los miembros de los covens, que eran vistos como adoradores del diablo y enemigos de Cristo, y acusados de practicar ritos infernales y de tener trato con los poderes del averno.

     El número de miembros de un coven nunca variaba: siempre eran 13; es dcir doce miembros y el dios. En los distritos pequeños sólo había un coven; donde los medios de comunicación eran fáciles y numerosa la población, había un coven en cada aldea, pero en lugar del dios mismo había un hombre o una mujer que actuaba en lugar del gran maestro y en su nombre dirigía las ceremonias. Cuando todos los covens se reunían en magnos sabbaths, y el gran maestro se hallaba presente en persona, se llamaba “oficiales” a los sustitutos.

     El número 13 parece haber tenido algún significado especial en épocas precristianas. Mencionaremos sólo dos casos:

       i.          Rómulo, que fue, a la vez, rey y dios encarnado, se hizo rodear por doce lictores. Precristiano y por tanto su leyenda no puede estar contaminada por creencias cristianas y

     ii.          Hrolf, el héroe danés, siempre iba acompañado por sus doce guerreros. En la época cristiana, aunque fuese pagano

     Por lo tanto los convens surgieron antes de la introducción del cristianismo en el mundo.

     El dios encarnado, llamado demonio por los cronistas cristianos, era el jefe supremo del conven; el segundo al mando era conocido como “el oficial”, que representaba al jefe en su ausencia; había, además, una mujer llamada “la doncella”. Todos los cargos podían ser desempeñados por mujeres, incluso el de jefe. La “doncella” aparece como persona más importante que el oficial, y como siguiente en categoría al gran maestro, aunque sin poderes ejecutivos. Se sentaba a la diestra del dios encarnado en los festines y encabezaba con él la danza.

     El convocador, la tarea podía recaer sobre cualquier miembro del coven. EN un distrito pequeño el propio jefe informaba a todos los miembros del lugar en que se celebraría el esbat o reunión semanal; pero en uno grande un miembro bien conocido de todo el coven iba d casa en casa llevando la información. El convocador, fuese jefe o miembro ordinario, tenía cuidado de no hacerse notar al desempeñar esa tarea.

     El oficial, sus deberes variaban; a menudo era el convocador, organizaba las reuniones, veía que se diera la debida noticia, llevaba los registros de asistencia y de la labor efectuada, presentaba nuevos miembros e informaba al jefe de todo lo probable converso. Si el jefe decidía no bailar, el oficial encabezaba la ronda; y si el oficial también era sacerdote cristiano, lo cual no era raro, desempeñaba una parte d la ceremonia religiosa.

     El músico, era otro miembro importante del coven. El jefe era a menudo el ejecutante; sentado en el centro del grupo tocaba la flauta o el mirimbao. Por regla general, el músico no participaba en la danza en ronda sino que sentaba fuera del círculo, aunque, en la danza en fila, a menudo era el primero.

     La organización, era muy completa, cada coven era independiente y estaba a las órdenes de su propio oficial, pero se hallaba vinculado con todos los demás covens del distrito, encabezados por un gran maestro. Éste era el sistema, que con toda probabilidad fue seguido por Agustín cuando “puso obispos en todos los lugares en que había habido flámines, y arzobispos donde había habido flámines mayores”.

     El proselitismo religioso no fue necesario mientras el culto estuvo en su apogeo, pero conforme la Iglesia aumentó su poder y empezó a perseguirlo, hubo dificultad para obtener conversos y, a juzgar por las declaraciones de las brujas, un jefe tenía que recurrir frecuentemente a la persuasión y al soborno para hacer un nuevo recluta. Una vez convertido, era difícil que el miembro se retirara, pues la disciplina dentro del coven era estricta. Casi en todas partes el maestro gobernaba gracias al amor que los miembros le mostraban como dios encarnado.

     Los castigos, había en todas partes un sistema de recompensas y castigos, éstos sólo fueron notados cuando la religión cayó en decadencia: El elogio público ante el coven reunido, el hecho de encabezar la danza con el maestro y donativos en dinero eran recompensas habituales. Los castigos consistían, por delitos menores, en censuras públicas; delitos mayores, los golpes eran el método de corrección más habitual, y podían ser puñetazos o palos dados por el jefe.

     La pena capital sólo apareció cuando la religión se volvió secreta y la persecución de la Iglesia se hizo más intensa. El castigo se aplicaba a los traidores reales o potenciales, cuya doblez podía poner en peligro la seguridad de otros miembros del coven, especialmente el maestro. El método de ejecución, casi invariable, era la estrangulación y frecuentemente ocurrió en la cárcel en que se encontraba el sospechoso de traición. Después de la muerte una delgada cuerda o alguna otra ligadura por completo inadecuada aparecía flojamente atada en torno del cuello, de modo que se viera que la víctima no había muerto por su propia mano, sino que se trataba de un acto de justicia.

     El lazo o la cuerda entre los brujos era muy grande, por ser insignia de rango. El lugar habitual para llevarlo era en torno de la pierna, donde servía como jarretera. La creencia de la Francia moderna nos da una clave de su importancia. Según tradiciones aún vivas, hay un número fijo de brujos en cada cantón, cuyo jefe lleva la jarretera como muestra de su alta posición; decíase que el derecho de ser jefe recaía por antigüedad. En la Alta Bretaña un hombre que hace un pacto con el diablo lleva una jarretera roja.

     La jarretera, la importancia de la jarretera se muestra en la danza de brujas de la pintura paleolítica, en que la figura masculina, lleva una jarretera en cada pierna, que destaca a ambos lados de las rodillas. Se han atribuido propiedades mágicas a la jarretera, especialmente si pertenece a una mujer.

     Las reuniones. Había dos tipos de reuniones, los esbats, especiales para los covens, y los sabbaths, parala congregación en conjunto:

     Los esbats se celebraban semanalmente, aunque no siempre el mismo día de la semana ni en el mismo lugar. Sus fines eran religiosos y de negocios. La asistencia al esbat era obligatoria para el coven, pero otros miembros de la congregación también eran admitidos a los ritos religiosos.

     Podía celebrarse en un edificio o al aire libre. Como la sala de una cabaña sería demasiado pequeña para trece personas, la reunión a veces se celebraba en una Iglesia, para gran escándalo de todos los cristianos piadosos; sin embargo,  era más habitual reunirse al aire libre, no muy lejos de la aldea. La reunión solía ser durante la noche, pero no siempre duraba hasta el amanecer; variaba según los asuntos que hubiera que tratar.

     Los sabbaths se celebraban trimestralmente, el 2 de febrero (día de la Candelaria), el primero de mayo, el primero de agosto (día de las Primicias) y el primero de noviembre (día del All Hallow E´en). Semejante división corresponde a un calendario muy antiguo, anterior a la introducción de la agricultura. Señala el comienzo de las dos estaciones de apareamiento de los animales, tanto salvajes como domésticos.

     El sabbaths comenzaba entre nueve y diez de la noche, y las ceremonias terminaban al amanecer: el canto de los gallos indicaba a un pueblo sin relojes que había llegado la hora de partir. En el festival de primavera la congregación regresaba a la aldea con una danza procesional, la cual anunciaba el mes de mayo.

     El familiar era una parte importante del equipo de las brujas, en la imaginación popular: “Estas brujas llevan ordinariamente un familiar o un espíritu en forma de hombre, mujer, muchacho, perro, gato, gallina, potrillo, liebre, rata, sapo, etc. Y a estos espíritus les dan nombres y se reúnen para bautizarlos.” (29)

     Había dos tipos de familiares: uno para adivinar y el otro para realizar actos de magia.

     El familiar adivinatorio es inseparable de la religión. Cuando una bruja era admitida como miembro de un coven, se le informaba mediante que animal podría adivinar el porvenir, y se le daban instrucciones sobre el método de adivinación. Un animal muy común para este propósito era el perro.

     El familiar era indicado a la bruja por el demonio cuando ella ingresaba en el coven, y se la instruía en el método de adivinar por medio de dicho animal. Podía tener un animal propio; había que darle nombre en una ceremonia en la que participaban varios miembros del coven.

     Todos los métodos de adivinación eran tan minuciosamente enseñados a las brujas como lo fueron a los augures de Roma. El gran maestro asignaba a cada miembro el animal que le daría los augurios y también las palabras que había de pronunciar antes de que apareciese el animal. En las palabras siempre se mencionaba el nombre de Dios.

     El familiar doméstico no debe d confundirse, por ningún concepto, con el familiar adivinatorio. El adivinatorio sólo se empleaba para fines proféticos.

 

     El familiar doméstico era siempre un pequeño ser –un perrito, un gato, una rata, un topo, un sapo o un ratón- que podía mantenerse en la casa, en una caja o en una olla. El animal era alimentado por su dueña, para amansarlo y para que volviera a ella después de la magia. En el alimento se mezclaba una gota d sangre de la bruja para que el animal se volviera, en cierto sentido, parte de su dueña.  Siempre se le daba un nombre, y se le consideraba criatura con poderes mágicos, aunque sujeta a su dueña. Sólo se le empleaba para celebrar para celebrar actos de magia, nunca para adivinar.

     Diferencias

a)     el familiar adivinatorio había de ser indicado por el propio gran maestro, nunca era un animal particular: cualquier animal de la especie indicada por el diablo podía ser el familiar; habitualmente no pertenecía a la bruja, y se empleaba para predecir el futuro, casi siempre para anunciar el resultado de una enfermedad.

b)    El familiar doméstico,  podía ser presentado por el demonio o por otra bruja, se lo podía heredar, se le podía comprar o vender o podía llegar por sí sólo tras celebrar algún rito o la recitación de palabras rituales. Siempre era un ser pequeño que podía llevarse en el bolsillo o mantenerlo en la casa; era propiedad absoluta de su dueña.

     La escoba. En relación con los ritos, más con la danza procesional, la escoba desempeña un papel importante. En las representaciones medievales de danzas de brujas las mujeres o brujas llevan escobas, mientras que los hombres o demonios portan horquillas. En algunas partes de Inglaterra, hasta el siglo pasado, una escoba, de pie en la puerta de la casa, mostraba que el ama de casa no estaba y el esposo estaba en libertad de traer a sus amigos.

     Montar una escoba parece ser tan sólo una variante de montar sobre cualquier tipo de vara. Al parecer lo hacían sólo los miembros de un coven, y exclusivamente para dirigirse a un Sabbath, o para uso en la danza procesional. Los palos solían ser tallos de retama, de zuzón, cáñamo, frijol o cualquier otro; ocasionalmente se empleaban ramas de fresno, y en el Cercano Oriente las brujas montaban ramas de palmera.

     Una de las primeras referencias a esta cabalgata ritual de las brujas se encuentra en el decreto atribuido al Consejo de Ancyra en el siglo IX. (30) El decreto no dice que las brujas volaran por los aires, pero sí declara que montaban animales; “Ciertas mujeres perversas entregadas a Satanás y seducidas por el engaño y los fantasmas de demonios, creen y profesan que montan de noche con Diana en ciertas bestias, con una multitud innumerable de mujeres, recorriendo inmensas distancias, obedeciendo las órdenes de Diana como su señora, y evocadas por ella en ciertas noches”.

     El aceite o ungüento para facilitar el viaje. En los primeros tiempos el palo mismo era engrasado; más adelante, el que se ungía era el jinete. También, al comienzo del viaje se pronunciaban palabras mágicas. Según De Lancre: (31) “Las brujas vascas al ungirse dicen: ‘Emen etan, emen etan’ –aquí y allá, aquí y allá-. Otras dicen: ‘Yo soy el diablo. No tengo nada que no sea tuyo. En tu nombre, señor, esta servidora tuya se unge y ojalá sea algún día demonio y espíritu malo como tú’.”

     Existen varias recetas de ungüentos para volar. El profesor A. J. Clark (32) nos ha informado de tres, y muestra que el acónito y la belladona se encuentran entre los ingredientes: el acónito produce una acción irregular del corazón, y la belladona causa delirio. Al juntar belladona con acónito, pude provocar la sensación de volar. Por lo tanto, no parece importante saber si era el palo o el jinete el que se untaba; más tarde o más temprano, se tendría la sensación d volar, y el jinete quedaría convencido de haber volado por los aires.

     La importancia de la escoba en la India es tan grande como en Europa, pero como los barrenderos pertenecen a una de las castas inferiores, es difícil obtener mucha información. Una “secta” es conocida como Mehtars, palabra que significa príncipe o jefe; por tanto, al Methar se le llama Maharaj. La escoba casera ordinaria está hecha de hojas de palmera datilera y se considera sagrada, pero no tiene las cualidades mágicas de la escoba hecha de bambú de los barrenderos. “Es poderoso agente para curar el mal de ojo, y las madres toman la escoba para agitarla hacia arriba y hacia abajo, frente a un niño enfermo, con este propósito.” (33) Los muertos de la casta de los barrenderos son enterrados boca abajo para impedir que el espíritu escape, pues el fantasma de un barrendero es considerado sumamente malévolo; esta costumbre puede compararse con el entierro de una bruja en un cruce de caminos con una estaca en el corazón, lo que se hacía para impedir que el fantasma echara a andar. En algunos lugares los barrenderos llevan una escoba decorada en la procesión del festival de su dios,   Lal-beg.

LOS RITOS (34)

Las ceremonias de culto comprenden los ritos de admisión, danzas sagradas, banquetes y ritos orgiásticos, además de otras ceremonias que a nosotros nos parecen puramente religiosas, como homenajes al dios, sacrificios, plegarias y similares.

Las ceremonias de admisión.

En todas las ceremonias organizadas hay alguna forma de admisión al culto, por la cual un candidato pude llegar a ser miembro. A menudo hay dos formas; la primera al recibir a un niño, la segunda cuando en la pubertad, el candidato adopta la plena condición de miembro. Para un converso adulto se combinan se combinan las dos ceremonias con las modificaciones necesarias. En estos respectos, la religión de las brujas, se conforma con la rutina ordinaria de todas las religiones.

     Donde mejor está registrada la admisión de niños es en Francia. (35) La madre llevaba al niño a uno de los grandes sabbaths trimestrales y, arrodillándose ante el dios encarnado, decí: “Gran señor, al que adoro, te traigo un nuevo servidor que será tu esclavo para siempre.” A una señal del dios, ella avanzaba de rodillas, y depositaba al niño en los brazos divinos. Semejante ceremonia, a la vez sencilla y conmovedora, debía causar gran impresión sobre las mentes de las madres; veían claramente que el dios mismo había recibido al niño. En algunos lugares el niño también era bautizado con agua, y en Orleans se le aplicaba Crisma.

     Todos los inquisidores y otros cronistas dicen que las “brujas” tenían gran cuidado en hacer que sus hijos fueran recibidos por el dios y educados en las normas y prácticas de la religión pagana. Semejante actitud mental no habría causado más que elogios si los padres hubiesen sido de la misma religión que los cronistas y jueces, pero como los padres pertenecían a otra fe, su acción al respecto era considerada esencialmente perversa. Los inquisidores franceses se horrorizaron particularmente ante el número de niños dedicados a la deidad no cristiana. “Las brujas solían hacer que sus hijos fuesen bautizados más a menudo en el Sabbath que en la iglesia, y los presentaban más frecuentemente al diablo que a Dios.” (36)

     Cuando el niño llegaba a la edad de la razón, edad que variaba entre nueve y trece años, hacia una pública confesión de fe. (37) El candidato se postraba en tierra a los pies del hombre divino, que preguntaba:

“¿Vienes por tu propia voluntad?”

El candidato contestaba: “”.

El dios decía entonces: “Haz lo que yo deseo y lo que yo hago”.

El candidato, aún de rodillas, hacía la profesión de fe: “Tu eres mi dios y yo soy tu esclavo”.

Así se rendía homenaje al dios, y el novicio era marcado en alguna parte de su persona para que otros pudiesen reconocerlo como miembro. La marca era una cicatriz o un tatuaje. Jean Bodin dice: (38) “Padres y madres consagran y dedican sus hijos a los demonios, algunos cuando están recién nacidos, otros aún nonatos. Los demonios no hacen un pacto expreso con los niños consagrados a ellos hasta que llegan a la pubertad.”

     Los ritos de admisión de un converso adulto eran más espectaculares que para niño o niña que ya pertenecía a la religión. Como en todas las ceremonias de admisión a una religión nueva, el converso tenía que renunciar a su antigua fe, y esta renuncia se hacía tan explícitamente como fuera posible.

 “yo renuncio y niego a Dios, a la Virgen, a los santos, al bautismo, a mi padre, a mi madre, a mis parientes, al cielo, la tierra y todo lo que hay en el mundo” era una de las diversas fórmulas; siempre tenía que haber “renuncia expresa de Jesucristo y de la fe”. Venían entonces al bautismo, la profesión de fe y el voto de lealtad: (39)Me coloco en todo momento, en tu poder y en tus manos, no reconociendo a ningún otro dios pues tu eres mi dios”.

     Una variante del voto de lealtad, muy frecuente en Escocia, consistía en que el candidato se colocaba una mano sobre la coronilla y ponía la otra bajo la suela del zapato, y dedicaba todo lo que había entre sus dos manos al servicio de su dios. El solemne voto de consagración de la deidad presente en persona fue muy solemne.

     Tras renunciar a su antigua religión, el converso pasaba a la verdadera ceremonia d admisión, que consistía el  bautismo y la marca.

     El bautismo era la parte menos importante a ojos de los miembros del culto, y con frecuencia se omitía. Sin embargo fue un rito que estuvo en vigor antes de la introducción del cristianismo, y por tanto tiene una relación definitiva con la antigüedad del dios cornudo.

     El bautizo de adultos, como aparece en el Nuevo Testamento, se efectuaba por inmersión en un río, pero el bautizo de brujas variaba desde meter la cabeza hasta una simple rociada; no hay registros de inmersión total. El rito debió ser general por toda Europa Central y Occidental, ya que “el diablo solía bautizarlos de nuevo, y borrar de su frente el antiguo bautizo”.

     El beso seguía al bautismo. El nuevo miembro besaba al maestro en cualquier parte de su cuerpo que él le indicaba. Esto era muestra de absoluta sujeción, como en la Edad Media cuando se besaba el pie del Papa o la mano de un monarca. Sin embargo, los cronistas olvidan todo paralelo cristiano, y dan gran importancia a este beso, considerándolo muy humillante.

     La marca, marcar al nuevo converso era otra ceremonia que despertó la imaginación de los cronistas que por tato la describen con cierto detalle. (40) Cooper, la describe así: “El demonio les pone su sello. Éste es, comúnmente, alguna marca duradera en un lugar secreto de sus cuerpos, que deberá doler y no sanar hasta su próxima reunión con él, y entonces, para siempre quedará insensible.”

     Las pruebas muestran que la marca era causada pinchando o cortando la piel hasta sacar sangre; el oficiante pasaba entonces la mano sobre la herida, causando considerable dolor, que duraba algunos días o más: al sanar la herida era indeleble la marca, roja o azul. Este proceso, es obviamente, cierta forma de tatuaje, tal vez supervivencia atenuada de la antigua costumbre de los britanos y pictos de tatuar todo el cuerpo con pigmento azul, costumbre que entre las brujas no se limitó a Gran Bretaña, sino que también se extendió por el continente europeo, particularmente por Francia.

     El pacto fue costumbre posterior, introducida cuando la religión empezaba a caer en decadencia. En todas las religiones el dios promete vida y felicidad eternas al converso, a cambio de fidelidad y servicio, pero la promesa de ayuda mundana, garantizada por un contrato escrito, sugiere una forma de propaganda que sólo puede ocurrir cuando la religión se vio urgida de hacer conversos. El contrato escrito era la parte más importante de la ceremonia de admisión, a ojos de las autoridades jurídicas que procesaron a las brujas; parecía dar un aire definitivo a toda la transacción.

     Ningún pacto se firmaba sin el libre consentimiento de los firmantes. El diablo siempre preguntaba al candidato si deseaba ser su sirviente, y el documento no se presentaba a menos que la respuesta fuese muy definitivamente afirmativa. Si la bruja no sabía escribir, firmaba el papel con una cruz o un círculo, o el diablo le tomaba la mano y la ayudaba a escribir su nombre. Esta firma se acostumbraba hacerla, con sangre de la bruja, tomada de alaguna parte de su persona con este propósito; sin embargo, ésta no es sino una confusión con la marca del candidato cuando se cortaba la piel hasta que brotaba sangre.

     Originalmente el pacto se establecía y firmaba en un pedazo de pergamino o de papel; en los últimos juicios se dijo que aparecía en un libro, pero probablemente ésta no sea sino una confusión con el libro del demonio en que se hacían los registros en los sabbaths.

     El contrato entre el diablo y la bruja era, generalmente, por la duración de la vida de ésta, pero a menudo se han encontrado contratos de un año. Los registros y la tradición convienen en que el número de años es de siete, aunque hay ciertos testimonios de que también de nueve años. Al término del periodo del brujo, quedaba en libertad de negarse a renovarlo. La longitud del periodo parece indicar que estaba conectado con el ciclo de años para el gran sacrificio en que el propio dios era la víctima divina. Si esta teoría es correcta, ello significa que el brujo sería sustituto del dios, y explica por qué en tantos casos el demonio prometió dar poder y riquezas a la bruja durante el intervalo, antes de que llegara el fin. En todos los registros del sustituto de la víctima divina se concede al falso rey el poder real durante cierto tiempo, antes de que se consume el sacrificio.

     El matrimonio era considerado como ceremonia religiosa, en toda comunidad organizada y devota, y por tanto era solemnizada en el Sabbath por el mismo dios. Éstos eran los diarios matrimonios permanentes de una aldea ordinaria, y muestran como el culto imbuyó toda la organización religiosa y la vida del pueblo. Gaule (41) hace la afirmación general de que el diablo “frecuentemente los casa para que no se separen, ya de sí mismo, ya de sus familiares, o el uno del otro; y eso según el Libro de la plegaria común”. De Lancre (42) se muestra muy explícito: “El diablo celebra los matrimonios en el Sabbath entre brujas y brujos. Tomándolos de la mano les dice el voz alta: Ésta es buena para ti, ésta para ti lo toma”.

     Las danzas. En las reuniones, tanto de –sabbaths- como –esbats-, los procedimientos a menudo empezaban y terminaban con danzas, en las que puede verse claramente la conexión entre las brujas y las hadas. Las fechas de estas ceremonias son las cuatro grandes fiestas trimestrales la de mayo y la de –Hallow E´en-.

     El origen de estas ceremonias fue indudablemente religioso, y con toda probabilidad se derivaron de alguna forma de magia imitativa. Cuando cualquier ceremonia es desempeñada por varias personas juntas, suele volverse rítmica y evoluciona una danza en que, después de un rato, todo se vuelve tan convencionalizado que es casi irreconocible. Las llamadas:

Danzas de la fertilidad. Son un ejemplo, pues aunque comunes por todo el mundo, sobreviven en formas sobre todo entre los pueblos más atrasados. En Creta la danza de Ariadna, bailada por muchachos y doncellas, al parecer pertenecía al grupo de la fertilidad, así como la danza procesional de las bacantes. En Roma, Marte era atendido por sacerdotes danzantes, y el paso apresurado con que los musulmanes dan vuelta a la Kaaba tal vez se supervivencia de una danza sagrada que se celebrara en la Meca.

Fuente: http://mythadventur.tumblr.com/post/26321074529/giulio-romano-dance-of-apollo-with-the






Fuente: http://www.famedisud.it/arte-da-sud-la-misteriosa-danza-delle-nove-donne-di-ruvo-al-museo-archeologico-di-napoli/


Baile en el jardín al son de la música. Manuscrito francés del siglo XII. Biblioteca Nacional, París.

Fuente: http://www.ciudaddeladanza.com/bibliodanza/historia-de-ballet/la-danza-en-la-edad-media.html

Danza en corro. Los jóvenes trenzan una danza pírrica. Percutiendo rítmicamente los escudos con las espadas de bronce (éstas desaparecidas del relieve). Relieve bailando en Palestina.

     En la festividad de san Juan, que se relaciona con la fiesta ya mencionada de los pastores etruscos, danzadores desnudos, coronados de flores y dándose la mano, bailaban por las calles y por las iglesias y giraban y cantaban hasta caer exhaustos en tierra. Los excesos de estas danzas procesionales, que en Francia tomaban el nombre de dances bailadores (danzas indecentes), y de otras danzas similares provocaron la justa reacción de la Iglesia. Primero fueron solamente amonestaciones como la que san Gregorio Niceno envió al emperador Julia no: “Si te place el baile... baila cuanto quieras, pero ¿por qué renovar ante nuestros ojos las danzas de la bárbara Hero días y de los paganos? Ejecuta más bien las danzas del rey David delante del arca; baila para honrar al Señor. Estos ejercicios pacíficos y píos son dignos de un emperador y un cristiano”

     Más tarde fue la condena, por parte de la Iglesia, que las vetó en el Concilio de Constantinopla de 680. En 773 una ordenanza del papa Zacarías renovó la prohibición con estas palabras: «No se hagan danzas, especialmente en tres lugares: en las iglesias, en los cementerios y en las procesiones», pero la licencia no debió cesar por cuanto el Concilio de Worms de 1204 insistió repitiendo los mismos conceptos, y el propio Parlamento de París intervino todavía en 1667 para prohibir las danzas sacras en general; las públicas del primero de enero, del primero de mayo, de los brandons, de san Juan, etc.

      En España las danzas sagradas duraron más tiempo que en Italia y en Francia y su tradición está todavía viva. El rito mozárabe instituido hacia el siglo VIII por san Isidoro, arzobispo de Sevilla, se unía a la danza aceptándola como parte integrante, pero cuando los católicos empezaron a prevalecer sobre los moros y asimismo el rito gregoriano fue lentamente sustituyendo al mozárabe, hasta extinguirlo definitivamente en el siglo XI, la danza fue condenada. Sin embargo, el uso no se perdió; por el contrario, en 1500 se acentuó tanto que la costumbre de bailar en las catedrales de Toledo y de Sevilla y en las procesiones, se ha perpetuado hasta hoy. En efecto, todavía actualmente, durante la semana santa se puede ver en Sevilla a los famosos seises, esto es: los seis muchachos del coro de la iglesia, continuando la tradición de las representaciones y danzas que fueron autorizadas por el papa Eugenio IV en 1434 como acompañamiento de la procesión del Corpus Christi. Normalmente visten casaca y sombrero rojos, calzón negro y zapatos negros con arandela, pero en las grandes ceremonias usan el suntuoso traje de los años 1500, con justillo, calzón corto abofellado y una gran gorguera.

      Según cuanto escribieron los antiguos cronistas franceses, en 1373, bajo el reinado de Carlos V de Valois 1364-1380, llamado «El Sabio), los abusos que profanaban las danzas sagradas fueron castigados por el cielo con una enfermedad desconocida y extraña que obligaba a los contagiados a desnudarse, coronarse de flores y entregarse a una danza frenética y en torbellino, hasta el agotamiento de sus fuerzas. Escribe Mézeray: “Tal agitación les hacía hincharse tanto que habrían reventado si no se hubiese tenido la precaución de ceñir su vientre con una buena faja. Esta extraña enfermedad era contagiosa y se podía curar con exorcismos. Según el ya citado cronista, tales castigos hicieron decaer la costumbre francesa de bailar en los días de fiesta, delante de las Iglesias”.

     Verdaderas danzas místicas, bajo la forma de cortejos expiatorios, fueron las procesiones de los flagelantes y las de los disciplinantes que aparecieron en el siglo XIV, en el curso de las cuales, los fieles se azotaban acompasadamente.

     Pero la más célebre de las danzas medievales de carácter religioso fue la danza macabra.
El término “macabro” sufrió las más fantásticas interpretaciones: según unos derivaba del árabe, magabír, magabarag, que significaba cementerio; según otros derivaba del inglés make break, hacer romper, frase que por su sonido daría la sensación onomatopéyica del quebrarse o entrechocar de los huesos; y según otros, todavía, deriva del nombre del trovador Macabro o Macabrus o bien del latín machería, que significa muro, porque las danzas eran pintadas sobre los muros de las iglesias y de los cementerios. Pero con toda probabilidad su origen es muy otro" y debería ser buscado en la danza de los macabeos, nacida con ocasión del traslado de los restos de aquéllos, de Italia a Colonia, en 1164.

     En la danza macabra, solamente el esqueleto que representa la Muerte ejecuta pasos de una auténtica danza, bajo forma de saltos de alegría a la vista del seguro botín; los otros participantes se limitan a constituir un largo, lúgubre y resignado cortejo. Entre las más antiguas reproducciones de danza macabra figuran la de los Inocentes de París (hacia 1424) y el fresco que se encuentra sobre las paredes del coro de la iglesia de la Chaise Dieu en Auvernia: figuras blancas sobre fondo rosa, representando un papa, un emperador, un joven príncipe, un patriarca, un caballero, un gentilhombre, dos clérigos, una matrona, una castellana, un monje benedictino, un trovador que a causa del espanto deja caer su viella, un campesino, un recién nacido en la cuna, una madre, etc., arrastrado, cada uno, por una Muerte brincadora, en actitudes muy diversas.

     Famosísimos son los grabados que reproducen la danza macabra, realizados por Durero y por Holbein, despiadados en la forma y en el espíritu. En todos ellos destaca con claridad la alegoría que recuerda a la memoria la fatal suerte común a todos los hombres, cualquiera que sea su edad y condición.

     En Italia el ejemplo más notable de danza macabra es el de Clusone (Bérgamo, 1485), pero el tema preferido fue el de II trionfo de la Morte que puede ser admirado sobre los muros del camposanto de Pisa.

     Ciertamente, en representaciones pictóricas y gráficas se inspiraron algunas procesiones y danzas reales, como la Mascarada de la muerte organizada en Florencia en 1510 por el pintor Piero di Cosimo y el segundo acto de Gisele, ballet de Théophile Gautier, en el cual, surgiendo de sus sepulcros, danzan las Willis o novias muertas. 

     Durante las representaciones de los Misterios medievales no faltaban tampoco ejemplos de danza, pero nada concreto se sabe al respecto. Una especie de danza contra la cual hubo de luchar largamente la Iglesia, por ser vestigio del paganismo y testimonio de superstición, fue el sabbath, danza orgiástica de brujas y demonios, recuerdo de antiguos ritos druídicos. (43)

     La danza procesional puede celebrarse a pie o a caballo, siendo lo esencial que haya un jefe, cuyo curso sea seguido y cuyas acciones sean imitadas por el resto de los danzantes.

La escena de la danza es la más famosa. Aparecen mujeres, unas pintadas de negro y otras e rojo. Se las ve bailando alrededor de una figura masculina con el falo muy grande. Junto con los humanos hay varios animales, así como una inscripción ibérica nororiental y también el alfabeto latino

Fuente: https://sites.google.com/site/demanuelcruz/unidad-3/espanol-7

El Festín. Era parte importante de las ceremonias religiosas y en esto el culto al dios pagano era como otras ceremonias d las que se conserva noticia. La cena mitriaca y los banquetes cristianos del amor eran de la misma clase.

     En todas las ceremonias de esta antigua religión hay un aire de gozo y regocijo que ni siquiera el santo horror de los cronistas cristianos puede disimular por completo. Cuando reproducen sin distorsión las propias palabras de las brujas, refiriéndose a sus ritos religiosos y a su dios, puede verse que son diametralmente opuestos a los sentimientos de los cristianos. El regocijo de culto es sobre todo marcado en las descripciones de los festines, tal vez porque, para los cronistas, no había nada especialmente perverso en la ceremonia, y menos trabajo les costaba atribuir significados infernales y diabólicos al festín que a otras partes del rito pagano.

     En los grandes sabbaths, cuando aldeas completas se reunían para una combinación de ceremonia religiosa y júbilo generalizado, el festín debió de ser ocasión de gran felicidad, simbolizando los dones del dios al hombre; el propio dios en persona lo presidía. El reconocimiento al hombre divino por sus dones queda registrado en el testimonio de Isabel Gowdie en Nairn; ella declaró:

“Cuando habíamos terminado de comer, mirábamos fijamente al demonio, e inclinándonos ante él decíamos: “Te damos gracias, señor, por esto.” (44)

     Al parecer quedó cierta duda en la mente de los jueces sobre si los festines eran un engaño de parte del –enemigo malo-, por lo que es interesante ver lo que nos informa el inquisidor Boguet, (45) que:

“Muy a menudo en el Sabbath comen de verdad, y no en la fantasía ni en la imaginación. Los banquetes se componían de varios tipos de alimentos, según el lugar y la categoría de los participantes: la mesa estaba cubierta de mantequilla, queso y carne.”

     La creencia general entre los cronistas cristianos era que en los festines de brujas no se permitía la sal, y se adujeron varias razones para explicar esta omisión. La santidad de sal era una idea precristiana, y el tabú impuesto a su uso fue observado estrictamente por los sacerdotes egipcios. La sal tenía un significado especial entre musulmanes y otros pueblos no cristianos, y la fe en su carácter sagrado ha continuado hasta los tiempos cristianos, y aún hasta la actualidad, pues se la emplea el preparar el crisma bautismal.

     En los festines solía beberse vino, en especial cuando las provisiones corrían por cuenta de los miembros ricos de la congregación. En Francia habitualmente se lo tomaba en copas de madera, pero en Alsacia las damas ricas llevaban consigo sus propias copas de plata, en las que bebían todos. En Inglaterra y Escocia las bebidas usuales eran la cerveza y el aguardiente.

   

LAS CEREMONIAS RELIGIOSAS Y MÁGICAS (46)

Hasta ahora nadie ha podido elaborar una teoría que decida donde termina la magia y dónde empieza la religión. La magia actúa como medio natural, que con sólo pronunciar un conjuro provocará el efecto deseado. Por consiguiente, la magia actúa por sí sola, engendra su propia fuerza y no depende de nada exterior, mientras que la religión reconoce un poder que está más allá de sí misma y actúa motivada por ese poder. La forma que el poder se presenta al espíritu humano depende del estado de civilización que hayan alcanzado los fieles. El hombre cree que el poder verse obligado a obedecer sus mandatos, que no puede resistir a las órdenes del hombre que cumpla determinadas ceremonias acompañadas de ciertas palabras y movimientos manuales.

     En otros periodos el hombre considera al poder como mayor que él y trata de propiciarlo por medio de plegarias y ofrendas, que pueden incluir sacrificios de todos tipos y autohumillaciones de todas clases.

     Por consiguiente, no hemos intentado dividir las ceremonias de las brujas de acuerdo con ella, sino que hemos adoptado la división tradicional: llamar “religiosas” a las ceremonias que se hicieron más o menos como actos de culto y “mágicas” a las que tuvieron por objeto dominar las fuerzas de la naturaleza.

Las ceremonias religiosas

Los ritos religiosos que hoy llamamos oficios divinos, eran solemnizados con la mayor reverencia. Siempre se rendía homenaje al maestro al principio de las funciones sagradas.

     Boguet dice en 1598 (47) que las brujas adoraban a un macho cabrío, “y para rendirle un mayor homenaje le ofrecen velas que producen una llama de color azul. A veces, él sostiene una imagen negra que las brujas besan, y al besarla le ofrecen una vela o un pequeño manojo de paja ardiendo.”

     Durante la ceremonia de recibir el homenaje el dios ocupaba un trono. Tras la ceremonia de las velas, la congregación se arrodillaba ante su trono, cantando sus loas. Venían entonces himnos y plegarias y a veces el maestro daba una indicación sobre los preceptos y los dogmas de la religión. Esto era más común en Escocia que en otros países, ya que los sermones siempre han sido gustados en tal país. De Lancre (48) dice que el tema era, habitualmente, la vanagloria, pero los registros escoceses son más detallados.

     La parte principal del rito religioso era una ceremonia comparable a la misa. Sin embargo, debe señalarse que este rito no era en absoluto un intento de representar la Última Cena como la describen los Evangelios, aunque incluía la distribución del pan y vino; por tanto Cotton Mather está en un error cuando dice que “imitaban la cena de Nuestro Señor”. Los relatos más detallados de la ceremonia proceden de más de un lugar de Francia. (49)

Todo era negro; el pan era negro, por ser de centeno; la bebida era negra y picante, algún tipo de licor como la sagrada cerveza de brezo de los pictos; las luces eran negras, de antorchas empapadas en resina o alquitrán, que producen una llama azul. El jefe iba disfrazado de macho cabrío negro y mostraba en sus cuernos el pan sagrado; tomaba el vino sagrado y con él rociaba a su grey, arrodillada, que gritaba a coro: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.” Durante toda la ceremonia los fieles permanecían de rodillas inclinando la cabeza hasta el suelo, o yacían postrados, unidos todos en una plegaria a su dios, en demanda de ayuda.

     Los relatos muestran que las congregaciones estaban imbuidas de apasionada devoción a su deidad y religión, y podemos ver que el inquisidor De Lancre (50) no estaba exagerando cuando resumió los sentimientos de las brujas que sufrían por su fe:

“En suma es un falso martirio, y hay brujas tan empecinadas en su diabólico servicio que ni la tortura ni la angustia las atemorizan y dicen que van a un verdadero martirio y muerte por amor tan alegremente como a un festival de placer y regocijo público. Al ser detenidas por la justicia no derraman una sola lágrima, y en verdad su martirio, sea tortura, sea horca, es tan gozoso para ellas que muchas anhelan ir a su ejecución y sufren muy alegremente cuando son juzgadas: tanto así anhelan estar con el demonio. Y en prisión de nada están tan impacientes como de mostrar cuanto sufren y desean sufrir por él.”

     Este es el espíritu que se muestra a la admiración pública cuando inspira al mártir cristiano, pero cuando es una mujer pagana que muere por su dios, es execrada como adoradora del demonio, y se piensa que mereció la más cruel de todas las muertes por su contumacia al no aceptar a un Dios del que no sabía nada.

Los sacrificios

Se practicaban varias formas distintas de sacrificio, en todas las cuales había derramamiento de sangre. La más sencilla, que se efectuaba casi siempre sin ceremonia religiosa, consistía en que el fiel se pinchara su propio cuerpo. Esto podía hacer en privado o en público. También el sacrificio de animales era un rito privado, y nunca se efectuaba en un gran Sabbath. Los animales sacrificiales eran habitualmente un perro, un gato o una gallina. El animal era ofrendado, pero no necesariamente muerto.

     Si hemos de dar crédito a las acusaciones, no era raro el sacrificio de niños, pero se han presentado pocas pruebas reales de la muerte de niños y hemos de recordar siempre que el sacrificio de niños es una acusación que los miembros de una religión dominante suelen lanzar contra cualquiera.

     En cuanto al canibalismo como rito religioso era practicado por los adoradores de Baco en Grecia. Hay una forma de canibalismo que parece haber surgido después que comenzaran las persecuciones. Alguna de las brujas comía deliberadamente la carne de un niño muy pequeño con el propósito declarado de obtener el don de guardar silencio, aún bajo tortura, , al ser interrogadas por jueces cristianos. Al parecer, no s mataba al niño con este propósito, pero considerando la mortalidad infantil en aquella época, no habría habido dificultad de obtener la carne mágica. La razón de esta práctica era una especie de magia empática: al comer la carne de un niño que nunca había pronunciado palabras articuladas, las lenguas de las propias brujas tampoco articularían.

     En Francia se quemaba en los sabbaths a un macho cabrío, y a este animal se lo llamaba diablo. Se reunían las cenizas para la promoción mágica de la fertilidad, dispersándolas sobre campos y animales. A este respecto debe recordarse que se reunieron las cenizas de Juana de Arco.

     En las formas primitivas de sacrificio, fuera de Europa, los fieles se comían el cuerpo muerto del dios, o al menos na parte. Al comerse una víctima divina y recibir así en el propio sistema la carne sagrada, el adorador se fundía con la deidad. En el antiguo Egipto, como en otros lugares, era más común comerse al animal sustituto o una figura del dios hecha de pasta u otra sustancia comestible. El sacrificio del dios en la persona del rey o su sustituto se conoció desde tiempos remotos, y ha continuado en algunos países hasta nuestro siglo.

     El sacrificio del dios podía ser confundido con un sacrificio al por aquellos que no conocían bien el culto. Según los cronistas, todos los asesinatos de niños de que se acusó a las brujas fueron sacrificios al demonio; sin embargo, los asesinatos de niños rara vez eran probados, y no eran más frecuentes entre las brujas que entre otras clases de la sociedad.

     En épocas tempranas el dios moribundo o su sustituto era quemado vivo en presencia de toda la congregación; pero cuando la Europa occidental se hizo más organizada, ya no se pudo permitir semejante ceremonia y la víctima moría a manos del verdugo público. La costumbre de quemar a la bruja no fue invención de la Iglesia, que sólo aprovechó una costumbre ya existente y no hizo nada por modificar la crueldad de tiempos más bárbaros.

     Es interesante señalar que no hay constancia legal de que una bruja fuese condenada a morir en la hoguera en Inglaterra; las brujas eran ahorcadas si se les podían probar otros crímenes aparte del de hechicería.

     En Escocia se podía condenar a una persona exclusivamente por hechicería, y el método habitual de ejecución era la estrangulación en la hoguera, después de lo cual se quemaba el cuerpo; pero se han registrado casos en que la bruja fue condenada a ser quemada viva, y las actas también muestran que la sentencia fue fielmente cumplida.

     La fe en el dogma del dios moribundo es la razón de que tan a menudo se declare contra las brujas, como horrible pecado, el que pretendieran ser cristianas mientras que todo el tiempo habían sido “adoradoras del demonio”. La diferencia fundamental entre las dos religiones era que los cristianos creen que Dios murió  de una vez por todas, mientras que la creencia primitiva es que Dios se encuentra perpetuamente encarnado en la tierra, y por tanto se le puede dar muerte una y otra vez.

Las orgías

Las ceremonias orgiásticas excitaron el interés de los jueces y cronistas cristianos hasta un grado fuera de toda proporción. Cierto es que en la antigua religión, como en los cultos de Baco y otras deidades de la fertilidad, se celebraban ritos que a la mente moderna le parecen demasiado brutales para poder considerarlos como religiosos. Estos ritos se practicaban abiertamente en Atenas en el apogeo de su civilización, cuando el matrimonio sagrado se consideraba como medio de promover e incrementar la fertilidad. Se conocen y se han practicado ritos similares en totas partes del mundo, pero siempre en lo que hoy se llama “religiones de cultura inferior”. Como el culto al antiguo dios también era una religión de la cultura inferior, tales ritos formaron parte integral del culto. La razón de su existencia es la misma donde se les encuentre: es la aplicación práctica de la teoría de la magia empática, con la consecuente fe en que por tales medios aumentará la fertilidad de la tierra. Por razón de estos ritos, a las brujas se atribuyó, el poder de otorgar fertilidad. Tenían también, por tanto, el poder opuesto, el de acabar con la fertilidad pues, la mente primitiva atribuía bien y mal a un solo poder; la división entre Dios y el diablo, entre sacerdote y brujo, corresponde a una etapa posterior de la civilización.

Las ceremonias religiosas

En todos los estudios de magia y brujas hay que tener en cuenta un punto principal:

·       Cuando algo que parece desviarse del curso normal de la naturaleza es causado por medios humanos, se lo llama milagro si el mago pertenece a la misma religión del que lo contempla,

·       Pero es magia, si el mago pertenece a otra religión

El Caldero

Es uno de los accesorios más importantes de una bruja en la estimación popular. En Alsacia a finales del siglo XVI, se encontraba en boga, y su uso es prolijamente explicado, en cambio, no se dan los ingredientes:

·       La olla hervía en presencia de toda la reunión, incluso del demonio, con acompañamiento de plegarias y ensalmos. Una vez listo, el caldero, o bien era volcado, y su contenido corría por tierra, o bien el líquido se distribuía entre los adeptos para rociar los lugares que ellos desearan.

·       Se volcaba el caldero para producir niebla: el vapor que subía constituía la magia empática que lograría atraer la neblina.

·       Preparar el líquido para rociar era, una ceremonia religiosa, y cuando el culto se hallaba en su edad temprana y los brujos formaban el sacerdocio, el líquido sagrado se empleaba para bendecir las cosechas, como hoy se hace con el agua bendita.

     Como tantas de las ceremonias de brujas, se ha perdido el significado original de esto; la nueva religión adoptó los antiguos ritos con ligeros cambios, y las formas antiguas del ceremonial cayeron en descrédito y fueron severamente prohibidas por la Iglesia.

     En todas las actividades de una granja que estuvieran directamente conectadas con la fertilidad, al parecer se llamaba a las brujas para celebrar los ritos que aseguraban el éxito de la operación. También se les consultaba si un animal caía enfermo.

Las imágenes

     Siempre se ha supuesto que hacer imágenes de cera para destruir a un enemigo es arte especial de la bruja. Esto tiene su origen en la creencia de la magia empática;

·       La imagen –de barro o de cera- se hacía a semejanza de la persona condenada;

·       Se la atravesaba con alfileres o espinas y finalmente se disolvía en agua o se la dejaba derretir ante un fuego lento.

·       Se creía que todo lo que se le hiciera a la imagen, se repetiría en el cuerpo del enemigo y, así como la imagen de disolvía lentamente, él iría debilitándose hasta morir.

     Es interesante ver cuánto menos supersticiosos eran los egipcios antiguos que los cristianos medievales. No hay ninguna mención del demonio, nadie habla de invocar a un poder maligno.

     En Gran Bretaña las figuras de cera nunca eran hechas por una sola persona: varios miembros del coven estaban presentes, y todo se hacía con gran ceremonia bajo la vigilancia personal del gran maestro. El ejemplo más antiguo es el del rey Duffus de Escocia (961-965). (51)


George Buchannan

El rey había caído víctima de una enfermedad misteriosa y, como una muchacha había proferido ciertas palabras sospechosas, “se envió por la guardia, se encontró a la madre de la muchacha con algunas viejas como ella misma teniendo ante un fuego moderado la imagen del rey, hecha de cera. El designio de esta horrible acción era que, así como la cera iba derritiéndose poco a poco, así el cuerpo del rey, por sudores continuos, acabara por debilitarse por completo. Habiéndose descubierto y roto la imagen de cera, y habiendo sido castigadas estas brujas con la muerte, en ese momento se recuperó el rey”.

     En North Berwick (52) Agnes Sampson fue acusada, junto con otras, de hallarse presente mientras estaban haciendo una imagen. “Anny Sampson afirmó que ella, en compañía de otras nueve brujas, reunidas en la noche al lado del Prestonpans, estando presente su amo, el demonio, de pie en medio de ellas, había allí un cuerpo de cera, formado por la dicha Anny Sampson, envuelto en tela de lino, que primero fue entregado al demonio, el cual, después de haber pronunciado su veredicto, entregó la dicha figura a Anny Sampson, y ella a su vecina, y así, en ronda, diciendo: ´Éste es el rey Jacobo VI, que se ordena sea consumido a instancias de un noble, Francis, conde de Bothwell´”.

     En Auldearne (53) se practicaba una ceremonia que antes había tenido, claramente, el objeto de aumentar la fertilidad de un campo, pero al describirla se la hizo degenerar en un método de destrucción. “Antes de la Candelaria fuimos al este, a Kinloss, y allí uncimos una yunta de sapos. El diablo sostenía el arado como bueyes, el arnés y las cadenas eran de hierba, el cuerno de un bey era la collera y un pedazo de cuerno era la reja”. Todo aquí denota la esterilidad, pero el método claramente se derivaba de un rito de fertilidad.

     Otra fórmula (54) para el que la recitaba se viese preservado de todo mal, fue conocida como; el Padre Nuestro Blanco, sin duda fue una versión confusa de una plegaria o de un himno cristiano:

Padre Nuestro Blanco

Dios fue mi padre.

Me engendró

Bajo el libro de la palmera.

San Miguel fue mi dama,

Y nació en Belén.

Fue hecho de carne y hueso.

Dios me envió mi pie derecho;

Mi pie derecho, y los dos,

Para que yo pudiera ir a tu iglesia

Para leer en tu dulce libro,

Que el poderoso Dios d los cielos formó.

Abríos, abríos puertas del cielo.

Cerraos, cerraos puertas del infierno,

Serán mejores todos los santos

Que oigan la plegaria blanca, el Padre Nuestro.

     El conjuro que acompaña a esto es el Padre Nuestro Negro, que ha llegado hasta nuestros días en varias formas, como conjuro que debe decirse antes de acostarse. Éste parece ser el significado de los epítetos dados a las dos plegarias, siendo el Padre Nuestro Blanco la plegaria matutina, que se debe pronunciar a la luz del día, y el Padre Nuestro Negro de la noche. Esta plegaria nocturna es como sigue:

Cuatro nichos en esta casa para los santos ángeles,

Un poste en el centro, ése es Jesucristo,

Lucas, Marcos, mateo, Juan,

Dios esté en esta casa y en todo lo que nos pertenece.

 

     En muchos conjuros y fórmulas que han llegado hasta nuestros días aparecen los nombres de dioses precristianos. Estos conjuros suelen relacionarse con curas para enfermedades de seres humanos y animales, y generalmente van acompañados de ciertos movimientos de las manos, sin los cuales en conjuro no surte efecto.

La lluvia

Las brujas afirmaban ser capaces de hacer llover, y que ellos se les reconocía, es cosa probada por los testimonios dados en los juicios. Sus métodos variaban considerablemente. Decíase (55) que las brujas hacían llover

        i          “arrojando pedernales sobre el hombro hacia el Oeste, o

      ii          arrojando un poco de arena al aire o

     iii          metiendo su escoba en el río y salpicando hacia el cielo,

     iv          removiendo el agua con el dedo en un agujero practicado en la tierra, o

       v          hirviendo pelos de cerdo n una olla”.

     Reginald Scot cita largamente de sus obras, y el libro del propio Scot tuvo el honor de ser quemado públicamente por sus opiniones heréticas, que fueron consideradas como brujería, en la cual, por cierto, no creía él.

El hacedor de lluvia

Es también el que trae las tormentas, y siempre se supuso que las brujas podían crear tormentas a su antojo.

·       La magia se efectuaba mediante un sacrificio y una plegaria a la deidad, que es precisamente el mismo método con el cual el profeta Samuel produjo una tempestad en contra de los filisteos.

·       Fue un milagro divino cuando Samuel lo realizó, pero fue un hecho diabólico cuando los agentes activos fueron brujas.

     Los covens de North Berwick causaron una gran tempestad para que el rey Jacobo VI y su reina se ahogaran en su viaje de Dinamarca a Escocia.

Las palabras mágicas

Entre las brujas no desempeñaban un papel importante como habría sido de esperar. Esto tal vez obedezca a un temor de parte de los cronistas, que no se atrevían a repetir las palabras por temor a que tuviesen algún efecto nocivo. Agnes Sampson (56) gritaba: “¡Elva, ven y háblame!”, o bien: “¡Hola, maestro!”, cuando quería que este apareciera en persona como familiar adivinatorio, y lo despedía diciéndole que “se fuera según la ley de acuerdo con la cual vivía”. Andro Man, en Aberdeen, (57) tenía dos palabras:

ü  una para invocar al demonio, Benedicite, ciertamente latina,

ü  la otra, Maik-peblis, es una corrupción, probablemente cristiana.

Las brujas de Somerset llamaban a sus familiares, o al propio gran maestro, simplemente con la palabra;

ü  Robin, y añadían: “¡Oh, Satanás, dame mi propósito!

     Un método moderno consiste en caminar tres veces alrededor de la Iglesia y la tercera vez quedarse frente a la puerta principal y gritar: “¡Sal!”, o silbar a través de la cerradura.

Palabras empleadas para volar

Variaban según la región, aunque en muchos casos se invocaba el nombre del dios. La más antigua mención a un conjuro para volar aparece en Guernsey en 1563, cuando Martin Tulouff oyó decir a su madre en el momento de montar en su escoba:

ü  Va au nom du Diable et Lucifer par-dessus roches et épines (Ve, en nombre del diablo y de Lucifer por encima de rocas y espinas).

     En 1586 una bruja de Alsacia, Anna Wickenzipfel, voló sobre una varita blanca con otras dos mujeres, gritando al partir:

ü  ¡Allá, en nombre de mil demonios!.

     Las brujas vascas (58) empleaban diversas fórmulas, según la ocasión lo requerría; habitualmente ésta:

ü  Emn hetan, emen hetan, que De Lancre traduce como “Aquí y allá, aquí y allá”

     Isobel Gowdie de Auldearne, en 1662, (59) anunció que tenía dos fórmulas;

ü  Una, Horse and Hattock in the Devil´s name (Caballo y sombrero, en nombre del Demonio,

ü  Otra, Horse and Hattock! Horse and go! Horse and Pellatis! Ho! Ho! (Caballo y sombrero! ¡Caballo y vamos! ¡Caballo y Pellatis! Ho! Ho!).

 

Fórmulas para curar o como plegarias

Las palabras generalmente eran enseñadas por el demonio mismo a sus discípulos. El padrenuestro repetido en latín era considerado, claramente, como salmo de gran poder. En 1597 el nombre del dios a veces se cambiaba, y se invocaba a la deidad cristiana.

     Marion Grant, (60)quemada por brujería:

ü  Curaba el ganado vacuno en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y también hechizó una espada por esos mismos medios.

     Al santiguarse, las brujas vascas, en 1609 (61) repetían una plegaria que escandalizó grandemente al inquisidor que tradujo las palabras al francés:

ü  Au nom de Ptrique, Petrique d´Arragon, a cette heure, a cette heure, Valence, tout notre mal est passé, y Au nom de Patrique, Petrique d´Arragon, Janicot de Castille faites-moi un baiser au derrière.

     Otro brujo, (62) sentenciado a cadena perpetua en las galeras, dijo:

ü  Que se apiadaban tanto de los caballos que los postillones hacían galopar por los caminos, que hizo algo por impedirlo;

ü  Esto consistió en tomar verbena y decir cinco veces en padrenuestro y cinco veces la avemaría, y luego puso la verbena en el camino, de modo que los caballos dejaran de correr.

     Para convertirse en animal la bruja decía:

I shall go into a hare,

Whith sorrow and sighing and mickle care,

And I shall go in the Divel´s name,

Aye, till I come home again,

Entraré en una liebre,/ con pena y suspiros y cuidados,/e iré en nombre del demonio,/sí, hasta que vuelva a casa.

     Para volver a su forma humana, la bruja repetía las palabras:

Hare, hare, God send thee car.

I am in a hare´s likeness just now,

But I shall be in a woman´s likeness even now.

Liebre, liebre, Dios te manda penas./Estoy en forma de liebre ahora,/pero ahora volveré a forma de mujer.

     Aún están en boga muchos ensalmos y encantamientos en que se menciona el nombre de la deidad cristiana, habitualmente la Trinidad, pero que en su origen pertenecen a la religión precristiana. Con un ligero cambio de nombre, gran parte de la antigua religión aun sobrevive en Europa, y puede encontrarla cualquiera que tenga suficiente interés en la búsqueda. Como campo de investigación antropológica, Europa está casi intacta, y sin embargo, en nuestro medio, los cultos primitivos aún continúan, aunque ligeramente disimulados por lo que orgullosamente llamamos civilización.

LA POSICIÓN DE LA BRUJA EN LA ESTRUCTURA SOCIAL. HISTORIOGRAFÍA. (63)

La idea moderna de la bruja se funda enteramente en registros de los siglos XVII y XVIII, cuando la Iglesia cristiana aún se dedicaba a aplastar los restos del paganismo, y en ello fue reforzada por la profesión médica, que reconoció en los brujos a sus rivales más peligrosos en el campo económico.

     En todos los países se acudía siempre a la bruja o mujer sabia, la sage-femme, en caso de parto; muchas de estas mujeres eran sumamente hábiles y consta que algunas de ellas eran capaces de efectuar la operación cesárea con completo éxito para la madre y el niño. Más tenían, asimismo, la reputación de poder aliviar “los dolores naturales y benignos del parto”, desviándolos sobre un animal o, aún peor, sobre el esposo de la paciente; no es de sorprender que la mano de todo hombre se alzase contra ellas, pues este hecho terrible e impío iba contra la voluntad de Dios, que en el principio había maldecido a Eva y a todas sus descendientes. La religión y la ciencia médica se unieron contra las brujas, y cuando ya no se les pudo aplicar la ley, fueron vilipendiadas en todas las formas que pudieron intentar la lengua o la pluma del hombre.

     Pero durante siglos, antes y después de la era cristiana, el brujo fue al mismo tiempo honrado y querido. Todos consultaban al brujo, hombre o mujer,

ü  para alivio en caso de enfermedad,

ü  para consejo en las dificultades o

ü  para previsión de los hechos futuros.

     Andaban como en su casa por las:

ü  cortes de los reyes, donde formaban parte de los consejos reales y

ü  daban su opinión sobre cuestiones de Estado, o

ü  se encontraban entre los siervos y campesinos a los que reconfortaban y brindaban ayuda espiritual.

     En tiempos primitivos cuando no había organización para enfrentarse a la conducta antisocial y al crimen, sus poderes místicos les dieron autoridad para descubrir  a los culpables, que entonces recibían el castigo apropiado.

     Al tratar de la religión antigua y la medieval, sea pagana o cristiana, deben recordarse los antecedentes de la vida del pueblo. Muchos de los fenómenos de los que hoy se saben que fueron naturales y gobernados por leyes naturales, eran considerados entonces:

ü  sobrenaturales, causados por ciertas personas conocidas como brujos, magos, astrólogos o profetas.

ü  La fe en adivinación, sueños augurios, hechizos, ensalmos, maldiciones, fantasmas, espíritus malignos, etc., era parte de la vida cotidiana de todas las clases de la comunidad, desde el rey hasta el último y más abyecto de sus súbditos.

ü  La adivinación, era derecho exclusivo de los sacerdotes, pues como lo indica la palabra, era el medio de sondear la voluntad de Dios, con respecto a los futuros acontecimientos.

ü  Era, por tanto, un rito esencialmente religioso, que sólo debía celebrar quienes se encontraban en íntimo contacto con la deidad.

     En la práctica, parece que con gran frecuencia se consultaba a las brujas sobre cuestiones personales, y a los brujos sobre los asuntos de importancia política.

     En el antiguo Egipto cada templo tenía sus profetas, sus adivinos, sus intérpretes  de sueños, tan numerosos que habitualmente tan sólo se los menciona en ocasiones especiales. Uno de los primeros profetas de gran categoría fue:

ü  Ra-Hotep, hijo del rey, gran vidente o sumo sacerdote de Heliópolis.

     Se encuentran numerosas referencias a magos, adivinos y profetas en el Antiguo Testamento. Uno de los primeros fue: (64)

ü  José, quien, aunque no era sacerdote, se encontraba en contacto con Dios. No sólo fue intérprete de los sueños, sino también adivino que empleaba el método egipcio del cuenco de plata.

ü  Moisés, fue un mago particularmente poderoso, y como los magos egipcios, realizó sus milagros más portentosos por medio de su varita.

     Entonces como ahora, la varita era el artefacto por el que se transmitía el poder de la bruja, el hada o mago.

     La vara de Moisés aparece en tantas leyendas, que se creía que poseía poderes peculiares. (65)

ü  Se dijo que fue creada en el sexto día, es decir, el día de las creaciones. Fue entregada a Adán, y descendió por medio de Enoch, Sem, Abraham, Isaac, Jacob, José, hasta llegar a manos del faraón, a quien Jethro la robó para plantarla en su jardín. Jethro prometió entonces ceder en matrimonio a su hija Zipporah al hombre que sacara la vara de la tierra. Como llevaba escrito el Nombre inefable, esto fue imposible hasta que llegó Moisés, quien conocía el Nombre. Estaba hecha de madera del Árbol de la Vida, y después llegó a ser el travesaño de la cruz.

ü  Cuando los israelitas, habiendo derrotado a los amoritas, se preparaban a atacar Moab, Balak, rey de Moab, pidió ayuda a toda prisa, a su gran mago Balaam, hijo de Bor, rey de Edom.

ü  El rey David tuvo su propio vidente privado a quien pedía consejo en todo momento. (66)

     Los magos gozaban de gran favor en las cortes reales, y hasta un rey podía ser adivino y augurar el futuro. En fecha muy posterior el célebre colegio de augures de Roma muestra que el adivino seguía gozando del mayor respeto, y que no había disminuido la importancia del mago.

     Son raros los testimonios documentales sobre la religión y el sacerdocio en Britania antes de la ocupación romana. Las presurosas visitas de César sólo le dieron tiempo para observar algunos de los ritos más espectaculares. Aunque su conocimiento fuera superficial, al mens notó que los sacerdotes, a quienes llama los druidas, auguraban el futuro y se les tenía en la mayor estima.

ü  Los britanios no conocían el alfabeto, solo con la llegada de los monjes y misioneros cristianos aparecieron relatos sobre el paganismo en el país.

ü  Merlín, fue el hijo de una monja y del demonio, es decir del dios precristiano. Es posible que la monja fuese en realidad una santa mujer o sacerdotisa pagana, del tipo que después sería estigmatizada como bruja. Así, Merlín sería uno de aquellos niños magos nacidos de dios y de madre humana, y debería su conocimiento de las artes mágicas a su temprana educación, recibida de su madre bruja. La creencia en sus facultades proféticas tuvo una influencia muy superior a la de la Biblia, pues ésta era un libro nuevo y exótico escrito en una lengua extranjera, mientras que las profecías de Merlín estaban en la lengua vernácula y pasaban de uno a otro en forma oral. Las profecías de Merlín se refieren a la familia real, y se las citaba entre todas las clases del reino.

     Por tanto, se las debe tomar en consideración en cualquier estudio de las creencias prevalecientes en tiempos de los Plantagent, los Tudor y los Estuardo.

     En 1120 se hundió el “White Ship”, y Enrique I perdió a su hijo único, a su hija ilegítima y a su sobrina. Se creyó que esta tragedia había sido predicha por Merlín con las palabras: “Los cachorros del león se transformarán en peces del mar.” (67) Todavía a mediados del siglo XVII se citaba a Merlín, e implícitamente se le creía.

     Carlos II nació en 1630. “Al nacer este príncipe, el 29 de mayo, se cumplió la profecía de Merlín, pues apareció una estrella como a la una de la tarde, la hora misma de su nacimiento, cuando el rey se dirigió a San Pablo a dar gracias a Dios de que su Majestad hubiese dado a luz felizmente a un niño. Algunos dijeron que era Mercurio, habiendo dicho Merlín que el esplendor del Sol languidecía por la palidez de Mercurio, y que aquello infundiría pavor a quienes lo contemplaran.” (68)

     Los antiguos celtas siempre tenían en el ejército a un profeta-mago, encargado de hacer actos de magia para propiciar la victoria y encabezar a los soldados a la batalla. Se trataba de un puesto importante y muy codiciado y, tras la conversión al cristianismo, solía estar a cargo de un destacado santo cristiano.

ü  San Findchua, irlandés, fue llamado a ejercer sus poderes cuando Meath fue atacado por un enemigo. “La naturaleza del clérigo se levantó contra ellos, por lo que de sus dientes brotaron chispas de fuego.” Rugiendo conjuros encabezó a los hombres de Meath a la batalla, y aniquiló al enemigo. (69)

ü  En otra ocasión, el rey de Leinster descubrió que el druida era ya demasiado viejo para encabezar al ejército al combate, y por tanto mandó llamar a Findchua, que se hizo cargo de la tarea.  Se adueñó de él una -una oleada de Dios-. (70) El resultado fue que la victoria se declaró a favor de los hombres de Leinster.

ü  La encantación en verso, o conjuro, era obviamente obra de un bardo, y la maldición de un poeta irlandés “no sólo era una opinión expresada, sino que era una poderosísima arma de guerra, capaz de quemar el rostro de un adversario, o aun de costarle la vida. (71)

     La Iglesia cristiana se organizó en Roma cuando la condición de las mujeres había declinado tanto que la esposa no era más que una propiedad del marido. Por ello, cuando la nueva religión llegó a la Europa occidental las mujeres quedaron excluidas del sacerdocio.

ü  De ahí se siguió que la “sacerdotisa” que se encargara de celebrar los oficios sagrados para el pueblo en general tuviera que ser pagana; y

ü  Para un obispo, sacerdote o monje verdaderamente cristiano, todo pagano era adorador del diablo, entregado a toda clase de perversiones y desenfrenos.

     Ningún epíteto era excesivo para ellos:

ü  Eran brujos, traficaban con el demonio, colaboraban con espíritus malignos, y por tanto estaban malditos de Dios cristiano.

ü  Pero si la sacerdotisa pagana podía ocultarse tras un tenue velo de cristianismo, entonces se volvía una “profetisa”, cuyas oraciones encontraban la respuesta del Todopoderoso.

ü  Algunas sacerdotisas, es decir, brujas, influyeran sobre el resultado de la batalla, y aquí volvemos a encontrar a la santa cristiana ocupando el lugar de la bruja.

ü  El rey de Leinster llevó consigo a Santa Brígida, el sostuvo su bastón mientras ella maldecía al enemigo. (72)

     Estos ejemplos muestran que el sacerdote o santo cristiano no fue más que sucesor del sacerdote y la sacerdotisa paganos, sin otro cambio que el nombre del Dios al que invocaban.

     La verdad de las crónicas queda confirmada por la acción de San Agustín que, cuando convirtió a Inglaterra, colocó obispos donde había habido flámines y arzobispos donde había habido flámines superiores. En otras palabras, mantuvo la organización de la antigua religión, así como los poderes de quienes ocupaban tales cargos, sin cambiar más que el nombre de Dios y el título del cargo.

     El profeta  más preciso y renombrado del periodo sajón fue San Dunstan, abad de Glastonbury y arzobispo de Canterbury. Sin embargo, en ocasiones parece haber rivalizado con Elfgiva, madre del rey Edgardo, quien era intérprete de sueños y a quien Dios hizo muchas revelaciones. En el año 979, en la coronación de Etelredo el Desaparecido. Dunstan profetizó que “sobre la nación inglesa caerán males, que nunca se han sufrido otros iguales desde el tiempo en que llegaron a Inglaterra hasta ahora.” (73)

     El periodo normando muestra la práctica de instalar un profeta n la corte, aunque parece haber sido ocasionalmente distinto del prelado cristiano. Los arzobispos eran ahora casi extranjeros, y es posible que las querellas entre reyes y obispos surgieran de una diferencia de opinión sobre algunas de las funciones del sucesor de un flamen. (74) Pero como Guillermo el Conquistador tenía un astrólogo privado, no surgieron estas diferencias.

     En tiempos de los Plantagenet se registraron muchos incidentes similares. Sin embargo, el rey Juan, como Guillermo, despreciaba todas aquellas profecías llamadas sobrenaturales, y en 1212 trató drásticamente a un profeta. “Un tal Pedro de Pontefract profetizó que después que el rey hubiese reinado prósperamente durante 14 años, ni él ni sus herederos gobernarían más; y sus oyentes creueron que aquellas palabras parecían de una voz llegada del cielo”, y se fijó el día en que el reinado llegaría a su fin. Juan entró en acción al punto. “Hizo que fuese llevado y ahorcado en Londres un tal Piers de Ponfret, pues el dicho Pedro había redicho diversas fechorías que le ocasionaría su vida viciosa, y además había advertido repetidas veces al rey Juan que sólo reinaría 14 años.” Es posible que la impopularidad del Rojo y de Juan entre los sacerdotes-cronistas se debiera a la poca fe que estos dos reyes mostraron en todas las profecías eclesiásticas de males. Enrique VIII trató con igual energía y por las mismas razones a Elizabeth Barton y sus cómplices en 1533.

     Los sacerdotes no eran los únicos astrólogos, pues uno de los contemporáneos de Eduardo I, el rey Roberto de Sicilia, “era renombrado como gran astrólogo, lleno de ciencias profundas; a menudo había pronosticado el nacimiento de reyes en Francia y de Inglaterra y había descubierto, con su astrología y la influencia de las estrellas, que si el rey de Francia combatía contra el rey de Inglaterra en persona, sin duda sería derrotado.”

     Es un hecho interesante que cuando Ana Bolena fue detenida por el teniente de la Torre de Londres y llevada por un canal, pasando por la Puerta del Traidor, ella le dijo al llegar que no volvería a llover en Inglaterra hasta que ella saliese de la Torre.

     El caso más notable de poderes de las brujas para levantar tempestades ocurrió en North Berwick en 1590 cuando, al mando de Francis, lord Bothwell, tres “covens”, por medio de una “conjura de gatos” afirmaron haber provocado tan grande tempestad que Jacobo VI y su prometida estuvieron a punto de naufragar, mientras iban de Oslo a Leith.

ü  El gato fue bautizado, y se le dio un nombre cristiano –Margaret-, fragmentos de un cadáver humano se ataron a sus patas, y el gato fue lanzado al mar al grito de: “¡Hola, Satanás!

     Un método ordinario de conocer el futuro y de descubrir acontecimientos secretos del pasado era convocar al demonio. Aunque este método se ha registrado con horror, parece haber sido de uso frecuente:

ü  Cuando Edmundo, duque de Kent, no sabía con certeza si su hermano Eduardo II estaba vivo o muerto, convocó al demonio, quien le aseguró que Eduardo ya había muerto.

     Hasta el día de hoy se conservan dos métodos de adivinación, ritos religiosos de antaño, que para ser eficaces habían de ser celebrados por un mago o una sacerdotisa.

      I.          El primero consistía en arrojar al suelo o a una superficie especial cierto número de pequeños objetos sagrados, y se adivinaba sobre la base de su posición en relación con los demás y según la superficie de los objetos que habían quedado hacia arriba. Este es el método de echar suertes tantas veces mencionado en la Biblia. Creíase que Dios dirigía la tirada, de tal modo que los objetos indicaban Su voluntad.

    II.          El otro método consistía en mirar una superficie de cristal, el cuenco o la copa. El cuenco era de bronce negro o de plata ennegrecida por el interior. El vidente era por lo general un niño, que no hubiese llegado a la pubertad; a su lado se ponía el mago o sacerdote, quemando incienso y salmodiando plegarias y conjuros en un canto monótono. Se pedía entonces al niño describir lo que veía en el cuenco.

     Este método de adivinación aún se emplea en Marruecos y en otras partes de la zona mediterránea.

        i          Se echa tinta negra en la palma de la mano de un niño, que contempla la tinta mientras el adivino entona las plegarias apropiadas.

     En todas las religiones el sacerdote o la sacerdotisa llevan una vestimenta especial cuando celebra los ritos sagrados. El origen de la costumbre probablemente se debe al temor del

ü  Contagio de la santidad y por tanto el atuendo que se lleva en la presencia inmediata de la deidad debe ser de algún material lavable, como la vestimenta de lino de los sacerdotes egipcios y judíos, o bien ropajes más adornados que deberán llevarse sobre la ropa ordinaria, y que se quitarán antes de abandonar el recinto sagrado.

     Hay ciertos testimonios de que los primeros brujos, llevaban ropajes azul oscuro, con gorros del mismo color, como los lapones que en época medieval fueron catalogados como brujos dotados de malignos poderes. En el siglo XVI los brujos habían adoptado vestimentas de un tipo más elaborado y llamativo. “Como es bien sabido, los magos eras muy exigentes en la elección y forma de su vestimenta. Sus gorros son ovales o como pirámides, con orejeras a los lados, forrados de piel. Su ropón es largo, forrado de piel de zorro, y bajo el mismo llevan una prenda de lino que les llega hasta las rodillas. Sus cinturones son de tres pulgadas de ancho y llevan muchos nombres cabalísticos, con cruces, triángulos y círculos inscritos en ellos. Sus zapatos deben de ser de cuero bermejo nuevo, con una cruz cortada en ellos. Sus cuchillos son como dagas y sus espadas no tienen guarda ni vaina.”[1](75)

 

 

NOTAS

Murray, Margaret A. El Dios de los Brujos, traducción de Juan José Utrilla, 2ª Edición, México, FCE, 2006, Colección Conmemorativa 70 aniversario.

 

1.-.- L. M. Sinistrari d´Ameno, Demoniality, edición de 1879, pp. 35, 131.

2.-Chronicles of Lanercost, edición Stevenson, 1839, p. 109.[1]Rymer, T, Foedera, II, edición de 1704, p. 934.

3.-Chartier, Jean, Chronique du Charles VII, edición Vallet de Viriville, 1858, III, pp. 40-45.

4.-De Lancre, P, Tableau de l´Inconstance des Mauvais Anges, edición de 1613, p. 56.

5.-Bourignon, Antoinette, La parole de Dieu, edición de 1683, pp. 86-87.

6.-Calendar of State Papers, 1584.

7.-Murray, Margaret A., El Dios de los Brujos, traduc.  de Juan José Utrilla, 2ª ed., México, FCE, 2006, pp. 19-20.

8.-Op. cit., p. 20.

9.-Murray, Margaret A., op. cit., pp. 23-47.

10.-Murray, Margaret A., op. cit. p.24.

11.-Op. cit., p. 25.

12.-J. E. Quibel, Hierakonpolis, I, lamina XXIX.

13.-Thorpe, B., Monumenta Ecclesiastica, II, ed. de 1840, pp. 32-34, citado en Murray, Margaret A., El Dios de los Brujos, traduc. De Juan José Utrilla, 2ª ed., México, FCE, 2006, p. 30.

14.-Ibid., p. 249.

15.-Murray, Margaret A., op. cit., p. 31, 32.

16.-P. de Lancre, Tableau…op. cit., p. 404.

17.-Ibid, p. 126.

18.-Ibid, p. 23.

19.-J.E. Quibell, op. cit., II, lámina XXVIII.

20.-P. de Lancre, Tableau, p. 67.

21.-Spalding Club Miscellany, t. I (1841), pp. 120-127.

22.-P. de Lancre, Tableau, op. cit., p. 119.

23.-Murray, Margaret A., op. cit., pp. 71-101.

24.-Mather, Cotton, The Wonders of the Invisible Word, United States, Createspace, 2015.

25.-Covens, se empleó, tanto en Inglaterra como en Escocia, para designar a un grupo de personas de uno u otro sexo, que siempre estaban atendiendo a sus dios, que asistían a todas las reuniones, grandes o pequeñas, que celebraban las ceremonias, fuesen a solas, fuese en compañía del gran maestro, que eran notorias en los rituales. A ellas les enseñaba el dios las plegarias que debían decir, a ellas daba especial consejo y ayuda, y en todos los ritos o ceremonias se encontraban cerca de su persona. En suma, estaban para cumplir con los deberes y las ceremonias siempre al lado de sacerdotes y sacerdotisas y hemos de considerarlos como el clero del dios.

26.-Scot, Reginald, The Discoverie off Witchcraft, Londres, General Books LLC, 2010.

27.-De Lancre, P., L´Incrédulité et Mescréance du Sortilège, París, Chez Nicolas Buon, 1622, p. 558.

28.-Bernard, Richard, A Guide to Grand-Jury Men, London, Felix Kyngston for Edward Blackmore, 1629, pp. 107, 113.

29.-Lea, Henry Charles, Historia de la Inquisición Española, España, Fundación Universitaria Española, 1982, vol. III.

30.-De Lancre, Tableau, op. cit., p. 123.

31.-Murray, M. A., Witch Cult in Western Europe, a Study in Anhropology, United States, Kessinger Legacy Reprints, 1921, pp. 279-280.

32.-Russell, R. V., The Tribes and Castes of the Central Provinces of India, vol. IV, London, editor Macmillan, 1916, p. 229.

33.-Murray, El dios de…, op. cit., pp. 103-128.

34.-De Lancre, Tableau…, op. cit., p. 398.

35.-Ibid., p. 131.

36.-Ibid., p. 398.

37.-Bodin, Jean, La plaga de los demonios y hechiceros, Derniere edition, 1616, p. 465.

38.-De Lancre, Tableau…, op. cit., p.131, 396.

39.-Cooper, Thomas, The Mystery of Witchcraft, London, Trinity  College, 2000.

40.-Gaule, J., Selecte Cases of Conscience touching Witches and Witchcraft, Londres, Imp. Por W. Wilson, edición 1646, p. 64.

41.-De Lancre, Tableau.., op. cit., p. 404.
http://www.ciudaddeladanza.com/bibliodanza/historia-de-ballet/la-danza-de-los-primitivos.html Visto el 8 de junio de 2026.

42.-Pitcairn, Robert, Crminal trails in Scotland, Edinburgh, Ed. Club Maitland, 1833, I, parte III, p. 613; https://translate.google.com.mx/translate?hl=es&sl=en&u=https://archive.org/details/ancientcriminal03pitcgoog&prev=search

43.-Boguet, Henry, Discours Execrabledes Sorciers, enfembleleur procez, faits depuis deux ans en ça, en diuers endrocits de la France, París, Chez Denis Binét, en la court  de Bauierepres la porte Sainct Marcel, 1603, p. 139; file:///C:/Users/El%20Loco%20Pepe/Downloads/Henri_Boguet_Discours_execrable_des_sorciers.pdf

44.-Murray, Margaret A., op. cit., pp. 129-157.

45.-Boguet, op. cit., p. 131.

46.-De Lancre, Tableau…op. cit., p. 401.

47.-De Lancre, op. cit., p. 401; Boguet, op. cit., p. 141.

48.-De Lancre, op. cit., p. 408.

49.-Buchanan, George, en Chisholm, Hugh. Encyclopædia Britannica. A Dictionary of Arts, Sciences, Literature, and General information (en inglés) (11.ª edición). Encyclopædia Britannica, Inc.; Latinista, historiador y poeta escocés. Estudió en París y en Saint Andrews. Fue denunciado como hereje a raíz de una sátira contra los frnciscanos. Escapó a Inglaterra y de allí a Francia. Enseño en Bordeaux hasta 1547, donde tuvo como alumno a Michel de Montaigne. Luego se trasladó a la Universidad de Coimbra y fu apresado por la Inquisición. Liberado en 1553, volvió a Escocia en 1561, para ser tutor de la reina María, de quién se transformó años más tarde en famoso adversario.  Rerum scoticarum historia, en veinte volúmenes 1582

50.-Pitcairn, op. cit., p. 603.

51.-Sinclair, George, n° 1-5 de Satan´s Invisible World Discovered, Thomas George Stevenson, 1871, p. 23.

52.-Melville, Sir James of Halhill, Memoirs of his own life, Edimburgo, Bannatybe Club, 1827, p. 395.

53.-Scot, Reginald, Discoverie of Witchcraft, libro III, cap. XIII, edición de 1584.

54.-Pitcairn, op, cit., pp. 211 y 235.

55.-Spalding Club Miscellany, I, pp. 120, 124.

56.-De Lancre, Tableau, pp. 123, 400.

57.-Pitcairn op. cit., pp. 604, 608.

58.-Spalding Club Miscellany, I, p. 171.

59.-De Lancre, Tableau, pp. 462, 464.

60.-De Lancre, L´Incrédulité, 796.

61.-Murray, Margaret A., op. cit., pp. 166-167.

62.-Génesis, XL y XLI.; Éxodo, IV, 2 y 17.

63.-Números, XXII y XXIV.

64.-Samuel, II, XXIV.

65.-Monmouth, Geoffrey de, Historia de los reyes de Britania, prólogo de Luís Alberto Cuenca, Madrid, Biblioteca artúrica, Alianza Editorial, 2004.

66.-D´Ewes, Sir Simonds, Autobiografía y correspondencia durante los reinados de James I y Charles I, London, R. Bentley, 1845, vol. I, p. 432.

67.-Baring Gould, Rev. Sabine, M.A., The Lives of the Saints, Edimburgo, John Grant, 1914, vol. I, p. 14.

68.-Ibid, pp. 15 y 16.

69.-Ibid, p. 275.

70.-Ibid, III, p. 330.

71.-Malmesbury´s, Willian of, Chronicle of Kings of England, London, Henry G. Bohn, Tork Street, Coven Garden, 1847. P. 166.

72.-El Flamen (en latín flamen,-inis) era un sacerdote romano que formaba parte del colegio de los flamines, dedicado al culto de una divinidad. Eran herencia de una antigüedad llena de sombras mistéricas. Su nombre, de la misma raíz indoeuropea que el término indio brahmán, hacía referencia al soplo (flatus) con el que encendían el fuego sagrado del altar.

73.-Scot, Reginald, Discovery…op. cit.,

74.- Ibid.

 





























 















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