LAS
RELIGIONES A.C.
https://pijamasurf.com/2015/06/satan-y-sus-acolitos-ilustraciones-ocultistas-de-siglo-xviii/
INTRODUCCIÓN
En
años recientes, mucho se ha escrito acerca de los cambios, la evolución y la
continuidad de la cultura material desde el periodo Paleolítico hasta la época
romana, cuando empezaron los testimonios escritos de la Europa occidental. Los
desplazamientos de pueblos, el aumento del comercio, el avance de la
civilización: todo esto se ha trazado con precisión considerable. El periodo
Paleolítico Superior de Europa se ha vinculado con el Capsiense, que es de
origen africano, y rápidamente se está colmando la laguna existente entre las
civilizaciones paleolítica y neolítica. El aspecto material de la vida ha
recibido la máxima atención, pues son muy numerosos los restos concretos del
hombre primitivo. También se han estudiado las artes pictóricas y plásticas de
los periodos más remotos y, a partir de las artes y artesanías, se ha podido
seguir el desarrollo mental de los pueblos paleolíticos y neolíticos. Mas la
religión de aquellos antiguos tiempos ha sido totalmente descuidada, salvo unas
cuantas referencias a diosas madres y a costumbres funerarias. El estudioso de
las antiguas religiones comienza en la temprana Edad del Bronce del Cercano
Oriente, pasando por alto completamente la Europa occidental en la Edad de
Piedra; concluye con la introducción del cristianismo, ya que el estudio de
esta religión es conocido como teología. Y, sin embargo, hay una continuidad de
creencias y rituales que se puede seguir desde el periodo paleolítico hasta los
tiempos modernos. Y sólo por el método antropológico puede avanzar el estudio
de las religiones, sean antiguas o modernas.
La actitud de todos los escritores hacia
la época poscristiana en Europa, especialmente al acercarse a la Edad Media, ha
sido la del eclesiástico, el historiador, el artista, el erudito o el
economista. Hasta ahí, el antropólogo se ha confinado a los periodos precristianos
o a los salvajes modernos. Empero, la Europa medieval ofrece al estudioso de la
humanidad uno de los mejores campos de investigación. En este trabajo de
investigación sólo hemos seguido una línea de investigación antropológica: la
supervivencia de un culto indígena europeo y la interacción entre éste y la
religión exótica que finalmente se impuso. Seguimos el culto al “dios cornudo”
a través de siglos, a partir de los prototipos paleolíticos, y hemos mostrado
que la supervivencia del culto se debió a la supervivencia de las razas que adoraban a aquel dios, pues
esta creencia no habría podido sostenerse contra las invasiones de otros
pueblos y religiones si un estrato de la población no hubiese sido lo bastante
robusto como para mantenerla viva.
Si examinamos minuciosamente los
testimonios, resulta claro que este estrato consistió en los descendientes de
las razas del Paleolítico, del Neolítico y de la Edad del Bronce. El pueblo
paleolítico era de cazadores; los pueblos neolíticos y de la Edad del Bronce
fueron pastores y agricultores. Entre todas estas razas fue preeminente el dios
cornudo, pues tanto entre cazadores como entre pastores los animales eran
esenciales para la vida. Tras la introducción general de la agricultura, el
dios cornudo siguió siendo una gran deidad, y no fue destronado ni aun con la
llegada de la Edad del Hierro. Sólo al surgir el cristianismo, con su doctrina
fundamental de que toda deidad no cristiana era un demonio, cayó en descrédito
el culto al dios cornudo.
La idea de dividir el poder del más allá
en poder, uno bueno y uno malo, pertenece a una religión avanzada y compleja.
En los cultos más primitivos, la deidad misma es autora de todo, sea bueno, sea
malo. El monoteísmo de las religiones antiguas es muy marcado: cada pequeño
asentamiento o grupo de asentamientos tenía su deidad única, masculina o
femenina, cuyo poder era idéntico al de sus fieles. El politeísmo parece haber
surgido con la amalgamación de las tribus, cada una con su propia deidad.
Cuando una tribu con su propia deidad era masculina se fusionaba con una tribu
cuya deidad era femenina, la unión de los pueblos quedaba simbolizada en su
religión por la unión de sus dioses. Cuando, por infiltración pacífica, un dios
nuevo desbancaba a uno antiguo, se decía que era hijo de su predecesor. Pero
cuando la invasión era bélica, la deidad vencedora quedaba investida con todos
los atributos buenos, mientras que el dios de los vencidos quedaba en un lugar
inferior y era visto por los conquistadores como causante del mal y, por
consiguiente, a menudo era más temido que su propia deidad legítima. En el
antiguo Egipto la caída de la posición de alto dios a la de “demonio” queda
bien ejemplificada en el dios Set, que en tiempos anteriores fue tan dador de todo
bien como Osiris, pero después fue execrado que, salvo en la ciudad de su culto
particular, su nombre y su imagen fueron rigurosamente destruidos. Al estudiar
al dios cornudo hay que tener en la mente este hecho: la caída de la condición
de dios a la de demonio.
Poco conocemos del hombre paleolítico,
aparte de sus instrumentos líticos, de sus cavernas con pinturas y esculturas,
de sus huesos grabados, y de unos cuantos esqueletos. Vivió en cavernas en
condiciones glaciales, como lo muestran los animales descubiertos con él. Es
seguro que había cierto tipo de ceremonia religiosa o mágica en que la parte
primordial era desempeñada por un hombre con cuernos, presumiblemente un dios.
Igualmente seguro es que tuvo que haber un culto del principio femenino, pero
en el culto al dios cornudo esto aparecerá sino en una etapa muy posterior.
De la religión del periodo Neolítico no se
conoce nada en la Europa occidental, salvo sus ritos funerarios. Los dioses no
han dejado huella reconocible, aunque ciertas figuras femeninas posiblemente
representen diosas. Pero al llegar la Edad del Bronce encontramos al dios
cornudo por toda Europa, de la oriental a la occidental. Las tribus feroces que
introdujeron la Edad del Hierro destruyeron la mayor parte de la civilización
anterior, y posiblemente también a sus habitantes, salvo los descendientes de
los pueblos neolíticos y de la Edad del Bronce que aun vivían en las marismas y
las colinas, donde la agricultura no encontraba por entonces terreno propicio y
donde la gente de los valles temía aventurarse. Aunque los hombres de las
marismas fuesen impotentes contra las nuevas armas, parece que lograron
aterrorizar a los invasores. Si hubo guerra entre las dos razas, fue una guerra
de guerrillas, en que la gente pequeña tenía ventaja sobre los lentos
agricultores. A la postre, debió de establecerse cierto tipo de relación. Ya se
debiera al comercio y a la exogamia el hecho de que el culto al dios cornudo se
reintrodujera entre los agricultores, o que, como parece más probable, el
pueblo de la Edad del Hierro hubiera acogido el culto en su propio hábitat o en
su lenta marcha a través de Europa, lo seguro es que conservó su posición como
alto dios.
No es improbable que el aquel periodo la
cruz fuese utilizada por los conquistadores como método mágico de atemorizar y
de poner en fuga a los pueblos de las colinas. La cruz ya se empleaba como
símbolo sagrado en la Edad del Bronce en la Europa oriental, y a la Edad del
Hierro corresponde la Cruz de Whiteleaf, tallada en la cal de las colinas de
Chiltern, donde pudiese ejercer su poder protector contra los moradores de las
tierras altas. En todos los relatos de hadas y brujas, sólo la cruz tiene poder
contra ellas: los más sagrados de los demás objetos y emblemas cristianos no
ejercen efecto. Todavía en el siglo XVII, Sinistrari d´Ameno declara que “es un
hecho maravilloso e incomprensible que los íncubos no obedezcan a los
exorcistas, no teman a los exorcismos, no reverencien las cosas sagradas, que
al acercárseles no les causen el menor pavor…Los íncubos soportan todas estas
pruebas [que ahuyentan a los malos espíritus] sin darse a la fuga ni mostrar el
menor temor; a veces se ríen de los exorcismos, atacan a los propios exorcistas
y rasgan las vestimentas sacras”.(1)Concluyó,
por tanto, que eran mortales y tenían almas como los hombres. Parece bastante
concluyente el testimonio de que el arraigado temor a la cruz no se refiere al
símbolo cristiano, sino que se remonta a un periodo varios siglos anteriores al
cristianismo.
La religión romana no echó raíces en la
Gran Bretaña, y recibió poca atención en las Galias. Los romanos dieron nombres
latinos a las deidades británicas y galas, pero la religión no se romanizó, y
ningún dios romano se estableció por completo en el occidente de Europa. Las
antiguas deidades continuaron con pleno vigor, sin arredrarse ante la
influencia extranjera. El templo construido en la cúspide del Puy de Dôme fue
dedicado a un dios llamado Mercurio por los romanos; sus adoradores lo
conocieron como Dumus; Cernnunos, a pesar de su nombre latinizado, se
encontraba por doquier en las Galias. Pocos nombres de las deidades indígenas
de la Gran Bretaña han sobrevivido, y su ritual recibió escasa atención por
parte de los cronistas romanos.
Al arribar por primera vez el cristianismo
a la Gran Bretaña llego del Occidente y se estableció entre el pueblo, no entre
los jefes. Siglos después otros misioneros llegaron del Este. Para entonces, la
Iglesia Cristiana se había vuelto más organizada, más dogmática, más dedicada
al proselitismo. Por tanto, su principal ataque no fue contra el pueblo sino
contra las familias reales, particularmente contra las reinas, cuya influencia
era bien comprendida. Sin embargo, el paganismo recibió continuos refuerzos en
las invasiones sucesivas de pueblos paganos: daneses, normandos, anglos, jutos
y sajones que llegaron a quedarse. Al juzgar la historia del cristianismo
temprano en Inglaterra debe recordarse siempre que el pueblo que lo llevó a las
costas del este fue un pueblo de extranjeros, que nunca se amalgamaron por
completo con los aborígenes. Agustín era italiano, y durante más de un siglo
ningún britano ascendió a los altos cargos de la Iglesia. Teodoro de Tarso, con
ayuda de Adriano el Negro organizó la Iglesia en Inglaterra en el siglo VII;
italianos y otros extranjeros ocupaban los cargos superiores. La misión
agustiniana y sus sucesoras se centraron en los gobernantes, y mediante éstos
impusieron su religión exótica a un pueblo empecinado y renuente. Esto quedó
muy claro durante el reinado de Canuto, cuya conversión fue apenas dos
generaciones anteriores a la conquista normanda; en su celo por su nueva
religión, Canuto trató de suprimir el paganismo.
Ninguna religión desaparece tan
súbitamente como lo han afirmado los partidarios de la teoría de la conversión
completa. El constante influjo de paganos a lo largo de varios siglos
contrapesó con creces al pequeño número de cristianos emigrantes. El país debió
de ser, por tanto, pagano con gobernantes cristianos y una aristócrata
cristiana. Un caso paralelo es el de España bajo los musulmanes, ahí los
gobernantes eran de una religión, el pueblo de otra, y la religión popular
organizada por el poder civil rechazó el culto de imposición. Sin embargo, en
Inglaterra, la conquista final fue de los normandos, cuyo gobernante era de la
misma religión que el rey al que venció; pero el pueblo normando, como el
inglés, en gran parte era de la vieja fe, y la conquista estableció poca
diferencia respecto a la posición relativa de las dos religiones. Por tanto,
aunque los gobernantes profesaban el cristianismo, la gran masa del pueblo
seguía a los antiguos dioses, y aún en los altos cargos de la Iglesia los sacerdotes
atendían frecuentemente a las deidades paganas tanto como al Dios cristiano y
practicaban ritos paganos. De este modo, en 1282 el sacerdote de Inverkeithng
encabezó la danza de la fertilidad en torno al atrio de la iglesia; (2)
en 1303, el obispo de Coventry, como otros miembros de su diócesis, rindió
homenaje a una deidad en forma de animal; (3)
en 1453, dos años antes de la rehabilitación de Juana de Arco, el prior de
Saint-Germain-en-Laye ofició los mismos ritos que el obispo de Coventry. (4)
Todavía en 1613 De Lancre puede decir, hablando de los Bajos Pirineos, “la
mayor parte de los sacerdotes son brujos”, (5)
mientras madame Bourignon en 1661 registra en Lille, que “nunca se vieron
asambleas tan numerosas en la ciudad como estos sabbaths, a los que llegaba gente de toda calidad y condición,
jóvenes y viejos, ricos y pobres, nobles y plebeyos, pero, especialmente, toda
suerte de monjes y monjas, sacerdotes y prelados”. (6)
El aspecto político de la organización queda bien ejemplificado en el juicio de
las brujas de North Berwick que, a instancia de su “maestro”, trataron de matar
a Jacobo VI. Otro ejemplo se encuentra entre los State Papers isabelinos: (7)
“El nombre de los confederados contra Su Majestad, que en varias y diversas
ocasiones conspiraron contra su vida y que diariamente se confederan contra
ella, Ould Birtles el gran diablo, Darnally el brujo, Maude TwoGood la
hechicera, la vieja bruja de Ramsbury”.
Guillermo I el conquistador asoló casi la
mitad de su nuevo reino; la repoblación de las zonas deshabitadas parece
efectuada, en gran parte, por los descendientes de la cepa del Neolítico y la
Edad del Bronce, que se salvaron de la matanza por lo remoto e inaccesible de
sus moradas. Éstos fueron los lugares en que floreció la antigua religión; y
sólo muy gradualmente pudo establecerse siquiera una pequeña conformidad
exterior con el cristianismo, y aun así, por medio de concesiones de parte de
la Iglesia, se permitieron ciertas prácticas, se conservaron ciertas imágenes,
aunque frecuentemente bajo distintos nombres.
La Reforma parece haber ejercido el mismo
efecto sobre la Gran Bretaña que la conquista mahometana sobre Egipto. Los
musulmanes encontraron al cristianismo establecido en los pueblos de la cuenca
del Nilo donde aún existía un paganismo degradado entre la población agrícola.
La religión del Islam se extendió por el país como un incendio: hizo conversos
principalmente entre los paganos, no entre los cristianos. En la Gran Bretaña
el atractivo de la Reforma, como el tractivo del aún más fanático islamismo, se
ejerció sobre la población pagana, pero con esta diferencia: en Inglaterra las
condiciones políticas lo llevaron, asimismo, a las clases altas. Fue entonces
cuando más marcada se hizo la línea divisoria entre cristianismo y paganismo,
pues la antigua religión fue quedando gradualmente relegada a las clases
inferiores de la comunidad y a quienes vivían en partes remotas, lejos de todo
centro de civilización. (8)
Los registros de la Edad Media muestran
que el antiguo dios fue conocido en muchas partes del país, más para el
cronista cristiano era el enemigo de la nueva religión, y por tanto había que
equipararlo con el príncipe del mal, en otras palabras: con el demonio. Esta
concepción, según la cual un dios distinto al del cronista debía ser malo, no
se confina al cristianismo ni a la Edad Media. San Pablo, en la primera
Epístola a los corintios, expresó la misma opinión al escribir: “Lo que los
gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios…No podéis beber
en la copa del Señor, y en la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de
la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios” (I Cor., 10:20-21). El autor
del Apocalipsis se muestra igualmente definitivo cuando llama “silla de
Satanás” al magnífico altar de Zeus que se encuentra en Pérgamo: “Yo sé tus
obras, y dónde moras, donde está la silla de Satanás” (Apoc., 2: 13).
En 1613 Sebastián Michaelis hablo sin
ambages: “Los dioses de los turcos y los dioses de los gentiles son demonios,
todos ellos”. En la India, hindúes, mahometanos y cristianos se unen llamando
“diablos” a las deidades de las tribus aborígenes. Los mansos y apacibles
yezidis de la Mesopotamia moderna, cuyo dios encarna en un pavo real o en una
serpiente negra, son estigmatizados como “adoradores del diablo” por sus
conciudadanos musulmanes. Todavía en el siglo XIX misioneros cristianos de toda
denominación, que partían a convertir paganos en cualquier parte del mundo,
solían hablar del pueblo entre el que habitaban como adoradores de demonios, y
muchos hasta creían que aquellos a los que predicaban estaban condenados a los
fuegos del infierno a menos que se convirtieran al Dios cristiano. A los dioses
de los paganos se les atribuían con frecuencia poderes mágicos malignos, que
misteriosamente podían comunicar a los sacerdotes. Contra semejante poderes del
infierno, los propios misioneros cristianos se sentían fortalecidos por los
poderes celestiales. Y la creencia en que el demonio había sido vencido por el
arcángel Miguel, apoyado por todas las fuerzas del Todopoderoso, les daba valor
en la lucha (9)
El estudio de la antropología ha
modificado ha modificado gran parte de este pueril método de considerar las
formas de la creencia religiosa de otra raza o de otro país. Considerar el
islamismo, el budismo o el hinduismo como invención del Malo parecería ridículo
en la época actual, ya aun los fetiches y las imágenes de las razas más
salvajes son tratados con respeto, como sagrados para sus adoradores. Pero
aunque no hay dificultad en comprender el hecho de que existen religiones
“paganas” fuera de Europa, entre los cristianos sigue habiendo un sentimiento
poderoso de que el cristianismo es tan esencialmente europeo que después de su
introducción ninguna otra religión había conseguido perdurar. Sin embargo, las
pruebas nos llevan a una conclusión totalmente distinta. Casi hasta la época de
la conquista normanda las catas legales muestran que aun cuando los gobernantes
fuesen cristianos en forma nominal, el pueblo era abiertamente pagano. Es
posible que la prohibición de la Iglesia de representar la crucifixión de un
cordero obedeciera a deseo de diferenciar al Dios cristiano del dios pagano. El
cordero, animal con cuernos, podía confundirse con la deidad cornuda de los
paganos.
La desolación del país por el Conquistador
no aumentaría la estima del cristianismo a ojos de la desventurada población, y
la antigua religión debió sobrevivir aunque sólo fuese como protesta contra los
horrores causados por los adoradores del nuevo Dios. El número de veces que,
según fama, el “demonio” apareció durante el reinado del Rojo sugiere esto
claramente.
En el siglo XIII la Iglesia inauguró su
prolongado conflicto contra el paganismo en Europa, declarando que “la
hechicería” era una “secta”, y además herética. Sólo en el siglo XIV se
enfrentaron las dos religiones. En 1303 el obispo de Coventry logró librarse,
probablemente porque pertenecía a las dos des, pero el siguiente conflicto
llegó hasta las últimas consecuencia.
El siglo XV marca las primeras grandes
victorias de la Iglesia. Empezando por los juicios celebrados en Lorena en
1408, la Iglesia procedió triunfalmente contra Juana de Arco y sus seguidores
en 1431, contra Gilles de Rais y su coven en 1440, contra las brujas de Brescia
en 1457. A finales del siglo el poder cristiano estaba tan bien establecido que
la Iglesia pensó que había llegado el momento de lanzar un ataque organizado, y
en 1484 el papa Inocencio VIII publicó su Bula contra “las brujas”. Durante los
siglos XVI y XVII continuó la batalla. Los paganos entablaron valerosamente el
combate; aunque condenados de antemano contra un enemigo implacable y sin
escrúpulos, disputaron cada palmo del campo de batalla. Al principio, la
victoria se inclinó haca los paganos, pero la política cristiana de obtener
influencia sobre gobernantes y legisladores fue irresistible. ¿Cuáles pudieron
ser los sentimientos de aquellas desventuradas víctimas hacia el decantado Dios
de Amor, Príncipe de la Paz, cuyos partidarios los condenaban a la tortura y a
la muerte? No es de sorprender que se aferraran a su antigua fe y padeciesen
agonías indecibles antes que negar a su dios.
EL DIOS CORNUDO (10)
La
representación más antigua que se conoce de una deidad se halla en la caverna
de los Trois Frères, en Ariège, y data del periodo Paleolítico Superior. La
figura es de un hombre envuelto en la piel de un ciervo. La piel del animal
cubre todo el cuerpo; manos y pies están trazados como si se los viera a través
de un material transparente, informando de que la figura es de un ser humano
disfrazado. El rostro es barbado, grandes y redondos los ojos.
El hombre con astas se encuentra dibujado
en la parte superior de la caverna; debajo y en torno suyo hay representaciones
de animales, pintados con la característica del artista paleolítico. Por la
posición relativa de todas las figuras, parece evidente que el hombre predomina
y que se encuentra en el acto de desempeñar alguna ceremonia que concierne a
los animales. La ceremonia parece consistir en una danza con movimiento de las
manos y de los pies.
El periodo en que fue pintada es tan
remoto que ya no es posible hacer conjeturas sobre su significado, salvo por la
analogía de ejemplos históricos y modernos. Sin embargo, tales ejemplos son tan
numerosos que parece indudable que el hombre representa al dios encarnado que,
al celebrar la danza sagrada, causa el aumento de la especie animal en cuya
guisa aparece.
Aunque el hombre-ciervo es la más
importante de las figuras cornudas del periodo Paleolítico, en pequeños objetos
de hueso y cuerno hay muchos dibujos más pequeños de hombres con máscaras y
cuernos. Estas figuras habitualmente están representadas con los cuernos de una
cabra o de un ante, y danzan solas o en grupos. La única representación
paleolítica de una figura humana encontrada en Inglaterra es el conocido
grabado en hueso de un hombre enmascarado con cabeza de caballo, que fue
descubierto en la caverna de Pinhole, en Derbyshire.
El arte del periodo Paleolítico tuvo un
fin súbito y completo antes de la época neolítica. Fue completamente borrado en
Europa y parece no haber ejercido influencia sobre periodos posteriores. El
hombre del Neolítico ha dejado pocos restos artísticos; sus figuras humanas son
casi invariablemente de mujeres, y el hombre enmascarado no aparece. Pero
cuando se llega a la Edad del Bronce volvemos a encontrar al ser humano
cornudo, que aparece primero en el Cercano y Medio Oriente, es decir en Egipto,
Mesopotamia y la India. En el Cercano Oriente las figuras pueden ser masculinas
o femeninas, y los cuernos son de ganado vacuno, de ovejas o cabras. (11)
No se encuentran astas de ciervo, posiblemente porque no había ciervos en
aquellas tierras, o porque eran tan escasos que no tenían importancia para la
alimentación del pueblo.
Los dioses con cuernos fueron comunes en
Mesopotamia, tanto en Babilonia como en Asiria. La cabeza de cobre descubierta
en una de las tumbas de oro de Ur es muy antigua, posiblemente anterior a la
primera dinastía egipcia. Mide cerca de la mitad del tamaño natural, y su
estilo y elaboración muestran una etapa avanzada del trabajo en metal. La
cabeza tiene dos cuernos, número que en un periodo ligeramente posterior habría
indicado que se trataba de una deidad inferior, pues durante muchos siglos la
posición de una deidad en el panteón babilónico se mostró por número de sus
cuernos. Los grades dioses y diosas tenían siete cuernos, y ésta es, acaso, la
razón de que se nos diga que el cordero divino del Apocalipsis tenía justamente
siete cuernos. Las deidades babilónicas con dos cuernos son tan numerosas que
parece probable que originalmente fueran las deidades de los habitantes
primitivos y que hubieron de resignarse a un lugar inferior al ser introducidos
los grandes dioses; éstos recibieron más cuernos que las deidades menores, para
mostrar su posición superior. Los cuernos eran señal de divinidad. Cuando el
rey o sumo sacerdote asirio aparecía como el dios Asur con la reina, la suma
sacerdotisa, como su consorte Astarté, el número apropiado de cuernos lucía
sobre los tocados reales: la pareja real era considerada la encarnación de las
deidades. Cuando Alejandro Magno se elevó por encima de los dioses de la
Tierra, transformándose en dios, llevó cuernos como signo de su divinidad, y de
allí su nombre en el Corán, Dhu´l Karnain:
el que tiene dos cuernos. En Egipto sus cuernos fueron los de Amón, el dios
supremo.
(12)
A lo largo de las edades del Bronce y del
Hierro aparecen en Egipto deidades con cuernos. El ejemplo más antiguo tiene
rostro de mujer y cuernos de búfalo; se trata de la planchuela de pizarra de
Narmer
(13)
habitualmente identificada con el primer rey histórico de Egipto. Vale
mencionar, que con excepción del dios Mentu, los cuernos de bovinos sólo
aparecen en cabezas de diosas, mientras que los dioses tienen cuernos de ovino.
El jefe de los dioses cornudos era Amón, originalmente deidad local de Tebas, y
después dios supremo de todo el país. Habitualmente se le representa en forma
humana, con los cuernos curvos del carnero tebano. Herodoto dice que en la gran
fiesta anual de Tebas la figura de Amón aparecía envuelta en piel de carnero.
Una de las más importantes de las deidades egipcias es Khnum, dios del distrito
próximo a la primera catarata; era un dios creador, y se lo representaba como
ser humano con cabeza de oveja y cuernos horizontales. Pero el más grande de
todos los dioses de Egipto fue Osiris, que parece haber sido el faraón en su
aspecto del dios encarnado.
Fuente:
https://sites.google.com/site/oantigoexipto/deuses-exipcios
En los relatos del nacimiento divino de
los reyes egipcios el futuro padre del hijo divino, el faraón, visita a la
reina bajo la forma del dios Amón, llevando todas las insignias.
Las figuras indias del dios cornudo,
encontradas en Mohenjo-Daro, son de la más primitiva Edad del Bronce. La más
notable es la de un hombre con cuernos de toro en la cabeza, sentado con las
piernas cruzadas y, rodeado de animales. En los relieves Pashupati tiene tres
caras, pero en las figuras de bulto tiene cuatro. Semejante representación
constituye un ingenuo intento por mostrar un dios que lo ve todo, y se
encuentra en Europa: en Jano con sus dos o cuatro caras.
Pashupati
(Señor de los animales)
Fuente:
https://evelynebaldan.wordpress.com/shiva/pashupati/
En Roma, el dios Jano (Janus) era el dios de la
astronomía, la arquitectura y quien presidía los puentes y las puertas. El también habría
inventado el uso de los barcos para los largos viajes y no solamente para la
pesca costera.
Fuente: http://www.adivinario.com/magia_426_Jano.php
El más
conocido, por obra de las leyendas dramáticas anexas a su culto, fue el toro de
Minos, el Minotauro de Creta. Tenía forma humana con cabeza y cuernos de toro,
y se le rendía culto con danzas sagradas y sacrificios humanos.
Fuente: http://www.labolab.net/mitologia/el-laberinto-de-creta/
El
carácter sagrado del carnero en el Egeo en la primitiva Edad del Bronce se
manifiesta en la leyenda de Hele y Frixo.
Hele y Frixo
Fuente: http://www.serrestv.gr/tv/article_read.php?a=3171
Eran
hijos de una familia a los que se señalaba como víctimas cuando se necesitara
hacer sacrificios humanos. El sacrificio de Hele se consumó ahogándola, pero
Frixo escapó por medio del animal divino (el carnero), al que después
sacrificó, posiblemente como sustituto de sí mismo.
De los
dioses cornudos de la Grecia continental, Pan es el más conocido para el mundo
moderno. Su universalidad se muestra en su nombre mismo, el cual indica la
época en que fue la única deidad de su propio lugar.
Todas
sus representaciones son tardías, posteriores al siglo V a. C.; pero aún en sus
formas más tempranas sus características son las mismas: rostro largo y
estrecho, barba puntiaguda, pequeños cuernos y patas de macho cabrío. Las
escenas de su culto lo muestran seguido por una procesión danzante de sátiros y
ninfas, mientras él toca la flauta. Aunque nuestro conocimiento de él sólo se
remonta a la tardía Edad del Hierro, su culto es de gran antigüedad, y parece
ser originario de Grecia.
Cuando Roma inició su carrera de conquista se hicieron registros escritos de los dioses de la Europa occidental, y estos registros muestran que una deidad cornuda, a la que los romanos llamaron Cernunnos, fue uno de los dioses más grandes, tal vez la suprema deidad de las Galias, su importancia se manifiesta en el altar descubierto debajo de la catedral de Notre Dame, en París.
Cernunnos es considerado el dios principal de
los celtas continentales, señor de la naturaleza, de los animales, de la fruta
y del grano, y dispensador de la fertilidad.
Fuente: http://asturiense.blogspot.mx/2011/10/cernunnos-el-senor-cornudo-del-bosque.html
Al
considerar los testimonios de Britania hay que tener presente la cercanía de
las Galias y el constante desplazamiento de pueblos entre una costa y otra. El
principal conocimiento del dios cornudo en las islas británicas procede de
registros eclesiásticos y jurídicos. Como éstos fueron hechos exclusivamente
por cristianos, generalmente sacerdotes, siempre es muy marcada la tendencia
religiosa.. Los propios adoradores eran analfabetos y no dejaron registros de
sus creencias. El testimonio más antiguo del hombre enmascarado y cornudo en
Inglaterra se encuentra en el Liber
Poenitentialis (14) de Teodoro, que fue
arzobispo de Canterbury desde el año 668 hasta el 690 y que gobernó la Iglesia
de Inglaterra con ayuda de Adriano el Negro.
Esta
fue una época en que –si hemos de creer a los cronistas de la Iglesia-
Inglaterra se hallaba prácticamente cristianizada, y sin embargo Teodoro clama
contra cualquiera que “ande como ciervo o toro, es decir, se haga pasar por un
animal salvaje y se vista con la piel de un animal de rebaño, poniéndose la
cabeza de las bestias; aquellos que en tal guisa se transforman en la
apariencia de un animal salvaje tienen pena de tres años, porque esto es
diabólico”. Tres siglos después el rey Edgardo (15) descubre que
la antigua religión era más común que la fe oficial, y pide que “cada cristiano
acostumbre celosamente a sus hijos al cristianismo”.
La
gran influencia que tuvieron en Inglaterra los paganos normandos, encabezados
por Sweyn y por Canuto, y en Francia encabezados por Rollo, debió ser un
terrible golpe para el cristianismo en la Europa occidental, pese a la llamada
conversión de los soberanos. Aunque la nueva religión no dejaba de ganar
terreno, la antigua recuperó a muchos “conversos”. Esto ocurrió especialmente
entre los sajones del Este, el reino más poderoso d los siglos VII y VIII. Los
reyes sajones del Este debieron ser muy irritantes para los misioneros
cristianos. En 616 falleció Seberto, rey cristiano, fue sucedido por sus tres
hijos, que mantuvieron la antigua religión y expulsaron a los cristianos. En
664, el rey Sighere y la mayor parte de su pueblo rechazaron el cristianismo y
volvieron a la antigua fe. El rey Redualdo tenía en el mismo templo un altar
para sacrificar a Cristo, y otro más pequeño para ofrecer víctimas a sus otros
dioses. Al término del siglo IX el poderoso reino de Mercia se hallaba bajo el
imperio de los “paganos” daneses, y Penda, uno de los más grandes monarcas
mercianos, se negó a cambiar de religión y murió como había vivido, pagano
devoto. (16)
En
Normandía, Rollo, después de su conversión, hizo grandes donativos a iglesias
cristianas, pero al mismo tiempo sacrificó sus cautivos cristianos a sus viejos
dioses. Escandinavia, siempre en contacto con la Gran Betraña –Noruega conservo
las Hébridas hasta 1263-, logró oponerse al cristianismo hasta el siglo XI.
Sweyn, el hijo de Haroldo, fu bautizado en la infancia, pero al crecer volvió a
la antigua fe y entabló una guerra religiosa con su padre cristiano.
Hasta
la conquista normanda, el cristianismo en Inglaterra no fue más que una delgada
capa sobre un subyacente paganismo. Los anteriores siglos de arzobispos y
obispos cristianos no habían logrado más que arrancar una conformidad exterior
a los soberanos y jefes, mientras el pueblo y muchos de los sacerdotes llamados
cristianos continuaban en su paganismo.
P. de
Lancre, (17) inquisidor en el país de Labourd, Bajos Pirineos, escribió en 1613 que
“había un gran diablo, que es el señor de todo, y al que ellos adoran”; también
registró el testimonio de una de sus víctimas: (18) “el diablo
les hizo creer que era el verdadero Dios” y dice como declaración general (19) “Nuestras brujas en su mayoría tienen a estos demonios por dioses”. En
Orleans en 1614 dicen al diablo: “Te reconocemos como nuestro señor dios,
nuestro creador”. Como consecuencia hoy se cree que el pueblo pagano rindió
culto al príncipe del mal, aunque en realidad simplemente practicaba el culto
de una deidad no cristiana.
La
máscara ritual de dios encarnado o de su sacerdote se encuentra en muchos
lugares después del periodo Paleolítico. Además del dios danzante se encuentran
las pequeñas figuras enmascaradas y cornudas. En la llamada Planchuela de Caza
del Egipto predinástico, (20) la figura de un hombre disfrazado de chacal
tocando una flauta trae a nuestra memoria el disfraz de perro negro del diablo
europeo. Una máscara de chacal correspondiente a la XXVI dinastía, cerca del
siglo VII a.C., está hecha en cerámica, evidentemente para llevarse sobre la
cabeza.
Fuente: http://www.fascinioegito.sh06.com/anubis.htm
El
nombre de la gran deidad pagana variaba de acuerdo con el país en que se
practicaba el culto. En el Cercano Oriente sus nombres aparecen desde tiempos
antiguos; aún no se puede leer el nombre de la deidad india, pero su nombre
tradicional sobrevive; en Grecia y en Creta los testimonios son posteriores a
los de Egipto y Babilonia. El gran dios galo fue llamado Cernunnos por los romanos, lo que en el habla inglesa fue Herne, o más coloquialmente “Old Hornie”, el Viejo Cornudo.
En el
norte de Europa, el antiguo Neck o Nick,
que significa espíritu, se había ganado hasta tal punto el afecto del pueblo
que la Iglesia fue obligada a aceptarlo, y lo canonizó como San Nicolás, que en Cornualles aún
conserva sus cuernos. El Puck inglés
es el Boucca galés, que se
deriva directamente del eslavo Bog, dios, o de la misma raíz. La
palabra Bog es un buen ejemplo de la
caída del dios supremo a una condición inferior, pues se ha convertido en el Bogey inglés y en el Bogle escocés.
Muchos
de los nombres de los demonios parecen ser diminutivos. Así, entre el grupo de
brujas alsacianas procesadas entre 1585 y 1630, los nombres del dios, fueron Hämmerlin, Peterlin y Kochlöffel.
Según De Lancre, el nombre del dios vasco era Jauna o Janicot. A este
último lo consideró como un diminutivo y dice que significa “petit jean”, y que
las brujas de los Bajos Pirineos lo aplicaban a Cristo. (21)
Los
primeros padres de la Iglesia se refieren a una estatua de Simón levantada en
Roma –Simón, se empleaba para el gran maestro, fuese para los familiares, que
también eran llamados diablos- durante el reinado de Claudio. Se ha descubierto
en la base de la estatua una dedicatoria al antiguo dios de los sabinos, Semo Sancus. Esta importante deidad era
el dios de la fertilidad, como lo implicaba su nombre, Semo; y como tal, el
nombre pudo difundirse por las Galias y Britania llevado por los romanos.
Las
brujas de Aberdeen, juzgadas en 1597,(22) llamaban Christsonday a su gran maestro. Anro
Man confesó que “Christsonday se le acercó, bajo la apriencia de un hermoso
ángel de blancos ropajes y dijo que era un ángel y que debía confiar en él y
llamarlo señor y rey”. Y, asimismo: “El diablo tu amo, al que tu llamaste
Christsonday y supusiste que era un ángel y ahijado de Dios –aunque tiene la
ira de Dios e imperio sobre la reina de Elfin- se manifiesta si se pronuncia la
palabra Benedicite y desaparece si se pronuncia la palabra Maikpeblis.
Asimismo, afirmaste que la reina de Elfin tiene predominio en todas las artes,
pero Christsonday es el amo y tiene todo el poder bajo Dios”. Yo supongo que el
nombre de Christsonday es una confusión de Christus Filius Dei, es decir:
Cristo, el hijo de Dios, siendo considerado Dei como nombre personal por sus
adoradores.
En
Guernsey el nombre del dios era Hou.
Los nombres de las muchas islas pequeñas del grupo de islas del Canal están
compuestos con el nombre de esta oscura y semiolvidada deidad; ejemplos son Lit-hou,
Jet-hou, Brecq-hou. Es posible que el dios galés Hu Gadarn, Hu el Poderoso, pueda relacionarse con esta deidad.
La
continuidad de la religión pagana a través del periodo medieval no puede
refutarse, pues e la encuentra viva hasta el momento actual. La más interesante
supervivencia moderna del dios cornudo aparece en la Feria de Puck, en
Killorglin, condado de Kerry.
Fuente:
http://www.cdlidd.es/feria-puck-irlandesa-y-expiacion/
La fecha
original era Lammastide, es decir, el 1 de agosto, fecha de uno de los cuatro
grandes sabbaths de la antigua religión. El cambio de fecha al 11 ó 12
de agosto obedece a la alteración efectuada en el calendario en 1752. Los
frecuentadores de la feria se reconciliaron con el cambio porque ahora su fecha
cae entre la exposición de caballos de Dublín y las carreras de Tramore y, por
tanto asistir a las tres celebraciones. Es posible que alguna clase de
festividad acompañara a los grandes sabbaths, pues en 1609, dice De Lancre: Le
sabbaths est comme une foire de marchands. (23)
El Puck que dio
nombre a la feria es un macho cabrío. Se trata de un animal salvaje, que vive
en las colinas y es atrapado con el único propósito de presidir la fiesta.
Originalmente, el privilegio de entregar el macho para la ceremonia era de una
familia, aunque en años recientes no sea así.
El primer día
de la feria es llamado día de reunión Gathering Day. Las multitudes se
pasean por las calles del pueblo y los callejones de la feria, bebiendo y
disfrutando. La plaza del pueblo es en todo momento el centro de la fiesta. Y
al atardecer, pero antes de la puesta del sol -5:30 p.m.-, empieza la procesión
del macho cabrío. Consiste en una banda de flautistas, seguida por un carromato
en que va el macho Puck, atado a una pequeña plataforma. Va adornado con
guirnaldas en torno al cuello y lo atienden cuatro niños vestidos de verde. Una
niña vestida y coronada como reina pone en la cabeza del macho una corona de
lentejuelas y una guirnalda de flores en torno a su cuello. Entonces el macho
cabrío, es levantado con cuerdas y poleas hasta lo alto de la estructura, donde
se queda hasta el término de la feria. Cuando el animal ha llegado hasta
arriba, un hombre proclama por medio de un megáfono: El rey Puck de Irlanda.
El segundo día
es el clímax del festival. Las escenas, aunque hoy se limitan a simples
borracheras, muestran que en tiempos antiguos éste era uno de aquellos
festivales orgiásticos tan comunes en los cultos primitivos.
El tercer día,
el día de dispersarse Scattering Day, bajan al macho
cabrío y lo dejan libre, sólo para volver a atraparlo, de ser posible para que
sea el rey del año siguiente.
Como ya lo
citamos en la pag. 17, el nombre Puck es derivado de la palabra eslava Bog, que
significa Dios. Así pues, parece claro que esta ceremonia del rey Puck de
Irlanda es una supervivencia del culto al rey divino, el dios encarnado, con un
animal como sustituto del hombre. Sugerimos que una parte de la ceremonia
original fue la edificación y coronación de un nuevo rey, con ritos y ofrendas,
y que los festejos y otros ritos practicados por entonces eran emblemáticos de
su poder como dador de alimentos y de todas las demás formas de fertilidad. Los
niños vestidos de verde y la reina con su corona sugieren un hada, es decir, un
origen neolítico.
Como no hay
rastros del sacrificio del animal, es claro que esta ceremonia no es vestigio
del sacrificio del hombre divino. Hoy
día es la única conocida deificación y coronación de un rey.
EL
SACERDOCIO (24)
En todas las religiones organizadas, incluso en las de la
-cultura inferior-, hay sacerdocio, y cuanto más organizada es la religión, mas
sistematizado se vuelve el sacerdocio. El clero primitivo parece haber estado
compuesto en gran parte por mujeres. Al cambiar la religión, los hombres fueron
adueñándose de la práctica del ritual. Cuando una religión está en decadencia y
una nueva va ocupando su lugar, las mujeres siguen fieles a ella y continúan
los viejos ritos, obligadas entonces a actuar como sacerdotisas.
En las pinturas
paleolíticas sólo hay una escena que puede identificarse como ceremonia
religiosa celebrada por varias personas. Se encuentra en Cogul, en el nordeste
de España, y representa una danza de nueve mujeres en torno a una figura
masculina, que está de pie.
Roca
dels Moros de Cogul (Lleida, España).
Fuente:
http://elcarrodehenoac.blogspot.mx/2011/03/un-ensayo-mas-sobre-el-teatro.html
Cotton Mather, en su relato de las brujas de Salen, en 1692, (25) afirma que “las brujas dicen que se forman casi a la manera de las
iglesias congregacionalistas, y que tienen entre ellas bautismo, última cena y
oficiantes, que en forma abominable se asemejan a los de nuestro Señor”.
Fuente: http://www.angelfire.com/extreme/genio/heroes/cottonheroe.html
Visto en agosto 2016.
Mather jugó un papel más importante aún en
los Juicios de Salem. Sus sermones y escritos avivaron las llamas de la
histeria colectiva sobre la brujería. Declaró firmemente que el Diablo estaba
trabajando en Salem y que las brujas debían recibir los castigos más duros.
Su
declaración queda abundantemente aprobada en las declaraciones de los juicios,
y el sacerdocio puede reconocerse en los covens. (26) Quizá a este organismo se refiere Reginal
Scot (27) cuando dice que la bruja había de pasar tres ceremonias de admisión:
1. Cuando
aceptaba la invitación del demonio para ingresar a la sociedad, “consienten en
privado, y no acuden a la asamblea de las hadas”,
2. El
orden de su empleo o profesión es doble: uno solemne y público, el otro secreto
y privado y
3. Esto
parece indicar que tras la pública profesión de fe, como la que habían que
hacer todos los conversos, la sacerdotisa era admitida en un rito especial y
privado.
De Lancre afirma: “Hay dos tipos de
brujas:
1. Brujas
que, habiendo abandonado a Dios, se dedican a elaborar estupefacientes y
venenos.
2. Brujas
que han hecho una renuncia expresa de Jesucristo y de la fe y se han entregado
a Satanás. Éstas obran milagros.” (28)
Este cuerpo de personas fue especialmente
estigmatizado como grupo de brujas en los siglos XVI y XVII, y para
distinguirlas los cronistas cristianos hurgaron en sus vocabularios, en busca
de las invectivas y los epítetos más denigrantes. Los adjetivos predilectos
para aplicar a las brujas y sus actos eran: infernal,
diabólico, demoniaco, abominable y horrible. Puede lograrse un efecto
horripilante cuando van acompañados por mayúsculas. Así Magia Negra tiene una
apariencia más siniestra que las mismas palabras escritas en caracteres
ordinarios; Altar Infernal levantado sobre Columnas Infernales o una
Bruja
Rampante asistiendo a un sacramento diabólico, parece más terrible que
si la descripción fuese hecha en un lenguaje moderado. Del mismo modo, el Jefe o
Gran
Mastro provocaba más horror si se le llamaba Satanás, Enemigo Malo, Enemigo de
la Salvación o el Príncipe de las Tinieblas.
Hubo un gran número de seguidores, de la
antigua fe que nunca comparecieron ante los inquisidores, pues al parecer la
persecución fue dirigida principalmente contra los miembros de los covens, que eran vistos como adoradores
del diablo y enemigos de Cristo, y acusados de practicar ritos infernales y de
tener trato con los poderes del averno.
El número de miembros de un coven nunca variaba: siempre eran 13; es dcir doce miembros y el dios. En
los distritos pequeños sólo había un coven; donde los medios de comunicación
eran fáciles y numerosa la población, había un coven en cada aldea, pero en
lugar del dios mismo había un hombre o una mujer que actuaba en lugar del gran
maestro y en su nombre dirigía las ceremonias. Cuando todos los covens se
reunían en magnos sabbaths, y el gran maestro se hallaba presente en persona, se
llamaba “oficiales” a los sustitutos.
El número 13 parece haber tenido algún significado especial en épocas
precristianas. Mencionaremos sólo dos casos:
i.
Rómulo, que fue, a la vez, rey y dios
encarnado, se hizo rodear por doce lictores. Precristiano y por tanto su
leyenda no puede estar contaminada por creencias cristianas y
ii.
Hrolf, el héroe danés, siempre iba acompañado
por sus doce guerreros. En la época cristiana, aunque fuese pagano
Por lo tanto los convens surgieron antes de la introducción del cristianismo en el
mundo.
El dios encarnado, llamado demonio por los
cronistas cristianos, era el jefe supremo del conven; el segundo al mando era conocido como “el oficial”, que
representaba al jefe en su ausencia; había, además, una mujer llamada “la
doncella”. Todos los cargos podían ser desempeñados por mujeres, incluso el de
jefe. La “doncella” aparece como persona más importante que el oficial, y como
siguiente en categoría al gran maestro, aunque sin poderes ejecutivos. Se
sentaba a la diestra del dios encarnado en los festines y encabezaba con él la
danza.
El
convocador, la tarea podía recaer sobre cualquier miembro del coven. EN un
distrito pequeño el propio jefe informaba a todos los miembros del lugar en que
se celebraría el esbat o reunión
semanal; pero en uno grande un miembro bien conocido de todo el coven iba d
casa en casa llevando la información. El convocador, fuese jefe o miembro
ordinario, tenía cuidado de no hacerse notar al desempeñar esa tarea.
El
oficial, sus deberes variaban; a menudo era el convocador, organizaba las
reuniones, veía que se diera la debida noticia, llevaba los registros de
asistencia y de la labor efectuada, presentaba nuevos miembros e informaba al
jefe de todo lo probable converso. Si el jefe decidía no bailar, el oficial
encabezaba la ronda; y si el oficial también era sacerdote cristiano, lo cual
no era raro, desempeñaba una parte d la ceremonia religiosa.
El
músico, era otro miembro importante del coven. El jefe era a menudo el
ejecutante; sentado en el centro del grupo tocaba la flauta o el mirimbao. Por
regla general, el músico no participaba en la danza en ronda sino que sentaba
fuera del círculo, aunque, en la danza en fila, a menudo era el primero.
La
organización, era muy completa, cada coven era independiente y estaba a las
órdenes de su propio oficial, pero se hallaba vinculado con todos los demás
covens del distrito, encabezados por un gran maestro. Éste era el sistema, que
con toda probabilidad fue seguido por Agustín cuando “puso obispos en todos los
lugares en que había habido flámines, y arzobispos donde había habido flámines
mayores”.
El
proselitismo religioso no fue necesario mientras el culto estuvo en su
apogeo, pero conforme la Iglesia aumentó su poder y empezó a perseguirlo, hubo
dificultad para obtener conversos y, a juzgar por las declaraciones de las
brujas, un jefe tenía que recurrir frecuentemente a la persuasión y al soborno
para hacer un nuevo recluta. Una vez convertido, era difícil que el miembro se
retirara, pues la disciplina dentro del coven era estricta. Casi en todas
partes el maestro gobernaba gracias al amor que los miembros le mostraban como
dios encarnado.
Los
castigos, había en todas partes un sistema de recompensas y castigos, éstos
sólo fueron notados cuando la religión cayó en decadencia: El elogio público
ante el coven reunido, el hecho de encabezar la danza con el maestro y
donativos en dinero eran recompensas habituales. Los castigos consistían, por delitos menores, en censuras
públicas; delitos mayores, los
golpes eran el método de corrección más habitual, y podían ser puñetazos o
palos dados por el jefe.
La
pena capital sólo apareció cuando la religión se volvió secreta y la
persecución de la Iglesia se hizo más intensa. El castigo se aplicaba a los traidores reales o potenciales, cuya
doblez podía poner en peligro la seguridad de otros miembros del coven,
especialmente el maestro. El método de
ejecución, casi invariable, era la estrangulación y frecuentemente
ocurrió en la cárcel en que se encontraba el sospechoso de traición. Después de
la muerte una delgada cuerda o alguna otra ligadura por completo inadecuada
aparecía flojamente atada en torno del cuello, de modo que se viera que la
víctima no había muerto por su propia mano, sino que se trataba de un acto de
justicia.
El
lazo o la cuerda entre los brujos era muy grande, por ser insignia de
rango. El lugar habitual para llevarlo era en torno de la pierna, donde servía
como jarretera. La creencia de la Francia moderna nos da una clave de su
importancia. Según tradiciones aún vivas, hay un número fijo de brujos en cada
cantón, cuyo jefe lleva la jarretera como muestra de su alta posición; decíase
que el derecho de ser jefe recaía por antigüedad. En la Alta Bretaña un hombre
que hace un pacto con el diablo lleva una jarretera roja.
La
jarretera, la importancia de la jarretera se muestra en la danza de brujas
de la pintura paleolítica, en que la figura masculina, lleva una jarretera en
cada pierna, que destaca a ambos lados de las rodillas. Se han atribuido
propiedades mágicas a la jarretera, especialmente si pertenece a una mujer.
Las
reuniones. Había dos tipos de reuniones, los esbats, especiales para los covens, y los sabbaths, parala congregación en conjunto:
Los
esbats se celebraban semanalmente, aunque no siempre el mismo día de la
semana ni en el mismo lugar. Sus fines eran religiosos y de negocios. La
asistencia al esbat era obligatoria para el coven, pero otros miembros de la
congregación también eran admitidos a los ritos religiosos.
Podía celebrarse en un edificio o al aire
libre. Como la sala de una cabaña sería demasiado pequeña para trece personas,
la reunión a veces se celebraba en una Iglesia, para gran escándalo de todos
los cristianos piadosos; sin embargo,
era más habitual reunirse al aire libre, no muy lejos de la aldea. La
reunión solía ser durante la noche, pero no siempre duraba hasta el amanecer;
variaba según los asuntos que hubiera que tratar.
Los
sabbaths se celebraban trimestralmente, el 2 de febrero (día de la Candelaria),
el primero de mayo, el primero de agosto (día de las Primicias) y el primero de
noviembre (día del All Hallow E´en). Semejante división corresponde a un
calendario muy antiguo, anterior a la introducción de la agricultura. Señala el
comienzo de las dos estaciones de apareamiento de los animales, tanto salvajes
como domésticos.
El sabbaths comenzaba entre nueve y diez
de la noche, y las ceremonias terminaban al amanecer: el canto de los gallos
indicaba a un pueblo sin relojes que había llegado la hora de partir. En el
festival de primavera la congregación regresaba a la aldea con una danza
procesional, la cual anunciaba el mes de mayo.
El familiar
era una parte importante del equipo de las brujas, en la imaginación
popular: “Estas brujas llevan ordinariamente un familiar o un espíritu en forma
de hombre, mujer, muchacho, perro, gato, gallina, potrillo, liebre, rata, sapo,
etc. Y a estos espíritus les dan nombres y se reúnen para bautizarlos.” (29)
Había dos tipos de familiares: uno para
adivinar y el otro para realizar actos de magia.
El
familiar adivinatorio es inseparable de la religión. Cuando una
bruja era admitida como miembro de un coven, se le informaba mediante que
animal podría adivinar el porvenir, y se le daban instrucciones sobre el método
de adivinación. Un animal muy común para este propósito era el perro.
El familiar era indicado a la bruja por el
demonio cuando ella ingresaba en el coven, y se la instruía en el método de
adivinar por medio de dicho animal. Podía tener un animal propio; había que
darle nombre en una ceremonia en la que participaban varios miembros del coven.
Todos los métodos de adivinación eran tan
minuciosamente enseñados a las brujas como lo fueron a los augures de Roma. El
gran maestro asignaba a cada miembro el animal que le daría los augurios y
también las palabras que había de pronunciar antes de que apareciese el animal.
En las palabras siempre se mencionaba el nombre de Dios.
El familiar doméstico no debe d
confundirse, por ningún concepto, con el familiar adivinatorio. El adivinatorio
sólo se empleaba para fines proféticos.
El
familiar doméstico era siempre un pequeño ser –un perrito, un gato, una
rata, un topo, un sapo o un ratón- que podía mantenerse en la casa, en una caja
o en una olla. El animal era alimentado por su dueña, para amansarlo y para que
volviera a ella después de la magia. En el alimento se mezclaba una gota d
sangre de la bruja para que el animal se volviera, en cierto sentido, parte de
su dueña. Siempre se le daba un nombre,
y se le consideraba criatura con poderes mágicos, aunque sujeta a su dueña. Sólo se le empleaba para celebrar para
celebrar actos de magia, nunca para adivinar.
Diferencias
a) el
familiar adivinatorio había de ser indicado por el propio gran maestro, nunca
era un animal particular: cualquier animal de la especie indicada por el diablo
podía ser el familiar; habitualmente no pertenecía a la bruja, y se empleaba
para predecir el futuro, casi siempre para anunciar el resultado de una
enfermedad.
b) El
familiar doméstico, podía ser presentado
por el demonio o por otra bruja, se lo podía heredar, se le podía comprar o
vender o podía llegar por sí sólo tras celebrar algún rito o la recitación de
palabras rituales. Siempre era un ser pequeño que podía llevarse en el bolsillo
o mantenerlo en la casa; era propiedad absoluta de su dueña.
La
escoba. En relación con los ritos, más con la danza procesional, la escoba
desempeña un papel importante. En las representaciones medievales de danzas de
brujas las mujeres o brujas llevan escobas, mientras que los hombres o demonios
portan horquillas. En algunas partes de Inglaterra, hasta el siglo pasado, una
escoba, de pie en la puerta de la casa, mostraba que el ama de casa no estaba y
el esposo estaba en libertad de traer a sus amigos.
Montar una escoba parece ser tan sólo una
variante de montar sobre cualquier tipo de vara. Al parecer lo hacían sólo los
miembros de un coven, y exclusivamente para dirigirse a un Sabbath, o para uso
en la danza procesional. Los palos solían ser tallos de retama, de zuzón,
cáñamo, frijol o cualquier otro; ocasionalmente se empleaban ramas de fresno, y
en el Cercano Oriente las brujas montaban ramas de palmera.
Una de las primeras referencias a esta
cabalgata ritual de las brujas se encuentra en el decreto atribuido al Consejo
de Ancyra en el siglo IX. (30) El decreto no dice que las brujas volaran
por los aires, pero sí declara que montaban animales; “Ciertas mujeres
perversas entregadas a Satanás y seducidas por el engaño y los fantasmas de
demonios, creen y profesan que montan de noche con Diana en ciertas bestias,
con una multitud innumerable de mujeres, recorriendo inmensas distancias,
obedeciendo las órdenes de Diana como su señora, y evocadas por ella en ciertas
noches”.
El
aceite o ungüento para facilitar el viaje. En los primeros tiempos el palo
mismo era engrasado; más adelante, el que se ungía era el jinete. También, al
comienzo del viaje se pronunciaban palabras mágicas. Según De Lancre: (31) “Las
brujas vascas al ungirse dicen: ‘Emen
etan, emen etan’ –aquí y allá, aquí y
allá-. Otras dicen: ‘Yo soy el diablo. No tengo nada que no sea tuyo. En tu
nombre, señor, esta servidora tuya se unge y ojalá sea algún día demonio y
espíritu malo como tú’.”
Existen varias recetas de ungüentos para
volar. El profesor A. J. Clark (32) nos ha informado de tres, y muestra que el
acónito y la belladona se encuentran entre los ingredientes: el acónito produce
una acción irregular del corazón, y la belladona causa delirio. Al juntar
belladona con acónito, pude provocar la sensación de volar. Por lo tanto, no
parece importante saber si era el palo o el jinete el que se untaba; más tarde
o más temprano, se tendría la sensación d volar, y el jinete quedaría
convencido de haber volado por los aires.
La importancia de la escoba en la India es
tan grande como en Europa, pero como los barrenderos pertenecen a una de las
castas inferiores, es difícil obtener mucha información. Una “secta” es
conocida como Mehtars, palabra que significa príncipe o jefe; por tanto, al Methar se le llama Maharaj. La escoba casera ordinaria está
hecha de hojas de palmera datilera y se considera sagrada, pero no tiene las
cualidades mágicas de la escoba hecha de bambú de los barrenderos. “Es poderoso
agente para curar el mal de ojo, y las madres toman la escoba para agitarla
hacia arriba y hacia abajo, frente a un niño enfermo, con este propósito.” (33) Los
muertos de la casta de los barrenderos son enterrados boca abajo para impedir
que el espíritu escape, pues el fantasma de un barrendero es considerado
sumamente malévolo; esta costumbre puede compararse con el entierro de una
bruja en un cruce de caminos con una estaca en el corazón, lo que se hacía para
impedir que el fantasma echara a andar. En algunos lugares los barrenderos
llevan una escoba decorada en la procesión del festival de su dios, Lal-beg.
LOS RITOS (34)
Las
ceremonias de culto comprenden los ritos de admisión, danzas sagradas,
banquetes y ritos orgiásticos, además de otras ceremonias que a nosotros nos
parecen puramente religiosas, como homenajes al dios, sacrificios, plegarias y
similares.
Las
ceremonias de admisión.
En
todas las ceremonias organizadas hay alguna forma de admisión al culto, por la
cual un candidato pude llegar a ser miembro. A menudo hay dos formas; la
primera al recibir a un niño, la segunda cuando en la pubertad, el candidato
adopta la plena condición de miembro. Para un converso adulto se combinan se
combinan las dos ceremonias con las modificaciones necesarias. En estos
respectos, la religión de las brujas, se conforma con la rutina ordinaria de
todas las religiones.
Donde mejor está registrada la admisión de
niños es en Francia. (35) La madre llevaba al niño a uno de los
grandes sabbaths trimestrales y,
arrodillándose ante el dios encarnado, decí: “Gran señor, al que adoro, te
traigo un nuevo servidor que será tu esclavo para siempre.” A una señal
del dios, ella avanzaba de rodillas, y depositaba al niño en los brazos
divinos. Semejante ceremonia, a la vez sencilla y conmovedora, debía causar
gran impresión sobre las mentes de las madres; veían claramente que el dios
mismo había recibido al niño. En algunos lugares el niño también era bautizado
con agua, y en Orleans se le aplicaba Crisma.
Todos los inquisidores y otros cronistas
dicen que las “brujas” tenían gran cuidado en hacer que sus hijos fueran
recibidos por el dios y educados en las normas y prácticas de la religión
pagana. Semejante actitud mental no habría causado más que elogios si los
padres hubiesen sido de la misma religión que los cronistas y jueces, pero como
los padres pertenecían a otra fe, su acción al respecto era considerada
esencialmente perversa. Los inquisidores franceses se horrorizaron
particularmente ante el número de niños dedicados a la deidad no cristiana.
“Las brujas solían hacer que sus hijos fuesen bautizados más a menudo en el
Sabbath que en la iglesia, y los presentaban más frecuentemente al diablo que a
Dios.” (36)
Cuando el niño llegaba a la edad de la
razón, edad que variaba entre nueve y trece años, hacia una pública confesión
de fe. (37) El
candidato se postraba en tierra a los pies del hombre divino, que preguntaba:
“¿Vienes por tu propia voluntad?”
El
candidato contestaba: “Sí”.
El
dios decía entonces: “Haz lo que yo deseo
y lo que yo hago”.
El
candidato, aún de rodillas, hacía la profesión de fe: “Tu eres mi dios y yo soy tu esclavo”.
Así se
rendía homenaje al dios, y el novicio era marcado en alguna parte de su persona
para que otros pudiesen reconocerlo como miembro. La marca era una cicatriz o
un tatuaje. Jean Bodin dice: (38) “Padres y madres consagran y dedican sus
hijos a los demonios, algunos cuando están recién nacidos, otros aún nonatos.
Los demonios no hacen un pacto expreso con los niños consagrados a ellos hasta
que llegan a la pubertad.”
Los ritos de admisión de un converso
adulto eran más espectaculares que para niño o niña que ya pertenecía a la
religión. Como en todas las ceremonias de admisión a una religión nueva, el
converso tenía que renunciar a su antigua fe, y esta renuncia se hacía tan
explícitamente como fuera posible.
“yo renuncio y niego a Dios, a la Virgen, a
los santos, al bautismo, a mi padre, a mi madre, a mis parientes, al cielo, la
tierra y todo lo que hay en el mundo” era una de las diversas fórmulas;
siempre tenía que haber “renuncia expresa de Jesucristo y de la fe”.
Venían entonces al bautismo, la profesión de fe y el voto de lealtad: (39) “Me
coloco en todo momento, en tu poder y en tus manos, no reconociendo a ningún
otro dios pues tu eres mi dios”.
Una variante del voto de lealtad, muy
frecuente en Escocia, consistía en que el candidato se colocaba una mano sobre
la coronilla y ponía la otra bajo la suela del zapato, y dedicaba todo lo que
había entre sus dos manos al servicio de su dios. El solemne voto de
consagración de la deidad presente en persona fue muy solemne.
Tras renunciar a su antigua religión, el
converso pasaba a la verdadera ceremonia d admisión, que consistía el bautismo y la marca.
El
bautismo era la parte menos importante a ojos de los miembros del
culto, y con frecuencia se omitía. Sin embargo fue un rito que estuvo en vigor
antes de la introducción del cristianismo, y por tanto tiene una relación
definitiva con la antigüedad del dios cornudo.
El bautizo de adultos, como aparece en el
Nuevo Testamento, se efectuaba por inmersión en un río, pero el bautizo de
brujas variaba desde meter la cabeza hasta una simple rociada; no hay registros
de inmersión total. El rito debió ser general por toda Europa Central y
Occidental, ya que “el diablo solía bautizarlos de nuevo, y borrar de su frente
el antiguo bautizo”.
El
beso seguía al bautismo. El nuevo miembro besaba al maestro en
cualquier parte de su cuerpo que él le indicaba. Esto era muestra de absoluta
sujeción, como en la Edad Media cuando se besaba el pie del Papa o la mano de
un monarca. Sin embargo, los cronistas olvidan todo paralelo cristiano, y dan
gran importancia a este beso, considerándolo muy humillante.
La
marca, marcar al nuevo converso era otra ceremonia que despertó
la imaginación de los cronistas que por tato la describen con cierto detalle. (40)
Cooper, la describe así: “El demonio les pone su sello. Éste es, comúnmente,
alguna marca duradera en un lugar secreto de sus cuerpos, que deberá doler y no
sanar hasta su próxima reunión con él, y entonces, para siempre quedará
insensible.”
Las pruebas muestran que la marca era
causada pinchando o cortando la piel hasta sacar sangre; el oficiante pasaba
entonces la mano sobre la herida, causando considerable dolor, que duraba
algunos días o más: al sanar la herida era indeleble la marca, roja o azul.
Este proceso, es obviamente, cierta forma de tatuaje, tal vez supervivencia
atenuada de la antigua costumbre de los britanos y pictos de tatuar todo el
cuerpo con pigmento azul, costumbre que entre las brujas no se limitó a Gran
Bretaña, sino que también se extendió por el continente europeo,
particularmente por Francia.
El
pacto fue costumbre posterior, introducida cuando la religión empezaba a
caer en decadencia. En todas las religiones el dios promete vida y felicidad
eternas al converso, a cambio de fidelidad y servicio, pero la promesa de ayuda
mundana, garantizada por un contrato escrito, sugiere una forma de propaganda
que sólo puede ocurrir cuando la religión se vio urgida de hacer conversos. El
contrato escrito era la parte más importante de la ceremonia de admisión, a
ojos de las autoridades jurídicas que procesaron a las brujas; parecía dar un
aire definitivo a toda la transacción.
Ningún pacto se firmaba sin el libre
consentimiento de los firmantes. El diablo siempre preguntaba al candidato si
deseaba ser su sirviente, y el documento no se presentaba a menos que la
respuesta fuese muy definitivamente afirmativa. Si la bruja no sabía escribir,
firmaba el papel con una cruz o un círculo, o el diablo le tomaba la mano y la
ayudaba a escribir su nombre. Esta firma se acostumbraba hacerla, con sangre de
la bruja, tomada de alaguna parte de su persona con este propósito; sin
embargo, ésta no es sino una confusión con la marca del candidato cuando se
cortaba la piel hasta que brotaba sangre.
Originalmente el pacto se establecía y
firmaba en un pedazo de pergamino o de papel; en los últimos juicios se dijo
que aparecía en un libro, pero probablemente ésta no sea sino una confusión con
el libro del demonio en que se hacían los registros en los sabbaths.
El
contrato entre el diablo y la bruja era, generalmente, por la duración de
la vida de ésta, pero a menudo se han encontrado contratos de un año. Los
registros y la tradición convienen en que el número de años es de siete, aunque
hay ciertos testimonios de que también de nueve años. Al término del periodo
del brujo, quedaba en libertad de negarse a renovarlo. La longitud del periodo
parece indicar que estaba conectado con el ciclo de años para el gran
sacrificio en que el propio dios era la víctima divina. Si esta teoría es
correcta, ello significa que el brujo sería sustituto del dios, y explica por
qué en tantos casos el demonio prometió dar poder y riquezas a la bruja durante
el intervalo, antes de que llegara el fin. En todos los registros del sustituto
de la víctima divina se concede al falso rey el poder real durante cierto
tiempo, antes de que se consume el sacrificio.
El
matrimonio era considerado como ceremonia religiosa, en toda comunidad
organizada y devota, y por tanto era solemnizada en el Sabbath por el mismo dios. Éstos eran los diarios matrimonios
permanentes de una aldea ordinaria, y muestran como el culto imbuyó toda la
organización religiosa y la vida del pueblo. Gaule (41) hace
la afirmación general de que el diablo “frecuentemente los casa para que no se
separen, ya de sí mismo, ya de sus familiares, o el uno del otro; y eso según
el Libro de la plegaria común”. De
Lancre (42) se
muestra muy explícito: “El diablo celebra los matrimonios en el Sabbath entre
brujas y brujos. Tomándolos de la mano les dice el voz alta: Ésta es buena para ti, ésta para ti lo
toma”.
Las
danzas. En las reuniones, tanto de –sabbaths- como –esbats-, los
procedimientos a menudo empezaban y terminaban con danzas, en las que puede
verse claramente la conexión entre las brujas y las hadas. Las fechas de estas
ceremonias son las cuatro grandes fiestas trimestrales la de mayo y la de
–Hallow E´en-.
El origen de estas ceremonias fue
indudablemente religioso, y con toda probabilidad se derivaron de alguna forma
de magia imitativa. Cuando cualquier ceremonia es desempeñada por varias
personas juntas, suele volverse rítmica y evoluciona una danza en que, después
de un rato, todo se vuelve tan convencionalizado que es casi irreconocible. Las
llamadas:
Danzas de la fertilidad. Son
un ejemplo, pues aunque comunes por todo el mundo, sobreviven en formas sobre
todo entre los pueblos más atrasados. En Creta la danza de Ariadna, bailada por
muchachos y doncellas, al parecer pertenecía al grupo de la fertilidad, así
como la danza procesional de las bacantes. En Roma, Marte era atendido por
sacerdotes danzantes, y el paso apresurado con que los musulmanes dan vuelta a
la Kaaba tal vez se supervivencia de una danza sagrada que se celebrara en la
Meca.
Fuente: http://mythadventur.tumblr.com/post/26321074529/giulio-romano-dance-of-apollo-with-the
Baile
en el jardín al son de la música. Manuscrito francés del siglo XII. Biblioteca
Nacional, París.
Fuente: http://www.ciudaddeladanza.com/bibliodanza/historia-de-ballet/la-danza-en-la-edad-media.html
Danza
en corro. Los jóvenes trenzan una danza pírrica. Percutiendo rítmicamente los
escudos con las espadas de bronce (éstas desaparecidas del relieve). Relieve bailando
en Palestina.
En la
festividad de san Juan, que se relaciona con la fiesta ya mencionada de los
pastores etruscos, danzadores desnudos, coronados de flores y dándose la mano,
bailaban por las calles y por las iglesias y giraban y cantaban hasta caer
exhaustos en tierra. Los excesos de estas danzas procesionales, que en Francia
tomaban el nombre de dances bailadores (danzas indecentes), y de otras danzas
similares provocaron la justa reacción de la Iglesia. Primero fueron solamente
amonestaciones como la que san Gregorio Niceno envió al emperador Julia no: “Si
te place el baile... baila cuanto quieras, pero ¿por qué renovar ante nuestros
ojos las danzas de la bárbara Hero días y de los paganos? Ejecuta más bien las
danzas del rey David delante del arca; baila para honrar al Señor. Estos ejercicios
pacíficos y píos son dignos de un emperador y un cristiano”
Más
tarde fue la condena, por parte de la Iglesia, que las vetó en el Concilio de
Constantinopla de 680. En 773 una ordenanza del papa Zacarías renovó la
prohibición con estas palabras: «No se hagan danzas, especialmente en tres
lugares: en las iglesias, en los cementerios y en las procesiones», pero la
licencia no debió cesar por cuanto el Concilio de Worms de 1204 insistió
repitiendo los mismos conceptos, y el propio Parlamento de París intervino
todavía en 1667 para prohibir las danzas sacras en general; las públicas del
primero de enero, del primero de mayo, de los brandons, de san Juan, etc.
En España
las danzas sagradas duraron más tiempo que en Italia y en Francia y su
tradición está todavía viva. El rito mozárabe instituido hacia el siglo VIII
por san Isidoro, arzobispo de Sevilla, se unía a la danza aceptándola como
parte integrante, pero cuando los católicos empezaron a prevalecer sobre los
moros y asimismo el rito gregoriano fue lentamente sustituyendo al mozárabe,
hasta extinguirlo definitivamente en el siglo XI, la danza fue condenada. Sin
embargo, el uso no se perdió; por el contrario, en 1500 se acentuó tanto que la
costumbre de bailar en las catedrales de Toledo y de Sevilla y en las
procesiones, se ha perpetuado hasta hoy. En efecto, todavía actualmente,
durante la semana santa se puede ver en Sevilla a los famosos seises, esto es:
los seis muchachos del coro de la iglesia, continuando la tradición de las
representaciones y danzas que fueron autorizadas por el papa Eugenio IV en 1434
como acompañamiento de la procesión del Corpus Christi. Normalmente visten
casaca y sombrero rojos, calzón negro y zapatos negros con arandela, pero en
las grandes ceremonias usan el suntuoso traje de los años 1500, con justillo,
calzón corto abofellado y una gran gorguera.
Según
cuanto escribieron los antiguos cronistas franceses, en 1373, bajo el reinado
de Carlos V de Valois 1364-1380, llamado «El Sabio), los abusos que profanaban
las danzas sagradas fueron castigados por el cielo con una enfermedad
desconocida y extraña que obligaba a los contagiados a desnudarse, coronarse de
flores y entregarse a una danza frenética y en torbellino, hasta el agotamiento
de sus fuerzas. Escribe Mézeray: “Tal agitación les hacía hincharse tanto que
habrían reventado si no se hubiese tenido la precaución de ceñir su vientre con
una buena faja. Esta extraña enfermedad era contagiosa y se podía curar con
exorcismos. Según el ya citado cronista, tales castigos hicieron decaer la
costumbre francesa de bailar en los días de fiesta, delante de las Iglesias”.
Verdaderas
danzas místicas, bajo la forma de cortejos expiatorios, fueron las procesiones
de los flagelantes y las de los disciplinantes que aparecieron en el siglo XIV,
en el curso de las cuales, los fieles se azotaban acompasadamente.
Pero
la más célebre de las danzas medievales de carácter religioso fue la danza
macabra.
El término “macabro” sufrió las más fantásticas
interpretaciones: según unos derivaba del árabe, magabír, magabarag, que
significaba cementerio; según otros derivaba del inglés make break, hacer
romper, frase que por su sonido daría la sensación onomatopéyica del quebrarse
o entrechocar de los huesos; y según otros, todavía, deriva del nombre del
trovador Macabro o Macabrus o bien del latín machería, que significa muro,
porque las danzas eran pintadas sobre los muros de las iglesias y de los
cementerios. Pero con toda probabilidad su origen es muy otro" y debería
ser buscado en la danza de los macabeos, nacida con ocasión del traslado de los
restos de aquéllos, de Italia a Colonia, en 1164.
En la danza macabra, solamente el
esqueleto que representa la Muerte ejecuta pasos de una auténtica danza, bajo
forma de saltos de alegría a la vista del seguro botín; los otros participantes
se limitan a constituir un largo, lúgubre y resignado cortejo. Entre las más antiguas
reproducciones de danza macabra figuran la de los Inocentes de París (hacia
1424) y el fresco que se encuentra sobre las paredes del coro de la iglesia de
la Chaise Dieu en Auvernia: figuras blancas sobre fondo rosa, representando un
papa, un emperador, un joven príncipe, un patriarca, un caballero, un
gentilhombre, dos clérigos, una matrona, una castellana, un monje benedictino,
un trovador que a causa del espanto deja caer su viella, un campesino, un
recién nacido en la cuna, una madre, etc., arrastrado, cada uno, por una Muerte
brincadora, en actitudes muy diversas.
Famosísimos son los grabados que
reproducen la danza macabra, realizados por Durero y por Holbein, despiadados
en la forma y en el espíritu. En todos ellos destaca con claridad la alegoría
que recuerda a la memoria la fatal suerte común a todos los hombres, cualquiera
que sea su edad y condición.
En Italia el ejemplo más notable de danza
macabra es el de Clusone (Bérgamo, 1485), pero el tema preferido fue el de II
trionfo de la Morte que puede ser admirado sobre los muros del camposanto de
Pisa.
Ciertamente, en representaciones
pictóricas y gráficas se inspiraron algunas procesiones y danzas reales, como
la Mascarada de la muerte organizada en Florencia en 1510 por el pintor Piero
di Cosimo y el segundo acto de Gisele, ballet de Théophile Gautier, en el cual,
surgiendo de sus sepulcros, danzan las Willis o novias muertas.
Durante las representaciones de los
Misterios medievales no faltaban tampoco ejemplos de danza, pero nada concreto
se sabe al respecto. Una especie de danza contra la cual hubo de luchar
largamente la Iglesia, por ser vestigio del paganismo y testimonio de
superstición, fue el sabbath, danza orgiástica de brujas y demonios, recuerdo
de antiguos ritos druídicos. (43)
La danza procesional puede celebrarse a
pie o a caballo, siendo lo esencial que haya un jefe, cuyo curso sea seguido y
cuyas acciones sean imitadas por el resto de los danzantes.
La
escena de la danza es la más famosa. Aparecen mujeres, unas pintadas de negro y
otras e rojo. Se las ve bailando alrededor de una figura masculina con el falo
muy grande. Junto con los humanos hay varios animales, así como una inscripción
ibérica nororiental y también el alfabeto latino
Fuente:
https://sites.google.com/site/demanuelcruz/unidad-3/espanol-7
El Festín.
Era parte importante de las ceremonias religiosas y en esto el culto al dios
pagano era como otras ceremonias d las que se conserva noticia. La cena
mitriaca y los banquetes cristianos del amor eran de la misma clase.
En todas las ceremonias de esta antigua
religión hay un aire de gozo y regocijo que ni siquiera el santo horror de los
cronistas cristianos puede disimular por completo. Cuando reproducen sin
distorsión las propias palabras de las brujas, refiriéndose a sus ritos
religiosos y a su dios, puede verse que son diametralmente opuestos a los
sentimientos de los cristianos. El regocijo de culto es sobre todo marcado en
las descripciones de los festines, tal vez porque, para los cronistas, no había
nada especialmente perverso en la ceremonia, y menos trabajo les costaba
atribuir significados infernales y diabólicos al festín que a otras partes del
rito pagano.
En los grandes sabbaths, cuando aldeas completas se reunían para una combinación
de ceremonia religiosa y júbilo generalizado, el festín debió de ser ocasión de
gran felicidad, simbolizando los dones del dios al hombre; el propio dios en
persona lo presidía. El reconocimiento al hombre divino por sus dones queda
registrado en el testimonio de Isabel Gowdie en Nairn; ella declaró:
“Cuando habíamos terminado de comer, mirábamos fijamente al demonio, e
inclinándonos ante él decíamos: “Te damos gracias, señor, por esto.” (44)
Al parecer quedó cierta duda en la mente
de los jueces sobre si los festines eran un engaño de parte del –enemigo malo-,
por lo que es interesante ver lo que nos informa el inquisidor Boguet, (45)
que:
“Muy a menudo en el Sabbath
comen de verdad, y no en la fantasía ni en la imaginación. Los banquetes se
componían de varios tipos de alimentos, según el lugar y la categoría de los
participantes: la mesa estaba cubierta de mantequilla, queso y carne.”
La creencia general entre los cronistas
cristianos era que en los festines de brujas no se permitía la sal, y se
adujeron varias razones para explicar esta omisión. La santidad de sal era una
idea precristiana, y el tabú impuesto
a su uso fue observado estrictamente por los sacerdotes egipcios. La sal tenía
un significado especial entre musulmanes y otros pueblos no cristianos, y la fe
en su carácter sagrado ha continuado hasta los tiempos cristianos, y aún hasta
la actualidad, pues se la emplea el preparar el crisma bautismal.
En los festines solía beberse vino, en
especial cuando las provisiones corrían por cuenta de los miembros ricos de la
congregación. En Francia habitualmente se lo tomaba en copas de madera, pero en
Alsacia las damas ricas llevaban consigo sus propias copas de plata, en las que
bebían todos. En Inglaterra y Escocia las bebidas usuales eran la cerveza y el
aguardiente.
LAS CEREMONIAS RELIGIOSAS Y MÁGICAS (46)
Hasta
ahora nadie ha podido elaborar una teoría que decida donde termina la magia y
dónde empieza la religión. La magia actúa como medio natural, que con sólo
pronunciar un conjuro provocará el efecto deseado. Por consiguiente, la magia
actúa por sí sola, engendra su propia fuerza y no depende de nada exterior,
mientras que la religión reconoce un poder que está más allá de sí misma y
actúa motivada por ese poder. La forma que el poder se presenta al espíritu
humano depende del estado de civilización que hayan alcanzado los fieles. El
hombre cree que el poder verse obligado a obedecer sus mandatos, que no puede
resistir a las órdenes del hombre que cumpla determinadas ceremonias
acompañadas de ciertas palabras y movimientos manuales.
En otros periodos el hombre considera al
poder como mayor que él y trata de propiciarlo por medio de plegarias y
ofrendas, que pueden incluir sacrificios de todos tipos y autohumillaciones de
todas clases.
Por consiguiente, no hemos intentado
dividir las ceremonias de las brujas de acuerdo con ella, sino que hemos
adoptado la división tradicional: llamar “religiosas” a las ceremonias que se
hicieron más o menos como actos de culto y “mágicas” a las que tuvieron por
objeto dominar las fuerzas de la naturaleza.
Las
ceremonias religiosas
Los
ritos religiosos que hoy llamamos oficios divinos, eran solemnizados con la
mayor reverencia. Siempre se rendía homenaje al maestro al principio de las
funciones sagradas.
Boguet dice en 1598 (47)
que las brujas adoraban a un macho cabrío, “y para rendirle un mayor homenaje
le ofrecen velas que producen una llama de color azul. A veces, él sostiene una
imagen negra que las brujas besan, y al besarla le ofrecen una vela o un
pequeño manojo de paja ardiendo.”
Durante la ceremonia de recibir el
homenaje el dios ocupaba un trono. Tras la ceremonia de las velas, la
congregación se arrodillaba ante su trono, cantando sus loas. Venían entonces
himnos y plegarias y a veces el maestro daba una indicación sobre los preceptos
y los dogmas de la religión. Esto era más común en Escocia que en otros países,
ya que los sermones siempre han sido gustados en tal país. De Lancre (48)
dice que el tema era, habitualmente, la vanagloria, pero los registros
escoceses son más detallados.
La parte principal del rito religioso era
una ceremonia comparable a la misa. Sin embargo, debe señalarse que este rito
no era en absoluto un intento de representar la Última Cena como la describen
los Evangelios, aunque incluía la distribución del pan y vino; por tanto Cotton
Mather está en un error cuando dice que “imitaban la cena de Nuestro Señor”.
Los relatos más detallados de la ceremonia proceden de más de un lugar de
Francia. (49)
Todo era negro; el pan era negro, por ser de centeno; la bebida era
negra y picante, algún tipo de licor como la sagrada cerveza de brezo de los
pictos; las luces eran negras, de antorchas empapadas en resina o alquitrán,
que producen una llama azul. El jefe iba disfrazado de macho cabrío negro y
mostraba en sus cuernos el pan sagrado; tomaba el vino sagrado y con él rociaba
a su grey, arrodillada, que gritaba a coro: “Caiga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos.” Durante
toda la ceremonia los fieles permanecían de rodillas inclinando la cabeza hasta
el suelo, o yacían postrados, unidos todos en una plegaria a su dios, en
demanda de ayuda.
Los relatos muestran que las
congregaciones estaban imbuidas de apasionada devoción a su deidad y religión,
y podemos ver que el inquisidor De Lancre (50) no estaba exagerando cuando resumió los
sentimientos de las brujas que sufrían por su fe:
“En suma es un falso martirio,
y hay brujas tan empecinadas en su diabólico servicio que ni la tortura ni la
angustia las atemorizan y dicen que van a un verdadero martirio y muerte por
amor tan alegremente como a un festival de placer y regocijo público. Al ser
detenidas por la justicia no derraman una sola lágrima, y en verdad su
martirio, sea tortura, sea horca, es tan gozoso para ellas que muchas anhelan
ir a su ejecución y sufren muy alegremente cuando son juzgadas: tanto así
anhelan estar con el demonio. Y en prisión de nada están tan impacientes como
de mostrar cuanto sufren y desean sufrir por él.”
Este es el espíritu que se muestra a la
admiración pública cuando inspira al mártir cristiano, pero cuando es una mujer
pagana que muere por su dios, es execrada como adoradora del demonio, y se
piensa que mereció la más cruel de todas las muertes por su contumacia al no
aceptar a un Dios del que no sabía nada.
Los
sacrificios
Se
practicaban varias formas distintas de sacrificio, en todas las cuales había
derramamiento de sangre. La más sencilla, que se efectuaba casi siempre sin
ceremonia religiosa, consistía en que el fiel se pinchara su propio cuerpo.
Esto podía hacer en privado o en público. También el sacrificio de animales era
un rito privado, y nunca se efectuaba en un gran Sabbath. Los animales
sacrificiales eran habitualmente un perro, un gato o una gallina. El animal era
ofrendado, pero no necesariamente muerto.
Si hemos de dar crédito a las acusaciones,
no era raro el sacrificio de niños, pero se han presentado pocas pruebas reales
de la muerte de niños y hemos de recordar siempre que el sacrificio de niños es
una acusación que los miembros de una religión dominante suelen lanzar contra
cualquiera.
En cuanto al canibalismo como rito
religioso era practicado por los adoradores de Baco en Grecia. Hay una forma de
canibalismo que parece haber surgido después que comenzaran las persecuciones. Alguna
de las brujas comía deliberadamente la carne de un niño muy pequeño con el
propósito declarado de obtener el don de guardar silencio, aún bajo tortura, ,
al ser interrogadas por jueces cristianos. Al parecer, no s mataba al niño con
este propósito, pero considerando la mortalidad infantil en aquella época, no
habría habido dificultad de obtener la carne mágica. La razón de esta práctica
era una especie de magia empática: al comer la carne de un niño que nunca había
pronunciado palabras articuladas, las lenguas de las propias brujas tampoco articularían.
En Francia se quemaba en los sabbaths a un
macho cabrío, y a este animal se lo llamaba diablo. Se reunían las cenizas para
la promoción mágica de la fertilidad, dispersándolas sobre campos y animales. A
este respecto debe recordarse que se reunieron las cenizas de Juana de Arco.
En las formas primitivas de sacrificio,
fuera de Europa, los fieles se comían el cuerpo muerto del dios, o al menos na
parte. Al comerse una víctima divina y recibir así en el propio sistema la
carne sagrada, el adorador se fundía con la deidad. En el antiguo Egipto, como
en otros lugares, era más común comerse al animal sustituto o una figura del
dios hecha de pasta u otra sustancia comestible. El sacrificio del dios en la
persona del rey o su sustituto se conoció desde tiempos remotos, y ha continuado
en algunos países hasta nuestro siglo.
El sacrificio del dios podía ser confundido con un sacrificio al por aquellos que no conocían bien el
culto. Según los cronistas, todos los asesinatos de niños de que se acusó a las
brujas fueron sacrificios al demonio; sin embargo, los asesinatos de niños rara
vez eran probados, y no eran más frecuentes entre las brujas que entre otras
clases de la sociedad.
En épocas tempranas el dios moribundo o su
sustituto era quemado vivo en presencia de toda la congregación; pero cuando la
Europa occidental se hizo más organizada, ya no se pudo permitir semejante
ceremonia y la víctima moría a manos del verdugo público. La costumbre de
quemar a la bruja no fue invención de la Iglesia, que sólo aprovechó una
costumbre ya existente y no hizo nada por modificar la crueldad de tiempos más
bárbaros.
Es interesante señalar que no hay
constancia legal de que una bruja fuese condenada a morir en la hoguera en
Inglaterra; las brujas eran ahorcadas si se les podían probar otros crímenes
aparte del de hechicería.
En Escocia se podía condenar a una persona
exclusivamente por hechicería, y el método habitual de ejecución era la
estrangulación en la hoguera, después de lo cual se quemaba el cuerpo; pero se
han registrado casos en que la bruja fue condenada a ser quemada viva, y las
actas también muestran que la sentencia fue fielmente cumplida.
La fe en el dogma del dios moribundo es la
razón de que tan a menudo se declare contra las brujas, como horrible pecado,
el que pretendieran ser cristianas mientras que todo el tiempo habían sido
“adoradoras del demonio”. La diferencia fundamental entre las dos religiones
era que los cristianos creen que Dios murió
de una vez por todas, mientras que la creencia primitiva es que Dios se
encuentra perpetuamente encarnado en la tierra, y por tanto se le puede dar
muerte una y otra vez.
Las
orgías
Las
ceremonias orgiásticas excitaron el interés de los jueces y cronistas
cristianos hasta un grado fuera de toda proporción. Cierto es que en la antigua
religión, como en los cultos de Baco y otras deidades de la fertilidad, se
celebraban ritos que a la mente moderna le parecen demasiado brutales para
poder considerarlos como religiosos. Estos ritos se practicaban abiertamente en
Atenas en el apogeo de su civilización, cuando el matrimonio sagrado se
consideraba como medio de promover e incrementar la fertilidad. Se conocen y se
han practicado ritos similares en totas partes del mundo, pero siempre en lo
que hoy se llama “religiones de cultura
inferior”. Como el culto al antiguo dios también era una religión de la
cultura inferior, tales ritos formaron parte integral del culto. La razón de su
existencia es la misma donde se les encuentre: es la aplicación práctica de la
teoría de la magia empática, con la consecuente fe en que por tales medios
aumentará la fertilidad de la tierra. Por razón de estos ritos, a las brujas se
atribuyó, el poder de otorgar fertilidad. Tenían también, por tanto, el poder
opuesto, el de acabar con la fertilidad pues, la mente primitiva atribuía bien
y mal a un solo poder; la división entre
Dios y el diablo, entre sacerdote y brujo, corresponde a una etapa
posterior de la civilización.
Las
ceremonias religiosas
En
todos los estudios de magia y brujas hay que tener en cuenta un punto
principal:
· Cuando algo que parece desviarse del curso normal
de la naturaleza es causado por medios humanos, se lo llama milagro si el mago
pertenece a la misma religión del que lo contempla,
· Pero es magia, si el mago pertenece a otra religión
El Caldero
Es
uno de los accesorios más importantes de una bruja en la estimación popular. En
Alsacia a finales del siglo XVI, se encontraba en boga, y su uso es
prolijamente explicado, en cambio, no se dan los ingredientes:
· La olla hervía en presencia de toda la reunión,
incluso del demonio, con acompañamiento de plegarias y ensalmos. Una vez listo,
el caldero, o bien era volcado, y su contenido corría por tierra, o bien el
líquido se distribuía entre los adeptos para rociar los lugares que ellos
desearan.
· Se volcaba el caldero para producir niebla: el
vapor que subía constituía la magia empática que lograría atraer la neblina.
· Preparar el líquido para rociar era, una ceremonia
religiosa, y cuando el culto se hallaba en su edad temprana y los brujos
formaban el sacerdocio, el líquido sagrado se empleaba para bendecir las
cosechas, como hoy se hace con el agua bendita.
Como tantas de las ceremonias de brujas,
se ha perdido el significado original de esto; la nueva religión adoptó los
antiguos ritos con ligeros cambios, y las formas antiguas del ceremonial
cayeron en descrédito y fueron severamente prohibidas por la Iglesia.
En todas las actividades de una granja que
estuvieran directamente conectadas con la fertilidad, al parecer se llamaba a
las brujas para celebrar los ritos que aseguraban el éxito de la operación.
También se les consultaba si un animal caía enfermo.
Las imágenes
Siempre se ha supuesto que hacer imágenes
de cera para destruir a un enemigo es arte especial de la bruja. Esto tiene su
origen en la creencia de la magia empática;
· La imagen –de barro o de cera- se hacía a semejanza
de la persona condenada;
· Se la atravesaba con alfileres o espinas y
finalmente se disolvía en agua o se la dejaba derretir ante un fuego lento.
· Se creía que todo lo que se le hiciera a la imagen,
se repetiría en el cuerpo del enemigo y, así como la imagen de disolvía
lentamente, él iría debilitándose hasta morir.
Es interesante ver cuánto menos
supersticiosos eran los egipcios antiguos que los cristianos medievales. No hay
ninguna mención del demonio, nadie habla de invocar a un poder maligno.
En Gran Bretaña las figuras de cera nunca
eran hechas por una sola persona: varios miembros del coven estaban presentes,
y todo se hacía con gran ceremonia bajo la vigilancia personal del gran
maestro. El ejemplo más antiguo es el del rey Duffus de Escocia (961-965). (51)
George Buchannan
El
rey había caído víctima de una enfermedad misteriosa y, como una muchacha había
proferido ciertas palabras sospechosas, “se envió por la guardia, se encontró a
la madre de la muchacha con algunas viejas como ella misma teniendo ante un
fuego moderado la imagen del rey, hecha de cera. El designio de esta horrible
acción era que, así como la cera iba derritiéndose poco a poco, así el cuerpo
del rey, por sudores continuos, acabara por debilitarse por completo.
Habiéndose descubierto y roto la imagen de cera, y habiendo sido castigadas
estas brujas con la muerte, en ese momento se recuperó el rey”.
En North Berwick (52)
Agnes Sampson fue acusada, junto con otras, de hallarse presente mientras
estaban haciendo una imagen. “Anny Sampson afirmó que ella, en compañía de
otras nueve brujas, reunidas en la noche al lado del Prestonpans, estando
presente su amo, el demonio, de pie en medio de ellas, había allí un cuerpo de
cera, formado por la dicha Anny Sampson, envuelto en tela de lino, que primero
fue entregado al demonio, el cual, después de haber pronunciado su veredicto,
entregó la dicha figura a Anny Sampson, y ella a su vecina, y así, en ronda,
diciendo: ´Éste es el rey Jacobo VI, que se ordena sea consumido a instancias
de un noble, Francis, conde de Bothwell´”.
En Auldearne (53) se practicaba una ceremonia
que antes había tenido, claramente, el objeto de aumentar la fertilidad de un
campo, pero al describirla se la hizo degenerar en un método de destrucción.
“Antes de la Candelaria fuimos al este, a Kinloss, y allí uncimos una yunta de
sapos. El diablo sostenía el arado como bueyes, el arnés y las cadenas eran de
hierba, el cuerno de un bey era la collera y un pedazo de cuerno era la reja”.
Todo aquí denota la esterilidad, pero el método claramente se derivaba de un
rito de fertilidad.
Otra fórmula (54) para el que la recitaba se
viese preservado de todo mal, fue conocida como; el Padre Nuestro Blanco, sin
duda fue una versión confusa de una plegaria o de un himno cristiano:
|
Padre
Nuestro Blanco Dios fue
mi padre. Me
engendró Bajo el
libro de la palmera. San
Miguel fue mi dama, Y nació
en Belén. Fue hecho
de carne y hueso. Dios me
envió mi pie derecho; Mi pie
derecho, y los dos, Para que
yo pudiera ir a tu iglesia Para leer
en tu dulce libro, Que el
poderoso Dios d los cielos formó. Abríos,
abríos puertas del cielo. Cerraos,
cerraos puertas del infierno, Serán
mejores todos los santos Que oigan
la plegaria blanca, el Padre Nuestro. |
El conjuro que acompaña a esto es el Padre
Nuestro Negro, que ha llegado hasta nuestros días en varias formas, como conjuro
que debe decirse antes de acostarse. Éste parece ser el significado de los
epítetos dados a las dos plegarias, siendo el Padre Nuestro Blanco la plegaria
matutina, que se debe pronunciar a la luz del día, y el Padre Nuestro Negro de
la noche. Esta plegaria nocturna es como sigue:
|
Cuatro
nichos en esta casa para los santos ángeles, Un poste
en el centro, ése es Jesucristo, Lucas,
Marcos, mateo, Juan, Dios esté
en esta casa y en todo lo que nos pertenece. |
En muchos conjuros y fórmulas que han
llegado hasta nuestros días aparecen los nombres de dioses precristianos. Estos
conjuros suelen relacionarse con curas para enfermedades de seres humanos y
animales, y generalmente van acompañados de ciertos movimientos de las
manos, sin los cuales en conjuro no surte efecto.
La lluvia
Las
brujas afirmaban ser capaces de hacer llover, y que ellos se les reconocía, es
cosa probada por los testimonios dados en los juicios. Sus métodos variaban
considerablemente. Decíase (55) que las brujas hacían llover
i
“arrojando
pedernales sobre el hombro hacia el Oeste, o
ii
arrojando un poco
de arena al aire o
iii
metiendo su escoba
en el río y salpicando hacia el cielo,
iv
removiendo el agua
con el dedo en un agujero practicado en la tierra, o
v
hirviendo pelos de
cerdo n una olla”.
Reginald Scot cita largamente de sus
obras, y el libro del propio Scot tuvo el honor de ser quemado públicamente por
sus opiniones heréticas, que fueron consideradas como brujería, en la cual, por
cierto, no creía él.
El hacedor de lluvia
Es
también el que trae las tormentas, y siempre se supuso que las brujas podían
crear tormentas a su antojo.
· La magia se efectuaba mediante un sacrificio y una
plegaria a la deidad, que es precisamente el mismo método con el cual el
profeta Samuel produjo una tempestad en contra de los filisteos.
· Fue un milagro divino cuando Samuel lo
realizó, pero fue un hecho diabólico cuando los agentes activos fueron
brujas.
Los covens de North Berwick causaron una
gran tempestad para que el rey Jacobo VI y su reina se ahogaran en su viaje de
Dinamarca a Escocia.
Las palabras mágicas
Entre
las brujas no desempeñaban un papel importante como habría sido de esperar.
Esto tal vez obedezca a un temor de parte de los cronistas, que no se atrevían
a repetir las palabras por temor a que tuviesen algún efecto nocivo. Agnes
Sampson (56)
gritaba: “¡Elva, ven y háblame!”, o
bien: “¡Hola, maestro!”, cuando
quería que este apareciera en persona como familiar adivinatorio, y lo despedía
diciéndole que “se fuera según la ley de
acuerdo con la cual vivía”. Andro Man, en Aberdeen, (57)
tenía dos palabras:
ü una para invocar al demonio, Benedicite, ciertamente latina,
ü la otra, Maik-peblis,
es una corrupción, probablemente cristiana.
Las
brujas de Somerset llamaban a sus familiares, o al propio gran maestro,
simplemente con la palabra;
ü Robin, y añadían: “¡Oh,
Satanás, dame mi propósito!”
Un método moderno consiste en caminar tres
veces alrededor de la Iglesia y la tercera vez quedarse frente a la puerta
principal y gritar: “¡Sal!”, o silbar
a través de la cerradura.
Palabras empleadas para volar
Variaban
según la región, aunque en muchos casos se invocaba el nombre del dios. La más
antigua mención a un conjuro para volar aparece en Guernsey en 1563, cuando
Martin Tulouff oyó decir a su madre en el momento de montar en su escoba:
ü Va au nom du
Diable et Lucifer par-dessus roches et épines (Ve, en nombre del diablo y de Lucifer por encima
de rocas y espinas).
En 1586 una bruja de Alsacia, Anna
Wickenzipfel, voló sobre una varita blanca con otras dos mujeres, gritando al
partir:
ü ¡Allá, en
nombre de mil demonios!.
Las brujas vascas (58)
empleaban diversas fórmulas, según la ocasión lo requerría; habitualmente ésta:
ü Emn hetan,
emen hetan, que De Lancre
traduce como “Aquí y allá, aquí y allá”
Isobel Gowdie de Auldearne, en 1662, (59)
anunció que tenía dos fórmulas;
ü Una, Horse
and Hattock in the Devil´s name (Caballo y sombrero, en nombre del Demonio,
ü Otra, Horse and Hattock! Horse and go! Horse and Pellatis! Ho! Ho! (Caballo y sombrero! ¡Caballo y vamos! ¡Caballo y
Pellatis! Ho! Ho!).
Fórmulas para curar o como plegarias
Las
palabras generalmente eran enseñadas por el demonio mismo a sus discípulos. El
padrenuestro repetido en latín era considerado, claramente, como salmo de gran
poder. En 1597 el nombre del dios a veces se cambiaba, y se invocaba a la
deidad cristiana.
Marion Grant, (60)quemada
por brujería:
ü Curaba el ganado vacuno en nombre del Padre, del
Hijo y del Espíritu Santo, y también hechizó una espada por esos mismos medios.
Al santiguarse, las brujas vascas, en 1609 (61)
repetían una plegaria que escandalizó grandemente al inquisidor que tradujo las
palabras al francés:
ü Au nom de
Ptrique, Petrique d´Arragon, a cette heure, a cette heure, Valence, tout notre
mal est passé, y Au nom de Patrique, Petrique d´Arragon, Janicot de Castille
faites-moi un baiser au derrière.
Otro brujo, (62) sentenciado a cadena perpetua
en las galeras, dijo:
ü Que se apiadaban tanto de los caballos que los
postillones hacían galopar por los caminos, que hizo algo por impedirlo;
ü Esto consistió en tomar verbena y decir cinco veces en padrenuestro y cinco veces la
avemaría, y luego puso la verbena en el camino, de modo que los caballos
dejaran de correr.
Para convertirse en animal la bruja decía:
I
shall go into a hare,
Whith
sorrow and sighing and mickle care,
And I
shall go in the Divel´s name,
Aye,
till I come home again,
Entraré
en una liebre,/ con pena y suspiros y cuidados,/e iré en nombre del
demonio,/sí, hasta que vuelva a casa.
Para volver a su forma humana, la bruja
repetía las palabras:
Hare,
hare, God send thee car.
I am
in a hare´s likeness just now,
But I
shall be in a woman´s likeness even now.
Liebre,
liebre, Dios te manda penas./Estoy en forma de liebre ahora,/pero ahora volveré
a forma de mujer.
Aún están en boga muchos ensalmos y
encantamientos en que se menciona el nombre de la deidad cristiana,
habitualmente la Trinidad, pero que en su origen pertenecen a la religión
precristiana. Con un ligero cambio de nombre, gran parte de la antigua religión
aun sobrevive en Europa, y puede encontrarla cualquiera que tenga suficiente
interés en la búsqueda. Como campo de investigación antropológica, Europa está
casi intacta, y sin embargo, en nuestro medio, los cultos primitivos aún
continúan, aunque ligeramente disimulados por lo que orgullosamente llamamos
civilización.
LA POSICIÓN DE LA BRUJA EN LA ESTRUCTURA SOCIAL.
HISTORIOGRAFÍA. (63)
La
idea moderna de la bruja se funda enteramente en registros de los siglos XVII y
XVIII, cuando la Iglesia cristiana aún se dedicaba a aplastar los restos del
paganismo, y en ello fue reforzada por la profesión médica, que reconoció en
los brujos a sus rivales más peligrosos en el campo económico.
En todos los países se acudía siempre a la
bruja o mujer sabia, la sage-femme, en caso de parto; muchas de estas
mujeres eran sumamente hábiles y consta que algunas de ellas eran capaces de
efectuar la operación cesárea con completo éxito para la madre y el niño. Más
tenían, asimismo, la reputación de poder aliviar “los dolores naturales y
benignos del parto”, desviándolos sobre un animal o, aún peor, sobre el esposo
de la paciente; no es de sorprender que la mano de todo hombre se alzase contra
ellas, pues este hecho terrible e impío iba contra la voluntad de Dios, que en
el principio había maldecido a Eva y a todas sus descendientes. La religión y
la ciencia médica se unieron contra las brujas, y cuando ya no se les pudo
aplicar la ley, fueron vilipendiadas en todas las formas que pudieron intentar
la lengua o la pluma del hombre.
Pero durante siglos, antes y después de la
era cristiana, el brujo fue al mismo tiempo honrado y querido. Todos
consultaban al brujo, hombre o mujer,
ü para alivio en caso de enfermedad,
ü para consejo en las dificultades o
ü para previsión de los hechos futuros.
Andaban como en su casa por las:
ü cortes de los reyes, donde formaban parte de los
consejos reales y
ü daban su opinión sobre cuestiones de Estado, o
ü se encontraban entre los siervos y campesinos a los
que reconfortaban y brindaban ayuda espiritual.
En tiempos primitivos cuando no había
organización para enfrentarse a la conducta antisocial y al crimen, sus poderes
místicos les dieron autoridad para descubrir
a los culpables, que entonces recibían el castigo apropiado.
Al tratar de la religión antigua y la
medieval, sea pagana o cristiana, deben recordarse los antecedentes de
la vida del pueblo. Muchos de los fenómenos de los que hoy se saben que fueron
naturales y gobernados por leyes naturales, eran considerados entonces:
ü sobrenaturales, causados por ciertas personas
conocidas como brujos, magos, astrólogos o profetas.
ü La fe en adivinación, sueños augurios, hechizos,
ensalmos, maldiciones, fantasmas, espíritus malignos, etc., era parte de la
vida cotidiana de todas las clases de la comunidad, desde el rey hasta el
último y más abyecto de sus súbditos.
ü La adivinación, era derecho exclusivo de los sacerdotes, pues
como lo indica la palabra, era el medio de sondear la voluntad de Dios, con
respecto a los futuros acontecimientos.
ü Era, por tanto, un
rito esencialmente religioso, que
sólo debía celebrar quienes se encontraban en íntimo contacto con la deidad.
En la práctica, parece que con gran
frecuencia se consultaba a las brujas sobre cuestiones personales, y a los
brujos sobre los asuntos de importancia política.
En el antiguo Egipto cada templo tenía sus
profetas, sus adivinos, sus intérpretes
de sueños, tan numerosos que habitualmente tan sólo se los menciona en
ocasiones especiales. Uno de los primeros profetas de gran categoría fue:
ü Ra-Hotep,
hijo del rey, gran vidente o sumo sacerdote de Heliópolis.
Se encuentran numerosas referencias a
magos, adivinos y profetas en el Antiguo Testamento. Uno de los primeros fue: (64)
ü José,
quien, aunque no era sacerdote, se encontraba en contacto con Dios. No sólo fue
intérprete de los sueños, sino también adivino que empleaba el método egipcio
del cuenco de plata.
ü Moisés,
fue un mago particularmente poderoso, y como los magos egipcios, realizó sus
milagros más portentosos por medio de su varita.
Entonces como ahora, la varita era el
artefacto por el que se transmitía el poder de la bruja, el hada o mago.
La vara de Moisés aparece en tantas
leyendas, que se creía que poseía poderes peculiares. (65)
ü Se dijo que fue creada en el sexto día, es decir,
el día de las creaciones. Fue entregada a Adán, y descendió por medio de Enoch,
Sem, Abraham, Isaac, Jacob, José, hasta llegar a manos del faraón, a quien
Jethro la robó para plantarla en su jardín. Jethro prometió entonces ceder en
matrimonio a su hija Zipporah al hombre que sacara la vara de la tierra. Como
llevaba escrito el Nombre inefable,
esto fue imposible hasta que llegó Moisés, quien conocía el Nombre. Estaba
hecha de madera del Árbol de la Vida, y después llegó a ser el travesaño de la
cruz.
ü Cuando los israelitas, habiendo derrotado a los
amoritas, se preparaban a atacar Moab, Balak, rey de Moab, pidió ayuda a toda
prisa, a su gran mago Balaam, hijo de Bor, rey de Edom.
ü El rey David tuvo su propio vidente privado a quien
pedía consejo en todo momento. (66)
Los magos gozaban de gran favor en las
cortes reales, y hasta un rey podía ser adivino y augurar el futuro. En fecha
muy posterior el célebre colegio de augures de Roma muestra que el adivino
seguía gozando del mayor respeto, y que no había disminuido la importancia del
mago.
Son raros los testimonios documentales
sobre la religión y el sacerdocio en Britania antes de la ocupación romana. Las
presurosas visitas de César sólo le dieron tiempo para observar algunos de los
ritos más espectaculares. Aunque su conocimiento fuera superficial, al mens
notó que los sacerdotes, a quienes llama los
druidas, auguraban el futuro y se les tenía en la mayor estima.
ü Los britanios no conocían el alfabeto, solo con la
llegada de los monjes y misioneros cristianos aparecieron relatos sobre el
paganismo en el país.
ü Merlín, fue el hijo de una monja y del demonio, es decir
del dios precristiano. Es posible que
la monja fuese en realidad una santa mujer o sacerdotisa pagana, del tipo que
después sería estigmatizada como bruja. Así, Merlín sería uno de aquellos niños
magos nacidos de dios y de madre humana, y debería su conocimiento de las artes
mágicas a su temprana educación, recibida de su madre bruja. La creencia en sus
facultades proféticas tuvo una influencia muy superior a la de la Biblia, pues
ésta era un libro nuevo y exótico escrito en una lengua extranjera, mientras
que las profecías de Merlín estaban en la lengua vernácula y pasaban de uno a
otro en forma oral. Las profecías de Merlín se refieren a la familia real, y se
las citaba entre todas las clases del reino.
Por tanto, se las debe tomar en
consideración en cualquier estudio de las creencias prevalecientes en tiempos
de los Plantagent, los Tudor y los Estuardo.
En 1120 se hundió el “White Ship”, y
Enrique I perdió a su hijo único, a su hija ilegítima y a su sobrina. Se creyó
que esta tragedia había sido predicha por Merlín con las palabras: “Los cachorros del león se transformarán en
peces del mar.” (67) Todavía a mediados del siglo XVII se citaba a
Merlín, e implícitamente se le creía.
Carlos II nació en 1630. “Al nacer este
príncipe, el 29 de mayo, se cumplió la profecía de Merlín, pues apareció una
estrella como a la una de la tarde, la hora misma de su nacimiento, cuando el
rey se dirigió a San Pablo a dar gracias a Dios de que su Majestad hubiese dado
a luz felizmente a un niño. Algunos dijeron que era Mercurio, habiendo dicho
Merlín que el esplendor del Sol languidecía por la palidez de Mercurio, y que
aquello infundiría pavor a quienes lo contemplaran.” (68)
Los antiguos celtas siempre tenían en el
ejército a un profeta-mago, encargado de hacer actos de magia para propiciar la
victoria y encabezar a los soldados a la batalla. Se trataba de un puesto
importante y muy codiciado y, tras la conversión al cristianismo, solía estar a
cargo de un destacado santo cristiano.
ü San Findchua,
irlandés, fue llamado a ejercer sus poderes cuando
Meath fue atacado por un enemigo. “La naturaleza del clérigo se levantó contra
ellos, por lo que de sus dientes brotaron chispas de fuego.” Rugiendo conjuros
encabezó a los hombres de Meath a la batalla, y aniquiló al enemigo. (69)
ü En otra ocasión, el rey de Leinster descubrió que
el druida era ya demasiado viejo para encabezar al ejército al combate, y por
tanto mandó llamar a Findchua, que se hizo cargo de la tarea. Se adueñó de él una -una oleada de Dios-. (70) El
resultado fue que la victoria se declaró a favor de los hombres de Leinster.
ü La encantación en verso, o conjuro, era obviamente
obra de un bardo, y la maldición de un poeta irlandés “no sólo era una opinión
expresada, sino que era una poderosísima arma de guerra, capaz de quemar el
rostro de un adversario, o aun de costarle la vida. (71)
La Iglesia cristiana se organizó en Roma
cuando la condición de las mujeres había declinado tanto que la esposa no era
más que una propiedad del marido. Por ello, cuando la nueva religión llegó a la
Europa occidental las mujeres quedaron excluidas del sacerdocio.
ü De ahí se siguió que la “sacerdotisa” que se
encargara de celebrar los oficios sagrados para el pueblo en general tuviera
que ser pagana; y
ü Para un obispo, sacerdote o monje verdaderamente
cristiano, todo pagano era adorador del diablo, entregado a toda clase de
perversiones y desenfrenos.
Ningún epíteto era excesivo para ellos:
ü Eran brujos, traficaban con el demonio, colaboraban
con espíritus malignos, y por tanto estaban malditos de Dios cristiano.
ü Pero si la sacerdotisa pagana podía ocultarse tras
un tenue velo de cristianismo, entonces se volvía una “profetisa”, cuyas
oraciones encontraban la respuesta del Todopoderoso.
ü Algunas sacerdotisas, es decir, brujas, influyeran
sobre el resultado de la batalla, y aquí volvemos a encontrar a la santa
cristiana ocupando el lugar de la bruja.
ü El rey de Leinster llevó consigo a Santa Brígida,
el sostuvo su bastón mientras ella maldecía al enemigo. (72)
Estos ejemplos muestran que el sacerdote o
santo cristiano no fue más que sucesor del sacerdote y la sacerdotisa paganos,
sin otro cambio que el nombre del Dios al que invocaban.
La verdad de las crónicas queda confirmada
por la acción de San Agustín que, cuando convirtió a Inglaterra, colocó obispos
donde había habido flámines y arzobispos donde había habido flámines
superiores. En otras palabras, mantuvo la organización de la antigua religión,
así como los poderes de quienes ocupaban tales cargos, sin cambiar más que el
nombre de Dios y el título del cargo.
El profeta
más preciso y renombrado del periodo sajón fue San Dunstan, abad de
Glastonbury y arzobispo de Canterbury. Sin embargo, en ocasiones parece haber
rivalizado con Elfgiva, madre del rey Edgardo, quien era intérprete de sueños y
a quien Dios hizo muchas revelaciones. En el año 979, en la coronación de
Etelredo el Desaparecido. Dunstan profetizó que “sobre la nación inglesa caerán males, que nunca se han sufrido otros
iguales desde el tiempo en que llegaron a Inglaterra hasta ahora.” (73)
El periodo normando muestra la práctica de
instalar un profeta n la corte, aunque parece haber sido ocasionalmente
distinto del prelado cristiano. Los arzobispos eran ahora casi extranjeros, y
es posible que las querellas entre reyes y obispos surgieran de una diferencia
de opinión sobre algunas de las funciones del sucesor de un flamen. (74)
Pero como Guillermo el Conquistador tenía un astrólogo privado, no surgieron
estas diferencias.
En tiempos de los Plantagenet se
registraron muchos incidentes similares. Sin embargo, el rey Juan, como
Guillermo, despreciaba todas aquellas profecías llamadas sobrenaturales, y en
1212 trató drásticamente a un profeta. “Un
tal Pedro de Pontefract profetizó que después que el rey hubiese reinado
prósperamente durante 14 años, ni él ni sus herederos gobernarían más; y sus
oyentes creueron que aquellas palabras parecían de una voz llegada del cielo”,
y se fijó el día en que el reinado llegaría a su fin. Juan entró en acción al
punto. “Hizo que fuese llevado y ahorcado
en Londres un tal Piers de Ponfret, pues el dicho Pedro había redicho diversas
fechorías que le ocasionaría su vida viciosa, y además había advertido
repetidas veces al rey Juan que sólo reinaría 14 años.” Es posible que la
impopularidad del Rojo y de Juan entre los sacerdotes-cronistas se debiera a la
poca fe que estos dos reyes mostraron en todas las profecías eclesiásticas de
males. Enrique VIII trató con igual energía y por las mismas razones a
Elizabeth Barton y sus cómplices en 1533.
Los sacerdotes no eran los únicos
astrólogos, pues uno de los contemporáneos de Eduardo I, el rey Roberto de
Sicilia, “era renombrado como gran
astrólogo, lleno de ciencias profundas; a menudo había pronosticado el
nacimiento de reyes en Francia y de Inglaterra y había descubierto, con su
astrología y la influencia de las estrellas, que si el rey de Francia combatía
contra el rey de Inglaterra en persona, sin duda sería derrotado.”
Es un hecho interesante que cuando Ana
Bolena fue detenida por el teniente de la Torre de Londres y llevada por un
canal, pasando por la Puerta del Traidor, ella le dijo al llegar que no
volvería a llover en Inglaterra hasta que ella saliese de la Torre.
El caso más notable de poderes
de las brujas para levantar tempestades ocurrió en North Berwick en
1590 cuando, al mando de Francis, lord Bothwell, tres “covens”, por medio de
una “conjura de gatos” afirmaron haber provocado tan grande tempestad que
Jacobo VI y su prometida estuvieron a punto de naufragar, mientras iban de Oslo
a Leith.
ü El gato fue bautizado, y se le dio un nombre
cristiano –Margaret-, fragmentos de un cadáver humano se ataron a sus patas, y
el gato fue lanzado al mar al grito de: “¡Hola,
Satanás!”
Un método ordinario de conocer el futuro y
de descubrir acontecimientos secretos del pasado era convocar al demonio.
Aunque este método se ha registrado con horror, parece haber sido de uso
frecuente:
ü Cuando Edmundo, duque de Kent, no sabía con certeza
si su hermano Eduardo II estaba vivo o muerto, convocó al demonio, quien le
aseguró que Eduardo ya había muerto.
Hasta el día de hoy se conservan dos
métodos de adivinación, ritos religiosos de antaño, que para ser eficaces
habían de ser celebrados por un mago o una sacerdotisa.
I.
El primero
consistía en arrojar al suelo o a una
superficie especial cierto número de pequeños objetos sagrados, y se adivinaba
sobre la base de su posición en relación con los demás y según la superficie de
los objetos que habían quedado hacia arriba. Este es el método de echar
suertes tantas veces mencionado en la Biblia. Creíase que Dios dirigía la
tirada, de tal modo que los objetos indicaban Su voluntad.
II.
El otro método
consistía en mirar una superficie de
cristal, el cuenco o la copa. El cuenco era de bronce negro o de plata
ennegrecida por el interior. El vidente era por lo general un niño, que no
hubiese llegado a la pubertad; a su lado se ponía el mago o sacerdote, quemando
incienso y salmodiando plegarias y conjuros en un canto monótono. Se pedía
entonces al niño describir lo que veía en el cuenco.
Este método de adivinación aún se emplea
en Marruecos y en otras partes de la zona mediterránea.
i
Se echa tinta negra en la palma de la mano de un
niño, que contempla la tinta mientras el adivino entona las plegarias
apropiadas.
En todas las religiones el sacerdote o la
sacerdotisa llevan una vestimenta especial cuando celebra los ritos sagrados.
El origen de la costumbre probablemente se debe al temor del
ü Contagio de
la santidad y por tanto el
atuendo que se lleva en la presencia inmediata de la deidad debe ser de algún
material lavable, como la vestimenta de lino de los sacerdotes egipcios y
judíos, o bien ropajes más adornados que deberán llevarse sobre la ropa
ordinaria, y que se quitarán antes de abandonar el recinto sagrado.
Hay ciertos testimonios de que los
primeros brujos, llevaban ropajes azul
oscuro, con gorros del mismo color, como los lapones que en época medieval
fueron catalogados como brujos dotados de malignos poderes. En el siglo XVI los
brujos habían adoptado vestimentas de un tipo más elaborado y llamativo. “Como es bien sabido, los magos eras muy
exigentes en la elección y forma de su vestimenta. Sus gorros son ovales o como
pirámides, con orejeras a los lados, forrados de piel. Su ropón es largo,
forrado de piel de zorro, y bajo el mismo llevan una prenda de lino que les
llega hasta las rodillas. Sus cinturones son de tres pulgadas de ancho y llevan
muchos nombres cabalísticos, con cruces, triángulos y círculos inscritos en
ellos. Sus zapatos deben de ser de cuero bermejo nuevo, con una cruz cortada en
ellos. Sus cuchillos son como dagas y sus espadas no tienen guarda ni vaina.”[1](75)
NOTAS
|
Murray,
Margaret A. El Dios de los Brujos, traducción de Juan José Utrilla, 2ª
Edición, México, FCE, 2006, Colección Conmemorativa 70 aniversario.
1.-.- L. M. Sinistrari d´Ameno, Demoniality, edición de 1879, pp. 35,
131. 2.-Chronicles of Lanercost, edición
Stevenson, 1839, p. 109.[1]Rymer, T, Foedera, II, edición de 1704, p. 934. 3.-Chartier,
Jean, Chronique du Charles VII,
edición Vallet de Viriville, 1858, III, pp. 40-45. 4.-De
Lancre, P, Tableau de l´Inconstance des
Mauvais Anges, edición de 1613, p. 56. 5.-Bourignon,
Antoinette, La parole de Dieu,
edición de 1683, pp. 86-87. 6.-Calendar of State Papers, 1584. 7.-Murray,
Margaret A., El Dios de los Brujos,
traduc. de Juan José Utrilla, 2ª ed.,
México, FCE, 2006, pp. 19-20. 8.-Op. cit., p. 20. 9.-Murray, Margaret A., op. cit., pp. 23-47. 10.-Murray, Margaret A., op. cit. p.24. 11.-Op. cit., p. 25. 12.-J. E. Quibel, Hierakonpolis,
I, lamina XXIX. 13.-Thorpe,
B., Monumenta Ecclesiastica, II, ed. de 1840, pp. 32-34, citado en Murray,
Margaret A., El Dios de los Brujos, traduc. De Juan José Utrilla, 2ª ed.,
México, FCE, 2006, p. 30. 14.-Ibid., p. 249. 15.-Murray,
Margaret A., op. cit., p. 31, 32. 16.-P.
de Lancre, Tableau…op. cit., p.
404. 17.-Ibid, p. 126. 18.-Ibid, p. 23. 19.-J.E. Quibell, op. cit., II, lámina XXVIII. 20.-P.
de Lancre, Tableau, p. 67. 21.-Spalding Club Miscellany, t. I (1841), pp. 120-127. 22.-P.
de Lancre, Tableau, op. cit., p.
119. 23.-Murray,
Margaret A., op. cit., pp. 71-101. 24.-Mather,
Cotton, The Wonders of the Invisible
Word, United States, Createspace, 2015. 25.-Covens, se empleó, tanto en Inglaterra
como en Escocia, para designar a un grupo de personas de uno u otro sexo, que
siempre estaban atendiendo a sus dios, que asistían a todas las reuniones,
grandes o pequeñas, que celebraban las ceremonias, fuesen a solas, fuese en
compañía del gran maestro, que eran notorias en los rituales. A ellas les
enseñaba el dios las plegarias que debían decir, a ellas daba especial
consejo y ayuda, y en todos los ritos o ceremonias se encontraban cerca de su
persona. En suma, estaban para cumplir con los deberes y las ceremonias
siempre al lado de sacerdotes y sacerdotisas y hemos de considerarlos como el
clero del dios. 26.-Scot, Reginald, The
Discoverie off Witchcraft, Londres, General Books LLC, 2010. 27.-De Lancre, P., L´Incrédulité et Mescréance du Sortilège, París, Chez Nicolas
Buon, 1622, p. 558. 28.-Bernard,
Richard, A Guide to Grand-Jury Men,
London, Felix Kyngston for Edward Blackmore, 1629, pp. 107, 113. 29.-Lea,
Henry Charles, Historia de la
Inquisición Española, España, Fundación Universitaria Española, 1982,
vol. III. 30.-De
Lancre, Tableau, op. cit., p. 123. 31.-Murray,
M. A., Witch Cult in Western Europe, a
Study in Anhropology, United States, Kessinger Legacy Reprints, 1921, pp.
279-280. 32.-Russell,
R. V., The Tribes and Castes of the
Central Provinces of India, vol. IV,
London, editor Macmillan, 1916, p. 229. 33.-Murray,
El dios de…, op. cit., pp. 103-128. 34.-De
Lancre, Tableau…, op. cit., p. 398. 35.-Ibid., p. 131. 36.-Ibid., p. 398. 37.-Bodin,
Jean, La plaga de los demonios y
hechiceros, Derniere edition, 1616, p. 465. 38.-De
Lancre, Tableau…, op. cit., p.131,
396. 39.-Cooper,
Thomas, The Mystery of Witchcraft,
London, Trinity College, 2000. 40.-Gaule, J., Selecte
Cases of Conscience touching Witches and Witchcraft, Londres, Imp. Por W.
Wilson, edición 1646, p. 64. 41.-De
Lancre, Tableau.., op. cit., p.
404. 42.-Pitcairn,
Robert, Crminal trails in Scotland,
Edinburgh, Ed. Club Maitland, 1833, I, parte III, p. 613; https://translate.google.com.mx/translate?hl=es&sl=en&u=https://archive.org/details/ancientcriminal03pitcgoog&prev=search 43.-Boguet,
Henry, Discours Execrabledes Sorciers,
enfembleleur procez, faits depuis deux ans en ça, en diuers endrocits de la
France, París, Chez Denis Binét, en la court de Bauierepres la porte Sainct Marcel,
1603, p. 139; file:///C:/Users/El%20Loco%20Pepe/Downloads/Henri_Boguet_Discours_execrable_des_sorciers.pdf 44.-Murray,
Margaret A., op. cit., pp. 129-157. 45.-Boguet,
op. cit., p. 131. 46.-De
Lancre, Tableau…op. cit., p. 401. 47.-De
Lancre, op. cit., p. 401; Boguet, op. cit., p. 141. 48.-De
Lancre, op. cit., p. 408. 49.-Buchanan, George, en Chisholm, Hugh. Encyclopædia Britannica. A
Dictionary of Arts, Sciences, Literature, and General information (en inglés) (11.ª edición). Encyclopædia
Britannica, Inc.; Latinista, historiador y poeta escocés. Estudió en París y en Saint
Andrews. Fue denunciado como hereje a raíz de una sátira contra los
frnciscanos. Escapó a Inglaterra y de allí a Francia. Enseño en Bordeaux
hasta 1547, donde tuvo como alumno a Michel de Montaigne. Luego se trasladó a
la Universidad de Coimbra y fu apresado por la Inquisición. Liberado en 1553,
volvió a Escocia en 1561, para ser tutor de la reina María, de quién se
transformó años más tarde en famoso adversario. Rerum
scoticarum historia, en veinte volúmenes 1582 50.-Pitcairn,
op. cit., p. 603. 51.-Sinclair,
George, n° 1-5 de Satan´s Invisible
World Discovered, Thomas George Stevenson, 1871, p. 23. 52.-Melville,
Sir James of Halhill, Memoirs of his
own life, Edimburgo, Bannatybe Club, 1827, p. 395. 53.-Scot,
Reginald, Discoverie of Witchcraft,
libro III, cap. XIII,
edición de 1584. 54.-Pitcairn,
op, cit., pp. 211 y 235. 55.-Spalding Club Miscellany, I, pp. 120, 124. 56.-De
Lancre, Tableau, pp. 123, 400. 57.-Pitcairn op.
cit., pp. 604, 608. 58.-Spalding Club Miscellany, I, p. 171. 59.-De
Lancre, Tableau, pp. 462, 464. 60.-De
Lancre, L´Incrédulité, 796. 61.-Murray,
Margaret A., op. cit., pp. 166-167. 62.-Génesis,
XL y XLI.; Éxodo, IV, 2 y 17. 63.-Números,
XXII y XXIV. 64.-Samuel,
II, XXIV. 65.-Monmouth, Geoffrey de, Historia de los reyes de Britania, prólogo de Luís Alberto
Cuenca, Madrid, Biblioteca artúrica, Alianza Editorial, 2004. 66.-D´Ewes, Sir Simonds, Autobiografía y correspondencia durante los reinados de James I y Charles I, London, R. Bentley,
1845, vol. I, p. 432. 67.-Baring Gould, Rev. Sabine, M.A., The Lives of the Saints, Edimburgo,
John Grant, 1914, vol. I, p. 14. 68.-Ibid, pp. 15 y 16. 69.-Ibid, p. 275. 70.-Ibid,
III, p. 330. 71.-Malmesbury´s,
Willian of, Chronicle of Kings of
England, London, Henry G. Bohn, Tork Street, Coven Garden, 1847. P. 166. 72.-El Flamen (en latín flamen,-inis) era un
sacerdote romano que formaba parte del colegio de los flamines, dedicado al
culto de una divinidad. Eran herencia de una antigüedad llena de sombras
mistéricas. Su nombre, de la misma raíz indoeuropea que el término indio
brahmán, hacía referencia al soplo (flatus) con el que encendían el fuego
sagrado del altar. 73.-Scot, Reginald, Discovery…op.
cit., 74.- Ibid. |
Fuente:
www.nodulo.org
Fuente:
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0004-06142007000800002
Pashupati
(Señor de los animales) y Cernnunos (Señor de la naturaleza)
Fuente:
http://eluniversosai.blogspot.mx/2013/03/la-danza-de-shiva.html
Fuente: http://milenashome.blogspot.mx/

























