viernes, 12 de junio de 2026

 

HISTORIAS DE MÉXICO

EL CONVENTO DE SAN COSME (1)


Parroquia de los Santos Cosme y Damián

https://es.wikipedia.org/wiki/Parroquia_de_los_santos_Cosme_y_Damián_(Ciudad_de_México)

I. La Ribera

México es nuestra ciudad histórica por excelencia, y el suelo que pisamos es tan clásico como el recinto de Atenas o el que ciñen las Siete Colinas. Desde que era corte de los reyes aztecas, desde que se llamaba la gran Tenochtitlán, hasta nuestros días en que tiene el modesto nombre de capital de la República, ha sido y es el centro de la civilización de los pueblos que habitan el Anáhuac; el lago de luz a cuyo seno vienen a parar los raudales de la ciencia;  el punto donde hayan eco mil y mil sucesos; el espejo portentoso que reproduce la imagen de las glorias y desdichas de la patria, y finalmente, el archivo de todas nuestras tradiciones.

     Por eso cuando al rayo de la luna se recorren sus calles dilatadas, el espectáculo de los muros iluminados y de las sombras que empañan los del lado opuesto como una gasa mortuoria, infunde en el ánimo un vivo afecto hacia lo desconocido; ¿quién no se ha dicho entonces, interrumpiendo un instante su paseo solitario, cuál ha sido la historia de esta ciudad, cuál será su suerte después de un siglo?

     La brisa de la noche susurra entonces al oído palabras misteriosas que escuchamos como si fueran el suspiro salido del sepulcro donde yacen los primitivos moradores del valle de Méjico; la imaginación puebla las calles con la vida de otros siglos; vemos a los aztecas en el esplendor de su gloria; asistimos a las escenas de la conquista de la ciudad por los castellanos; pasan a nuestros ojos las generaciones que les siguieron, dejando la huella de sus existencia en los monumentos grandiosos que por todas partes nos rodean; y entregados al mágico poder de la ficción, en cada sombra procuramos entreverar su secreto, y cada edificio bañado con la claridad de la luna nos dice en voz baja –yo guardo una conseja.

     Durante el paseo que damos a través de sus barrios y conventos, apenas ha habido calle en donde los ojos no se hayan detenido a admirar con agrado alguna página interesante de nuestra historia o de nuestras tradiciones populares. Desde el convento de Santa Clara al convento de San Cosme, hoy hospital militar y en otro tiempo casa de recolección de franciscanos.

     Desde luego nos llama la atención el colegio de Minería o Escuela de Minas. ¿Quién puede pasar frente a ese edificio sin quedar cautivado por la impresión que causa su arrogante y majestuosa arquitectura? Los fundadores, y los que después de ellos lo han conservado y mejorado, no deben haber sentido el gastar el millón y medio de pesos que la obra ha tenido de costo desde fines del siglo pasado en que se comenzó, hasta el presente: y Tolsá , el gran arquitecto, que le levantó, pudo muy bien haber dicho al verlo concluido: -aquí se encierran todos los primores de mi arte, este edificio es mi pensamiento con toda su elevación y hermosura, y él es la herencia que deja mi numen a los siglos venideros.

     En la acera opuesta, una casa de aspecto serio y de formas altivas y correctas como las facciones de un romano, atrae la vista sin dificultad: fue un colegio de jesuitas y hoy es el hospital de san Andrés.

     Ved más allá el palacio del Mariscal de Castilla haciendo esquina a la calle del Puente de la Mariscala: tomó nombre esta calle del puente colocado sobre la acequia que en otro tiempo atravesaba por aquellos sitios, y de una de las poseedoras del título antes mencionado.

“La dignidad de Mariscal de Castilla fue instituida por el rey D. Juan I en 1382, y con ocasión de la guerra de Portugal: el primero que la obtuvo fue Fernando Álvarez de Toledo, señor de Valdecorneja: el oficio del Mariscal de Castilla es asistir al rey en los consejos de guerras, campañas y desafíos, aposentar los ejércitos en los alojamientos; para lo que tiene jurisdicción sobre los maestres de campo: han llegado los soberanos a crear hasta seis Mariscales de Castilla.”

El Diccionario de Historia y Geografía, que nos ministró esta noticia, omite la que era de esperarse tocante al sujeto condecorado con esta dignidad en nuestro país, y cuya familia representó durante el gobierno colonial un papel importantísimo. Esta familia poseyó grandes riquezas y desplegó siempre un lujo que igualaba, si no excedía, al de la casa de los Condes de Santiago, modelo de la aristocracia mejicana. Su palacio, coronado de almenas, amplio y cómodo, era el centro de lo que hoy llamaríamos buen tono; y a los bailes y saraos que animaban sus salas adornadas con boato regio, concurría lo más galano de la sociedad. Aún hay memoria, gracias al diario de Castro Santa-Ana del festejo que hizo un mariscal de castilla en la noche del 7 de mayo de 1758, para obsequiar al virrey Marqués de las Amarillas y a la virreina, a quienes convidó a ver pasar desde su casa la procesión con que vino esa tarde Nuestra Señora de los Remedios a la capital.

     Allá por los años de 1525 y 1526, cuando apenas empezaba a poblarse esta parte de la ciudad, había en la calzada de Tacuba, o camino que va a Tacuba, como entonces se decía, tres árboles secos, que se divisaban a distancia como espectros silenciosos y pensativos. Junto a ellos se edificó una iglesia y en ella fundó Hernán Cortés una archicofradía de nobles con el título de la Cruz, formando estatutos y constituciones que fueron aprobadas por Fr Domingo de Betanzos, vicario general del reino, por auto de 30 de marzo de 1527. En el mismo año y en el siguiente se concedió a los cofrades un sitio para que fabricasen ermita u hospital anexo a la Iglesia. Venerase en ella el Señor de la archicofradía, que por estar siempre cubierto con siete velos,  le llama el vulgo el Señor de los Siete Velos. Esta Iglesia, que fue erigida en parroquia desde el año de 1568, y que hace fachada al poniente: formada en la mayor parte de sillares, y de orden dórico, es la que conocemos con el nombre de la Santa Veracruz.

     Separado de esta Iglesia por un espacio de cincuenta metros se halla el tempo de San Juan de Dios, en situación inversa a la de la misma, de manera que las fachadas se miran, por ahora entraremos en la Alameda. La capital es deudora de este paseo al virrey D. Luis de Velasco el II, que lo mandó formar en parte del terreno conocido entonces con el nombre de tianguis de Juan Velázquez. Era este sujeto, según nos informa Alamán, un indio principal que tenía su casa por allí; y antes que fundase San Francisco, todas las mercedes de solares que se hicieron en la calle de este nombre, se designan con el de la calle que va al tianguis de Juan Velázquez.

     Pero la Alameda en un principio ocupaba un espacio menos que el que hoy abraza: a la parte de oriente había una extensa superficie donde se construyeron casas, y en las que pertenecían a Da. Catarina de Peralta, viuda de D. Agustín Villanueva y Cervantes, fundó esta señora en el año de 1600 el convento de Santa Isabel, al cual consagraremos en breve algunos recuerdos. Por el lado del poniente tampoco llegaba hasta el límite que tiene actualmente, y entre la línea que la terminaba y la iglesia de san Diego se extendía una plazuela donde estaba el quemadero de la Inquisición, no exactamente en el medio, sino más cerca de la parte donde después se fabricó el acueducto de la Tlaspana. Recién consumada la independencia de nuestro país, cuando fue separada de la plaza la estatua de Carlos IV, los restos de esta, así como las cuatro rejas que correspondían a otras tantas puertas que daban entrada a ese recinto, se trasladaron a la Alameda, donde desempeñan el mismo papel colocadas en los ángulos de ella; y todavía hoy presentan las letras M.G. cifras del nombre Miguel de la Grúa, que era el del Marqués de Branciforte, autor del monumento erigido al monarca su bienhechor. El Ayuntamiento ha mandado poner últimamente en las puertas que dan frente al Corpus Christi y a Santa Veracruz, las dos rejas con que se cerraban las entradas al cementerio del convento de San Francisco.

     Prosiguiendo nuestro camino, llegamos al templo y hospital de San Hipólito. Toda la calzada de Tacuba, pero muy especialmente este monumento, trae a la memoria un suceso escrito en nuestros fastos con caracteres indelebles: queremos hablar de la retirada, o más bien, fuga de Cortés con su ejército, verificada la noche del 30 de Junio o madrugada del 1° de Julio de 1520. Y que ha sugerido el expresivo nombre de la noche triste.

     Pues bien, cerca del sitio donde la matanza fue más horrible, un español llamado Juan Garrido, vecino de Méjico, fundó una ermita que llevó primero su nombre y después el de Los Mártires, pues por tales eran tenidos los conquistadores que morían en las guerras. Llamóse enseguida de San Hipólito y de ella dice Alamán:

“tomó el nombre la Hermandad que fundó el 1567 el venerable Bernardino Álvarez, por haber establecido su hospital contiguo a aquella capilla que le sirvió de iglesia. El objeto de esta fundación era el de recoger en el hospital a los convalecientes y ancianos que no tenían medios de subsistencia, y también a los dementes, para cuya asistencia no había establecimiento alguno. Extendió también el fundador su celo caritativo al cuidado de los polizones o jóvenes que venían de España faltos de auxilios y conocimientos, para cuya conducción desde Veracruz, donde morían muchos por carecer de recursos para hacer el viaje, estableció una recua, llegados a esta capital les buscaba ocupación o destino. La primera fundación, bajo el título y advocación de la Ascensión del Señor, se hizo en la casa que para ello donaron Miguel Dueñas y su mujer Da. Isabel de Ojeda en la calle de la Celada, lindando con la que era del escribano Antonio Alonso, en que después se construyó el convento de San Bernardo. La fecha de escritura de esta donación es de 2 de noviembre de 1566. La nueva iglesia que hizo el Ayuntamiento de sus fondos a instancias del virrey, conde de Monterrey, y se dedicó en el año de 1739.”

     En esta misma iglesia se celebra anualmente, el 13 de Agosto, una función solemne en conmemoración de la toma de la capital por los españoles, a que asistían el virrey, audiencia, arzobispo y demás autoridades tanto civiles como eclesiásticas, viniendo a caballo y acompañando el pendón que conducía el alférez real de turno.

     De la calle de San Hipólito se pasa a la del Puente de Alvarado. Años después de la noche triste, sobre la acequia que pasaba cortando la calzada hacía el lugar donde comienza la arquería del acueducto de la Tlaspana, hubo de colocarse un puente que se llamó Puente del salto de Alvarado, y ahora tiene este nombre toda la calle que se extiende hasta la de Buena Vista.

     Es de advertir que esa arquería se prolongaba aún no ha muchos años hasta la entrada de la calle del Puente de la Mariscala. Se construyó para obviar los inconvenientes que se seguían de que el agua delgada viniese a la ciudad por la antigua atargea mandada fabricar en el Cabildo de 7  de Octubre de 1524. Cada arco tuvo de costo mil pesos, y a la obra se acabó a mediados del siglo décimo séptimo.

     Desde la calle de Buena Vista comienza propiamente el barrio de San Cosme, es decir, la parte más amena, más salubre y agradable de la ciudad. A la izquierda tenemos la casa de la Sra. Da. Victoria Rul de Pérez Gálvez, que no sin razón es reputada por uno de los edificios mejor construidos y de más bella arquitectura. Su fachada es única en Méjico, y sus puertas y ventanas ordinariamente cerradas, le dan cierto aire severo y misterioso, haciendo recordar las mansiones silenciosas y aristocráticas.

     A la derecha se disfruta la vista de un cuadro risueño. Después de pasear las miradas por las hileras de fresnos que pueblan las calles y por algunos jardines muy bien cultivados, se fijan con placer en las casas del Sr. Hidalga, arquitecto distinguido, y las cuales como suyas y edificadas bajo su dirección pueden proponerse como muestra de un gusto delicado.

     Pasada la Garita, además de la casa de Polidura, a uno y otro lado de la calzada no faltan edificios graciosos y elegantes que observar, sobre todo si dando rienda suelta a una curiosidad muy disculpable, se penetra con la vista en lo interior de ellos para formarse idea del cuadro que ofrece la vida de sus moradores.

     ¿Queréis disfrutar un aire puro, balsámico, lleno de vida: queréis dristaeros de una idea enojosa, deponer la modestia, la desazón que regularmente ocasionan los negocios, y recobrar el vigor de espíritu necesario para volver a ellos con más aptitud; queréis espaciaros por un cielo menos reducido que el que os dejan libre en la ciudad los edificios, y ver árboles sembrados y hermosas casas de campo? Venid a San Cosme: este barrio es la poesía de Méjico; desde Buena Vista hasta la casa de los Mascarones tenéis un perpetuo idilio, o más bien una serie de armonías apacibles. Aquí tiene la hermosura su mansión predilecta, y para ostentarse en todo su esplendor no se vale de costosas galas, ni de afectados y prosaicos atavíos que reprueban a una voz el arte y la naturaleza.

     El barrio de San Cosme es, por otra parte, el esfuerzo grandioso de la ciudad para cimentarse en mejor sitio; es la aspiración a un aire menos infecto y a un terreno menos ocasionado a inundaciones. Los conquistadores tuvieron además otra mira al poblar ambos lados de la calzada, cual fue la de proporcionarse un paso seguro hasta la tierra firme, por entre dos líneas de edificios, en caso de haber necesidad. Para conseguir este objeto, mandaron ensanchar la calzada y señalaron solares en uno y otro lado que concedieron a los principales sujetos avecindados en la capital, con obligación de fabricar casas continuadas sin interrupción, o según la expresión usual en aquel tiempo con casa muro por delante y por las espaldas.

     Realizado en gran parte este designio, como la calzada, aun después que se le dio mayor anchura, estuviese bañada de una y otra orilla por las aguas del lago, con toda propiedad pudo decirse que las casas edificadas en ella se hallaban en la ribera, conociéndose al presente con tal nombre todo el barrio.

     Reflexionando en la singular disposición de este barrio, no puede menos de pensarse que sería bien curiosa la vista que en aquella época ofrecería Méjico observado desde cierta altura. Ocupaba el lago una grande extensión del valle, y la ciudad asomando en medio de las aguas, era una ondina que al bañarse negligentemente en presencia del cielo y de la cordillera, tenía extendido un brazo para asirse de la tierra firme.

II. Historia del convento

Llegamos por fin al término de nuestro paseo, el establecimiento religioso que por años ha sido testigo de los principios y transformaciones de esta parte de la ciudad, viviendo absorto en medio de un espectáculo de imaginación, engrandecimiento y mejora. Para encerrar en breve espacio los principales hechos concernientes a su fundación y progresos, no podemos hacer cosa mejor que trasuntar el siguiente pasaje del Diccionario de Historia y Geografía, copiado en el de otra obra que no conocemos.

“El convento de San Cosme de padres franciscanos recoletos, fue en sus principios hospital para indios forasteros. Lo fundó el Illmo. Sr. D. Fr. Juan de Zumárraga, y por falta de rentas no pudo subsistir.

     Habiendo venido el año de 1581 la segunda misión de religiosos franciscanos descalzos de la reforma de San Pedro Alcántara para pasar a fundar a Filipinas, los señores virreyes, conde de la Coruña y D. Pedro Moya de Contreras, actual arzobispo, les dieron este hospital para hospicio, y mantuvieron su posesión hasta el año de 1593.

     Fundado el convento de San Diego de esta provincia de Méjico, se pasaron a él los descalzos, y entonces pidieron el hospital a los observantes para ayuda de parroquia hasta el año de 1667. El 7 de mayo de este año celebró capítulo provincial la provincia del Santo Evangelio, y se resolvió dar cumplimiento a las patentes de los superiores en que se mandaba erigir en esta provincia casa de recolección, como las hay en las provincias de la regular observancia, y determinaron poner la primera en el convento de San Cosme. El padre comisario general Fr. Fernando de Rúa llevó en procesión desde el convento grande a los RR. PP. FR. José Trujillo, guardián, Fr. Francisco de Sala, vicario y maestro de novicios, cuatro predicadores, tres novicios y tres legos, que todos abrazaron voluntariamente la recolección.

     Luego que dejaron este hospicio los padres descalzos de San Diego y entraron en el los de la regular observancia para ayuda de parroquia, un caballero nombrado D. Agustín Guerrero, que tenía una casa y huerta contigua al hospital, la dio a los religiosos y ofreció labrarles mejor iglesia dando el patronato.

     En efecto, se lo dieron y se comenzó a fabricar la iglesia con el nombre de nuestra Señora de la Consolación. Murió el patrono, ceso la fábrica, y quedó imperfecta la obra. Erigido en casa de recolección, se reconvino a D. Diego Guerrero, sucesor en el patronato, para que cumpliendo lo estipulado, concluyese la obra: no pudo ejecutarlo, y renunció al patronato para que el guardián y religiosos pudieran elegir nuevo patrono. Eligieron a D. Domingo Cantabran, a cuyas expensas se concluyó la iglesia, convento y noviciado, y él y sus sucesores son patronos.

     La iglesia está situada de oriente a poniente: a este viento el altar mayor, y a aquel la puerta principal. Está muy bien adornada, y se dedicó el día 13 de enero de 1675, bajo el mismo título de nuestra Señora de la Consolación, cuya milagrosa imagen está colocada en el retablo mayor. Para con el vulgo conserva todavía la iglesia y el convento el primer nombre de San Cosme y San Damián, y algún tiempo fue conocida por el nombre de los Descalzos viejos.

     Luego que se fundó esta recolección se trasladó la ayuda de parroquia al sitio en que estaba una ermita dedicada a San Lázaro, distante un cuarto de legua de San Cosme, al mismo rumbo del poniente, en el pueblo que hoy llaman San Antonio de las Huertas. Este se había fundado poco antes de orden del virrey, Marqués de Mancera, y se le había dado el título de Villa de Mancera, que no subsistió. Administraron los padres franciscanos observantes en este pequeño pueblo hasta el año de 1769, en que de orden de S. M. entregaron al ordinario el curato primitivo de Señor San José, de que ramo esta doctrina.

     En la corte se halla un cuaderno que trata menudamente de esta recolección, que escribió y entregó al regidor Beye Cisneros el Padre Fr. José Díaz, guardián que fue de dicha recolección.”

     Acaba de verse que además de los padres Fr. José Trujillo y Fr. Francisco de Sala, hubo cuatro predicadores, tres novicios y tres legos, todos fundadores de la casa de recoletos conmistas. Bueno será no ignorar sus nombres, que son los siguientes:

Predicadores:

 

 

 

        Novicios:

 

 

             Legos:

Fr. Cristóbal Infante,

Fr. Francisco de Ibarra,

Fr. Luis Castro,

Fr. Antonio Aguado.

Fr. Andrés de Borda,

Fr. Antonio del Villar,

Fr. Antonio Rodríguez.

Fr. José de la Concepción y Mesa,

Fr. Juan de Guzmán,

Fr. Juan de San Antonio.

 

     El sentimiento que precedió a la erección del convento y conclusión de la segunda iglesia fue respetable, fue la gratitud. D. Domingo de Cantabrana, noble caballero, natural de Santo Domingo de la Calzada, recién venido a Méjico y andando una vez por el camino de Tacuba al caer de la tarde, vio repentinamente cubrirse el cielo de nubes tempestuosas: desatóse enseguida un terrible aguacero: y no teniendo entonces el caballero una casa donde guarecerse, llamó a las puertas del convento, siendo después obsequiado por los religiosos durante la noche con los agasajos que su pobreza les permitía usar. No echó a las espaldas aquel humilde, pero cordial hospedaje, y en retribución determinó levantar a su costa la iglesia y convento de que vamos hablando, habiendo llegado la hidalguía de su comportamiento hasta el grado de rehusar el patronato que merecidamente le correspondía; de manera que no es exacto lo que a este respecto se asienta en el pasaje antes copiado. Consta así de un cuadro que se halla en la iglesia colgado a uno de los muros laterales que dan al presbiterio, representa a San José sostenido por un grupo de ángeles, debajo del cual están de rodillas algunos religiosos con tres seglares: uno de estos es Cantabrana, que resigna el patronato en el santísimo Patriarca, y otro, el escribano que extiende la escritura respectiva. En la parte inferior de la pintura, obra de D. José de Alzíbar, artista distinguido y discípulo de Ibarra, se ven las siguientes líneas que explican el asunto:

“Habiendo dado fenecimiento a la fábrica de esta iglesia el capitán D. Domingo de Cantabrana, en la que trabajó, no sólo con mucha parte de su caudal, sino también con la asistencia personal; guiado sólo del auxilio de Dios y de la Divina Inspiración, para darle entero cumplimiento a su religiosa acción y caritativa obra, cuando el R.P. guardián Fr. Joseph de Ortiz, los PP. Discretos y el síndico, que era actual D. Joseph de Quesada Cabreros, trataban con licencia del R.P. Ministro Provincial que entonces era,  de darle la posesión y patronato, que tan de justicia se le debía al dicho capitán D. Domingo de Cantabrana; mostró el desinterés y cristiano celo que tuvo para tal obra, que no era por fin temporal,  sino sólo por el aumento del culto divino, exaltación y gloria del glorioso Patriarca  Señor San José, pidiendo a los dichos PP. Y síndico, que en su lugar admitiesen al santo Patriarca por patrón, y renunciando jurídicamente en tal derecho en su nombre y en el de sus herederos, lo admitieran los PP. Así unánimes ad perpetuam rei memoriam, y otorgó el síndico este contrato firme e irrevocable: en testimonio de lo cual así el patrón como  los PP. y el síndico, en presencia de escribano público y testigos pusieron al escritura en manos de este Smo. Patriarca, como más largamente consta de la escritura que se guarda en el archivo de este convento de Ntra. Sra. de la Consolación, vulgo de San Cosme, extramuros de la ciudad de Méjico, fecha a 11 de enero del año de 1675. Movido del mismo amor, culto y devoción al Smo. Patriarca Sr. D. Joseph y el Sr. Dr. Y Mtro. Don Agustín de Quintela, actual síndico de este convento, ad perpetuam rei memoriam, hizo pintar este lienzo y altar a su costa; reiterando la entrega del patronato de esta iglesia, como síndico al Smo. Patriarca Sr. S. Joseph, el año de 1762, a 19 de febrero del mismo año.”

     Cantabrana hubo de quedar muy satisfecho de esta acción así como la belleza del templo, el cual es de una hechura soberbia. No tiene más que una nave, pero nave espaciosa, esbelta, y de bóveda tan elevada, que al levantar los ojos para contemplarla se siente sublimado de espíritu, como a la presencia de todo objeto o imagen que sugiere la idea de lo infinito. Los arcos y bóveda que sostienen el coro llaman también la atención por su muy poca curvatura.

     Volviendo al presbiterio, frente por frente del muro donde está el cuadro poco antes descrito,  se halla el monumento sepulcral del virrey marqués de Casafuerte, magnífico para el mal gusto del tiempo en que se construyó, según dice con razón Alamán. Fue este virrey uno de los pocos hombres dignos de gobernar. Nació en la ciudad de Lima, y por espacio de cincuenta y nueve años que sirvió a la corona en distintos puestos, descolló por su capacidad y por otras prendas no comunes. Su buen manejo en el gobierno de nuestro país le granjeó la confianza de Felipe V, que a la sazón ocupaba el trono de España, mereciendo se le otorgasen amplias facultades y se le prolongara el virreinato hasta su fallecimiento. En su tiempo se levantaron los magníficos edificios de la casa de la moneda (hoy Palacio de Justicia) y la aduana de Méjico; se practicaron las visitas de los presidios de las provincias internas, comisionándose para ello al brigadier D. Pedro de Rivera que arregló todo lo concerniente al mejor servicio de tan importantes establecimientos; y se estrenó en el año de 1730 en el coro de la metropolitana la reja de metal de China que tanto admiran los inteligentes, la cual fue construida en la ciudad de Macao, según los dibujos que se remitieron a Méjico. Finalmente, murió el marqués de Casafuerte dejando una memoria agradable a la posteridad, así por los relevantes servicios que prestó en el gobierno, como por las muchas fundaciones piadosas a que destinó su caudal.

     El monumento a que nos referimos poco antes, es una especie de alto relieve figurando un pedestal, sobre que descansan cuatro pilastras que sostienen una pieza a manera de frontis. En los espacios que dejan entre sí estas pilastras, se ven unas láminas de mármol con las siguientes inscripciones:

 

 

1ª.

D. Juan de Acuña, marqués de Casafuerte,

Murió siendo virrey de este reino, en 17 de

Marzo de 1734, Está sepultado en este                        presbiterio.

 

 

 

 

 

 

2ª.

Vivere no desiit

Qui mori didicit,ut aeternum viveret

Assuetus Dei timori

Nihil abuit ultra, quod in bello timeret

Nec hostes prius vicit,

Quam sui victor de venere triumpharet.

Novo impositus orbi

Exemplo potins, quam imperio eminuit.

No tan coelibem quam coelitem crederes

Qui nullo potuit auro corrumpi,

Modesto culturis cultu.

Dignior est visus, quem colerent, omnes

Mortales: demun hic posuit exuvias

Et heredem sui nominis.

Ingentium memoriam meritorum

Scripsit.

 

 

3ª.

Descansa aquí, no yace, aquel famoso

Marqués, en guerra y paz esclarecido,

Que en lo mucho, que fue, lo merecido

No le dejó que hacer a lo dichoso:

Ninguno en la campaña más glorioso

Ni en el gobierno fue tan aplaudido,

No menos quebrantado que sufrido

Vinculó en la fatiga su reposo.

Mayor que grande fue, pues la grandeza,

A que pudo incitarle regio agrado

Fue estudiado desdén de su entereza,

Y es que retiró tanto su cuidado

De lo grande, que tuvo por alteza

Quedar entre menores sepultado

    

     Al pie del cenotafio se halla una losa de mármol de Tecali,  que es la que cierra el sepulcro, y contiene otra inscripción en que se enumeran los empleos y dignidades que obtuvo en vida el marqués.

III. Algo más acerca del convento.

Iglesia de San Cosme y San Damián, y lo que queda del acueducto de santa Fe

Si de la Iglesia pasamos al cementerio, nos hallamos agradablemente sorprendidos a la vista de dos fresnos eminentes, insignes, en especial uno de ellos, digno rival del árbol bendito de Tacubaya. Contemporáneos del convento, mientras este va caducando, si se permite decirlo,  crecen ellos lozanos y majestuosos, convidando al paseante a gustar frescura y solaz bajo su copa.

     La sombra de estos gigantes del reino vegetal se derrama por casi todo el sitio poco frecuentado. Así que no causa extrañeza ver al pie de la cerca que separa del bullicio aquel recinto fúnebre, dos tumbas, una de las cuales encierra juntamente los restos de un padre y de su hija, habiendo muerto el primero en 14 de Junio, y la segunda en 12 de Agosto de 1837. Ignoramos el nombre de la hija; más no el del padre, que ocupa un lugar distinguido en nuestros fastos: este sujeto fue D. Rafael Mangino, uno de nuestros hombres públicos más notables por su honradez, talento e instrucción en materia de hacienda.

     La otra tumba ofrece la particularidad de estar aprisionada bajo una poderosa reja a manera de jaula. Carece de epitafio, y hasta ahora no hemos podido averiguar cuyas son las cenizas que encierra. Las inscripciones sepulcrales debían quedar reservadas para los muertos ilustres, y señaladamente para aquellos que en vida ejercitaron altas virtudes o sobresalieron por heroicos hechos, cuya memoria interesa a la humanidad que se conserve como una lección digna de ser imitada. La memoria de un gran hombre vive en la historia como en su propio dominio; y en la tumba que guarda las reliquias de un finado verdaderamente ilustre, basta grabar su nombre.

     Dejemos el cementerio.


San Cosme y San Damián a principios del siglo XX

     El convento, aunque espacioso, es un modelo de mal gusto y construcción, y no parece sino que el arquitecto se propuso hacer alarde de que sabía reproducir perfectamente en sus obras la infancia del arte. Con todo, la vista de los carcomidos muros del edificio excita recuerdos agradables. En él se albergaron los religiosos que vertieron después su sangre en el Japón en defensa de la fe, y entre ellos San Felipe de Jesús; floreció en él Fr. Pedro Bautista, buen religioso, célebre predicador, a quién Vetancurt llamó santo; y en él vive en honrosa pobreza, consagrado a las tareas de su santo ministerio, el último de los recoletos conmistas, Fr. Ignacio, sujeto muy justamente querido de los vecinos de la Ribera y de todas las personas que le tratan, pues en él hallan un amigo.

     Finalmente, tanto cuanto la iglesia es hermosa por su parte interior, así es mezquino y adusto su aspecto por de fuera, mayormente si se compara con las casas de las bellas colonias de los arquitectos y de Santa María, en medio de las cuales representa el papel de un ídolo azteca colocado entre estatuas esculpidas por Fidias y Cora.

NOTAS

1.-Ramírez Aparicio, Manuel, Los conventos suprimidos en México: estudios biográficos, históricos y arqueológicos, México, Imprenta y Librería de J.M. Aguilar y Cía., 1861, pp. 483-503; http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080016456/1080016456.html Visto 4 de octubre de 2016.

BIBLIOGRAFIA

http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080016456/1080016456.h

Ramírez Aparicio, Manuel, Los conventos suprimidos en México: estudios biográficos, históricos y arqueológicos, México, Imprenta y Librería de J.M. Aguilar y Cía., 1861.

 

 

 

 







 

EL COSMOS Y SUS GALAXIAS


https://es.wikipedia.org/wiki/Agujero_negro#/media/Archivo:Evolucion_Universo_CMB_Timeline300_no_WMAP.jpg

 

¿Qué son los agujeros negros y cómo se producen?

El cosmos es un vasto y misterioso lugar que alberga una gran cantidad de fenómenos asombrosos. Entre ellos, los agujeros negros se destacan como uno de los objetos más enigmáticos y fascinantes del universo. Estos extraños y poderosos fenómenos gravitatorios han cautivado la imaginación de científicos y entusiastas de la astronomía durante décadas.

¿Qué es un agujero negro?


Un agujero negro es una región del espacio-tiempo donde la fuerza de la gravedad es tan intensa que nada, ni siquiera la luz, puede escapar de su atracción. Esta característica lo convierte en uno de los fenómenos más enigmáticos y poderosos del universo. La idea de un agujero negro se basa en la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein, que describe cómo la gravedad es una curvatura del espacio-tiempo causada por la masa y la energía.

Cuando una estrella masiva agota su combustible nuclear, entra en un proceso de colapso gravitatorio. Si la masa de la estrella es lo suficientemente grande, colapsa bajo su propia gravedad y se convierte en un agujero negro. Otro tipo de agujero negro, llamado “agujero negro supermasivo”, se encuentra en el centro de muchas galaxias y puede tener una masa equivalente a millones o incluso miles de millones de veces la masa del Sol. La formación de agujeros negros supermasivos aún no se comprende completamente, pero se cree que están relacionados con el crecimiento y la fusión de agujeros negros más pequeños, así como con la acumulación de materia en el centro de las galaxias.


Foto de agujero negro. Fuente: https://www.nasa.gov/

Características de los agujeros negros

Los agujeros negros son objetos extraordinarios que continúan desafiando nuestra comprensión actual del universo. A través de observaciones en diferentes longitudes de onda y el uso de la teoría de la relatividad, los astrónomos han logrado detectar y estudiar la presencia de agujeros negros y su impacto en el cosmos, pero aún quedan muchos misterios por resolver en relación con estos asombrosos fenómenos. Por el momento, podemos distinguir las siguientes partes y efectos:

  • Horizonte de sucesos: Es el límite del agujero negro, más allá del cual cualquier objeto o partícula es atraído hacia el interior del agujero negro y no puede escapar. Una vez que un objeto cruza este límite, queda atrapado irremediablemente en su interior.
  • Singularidad: Es el punto central del agujero negro, donde la curvatura del espacio-tiempo se vuelve infinita y la densidad es extremadamente alta. Es una región en la que las leyes conocidas de la física se rompen, y no se comprende completamente qué sucede en ese punto.
  • Efectos gravitacionales: Los agujeros negros distorsionan el espacio-tiempo a su alrededor, produciendo efectos gravitacionales significativos. Estos efectos pueden influir en la órbita y el movimiento de objetos cercanos, incluyendo estrellas y otras galaxias.

¿Cómo se forma un agujero negro en la Vía Láctea? 2 Tipos

En la Vía Láctea, al igual que en otras galaxias, los agujeros negros pueden formarse de dos maneras principales: como agujeros negros estelares y como agujeros negros supermasivos.

  1. Agujeros negros estelares: Los agujeros negros estelares se forman a partir del colapso gravitatorio del núcleo de una estrella masiva al final de su vida. Cuando una estrella con una masa al menos 3 veces mayor que la del Sol agota su combustible nuclear, ya no puede contrarrestar la fuerza de gravedad que intenta colapsarla. La estrella entra en una serie de etapas en las que su núcleo se comprime bajo su propia gravedad y las capas externas se expanden en una espectacular explosión conocida como supernova.

Si el núcleo remanente de la estrella es lo suficientemente masivo, el colapso continuará hasta que toda su masa se concentre en un punto extremadamente denso y compacto, creando un agujero negro estelar. Este agujero negro tiene una masa comparativamente pequeña, generalmente de unas pocas a varias decenas de veces la masa del Sol.

  1. Agujeros negros supermasivos: Los agujeros negros supermasivos se encuentran en el centro de muchas galaxias, incluyendo la Vía Láctea. Se cree que estos agujeros negros tienen masas que oscilan entre cientos de miles hasta miles de millones de veces la masa del Sol.

La formación de agujeros negros supermasivos sigue siendo un área de investigación activa y no se comprende completamente. Existen varias teorías, pero una de las más aceptadas sugiere que se forman a partir de la acumulación gradual de masa a lo largo de miles de millones de años. Esto ocurre a medida que la materia, como estrellas y gas, se acumula en el centro de la galaxia y es atraída hacia el agujero negro en el núcleo. También se cree que las fusiones de agujeros negros más pequeños podrían contribuir a la formación de agujeros negros supermasivos aún más grandes.

En resumen, en la Vía Láctea, los agujeros negros se forman a través del colapso de núcleos estelares masivos al final de sus vidas, dando lugar a agujeros negros estelares, o por la acumulación de masa en el centro de la galaxia a lo largo de extensos períodos, lo que da como resultado agujeros negros supermasivos. Estos misteriosos objetos cósmicos tienen un papel importante en la evolución y estructura de las galaxias, incluida nuestra propia Vía Láctea.

Adentrándose en el agujero negro Sagitario A* . Fuente: European Southern Observatory (ESO)

¿Qué hay dentro de un agujero negro?

Dentro de un agujero negro se encuentra lo que se conoce como la “singularidad”, anteriormente mencionada. Esa región del espacio-tiempo donde la gravedad es tan intensa que la curvatura del espacio y el tiempo se vuelve infinita. Es un punto de densidad y gravedad extremadamente alta donde las leyes conocidas de la física, tal como las entendemos actualmente, dejan de ser aplicables.

Es fundamental mencionar que la física actual, incluyendo la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein, no puede describir con precisión lo que sucede en el interior de la singularidad. En esta región, la materia y la energía están tan comprimidas que cualquier partícula o materia que cae dentro del agujero negro se convierte en parte de la singularidad, colapsando hacia un punto de densidad infinita.

Dado que la singularidad está oculta detrás del horizonte de sucesos, que es el límite exterior del agujero negro, no podemos observar directamente qué sucede en su interior ni obtener información de él. La conjetura de la censura cósmica, una hipótesis propuesta por el físico Roger Penrose, sugiere que el horizonte de sucesos oculta la singularidad del universo exterior, protegiendo así la información de la singularidad de ser accesible para observadores externos.

Es importante tener en cuenta que, debido a nuestras limitaciones actuales en la comprensión de la física en condiciones extremas, nuestra comprensión de lo que hay dentro de un agujero negro se basa en teorías y modelos matemáticos. La naturaleza exacta de la singularidad y lo que realmente sucede en su interior es todavía un misterio y es objeto de investigación y debate en la física teórica.


Partes de los agujeros negros. Fuente: https://www.nasa.gov/

La teoría de la «radiación de Hawking»

La “radiación de Hawking” es un fenómeno teórico propuesto por el físico británico Stephen Hawking en 1974. Según esta teoría, los agujeros negros no son completamente “negros” y emiten una forma de radiación conocida como “radiación de Hawking”.


Para entender la radiación de Hawking, es necesario comprender la relación entre la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad general. La mecánica cuántica describe cómo funcionan las partículas subatómicas y cómo interactúan con el espacio-tiempo, mientras que la relatividad general describe la gravedad y cómo afecta al espacio-tiempo debido a la presencia de masa y energía.

Dentro del horizonte de sucesos de un agujero negro, donde la gravedad es extremadamente fuerte, se forman pares de partículas virtuales. Estos pares consisten en una partícula y su antipartícula asociada, que se crean temporalmente y se aniquilan entre sí en un tiempo muy corto debido a la conservación de la energía.

Lo interesante ocurre justo en el borde del agujero negro, en el horizonte de sucesos, donde una de las partículas del par cae dentro del agujero negro y la otra, al quedar separada, puede escapar. La partícula que escapa lleva energía, lo que significa que el agujero negro aparentemente ha perdido energía en forma de radiación. A este proceso se le llama “radiación de Hawking”.

Dado que el agujero negro emite radiación, también pierde masa y energía a lo largo del tiempo. Esta radiación de Hawking es extremadamente débil para los agujeros negros masivos, por lo que su efecto es prácticamente insignificante en la evolución del agujero negro. Sin embargo, en agujeros negros más pequeños, como los agujeros negros estelares, la radiación de Hawking podría tener un efecto mayor y llevar a una reducción de su masa y eventual evaporación.

Es importante tener en cuenta que la radiación de Hawking aún no ha sido directamente observada, ya que es extremadamente débil y difícil de detectar. Sin embargo, su existencia tiene relevantes implicaciones teóricas para la física y la comprensión de los agujeros negros y la relación entre la mecánica cuántica y la relatividad general.

El gran misterio de la astronomía: los agujeros negros

Los agujeros negros siguen siendo un misterio fascinante en el campo de la astronomía. A medida que la tecnología y la investigación continúan avanzando, estamos más cerca que nunca de desvelar sus secretos. Estudiar y comprender estos enigmáticos objetos es fundamental para comprender el funcionamiento del universo en su totalidad. La búsqueda para desentrañar el misterio de los agujeros negros continúa, y el futuro promete revelar emocionantes descubrimientos que desafiarán nuestras concepciones actuales del cosmos.

https://www.cosmoaventura.com/agujeros-negros/

 

Datos esenciales sobre los agujeros negros

EL MÁS CERCANO. El agujero negro conocido más cercano, llamado Gaia BH1, está a unos 1.500 años luz de distancia.

EL MÁS LEJANO. El agujero negro más lejano que se haya detectado está en el centro de una galaxia llamada QSO J0313-1806, a unos 13.000 millones de años luz de distancia.

EL MÁS GRANDE. El agujero negro más masivo que se haya observado, TON 618, inclina la balanza a 66.000 millones de veces la masa del Sol.

EL MÁS PEQUEÑO. El agujero negro más liviano conocido tiene apenas 3,8 veces la masa del Sol. Está emparejado con una estrella.

ESPAGUETIZACIÓN. Término real que describe lo que sucede cuando la materia se acerca demasiado a un agujero negro. Se aprieta horizontalmente y se estira verticalmente, pareciéndose a un fideo.

ROTACIÓN. Todos los agujeros negros giran sobre sí mismos. El más rápido conocido, llamado GRS 1915 105, registra más de 1.000 rotaciones por segundo.

LA GRAVEDAD ES LA MISMA. Si sustituimos el Sol por un agujero negro de la misma masa, el sistema solar se enfriaría mucho, pero los planetas permanecerían en sus órbitas.

ACELERADORES DE PARTÍCULAS. Los agujeros negros supermasivos que están en el centro de las galaxias pueden lanzar partículas casi a la velocidad de la luz.

EXPLOSIONES ESTELARES. Hay un tipo de agujero negro que nace cuando una estrella masiva se queda sin combustible y explota como una supernova.

NO SON TAN RAROS. La mayoría de las galaxias del tamaño de la Vía Láctea tienen un agujero negro supermasivo en su centro. El nuestro se llama Sagitario A* (se pronuncia A estrella), y tiene cuatro millones de veces la masa del Sol.

https://ciencia.nasa.gov/universo/datos-basicos-sobre-los-agujeros-negros/


Composición de imágenes en el óptico (ESO/WFI), submilimétrico (MPIfR/ESO/APEX) y rayos X (NASA/CXC/CfA) de Centauro A.

Los centros de las galaxias masivas se encuentran entre las regiones más exóticas del Universo. Albergan agujeros negros supermasivos con masas en torno a millones e incluso miles de millones de masas solares. Estos agujeros negros son capaces de inducir la caída de abundante material hacia ellos, produciendo así la emisión de enormes cantidades de energía hasta su final inmersión en el agujero negro. Además, durante este período (fase activa de la galaxia o AGN, siglas en inglés de Active Galactic Nucleus), se expulsa material hacia el exterior en forma de chorros a altas velocidades (relativistas) capaces de producir violentos choques con el material que lo rodea.

Desde hacía tiempo se pensaba que toda esta emisión (luz y partículas) hacia las partes más externas, así como el crecimiento del agujero negro central, debía de influir en la manera en la que estas galaxias forman estrellas dificultando dicha formación. "Esta influencia -señala el primer autor del artículo, Ignacio Martín Navarro, quien fue estudiante de doctorado del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y la Universidad de La Laguna (ULL) y, actualmente, investigador de la Universidad de California en Santa Cruz (Estados Unidos) y del Max Planck Institute for Astronomy (Alemania)- nos permitiría explicar relaciones como la existente entre la masa del agujero negro central y la masa total estelar. De hecho, sin esta 'retroalimentación', las simulaciones de formación y evolución de galaxias masivas fallan drásticamente tanto en reproducir las propiedades de éstas como en el número de galaxias predichas de una masa determinada". Sin embargo, hasta la fecha no había ninguna evidencia observacional en favor de esta idea cada vez más asentada y establecida.

"En este trabajo -añade este astrofísico- analizamos los espectros centrales de 74 galaxias con los datos del Hobby-Eberle Telescope Massive Galaxy Survey con el fin de obtener cómo el ritmo de formación estelar en estos sistemas ha cambiado a lo largo de su vida (historia de formación estelar). Para ello utilizamos códigos que nos permiten comparar espectros observados con aquellos predichos por modelos de evolución estelar. De esta manera, podemos saber cuántas estrellas de diversas edades habitan cada una de las galaxias observadas."

"Como resultado de este análisis -explica Tomás Ruiz Lara, investigador del IAC y otro de los autores del artículo de Nature- encontramos distintas historias de formación estelar para galaxias que albergan agujeros negros de diversas masas. Este hallazgo sugiere de manera clara que, efectivamente, agujeros negros supermasivos centrales son capaces de afectar a la formación estelar a lo largo de toda la galaxia y, es más, que dicho efecto neto depende de la masa de los mismos."

De acuerdo con este análisis, las galaxias con agujeros negros más masivos en sus centros presentan un mayor ritmo de formación estelar inicial, llevando a la formación de un agujero negro más masivo que pronto es capaz de frenar la formación estelar en estos sistemas. Por el contrario, este proceso se produce mucho más lentamente en aquellas galaxias que actualmente albergan agujeros negros menos masivos, empezando además con una menor eficiencia de formación estelar. "Concretamente -subraya Ruiz Lara-, encontramos que galaxias con agujeros negros centrales más masivos forman la mayoría de su masa (95%) hasta 4.000 millones de años antes que en el caso de las galaxias con agujeros negros menos masivos. De la misma manera, la formación estelar más reciente (durante los últimos 700 millones de años) es mayor en el caso de galaxias con agujeros negros menos masivos."

El hecho de que la masa de estos agujeros negros esté relacionada con la cantidad de materia y energía emitida en su fase AGN (aspecto bien conocido), unido a los resultados ahora obtenidos, confirma un sencillo escenario previamente establecido y que gracias a este estudio se ve claramente reforzado. Para la formación eficiente de estrellas se necesita gas y polvo frío. Sin embargo, la energía y partículas emitidas desde la zona central de una galaxia en su fase de AGN es capaz de calentar el medio que encuentra a su paso, disminuyendo así la posibilidad de formación estelar. A mayor emisión (que es sinónimo de mayor masa de agujero negro central), menor será la eficiencia de la galaxia anfitriona para formar estrellas. Esto explica fácilmente que galaxias con agujeros negros más masivos vean antes suprimida su formación estelar inicial así como que la formación estelar reciente no sea favorecida.

Estos resultados publicados en Nature, de una importancia clave en la astrofísica moderna e intensamente buscados durante los últimos 20 años, ofrecen en definitivas evidencias observacionales a hipótesis ampliamente aceptadas fundamentales para entender cómo se forman y evolucionan las galaxias más masivas.

Contactos:
Ignacio Martín-Navarro:
imartinn@ucsc.edu
Tomás Ruiz Lara:
tomas.ruiz@iac.es

(*) Composición de imágenes en el óptico (ESO/WFI), submilimétrico (MPIfR/ESO/APEX) y rayos X (NASA/CXC/CfA) de Centauro A. Centauro A es una galaxia masiva (similar a las analizadas en este estudio) que se encuentra en proceso de fusión con una galaxia espiral vecina. En su centro alberga un agujero negro supermasivo en proceso de acreción de material, lo que lo convierte en activo (AGN), responsable de la emisión en rayos X y radio así como de los dos chorros de material que emanan de su centro. Crédito: ESO/WFI (Óptico); MPIfR/ESO/APEX/A.Weiss et al. (Submilimétrico); NASA/CXC/CfA/R.Kraft et al. (rayos X).

https://www.iac.es/es/divulgacion/noticias/confirman-que-los-agujeros-negros-regulan-la-formacion-de-estrellas-en-galaxias-masivas

Al poco tiempo de la formulación de la Relatividad General, Albert Einstein predijo la existencia de las ondas gravitacionales, esto es, perturbaciones en el espacio-tiempo que se propagan a la velocidad de la luz.  Así como una piedra al caer en un estanque genera ondas en el agua, los eventos más violentos del universo —como la fusión de agujeros negros o estrellas de neutrones—producen cambios en la geometría del espacio-tiempo que se propagan en forma de ondas hacia el resto del cosmos. Aunque estrictamente cualquier masa en movimiento puede producirlas, en la práctica sólo los sucesos más extremos y asimétricos generan ondas gravitacionales lo bastante intensas como para ser detectadas en la Tierra.

Einstein siempre fue bastante escéptico respecto a la posible detección de ondas gravitacionales, al menos con la tecnología que se disponía en la época. Transcurrió un siglo desde el nacimiento de la Relatividad General hasta la primera detección de una onda gravitacional. En febrero de 2016, LIGO (Laser Interferometer Gravitational-Wave Observatory, por sus siglas en inglés) Virgo y GEO600 anunciaron públicamente que el evento catalogado GW150914, provenía de la fusión de dos agujeros negros de unas 30 masas solares cada uno, situados a más de mil millones de años luz.

LIGO es un observatorio dedicado exclusivamente a captar ondas gravitacionales, con dos instalaciones gemelas en Estados Unidos, una en Hanford (Washington) y otra en Livingston (Luisiana). Cada detector tiene forma de “L”, con dos brazos de cuatro kilómetros de largo. En este dispositivo, un haz de luz se divide en dos y recorre los brazos del detector, rebotando miles de veces entre espejos suspendidos para amplificar cualquier diferencia en la distancia recorrida. Cuando una onda gravitacional atraviesa la Tierra, estira ligeramente un brazo y comprime el otro, modificando de manera ínfima el tiempo que tarda cada rayo en completar su recorrido. Al recombinarse, los dos haces de luz interfieren entre sí y generan un patrón que delata esa diminuta variación, permitiendo así detectar el paso de la onda. Se sugiere mirar el siguiente video donde se muestra una animación muy ilustrativa sobre el funcionamiento del detector (créditos LIGO/T. Pyle).

En la última década, LIGO ha registrado cientos de eventos de ondas gravitacionales. Pero, en enero de este año logró captar la señal más nítida hasta el momento, con una relación señal-ruido excepcionalmente alta1 (≈ 77-80). El evento, denominado GW250114, fue el resultado de la fusión de dos agujeros negros con masas de aproximadamente 32 y 33 veces la del Sol2. El agujero negro resultante alcanzó entre 62 y 63 masas solares, un valor inferior a la suma de las masas iniciales. La diferencia se liberó en forma de ondas gravitacionales. Dada la nitidez de la señal, la colaboración LIGO-Virgo-KAGRA (LVK) llegó a dos resultados muy importantes: i) Se confirmó que los objetos que colisionaron eran efectivamente agujeros negros rotantes, tal como predice la Relatividad General; ii) Se validó la segunda ley de la termodinámica de los agujeros negros: en cualquier proceso clásico, el área del horizonte de eventos no puede decrecer en el tiempo (ver Figura 1)


Figura 1: Gráfico esquemático que ilustra la segunda ley de la termodinámica de los agujeros negros.

Hoy en día, tres detectores operativos permiten la detección de ondas gravitacionales: como ya mencionamos LIGO (en Estados Unidos), Virgo (en Italia) y KAGRA (en Japón). La detección GW250114 fue captada claramente en los dos detectores de LIGO, que en ese momento estaban funcionando (Virgo y KAGRA no estaban tomando datos en ese instante). La fusión fue similar a la primera detección, GW150914, tanto en la distancia a la Tierra, como en las masas de los agujeros negros que colisionaron y en la magnitud de la deformación registrada —el strain—, es decir, el estiramiento y compresión de las distancias producido por el paso de la onda gravitacional. En ambos eventos, esa deformación fue ínfima (del orden de 10²¹), equivalente a dividir un metro por el diámetro de la Vía Láctea. Sin embargo, gracias al notable progreso en la sensibilidad de los detectores, la relación señal-ruido aumentó de 26 a 80, una mejora de un factor tres entre la detección de 2015 y la de 2025.

Cuando dos agujeros negros se fusionan, el objeto resultante no queda inmediatamente en estado estacionario. Al principio está muy distorsionado y comienza a “vibrar”. Durante este proceso, llamado ringdown (“apagado” o “repique”), el agujero negro recién formado emite ondas gravitacionales muy características, cuya forma está determinada únicamente por sus dos parámetros esenciales: masa y momento angular (éste último asociado a la rotación del objeto). Para comprender esto podemos hacer una analogía con la cuerda de una guitarra: al pulsarla, vibra con una nota fundamental y también con varios armónicos o sobretonos (overtones en inglés) que resuenan al mismo tiempo y le dan riqueza al sonido. En el caso de un agujero negro, después de la fusión, el espacio-tiempo vibra como esa cuerda. Su “nota fundamental” es el modo fundamental de oscilación, mientras que los sobretonos son los modos adicionales que aparecen al comienzo y desaparecen rápidamente.


En la guitarra la vibración se mantiene mientras la cuerda tiene energía; en el agujero negro, todas las oscilaciones se apagan inevitablemente porque el sistema pierde energía en forma de ondas gravitacionales. Por eso hablamos de oscilaciones cuasinormales: no son eternas, se amortiguan con el tiempo.

Gracias a la claridad extraordinaria de la señal GW250114, los científicos pudieron identificar no solo la vibración principal del agujero negro recién formado, sino también su primer “armónico”. A partir de análisis independientes de las fases previa y posterior a la fusión (y dejando de lado los datos de la fase de fusión, que resulta intratable), los investigadores derivaron las áreas de los agujeros negros iniciales y del agujero negro final, encontrando que, con alta credibilidad, GW250114 cumplía con la segunda ley de la termodinámica de los agujeros negros.

El resultado es de gran importancia para todo el campo. En primer lugar, cierra una posible objeción sobre la extracción de sobretonos de la señal: demuestra que, con una relación señal-ruido suficientemente alta, la presencia de sobretonos es inequívoca y no puede interpretarse como un artefacto del método de ajuste. Y, en segundo lugar, si los objetos que se fusionaran no fueran agujeros negros, o si el objeto final careciera de horizonte de eventos, verbigracia, estrellas de bosones o estrellas exóticas (formadas por partículas `ìnventadas’’, fuera del modelo estándar), la señal detectada sería distinta. En lugar de mostrar el espectro característico de los modos cuasinormales de un agujero negro de Kerr3 —con un modo fundamental y sobretonos que se amortiguan según lo predice la Relatividad General— aparecerían frecuencias diferentes, con posibles repeticiones retardadas conocidas como ecos gravitacionales. El hecho de que en eventos como GW250114 se observe exactamente el espectro esperado para un agujero negro de Kerr constituye una evidencia sólida de que el objeto final posee un horizonte de eventos.

Referencias

https://www.iar.unlp.edu.ar/boletin/y-si-son-agujeros-negros/















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