jueves, 4 de junio de 2026

 

¿Por qué Jesús pidió que se celebrara Corpus Christi? Te cuento cómo nació y cómo se vive hoy la fiesta

Corpus Christi es una de las festividades más importantes que se celebra en la Iglesia. Esta celebración honra la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía («Corpus Christi» significa «Cuerpo de Cristo») y tiene sus raíces en la Edad Media.


¿Cómo surgió la festividad del Corpus Christi?


Corpus Christi se originó en el siglo XIII en la ciudad de Lieja, en Bélgica. Una monja llamada Juliana de Cornillon, quien tenía una fuerte devoción por la Eucaristía, recibió una visión en la que Jesucristo le mostró la luna llena con una mancha oscura en ella.

Según esta revelación, Jesucristo le dijo que la mancha oscura representaba la falta de una festividad que honrara la Eucaristía. Juliana comenzó a promover la idea de una festividad en honor a la Eucaristía y fue apoyada por varios obispos.

En 1264, el Papa Urbano IV estableció la fiesta de Corpus Christi como una celebración universal para la Iglesia Católica. La fiesta se celebró por primera vez el jueves después del Domingo de la Santísima Trinidad, que es el primer domingo después de Pentecostés.

Devoción a Jesús Sacramentado

Corpus Christi es una celebración de la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Es una oportunidad para mostrar nuestra devoción a la Eucaristía y honrar el sacrificio que Jesús hizo por nosotros, por amor, en la Cruz y al decidir quedarse con nosotros bajo las especies de Pan y Vino.

También es un momento para reflexionar sobre la importancia de la Eucaristía, sobre nuestra fe y nuestro amor a Dios. Y es un tiempo precioso para mirar a Cristo y renovar nuestro compromiso con Él.

Primeros momentos

Luego de que se instauró la solemnidad, Corpus Christi pronto se convirtió en una celebración popular en toda Europa y se extendió rápidamente a otras partes del mundo. La gente decoraba las calles con flores, banderas y tapices, y participaba en procesiones para honrar la Eucaristía.

En algunas áreas, la celebración de Corpus Christi era tan grandiosa que duraba varios días. Muchas iglesias también celebraban misas especiales y llevaban a cabo procesiones en las que se llevaba la Eucaristía por las calles.

Tradiciones de Corpus Christi

Hay muchas tradiciones asociadas con Corpus Christi, de esos primeros momentos que aún se conservan con cariño y delicadeza. La más popular es la procesión, que implica llevar la Eucaristía por las calles.

Durante Corpus Christi, se decoran los hogares (sus fachadas) e iglesias con flores y otras decoraciones. De esta manera, con estas decoraciones, se honra a Jesús Sacramentado que pasa frente a ellas.

También pueden crearse alfombras hechas de flores o aserrín para decorar las calles por donde pasará la procesión.

En Roma, la procesión anual del Corpus Christi fue llevada desde la Plaza de San Pedro hacia las calles de la ciudad por el Papa San Juan Pablo II.

¿Cuándo se celebra Corpus Christi?

En el Vaticano y en muchos países, la solemnidad del Corpus Christi se celebra el jueves después de la Solemnidad de la Santísima Trinidad. Pero en varias diócesis de distintos países se traslada al domingo posterior a la Santísima Trinidad.

Esto se debe a una cuestión pastoral, ya que facilitaría la asistencia de los fieles a tan importante fiesta (quienes cumplirían con el precepto dominical).

Una oración a Jesús Sacramentado


Existen numerosas oraciones para transmitir el amor a Jesús Eucaristía. Uno de los himnos más preciosos fue escrito por santo Tomás de Aquino: el «Adoro te devote» («Te adoro con devoción»)

Te lo compartimos, para que puedas rezarlo cuando te acerques a adorar al Santísimo Sacramento.

Te adoro con devoción, Dios escondido, oculto verdaderamente bajo estas apariencias. A Ti se somete mi corazón por completo, y se rinde totalmente al contemplarte.

Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto; pero basta el oído para creer con firmeza; creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios: nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.

En la Cruz se escondía solo la Divinidad, pero aquí se esconde también la Humanidad; sin embargo, creo y confieso ambas cosas, y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.

No veo las llagas como las vio Tomás pero confieso que eres mi Dios: haz que yo crea más y más en Ti, que en Ti espere y que te ame.

¡Memorial de la muerte del Señor! Pan vivo que das vida al hombre: concede a mi alma que de Ti viva y que siempre saboree tu dulzura.

Señor Jesús, Pelícano bueno, límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre, de la que una sola gota puede liberar de todos los crímenes al mundo entero.

Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego, que se cumpla lo que tanto ansío: que al mirar tu rostro cara a cara, sea yo feliz viendo tu gloria.

Amén.

https://catholic-link.com/que-es-corpus-christi/


Celebramos la fiesta del Corpus Christi, día en que con especial atención adoramos a Cristo en las especies eucarísticas del pan y el vino, Cuerpo y Sangre de Jesús.

Quisiera que tomáramos esta oportunidad también para reflexionar un poco sobre quiénes pueden dar la Eucaristía y qué significa hacerlo. Veamos algunos puntos acerca de este ministerio tan especial:

1.     ¿Qué significa celebrar la fiesta del Corpus Christi?



Celebrar la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Jesús es celebrar la fiesta del amor absoluto. Es adorar a Aquel que se quedó como alimento de un pueblo hambriento.

Pero también es sentir el llamado constante a configurar nuestra vida con Aquel a quien recibimos en la Eucaristía, hacernos uno con Él.

Sería ilógico celebrar el Corpus Christi, con el corazón dividido por odios o rencores. Sería ilógico vivir esta solemnidad con el corazón colmado de indiferencia.

Esta es la celebración del amor que transforma, del amor que mueve, que guía, que hace un mundo y una sociedad completamente nuevos.

2. ¿Quiénes pueden dar la Eucaristía?

Partamos del hecho de a quienes se les confiere el ministerio de la Eucaristía. Es importante saber que este servicio lo confiere el obispo, o de manera extraordinaria y por necesidad pastoral, el sacerdote por medio de una oración que instituye Ministerio a un fiel para una ocasión especial.

El ministro ordinario de la Eucaristía es el sacerdote quien como presidente de la celebración eucarística y como pastor del pueblo está llamado a consagrar las especies y con ellas alimentar al rebaño que le ha sido encomendado.

De manera extraordinaria están los ministros acólitos que son hombres instituidos por el obispo por medio de una orden menor durante su proceso formativo al sacerdocio.

Este ministerio se confiere una única vez y para recibirlo el candidato debe cumplir con ciertas características descritas en el Código de Derecho Canónico.

Por otro lado, están los ministros extraordinarios de la comunión que son elegidos por los diferentes párrocos para que sean enviados por el obispo a prestar un servicio temporal especialmente destinado a la pastoral de la salud.

Ellos de manera extraordinaria también pueden por razones pastorales apoyar la distribución de la Eucaristía en las celebraciones litúrgicas, su ministerio debe ser renovado anualmente.

3. ¿A qué está llamado todo ministro de la comunión?

Es indudable que todo ministro de la Eucaristía debe fundamentalmente sentirse llamado a adorar a Cristo en espíritu y verdad.

Es decir, que su vida misma sea testimonio coherente y constante de aquello que porta en sus manos. El ministro debe buscar una configuración seria con Cristo, teniendo una vida espiritual eucarística y de profunda oración.

Así mismo, los demás fieles están llamados a orar por los ministros y también a llevar una vida coherente con Aquel a quien reciben. Recordando que, al recibir la Eucaristía, lo principal no es de quién se recibe sino cómo estoy yo que la recibo.

4. Participar de la pastoral de salud es cambiar el mundo


No es una pastoral fácil, pues se tienen experiencias duras, hay realidades demasiado complejas en las que viven muchos de nuestros hermanos enfermos y que no es sencillo chocar con ellas, pero es una pastoral que transforma el mundo.

Un día en la visita a los enfermos, llegué a una casa donde la situación de soledad y de abandono eran demasiado complejas.

Al entrar aquel enfermo dijo con una sonrisa enorme: «llegó mi Jesús» y en ese momento entendí que más que llevar a Jesús Eucaristía es visitar a Jesús sufriente.

Esos 10 minutos de visita transforman toda la semana de ese hermano enfermo. Lo hicieron sentirse feliz, sentir la compañía de la Iglesia y el amor de Jesucristo, para mí eso es transformar el mundo.

Un mundo que cada día se llena más de odios, vanidades y envidias humanas que llevan a vivir una constante y creciente indiferencia.

Una sociedad rebosante de personas y colmada de soledad, desbordada de sensacionalismo y placer e inundada de tristeza…

En un mundo así, un gesto de amor hacía un hermano, un esfuerzo por vivir coherentemente, por ser y marcar la diferencia, es buscar la transformación del mundo.

Y cuando se logra una sonrisa en medio de un rostro que sufre, se logra cambiar el mundo de esa persona.

https://catholic-link.com/4-datos-eucaristia-corpus-christi/

 

Serie Adoración Eucarística. Octava del Corpus Christi


La Iglesia nos lleva a fijar nuestra atención en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, para eso instituyó la fiesta del Corpus Christi. Celebramos esta gran Solemnidad en honor del misterio Eucarístico. En ella se unen la liturgia y la piedad popular, que no han ahorrado ingenio y belleza para cantar al Amor de los amores. 

La fe en la presencia real de Cristo en la Sagrada Eucaristía llevó a la devoción a Jesús Sacramentado también fuera de la Misa. La razón de conservar las Sagradas Especies, en los primeros siglos de la Iglesia, era poder llevar la comunión a los enfermos y a quienes, por confesar su fe, se encontraban en las cárceles en trance de sufrir martirio. 

Con el paso del tiempo, la fe y el amor de los fieles enriquecieron la devoción pública y privada a la Sagrada Eucaristía. Esta fe llevó a tratar con la máxima reverencia el Cuerpo del Señor y a darle un culto público. De esta veneración tenemos muchos testimonios en los más antiguos documentos de la Iglesia, y dio lugar a la fiesta que hoy celebramos.

Lauda Sion

Para este día, se compusieron bellísimos textos. Los dos más famosos son el Adorote Devote y el Lauda Sion (Alaba Sión). Esta última se usa en la misa de la solemnidad de Corpus Christi y en otras ceremonias dedicadas a la Eucaristía. Se supone que fueron compuestos por Santo Tomás de Aquino tras la creación de la misa de Corpus Domini en 1264. El original en latín tiene una rima exquisita.

Comienza la Secuencia del Lauda Sion :

Alaba, alma mía a tu Salvador; alaba a tu guía y pastor con himnos y cánticos.

Pregona su gloria cuanto puedas, porque Él está sobre toda alabanza, y jamás podrás alabarle lo bastante.

El tema especial de nuestras alabanzas es hoy el pan vivo y que da vida.

El cual se dio en la mesa de la Sagrada Cena al grupo de los doce apóstoles.

Sea, pues, llena, sea sonora, sea alegre, sea pura la alabanza de nuestra alma.

Pues celebramos el solemne día en que fue instituido este divino banquete.

Verdaderamente presente

Nuestro Dios y Señor se encuentra en el Sagrario, allí está Cristo, y allí deben hacerse presentes nuestra adoración y nuestro amor. Esta veneración a Jesús Sacramentado se expresa de muchas maneras: bendición con el Santísimo, procesiones, oración ante Jesús Sacramentado, genuflexiones que son verdaderos actos de fe y de adoración.

Entre estas devociones y formas de culto, merece especial atención la Solemnidad del Corpus Christi como acto público tributado a Cristo presente en la Eucaristía. La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad del culto eucarístico. Jesús nos espera en este sacramento del Amor. No escatimemos tiempo para ir a encontrarlo en la adoración, en la contemplación llena de fe y abierta a reparar las graves faltas y delitos del mundo. No cese nunca nuestra adoración. 

Cuerpo de Cristo, un poco de historia

Un sacerdote alemán, Pedro de Praga, era tentado con dudas sobre la real presencia de Jesucristo en la Eucaristía. En 1263 iba de camino a Roma, cuando se detuvo en la ciudad de Bolsena para decir misa en la cripta de la iglesia de Santa Cristina. 

Después de la consagración, al partir la Hostia consagrada, ésta se convirtió en carne, de la que salían gotas de sangre, que al caer mojaron el corporal. Lleno de terror ante el prodigio suspende la misa y lleva los corporales a la sacristía, pero en el traslado caen algunas gotas sobre las losas del mármol de la iglesia.

Al enterarse el Papa Urbano IV, que se hallaba en la cercana ciudad de Orvieto, mandó hacer las debidas diligencias para atestiguar el hecho, y que llevasen allá los santos corporales, que el Pontífice con toda su corte recibió de rodillas. En Orvieto se conservan estos corporales y en Bolsena dos losas con gotas de aquella sangre milagrosa. Este prodigio motivó al Papa Urbano IV a establecer la fiesta y Solemnidad del Corpus Christi.

Comienzo de las procesiones

En el siglo XIV tendremos acontecimientos que reforzarán dicha Solemnidad, que tendría desde entonces dos actos fundamentales: la Eucaristía y la Procesión. Ya en 1311 el concilio de Vienne dio una serie de normas para el cortejo que debería acompañar al Señor en la procesión dentro de los templos.

Más tarde, Juan XXII introduce la Octava del Corpus Christi con la Exposición del Santísimo Sacramento incluida. Pero no será sino hasta 1447 que el Papa Nicolás V, establecerá la procesión, haciendo que la Hostia Santa saliera por las calles de Roma en el día de la fiesta del Corpus.

Durante muchos años se irán fijando normas para la procesión, desde el orden que deben respetar los acompañantes hasta la forma de llevar al Santísimo. Inclusive, durante varios años los músicos tenían el lugar que le señale el Obispo, pero siempre delante del clero. Se estableció que durante la procesión el clero cante el Pange lingua.

Este año, es muy probable que no podremos tener procesiones porque, en la mayor parte de países están suspendidos los eventos masivos. Sin embargo, hay que ir haciendo vida “normal”, con las debidas precauciones, no detenerse. Reparar desde el corazón, visitar al Santísimo en las Capillas y Templos. Ser conscientes de la profunda carga afectiva de las tradiciones y vivencias religiosas, históricas y culturales como es esta Solemnidad del Corpus Christi. 

Seguir agradeciendo

Esta Solemnidad es un día de acción de gracias y de alegría porque el Señor se ha querido quedar con nosotros para alimentarnos, para fortalecernos, para que nunca nos sintamos solos. Podemos agradecer desde el corazón de cada uno.

La Sagrada Eucaristía es el viático, el alimento para el largo caminar de la vida hacia la verdadera Vida. Durante nuestro caminar terreno Jesús nos acompaña y fortalece, que es como una sombra comparada con la realidad que nos espera; y el alimento terreno es una pálida imagen del alimento que recibimos en la Comunión. 

Aunque celebramos una vez al año esta fiesta, en realidad la Iglesia proclama cada día esta verdad: Él se nos da diariamente como alimento y se queda en nuestros Sagrarios para ser la fortaleza y la esperanza de una vida nueva, sin fin y sin término. Es un misterio siempre vivo y actual.

Señor, gracias por haberte quedado. ¿Qué hubiera sido de nosotros sin Ti? ¿Dónde íbamos a ir a restaurar fuerzas, a pedir alivio? ¡Qué fácil nos haces el camino desde el Sagrario! 

https://catholic-link.com/corpus-christi-primera-entrega/

CORPUS CHRISTI

Qué alegría celebrar hoy Corpus Christi, ¡ojalá contemplemos al Señor como nuestra Madre, como San José, como tantos otros santos!


Hoy celebramos (el domingo) la Resurrección de Jesús, el día del Señor. Pero es un domingo muy grande, especialmente grande, porque también hoy celebramos litúrgicamente el Corpus Christi. Claro, es una fiesta de mucha alegría, una solemnidad grande, una maravilla.

Y a propósito de esto, quizás has tenido la experiencia -ojalá alguna vez- de estar ahí en Roma, en el Vaticano, en la Basílica de San Pedro, ¡tiene tantas cosas tan bonitas! Quizás se te va la cabeza de inmediato a esa imagen de la Virgen con Jesús en brazos: La Pietà de Miguel Ángel. Pero tantísimas otras cosas. Ojalá algún día puedas ir para allá a rezar, a estar junto al Papa.

Me acordaba, estando ahí en la Basílica de San Pedro, una cosa (entre tantas cosas bonitas), algo que también nos ayude a rezar, a poner el corazón cerca de Jesús, a decirle cosas, a contemplar Su presencia real, maravillosa: Su Cuerpo y Su Sangre en la Eucaristía. Un recuerdo sencillo, pero algo que, por lo menos a mí me ha impresionado tantas veces, estando allá.

SAN PEDRO

En el Vaticano, en la Basílica de San Pedro, si tú vas avanzando hacia el altar mayor y vas hacia la derecha, está La Pietà, imposible no mirarla y no decirle alguna cosa bonita a la Virgen: “Te quiero Virgencita” o “Te quiero Madre mía”.

Pero uno sigue un poquito más adelante y algo muy impresionante: hay una capilla a mano derecha en que sólo te dejan pasar si de verdad vas a rezar. Y algo bonito, algo impresionante, es que entras allí y hay silencio; profundo silencio. Hay un clima de oración… -de alguna manera lo hay en toda la Basílica de San Pedro-, pero ahí muchísimo más, muy marcado. ¡Maravilloso!

¿Y por qué? Porque ahí está el Sagrario. “Bueno, en el sagrario estás Tú Jesús y por eso ahí la gente reza”. Es también precioso arquitectónica y ornamentalmente; las pinturas son maravillosas, se nota la fe, el cariño. Pero ¡es que está Jesús! y se nota sobre todo en la gente que reza ahí.

LUGAR DE ORACIÓN


Quizás has estado tú ahí alguna vez, rezando. Ojalá alguna vez podamos volver ahí, junto a Jesús, tan cerca del Papa. Ahora mismo podemos volar ahí con el corazón. Es impresionante el silencio, el recogimiento… ¡qué bien se reza ahí! Porque está Jesús.

La Basílica de San Pedro es un lugar de oración, es un lugar de gran belleza artística también, es un lugar donde se encuentran tantas personas. Como una representación de la Iglesia y de personas que vienen de fuera de la Iglesia, que se acercan a la Iglesia atraídas por su belleza. Es como una imagen de todo esto. 

Pero ahí donde está Jesús, “ahí donde estás Tú Señor, ahora que estamos conversando estos 10 minutos contigo, ¡qué bien se reza ahí, ¡qué bien se está y qué paz! ¡Qué alegría, qué sosiego!” Porque ahí está Jesús con Su Cuerpo, con Su Sangre, con Su Alma, con Su Divinidad. Verdaderamente presente, realmente presente, sustancialmente presente.

ITE AD JOSEPH: A JESÚS POR SAN JOSÉ

Y este año de San José, quizá especialmente por ser el año San José, ese recuerdo tan vivo en la Iglesia, pero ya desde el Antiguo Testamento, esta frase, el

“Id a José”. Ite ad Joseph.

(Gn 41, 55)

San Josemaría también, en su biografía, en su esfuerzo por ayudar a mucha gente -sobretodo gente joven- a acercarse al Señor, a tener cerca a Jesús en el Sagrario, buscaba los medios para conseguir las cosas: para poner un oratorio, una capilla, donde estuviera el Señor. Y no tenía medios y no tenía cómo y tenía prisa. 

Quería que fuera pronto para ayudar a esos universitarios y que después ellos ayudaran a mucha otra gente a acercarse a Jesús, a hacer oración, a estar con Cristo en el Sagrario. 

Entonces, san Josemaría se lo pidió a San José, se lo encargó a él y resultó todo muy bien gracias a la intercesión de San José; gracias a Dios, evidentemente, por intercesión de San José. 

Y, en agradecimiento, san Josemaría hizo poner ahí en la llave, como un llavero, una medallita junto a la llave del Sagrario, con esta frase, con esta experiencia, con este consejo:

“Id a José” (Ite ad Joseph). 

Nosotros también hoy, que es Corpus Christi, sigamos este buen consejo: a través de José, a Jesús, en la Eucaristía.

EL SILENCIO PROTEGE EL MISTERIO


Hay un texto que me impresionó mucho de un cardenal que estuvo a cargo, hasta hace muy poquito, de la Liturgia de la Iglesia allá en Roma, encargado por el Papa: el cardenal Robert Sarah.

Hay un libro que se llama “La fuerza del silencio”, en que habla, te has fijado cuando uno se acerca a la Santa Misa -o a un oratorio, una capilla, a la parroquia, a la Iglesia-, cómo muchas veces lo que está más próximo a Jesús en la Eucaristía, muchas veces se usan como unos pañitos, unos velos de tela, en torno al Señor.

Por ejemplo, muchas veces al cáliz con el que se celebra la Santa Misa -aquel cáliz que va a tener no sólo vino dentro con un poquito de agua, sino la Sangre de nuestro Señor, derramada por nosotros-, se cubre con un velo. 

¿Te has fijado? Uno podría decir, así como un pañito (muchas veces le llaman así). Me pasa en el colegio a veces cuando están poniendo la misa, organizando las cosas me dicen: “Oiga Padre y este pañito… y este otro pañito” y todos son el genérico pañito: “y este pañito pa´cá y este pañico pa´llá…»

Y estos pañitos tienen un sentido y tienen un nombre muchas veces. Por ejemplo, está el velo del cáliz; o si te has fijado el copón donde guardamos las hostias consagradas, con la presencia real de Jesús, muchas veces ese copón, cuando está dentro en el Sagrario, no está así no más, tiene un cubre copón, un velo, una tela, un pañito encima.

EL CARDENAL SARAH

Decía lo siguiente: 

“En la liturgia, el cáliz está velado; el copón y el Sagrario están tapados por un velo mientras contienen la Presencia Real”

Y luego va un poquito más allá el cardenal Sarah, dice:

“El silencio es un velo sonoro que protege el Misterio”.

(La Fuerza del Silencio, Cardenal Sarah, p.143)

Este es el sentido de esos pañitos que cubren el cáliz, que cubren el copón, el que cubre el Sagrario. Ese paño que se pone el sacerdote sobre los hombros cuando va a tomar al Señor y va a dar la bendición con el Santísimo, es una señal de la presencia Real -y por eso el respeto y el profundo cariño-, de que ahí está el misterio de Dios.

Así como Moisés se descalzó porque lo que pisaba era tierra sagrada -tierra ahí junto a la zarza ardiente-, nosotros también nos descalzamos en el corazón, nos damos cuenta de que estamos frente al ministerio del Señor. Y por eso esos velos, esos pañitos; por eso el silencio respetuoso, cariñoso, asombrado.

Es una manera de rezar: ese estar junto al Señor, estar ante el Señor, silenciosamente. Estar ante el Señor tranquilamente. Es una manera de respetar, es una manera de amar, es una manera de asombrarse, de educar el propio corazón, de decirle: ¡quieto, que estás ante la zarza ardiente: ante Dios!

Hoy es especialmente un día muy bueno para, si es posible, hacer un esfuerzo especial por ir a la Santa Misa. Si es posible, que no está fácil en muchos sitios.

Pero si no, también es un día buenísimo para hacer muchas Comuniones Espirituales, para decirle muchas veces: “Señor, me encantaría recibirte. Señor, te recibo ahora con el corazón”. El Señor ve el amor que hay ahí. Es una manera muy bonita de celebrar este Corpus Christi. 

https://www.hablarconjesus.com/meditacion_escrita/corpus-christi/

















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