miércoles, 12 de agosto de 2026

 

EL COSMOS

¿Qué son los exoplanetas?

En la vastedad del universo, la búsqueda de vida más allá de nuestro sistema solar ha llevado a los astrónomos a explorar un mundo completamente nuevo: los exoplanetas. Estos planetas que orbitan estrellas fuera de nuestro sistema solar han capturado la imaginación del público y de los científicos por igual. En este extenso artículo, nos sumergiremos en el emocionante mundo de los exoplanetas, desde su descubrimiento hasta las últimas investigaciones y su impacto en nuestra comprensión del cosmos.

Exoplanetas. Fuente: www.yorokobu.es

¿Qué es un exoplaneta?

Un exoplaneta, también conocido como planeta extrasolar, es un planeta que orbita una estrella que no es el Sol y que, por lo tanto, está fuera de nuestro sistema solar. En otras palabras, son planetas que se encuentran más allá de nuestra vecindad estelar y orbitan alrededor de estrellas distintas a nuestro Sol.

Primer exoplaneta descubierto

El primer exoplaneta confirmado fue descubierto en 1992 por los astrónomos Aleksander Wolszczan y Dale Frail. Este planeta, llamado PSR B1257+12 A b, orbita alrededor de un púlsar, una estrella de neutrones altamente magnetizada, en la constelación de Virgo. Desde entonces, los astrónomos han identificado miles de exoplanetas utilizando una variedad de técnicas de detección, incluyendo el método de tránsito, el método de velocidad radial y la observación directa.

¿Cómo se detecta?

  1. Método de Tránsito: Este método implica observar la disminución en el brillo de una estrella cuando un exoplaneta pasa frente a ella, bloqueando parte de su luz. Esta técnica es especialmente efectiva para detectar exoplanetas que orbitan estrellas relativamente cercanas y brillantes.
  2. Método de Velocidad Radial: También conocido como el método de velocidad Doppler, este enfoque implica medir los cambios en la velocidad radial de una estrella causados por la atracción gravitacional de un exoplaneta en órbita. Estos cambios se reflejan en el corrimiento al rojo o al azul de las líneas espectrales de la estrella.
  3. Observación Directa: Esta técnica implica capturar imágenes directas del exoplaneta utilizando telescopios avanzados. Sin embargo, debido a la gran diferencia de brillo entre un exoplaneta y su estrella anfitriona, esta técnica es especialmente desafiante y se limita a exoplanetas que están muy separados de sus estrellas.

Método velocidad radial para detección de exoplanetas. Fuente: Wikipedia

Tipos de exoplanetas

Los exoplanetas descubiertos hasta ahora muestran una asombrosa diversidad en términos de tamaño, composición y ubicación orbital. Aquí hay algunos tipos comunes de exoplanetas:

  1. Jupiter Calientes: Exoplanetas grandes y gaseosos que orbitan cerca de su estrella anfitriona, con temperaturas superficiales extremadamente altas.
  2. Supertierras: Exoplanetas rocosos que tienen una masa mayor que la de la Tierra pero menor que la de Neptuno. Algunos de estos planetas podrían tener condiciones adecuadas para la vida.
  3. Planetas de Hielo: Exoplanetas compuestos principalmente de agua, amoníaco y metano congelados. Estos planetas pueden existir más allá de la zona habitable de sus estrellas anfitrionas.
  4. Exolunas: Lunas que orbitan alrededor de exoplanetas en sistemas estelares fuera del nuestro. Aunque aún no se han confirmado exolunas, su existencia es objeto de investigación activa.

¿Son habitables?

Uno de los aspectos más emocionantes de la búsqueda de exoplanetas es la identificación de aquellos que podrían albergar vida. La «zona habitable» de un sistema estelar se refiere a la región donde las condiciones son adecuadas para la existencia de agua líquida en la superficie de un planeta. Los exoplanetas dentro de esta zona tienen el potencial de albergar vida tal como la conocemos.

Los descubrimientos más importantes de exoplanetas

  1. TRAPPIST-1: Este sistema estelar, ubicado a unos 40 años luz de distancia, alberga siete exoplanetas del tamaño de la Tierra, tres de los cuales están dentro de la zona habitable de la estrella TRAPPIST-1. Este descubrimiento ha generado un gran interés debido a la posibilidad de que algunos de estos planetas puedan tener agua líquida en sus superficies.

Comparativa del sistema planetario TRAPPIST-1 con la Tierra. Fuente: www.nationalgeographic.com.es/

  1. Kepler-452b: A menudo apodado «la Tierra 2.0», este exoplaneta se encuentra dentro de la zona habitable de una estrella similar al Sol, a unos 1,400 años luz de distancia. Tiene un tamaño y una órbita similares a los de la Tierra, lo que lo convierte en un candidato prometedor para la búsqueda de vida extraterrestre.
  1. HD 189733b: Este exoplaneta, ubicado a unos 63 años luz de distancia, ha sido objeto de estudio debido a su inusual color azul, que se cree que es el resultado de partículas de silicatos en su atmósfera que dispersan la luz de manera similar al efecto Tyndall en la atmósfera terrestre.

Imagen comparativa entre HD 189733 y Júpiter. Fuente: NASA

Futuras misiones

La búsqueda de exoplanetas continúa avanzando a pasos agigantados gracias a avances tecnológicos como el Telescopio Espacial James Webb (JWST) y la misión PLATO de la Agencia Espacial Europea (ESA). Estas misiones están diseñadas para expandir nuestro conocimiento sobre los exoplanetas y explorar sus características atmosféricas, composición y potencial para la vida.

La búsqueda de exoplanetas ha transformado nuestra comprensión del universo y ha planteado preguntas fascinantes sobre la posibilidad de vida más allá de nuestro sistema solar. Con cada nuevo descubrimiento, nos acercamos más a responder una de las preguntas más fundamentales de la humanidad: ¿estamos solos en el universo? Con tecnologías cada vez más avanzadas y misiones espaciales innovadoras, el futuro de la astronomía y la exploración espacial promete revelar aún más secretos sobre estos mundos distantes y las maravillas que albergan.

https://www.cosmoaventura.com/que-son-los-exoplanetas/

La NASA ha alcanzado los 6.000 planetas fuera de nuestro sistema solar.

Han pasado 30 años desde el descubrimiento del primer planeta alrededor de una estrella similar a nuestro Sol. Con cada nuevo descubrimiento, los científicos se acercan a la respuesta de si existen otros planetas como la Tierra que podrían albergar vida tal como la conocemos. NASA/JPL-Caltech

Este hito pone de relieve el ritmo acelerado de los descubrimientos, poco más de tres décadas después de que se encontraran los primeros exoplanetas.

La NASA ha alcanzado los 6000 exoplanetas, planetas fuera de nuestro sistema solar, que el número oficial de planetas que rastrea. Científicos de todo el mundo añaden planetas confirmados a la lista de forma continua, por lo que ningún planeta individual se considera el número 6000. El Instituto de Ciencia de Exoplanetas (NExScI) de la NASA, con sede en el IPAC de Caltech en Pasadena, California, se encarga de monitorear esta cifra. Hay más de 8000 planetas candidatos adicionales a la espera de confirmación, y la NASA lidera la búsqueda mundial de vida en el universo.

“Este hito representa décadas de exploración cósmica impulsadas por los telescopios espaciales de la NASA, una exploración que ha transformado por completo la forma en que la humanidad observa el cielo nocturno”, declaró Shawn Domagal-Goldman, director interino de la División de Astrofísica de la sede de la NASA en Washington. “Paso a paso, desde el descubrimiento hasta la caracterización, las misiones de la NASA han sentado las bases para responder a una pregunta fundamental: ¿Estamos solos? Ahora, con nuestro próximo Telescopio Espacial Nancy Grace Roman y el Observatorio de Mundos Habitables , Estados Unidos liderará el siguiente gran salto: el estudio de mundos similares al nuestro alrededor de estrellas como nuestro Sol. Esto es ingenio estadounidense y una promesa de descubrimiento que nos une a todos”.


Los científicos han descubierto miles de exoplanetas (planetas fuera de nuestro sistema solar) en toda la galaxia. La mayoría solo pueden estudiarse indirectamente, pero se sabe que varían enormemente, como se muestra en esta ilustración, desde pequeños mundos rocosos y gigantes gaseosos hasta planetas ricos en agua y otros tan calientes como las estrellas.

Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA

Este hito se produce 30 años después del descubrimiento del primer exoplaneta alrededor de una estrella similar a nuestro Sol , en 1995. (Anteriormente, se habían identificado algunos planetas alrededor de estrellas que habían agotado su combustible y colapsado). Si bien los investigadores creen que existen miles de millones de planetas en la Vía Láctea, encontrarlos sigue siendo un desafío. Además de descubrir muchos planetas individuales con características fascinantes a medida que aumenta el número total de exoplanetas conocidos, los científicos pueden observar cómo se compara la población planetaria general con los planetas de nuestro propio sistema solar.

Por ejemplo, si bien nuestro sistema solar alberga un número igual de planetas rocosos y gigantes, los planetas rocosos parecen ser más comunes en el universo. Los investigadores también han descubierto una variedad de planetas completamente diferentes a los de nuestro sistema solar. Hay planetas del tamaño de Júpiter que orbitan más cerca de su estrella madre que Mercurio del Sol; planetas que orbitan dos estrellas , ninguna estrella y estrellas muertas ; planetas cubiertos de lava ; algunos con la densidad del poliestireno expandido ; y otros con nubes formadas por piedras preciosas .

“Cada uno de los diferentes tipos de planetas que descubrimos nos brinda información sobre las condiciones en las que se forman los planetas y, en última instancia, sobre la frecuencia de planetas como la Tierra y dónde deberíamos buscarlos”, afirmó Dawn Gelino, directora del Programa de Exploración de Exoplanetas (ExEP) de la NASA, ubicado en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la agencia en el sur de California. “Si queremos averiguar si estamos solos en el universo, todo este conocimiento es fundamental”. 

Buscando otros mundos

Se han fotografiado directamente menos de 100 exoplanetas , ya que la mayoría son tan débiles que se pierden en la luz de su estrella anfitriona. Los otros cuatro métodos de detección de planetas son indirectos. Con el método de tránsito, por ejemplo, los astrónomos buscan que una estrella disminuya su brillo durante un breve período cuando un planeta en órbita pasa frente a ella.

Para tener en cuenta la posibilidad de que algo distinto a un exoplaneta sea responsable de una señal determinada, la mayoría de los candidatos a exoplanetas deben confirmarse mediante observaciones de seguimiento, a menudo con un telescopio adicional, lo que requiere tiempo. Por eso, existe una larga lista de candidatos en el Archivo de Exoplanetas de la NASA (alojado por NExScI) que esperan ser confirmados.

“Necesitamos que toda la comunidad trabaje en conjunto si queremos maximizar nuestras inversiones en estas misiones que están generando candidatos a exoplanetas”, dijo Aurora Kesseli, subdirectora científica del Archivo de Exoplanetas de la NASA en IPAC. “Una parte importante de nuestro trabajo en NExScI es desarrollar herramientas que ayuden a la comunidad a convertir los planetas candidatos en planetas confirmados”.

El ritmo de descubrimientos de exoplanetas se ha acelerado en los últimos años (la base de datos alcanzó los 5000 exoplanetas confirmados hace tan solo tres años), y es probable que esta tendencia continúe. Kesseli y sus colegas prevén recibir miles de candidatos a exoplanetas adicionales de la misión Gaia de la ESA (Agencia Espacial Europea), que encuentra planetas mediante una técnica llamada astrometría , y del próximo Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA , que descubrirá miles de nuevos exoplanetas principalmente mediante una técnica llamada microlente gravitacional .

Numerosos telescopios contribuyen a la búsqueda y el estudio de exoplanetas, tanto en el espacio (como se muestra en las representaciones artísticas) como en la Tierra. Organizaciones de todo el mundo, como la ESA (Agencia Espacial Europea), la CSA (Agencia Espacial Canadiense) y la NSF (Fundación Nacional de Ciencias), llevan a cabo este trabajo.

NASA/JPL-Caltech

exoplanetas del futuro

En la NASA, el futuro de la ciencia de los exoplanetas se centrará en encontrar planetas rocosos similares a la Tierra y estudiar sus atmósferas en busca de biofirmas : cualquier característica, elemento, molécula, sustancia o rasgo que pueda servir como evidencia de vida pasada o presente. El telescopio espacial James Webb de la NASA ya ha analizado la composición química de más de 100 atmósferas de exoplanetas.

Pero estudiar las atmósferas de planetas del tamaño y la temperatura de la Tierra requerirá nuevas tecnologías. En concreto, los científicos necesitan mejores herramientas para bloquear el resplandor de la estrella alrededor de la cual orbita un planeta. Y en el caso de un planeta similar a la Tierra, el resplandor sería considerable: el Sol es aproximadamente 10 mil millones de veces más brillante que la Tierra, lo cual sería más que suficiente para eclipsar la luz de nuestro planeta si lo observara un observador distante.

La NASA cuenta con dos iniciativas principales para intentar superar este obstáculo. El telescopio Roman transportará un instrumento de demostración tecnológica llamado Coronógrafo Roman, que pondrá a prueba nuevas tecnologías para bloquear la luz estelar y hacer visibles planetas tenues. En su máximo rendimiento, el coronógrafo debería ser capaz de obtener imágenes directas de un planeta del tamaño y la temperatura de Júpiter orbitando una estrella similar a nuestro Sol, y a una distancia parecida de ella. Con su estudio de microlentes y observaciones coronográficas, Roman revelará nuevos detalles sobre la diversidad de sistemas planetarios, mostrando cuán comunes pueden ser sistemas solares como el nuestro en toda la galaxia.

Se necesitarán avances adicionales en la tecnología de coronógrafos para construir uno capaz de detectar un planeta como la Tierra. La NASA está trabajando en un concepto para dicha misión, denominada actualmente Observatorio de Mundos Habitables.

Más información sobre ExEP y NExScI 

El Programa de Exploración de Exoplanetas (ExEP) de la NASA es responsable de implementar los planes de la agencia para el descubrimiento y la comprensión de sistemas planetarios alrededor de estrellas cercanas. Actúa como un punto de referencia para la ciencia y la tecnología de exoplanetas e integra estrategias coherentes para futuros descubrimientos. El centro de operaciones y análisis científico del ExEP es NExScI, ubicado en IPAC, un centro de ciencia y datos para astrofísica y ciencias planetarias en Caltech. El JPL es administrado por Caltech para la NASA.

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https://www.nasa.gov/universe/exoplanets/nasas-tally-of-planets-outside-our-solar-system-reaches-6000/

 

La misión TESS de la NASA descubre un sistema planetario de una manera novedosa.

Por primera vez, la misión TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA ha identificado un planeta que orbita una estrella distante gracias a las ondulaciones del espacio-tiempo. A diferencia de los planetas en tránsito que orbitan cerca de su estrella y que TESS suele revelar, este mundo recién descubierto es un super-Júpiter que orbita lejos de su estrella anfitriona.

“Cuando se lanzó TESS, nadie esperaba que fuera capaz de encontrar este tipo de planeta”, afirmó Diana Dragomir, profesora de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque y coautora de un artículo que describe los resultados. Con una masa 1,6 veces mayor que la de Júpiter y una distancia orbital similar, sería extremadamente improbable encontrar un planeta así mediante el método de detección principal para el que se diseñó TESS. “El descubrimiento implica que probablemente existan otros planetas de microlente gravitacional ocultos en los datos de TESS que no habíamos considerado buscar”.

Este concepto artístico visualiza Gaia23bra b, el primer planeta con efecto de microlente gravitacional que orbita una estrella distante, descubierto por el satélite TESS (Transiting Exoplanet Survey Satellite) de la NASA. Este super-Júpiter orbita una estrella enana naranja a una distancia similar a la de Júpiter respecto al Sol.

Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA

En 2023, los astrónomos detectaron el primer indicio del planeta, denominado Gaia23bra b, utilizando el telescopio espacial Gaia de la ESA (Agencia Espacial Europea), ahora fuera de servicio. El sistema de alerta de Gaia detectó una estrella que aumentó su brillo, un fenómeno que puede ocurrir cuando una estrella cercana pasa por delante de una más distante y magnifica su luz mediante el efecto de microlente gravitacional.

Posteriormente, los investigadores revisaron los datos archivados de TESS y descubrieron que TESS también lo había detectado.

«Las observaciones de Gaia fueron demasiado escasas para detectar el planeta», dijo Mallory Harris, candidata a doctorado en la Universidad de Nuevo México, quien dirigió el estudio. «Casualmente, la nave espacial TESS estaba monitoreando la misma área del cielo durante el evento, y su cobertura temporal más densa mostró características adicionales en la curva de luz causadas por un planeta».

El análisis del equipo, publicado el 1 de julio en The Astrophysical Journal Letters , reveló que Gaia23bra b, que orbita una estrella enana naranja con aproximadamente el 80 por ciento de la masa del Sol, se encuentra a casi 40.000 años luz de la Tierra, superando con creces el radio de búsqueda habitual de TESS, que es de unos 150 años luz.

Introducción a la microlente

De entre más deDe los 6000 exoplanetas conocidos (mundos fuera de nuestro sistema solar), aproximadamente tres cuartas partes fueron descubiertos mediante el método de tránsito, la técnica típica de búsqueda de planetas de TESS. Los astrónomos monitorean multitud de estrellas, buscando aquellas que se atenúan periódicamente cuando planetas en órbita pasan frente a ellas, un evento llamado tránsito.

Esta animación ilustra el concepto de microlente gravitacional. Cuando una estrella en el cielo (mostrada en el centro de la animación) parece pasar casi por delante de otra (ubicada en el círculo punteado a la derecha) desde nuestra perspectiva, los rayos de luz de la estrella de fondo se curvan debido a la distorsión del espacio-tiempo alrededor de la estrella en primer plano. Esta estrella actúa como una lupa virtual, amplificando el brillo de la estrella de fondo y provocando que su posición parezca desplazarse ligeramente. Si la estrella más cercana alberga un sistema planetario, estos planetas también pueden actuar como lentes, produciendo cada uno una pequeña desviación en el brillo de la fuente. Cuando los astrónomos encuentran planetas de esta manera, pueden medir su masa y distancia orbital a su estrella anfitriona.

Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA/Laboratorio CI

El fenómeno de microlente gravitacional ha revelado menos del 5 % de los exoplanetas conocidos. Este fenómeno de curvatura de la luz ocurre cuando dos estrellas se alinean muy cerca desde nuestra perspectiva. La luz de la estrella más distante se curva al viajar a través del espacio-tiempo distorsionado por la masa de la estrella más cercana.

Si la alineación es especialmente precisa, la estrella más cercana actúa como una lente cósmica, enfocando y magnificando la luz de la estrella de fondo. Los planetas que orbitan la estrella en primer plano también pueden modificar la luz de la estrella distante, actuando como pequeñas lentes. Los astrónomos observan este efecto como un aumento repentino en el brillo de la estrella.

El método de tránsito es el más eficaz para encontrar planetas grandes que orbitan muy cerca de sus estrellas anfitrionas; los planetas grandes bloquean la mayor parte de la luz estelar, mientras que los planetas cercanos tienen más probabilidades de pasar por delante de la estrella. Estos mundos gigantescos y humeantes fascinan a los científicos, pero los astrónomos también quieren encontrar planetas como los de nuestro sistema solar. Esa es la especialidad de la microlente gravitacional.

La microlente gravitacional no es muy adecuada para encontrar planetas enormes y cercanos, ya que sus señales gravitacionales simplemente se fusionarían.

“Los tránsitos y las microlentes gravitacionales son complementarios porque cada uno revela una categoría de planeta que el otro no podría detectar”, explicó Dragomir. “Además, ofrecen información diferente. Los tránsitos nos dan el tamaño de un planeta y, junto con otros métodos, podemos determinar su masa y densidad. Las microlentes gravitacionales nos proporcionan las masas y las distancias orbitales de planetas que de otro modo nunca veríamos”.

Este gráfico destaca las áreas de búsqueda de tres misiones de búsqueda de planetas: el futuro Telescopio Espacial Nancy Grace Roman de la NASA, el Telescopio Espacial Kepler (ya retirado) y el TESS (Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito) de la NASA. Si bien el TESS descubre planetas en tránsito dentro de un radio de 150 años luz de la Tierra, recientemente detectó un planeta a unos 40 000 años luz de distancia (marcado con el símbolo de estrella) mediante otro método llamado microlente gravitacional.

Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA

Pero las observaciones de microlentes son oportunidades limitadas en el tiempo.

Esto dificulta las observaciones detalladas de planetas con microlentes gravitacionales. Sin embargo, el método puede ser una poderosa herramienta demográfica que ofrece información general sobre las poblaciones planetarias.

“Esto es un poco como un adelanto de la microlente de la NASA. El telescopio espacial Nancy Grace Roman servirá”, dijo Michael Fausnaugh, profesor de la Universidad Tecnológica de Texas en Lubbock y coautor del estudio. Con su lanzamiento previsto para el 30 de agosto de 2026, Roman observará el centro de la galaxia Vía Láctea durante una de sus encuestas principales , que revela una estimación1.000 planetas con microlentes gravitacionales y alrededor de100.000 planetas en tránsito .

Roman se centrará específicamente en el corazón de la galaxia porque allí las estrellas están muy agrupadas, lo que aumenta las probabilidades de observar fenómenos de microlente gravitacional. Si bien esa densidad haría que muchas estrellas se fusionaran en los píxeles más grandes de TESS, TESS observa casi todo el cielo, donde las estrellas están más dispersas.

«Dado que TESS observa otras regiones del plano galáctico, puede encontrar planetas con microlentes gravitacionales en otras partes de la galaxia, como lo demuestra este primer sistema planetario con microlentes gravitacionales», dijo Dragomir. «Eso significa que podría ayudarnos a estudiar planetas en regiones con condiciones diferentes».

Esto podría tener implicaciones para la búsqueda de mundos habitables. El bullicioso centro galáctico está repleto de radiación proveniente de explosiones de supernovas cada vez más frecuentes, lo que podría esterilizar planetas. Además, los encuentros gravitacionales entre estrellas densamente agrupadas podrían perturbar los sistemas planetarios. Las observaciones de TESS se centran en una región más tranquila de la galaxia.

«La clave del estudio de microlentes de Roman reside en su amplia cobertura temporal centrada en el bulbo galáctico», afirmó Fausnaugh. «La misión TESS ofrece de forma única estas observaciones rápidas de estrellas en otras partes de la galaxia, y la combinación de ambas abre perspectivas para comprender la formación planetaria en una población estelar diversa. Dado que las microlentes detectan planetas similares a los del sistema solar, esto brinda una nueva oportunidad para comprender cómo varían los sistemas planetarios como el nuestro en diferentes regiones de la galaxia».

https://science.nasa.gov/missions/tess/nasas-tess-mission-finds-planetary-system-in-new-way/

Así de pequeño es nuestro Sol frente a otras estrellas

Cuando hablamos del Sol, solemos pensar en una esfera gigantesca e incandescente. Pero en la escala del universo, es apenas un punto modesto. En esta imagen puedes ver una comparación aproximada del tamaño de algunas estrellas reales, basada en datos astronómicos verificados.

Estrellas como Antares o Betelgeuse son tan grandes que podrían contener al Sol cientos de veces dentro de su volumen. Son supergigantes rojas en etapas avanzadas de su vida, con radios estimados de entre 700 y 1000 veces el del Sol.

Más abajo aparecen estrellas como Rigel, una supergigante azul más caliente y masiva, aunque menos expandida que las anteriores. También están Arcturo y Pólux, gigantes naranjas varias veces más grandes que el Sol, y Sirius, la estrella más brillante del cielo nocturno, que es apenas el doble de nuestro astro en tamaño.

Esta imagen no está a escala exacta, pero transmite una idea clara: el universo está lleno de estrellas mucho más grandes que la nuestra. Lo que para nosotros parece enorme, en el cosmos es solo una pequeña chispa más entre miles de millones.

https://www.facebook.com/aosluz/posts/as%C3%AD-de-peque%C3%B1o-es-nuestro-sol-frente-a-otras-estrellascuando-hablamos-del-sol-so/722037983680853/

Telescopio Webb de la NASA halla la evidencia más sólida hasta la fecha de ‘estrellas de agujero negro’

Si bien el propósito principal de las observaciones del cúmulo de galaxias Abell S1063 realizadas por el telescopio espacial James Webb de la NASA era buscar una determinada población de estrellas, los científicos obtuvieron un espectro detallado de GLIMPSE-17775 a partir de ese conjunto de datos. Este pequeño punto rojo se encuentra detrás de Abell S1063.

Credits: Imagen: NASA, ESA, CSA, Vasily Kokorev (UT Austin); Procesamiento de imágenes: Alyssa Pagan (STScI)

El complejo rompecabezas conocido como pequeños puntos rojos se ha ido completando desde su descubrimiento inicial en 2022 por parte del telescopio espacial James Webb de la NASA. Ahora, el espectro de un pequeño punto rojo en particular está ayudando a conectar muchas de las piezas.

Un equipo de astrónomos dirigido por Vasily Kokorev, de la Universidad de Texas en Austin, identificó el afortunado punto en cuestión: GLIMPSE-17775. Al analizar cuidadosamente el espectro de este punto captado por Webb —el espectro más profundo de un pequeño punto rojo que se haya obtenido hasta la fecha—, el equipo de investigadores ha identificado múltiples líneas de evidencia que respaldan la interpretación de que GLIMPSE-17775 es un agujero negro supermasivo envuelto en un denso capullo de gas parcialmente ionizado; este modelo se conoce como escenario BH* (estrella de agujero negro). Un artículo científico que describe los resultados fue publicado el 10 de junio en The Astrophysical Journal.

“Creo que parte de la comunidad científica está convergiendo en una imagen única: que los pequeños puntos rojos pueden explicarse mediante modelos de estrellas de agujero negro. Pero ninguno de los pequeños puntos rojos observados anteriormente reúne toda la evidencia en un mismo lugar”, dijo Kokorev, autor principal del estudio. “Con GLIMPSE-17775 podemos poner a prueba estos modelos gracias a la gran profundidad y maravillosa calidad del espectro de esta fuente”.

Imagen: Abell S1063 con una ampliación de GLIMPSE-17775 (imagen de NIRCam)


Poco después de que Webb iniciara sus operaciones científicas, descubrió un nuevo tipo de objeto misterioso en el universo muy primitivo: abundantes objetos rojos que surgieron unos 600 millones de años después del Big Bang. Los científicos han explorado diversas explicaciones para estos pequeños puntos rojos, incluyendo la hipótesis de las estrellas de agujero negro.

Un conjunto de circunstancias afortunadas dio lugar a este nuevo y complejo espectro de un pequeño punto rojo. Este pequeño punto rojo, que sería conocido como GLIMPSE-17775, fue incluido por suerte entre las iniciativas de generación de imágenes y espectroscopias de Webb para un proyecto cuyo objetivo era buscar estrellas de Población III y galaxias tenues en el cúmulo de galaxias Abell S1063. Dicho punto rojo se encuentra a mayor distancia que el cúmulo de galaxias y se muestra ampliado gracias a un efecto de lente gravitacional. (GLIMPSE-17775 tiene un desplazamiento al rojo cosmológico de 3,5, lo que significa que existió unos 1.800 millones de años después del Big Bang).

Aunque Webb proporcionó un espectro de 30 horas de observaciones del pequeño punto rojo, el efecto de lente gravitacional hizo que este espectro equivaliera a 80 horas de tiempo de observación con el telescopio. Esta combinación de la sensibilidad infrarroja de Webb y el efecto de “lupa” natural del espacio mismo amplificó el nivel de detalles que se pudieron extraer de GLIMPSE-17775. El resultado fue más de 40 líneas espectrales procedentes de esta pequeña fuente roja, lo que constituye el espectro más detallado hasta la fecha de un pequeño punto rojo.

“Cuando vimos el espectro por primera vez, fue como tener todas las piezas de un rompecabezas, esparcidas por el suelo”, dijo Kokorev. “Fuimos tomando cada pieza del rompecabezas, medimos las líneas y comenzamos a combinar las diferentes piezas para formar un mosaico. Tal vez al principio algunas piezas no parecían gran cosa, pero luego un par de ellas encajaron y nos dimos cuenta de que allí había algo”.

Los datos espectroscópicos recopilados por Webb contienen múltiples líneas de evidencia que respaldan la interpretación de que el pequeño punto rojo GLIMPSE-17775 es una estrella de agujero negro: un agujero negro que acreta material, o se agranda, rápidamente, envuelto en un denso capullo de gas, el cual reprocesa la luz emitida desde las proximidades del agujero negro y produce las características que se observan en el espectro.

Imagen: Evidencia de una ‘estrella de agujero negro’

El telescopio espacial James Webb de la NASA captó el espectro más profundo obtenido hasta la fecha de un pequeño punto rojo. A partir de esos datos se han identificado más de 40 líneas espectrales, muchas de las cuales respaldan individualmente la teoría de que GLIMPSE-17775 es un agujero negro envuelto en un capullo de gas caliente y denso.

Ilustración: NASA, ESA, CSA, Vasily Kokorev (UT Austin); Diseño: Leah Hustak (STScI)

Líneas de evidencia

Entre las más de 40 líneas detectadas por el equipo de investigadores en el espectro de GLIMPSE-17775, figuraban varios indicadores independientes que concuerdan con el escenario BH*. Por ejemplo, el equipo halló que muchas de las líneas espectrales—como las de hidrógeno, oxígeno y helio— no se ajustan a un modelo simple de una nube de gas en rotación. En cambio, el modelo que mejor se ajusta a los datos incluye un efecto de ensanchamiento conocido como dispersión de electrones; esta es una señal reveladora de que esta fuente está envuelta en un denso capullo de gas en capas.

La intensidad y las proporciones relativas de ciertas líneas —en particular, las 16 líneas de hierro que conforman lo que el equipo investigador ha denominado un “bosque de hierro”, así como algunas líneas de oxígeno— requieren una fuente de gran energía para su producción, tal como un agujero negro que acreta, o acumula, material rápidamente. Asimismo, los astrónomos detectaron fluorescencia y absorción de helio en el espectro; ambos fenómenos sugieren individualmente la presencia de un medio denso que envuelve a una fuente poderosa.

El escenario BH* no solo se ajusta a GLIMPSE-17775; también explica por qué la mayoría de los pequeños puntos rojos son tenues al ser observados en rayos X, ya que es probable que cualquier emisión de este tipo sea absorbida por el denso capullo de gas.

Una pieza faltante en el rompecabezas de GLIMPSE-17775 es la parte del espectro que revelaría lo que se conoce como salto de Balmer, o discontinuidad de Balmer, una marcada caída en la luz emitida que es una característica distintiva de los pequeños puntos rojos. Para elaborar una comprensión más completa de este pequeño punto rojo, el equipo incorporó datos suplementarios procedentes de dos programas de observación que utilizaron el telescopio espacial Hubble de la NASA: el programa Campos Fronterizos y el programa Observaciones Más Allá de los Campos Fronterizos Ultraprofundos y de Legado (BUFFALO, por su acrónimo en inglés).

Los datos combinados de Webb y Hubble ayudan a explicar por qué el salto de Balmer es más débil de lo que típicamente se encuentra en otros pequeños puntos rojos: GLIMPSE-17775 está rodeado por una galaxia anfitriona gigante. Aunque la presencia de una galaxia anfitriona en un pequeño punto rojo no es algo que se haya observado habitualmente a tal escala antes, este hecho no es incompatible con el modelo del capullo de gas denso. El modelo de estrella de agujero negro de los pequeños puntos rojos atribuye el exceso de luz azul a la luz proveniente de las estrellas de la galaxia anfitriona.

Cuando Webb descubrió por primera vez estos pequeños puntos rojos, algunos investigadores pensaron que estos objetos habían “roto la cosmología”, pues no lograban explicar cómo las galaxias podrían haber crecido tan rápido en el universo primitivo como para explicar el origen de toda esa luz proveniente de sus estrellas. Sin embargo, el equipo cree que la pieza del rompecabezas que representa GLIMPSE-17775 encaja muy bien en el marco actual de la historia evolutiva del universo, ya que las masas de los agujeros negros no necesitan ser tan grandes para explicar las líneas de emisión anchas.

“Todo encaja, nada está roto, y creo que eso hace que el rompecabezas que constituye nuestro universo sea aún mejor”, dijo Kokorev. “De cara al futuro, estoy ansioso por profundizar más y aprender qué impulsa los motores centrales de esos pequeños puntos rojos. Aunque creemos que se trata de un agujero negro, se están proponiendo otras teorías interesantes, lo cual resulta apasionante. Quizá dentro de un año o dos tengamos la respuesta definitiva sobre lo que alimenta a estas fuentes”.

El telescopio espacial James Webb es el principal observatorio de ciencias espaciales del mundo. Webb está resolviendo los misterios de nuestro sistema solar, viendo más allá hacia mundos lejanos que orbitan otras estrellas y explorando las misteriosas estructuras y los orígenes de nuestro universo, y nuestro lugar dentro de él. Webb es un programa internacional dirigido por la NASA en colaboración con sus socios: la ESA (Agencia Espacial Europea) y la CSA (Agencia Espacial Canadiense).

Para obtener más información sobre Webb, visita el sitio web:

https://ciencia.nasa.gov/webb/

https://ciencia.nasa.gov/universo/telescopio-webb-de-la-nasa-halla-la-evidencia-mas-solida-hasta-la-fecha-de-estrellas-de-agujero-negro/

Conceptos básicos de estrellas

Los astrónomos calculan que el universo podría contener hasta un septillón de estrellas, es decir, un uno seguido de 24 ceros. Nuestra Vía Láctea, por sí sola, contiene más de 100 mil millones, incluyendo nuestra estrella más estudiada, el Sol.

Las estrellas son gigantescas esferas de gas caliente, compuestas principalmente de hidrógeno, con algo de helio y pequeñas cantidades de otros elementos. Cada estrella tiene su propio ciclo de vida, que oscila entre unos pocos millones y billones de años, y sus propiedades cambian a medida que envejece.

Nacimiento

Las estrellas se forman en grandes nubes de gas y polvo llamadas nubes moleculares. Estas nubes tienen entre 1000 y 10 millones de veces la masa del Sol y pueden abarcar cientos de años luz. Su frío provoca que el gas se agrupe, creando zonas de alta densidad. Algunos de estos cúmulos pueden colisionar entre sí o acumular más materia, fortaleciendo su fuerza gravitatoria a medida que aumenta su masa. Finalmente, la gravedad provoca el colapso de algunos de estos cúmulos. Cuando esto sucede, la fricción calienta el material, lo que da lugar al desarrollo de una protoestrella: una estrella joven. Los grupos de estrellas que se han formado recientemente a partir de nubes moleculares se denominan cúmulos estelares, y las nubes moleculares repletas de cúmulos estelares se conocen como viveros estelares.

El borde de una región cercana de formación estelar llamada NGC 3324, ubicada en la esquina noroeste de la Nebulosa de Carina, forma las "montañas" y los "valles" que se extienden a lo largo de esta imagen capturada por el Telescopio Espacial James Webb.

NASA, ESA, CSA y STScI

Vida

Inicialmente, la mayor parte de la energía de la protoestrella proviene del calor liberado durante su colapso inicial. Tras millones de años, las enormes presiones y temperaturas en el núcleo estelar comprimen los núcleos de los átomos de hidrógeno para formar helio, un proceso denominado fusión nuclear. La fusión nuclear libera energía, que calienta la estrella e impide que siga colapsando bajo la fuerza de la gravedad.

Nuestro Sol, una estrella de la secuencia principal, emite un fuerte destello solar en esta imagen capturada por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA.

NASA/SDO

Los astrónomos denominan estrellas de secuencia principal a aquellas que experimentan de forma estable la fusión nuclear de hidrógeno en helio . Esta es la fase más larga de la vida de una estrella. Durante esta fase, la luminosidad, el tamaño y la temperatura de la estrella cambian gradualmente a lo largo de millones o miles de millones de años. Nuestro Sol se encuentra aproximadamente a la mitad de su etapa de secuencia principal.

El gas de una estrella le proporciona su combustible, y su masa determina la rapidez con la que consume dicho combustible: las estrellas de menor masa arden durante más tiempo, con menor brillo y a menor temperatura que las estrellas muy masivas. Las estrellas más masivas deben quemar combustible a un ritmo mayor para generar la energía que les impide colapsar bajo su propio peso. Algunas estrellas de baja masa brillarán durante billones de años —más tiempo del que el universo lleva existiendo—, mientras que algunas estrellas masivas vivirán solo unos pocos millones de años.

Muerte

Al comienzo del final de la vida de una estrella, su núcleo se queda sin hidrógeno para convertir en helio. La energía producida por la fusión crea presión en el interior de la estrella, contrarrestando la tendencia de la gravedad a agrupar la materia, por lo que el núcleo comienza a colapsar. Sin embargo, esta compresión también aumenta su temperatura y presión, provocando que la estrella se expanda lentamente. No obstante, los detalles de las últimas etapas de la muerte de la estrella dependen en gran medida de su masa.

La atmósfera de una estrella de baja masa se expandirá continuamente hasta convertirse en una estrella subgigante o gigante, mientras que la fusión transforma el helio en carbono en su núcleo. (Este será el destino de nuestro Sol dentro de miles de millones de años). Algunas gigantes se vuelven inestables y pulsan, inflándose y expulsando periódicamente parte de su atmósfera. Finalmente, todas las capas exteriores de la estrella se dispersan, creando una nube en expansión de polvo y gas llamada nebulosa planetaria.

La nebulosa Helix, que se muestra en esta imagen, se encuentra a 650 años luz de distancia en la constelación de Acuario. También conocida como NGC 7293, es un ejemplo típico de nebulosa planetaria.

NASA/JPL-Caltech

De la estrella solo queda su núcleo, ahora llamado enana blanca, una ceniza estelar de tamaño similar a la Tierra que se enfría gradualmente a lo largo de miles de millones de años.

Una estrella de gran masa va más allá. La fusión convierte el carbono en elementos más pesados ​​como el oxígeno, el neón y el magnesio, que servirán de combustible para el núcleo. En las estrellas más grandes, esta cadena continúa hasta que el silicio se fusiona en hierro. Estos procesos generan energía que impide el colapso del núcleo, pero cada nuevo combustible le da menos tiempo. Todo el proceso dura apenas unos millones de años. Para cuando el silicio se fusiona en hierro, la estrella se queda sin combustible en cuestión de días. El siguiente paso sería fusionar el hierro en algún elemento más pesado, pero esto requiere energía en lugar de liberarla.

Los restos de una supernova observada en 1572, estudiada en particular por el astrónomo danés Tycho Brahe, se encuentran a unos 13 000 años luz de distancia en la constelación de Casiopea. En esta imagen compuesta, se han combinado datos del Observatorio de Rayos X Chandra de la NASA con una imagen óptica de estrellas en la misma zona.

Rayos X: NASA/CXC/RIKEN & GSFC/T. Sato y otros; Óptico: DSS

El núcleo de hierro de la estrella colapsa hasta que las fuerzas entre los núcleos lo frenan, momento en el que rebota. Este cambio crea una onda expansiva que se propaga hacia afuera a través de la estrella. El resultado es una enorme explosión llamada supernova. El núcleo sobrevive como un remanente increíblemente denso, ya sea una estrella de neutrones o un agujero negro .

El material expulsado al cosmos por las supernovas y otros eventos estelares enriquecerá las futuras nubes moleculares y se incorporará a la próxima generación de estrellas.

https://science.nasa.gov/universe/stars/














 



















 

Los archivos españoles de la Iglesia Católica


https://southwolfarg.blogspot.com/2013/08/misterios-y-enigmas-de-la-religion.html  

En el grupo de las fuentes primarias de la Historia, los archivos ocupan un lugar preferente. Un archivo es el conjunto ordenado de documentos escritos, emitidos y recibidos, cuya redacción acompaña las diferentes manifestaciones de todo ser, que desarrolla una personalidad, se trate de un individuo aislado, o de una colectividad de individuos, es decir, de una persona concreta o de una persona jurídica, capaz de derechos y de obligaciones. Desde su acta de nacimiento hasta su fin, los documentos que van apareciendo son la demostración de sus actividades, de sus relaciones con sus semejantes, y de las circunstancias internas y externas, donde se ha desarrollado la vida del ente. Esto sucede del mismo modo a todo grupo, asociación o corporación creados, sea por las líneas naturales de la familia, de la religión, por intereses económicos o políticos, o por la simple voluntad de aquellos que se asocian en pos de un proyecto común; grupos que adquieren vida propia y una personalidad distinta por encima de los miembros que la componen. La vida de estos grupos o corporaciones provoca, asimismo, la redacción de piezas escritas de toda naturaleza, que sirven para perpetuar su memoria. Y cuanto más antigua, continua y abundante sea su documentación, más importante será el archivo para la indagación del pasado. En los archivos de sociedades e instituciones, cuya existencia y cuya personalidad son independientes de las de sus miembros se dan estas características. La comunidad se perpetúa y sirve a los hombres que, sucesivamente, van ocupando los diferentes lugares y cometidos de la misma. Esta comunidad tiene interés en conservar los testimonios de su nacimiento, desarrollo, expansión y experiencia; es decir, en la conservación de sus archivos. Cuanto más fuerte sea la personalidad de la institución, y más influya ésta en los miembros que la forman, más estará asegurada la conservación de los documentos que durante su existencia ha ido acumulando. Es en el ámbito religioso donde se encuentran las instituciones que, a una personalidad específica e influyente unen haberse perpetuado, apenas sin solución de continuidad. El exponente más claro lo tenemos en las catedrales, como sedes episcopales, y en las órdenes religiosas más antiguas como son las monásticas. Sus fondos archivísticos podrían calificarse de continuos, refiriéndose a un amplio periodo cronológico, lo que avala su importancia como fuente histórica de primer orden. No debe olvidarse el papel tan importante que siempre ha desempeñado la Iglesia dentro de la sociedad civil.

POLÍTICA ARCHIVÍSTICA DE LA IGLESIA

La religión cristiana continuó la tradición archivística de los pueblos antiguos, caldeos, asirios, judíos, griegos, y en especial el imperio romano. Desde el inicio de su existencia, la Iglesia se ha preocupado de conservar la memoria de su misión pastoral, y de las obras en tal sentido realizadas. Las actas de los mártires y los documentos más antiguos han ido aumentando y conservándose con cuidado. El interés de los Sumos Pontífices por la conservación del patrimonio cultural eclesiástico —y en este caso de los archivos— se ha manifestado de forma patente ya desde el siglo IV. Por iniciativa de San Dámaso el primer archivo eclesiástico se albergó en la basílica de San Lorenzo in Dámaso, en Roma.

Imitando la romana, la Cancillería se organiza en el siglo VI, y en tiempos del Papa Gregorio VII se forman y redactan los registros, raíz y fundamento de la tradición vaticana. Durante la Edad Media se suceden algunos hitos de normativa archivística: cánones de concilios provinciales, recomendaciones, etc., tendentes a la ordenación y conservación de los documentos, pero aún muy lejos de constituirse un cuerpo de legislación canónica específica.

Habrá que esperar al Concilio de Trento para que la Iglesia dé comienzo a una verdadera política de archivos, en especial de los parroquiales y los diocesanos, aunque no trata directamente de ellos, sino como consecuencia del funcionamiento y prácticas de determinadas instituciones eclesiásticas. Esta normativa será de aplicación obligatoria en España desde el 12 de julio de 1564, fecha en que Felipe II decretó oficialmente la ejecución de todo lo acordado en el Concilio.

Pocos años después, San Carlos Borromeo, Arzobispo de Milán, trató con detenimiento de los fondos documentales que había que conservar, insistiendo en la conveniencia de la redacción de inventarios, que debería hacerse por triplicado. Continuación de esta importante labor fue la decisiva llevada a cabo por el Papa Sixto V, en 1588. Por medio de una constitución apostólica reglamentó sobre la creación de archivos en las diferentes instituciones de la Iglesia, y su funcionamiento, dando como fruto más relevante la publicación por la Cámara Apostólica de los «Estatutos y Reglamento de los Archivos Eclesiásticos». Es una verdadera doctrina de organización y práctica archivísticas.

 

Otro impulso importante vino dado por Benedicto XIII. En el año 1727 publicó la constitución «Máxima vigilantia», que incidía sobre todo en los archivos diocesanos. Trataba de la obligatoriedad de llevar inventarios y catálogos, por duplicado, y de la conservación, integridad y seguridad de los archivos, entre otras normas a tener en cuenta.

En 1881 se abre al público el Archivo Secreto, en consonancia con las nuevas corrientes de considerar a los archivos centros abiertos a la investigación histórica. De acuerdo con estas ideas, a partir de ahora, sin descuidar la conservación e integridad de estas fuentes históricas, va a impulsarse la redacción de instrumentos de trabajo encaminados a facilitar su consulta.

Un «Reglamento para la custodia y uso de las Bibliotecas y Archivos eclesiásticos» aparece el año 1902. El Secretario de Estado y Cardenal Merry del Val, en 1907, dirige una Circular a los obispos de Italia sobre la conservación del patrimonio cultural de la Iglesia. En 1914, el Nuncio en España, Monseñor Ragonesi hace otro tanto, con una carta a los arzobispos y obispos españoles.

 

Y así, llegamos a la promulgación, en 1917, del Código de Derecho Canónico, que en sus cánones 372 al 378 trata «de diversos aspectos relacionados con los archivos eclesiásticos en general, y con los episcopales o diocesanos en particular». Se regula tanto el personal que ha de atenderlos, a cuyo frente estarán el Canciller y el Notario, como el régimen de funcionamiento, condiciones que deben reunir los locales, apertura al público, comunicación de los documentos, reproducción de éstos, y otros muchos más aspectos con ellos relacionados.

Para los archivos españoles fue un documento decisivo la Circular de 1929 de Monseñor Tedeschini. Regula de forma muy completa las condiciones de funcionamiento, de acuerdo tanto con las normas canónicas, como con la doctrina de la moderna archivística. Contempla la clasificación de los archivos eclesiásticos en episcopales o diocesanos, catedralicios, parroquiales, monacales, y de fundaciones piadosas. Se crea una Junta Central Técnica con sede en Madrid, presidida por el Cardenal Primado, delegando esta presidencia en el archivero de la Catedral toledana. La Junta tendrá competencias sobre técnica, coordinación y política de archivos. Se prevé la constitución de Juntas diocesanas, que se ocupen de todos estos asuntos, así como de las condiciones de acceso Y' consulta de los investigadores.

Desde Roma, la Santa Sede ha venido preocupándose del patrimonio documental de la Iglesia. En 1923 Pío XI creó la Escuela de Paleografia y Diplomática del Vaticano, a la que años después se agregaría en su título la de Archivología, por impartirse también esta materia. Juan XXIII, en 29 de febrero de 1960 definía como organismo la Pontificia Comisión para los Archivos eclesiásticos de Italia, incluyendo instrucciones sobre gobierno y funcionamiento.

El nuevo Código de Derecho Canónico de 1983 no aporta novedades sobre los archivos. Solamente se limita a recoger las normas contenidas en el Código de 1917.

Actuaciones más recientes se han producido durante el pontificado de Juan Pablo II. En junio de 1988 el papa instituyó la Pontificia Comisión para la conservación del Patrimonio Artístico e Histórico, dentro de la Congregación para el Clero, siendo reformada poco más tarde transformándose en la Pontificia Comisión para los Bienes de la Iglesia, con autonomía propia. Finalmente, mediante la Constitución apostólica «Pastor bonus», de 28 de junio de 1988, el Santo Padre incidía en la importancia de los fondos documentales. Esta Pontificia Comisión, a través de las Conferencias Episcopales nacionales, ha insistido repetidamente en hacer llegar a los Arzobispos y Obispos el deseo del Sumo Pontífice de que se preste gran atención a la conservación y salvaguardia de los bienes culturales de la Iglesia, como testimonio de las tradiciones cristianas e instrumentos privilegiados de la nueva evangelización.

Por último, debemos destacar la aparición en las últimas décadas de las Asociaciones de Archiveros de la Iglesia, en Italia, Francia y España. Su fin primordial es la custodia, conservación y difusión del patrimonio bibliográfico y documental de la Iglesia. La Asociación Española, con Estatutos propios, tiene un Reglamento de los Archivos Eclesiásticos de España, aprobado por la Conferencia Episcopal, y ha publicado una:

 de los Archivos y Bibliotecas de la Iglesia en España». Periódicamente celebra reuniones y congresos sobre archivística, difusión y publicación de fondos, y otros temas relacionados con los archivos y bibliotecas eclesiásticos. Anualmente publica la revista <<Archiva Ecclesiae», que recoge sus encomiables trabajos en pro del patrimonio documental y bibliográfico.

 

CLASIFICACIÓN DE LOS ARCHIVOS ECLESIÁSTICOS

Según sea la naturaleza de las instituciones productoras, de cuya historia, función y actividades su documentación es la memoria fehaciente, puede establecerse una clasificación general de los principales archivos eclesiásticos —sin pretender ser exhaustiva, por supuesto—, considerando su pertenencia a la Iglesia secular, o a la Iglesia regular.

Los más importantes de la Iglesia, o del clero secular, son los archivos catedralicios o capitulares, los episcopales o diocesanos, y los parroquiales. A estos pueden añadirse los de la Conferencia Episcopal, de la Nunciatura Apostólica y de la Rota, de la Santa Cruzada, y los de algunos seminarios y colegios. En la Iglesia regular se encuentran los monásticos, los de otras Órdenes religiosas: mendicantes, de enseñanza, de asistencia y caridad, y de otras congregaciones e institutos, cuyos miembros vivan sometidos a una regla. Otros archivos, que podrían calificarse de menores, son los de hospitales, cofradías, hermandades, asociaciones piadosas y asistenciales, como Acción Católica y Cáritas, y otras semejantes nacidas en el seno de la Iglesia, cuyos documentos son de interés para la historia social.

Los fondos eclesiásticos no siempre se conservan en su organismo de origen o en el archivo adecuado. Es frecuente encontrar confundidos, o reunidos en uno solo el capitular y el episcopal; los de antiguos monasterios en los catedralicios, diocesanos y aun parroquiales, por no hablar de la documentación parroquial más antigua, que, según las nuevas directrices debe depositarse en el archivo diocesano correspondiente.

Desde las Desamortizaciones del siglo XIX, gran parte del patrimonio cultural de la Iglesia se conserva en instituciones del Estado, como archivos, bibliotecas y museos. Los Archivos estatales ponen a disposición de los investigadores un contingente considerable de fondos documentales de esta procedencia, y entonces su consulta es pública. El Archivo Histórico Nacional cuenta en el Departamento de Clero con el mayor volumen de documentación eclesiástica de España, procedente, sobre todo, de las Órdenes religiosas. Como, igualmente, ocurre en el Archivo de la Corona de Aragón, Biblioteca Nacional, y otros muchos archivos regionales o históricos provinciales.

La documentación, los Archivos actuales de la Iglesia son de propiedad privada, son archivos privados, aunque se hallan incursos en el Patrimonio Cultural Español. Son bienes culturales con un doble valor: religioso e histórico. La Iglesia debe facilitar su consulta por el público. Como en toda clase de archivos, sean estos civiles o eclesiásticos, siempre existen determinados documentos cuya consulta es reservada y aún prohibida.

Para la historia eclesiástica deben tenerse presentes ciertos fondos conservados en Archivos civiles, producidos por órganos del Estado. Los más importantes se ofrecen al investigador en el Archivo Histórico Nacional —Consejos, Gracia y Justicia, etc.—, Archivo General de Simancas —Patronato Real, Patronato Eclesiástico, Estado, etc.—, Archivo General de Indias, Archivo de la Corona de Aragón, Archivos de las Reales Chancillerías de Valladolid y Granada, y Archivos de los Reinos de Galicia, Mallorca y Valencia.

ARCHIVOS CATEDRALICIOS O CAPITULARES

A imitación del Vaticano, dentro de las instituciones eclesiásticas los primeros archivos que se formaron, juntamente con los monásticos, fueron los capitulares, o catedralicios. Desde los tiempos más antiguos, los cabildos primero y los obispos después empezaron a conservar su propia documentación, particularmente la que acreditaba privilegios, derechos, rentas y propiedades, y toda aquella que iba sucediéndose en el tiempo como resultado de su misión y funcionamiento.

En los archivos de las catedrales se custodiaron durante siglos —y aún hoy en alguno los documentos episcopales. Hasta el Concilio de Trento, estaban reunidos en un mismo archivo, el catedralicio, los fondos procedentes del cabildo, de la fábrica de la catedral, del Obispo, y de la incipiente Curia episcopal o diocesana. Esta, la Curia diocesana, no había alcanzado aún una organización burocrática suficiente para conservar en ella sus propios documentos. Además, a lo largo de la Historia, fue frecuente en España el absentismo de los Obispos con relación a su sede, recayendo el gobierno del Obispado en el Cabildo, quien hacía llegar al Obispo las rentas de la Mitra. Por esta causa la documentación diocesana se conservó con preferencia en los archivos capitulares.

La normativa del Concilio de Trento hará que los obispos se hagan residenciales y organicen la Curia. Nacen así, con características propias los archivos diocesanos. A partir de este momento van multiplicándose sus fondos, que son de valor primordial para la historia de la Iglesia y de la sociedad. Con los archivos diocesanos aparece ya definida la figura del archivero.

Los cabildos aparecen constituidos en los primeros siglos de la Edad Media, con la restauración o creación de sedes episcopales, como una asamblea, órgano de gobierno que auxilia al Obispo en su cometido. Sus componentes empezaron haciendo vida en común bajo una regla, o «canon», de aquí el nombre de canónigos. Vida comunitaria que irían abandonando poco a poco, hasta desaparecer, pero siempre conservaron su calificativo y condición de canónigos.

Juntos formaban el Capítulo, o Cabildo, integrado por el Deán, el Arcediano, el Chantre, el Penitenciario, el Magistral y otras dignidades y resto de personal beneficiado, pues era característico su participación de derechos y prebendas, cobrando rentas de la mesa capitular, que estaba separada de la «mensa», o mesa del Obispo. La mensa capitular estaba dividida en tantas partes o prebendas cuantos eran los componentes del cabildo. Para disfrutar de este beneficio los canónigos tenían diferentes obligaciones: trabajo, celebración de funciones litúrgicas, asistencia al coro y oficio divino, administración de sacramentos y actividades de la misión pastoral de la diócesis. También habían de trabajar en la conservación y gestión de los bienes muebles e inmuebles, que formaban la mesa capitular.

El capítulo de canónigos de las catedrales fue siempre un organismo indispensable para el Obispo, era su senado, que, poco a poco, fue adquiriendo mayor importancia en prerrogativas y derechos. Entre éstos los principales fueron la elección de obispos y el gobierno del obispado en sede vacante, situación que a veces duraba meses y hasta años.

Estas instituciones de cabildo y catedral dan origen a un gran volumen de documentos que pueden agruparse en grandes secciones, constituidas por series, las cuales aun respondiendo a un mismo cometido reciben nombres diferentes en uno u otro archivo.

Los documentos fundacionales, los más antiguos, suelen ser bulas, decretos, breves, nombramientos y otros eclesiásticos relativos a la erección de la diócesis. Otros, reales, con privilegios y donaciones concedidos por los soberanos y personajes de la nobleza. Hay también documentos de gobierno como los Estatutos y Constituciones del Cabildo; actas capitulares y documentación legislativa, sobre sínodos y otras asambleas.

En la Secretaría, debido al gran número de funciones a ella asignadas se concentra una gran masa de fondos. Correspondencia con autoridades y personas eclesiásticas y civiles —Papas, obispos, superiores de Órdenes religiosas, congregaciones, Reyes, Jefes de Estado, jerarquías, personajes notables y simples particulares-; con sus libros registros de entrada y salida. Lógicamente la correspondencia que se recibe es original, mientras que la emitida se conserva en forma de copias o de minutas. Después se encuentra la documentación sobre personal: miembros del Cabildo, concesiones de prebendas, de oposición y obtención de las mismas, de órdenes sagradas, expedientes de limpieza de sangre, y otros documentos familiares y genealógicos, nombramientos, autorizaciones, provisiones de autoridades del Cabildo, libros de entrada de prebendados y racioneros, etc., etc. En el caso de que se conserve en el capitular el Archivo episcopal, pueden también encontrarse en Secretaría las actas de visitas pastorales y los boletines de la diócesis.

Los bienes patrimoniales, las rentas y los derechos de la mesa capitular deben ser administrados, conservados y controlados por el Mayordomo y los claveros. Esta función produce una documentación de carácter administrativo y hacendístico que suele ser la de mayor volumen en este tipo de archivos. Su conjunto recibe el nombre de Mayordomía o Mesa Capitular y comprende muchas y variadas series. Referentes a las ocupaciones obligatorias de los canónigos son los Manuales de Misas, de Capellanías, de Aniversarios, Procesiones, Pitancerías. Sobre las propiedades del Cabildo hay libros tan interesantes como los antiguos cartularios, los cabreos, tumbos y becerros, de propiedades y rentas, de apeos y deslindes, de censos y foros, etc. Dentro de la administración de la Mesa Capitular está la Contaduría, que, como indica su nombre, lleva la labor contable, acompañada de gran cantidad de documentos. Con preferencia tratan de las aportaciones de los fieles al cabildo, y de aquellas con las que éste debía contribuir al erario real, al superior eclesiástico. Así encontramos los Libros de Diezmos y Tazmías, de Subsidio y Excusado y de Tercias. Otros son los libros de gastos, de granos, de gallinas, de menudos, etc. Al lado de estos libros, como en todas las Secciones, se conserva en forma de legajos la documentación suelta.

La fábrica de la catedral tenía bienes propios para su conservación Y' para el culto. Su administración genera los documentos que se agrupan bajo la denominación de Fábrica, que, en ciertas catedrales, gozó de personalidad jurídica independiente. Hay libros protocolos, libros mayores y de mayordomía, de heredades, de ingresos y gastos, de receptoría, de conservación y ornamentación del templo y liturgia, de nóminas y salarios, relaciones de objetos e inventarios, etc. Contratos con arquitectos y maestros de obras, para nuevas construcciones y reparaciones en la catedral, con artistas para retablos, esculturas, pinturas y tallas, rejeros, organistas y músicos, orfebres y doradores, etc.

Una fuente de ingresos que llevaba aparejadas obligaciones de culto y litúrgicas eran las obras pías y patronatos, capellanías, aniversarios y dotaciones muy variadas. Los fieles vinculaban a estas fundaciones piadosas bienes, rentas y aun propiedades para su sostenimiento y consecución de los fines que se pretendían. El Cabildo veía aumentar su hacienda que también debía ser administrada. La documentación de las obras pías, a la que puede sumarse la referente a cofradías y hermandades, es muy abundante en todos los archivos eclesiásticos. Cada fundación tenía sus documentos propios no solo de tipo económico, sino también familiar y privada, pues en muchos casos el disfrute del vínculo quedaba reservado a miembros del linaje del fundador. En estos fondos hay testamentos, codicilos, partidas de bautismo, casamiento y defunción, adjudicaciones, juros, foros, censos, títulos de propiedad, arrendamientos y otros semejantes. Igualmente se encuentran contratos con artistas, trazas y planos de capillas y sepulturas, y relaciones e inventarios de alhajas y ornamentos.

 La sección de Justicia, como su nombre indica, engloba documentación de tipo jurídico y procesal, producida en el transcurso de causas, pleitos y procedimientos por conflictos del Cabildo con autoridades eclesiásticas o civiles en la defensa de sus derechos jurisdiccionales y económicos. Unas veces sueltos, y otras encuadernados, encontramos causas y pleitos, autos, alegatos, pruebas e informaciones, representaciones y poderes, sentencias y ejecutorias. Los litigios eclesiásticos más frecuentes eran con el Obispo por jurisdicción, competencias y propiedades, también entre los propios beneficiados; con órdenes religiosas, hospitales, conventos y los derivados de obras pías.

Los canónigos asistían al coro y al oficio divino a determinadas horas, y debían celebrar funciones religiosas y litúrgicas, que iban acompañadas de ceremonias y ritos. Estos quehaceres dieron origen a fondos específicos como los llamados Servicios de Altar y Coro, Diarios de Ceremonias con su reglamentación, Calendarios y Consuetas, que a menudo contenían relaciones de pinturas, imágenes y objetos litúrgicos.

A esta Sección de Liturgia podría agregarse la de Música. En muchas catedrales se conserva un buen fondo musical con partituras de canto llano y polifónico, libros corales y cantorales, que suelen ir ornamentados con bellas miniaturas, y noticias sobre organistas y compositores.

Finalmente, en la sección de Varios se concentran series y documentos sueltos que difícilmente encajarían en las secciones anteriormente mencionadas. Serían los archivos de instituciones eclesiásticas extinguidas, como monasterios, hospitales y cofradías, que por una u otra circunstancia fueron a parar al archivo catedralicio. Este es el lugar también de los fondos de organismos existentes en la catedral, pero que gozan de cierta autonomía, por ejemplo, las Capillas de los Reyes Católicos en Granada y la Mozárabe en Toledo. También en Varios suelen incluirse los documentos de familias y particulares, generalmente de la nobleza, que por una mejor conservación fueron entregados, bien por donación, o en calidad de depósito. Y no es raro encontrar en ciertas catedrales las colecciones de antiguos pergaminos reales y eclesiásticos, de disposiciones reales como los cedularios, y de códices e incunables. Completan estos fondos de Varios las colecciones de planos, trazas, mapas y dibujos, de sumo interés histórico.

ARCHIVOS EPISCOPALES O DIOCESANOS

Son los archivos de la autoridad episcopal y de la Curia diocesana, en los cuales se conserva la documentación referente a las actividades específicas del obispado y del gobierno de la diócesis.

Como ya queda dicho, hasta el Concilio de Trento lo más corriente era que el archivo de la diócesis formara parte del catedralicio donde era titular. Muchos obispos seguían a la Corte y residían cerca de los Reyes, ostentando cargos importantes en el gobierno de la nación; eran consejeros, cancilleres, notarios mayores, y regentes no pocas veces. También llegaron a ocupar cargos de responsabilidad en la Curia pontificia Y', con relativa frecuencia rigieron a la vez más de un obispado, con duplicidad de rentas y beneficios, recayendo el gobierno de la diócesis en el vicario, que sí tenía residencia permanente en la diócesis.

Después del Concilio de Trento los obispos residieron de forma obligatoria en sus sedes respectivas y organizaron la Curia. A su vez, se produjo una legislación encaminada al gobierno y régimen de los archivos.

 

Muchos años después, el Código de Derecho Canónico, promulgado en 1917, ordena que cada diócesis tenga su archivo propio, y conserve sus documentos como testimonio de su misión y actividades, tanto en el aspecto espiritual como material. La diócesis tiene unidad de gobierno, unidad de régimen y unidad de santificación, o de pastoral. Esta triple unidad debe quedar reflejada en su archivo, que se organizará de acuerdo con las directrices adoptadas por el gobierno episcopal. El Obispo está asistido por los presbíteros de la Curia, ejerciendo el gobierno pastoral, el judicial, administrando justicia, y el de control y conservación de los bienes patrimoniales y de la mitra. Personas importantes y con dedicación especial en estos cometidos son el vicario general, el provisor o juez eclesiástico, y el administrador general.

El Archivo está bajo la custodia del Canciller-secretario, que tiene el deber de conservar, ordenar, y describir la documentación. El Código de Derecho Canónico no dice cómo han de hacerse estas tareas. Corresponde a los sínodos diocesanos la función de aconsejar o dictaminar al respecto, cometido que atañe igualmente a comisiones especiales creadas con tal finalidad. Actualmente, existe un Reglamento de los Archivos Eclesiásticos Españoles, redactado no hace muchos años por la Asociación de los Archiveros de la Iglesia en España, aprobado por la autoridad eclesiástica.

La Curia diocesana ha ido adaptándose a las transformaciones sufridas en sus estructuras. Hoy se tiende más a acentuar el oficio pastoral. El Concilio Vaticano II ha dado a la Iglesia actividades nuevas, que se traducen en documentos nuevos, procedentes, en gran parte, de las Comisiones episcopales, fondos que hasta esa fecha eran prácticamente inexistentes. Cada Comisión episcopal tiene documentación propia, cuyo destino final será el Archivo diocesano. Cada Comisión de ámbito nacional tiene como paralela una Delegación diocesana: de pastoral, de educación, de apostolado seglar, etc. A su vez, estas Delegaciones diocesanas sirven de lazo de unión con las parroquias. Estas deben transferir al diocesano los fondos históricos de sus archivos.

Los Archivos episcopales, o diocesanos, son archivos vivos, que reciben documentación a diario, Debido a este aumento constante de volumen, se debe distinguir entre fondo histórico y fondo administrativo, En algunas diócesis son dos Archivos separados, siendo obligación del Archivo administrativo el hacer transferencias periódicas al histórico. Existe un fondo o archivo secreto, cuya llave tiene el Obispo o el Vicario. Este archivo secreto no puede ser utilizado más que por el Ordinario.

Hay que señalar que de forma idéntica a como sucede en los capitulares, tampoco el total de los Archivos diocesanos tiene una clasificación uniforme; aunque ésta, aun con nombre distinto, obedece a funciones idénticas. Teniendo en cuenta los tres grandes, ya señaladas, la masa documental que se acumula en estos Archivos podría agruparse en tres divisiones: Gobierno, Provisorato, y Administración general, a cada una de las cuales irían los documentos producidos y recibidos, como resultado de sus múltiples actividades.

En primer lugar está la documentación propia del Obispo y del ejercicio más directo de su autoridad: hay bulas, breves, privilegios, decretos, nombramientos, episcopologios, etc., y los relativos a las propiedades, derechos, y deberes de la Mitra-sacramental; correspondencia con la Santa Sede, con la Nunciatura Apostólica, con la Conferencia Episcopal, con autoridades civiles, y la particular del prelado; concesiones de Ordenes mayores y menores, asuntos con las Órdenes religiosas, legislación civil y eclesiástica, etc.

La diócesis mantiene, asimismo, correspondencia con entidades civiles y eclesiásticas, tanto con el Vaticano, Nunciatura, otros obispados, parroquias, Órdenes religiosas, cofradías, hermandades y otras instituciones de la Iglesia y del Estado. Estos documentos pertenecen a los fondos de la Vicaría. Junto al Vicario está el Notario eclesiástico que da fe en cuestiones sobre expedientes matrimoniales, dispensas, aprobación de hermandades, cofradías y congregaciones, entre otras.

El gobierno ordinario de la diócesis está reservado para la Cancillería o Secretaría de Cámara. Por ella pasa todo lo referente a personal: cabildo, párrocos, capellanes, y clero secular y regular, en general. Con registros y expedientes sobre Órdenes sagradas, concesiones de beneficios, prebendas y congruas a los canónigos, creación de nuevas parroquias, padrones parroquiales, libros sacramentales, expedientes matrimoniales, visitas pastorales y «al límina», y otros asuntos relacionados con patronatos, capellanías y obras pías, hermandades y cofradías, que proporcionan una variada y rica documentación. A ésta se une otra no menos interesante; sobre movimientos apostólicos, Acción Católica, Consejo Presbiteral, Misiones, Cursillos de Cristiandad, Cáritas y otras fundaciones benéficas y asistenciales, congregaciones y liturgia.

En la Secretaría figuran también los documentos diocesanos de carácter legislativo: los boletines, las «Actas Apostolicae Sedis», los Boletines del Obispado, cartas pastorales del prelado, etc., junto a colecciones de reales órdenes, Boletín Oficial del Estado, el de la Comunidad Autónoma correspondiente, y otro de interés para la diócesis.

El grupo documental titulado Provisorato o Tribunal Eclesiástico está formado por aquellos fondos que produce el ejercicio de la jurisdicción y justicia episcopales. Hay pleitos eclesiásticos, civiles y administrativos y causas criminales. Sobre personal de la Iglesia, como secularizaciones y exclaustraciones, asilo e inmunidad eclesiástica, adjudicaciones de capellanías y beneficios, expedientes matrimoniales de anulación o separación, matrimonios secretos o de conciencia, Y' otros procesos sobre asuntos diversos. Pueden incluirse en Provisorato, aunque a veces aparezcan en otras secciones, los procesos de beatificación y canonización.

Todo cuando se refiere a la administración diocesana, es decir, de los bienes del obispo, de la Mitra y de la diócesis, da origen a unos voluminosos fondos, denominados Administración diocesana, de la que es responsable principal el Mayordomo, o Administrador general. Los tipos documentales, como en todas las secciones, son unas veces en forma de libros, y otras como documentos sueltos, formando legajos. Tratan con preferencia de las rentas, bienes y propiedades de la diócesis, de parroquias, seminarios, colegios, fundaciones piadosas, fábrica de la catedral las cuentas que rinde a la autoridad episcopal construcción y reparación de templos, bienes muebles, salarios del personal, limosnas ordinarias y extraordinarias, limosnas de misas y su reparto, adjudicaciones y subvenciones, etc. Una materia de gran importancia han sido siempre los ingresos del obispado por diezmos, expolios y vacantes, que dan lugar a libros contables muy útiles para el historiador. Los hay de ingresos y gastos, de cargo y data, de diezmos, tazmías y granos, de rentas y tributos, de Clavería, protocolos de la hacienda, de bienes de capellanías y patronatos, de cofradías, oratorios, cementerios, títulos de propiedad e inventarios, entre otros documentos administrativos y contables.

Los Archivos diocesanos conservan, igualmente, los duplicados de las partidas de bautismos, matrimonios y defunciones que tienen lugar en las parroquias. Y esto es así por imperativo del Código de Derecho Canónigo de 1917 que, a su vez, ordenaba el ingreso en el Archivo diocesano de los registros sacramentales y otros documentos históricos parroquiales.

Existen otros fondos sobre limosnas y colectas destinadas a la conservación y defensa de los Santos Lugares de Jerusalén, y otros sobre administración de la Bula de la Santa Cruzada, de organismos pastorales, Acción Católica, Apostolado Familiar, Cursillos de Cristiandad, Catequesis, Misiones, Cáritas, Vicarías de zona, Consejos del Presbiterado, y otros.

Y, a semejanza de los capitulares, los Archivos diocesanos cuentan con los de otras instituciones eclesiásticas en ellos depositados, o a ellos incorporados; de monasterios, parroquias y cofradías extinguidas, principalmente. Junto a ellos, otros familiares o particulares. Estos archivos, que han de conservarse independientes, han de tener sus inventarios propios, separados de los generales del Archivo diocesano.

ARCHIVOS PARROQUIALES

El Código de Derecho Canónico define la Parroquia como «una porción del territorio diocesano con su iglesia especial, pueblo determinado y rector propio, que tiene la cura de almas de aquel pueblo en aquel territorio».

Según otro canon de dicho Código, la parroquia es «un beneficio eclesiástico, que consta de oficio con cura de almas, y derecho de percibir los réditos de la dote aneja al oficio».

A través de ambas definiciones se distinguen los elementos que deben darse en toda parroquia. Son seis:

l . el territorio;

2.                 el pueblo;

3.                 la iglesia;

4.                 el rector o pastor;

5.                 la cura de almas;

6.                 el beneficio o dote.

 

No todos estos elementos son igualmente esenciales. Pero no pueden faltar el párroco, el pueblo y el oficio o cura de almas.

La parroquia es una institución viva, con una actividad completa, capaz de generar documentación. Su archivo, pues, tendrá documentación histórica y administrativa.

Los archivos parroquiales siempre se han venido considerando como los hermanos menores de los catedralicios y de los episcopales o diocesanos. Ciertamente, las parroquias, en general, no han poseído documentación tan antigua ni tan importante como la de aquéllos. Su personalidad es menos acusada, su organización y administración menos sólidas, razones por las cuales sus archivos han sido menos estimados, y, por consiguiente, menos cuidados y menos protegidos. Pero, estos archivos, con una documentación menos rica que la de los capitulares y diocesanos, tiene, sin embargo, una sensibilidad mayor para registrar la vida de la comunidad a la que pertenecen. Precisamente, la parroquia es la célula constitutiva de la organización eclesiástica, y es sobre la parroquia donde la Iglesia fundamenta toda su acción sobrenatural.

Si definimos el Archivo parroquial como «el conjunto de documentos oficiales y privados que pueden interesar tanto a la administración espiritual y temporal, como a la historia de una parroquia>>, tendremos las claves de los tipos y características de los fondos que en estos Archivos se conservan. Generalmente, no poseen gran cantidad de documentos. Estos tampoco datan de tiempos muy antiguos, siendo casi todos posteriores al Concilio de Trento. Con muy pocas excepciones, los Archivos parroquiales comienzan en el siglo XVI.

Su existencia institucionalizada se debe a la legislación del Concilio (1545-1563). En ella se dispone que los párrocos, vicarios, curas y rectores de iglesias deben llevar y conservar cuantos libros y documentos fueren necesarios para la constancia de sus ministerios. Resultado más inmediato fue la obligatoriedad de llevar los registros sacramentales que formarán series uniformes y comunes en todas las parroquias. Primero fueron los de bautismos y matrimonios. Después, en 1614, se ordenó también redactar Y' conservar los de confirmaciones, defunciones y estado de las almas.

 

En España, como en Italia, hay antecedentes de esta normativa eclesiástica. Un Concilio provincial celebrado en Tarragona, en el año 1360, disponía que todas las parroquias llevaran registros sacramentales. En la Corona de Castilla, el Cardenal Cisneros decretó en 1497, desde su sede de Toledo, esta obligatoriedad, y trata de extenderla a toda la Europa occidental. Sin embargo, no será una realidad hasta que se ejecute la legislación de Trento.

Esta concentración de los libros sacramentales formará la base y motivo principal de los archivos de las parroquias. A los registros de bautismos, matrimonio, confirmaciones y defunciones, se agregan otros como los libros «membrete», que realmente eran borradores de estas partidas de bautismo y matrimonio; y están los padrones parroquiales, y los libros de almas, o «Statuto Animarum», de carácter reservado, sobre todo a los feligreses. A estos libros acompaña documentación suelta, o formando expedientes sobre asuntos matrimoniales, de bautismo, y otros personales. Junto a estos fondos, hay libros de fábrica, de protocolos, de visitas, de cofradías y hermandades, de patronatos y capellanías, etc.

Siguiendo lo decretado por el Código de Derecho Canónico, han de conservarse, también, los documentos episcopales, los inventarios de bienes muebles e inmuebles, los documentos justificativos de derechos, los referentes a la dote del beneficio, la escritura de erección de la parroquia, el acta de consagración de ésta y otros de carácter fundacional, el libro de estipendios de misas, el de fundaciones, el registro de visitas pastorales, inventarios de tipo vario, el índice de libros y documentos, entre otros de asuntos diversos y que son la memoria de la actividad parroquial. Hay documentación personal, de sacerdotes y coadjutores residentes en la parroquia, límites y mapa de ésta, documentos constitucionales y relación de sucesos acaecidos, o crónica parroquial, Bulas y decretos de fundación, Inventarios del patrimonio artístico y documental, y de objetos litúrgicos.

Un lugar importante en el archivo parroquial lo ocupan los documentos de gobierno y acción pastoral. Correspondencia con el Obispo, edictos y cartas pastorales, disposiciones generales del prelado, y particulares para la parroquia. Correspondencia con autoridades civiles, particulares y eclesiásticas.

La documentación administrativa suele presentar en estos Archivos un volumen considerable. Hay tumbos, becerros, cabreos y títulos de propiedad; administración del beneficio y contabilidad de sus rentas. Libros de fábrica, de diezmos y tazmías, de gastos e ingresos, de colectas y limosnas, de censos y foros, de testamentos, donaciones, fundaciones y obras pías; de gastos de obras y conservación.

Los fondos de hermandades y cofradías revisten una particular importancia. Exponen cuántas y cuáles existen en la Parroquia, su denominación, estatutos o reglas, u ordenanzas, por las que se rigen, fiestas que se celebran y cómo se hacen éstas, costumbres de la cofradía, instituciones, desarrollo y estado económico; fines específicos de las mismas, cumplimiento, número de los miembros, interés de los fieles por ellas, etc. Es, a todas luces, una documentación del mayor interés para la historia social y de la religiosidad popular.

También se encuentran documentos sobre comunidades religiosas y conventos, santuarios, ermitas y cementerios. Movimientos apostólicos parroquiales, Acción Católica, Catequesis, Culto, fiestas y costumbres, Cursillos de cristiandad, Cáritas, celebraciones, Y' actividades parroquiales de fundación más reciente. «Acta Apostólica Sedis», Boletín del Obispado y otros documentos de carácter legislativo.

ARCHIVO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL

Sus Estatutos se publican en 1972. Es consecuencia de las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II en e] régimen, organización y administración de la vida eclesiástica, que han sido muy importantes y decisivas. Tienen su reflejo en la nueva documentación últimamente producida, la de la Conferencia Episcopal, propiamente dicha, y la de sus Comisiones Episcopales, de gran importancia para la historia de la Iglesia contemporánea, puesto que los asuntos tratados son ordinariamente de ámbito nacional.

Desde el año 1982 funciona su Archivo, con fondos de cariz semejante en los Archivos diocesanos. La documentación, que sigue un orden por materias, y dentro de éstas el cronológico, puede clasificarse por dichos asuntos.

Habrá gran cantidad de actas y documentos de la Asamblea plenaria, cuyas copias se envían a los Obispos. Asimismo, de la Presidencia, ComiSión permanente y Comité ejecutivo. Las Comisiones episcopales son organismos dependientes de la Conferencia Episcopal. Las hay de Apostolado seglar, Clero, Doctrina de la Fe, Enseñanza y Catequesis, Comunidad social, Migración, Misiones, Pastoral, Relaciones interconfesionales, Comisión Mixta, Liturgia, Patrimonio Cultural, Seminarios, Universidades, y otras de reciente creación.

Estas Comisiones están conectadas y mantienen relación directa y constante con las Delegaciones diocesanas respectivas, que, a su vez, deben comunicarse con las Parroquias. La documentación que resulte de estas relaciones deberá archivarse en su lugar correspondiente, es decir, en los archivos diocesanos y en los parroquiales.

El Secretariado general de Episcopado reúne un considerable volumen de fondos debido a su característica burocrática global, con todo tipo de correspondencia con las autoridades civiles y eclesiásticas.

Papel muy relevante lo ocupan las Juntas Asesoras, con informes, y dictámenes. Hay también organismos mixtos, como el de Iglesia y Estado, a varios niveles, cuya actuación da como resultado unos fondos documentales muy dignos de tenerse en cuenta.

Y, como en todos los archivos, hay una Sección de Varios, donde tienen acogida aquellos documentos que, aun no pudiendo integrarse en otras bien definidas, no por eso carecen de utilidad para la investigación histórica.

ARCHIVOS DE LA NUNCIATURA APOSTÓLICA Y DE LA ROTA

La institución de la Nunciatura, como embajada permanente de la Santa Sede en los países con mayoría católica, recibió su forma definitiva, en cuanto a competencias y organización interna, durante el pontificado de Gregorio XIII (1572-1585), aunque ya se venía configurando desde finales del siglo XV En España puede decirse que se crea como tal con Carlos I, a principios del XVI.

La historia de la Nunciatura de España sigue las alternativas de las relaciones entre España y la Santa Sede; tuvo momentos de crisis y rupturas de relaciones diplomáticas. El siglo XVIII acusó el regalismo borbónico; y las guerras y revoluciones de los siglos XIX y XX motivaron clausuras de la Nunciatura, y ausencias del Nuncio, bien por expulsión, o por iniciativa del Vaticano.

Aunque sus fondos documentales, salvo los más recientes, se encuentran en Roma, se considera un archivo español, puesto que los asuntos a que se refieren son españoles, y forman parte de la Iglesia de España.

Su correspondencia con la Santa Sede es de la máxima importancia como fuente tanto para la historia de las relaciones diplomáticas, como para la misma historia de la Iglesia. El fondo Nunciatura de la Secretaría de Estado contiene los despachos originales de los Nuncios y documentos anejos y cl Registro de los despachos de ]a Secretaría al Nuncio.

La Sección Nunziatura di Spagna comprende 490 volúmenes y legajos, con documentación de los años 1524 a 1818; los documentos posteriores se encuentran en el fondo moderno de Segretaría di Stato.

En 1928 se trasladó al Archivo Vaticano el archivo de la Nunciatura de Madrid, con 307 volúmenes y legajos, que contienen originales de la Secretaría de Estado al-Nuncio; de éste -a dicha Secretaría. De estos fondos hay inventarios e índices en el Vaticano.

Documentación sobre España se encuentra también en otras secciones como Nunziature Diverse y Borghese en el mismo Archivo Vaticano, y el Barberini de la Biblioteca Vaticana; también en otros archivos Y' bibliotecas romanos e italianos. De estos fondos hay' una verdadera Guía, obra de Ricardo de Hinojosa, que abarca hasta el año 1600. En el archivo de la Congregazione per gli Affari ecclesiastici straordinarii hay también documentos referentes a España, pero solo pueden consultarse con permiso expreso del Papa. Para los posteriores a 1878, el Archivo Vaticano conserva aún su carácter secreto.

El Instituto Español de Historia Eclesiástica en Roma, desde 1963 ha iniciado la publicación de una serie denominada Nunciatura, dentro de la colección Monumenta Hispaniae Vaticana.

El Supremo Tribunal de la Rota es un órgano colegiado, en el que por privilegio apostólico se ventilan las apelaciones en segunda y tercera instancias contra las sentencias de los jueces o tribunales eclesiásticos españoles. Iniciado el Tribunal en 1529, se constituye hacia 1535, pero se crea realmente por Clemente XIV en el año 1771.

En 1932 la República secularizó el matrimonio y negó toda eficacia a las sentencias de los Tribunales eclesiásticos. Pío XI suspendió el Tribunal por estas y otras circunstancias políticas, siendo Nuncio el Cardenal Tedeschini. Se instauró de nuevo en 1947, por el motu proprio «Apostolico Hispaniarum Nuntio» del Papa Pío XII.

 

El actual Tribunal es un tribunal nuevo, pero no esencialmente diverso del anterior, aunque ya reorganizado según el Código de Derecho Canónico. Es un Tribunal ordinario y colegiado, donde se terminan las causas, sin necesidad de llevarlas a Roma. Los jueces actúan con potestad ordinaria, no subdelegada del Nuncio. Es un Tribunal eclesiástico, aunque juzgue en causas de fuero mixto, y sus jueces son solo jueces eclesiásticos, aunque tengan el carácter, derechos, exenciones y prerrogativas que la Ley del Poder Judicial concede a los magistrados de los tribunales civiles; aunque el mismo Estado pague sus honorarios, y la Rota haya sido incorporada ai ordenamiento jurídico español.

Está formado por siete Auditores o jueces, presididos por el Decano, y se dividen en dos clases de turnos, uno para la designación de las causas a medida que van llegando, y otro para conocer de la apelación contra la sentencia total. Para ayudar al Nuncio hay cargos tradicionales: Auditor, Asesor y Abreviador. Además, están el Promotor Fiscal, Defensor del Vínculo, y Notarios, Secretarios y personal subalterno.

Su archivo, compuesto casi todo él de documentación judicial, que se remonta a la fecha de su fundación, sufrió muchas pérdidas durante la Guerra Civil. Se agrupa por Archidiócesis, y su consulta debe ser autorizada expresamente.

ARCHIVOS DE LAS ÓRDENES RELIGIOSAS

Clero regular es el que vive en comunidad, sujeto a una regla, y hace los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Generalmente, no suele depender del Obispo.

 

Las Ordenes e Institutos religiosos pueden dividirse en tres grupos: a) Órdenes religiosas propiamente dichas de hombres y mujeres, con votos solemnes o perpetuos en todos los profesos, o por lo menos en su mayor parte, y se denominan regulares: monjes, frailes, etc.; b) Congregaciones religiosas con votos simples, no irrevocables: redentoristas, pasionistas, etc.; c) Institutos religiosos con votos temporales; y d) Institutos seculares, de más reciente aparición en la Iglesia. El estado religioso es perfecto en los dos primeros y va disminuyendo en el resto. Por su género de vida se clasifican en:

a)               Contemplativas, con preferencia se dedican a la oración y contemplación de las cosas divinas: monjes y monjas de clausura;

b)              Activas, que, sobre todo se dedican a las obras de misericordia, en especial las corporales: los hospitalarios, los paules, etc.;

c)               Mixtas: participan de ambos caracteres como los mendicantes, jesuitas, escolapios, etc.

 

Y por el clericato se distinguen en:

a)          Clericales, aquellas que desde su creación se ordenaron a los ministerios sacerdotales: jesuitas, teatinos y canónigos y clérigos regulares;

b)          Monacales, en sentido lato, en las cuales no se exigía la ordenación sacerdotal.

Las observancias que han predominado en las Órdenes religiosas han sido las reglas de San Benito, San Agustín y San Francisco, a las que siguieron otras diferentes como las de los jesuitas, salesianos, etc.

 

En España las Órdenes religiosas, como en el resto del mundo cristiano, nacen de acuerdo con las circunstancias sociales que las rodean. El monacato aparece en los primeros siglos medievales, bajo reglas muy concretas: San Fructuoso, en el noroeste peninsular, pronto sustituidas por la más importante de San Benito, con sus posteriores reformas de San Bernardo y la Trapa; y las de San Agustín, San Basilio, San Isidoro y San Jerónimo. Acogidos a estas reglas son los Benedictinos, cistercienses, premonstratenses, cartujos, jerónimos, basilios, brígidas, canónigos regulares de San Agustín, y las Órdenes Militares. Las Órdenes monásticas, aparte de su proyección espiritual y litúrgica, tuvieron un papel de especial relevancia en la repoblación del territorio cristiano, durante la Reconquista. Fueron también depositarios, conservadores y difusores de la cultura medieval. Sus monasterios estaban apartados de la población, y radicaban en lugares aislados.

Los siglos XII y XIII aportaban nuevos tiempos, y otras fundaciones. El nacimiento de las ciudades, y la aparición de herejías en el seno de la Iglesia, producen corrientes importantes que demandan ciertas rectificaciones y reformas, que inciden en las Órdenes religiosas existentes y propician el nacimiento de otras nuevas. Nos encontramos, pues, con las Ordenes mendicantes, que ya se sitúan cerca, o dentro, de los núcleos urbanos para ejercer una labor más próxima de apostolado y ejemplaridad cristiana. Aquí estarán los franciscanos, los dominicos, los carmelitas y los agustinos. Les seguirán, más tarde, los trinitarios y los mercedarios, Nacen con espíritu de pobreza que, más tarde, habrá de rectificarse, por imposición pontificia.

Las Ordenes mendicantes tienen una -orden Tercera —la Primera es la masculina, y la Segunda es la femenina— que representa la participación de los seglares en los fines propios de la Orden.

El luteranismo, la Reforma y la Contrarreforma propician la aparición de Órdenes nuevas, dedicadas con preferencia a la defensa de la Iglesia, y la reforma de las ya existentes. Los Jesuitas nacen con este propósito. Es una milicia al servicio directo de la Iglesia —su superior lleva el nombre de General— pero también entre sus fines primordiales están las misiones y la educación de la juventud. Esta labor de enseñanza la asumirán los Escolapios, Ursulinas, Hermanos de las Escuelas Cristianas, Compañía de María y otras, lo mismo que los Hermanos de San Juan de Dios, y los Camilos, entre otros, se dedicarán a la asistencia de los pobres enfermos y los moribundos.

Posteriormente, y hasta nuestros días, nacen otras órdenes y congregaciones, como ramas nuevas de los antiguos troncos y reglas, dedicadas principalmente a la enseñanza, misiones, asistencia y caridad. Siempre adaptándose a lo que los nuevos tiempos demandan de la Iglesia. Por supuesto, que las Ordenes antiguas, aun conservando sus fines espirituales de origen, han asumido nuevas directrices, adecuándose a los cambios producidos en la sociedad.

 Es el momento de la aparición, en e) siglo XX, de los institutos seculares, las Teresianas del Padre Poveda, y el Opus Dei, por ejemplo.

 

A la estructura diocesana de la Iglesia secular le corresponde, en la Iglesia regular, la Provincia eclesiástica. Es de mayor extensión geográfica que la diócesis; por lo tanto, su carácter es supradiocesano. Como en la diócesis, también hay un poder único al frente de la provincia religiosa. La provincia, o distrito, comprende como la diócesis a todos aquellos sujetos que dependen de una misma autoridad, que en la Iglesia regular suele llamarse Provincial o Visitador. Se pertenece a una provincia concreta, que es donde se inicia la vida religiosa, pero hay trasvases entre unas y otras provincias; el voto de obediencia permite una mayor flexibilidad a la estructura, que se acentúa en el personal misionero. Las Provincias religiosas han variado en el tiempo. Ciertas Ordenes reformadas, antes y después del Concilio de Trento, se han escindido: Congregaciones de San Benito de Valladolid, del Císter, Carmelitas Calzados y Descalzos, Franciscanos y Franciscanas con diferentes observancias, Capuchinos, Trinitarios y Mercedarios, entre los más importantes.

Al lado de la Provincia eclesiástica, hay circunscripciones menores como la Custodia, en la Orden Franciscana, que engloba varias casas religiosas.

Al frente está el Abad en las Órdenes Monásticas, y el Prior. Este lo ostentan también los cartujos, y la mayoría de las Órdenes religiosas.

Otras tienen como autoridad suprema al General como los jesuitas y Trinitarios. Las Ordenes Militares están sujetas al mando del Gran Maestre.

El Superior, como Visitador, debe inspeccionar las casas que dependen de él, de modo ordinario y periódico. Hay, entre el personal, consultores, ecónomos o procuradores para administrar los bienes. Hay también un Procurador general para tratar con la Santa Sede de asuntos y negocios de la propia religión.

Las Órdenes Militares tenían Maestre, o Magíster. El Gran Maestre es el Superior de toda la orden. Hay Comendadores a la cabeza de cada encomienda, con una autoridad similar a la de los Provinciales de todas las Órdenes religiosas, como son los fratres y los frailes, monjes y resto de personal que las forman.

La vida de una comunidad religiosa puede ser considerada bajo dos aspectos diferentes: el espiritual y el temporal. Su desarrollo en estos dos órdenes produce documentación referente a una y otra consideración, Como cualquier otra institución, para desarrollar su función específica, ha de sustentarse en un apoyo económico; en la formación y administración de los bienes indispensables que aseguren la existencia de la comunidad y de sus miembros para su concreto cometido en la comunidad. En el plano espiritual la orden religiosa adquiere la razón de su existencia, su papel que le ha asignado la suprema autoridad eclesiástica. Ambos aspectos están interrelacionados y sus múltiples actividades quedan testimoniadas en sus archivos.

En primer lugar, están los documentos fundacionales y de gobierno: fundación del monasterio o convento, con bulas y privilegios; reglas, estatutos, constituciones y ordenanzas; reformas de la Orden, capítulos generales, provinciales y conventuales, definitorios, visitas; concesiones de indulgencias y gracias espirituales; correspondencia con autoridades religiosas y laicas, asuntos de prioratos, ermitas y curatos, colegios, hospitales, y otras instituciones; demarcaciones de provincias, etc.

Volumen muy importante ocupa la documentación referente a personal: elecciones y nombramientos de abades, superiores y ministros, priores, vicarios, dignidades y otros oficios, al lado de abadologios, necrologios y obituarios. Libros de patentes en la Orden franciscana, con nombramientos, autorizaciones y delegaciones. Documentos particulares referentes a los miembros de la comunidad, como tomas de hábito y profesiones, que van acompañados en muchos casos con documentos familiares y genealógicos, y con expedientes de limpieza de sangre. Sobre personal auxiliar laico, legos, donados y conversos. Personal beneficial, párrocos, capellanes, confesores, etc.

A la función espiritual corresponden los documentos que acreditan indulgencias y gracias espirituales en general; administración de sacramentos, con sus registros si tienen parroquia, ceremonial y liturgia; misiones, enseñanza y redención de cautivos; hermandades, cofradías y beneficencia, y de las fundaciones piadosas, memorias, capellanías, aniversarios y sepulturas, de dotación de huérfanas, de educación, caridad y música. A estos patronatos suelen ir agregados documentos personales, como testamentos, partijas, inventarios, ejecutorias de nobleza e hidalguía, y otros de vínculos y mayorazgos.

Como ya se ha apuntado la función administrativa y hacendística produce una gran masa documental. Al lado de los antiguos cartularios, tumbos y becerros, se archivan otros libros administrativos de muy variada tipología. Son los libros protocolo, de apeos, censos y foros, de diezmos y tazmías, de granos, de ingresos y gastos, inventarios diversos, etc. Acompañados de documentación suelta sobre propiedades, rentas y hacienda, compraventas, arrendamientos y permutas, donaciones, juros, escrituras de foros y censos, diezmos y tercias. Sobre derechos e impuestos, con los más antiguos, como infurciones, martiniegas, yantares y pechas en general, al fado de otros que han tenido una mayor vigencia como los diezmos. Otros tratan de ingresos por herencias y dotes de profesos, patronatos y obras pías y cuentas y administración en general.

La documentación judicial y jurisdiccional es sumamente abundante. En primer lugar, están las cartas pueblas y fueros otorgados por la gran abadía, y otros que se refieren al señorío jurisdiccional monástico, como los pleitos por vasallaje. Muchos son los eclesiásticos y civiles, por diezmos, juros y censos; por vínculos y herencias, sin que falten las querellas y causas criminales. Con documentos específicos como las reales provisiones, sentencias y ejecutorias. Los litigios sobre fundaciones piadosas son especialmente relevantes en este apartado documental.

La sección o bloque de Varios reúne, como ya es sabido, fondos heterogéneos. Muchos de ellos tratan de las obras en el convento, capillas y otras dependencias, con trazas y planos, y contratos con arquitectos, canteros, entalladores, pintores y otros artistas, que muchas veces llevan sus libros de gastos de la obra. Hay inventarios de reliquias, ropas y objetos del culto, así como del archivo y biblioteca, con relaciones de valiosos códices. Con relativa frecuencia se encuentran fondos musi cales, con partituras, descripciones de órganos, y contratos con músicos. También es corriente que se conserven en Varios archivos y documentos familiares y personales en depósito, o por donación de sus poseedores.

Algo con lo que nos encontramos no solo en éstos, sino también en la mayoría de los archivos eclesiásticos son los documentos producidos por la Desamortización en sus diferentes épocas. Suele haber relaciones de religiosos exclaustrados y numerosas informaciones, abundando, sobre todo, los inventarios de objetos, bibliotecas, archivos y pinturas.

Por efecto de las desamortizaciones que el Estado ejecutó durante el siglo XIX sobre las instituciones de la Iglesia, muchos archivos y algunas bibliotecas civiles se vieron beneficiados recibiendo fondos eclesiásticos, mayormente de las Órdenes religiosas, aunque también de catedrales, parroquias, hospitales y otros organismos de la Iglesia secular. Sobre la base de la documentación monástica se creó por R. D. de 28 de marzo de 1866 el Archivo Histórico Nacional, depositario del mayor contingente de fondos eclesiástico de toda España. Su Sección de Clero procede prácticamente de la Desamortización, y reúne más de 30.000 unidades de conservación, donde destaca por su importancia el conjunto de pergaminos medievales. De semejante origen son la mayor parte de los libros de la Sección de Códices, y los sellos y documentos de la de Sigilografía. Muy importantes son también las Secciones de Órdenes Militares y Jesuitas. El Archivo General de la Corona de Aragón cuenta, asimismo con una Sección de Clero Secular y Regular, o de Órdenes Religiosas y Militares, formada con fondos de estas instituciones: de monasterios  suprimidos y alguna iglesia, conventos, y de las Órdenes militares con implantación en el antiguo territorio de la Corona de Aragón. Igualmente conservan documentación de organismos que se vieron afectados por las desamortizaciones eclesiásticas el Archivo General de Navarra, los de los Reinos de Mallorca y de Valencia, y algunos Históricos provinciales, entre otros.

OTRAS FUENTES DOCUMENTALES PARA LA HISTORIA DE LA IGLESIA

En los principales Archivos del Estado existen fondos, que, procedentes de instituciones civiles, son de gran interés para la Historia de la Iglesia española. Por orden de importancia, tenemos:

Archivo Histórico Nacional

En las siguientes Secciones:

a)                Estado, con los documentos del Consejo de Estado; negociaciones con el Vaticano, Agencia de preces en Roma, embajadas, nombramientos de obispos, tratados y negociaciones;

b)               Universidades y colegios, sobre las Universidades de Alcalá de Henares, Sigüenza y Salamanca;

c)                Inquisición, que conserva fondos del Consejo Supremo del Santo Oficio y de casi todos los Tribunales de distrito;

d)               Consejos Suprimidos, con numerosas series interesantes, tales como Consejo y Cámara de Castilla, Consejos de Aragón, de Hacienda, de Indias, y de Cruzada; Patronato de Castilla, Gracia y Justicia, Registro General del Sello o Sello de Castilla, etc.,

e)                Diversos, tiene documentos de la Hermandades Viejas de Toledo y Ciudad Real;

f)                 Fondos Contemporáneos, que cuenta con los muy voluminosos de la Desamortización.

Archivo General de Simancas

a)                Patronato Real, con capitulaciones con Pontífices, Cruzada y Subsidio, Junta Grande de Reformación, Concilios y disciplina eclesiástica, reformas monásticas, Inquisición, jubileos y gracias, capillas reales, San Lorenzo de El Escorial, etc.;

b)                Patronato Eclesiástico, que contiene bulas, memoriales, expedientes, visitas a monasterios, colegiatas y capillas reales, pleitos y procesos;

c)                Secretaría de Estado, donde es importante la documentación de Negociaciones con Roma;

d)                Gracia y Justicia, y sus series de Negocios eclesiásticos, Inquisición, Cruzada, Nunciatura y Rota romana, Consejo de las Ordenes,

Clero regular;

e)                Consejo Real de Castilla;

f)                 Registro General del Sello;

g)                Hacienda, bloque documental que reúne varias Secciones, muchas de las cuales ofrecen particular interés.

Archivo General de Indias

Para la Historia de la acción de la Iglesia en América y Extremo Oriente están las siguientes Secciones:

a)     Patronato, con erección de iglesias, entre otros asuntos;

b)    Contratación;

c)     Gracia y Justicia;

d)    Gobierno;

e)     Consejo de Indias;

f)      Audiencias;

g)    Ministerio de Ultramar.

Archivo de la Corona de Aragón

a)     Cancillería real, que conserva muchas bulas, breves y otros documentos eclesiásticos;

b)    Consejo de Aragón;

c)     Registros, donde los hay de «Suplicationum ad Papam».

Archivo General de Navarra

Son interesantes algunas series de

a)     Archivo de la Cámara de Comptos;

b)     Archivo del Reino;

c)     Real Consejo de Navarra;

d)     Cortes y Diputación;

e)     Papeles secretos; y

f)      Varios.

g)     Son dignas de tenerse en cuenta algunas series documentales de los

h)     Archivos de las Reales Chancillerías de Granada y de Valladolid; de los Reinos de Galicia, Mallorca y Valencia, Archivo del Real Patrimonio y del Palacio Real, y muchos Archivos Históricos Provinciales, de las Delegaciones de Hacienda, y de las Diputaciones Provinciales.

i)      LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA

j)      EN LOS ARCHIVOS ECLESIÁSTICOS

k)     La antigüedad y la continuidad de sus instituciones, y el papel relevante que en la vida del país desempeñó la Iglesia, conceden a los documentos de sus archivos un valor sin igual para el trabajo del historiador. Lo mismo que quien pretenda conocer los acontecimientos de la Iglesia en el pasado no puede prescindir de los archivos civiles, el que quiera tener un conocimiento lo más exacto posible del devenir de la necesariamente ha de acudir a la consulta de los archivos de la Iglesia. Puede decirse que todos los temas que pretenda abordar el investigador, tendrá en ellos sus fuentes documentales. Tanto los referentes a los aspectos espirituales, como a los económicos, jurídicos, sociológicos y culturales.

 

A continuación, se relacionan numerosos asuntos —no de manera exhaustiva, por supuesto—, que son exponente de las muchas posibilidades que ofrecen estos archivos.

 Historia de la Iglesia; instituciones; creación y demarcación de diócesis; geografía eclesiástica. Jerarquía y personal eclesiástico. Sociología religiosa. Personajes ilustres. Historia del monacato y de las Órdenes religiosas. Señoríos y dominios monásticos. Reformas eclesiásticas. Cultura, educación y beneficencia. Espiritualidad. Clases sociales. Demografía y población. Religiosidad popular, fiestas y celebraciones. Misiones. Redención de cautivos. Asociaciones de caridad y culto. Universidades y colegios. Biografia, genealogía y heráldica. Nobleza; limpieza de sangre.

Artesanía e industria. Alimentación. La vivienda, muebles y enseres; ropas y atuendos.

 Historia del Derecho canónico y civil, público y privado. El Notariado. Instituciones y procedimientos. Tipos de pruebas. Documentación y personal judicial. Diferentes clases de contratos, Sentencias y ejecutorias. Testamentos y documentos familiares.

 Historia del Arte; arquitectura, escultura, pintura. Rejería, orfebrería, artes suntuarias. Urbanismo y topografia. Toponimia, onomástica, filología. Paleografia, diplomática, sigilografia. Miniaturas. Bibliotecas eclesiásticas, códices e incunable. Liturgia y música sacra.

INSTRUMENTOS DE INFORMACIÓN

Archivo de la Corona de Aragón

UDINA MARTORELL, F.: Guía histórica y descriptiva del Archivo de la Corona de Aragón. Ministerio de Cultura, Madrid, 1986.

Archivo General de Indias

PEÑA Y CÁMARA, J. DE LA : El Archivo General de Indias. Guía del visitante. Valencia, 1958.

Archivo General de Simancas

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ANALECTA SACRA TARRACONENSIA, Biblioteca Balmes, Barcelona,

ANUARIO DE HISTORIA DEL DERECHO, Madrid.

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HISPANIA SACRA. C.S.I.C. Instituto Enrique Flórez, Madrid.

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REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. Madrid,

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