POEMA DE LA REINA LEODEGUNDIA
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Es un hecho poco conocido pero en la humilde corte
del naciente reino de Pamplona, a mediados del siglo IX, se compuso el epitálamo o poema matrimonial más antiguo
de Europa con notación musical que ha llegado hasta nuestros días. Esta
dedicado a la reina Leodegundía, quien contrajo (o iba a contraer) nupcias en la
ciudad de palmplona bien con un príncipe o con el propio rey García Íñiguez,
que sobre el marido existen numerosas hipótesis.
El
poema se ha conservado en el Códice de Roda (Madrid,
Biblioteca de la Real Academia de Historia, códice 78) en el folio 232.
Antes de presentar su texto completo en latín y su traducción al
castellano, sirva esta breve síntesis del mismo elaborado por Gonzalez Olle (2)
“Se inicia el
poema con una invitación a cantar las alabanzas laudes dulces fluant de Leodegundia, motivo que se repite en otros
pasajes dulci uoce
conlaudate.- Laudent Leodegundiam . Luego ensalza a su linaje ex genere claro, su valores
morales intelectuales Ornata Moribus, eloquiis clara / erudita litteris sacrisque misteriis, su belleza facies eius rutilat decore, sus dotes domésticas moderata regula imperat familiis, /
ornat domum adc disponit mirabile ordine. Tras implorar la ayuda divina lumen uerum Dei te ubique tegat, siguen diversas recomendaciones espirituales inquirantur more piu cuncti Semper pauperes-. Idonea Semper sis ad
obseruandam / legem Dei melleam.- Limen domus Dei mansueta mente / alacrique
animo frecuentare priisime: / Lacrimando et orando deprecare Dominum. Acaba el poema hacienda votos por una larga vida
terrenal y luego eternal post longa tempora / regnum Xristi consequeris.”
Total del poema a la reina Leodegundia
VERSI DOMNA LEODEGUNDIA REGINA (3)
|
Laudes dulces fluant tibiali modo magnam Leodegundiam Ordonii filiam exultantes conlaudemus manduque adpiaudamus.
Ex genere claro
semine regali talis decet utique nasci proles optima quae paternum genus ornat maternunque sublimat.
Ornata moribus,
eloquiis clara crudita litteris
sacrisque misteriis conlaudetur
cantu suaui imniferis uocibus.
Dum faties eius rutilat decore moderata regula
imperat familiis, ornat domum ac disponit
mirabile ordine.
Exultet persona
cuit extat nexu coniugali
tradita casta Leodegundia, placens Deo et amicis absque ulla macula.
Gaudete, gaudete, simul personate cuncti eius tamuli, matronae substantiam dulci uoce conlaudate proferentes canticum.
Vt uigeat longo feliciter
aeuo, filiorum filios…uideat incolumes, gaudeatque cum amicis,
exorate dominum.
Nerui repercussi… manu citharistae tetradordon tiniat, … armoniam concitet, ut resonem laudes dulces, domne
leodegundia.
Dum lira reclangit, tibiat resonat, Pampilonae ciuibus, melos dantes suauiter, recitantes in concentu, laudent Leodegundiam.
Innouetur Semper, memoria eius, quae proximos diligit, fideli propositu, suos optants ac externos, ut pariter duligat.
Audiant propinqui, cari et amici; gratulantes digniter, prorumpant in iubilum: patris decus et doctrinam, proles electa tenet.
Pulcerrima nimis, audi modulamen, tibiale dulciter, quod electo canimus: deprecantes deprecamur ut fámulos audias.
Vt ualeas felix
et seruias Deo gubernesque pauperes, protegasque orfanos; mundi quoque gratulentur te habentes dominam.
Lumen uerum Dei
te ubique tegat: te tenebrae fugiant semperque resplendeas: obseruando legem sanctam summo
Deo placeas.
Concentu parili resonate
cuncti, cantu dulce tibia personet ut
condecet: audient et gratulentur qui te semper diligent.
Regula canora resonat in aula musicalis carminis, et regalis poculus praeparatur ut regina potum
suauem glutiat.
Ad exhilarandam faciem decoram praeparentur famuli, infundentes poculo ambroseum sucum braci ut
laetetur affatim.
Optentur amici,
ac sodales obtimi, conuiuaeque regii
resedeant pariter, onerentur mensae omnes ex opimis ferculis.
Regalis dum cibus
rite praeparatur signo Xristiomnia
consecrata fercula; inquirantur more pio cuncti semper pauperes.
Dum pauper refectus cibis praeparatis deprecatur
dominum pro salute principum, tunc redemptor aure pia inuocantes adiuuat.
Occurrant cantores suaues melos dantes; in
conspectu ómnium rite
consedentium conlaudetur nomen Dei, cuius iussu uiuimus.
Nullius scurronis
hic resonem uerba, absit omne barbarum garritule sacndalum, sed edentes ac potantes laudemus
altissimum.
Incipiat cantor percutiems
liram aut uerberans cimbalom in concentu cunctorum conlaudarem regem Deum rectoremque omniun.
Illius nunc promat laudes Carmen nostrum. cuius nutu omnibus datum extat uinculum caritatis coniugalis clarae Leodegundiae.
Feliciter uiuas
et Xristo placeas. placatum possideas regnum tibit traditum: nullus hostis ac aduersus contra te uictoriet.
Idonea semper sis ad
obseruandam Legem Dei melleam quae humiles
indicet, Mansuetos ac modestos sd regnum perpetuum
Limen domus Dei
mansueta mente alacrique animo
frecuentare piissime: lacrimando et orando deprecare Dominum.
Ibi dulces laudes
ac praecepta uitae aure mentis audies quar redentor condidit obseruarique praecepit his quj eum diligunt.
Aue, semper uale
in domino Deo. domna Leodegundia, et post longa tempora regnum Xristi consequeris cum electis omnibus |
Brote copioso
raudal de duldes loas, tan dulce como los
arpegios de la flauta, y aplaudamos celebrando
jubilosos a la excelsa hija de Ordoño: Leodegundia.
Flor
preciadísima de famosa estirpe regia, ornamento de la
alcurnia de su padre, gloria
encumbrada de la de su madre.
Con hímnicas
canciones de alegres melodía alabemos su virtudes esplendentes, su afamada facundia, su peregrino
saber en humanas letras y sagradas disciplinas.
Siempre rutila
su rostro la belleza y en si gesto de
señora la modestia y la gracia en todo cuanto
toca con su mano ordenadora.
¡Feliz aquél
que, a fuer de esposo, es dueño ya de la casta
Leodegundia, de Dios bendita y de los hombres
santamente amada!
¡Gozaos sus
bienhadados familiares! ¡Gozaos otra vez y otra! Y
entonad un cántico de blando ritmo a vuestra
nobilísima matrona.
Un canto que,
escalando como una oración las celestes cumbres
alcance para ella el don de perdurable
dicha, el premio de robustos y fecundos hijos y
el consuelo de constantes amistades.
Tomen sus
plectros ños diestros citaristas y pueblen los
aires con gratas armonias tetracordes en honor de
Leodegundia.
¡Pamploneses,
load a Leodegundia; loadla unidos en concertado
coro al compas de las melosas tibias y las liras resonantes! Loadla sin
cesar. Si ciarzón hidalgo os ama cual sí fuearis de
antiguo cosa suya.
¡Deudos, amigos
predilectos! Vostros los que sabéis como en
la hija muy amada reviven la sabiduría y majestad paternas, congratuladla
también y aclamadla.
¡Oh, tú, hermosa
soberana! escucha la dulce
melodía que al son de apacibles caramillos
cantan tus servidores.
Cantan que seas
dichosa, de Dios sierva buena, de huérfanos y
pobres soberana próvida, de todos tus
súbditos reverenciada y obedecida.
Y que el cielo,
con su luz resplandeciente, Te dirija y huya
de ti la sombra del pecado, siempre observante de la santa ley, siempre grata Al Altísimo.
Canción digna de
ti. ¡Ea! Repetidla todos. No haya uno solo
que se retraiga en este Magnífico
concierto de sonoras voces. Se alegrarán los
que te aman.
¡Y cómo resuena
el eco de la deliciosa sinfonía en las estancias de la mansión real!
Es la hora del
festín, Ya los coperos preparan en vaso afortunado el suave néctar que ha de
escanciar la reina, y en conveniente pátera la dulcísima ambrosía que
regocijará su rostro bello.
Ya los íntimos y
optimantes ocupan sus puestos al lado de los reyes, en torno de la mesa repleta de manjares
exquisitos.
Ya comienza el
banquete. La Cruz de Cristo bendice las
regias viandas, destinadas también por ley piadosa a los mendigos.
La oración de
los humildes en favor de los reyes generosos es recibida siempre en las
alturas.
Acudan ahora los
cantores a presencia de los dignos comensales y al Dios por quien vivimos
consagren las primicias de sus más delicadas melopeas.
¡Lejos de aquí
las escandalosas canciones bufonescas de bárbara alegría! Comamos y
bebamos loando al Señor.
Sea, pues, para
el Rey de Reyes, el primer acorde de liras y de címbalos y el primer himno
del coroque en este cenáculo se escuche.
Y alaben después
al excelente príncipe que mnos ha concedido el amor de la esclarecida
Leodegundia.
Canten así:
¡Vive feliz y en amistad de Cristo; gobierna en paz el heredado reino, jamás
triunfen en ti tus enemigos!
Se fiel seguidor
de la blanda ley de Dios, la ley que a mansos y humildes conduce al reino
eternal.
Asiste piadoso y
confiado al templo del Señor y
allí llora y purifícate.
Allí elevarán tu
mente los sublimes cantos religiosos;
Allí te
confortará la palabra de la vida que el Redentor del mundo donó a los que la
aman.
¡Oh, Doña
Leodegundia! ¡Salud! Que Dios te
guarde siempre,
y que tras dilatados días de
compañía de los
santos, reines también en Cristo Amén. |
NOTAS
1.- Anglés, Higini, Historia de la música medieval en navarra, Pamplona,
Diputación Floral de Navarra (Institución “Príncipe de Viana”), 1970, p. 42.
2.- González Ollé: Introducción a la historia literaria de navarra, pp. 31-32-
3.- Texo latino tomado de Díaz y Díaz, Manuel C., Libros y librerías en La Rioja altomedieval,
2ª Edición IER, Logroño, 1991. Traducción al castellano de Armando
Cotarelo. Se puede consultar otra traducción
debida a Jesús E. Casariego en el artículo Canto vascón a una princesa asturiana que fue a casar a Pamplona, en Asturias
proclamó el patronazgo de Santiago para España, Boletín del Intituto de
Estudios Asturianos, no. 33, 1979, pp. 44-54.
https://www.condadodecastilla.es/blog/poema-a-la-reina-dona-leodegundia/?utm_

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