Santa Úrsula y las once mil vírgenes
Santa Úrsula y las once
mil vírgenes, ca. 1497. Breviario de la reina Isabel de
Castilla, British Library, Add. 18851, fol. 474v.
https://www.ucm.es/bdiconografiamedieval/santa-ursula
En la basílica de Santa Úrsula en Colonia, en un relicario
contiguo llamado «La Cámara Dorada» ( Golden Kammer ), podemos
admirar una exposición de colores que no tiene nada que envidiar a la del
cementerio de los Capuchinos en la Via Véneto de Roma. Aquí se exhiben mil
colores de distintos tipos, dispuestos artísticamente y formando figuras de
flores, zigzags, palabras o frases, que recorren las paredes de la sala junto
con tres bustos, reliquias y una colección de
calaveras, cada una en una vitrina.
Contiene una leyenda que, según el símbolo X, cuenta que Úrsula,
una joven de extraordinaria belleza, hija del rey Donato de Bretaña, se
consagró a Dios en secreto. Se casó con un príncipe pagano llamado Eterio.
Úrsula, incapaz de regresar para evitar una guerra, fue aconsejada por un ángel
que se le apareció en sueños y aceptó con la condición de poder abandonar su
vida durante tres años, al cabo de los cuales emprenderían una peregrinación a
Roma, y la promesa de convertirse al cristianismo.
Además, escogí a mis compañeras para ella y a otras para cada
una de sus diez damas sucesivamente, para que pudieran ocultar a su virginidad
un don de consagración.
Al llegar a la plaza de Úrsula, acompañada por 11.000 personas,
se embarcó en una flota de 11 barcos con el objetivo de conectar con el
continente. Impulsados por una tormenta, los barcos navegaron de regreso por el
Rin hasta Colonia y luego desembarcaron en Suiza.
Desde este punto, Úrsula siguió a pie, junto con su séquito,
hasta Roma, donde fue apresada por el papa Ciriaco, cuya historicidad aún no ha
sido probada. A su regreso, pasó de nuevo por Colonia, que había sido invadida
por Atila. Las 11.000 vírgenes quisieron morir antes de perder su virginidad:
encontraron una muerte cruel a manos de los soldados del rey bárbaro, quien, a
cambio, quiso salvar a Úrsula, que se había enamorado de ella y quería casarse
con ella. Habiéndole rechazado a Úrsula, ordenó su ejecución a flechazos.
Gracias al sacrificio de Úrsula y sus damas, los bárbaros fueron expulsados de
Colonia.
Esta historia tiene cierto trasfondo histórico. En efecto, en el
fondo del ábside de la actual basílica de Santa Úrsula de Colonia se
descubrieron, entre los restos de la Segunda Guerra Mundial, los cimientos de
una iglesia construida sobre una antigua fábrica de cemento, así como una
inscripción de los siglos IV-V atribuida a un tal Clemacio, que ahora se exhibe
en el coro de la iglesia, en la que se afirma, entre otras cosas, que el
edificio fue construido por él, en el lugar donde algunas vírgenes encontraron
la muerte por su fe “[…] sanctae Virgines pro nomen Christi sanguinem
suum fuderunt […]”. Pero no indica sus nombres ni el número.
Se ha comprobado la autenticidad de esta inscripción, la cual es
muy importante porque revela la existencia de una antigua basílica en el siglo
IV. Sin embargo, algunos epigrafistas cuestionan la fecha de la segunda parte
del texto, que sería una adición al siglo IX.
El culto a Santa Úrsula está documentado desde el siglo VIII. En
el siglo IX se menciona el martirio de miles de jóvenes vírgenes de Diocleciano
y los nombres que poco a poco comenzaron a aparecer: Marta, Saula, Britula,
Gregoria, Saturnina, Simbatia, Pinosa, Sentia, Paladia, Saturia y Úrsula.
Estos nombres no se repiten en todos los documentos y
probablemente algunos pertenezcan a otras mártires. Pinosa es el nombre que
aparece en los documentos más antiguos. En el siglo XI se informó sobre la
seguridad de las 11.000 vírgenes y en el siglo XII comenzó la persecución de
Diocleciano con la invasión de los hunos, extendiéndose la escena hasta el
siglo V.
En cuanto al número de vírgenes, parece deberse a un error en la
transcripción o interpretación del epígrafe « Ursula et » ,
por lo que las onzas se convirtieron en onzas mil. En el año 1100, cerca de
Colonia, se descubrió una antigua necrópolis romana, el « ager
ursulanus », llamado así porque contenía miles de tumbas, y se creía
que era el lugar de sepultura de mil vírgenes. Por esta razón, consideraron
estos cuerpos, los llevaron a la iglesia y construyeron la «Cámara Dorada» para
resguardarlos.
La extraordinaria difusión del culto a esta santa en la Edad
Media inspiró numerosas composiciones literarias y obras de arte, entre ellas
la famosa reliquia de Santa Úrsula (1489) de Hans Memling, que se encuentra en
el Museo Hans Memling de Brujas, y el ciclo pictórico (nuevos lienzos) de
Vittore Carpaccio, conservado en las 'Galerías de la Academia' de Venecia, tras
el famoso martirio de Santa Úrsula de Caravaggio.
Santa Úrsula suele representarse con una flecha, un sombrero
bajo que protege a sus numerosas compañeras y la barca en la que viaja. Por
último, cabe destacar que, en 1535, Ángela Merici fundó la orden de las
Ursulinas, dedicada a la educación de los jóvenes. Por este motivo, Santa
Úrsula, patrona de Colonia, es también patrona de los maestros y de la
juventud.
Empleado en diversas ocasiones por las radiantes visiones
divinas y por las virtudes de la gran majestad del martirio de las vírgenes
celestiales, Clemacio (cónsul) vino de Oriente, para cumplir con un voto que
había hecho, reconstruyó esta basílica a sus expensas, en su propia tierra, a
partir de los cimientos. Considerando la gran majestad de la basílica,
donde algunas santas vírgenes derramaron su sangre en nombre de Cristo,
cualquiera que termine entrando en un cadáver que no fuera el de una virgen
será castigado con el fuego eterno del Tártaro.
La historia de estas
célebres vírgenes de Colonia descansa en diez líneas, que además están sujetas
a discusión. Esta leyenda, con sus incontables variantes y aumentados eventos
fabulosos, podría llenar más de un centenar de páginas. Varias características
de la misma ya han sido consideradas con sospecha por ciertos escritores
medievales, y desde Baronius han sido universalmente rechazadas.
Subsecuentemente, a pesar de esfuerzos realizados más ingeniosos que
científicos para salvar cuando menos parte de ella, el carácter apócrifo de su
totalidad ha sido reconocido en forma gradual. Resumiendo, para la sólida
reconstrucción de la verdadera historia de las vírgenes mártires, solo existe
la inscripción de Clematius y algunos detalles suministrados por antiguos
libros litúrgicos. Desgraciadamente, estos últimos son muy escuetos, y la
inscripción es en parte extremadamente oscura. Este documento, tallado en una
roca que puede ser observada en el coro de la Iglesia de Santa Úrsula en
Colonia, esta acuñada en los siguientes términos:
DIVINIS FLAMMEIS
VISIONIB. FREQVENTER ADMONIT. ET VIRTVTIS MAGNÆ MAI IESTATIS MARTYRII
CAELESTIVM VIRGIN IMMINENTIVM EX PARTIB. ORIENTIS EXSIBITVS PRO VOTO CLEMATIVS
V. C. DE PROPRIO IN LOCO SVO HANC BASILICA VOTO QVOD DEBEBAT A FVNDAMENTIS
RESTITVIT SI QVIS AVTEM SVPER TANTAM MAIIESTATEM HVIIVS BASILICÆ VBI SANC TAE
VIRGINES PRO NOMINE. XPI. SAN GVINEM SVVM FVDERVNT CORPVS ALICVIIVS DEPOSVERIT
EXCEPTIS VIRCINIB. SCIAT SE SEMPITERNIS TARTARI IGNIB. PVNIENDVM
Su autenticidad, que
es aceptada más allá de la sombra de la duda por los más eminentes epigrafistas
( de Rossi, Ritschl), en algunas ocasiones ha sido puesta en duda sin una razón
justificada, y Domaszewski (C.I.L.,XIII, ii, 2, no. 1313) se equivoca al constar
que la roca no fue tallada hasta el siglo quincuagésimo. La inscripción
pertenece indisputadamente al siglo quinto cuando muy tarde, y muy
probablemente al cuarto. La reciente hipótesis de Reise, la cual establece que
las primeras ocho líneas, hasta la palabra RESTITVIT, pertenece al siglo
cuarto, mientras que el resto fue añadido en el noveno, es más elegante que
sólida. Con mayor razón aún debemos de rechazar como puramente arbitraria la de
J.Ficker, que divide las primeras ocho líneas en dos partes, la primera de
origen pagano anterior a la Era Cristiana, la segunda proveniente del siglo
segundo. Pero a pesar de su autenticidad la inscripción está lejos de ser
clara. Muchos intentos se han realizado para interpretarla, ninguno de ellos
satisfactoriamente, pero al menos el siguiente contenido se puede obtener: Un
tal Clematius, un hombre con rango senatorial, que al parecer vivió en el
Oriente antes de ir a Colonia, fue guiado por frecuentes visiones para
reconstruir en esta ciudad, en tierra de su propiedad, una basílica que había
caído en ruinas, en honor de las vírgenes que sufrieron martirio en ese sitio.
Este breve texto es
muy importante, porque testifica la existencia de una basílica previa,
proveniente tal vez de comienzos del siglo cuarto, y si no del período
pre-Constantiniano.
Por el culto auténtico
y por lo tanto por la actual existencia de las vírgenes mártires, es una
garantía de gran valor, pero se debe de agregar que la fecha exacta de la
inscripción es desconocida, y la información que proporciona es muy vaga. La
misma no indica el número de vírgenes, sus nombres, o el período de su
martirio. Ni tampoco ningún otro documento proporciona detalles probables del
último punto. Nuestra ignorancia en los primeros dos es atenuada en cierto
grado por la mención de la fecha octubre 21 en varios textos litúrgicos
(martirologios, calendarios, letanías) de las vírgenes de Colonia, ahora cinco,
ahora ocho, ahora once. Sin duda alguna ninguno de estos documentos es anterior
al siglo noveno, pero son independientes de la leyenda, que para entonces ya
había empezado a circular, y su evidencia no debe de ser pasada por alto
completamente. Es de notar que en solo uno de estos se enlista a Úrsula en
primer lugar.
Posterior a la
inscripción de Clematius hay un hueco de casi quinientos años en nuestros
documentos, ya que no se encuentra trazas de las mártires hasta el siglo
noveno. El texto escrito más antiguo, "Sermo in natali sanctarum
Coloniensium virginum", que aparenta ser de este período, sirve para
probar que en Colonia no había una tradición específica relacionada con las
mártires vírgenes. De acuerdo a esto, eran tantas como miles en números, y
sufrieron persecución durante el reinado de Dioclesiano y Maximiano. Los
nombres de unas cuantas de ellas son conocidos, y de estos el escritor da solo
uno, el de Pinnosa, que entonces era considerada la más importante del grupo.
Algunas personas, probablemente de acuerdo con una interpretación, ciertamente
cuestionable, de la inscripción de Clematius, las consideraban provenientes del
Este, y las conectaban con los mártires de la Legión Tebana; otros las
consideraban nativas de la Gran Bretaña, y esta es la opinión compartida por
los autores del " Sermo ". Aparentemente algún tiempo después del
" Sermo" encontramos el martirologio de Wandalberto de Prum,
compilado alrededor de 850 que menciona a varios miles de vírgenes. Por otra parte,
Usuard, en su martirologio fechado alrededor de 875, menciona solamente "
Martha y Saula con muchas otras" . Pero desde una época tan temprana como
el final del siglo noveno o comienzos del décimo, la frase " las once mil
vírgenes" es admitida sin disputa. ¿Como fue que se llegó a este número?
Todo tipo de explicaciones se han ofrecido, algunas más ingeniosas que otras.
La principal y más aceptadas suposiciones es que provienen de varios errores de
lectura o de interpretación, e.g., " Úrsula y sus once mil
acompañantes" proviene de los dos nombres Úrsula y Undecimillia (Sirmond),
o de Úrsula y Ximillia (Leibniz), o de la abreviatura XI.M.V. ( undecim
martyres virgines), mal interpretada como undecim millia virginum, etc. También
se ha conjeturado, y esto es menos arbitrario, que es la combinación de las
once virgenes mencionadas en los antiguos libros litúrgicos con la figura de
varios miles (millia) dada por Wandalberto. Como quiera que sea, este número es
desde entonces aceptado, así como el origen británico de las santas, mientras
que Úrsula sustituye a Pinnosa tomando el puesto principal entre las vírgenes
de Colonia.
Las experiencias de
Úrsula y sus once mil acompañantes se volvieron el tema de un piadoso romancero
que adquirió considerable celebridad. Además de las subsecuentes revisiones de
esta historia existen dos antiguas versiones, ambas originarias de Colonia. Una
de estas (Fuit tempore pervetusto) proviene de la segunda mitad del siglo
noveno (969-76), y fue raramente copiado durante la Edad Media. El otro (
Regnante Domino), también compilado en el siglo noveno, gozó de amplia
circulación, pero agrega poca cosa de importancia al primero. El autor del
último, probablemente para ganar más aceptación a su relato, reclama haberlo
recibido de alguien que en turno lo escuchó de los labios de San Dunstan de
Canterbury, sin embargo, los serios anacronismos que el comete en su relato lo
colocan bajo la duda. Este relato legendario es bien conocido: Úrsula, hija de
un rey Cristiano de la Gran Bretaña, fue pedida en matrimonio por el hijo de un
gran rey pagano. Deseando conservarse virgen, obtuvo una demora de tres años. A
su solicitud se le dieron diez mujeres jóvenes de noble cuna, y ella y cada una
de las diez fueron acompañadas por mil vírgenes, y todo este grupo, embarcó en
once barcos navegando por tres años. Cuando el plazo se venció, y el prometido
de Úrsula estaba a punto de reclamarla, una ráfaga de viento llevó al once mil
lejos de las costas de Inglaterra, llegando primero por el agua a Colonia y de
ahí a Basilea, y después por tierra de Basilea a Roma. Finalmente retornaron a
Colonia, donde fueron asesinadas por los Hunos por su odio a la Fe.
El origen literario de
este romancero no es fácil de determinar. Aparte de la inscripción de
Clematius, transcrita en la Pasión "Fuit tempore" y parafraseada en
la Pasión "Regnanate Domino" y en el " Sermo in natali ",
los escritores aparentemente tenían conocimiento de una leyenda Gálica de la
cual una versión tardía es encontrada en Geoffrey de Monmouth: El usurpador
Maximus ( como Geoffrey se refiere al Emperador Maximiano), habiendo
conquistado la Armórica Británica, envió ahí desde la Gran Bretaña 100,000
colonos y 30,000 soldados, y habiendo entregado el gobierno de Armórica a su
antiguo enemigo, ahora su amigo, el príncipe Bretón, Conanus Meriadocus. Este
último decidió traer mujeres desde Gran Bretaña para casarlas con sus súbditos,
para cuyo fin apeló a Dionotus, Rey de Cornwall, para que le enviara su hija
Úrsula, acompañada de 11,000 vírgenes nobles y otras 60,000 mujeres jóvenes.
Cuando la flota que las transportaba hacia Armórica, una violenta tormenta
destruyó algunas de las embarcaciones y acarreó el resto de ellas a las islas
bárbaras en Germania, donde las vírgenes fueron asesinadas por los Hunos y los
Pictos. Las improbabilidades, inconsistencias, y anacronismos del relato de
Geoffrey son evidentes, y han tenido que ser tratados frecuentemente en
detalle: más aún la historia de Úrsula y sus acompañantes está arropada con un
carácter menos idealizado que en las Pasiones de Colonia. Sin embargo, este
relato ha sido considerado por varios escritores desde Baronius como poseedor
de un resumen de la verdadera historia de las santas mártires. Al igual que las
Pasiones de Colonia, ha sido sometida al proceso del método anti-científico,
consistente en dejar fuera como falsas las improbabilidades, imposibilidades, y
fábulas manifiestas, y considerar el resto como historia auténtica. Como
consecuencia de esto dos temas esenciales se conservan: el origen Británico de
las santas y su masacre por los Hunos; y entonces, de acuerdo a la adhesión
dada en el " Sermo in natali ", Geoffrey de Monmouth, o la Pasión
"Regnante Domino" , el martirio de Santa Úrsula es colocado en los
siglos tercero, cuarto, o quinto. Para poder responder a todos los detalles,
dos masacres de vírgenes en Colonia han sido aceptadas, una en el siglo
tercero, la otra en el quinto. Las diferentes soluciones con sus variantes
sugeridas por los estudiosos, algunas veces con ligereza, otras con profundo
estudio, todas comparten el importante defecto de estar basados en documentos
relativamente tardíos, desautorizados y desfigurados por fábulas manifiestas.
Ninguna conclusión se puede obtener de estos textos. Aun así, las fábulas que
contienen son insignificantes en comparación con aquellas que fueron inventadas
y propagadas posteriormente. Como actualmente son rechazadas sin vacilación por
todos, es suficiente mencionarlas brevemente. En el siglo décimo-segundo fueron
descubiertos en el Ager Ursulanus en Colonia, distantes de la Iglesia de Santa
Úrsula, esqueletos no solamente de mujeres, pero también de niños pequeños, e
incluso de hombres, y con ellos inscripciones que son imposibles de no
reconocer como burdas falsificaciones. Todo esto dio origen a una cantidad de
fantásticas leyendas, que están contenidas en los relatos de la visión de Santa
Elizabeth de Schonau, y de un religioso que ha sido considerado como idéntico
al Beato Hermann Joseph de Steinfeld. Debe notarse de paso que las visiones han
jugado un rol importante en la cuestión de las Once Mil Vírgenes, como se puede
observar en aquellas de Clematius y de la monja Helintrude contenidas en la
Ager Ursulanus, resultando en proporcionar los nombres de gran cantidad de los
acompañantes masculinos y femeninos de Úrsula, en particular--y lo que sigue
puede dar idea del resto-- que un Papa Ciriaco, un nativo de la Gran Bretaña,
que se dice que recibió a las vírgenes durante su peregrinaje a Roma, abdicó a
su trono papal para poder seguirlas, y ser martirizado con ellas en Colonia.
Sin duda es tempranamente reconocido que este Papa Ciriaco es desconocido en
los registros pontificios, pero esto, se dice que debido a que los cardenales,
disgustados con su abdicación, borraron su nombre de todos los libros. A pesar
de que la historia de estas santas de Colonia es oscura y muy corta, su culto
está muy diseminado, y tomaría un volumen relatar en detalle sus abundantes y
notables manifestaciones. Para mencionar solo dos características, desde el
siglo décimo-segundo una gran cantidad de reliquias han sido enviadas desde
Colonia, no solamente a los países vecinos pero también a través de toda la
Cristiandad Occidental, e incluso a la India y China. La leyenda de las Once Mil
Vírgenes ha sido fuente de inspiración de numerosas obras de arte, muchas de
ellas del más alto mérito artístico, las más famosas siendo las pinturas de los
viejos maestros de Colonia, aquellas de Memling en Brujas, y las de Carpaccio
en Venecia.
La Orden de las
Ursulina, fundada en 1535 por Santa Ángela de Merici, especialmente dedicada a
la educación de las jovencitas, ha también asistido en llevar a través del
mundo el nombre y devoción de Santa Úrsula.
Para la inscripción de
Clematius, frecuentemente publicada y comentada
véase KRAUS, Die
Christliche Inshriften der Rheinlande, I (1890), 143-47. Los
relatos Latinos de las Once Mil Vírgenes, con mención de todas las ediciones,
han sido catalogadas por los Bolandistas en le Biblioteca Hagiográfica Latina,
no. 8426-51.
Véase también
KROMBACH, S. Ursula vindicata (Cologne, 1847), una gran compilación no crítica;
RETTBERG,
Kirchengeschichte Deutschlands, I (1846), III, 23;
SCHADE, Die Sage von
der heiligen Ursula (Hanover, 1854), un ensayo en que la exégesis es
desgraciadamente mitológica;
DE BUCK in Acta SS.,
Oct. III, 73-303; FRIEDRICH, Kirchengeshichte Deutschlands, I (1867), 141-66;
KLINKENBERG in
Jahrb=81cher des Vereins von Alterthumsfreunden im Rheinland, LXXXVIII (1889),
79- 95;
LXXXIX (1890), 105-34; XCIII (1892), 130-79;
D=9ANTZER, ibidem (1890), 150-63; DELPY, Die Legende von der heiligen Ursula in
der K=94lner Malerschule (Cologne, 1901);
TOUT, Leyenda de Santa
Úrsula en Ensayos Históricos, por miembros del Owens College, Manchester
(London, 1902), 17-56; MAIN, L'inscription de Clematius in M=82langes Paul
Fabre (Paris, 1902), 51-64;
HAUCK,
Kirchengeschichte Deutschlands, I (1887), 24-25 (3rd-4th ed., 1904), 25; REISE,
Die Inschrift des Clematius in Bonner Jahrb=81cher, CXVIII (1909), 236-45;
ZILLIKEN, ibid., CXIX (1910) 108-09; cf.
Analecta bollandiana, X, 476; XVI, 97-99; XXII, 109-11; XXIII, 351-55; XXX,
339; 362-63.
ALBERT PONCELET
Transcrito por Robert B. Olson Traducido por Edmundo B Durell. Ofrecido a Dios
Todopoderoso por su generosidad y bondades recibidas.
Santa Úrsula en google books
- Novena a Santa Úrsula Virgn y Mártir [1]
- Oncenario de la esclarecida Virgen y Mártir Santa
Úrsula [2]
- Triunfos de la esclarecida virgen y martir Santa
Ursula y de sus puras y Santissimas Compañeras [3]
- Sermones panegiricos [4]
- El Pintor christiano y erudito, ó Tratado de los
errores que suelen cometerse freqüentemente en...[5]
https://ec.aciprensa.com/wiki/Santa_Ursula_y_las_11_mil_V%C3%ADrgenes












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