jueves, 7 de mayo de 2026

 

LA TIERRA FIRME DEL IMPERIO ESPAÑOL

Durante el siglo XVIII, el mar Caribe y el golfo de México conformaron una de las regiones más estratégicamente disputadas del mundo atlántico. Inicialmente dominada por el Imperio español , esta zona marítima, a menudo denominada Caribe y Antillas, se convirtió en un foco de rivalidad imperial entre España, Gran Bretaña y Francia. El debilitamiento de la exclusividad española, sobre todo a partir de finales del siglo XVII, abrió la puerta a que las potencias coloniales rivales establecieran posiciones estratégicas en islas clave y enclaves costeros. Estas luchas se desarrollaron a través de la guerra , el corso y la competencia comercial, ya que el control de los puertos, las rutas marítimas y las economías de plantación se convirtió en un elemento central de la estrategia imperial. A mediados del siglo XVIII, conflictos como la Guerra de Sucesión Austriaca y la Guerra de los Siete Años intensificaron aún más estas disputas, reconfigurando el equilibrio de poder en la cuenca del Caribe.

En el centro de este sistema se encontraban las flotas del tesoro españolas , que conectaban las colonias americanas con Europa mediante rutas marítimas reguladas y fuertemente defendidas. Estos convoyes transportaban plata desde centros mineros como Nueva España y Perú, junto con oro , tintes y otros bienes valiosos, conformando la columna vertebral del comercio transatlántico. Sus rutas predecibles las convertían en objetivos prioritarios para corsarios y fuerzas navales rivales, lo que reforzó la militarización de las aguas del Caribe. El sistema de flotas no solo sostuvo el imperio global de España, sino que también estimuló la expansión de potencias marítimas rivales, cuyos esfuerzos por interrumpir o penetrar esta red contribuyeron al surgimiento de una economía atlántica más competitiva e interconectada .

https://www.worldhistory.org/image/14784/map-of-spanish-main--west-indies-c1720/

El término "la Tierra Firme del Imperio español" se refiere, en su sentido más amplio, a las colonias americanas pertenecientes al Imperio español, desde Florida en el hemisferio norte hasta Brasil en el hemisferio sur (en su costa Norte), incluyendo el Caribe. Este término se utilizaba de manera más concreta para hacer referencia al territorio español comprendido entre el norte de Sudamérica hasta el sur de lo que actualmente son los Estados Unidos. Fue un nombre particularmente popular entre escritores de novelas de piratas, terminó con un áurea romántica muy útil al momento de describir las aventuras de corsarios, bucaneros y piratas de los siglos XVI al XVIII.

Area geográfica

La Tierra Firme del Imperio español fue un término aplicado a las posesiones coloniales españolas en América desde alrededor de 1520 hasta 1730, al final de la Edad de oro de la piratería, teniendo al principio un significado más limitado. Esta expresión fue usada por corsarios ingleses en el siglo XVI para referirse solamente a la costa norte de Sudamérica (aproximadamente desde Panamá a Trinidad), aunque el litoral de este territorio estaba también incluido. Las islas caribeñas no eran entonces incluidas dentro de este término geográfico, ya que, al ser islas, obviamente no eran parte del continente americano. Después, los bucaneros del siglo XVII usaron el término para referirse al Mar Caribe, cambiando el significado original. Con el paso de los años, los escritores de ficción del siglo XVIII comenzaron a usar el término más ampliamente, aplicándolo a todo el Imperio español, desde Florida en América del Norte hasta los límites del Brasil portugués en Sudamérica, lo que incluía no solo tierra continental sino también los mares circundantes de dicha área, así como el Caribe (excepto las Antillas Menores, que habían sido colonizadas por otros Imperios europeos).

El Imperio español

En 1492, Cristóbal Colón (1451-1506) navegó a través del Atlántico al servicio de la Corona española, pero en lugar de encontrar una ruta hacia Asia, como era su propósito, se encontró con el continente americano. Luego Colón realizó otros viajes de exploración, seguido por muchos otros. Por entonces el único rival de España en la carrera por la explotación de las riquezas de América eran los portugueses, pero los dos países se las arreglaron para llegar a un acuerdo conveniente para ambas partes, en el que se repartieron las nuevas tierras descubiertas y definieron dos áreas geográficas. Esta división fue establecida en el Tratado de Tordesillas de 1494, ampliado posteriormente en el Tratado de Zaragoza en 1529.

En 1494 se estableció el primer asentamiento español en el Nuevo Mundo, La Isabela, en la isla de La Española (actualmente República Dominicana/Haití). En 1498, Santo Domingo fue fundada en la misma isla. Los asentamientos españoles en las islas del Caribe fueron sucediéndose uno a uno: en 1508 Puerto Rico, Cuba en 1511. Se introdujeron y criaron vacas, caballos y mulas. Se establecieron plantaciones de caña de azúcar, tal como los portugueses lo habían estado haciendo en islas del Atlántico como Madeira. El cultivo de tabaco fue otro más de los florecientes negocios iniciados en esos primeros años de colonización. El trabajo en las plantaciones era realizado por esclavos, tanto nativos de las nuevas tierras como traídos del África Occidental. Se estima que fueron cerca de 2 millones los esclavos africanos que fueron traídos a la Tierra Firme española entre los siglos XVI y XVII. Una vez establecidos en las islas del Caribe, los españoles comenzaron a enviar expediciones tentativas a Panamá, lugar desde el que un europeo, Vasco Núñez de Balboa, vio el Océano Pacífico por primera vez, en 1513. La colonización de las "Indias españolas", como en ese entonces se conocía a América, había empezado.

Los indígenas en las costas trataron de resistir los embates de los colonizadores y recurrieron a tácticas como la emboscada, pero el enemigo era despiadado y contaba con armas de siglos de tecnología más avanzada: los visitantes del Viejo Mundo habían llegado para quedarse. A los nativos los robaron, asesinaron o esclavizaron sin misericordia. Los que lograban sobrevivir fueron convertidos a la religión de los hombres extraños venidos de lejos, los exploradores, los sacerdotes y los hidalgos aventureros. Por ejemplo, los indígenas arawak del Caribe que fueron aniquilados en solo una generación, ya sea por la espada, la explotación o las enfermedades introducidas por los europeos. Este era el espantoso patrón de conquista que habría de sucederse una y otra vez.

El proceder de la fuerza española, los Conquistadores, fue el resultado de la búsqueda de supuestas ciudades construidas en oro hacia el interior de América. Así fue como a partir de 1519 atacaron y destruyeron el Imperio azteca. Los aztecas, debilitados hacia el interior por facciones políticas, fueron derrotados por un ejército con armamento, caballería y tácticas superiores. Una vez más, las nuevas enfermedades hicieron estragos entre los locales. Los españoles se aliaron hábilmente con antiguos rivales de los aztecas, como la civilización tarasca, y el enorme y a menudo brutal Imperio azteca se derrumbó, para ser sustituido por un nuevo orden aún más brutal. El líder de los Conquistadores era Hernán Cortés (1485-1547) cuyo fervor religioso era tan grande como su hambre de riquezas y gloria. La riqueza del antiguo México fue saqueada sin piedad y llevada a España en barco. La capital azteca, Tenochtitlán, se convirtió en la nueva capital de la Nueva España, con Cortés nombrado como primer gobernador en mayo de 1523. En 1535, Don Antonio de Mendoza fue nombrado primer Virrey de la Nueva España.

Luego fue el turno de América Central y después, de Sudamérica. En 1532 un grupo de españoles liderados por Francisco Pizarro (1478-1542) se enfrentó con el Imperio inca, que iba desde Quito (Ecuador) a Santiago (Chile), el más grande en el mundo. Una vez más, la combinación de un armamento superior, así como las disputas al interior del joven y frágil Imperio inca, llevaron a su caída en el lapso de una generación. También en este caso, las enfermedades traídas por los europeos jugaron un rol decisivo, como es el caso de la viruela, que ya se había propagado desde México a Sudamérica aun antes de la llegada de los españoles a suelo inca. En lo que se considera como el desastre humanitario más grande que ha afectado al continente americano, se estima que puede haber muerto entre el 60 y el 90 % de la población indígena como consecuencia de este enemigo invisible. Entre tanto, los españoles seguían asombrados por la gran cantidad de oro y plata que podían ver tanto en templos, casas, así como en los adornos usados por los propios incas. Con la caída de Cuzco en noviembre de 1533 y tras el establecimiento de un gobierno controlado por los españoles, tenían razones de sobra para saberse dueños de una vasta extensión del mundo. Sin embargo, los españoles enfrentaron el mismo problema que el Imperio depuesto: cómo controlar cada rincón de esa vastedad, donde coexistían diferentes pueblos, culturas y lenguas. Los españoles tuvieron que enfrentar guerras y rebeliones hasta 1572, cuando el último legítimo sucesor al trono inca fue ejecutado.

Saqueo de América

Los españoles establecieron un gobierno colonial basado en un sistema de virreinatos, encabezados por un gobernador o virrey. Construyeron fuertes para protegerse de los continuos ataques de los pobladores originales, mientras que al mismo tiempo seguían saqueando al Nuevo Mundo, tomando cualquier objeto de valor, y en especial fundiendo indiscriminadamente objetos de oro y plata. Una vez que terminaron con esta fácil fuente de riqueza, comenzaron a comerciar con recursos naturales tales como madera, perlas y gemas. La plata se obtenía de minas en Perú y México, siempre con el uso de mano de obra de esclavos. El metal se solía transformar en pesos o en pesos de 8, moneda que se convirtió en la divisa de facto usada en las Américas.

España insistió en el monopolio comercial de su imperio y no permitió que ningún otro mercader europeo vendiera o comprara bienes en los nacientes pueblos coloniales de las Américas. Los rivales europeos pusieron sus codiciosos ojos sobre la flota de galeones españoles que dos veces al año transportaban las riquezas del Nuevo Mundo hacia España (c. 1520-1789). Dado que España también embarcaba bienes valiosos desde las Filipinas hacia Acapulco, México (1565-1815), los galeones repletos de riquezas que cruzaban el Atántico no solo transportaban oro, plata y gemas, sino también una fortuna en seda, especias y porcelana. Durante el primer siglo de la conquista, los Españoles extrajeron de Sudamérica la increíble cantidad de 10 millones y medio de onzas troy de oro. En cuanto a plata, se habían enviado 25 mil toneladas a España hacia el 1600. Por otro lado, un promedio de 3 millones de pesos de plata se enviaba cada año a las Filipinas, destinados a pagar los bienes que serían embarcados en los galeones de Manila. La plata era relativamente rara en China, por lo que en el lejano Oriente se podía comprar dos veces más oro con la misma cantidad de plata, en comparación con el oro que podía comprarse en Europa. De esta manera, los Españoles no solo estaban extrayendo grandes riquezas de América, sino que también comenzaron a transportar bienes alrededor del mundo, obteniendo aún más ganancias.

Pintura al óleo del siglo XVII d. C. que representa el encuentro entre el conquistador español Hernán Cortés y el gobernante azteca Moctezuma ( Moctezuma II ) en 1519 d. C. (Colección Jay I. Kislak)

https://www.worldhistory.org/image/5277/montezuma-meets-cortes/

Siendo un objetivo tentador, los ataques a los galeones españoles que transportaban las riquezas fueron patrocinados extraoficialmente por los gobiernos europeos rivales, con el objetivo de debilitar a España y así persuadirlo de permitirles también comerciar en las nuevas colonias. Para enviar lo anterior un exitoso sistema de convoy de galeones y navíos escolta fue establecido por los Españoles, siendo un gran botín para los bucaneros en las raras excepciones en que este sistema falló. Otro objetivo muy tentador eran los puertos en los cuales las riquezas eran almacenas a la espera de ser embarcados en los galeones.

Puertos clave

Para el siglo XVII, el imperio español en América estaba compuesto por el Virreinato de La Nueva España (México y Centroamérica) , donde el Virrey despachaba desde Ciudad de México (en lo que anteriormente era Tenochtitlán). El Virreinato del Perú (anteriormente el territorio inca) fue establecido en 1543. Nueva Granada (Venezuela y Colombia) fue virreinato a partir de 1739, con sede en Cartagena. El Virreinato del Río de La Plata (Argentina, Paraguay y Uruguay) no fue establecido hasta 1776. Panamá, Honduras, Cuba, La Española y Puerto Rico era regidas por un Gobernador.

Es posible que Ciudad de México haya sido la capital administrativa de la América española, pero el corazón de la Tierra Firme del Imperio español era La Habana, Cuba: con su estratégica ubicación en el Mar Caribe y su Gobernador también rigiendo sobre todas las islas caribeñas. Asimismo, La Habana era el punto de reunión de los galeones que cargaban los tesoros rumbo a España. Para 1610, contaba con el mayor astillero en toda América. El corsario Francés Jacques de Sores atacó brutalmente La Habana en julio de 1555, lo que finalmete convenció a los españoles de que debían proteger mejor su joya colonial. El Castillo de la Real Fuerza fue construido en 1558, el primer bastión-fortaleza construido en América. Le siguió el Castillo del Gran Morro de Puerto Rico, en 1589. Con esto, ningún otro pirata, bucanero o capitán se atrevió a atacar La Habana ni a sus 30 mil residentes por casi dos siglos.

Cartagena, en lo que es actualmente Colombia, era uno de los puertos más importantes en la Tierra Firme española al ser el punto donde se recolectaba oro, plata, esmeraldas y perlas procedentes de Colombia y Venezuela. Por esta razón era conocida como "Reina de las Indias". En 1586 fue capturada por poco tiempo por Francis Drake (c. 1540-1596). Para 1602 los españoles la hicieron prácticamente inexpugnable, una vez que hubieron mejorado sus defensas y fortificaciones.

Varios cañones en la fortaleza de Cartagena, Colombia, de los siglos XVI-XVII. Cartagena fue uno de los principales puertos de tesoros del Caribe español y su imponente fortaleza fue suficiente para disuadir a los bucaneros .

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Otro de los puertos desde donde se embarcaban tesoros españoles extraídos de las colonias era Portobelo (también conocido como Puerto Bello), en Panamá. En 1596, este puerto sustituyó a Nombre de Dios, como el punto de acopio para las enormes cantidades de plata extraída de las minas del Potosí en Perú (descubierto en 1545). Esta plata iba en galeones desde Perú a Panamá (fundada en 1519) y luego se transportaba en mulas a través del istmo panameño hasta Portobelo. Asimismo, en Portobelo se llevaba a cabo una gran feria anual comercial, con lo que este puerto llegó a ser muy atractivo para merodeadores extranjeros. En 1573 Francis Drake se apoderó del cargamento de mulas, un botín de 15 toneladas de plata y 100 mil pesos de oro (tesoro suficiente para construir 30 buques de guerra de la época).

En México estaba el tercer puerto en importancia para el envío de riquezas a España: Veracruz, puerto fundado por Hernán Cortés en 1519, con lo que fue necesario construir una fortaleza para su defensa: el fuerte de San Juan de Ulúa. Veracruz era el lugar de acopio tanto de la plata extraída de México como de los bienes que traían los galeones de Manila y se llevaban por tierra hasta Veracruz. En 1568 San Juan de Ulúa fue el escenario de un infame ataque de parte de fuerzas españolas hacia una flota comercial capitaneada por el inglés John Hawkins (1532-1595 d.C.), hecho que los corsarios ingleses tomaron como excusa para atacar cualquier objetivo español durante el siguiente medio siglo.

Una vez iniciada la conquista se fundaron muchos más pueblos y puertos en la Tierra Firme española. En lo que actualmente es Florida, se fundó San Agustín en 1565, que sirvió como base para las aspiraciones expansionistas españolas en la costa de Norteamérica, y a su vez como punto estratégico para resistir la amenaza de los hugonotes franceses que se habían establecido en el área desde 1562, así como las posteriores incursiones británicas que avanzaron hacia el sur por la costa este americana. San Juan de Puerto Rico era el puerto usado por los galeones en el Caribe. Maracaibo, ubicado en la costa de lo que es actualmente Venezuela, tenía alrededor de 4000 residentes y era el centro regional para el comercio de perlas.

Velero Pirata

Starz Entertainment (Copyright, fair use)

Todos los asentamientos españoles se construían en función de un patrón similar de manzanas y calles, con una gran plaza central donde se encontraban los edificios religiosos y administrativos. Desde 1573, se emitieron leyes reales sobre el diseño de pueblos y ciudades. Estos pueblos y ciudades eran gobernados por un alcalde que encabezaba un grupo de concejales, a quienes se les otorgaba el derecho de producir su propio escudo de armas, igual que España. Con el objetivo de que no se olvidara a quién debían lealtad los ciudadanos, el escudo de armas español se exhibía en la puerta de entrada de la fortaleza y en todos los edificios oficiales.

Los ataques en el siglo XVII

Para el siglo XVII el monopolio colonial español comenzó a ser desafiado por otros poderes europeos, especialmente en las islas del Caribe. Inglaterra, Francia y los Países Bajos estuvieron en guerra constante contra España a lo largo de todo el siglo; las Américas eran un fuente importante considerando los fondos que cruzaban el Atlántico. Además, la armada Española se había venido a menos, representaba solamente un tercio del tamaño de las de Inglaterra y Francia. Los ingleses se establecieron en San Kitts (anteriormente San Cristóbal, 1623), Barbados (1624), Nevis (1628), Antigua y Montserrat (1632). Francia se adueñó de Martinica y Guadalupe en 1635. A partir de 1599, los holandeses comenzaron a extraer sal de las costas venezolanas en Araya (producto indispensable para su industria del arenque), aunque estaban especialmente interesados en los recursos brasileños. La colonización holandesa de Santa Eustacia, Tobago y Curazao, entre 1632 y 1634, supuso una preocupación más directa para los españoles.

Para 1630 había 18 mil europeos viviendo en las Antillas Menores y, para 1660, llegaron a ser 100 mil. Los europeos usaban muchas de estas islas del este caribeño como base para atacar las posesiones españolas y asimismo servían como refugio para traficantes y piratas. España respondió a estas amenazas con contraataques regulares, pero con poco éxito; solo lograban aumentar la hostilidad contra todo lo que fuera español.

Bucaneros en busca de botín

Howard Pyle (Public Domain)

Los británicos incursionaron aún más hacia el oeste, ocuparon Bermuda y las Bahamas, a las que le siguieron la estratégica isla de Jamaica en 1655, con sus maravillosos puertos naturales, después de lo cual la Tierra Firme española quedó a merced de cualquier ataque. Los puertos estratégicos españoles fueron objetivos directos de grandes armadas multinacionales compuestas por corsarios y aventureros (conocidos también como bucaneros), con patrocinio (oficial o no) de otros poderes europeos. El bucanero inglés Henry Morgan (c. 1635-1688) saqueó Panamá en 1671 y en 1680 atacó y extorsionó Portobelo. El corsario holandés Laurens De Graaf (c. 1651-1702) atacó Veracruz en 1683 y tomó como botín los galeones del tesoro. Las fuerzas combinadas de franceses y piratas capturaron Cartagena en 1697, en lo que fue el último gran ataque pirata antes de un acuerdo de paz establecido entre España, Inglaterra, Francia y los Países Bajos. Como resultado de estos reveses, España comenzó a construir fortificaciones mejores y más grandes, con murallas y guarniciones.

Los ataques del siglo XVIII

El Imperio español pudo recuperarse de este casi ruinoso estado. El rey Carlos III de España (que reinó entre 1759-1788) fue fundamental en la promoción de un fortalecimiento a todo lo largo de la Tierra Firme española, especialmente en términos de fuertes y guarniciones, con un nuevo sistema que combinaba los destacamentos locales con las tropas traídas de Europa, mejores entrenadas y equipadas. Estas fuerzas eran comandadas por varios capitanes-generales asentados en los puertos más importantes. Sin embargo, la defensa del Imperio colonial español seguía siendo una batalla incesante y cara que parecía no tener fin.

Para mediados del siglo XVIII, el Almirantazgo británico ordenó específicamente a su flota naval "destruir los asentamientos españoles en las Indias Occidentales así como atacar sus embarques usando cualquier método" (Wood, 164). En 1762 la Armada Real capturó La Habana, pero al año siguiente la perdió. Después del tratado de París de 1763, España tuvo que ceder Florida a Inglaterra (aunque la recuperó en 1783) y a cambio recibió solo una porción de Louisiana. En 1800, Louisiana fue cedida a Francia, para finalmente terminar en posesión de Estados Unidos en 1804. Los poderes europeos arreglaban sus intereses coloniales como si se tratara de un juego de ajedrez. En ocasiones intentaban ataques audaces, otras veces tenían que hacer retiradas, y otras veces solamente esperaban ver cómo cada imperio se desarrollaba. Mientras tanto, Estados Unidos, México y otros miraban con atención la porción del tablero que pudieran reclamar para sí mismos, independientemente de a quiénes les perteneciera en ese momento.

Ataque británico en Portobelo, 1739

Samuel Scott (Public Domain)

Declive del Imperio español

Para inicios del siglo XIX, España no solo tenía que lidiar con los ataques de sus enemigos europeos sino que a su vez el mundo cambiaba rápidamente, en términos políticos y económicos. Ahora enfrentaba las amenazas de los habitantes originarios de América. Fuerzas rebeldes colombianas, por ejemplo, sitiaron y tomaron Cartagena en 1815 y 1821. Para 1820 casi la totalidad de las naciones latinoamericanas habían declarado su independencia de España. Asimismo, el creciente poderío de los Estados Unidos representaba otra amenaza en el Norte. Tuvieron que ceder Florida en 1819-1821, con lo que, para finales del siglo XIX, España solo poseía Cuba y Puerto Rico.

El comercio internacional también había evolucionado y ahora el lejano Oriente aportaba mercancías como té y opio. India y Brasil también se desarrollaban rápidamente y las plantaciones en Norteamérica, Sudamérica y el Caribe (todas ellas basadas en el horroroso negocio de la esclavitud), inundaron al mundo con azúcar, tabaco, café y algodón. Los días en que España solía monopolizar el cincuenta por ciento del comercio internacional y en que la Tierra Firme del Imperio español era el centro neurálgico de los tesoros en el Nuevo Mundo habían quedado en el pasado.

Bibliografía

https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20050/la-tierra-firme-del-imperio-espanol/

JUAN PONCE DE LEÓN

Juan Ponce de León

Unknown Artist (Public Domain)

Juan Ponce de León (1474-1521) fue un conquistador español que dirigió expediciones desde Puerto Rico hasta la costa de Florida, dando a la región su nombre actual. También fue el primer gobernador de Puerto Rico y descubrió la corriente del Golfo. Murió tras una escaramuza con los indígenas en un segundo viaje de exploración a Florida en 1521.

Nacimiento y juventud

Juan Ponce de León nació en 1474 en Santervás de Campos, provincia de Valladolid, en el norte de España. Nació en el seno de una familia acomodada y tuvo un buen comienzo en la vida al ser nombrado paje real en la corte de Aragón. Al llegar a la madurez, Juan aprendió a ser caballero y luchó en Granada contra los moros. Pero Juan buscaba aún más fama, fortuna y aventura, por lo que se unió al segundo viaje al Nuevo Mundo liderado por Cristóbal Colón (1451-1506) en 1493.

El Nuevo Mundo: La Española y Puerto Rico

La exploración española de las Américas comenzó con el primer viaje de Cristóbal Colón en 1492. A continuación, se llevaron a cabo una serie de expediciones para colonizar el territorio, desde la isla de La Española (actual República Dominicana/Haití) en 1494. A continuación, los españoles se desplazaron por el Caribe hasta Puerto Rico en 1508, Jamaica en 1509 y Cuba en 1511. Buscaban recursos naturales, sobre todo oro y plata, pero también esclavos y tierras con potencial para el desarrollo agrícola y para sostener colonias. También había quienes deseaban difundir la religión cristiana.

Ponce de León llegó a La Española en 1493 y decidió establecerse allí, bajo el mando del gobernador Nicolás de Ovando, quien lo puso a cargo de la parte oriental de la isla. La ciudad de La Isabela se fundó en 1494 y Santo Domingo en 1498. Se trajeron de Europa ganado vacuno, caballos y mulas, y se establecieron plantaciones de azúcar y tabaco. Se utilizaron esclavos para trabajar en estas plantaciones, tanto indígenas como africanos occidentales que se traían en barco por el Atlántico. Entre 1504 y 1506, Ponce de León se casó con la hija de un posadero local.

Imperio Colonial español en la Era de las expediciones

Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)

Hacia 1508, Ponce de León se trasladó a Puerto Rico (entonces llamado San Juan). Sometió a los pueblos locales y reclamó la isla para España. En 1509 fue nombrado primer gobernador de la isla. Los españoles habían establecido el control sobre los taínos locales (una rama de los indios arawak) con cierta facilidad, ya que eran agricultores pacíficos y no tenían las armas que tenían los europeos, como armas de fuego, ballestas y pólvora. Ponce de León se instaló en Caparra y le cambió el nombre por el de Ciudad de Puerto Rico. La búsqueda de oro, basada en rumores infundados, hizo que se crearan varias minas con resultados decepcionantes que solo consiguieron matar a muchos de los indios a los que se había obligado a trabajar bajo tierra. Solo con las plantaciones de azúcar a partir de 1511, la isla empezó a producir ingresos serios para los europeos. El puerto de San Juan, en Puerto Rico, se convirtió entonces en una importante parada para las flotas españolas del tesoro hacia el Caribe. Ponce de León fue gobernador solo hasta 1511, cuando el cargo fue asumido por Diego Colón (c. 1479-1526), hijo mayor de Cristóbal y heredero de los títulos de propiedad de su padre. Todavía útil para la Corona española, Ponce de León recibió instrucciones del rey Fernando II de Aragón (que reinó de 1479 a 1516) para asegurar la isla de Bimini (en la parte occidental de las actuales Bahamas).

Florida y la corriente del Golfo

En marzo de 1513, Juan Ponce de León financió una expedición privada para explorar lo que hoy conocemos como la costa del norte de América Ponce de León navegó hasta el norte de la zona que hoy es el estado de Florida. El 27 de marzo tuvo su primer avistamiento de terra firma, y el 2 de abril de 1513 desembarcó en algún lugar entre lo que hoy es San Agustín y Melbourne Beach, en la costa oriental de Florida (Turner, 9). En consecuencia, se atribuye a Ponce de León el primer desembarco documentado de un europeo en Florida. Es probable que los exploradores pensaran que simplemente habían descubierto otra gran isla como las que conocían en el Caribe. Ponce de León llamó a esta zona Pascua Florida porque quedó impresionado con la abundancia de flores y el verdor general, y el día en que habían avistado tierra por primera vez era el domingo de Pascua. Navegó a lo largo de la costa durante tres días en dirección al norte antes de dar la vuelta y explorar los Cayos de Florida y la costa oeste de la península. Se avistaron asentamientos indígenas, pero no se registró ninguna interacción, amistosa o de otro tipo, hasta varias escaramuzas breves a finales de abril y principios de mayo en el extremo de la península de Florida con el fin de conocer su potencial para la explotación de recursos. Ya se sabía que los indígenas llegaban desde el norte en canoas hasta las Bahamas, en unos cinco o seis días, por lo que parecía que merecía la pena explorar qué había en esa dirección. Ponce de León comandaba una pequeña flota de tres barcos, entre ellos dos carabelas: Santiago y María de la Consolación.

Mapa del Mundo de Juan de la Cosa

Juan de la Cosa (Public Domaine)

En el viaje de regreso, Ponce de León descubrió el fenómeno de la corriente del Golfo. Este movimiento natural y rápido del Océano Atlántico de oeste a este, junto con el aire más cálido que lo acompañaba, demostraría ser una ayuda muy útil para la navegación a partir de entonces, y para los españoles, significaba que ahora tenían un medio relativamente fácil para enviar los bienes saqueados del Caribe de vuelta a España.

El 21 de junio, la expedición de Ponce de León encontró un grupo de islas en los Cayos de Florida que llamaron las Tortugas por la gran cantidad de tortugas que había en la zona. A continuación, se dirigieron de forma indirecta a Cuba o a la costa de tierra firme, la península mexicana de Yucatán, a través de las Bahamas. Circula la leyenda de que Ponce de León no estaba realmente interesado en las tierras o riquezas en el Nuevo Mundo, sino que en realidad buscaba la "fuente de la juventud", el manantial mágico que proporcionaba la vida eterna si se bebía de sus aguas. Hay muy pocas pruebas de que esta fuera su ambición. En octubre de 1513 regresó a Puerto Rico, donde el éxito de su viaje hizo que regresara a España triunfante. En septiembre de 1514 fue recompensado con el título de capitán general, es decir, gobernador militar de Bimini y Florida. Una incursión fallida en las Antillas Menores parece haber apagado la estrella de Ponce de León, y su carrera se estancó durante los siguientes cinco o seis años.

Estatua de Juan Ponce de León

Dan Lundberg (CC BY-SA)

Segundo viaje a Florida

En el verano de 1521, Ponce de León volvió a explorar la costa de América del Norte y a buscar un lugar adecuado para la primera colonia española. La Corona española, ahora en manos de Carlos V, emperador (de 1519 a 1556) del Sacro Imperio Romano Germánico, había accedido a conceder al conquistador y a sus tripulaciones el derecho a todo lo que encontraran, con solo un impuesto sobre el oro y la plata descubiertos o saqueados. Ya en febrero, Ponce de León había escrito la siguiente carta desde Puerto Rico al emperador en la que exponía su propósito:

Entre mis servicios descubrí, a mi costa y cargo, la isla Florida, y otras de su distrito, que no se mencionan por ser pequeñas e inútiles; y ahora vuelvo a esa isla, si le place a Dios, para poblarla, estando habilitado para llevar un número de gente con el que podré hacerlo, para que el nombre de Cristo sea alabado allí, y Vuestra Majestad sea servido con el fruto que esa tierra produce. Y también pienso explorar más la costa de la dicha isla, y ver si es una isla, o si se conecta con la tierra donde está Diego Velásquez, o cualquier otra; y procuraré aprender todo lo que pueda. Me pondré en marcha para seguir mi viaje de aquí a cinco o seis días.

(Frederick Davis, 57)

Ponce de León llevaba dos barcos y unos 200 hombres con 250 caballos. Sus barcos también llevaban una gran variedad de ganado, plantas y semillas para utilizar en la nueva colonia. También había varios sacerdotes y frailes a bordo para convertir a los lugareños que encontraran. Al desembarcar en la costa este de Florida, probablemente cerca de Charlotte Harbor, su grupo fue atacado por una tribu local que sorprendió a los europeos con su ferocidad. Murieron unos 80 españoles y el propio Ponce de León resultó herido por una flecha. Ponce de León logró escapar, pero murió en Cuba a causa de sus heridas en julio. Las autoridades españolas no se ocuparon de la exploración de Ponce de León y dejaron a Florida en paz hasta que los hugonotes franceses empezaron a establecerse allí en la década de 1560.

Tumba de Juan Ponce de León

Daderot (Public Domain)

El legado: la conquista de las Américas

Los españoles estaban más preocupados por México en este momento. El gobernador de Cuba, Diego Velásquez, había enviado varias expediciones para explorar la costa continental de América a partir de 1517. La expedición de 1519 dirigida por Hernán Cortés (1485-1547) se encontró con la civilización azteca en México, cuyo imperio cayó en 1521 por una combinación de enfermedades europeas, pueblos rivales como la civilización tarasca que se unió a los españoles, y la superioridad de las armas de fuego y la caballería europeas. Uno de los barcos de la expedición de Ponce de León incluso había contribuido al ataque cuando desembarcó en Yucatán en la ruta de regreso de su expedición final a Florida.

De forma sistemática y despiadada, la cultura de los antiguos mesoamericanos, herencia que se remonta a milenios atrás, fue reprimida y, cuando fue posible, erradicada, en un esfuerzo por instalar el nuevo orden del Viejo Mundo. La misma historia sería el destino de los incas en Sudamérica cuando Francisco Pizarro (1478-1542) llegó allí en 1532. El Imperio azteca se convirtió en el Virreinato de Nueva España, y los territorios incas en el Virreinato del Perú. Juan Ponce de León fue uno de los primeros conquistadores que hicieron realidad el Imperio español en América, creando un trampolín desde el Caribe a través del cual se pudo establecer la la Tierra Firme del Imperio español.

Los restos de Juan Ponce de León reposan hoy en la catedral de San Juan Bautista de Puerto Rico. Se lo conmemora con varias estatuas públicas, especialmente en los lugares con los que más se le asocia: San Juan y Florida. Además, la ciudad de Ponce en Puerto Rico lleva su nombre

Bibliografía

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