LA TIERRA FIRME DEL
IMPERIO ESPAÑOL
Durante el siglo
XVIII, el mar Caribe y el golfo de México conformaron una de las regiones más
estratégicamente disputadas del mundo atlántico. Inicialmente dominada por
el Imperio español , esta zona marítima, a menudo denominada Caribe y Antillas, se
convirtió en un foco de rivalidad imperial entre España, Gran Bretaña y Francia. El
debilitamiento de la exclusividad española, sobre todo a partir de finales del
siglo XVII, abrió la puerta a que las potencias coloniales rivales
establecieran posiciones estratégicas en islas clave y enclaves costeros. Estas
luchas se desarrollaron a través de la guerra , el corso y
la competencia comercial, ya que el control de los puertos, las rutas marítimas
y las economías de plantación se convirtió en un elemento central de la
estrategia imperial. A mediados del siglo XVIII, conflictos como la Guerra de Sucesión
Austriaca y la Guerra de los Siete
Años intensificaron aún más estas disputas, reconfigurando el equilibrio
de poder en la cuenca del Caribe.
En el centro de este
sistema se encontraban las flotas del tesoro
españolas , que conectaban las colonias americanas con Europa mediante rutas marítimas reguladas y fuertemente defendidas.
Estos convoyes transportaban plata desde centros
mineros como Nueva España y Perú, junto con oro , tintes y
otros bienes valiosos, conformando la columna vertebral del comercio
transatlántico. Sus rutas predecibles las convertían en objetivos prioritarios
para corsarios y fuerzas navales rivales, lo que reforzó la militarización de
las aguas del Caribe. El sistema de flotas no solo sostuvo el imperio global de
España, sino que también estimuló la expansión de potencias marítimas rivales,
cuyos esfuerzos por interrumpir o penetrar esta red contribuyeron al
surgimiento de una economía atlántica más competitiva e interconectada .
https://www.worldhistory.org/image/14784/map-of-spanish-main--west-indies-c1720/
El
término "la Tierra Firme del Imperio español" se refiere, en su sentido más amplio, a
las colonias americanas pertenecientes al Imperio español, desde Florida en el
hemisferio norte hasta Brasil en el hemisferio sur (en su costa Norte),
incluyendo el Caribe. Este término se utilizaba de manera más concreta para
hacer referencia al territorio español comprendido entre el norte de Sudamérica
hasta el sur de lo que actualmente son los Estados Unidos. Fue un nombre
particularmente popular entre escritores de novelas de piratas, terminó con un
áurea romántica muy útil al momento de describir las aventuras de corsarios,
bucaneros y piratas de los siglos XVI al XVIII.
Area geográfica
La Tierra Firme del
Imperio español fue un término aplicado a las posesiones coloniales españolas
en América desde alrededor de 1520 hasta 1730, al final de la Edad de oro de la piratería, teniendo al principio un significado más limitado. Esta
expresión fue usada por corsarios ingleses en el siglo XVI para referirse
solamente a la costa norte de Sudamérica (aproximadamente desde Panamá a
Trinidad), aunque el litoral de este territorio estaba también incluido. Las
islas caribeñas no eran entonces incluidas dentro de este término geográfico, ya
que, al ser islas, obviamente no eran parte del continente americano. Después,
los bucaneros del siglo XVII usaron el término para referirse al Mar Caribe,
cambiando el significado original. Con el paso de los años, los escritores de
ficción del siglo XVIII comenzaron a usar el término más ampliamente,
aplicándolo a todo el Imperio español, desde Florida en América del Norte hasta
los límites del Brasil portugués en Sudamérica, lo que incluía no solo tierra
continental sino también los mares circundantes de dicha área, así como el
Caribe (excepto las Antillas Menores, que habían sido colonizadas por otros
Imperios europeos).
El Imperio español
En 1492, Cristóbal Colón (1451-1506) navegó a través del Atlántico al servicio
de la Corona española, pero en lugar de encontrar una ruta hacia Asia, como era
su propósito, se encontró con el continente americano. Luego Colón realizó
otros viajes de exploración, seguido por muchos otros. Por entonces el único
rival de España en la carrera por la explotación de las riquezas de América
eran los portugueses, pero los dos países se las arreglaron para llegar a un
acuerdo conveniente para ambas partes, en el que se repartieron las nuevas
tierras descubiertas y definieron dos áreas geográficas. Esta división fue
establecida en el Tratado de Tordesillas de 1494, ampliado posteriormente en el Tratado de
Zaragoza en 1529.
En 1494 se estableció
el primer asentamiento español en el Nuevo Mundo, La Isabela, en la isla de La
Española (actualmente República Dominicana/Haití). En 1498, Santo Domingo fue
fundada en la misma isla. Los asentamientos españoles en las islas del Caribe
fueron sucediéndose uno a uno: en 1508 Puerto Rico, Cuba en 1511. Se
introdujeron y criaron vacas, caballos y mulas. Se establecieron plantaciones
de caña de azúcar, tal como los portugueses lo habían estado haciendo en islas
del Atlántico como Madeira. El cultivo de tabaco fue otro más de los
florecientes negocios iniciados en esos primeros años de colonización. El
trabajo en las plantaciones era realizado por esclavos, tanto nativos de las
nuevas tierras como traídos del África Occidental. Se estima que fueron cerca
de 2 millones los esclavos africanos que fueron traídos a la Tierra Firme
española entre los siglos XVI y XVII. Una vez establecidos en las islas del
Caribe, los españoles comenzaron a enviar expediciones tentativas a Panamá,
lugar desde el que un europeo, Vasco Núñez de Balboa, vio el Océano Pacífico por primera vez, en 1513. La colonización de
las "Indias españolas", como en ese entonces se conocía a América,
había empezado.
Los indígenas en las
costas trataron de resistir los embates de los colonizadores y recurrieron a
tácticas como la emboscada, pero el enemigo era despiadado y contaba con armas
de siglos de tecnología más avanzada: los visitantes del Viejo Mundo habían llegado
para quedarse. A los nativos los robaron, asesinaron o esclavizaron sin
misericordia. Los que lograban sobrevivir fueron convertidos a la religión de
los hombres extraños venidos de lejos, los exploradores, los sacerdotes y los
hidalgos aventureros. Por ejemplo, los indígenas arawak del Caribe que fueron
aniquilados en solo una generación, ya sea por la espada, la explotación o las
enfermedades introducidas por los europeos. Este era el espantoso patrón de
conquista que habría de sucederse una y otra vez.
El proceder de la
fuerza española, los Conquistadores, fue el resultado de la
búsqueda de supuestas ciudades construidas en oro hacia el interior de América.
Así fue como a partir de 1519 atacaron y destruyeron el Imperio azteca. Los
aztecas, debilitados hacia el interior por facciones políticas, fueron derrotados
por un ejército con armamento, caballería y tácticas superiores. Una vez más,
las nuevas enfermedades hicieron estragos entre los locales. Los españoles se
aliaron hábilmente con antiguos rivales de los aztecas, como la civilización tarasca, y el enorme y a menudo brutal Imperio azteca se derrumbó,
para ser sustituido por un nuevo orden aún más brutal. El líder de los Conquistadores era Hernán Cortés (1485-1547) cuyo fervor religioso era tan grande como
su hambre de riquezas y gloria. La riqueza del antiguo México fue saqueada sin
piedad y llevada a España en barco. La capital azteca, Tenochtitlán, se convirtió en la nueva capital de la Nueva España, con
Cortés nombrado como primer gobernador en mayo de 1523. En 1535, Don Antonio de
Mendoza fue nombrado primer Virrey de la Nueva España.
Luego fue el turno de
América Central y después, de Sudamérica. En 1532 un grupo de españoles
liderados por Francisco Pizarro (1478-1542) se enfrentó con el Imperio inca, que iba
desde Quito (Ecuador) a Santiago (Chile), el más grande en el mundo. Una vez
más, la combinación de un armamento superior, así como las disputas al interior
del joven y frágil Imperio inca, llevaron a su caída en el lapso de una
generación. También en este caso, las enfermedades traídas por los europeos
jugaron un rol decisivo, como es el caso de la viruela, que ya se había
propagado desde México a Sudamérica aun antes de la llegada de los españoles a
suelo inca. En lo que se considera como el desastre humanitario más grande que
ha afectado al continente americano, se estima que puede haber muerto entre el
60 y el 90 % de la población indígena como consecuencia de este enemigo
invisible. Entre tanto, los españoles seguían asombrados por la gran cantidad
de oro y plata que podían ver tanto en templos, casas, así como en los adornos
usados por los propios incas. Con la caída de Cuzco en noviembre de 1533 y tras el establecimiento de un
gobierno controlado por los españoles, tenían razones de sobra para saberse
dueños de una vasta extensión del mundo. Sin embargo, los españoles enfrentaron
el mismo problema que el Imperio depuesto: cómo controlar cada rincón de esa
vastedad, donde coexistían diferentes pueblos, culturas y lenguas. Los
españoles tuvieron que enfrentar guerras y rebeliones hasta 1572, cuando el
último legítimo sucesor al trono inca fue ejecutado.
Saqueo de América
Los españoles
establecieron un gobierno colonial basado en un sistema de virreinatos,
encabezados por un gobernador o virrey. Construyeron fuertes para protegerse de
los continuos ataques de los pobladores originales, mientras que al mismo
tiempo seguían saqueando al Nuevo Mundo, tomando cualquier objeto de valor, y
en especial fundiendo indiscriminadamente objetos de oro y plata. Una vez que
terminaron con esta fácil fuente de riqueza, comenzaron a comerciar con
recursos naturales tales como madera, perlas y gemas. La plata se obtenía de
minas en Perú y México, siempre con el uso de mano de obra de esclavos. El
metal se solía transformar en pesos o en pesos de 8, moneda que se convirtió en
la divisa de facto usada en las Américas.
España insistió en el
monopolio comercial de su imperio y no permitió que ningún otro mercader
europeo vendiera o comprara bienes en los nacientes pueblos coloniales de las
Américas. Los rivales europeos pusieron sus codiciosos ojos sobre la flota de
galeones españoles que dos veces al año transportaban las riquezas del Nuevo
Mundo hacia España (c. 1520-1789). Dado que España también embarcaba bienes
valiosos desde las Filipinas hacia Acapulco, México (1565-1815), los galeones
repletos de riquezas que cruzaban el Atántico no solo transportaban oro, plata
y gemas, sino también una fortuna en seda, especias y porcelana. Durante el
primer siglo de la conquista, los Españoles extrajeron de Sudamérica la
increíble cantidad de 10 millones y medio de onzas troy de oro. En cuanto a
plata, se habían enviado 25 mil toneladas a España hacia el 1600. Por otro
lado, un promedio de 3 millones de pesos de plata se enviaba cada año a las
Filipinas, destinados a pagar los bienes que serían embarcados en los galeones
de Manila. La plata era relativamente rara en China, por lo que en el lejano
Oriente se podía comprar dos veces más oro con la misma cantidad de plata, en
comparación con el oro que podía comprarse en Europa. De esta manera, los Españoles no solo estaban extrayendo
grandes riquezas de América, sino que también comenzaron a transportar bienes
alrededor del mundo, obteniendo aún más ganancias.
Pintura al óleo del siglo XVII d. C. que representa el
encuentro entre el conquistador español Hernán
Cortés y el gobernante azteca Moctezuma ( Moctezuma
II ) en 1519 d. C. (Colección Jay
I. Kislak)
https://www.worldhistory.org/image/5277/montezuma-meets-cortes/
Siendo un objetivo
tentador, los ataques a los galeones españoles que transportaban las riquezas
fueron patrocinados extraoficialmente por los gobiernos europeos rivales, con
el objetivo de debilitar a España y así persuadirlo de permitirles también comerciar
en las nuevas colonias. Para enviar lo anterior un exitoso sistema de convoy de
galeones y navíos escolta fue establecido por los Españoles, siendo un gran
botín para los bucaneros en las raras excepciones en que este sistema falló.
Otro objetivo muy tentador eran los puertos en los cuales las riquezas eran
almacenas a la espera de ser embarcados en los galeones.
Puertos clave
Para el siglo XVII, el
imperio español en América estaba compuesto por el Virreinato de La Nueva
España (México y Centroamérica) , donde el Virrey despachaba desde Ciudad de
México (en lo que anteriormente era Tenochtitlán). El Virreinato del Perú
(anteriormente el territorio inca) fue establecido en 1543. Nueva Granada
(Venezuela y Colombia) fue virreinato a partir de 1739, con sede en Cartagena.
El Virreinato del Río de La Plata (Argentina, Paraguay y Uruguay) no fue
establecido hasta 1776. Panamá, Honduras, Cuba, La Española y Puerto Rico era
regidas por un Gobernador.
Es posible que Ciudad
de México haya sido la capital administrativa de la América española, pero el
corazón de la Tierra Firme del Imperio español era La Habana, Cuba: con su
estratégica ubicación en el Mar Caribe y su Gobernador también rigiendo sobre todas
las islas caribeñas. Asimismo, La Habana era el punto de reunión de los
galeones que cargaban los tesoros rumbo a España. Para 1610, contaba con el
mayor astillero en toda América. El corsario Francés Jacques de Sores atacó
brutalmente La Habana en julio de 1555, lo que finalmete convenció a los
españoles de que debían proteger mejor su joya colonial. El Castillo de la Real
Fuerza fue construido en 1558, el primer bastión-fortaleza construido en
América. Le siguió el Castillo del Gran Morro de Puerto Rico, en 1589. Con
esto, ningún otro pirata, bucanero o capitán se
atrevió a atacar La Habana ni a sus 30 mil residentes por casi dos siglos.
Cartagena, en lo que
es actualmente Colombia, era uno de los puertos más importantes en la Tierra
Firme española al ser el punto donde se recolectaba oro, plata, esmeraldas y
perlas procedentes de Colombia y Venezuela. Por esta razón era conocida como "Reina
de las Indias". En 1586 fue capturada por poco tiempo por Francis Drake (c. 1540-1596).
Para 1602 los españoles la hicieron prácticamente inexpugnable, una vez que
hubieron mejorado sus defensas y fortificaciones.
Varios cañones en la
fortaleza de Cartagena, Colombia, de los siglos XVI-XVII. Cartagena fue uno de
los principales puertos de tesoros
del Caribe español y su imponente fortaleza fue suficiente para disuadir
a los bucaneros .
https://www.worldhistory.org/image/14735/cannons-at-cartagena/
Otro de los puertos
desde donde se embarcaban tesoros españoles extraídos de las colonias era
Portobelo (también conocido como Puerto Bello), en Panamá. En 1596, este puerto
sustituyó a Nombre de Dios, como el punto de
acopio para las enormes cantidades de plata extraída de las minas del Potosí en
Perú (descubierto en 1545). Esta plata iba en galeones desde Perú a Panamá
(fundada en 1519) y luego se transportaba en mulas a través del istmo panameño
hasta Portobelo. Asimismo, en Portobelo se llevaba a cabo una gran feria anual
comercial, con lo que este puerto llegó a ser muy atractivo para merodeadores
extranjeros. En 1573 Francis Drake se apoderó del cargamento de mulas, un botín
de 15 toneladas de plata y 100 mil pesos de oro (tesoro suficiente para
construir 30 buques de guerra de la época).
En México estaba el
tercer puerto en importancia para el envío de riquezas a España: Veracruz,
puerto fundado por Hernán Cortés en 1519, con lo que fue necesario construir
una fortaleza para su defensa: el fuerte de San Juan de Ulúa. Veracruz era el
lugar de acopio tanto de la plata extraída de México como de los bienes que
traían los galeones de Manila y se llevaban por tierra hasta Veracruz. En 1568
San Juan de Ulúa fue el escenario de un infame ataque de parte de fuerzas
españolas hacia una flota comercial capitaneada por el inglés John Hawkins
(1532-1595 d.C.), hecho que los corsarios ingleses tomaron como excusa para
atacar cualquier objetivo español durante el siguiente medio siglo.
Una vez iniciada la
conquista se fundaron muchos más pueblos y puertos en la Tierra Firme española.
En lo que actualmente es Florida, se fundó San Agustín en 1565, que sirvió como
base para las aspiraciones expansionistas españolas en la costa de Norteamérica,
y a su vez como punto estratégico para resistir la amenaza de los hugonotes
franceses que se habían establecido en el área desde 1562, así como las
posteriores incursiones británicas que avanzaron hacia el sur por la costa este
americana. San Juan de Puerto Rico era el puerto usado por los galeones en el
Caribe. Maracaibo, ubicado en la costa de lo que es actualmente Venezuela,
tenía alrededor de 4000 residentes y era el centro regional para el comercio de
perlas.
Starz Entertainment (Copyright, fair use)
Todos los
asentamientos españoles se construían en función de un patrón similar de
manzanas y calles, con una gran plaza central donde se encontraban los
edificios religiosos y administrativos. Desde 1573, se emitieron leyes reales
sobre el diseño de pueblos y ciudades. Estos pueblos y ciudades eran gobernados
por un alcalde que encabezaba un grupo de concejales, a quienes se les otorgaba
el derecho de producir su propio escudo de armas, igual que España. Con el
objetivo de que no se olvidara a quién debían lealtad los ciudadanos, el escudo
de armas español se exhibía en la puerta de entrada de la fortaleza y en todos
los edificios oficiales.
Los ataques en el
siglo XVII
Para el siglo XVII el
monopolio colonial español comenzó a ser desafiado por otros poderes europeos,
especialmente en las islas del Caribe. Inglaterra, Francia y los Países Bajos
estuvieron en guerra constante contra España a lo largo de todo el siglo; las
Américas eran un fuente importante considerando los fondos que cruzaban el
Atlántico. Además, la armada Española se había venido a menos, representaba
solamente un tercio del tamaño de las de Inglaterra y Francia. Los ingleses se
establecieron en San Kitts (anteriormente San Cristóbal, 1623), Barbados
(1624), Nevis (1628), Antigua y Montserrat (1632). Francia se adueñó de
Martinica y Guadalupe en 1635. A partir de 1599, los holandeses comenzaron a
extraer sal de las costas venezolanas en Araya (producto indispensable para su
industria del arenque), aunque estaban especialmente interesados en los
recursos brasileños. La colonización holandesa de Santa Eustacia, Tobago y
Curazao, entre 1632 y 1634, supuso una preocupación más directa para los
españoles.
Para 1630 había 18 mil
europeos viviendo en las Antillas Menores y, para 1660, llegaron a ser 100 mil.
Los europeos usaban muchas de estas islas del este caribeño como base para
atacar las posesiones españolas y asimismo servían como refugio para traficantes
y piratas. España respondió a estas amenazas con contraataques regulares, pero
con poco éxito; solo lograban aumentar la hostilidad contra todo lo que fuera
español.
Bucaneros en busca de botín
Howard Pyle (Public Domain)
Los británicos
incursionaron aún más hacia el oeste, ocuparon Bermuda y las Bahamas, a las que
le siguieron la estratégica isla de Jamaica en 1655, con sus maravillosos
puertos naturales, después de lo cual la Tierra Firme española quedó a merced
de cualquier ataque. Los puertos estratégicos españoles fueron objetivos
directos de grandes armadas multinacionales compuestas por corsarios y
aventureros (conocidos también como bucaneros), con patrocinio (oficial o no)
de otros poderes europeos. El bucanero inglés Henry Morgan (c. 1635-1688)
saqueó Panamá en 1671 y en 1680 atacó y extorsionó Portobelo. El corsario
holandés Laurens De Graaf (c. 1651-1702) atacó Veracruz en 1683 y tomó como
botín los galeones del tesoro. Las fuerzas combinadas de franceses y piratas
capturaron Cartagena en 1697, en lo que fue el último gran ataque pirata antes
de un acuerdo de paz establecido entre España, Inglaterra, Francia y los Países
Bajos. Como resultado de estos reveses, España comenzó a construir
fortificaciones mejores y más grandes, con murallas y guarniciones.
Los ataques del
siglo XVIII
El Imperio español
pudo recuperarse de este casi ruinoso estado. El rey Carlos III de España (que
reinó entre 1759-1788) fue fundamental en la promoción de un fortalecimiento a
todo lo largo de la Tierra Firme española, especialmente en términos de fuertes
y guarniciones, con un nuevo sistema que combinaba los destacamentos locales
con las tropas traídas de Europa, mejores entrenadas y equipadas. Estas fuerzas
eran comandadas por varios capitanes-generales asentados en los puertos más
importantes. Sin embargo, la defensa del Imperio colonial español seguía siendo
una batalla incesante y cara que parecía no tener fin.
Para mediados del
siglo XVIII, el Almirantazgo británico ordenó específicamente a su flota naval
"destruir los asentamientos españoles en las Indias Occidentales así como
atacar sus embarques usando cualquier método" (Wood, 164). En 1762 la Armada
Real capturó La Habana, pero al año siguiente la perdió. Después del tratado de
París de 1763, España tuvo que ceder Florida a Inglaterra (aunque la recuperó
en 1783) y a cambio recibió solo una porción de Louisiana. En 1800, Louisiana
fue cedida a Francia, para finalmente terminar en posesión de Estados Unidos en
1804. Los poderes europeos arreglaban sus intereses coloniales como si se
tratara de un juego de ajedrez. En ocasiones intentaban ataques audaces, otras
veces tenían que hacer retiradas, y otras veces solamente esperaban ver cómo
cada imperio se desarrollaba. Mientras tanto, Estados Unidos, México y otros
miraban con atención la porción del tablero que pudieran reclamar para sí
mismos, independientemente de a quiénes les perteneciera en ese momento.
Ataque británico en Portobelo, 1739
Samuel Scott (Public Domain)
Declive del Imperio español
Para inicios del siglo XIX, España no solo tenía que lidiar con los
ataques de sus enemigos europeos sino que a su vez el mundo cambiaba
rápidamente, en términos políticos y económicos. Ahora enfrentaba las amenazas
de los habitantes originarios de América. Fuerzas rebeldes colombianas, por
ejemplo, sitiaron y tomaron Cartagena en 1815 y 1821. Para 1820 casi la
totalidad de las naciones latinoamericanas habían declarado su independencia de
España. Asimismo, el creciente poderío de los Estados Unidos representaba otra
amenaza en el Norte. Tuvieron que ceder Florida en 1819-1821, con lo que, para
finales del siglo XIX, España solo poseía Cuba y Puerto Rico.
El comercio internacional también había evolucionado y ahora el
lejano Oriente aportaba mercancías como té y opio. India y Brasil también se
desarrollaban rápidamente y las plantaciones en Norteamérica, Sudamérica y el
Caribe (todas ellas basadas en el horroroso negocio de la esclavitud),
inundaron al mundo con azúcar, tabaco, café y algodón. Los días en que España
solía monopolizar el cincuenta por ciento del comercio internacional y en que
la Tierra Firme del Imperio español era el centro neurálgico de los tesoros en
el Nuevo Mundo habían quedado en el pasado.
Bibliografía
- Chartrand, René & Spedaliere, Donato. The
Spanish Main 1492–1800 . Osprey Publishing, 2006.
- Cordingly,
David & Falconer, John. Pirates. Royal Museums
Greenwich, 2021.
- Konstam,
Angus & McBride, Angus. Buccaneers 1620–1700 . Osprey
Publishing, 2000.
- Rogozinski,
Jan. Pirates!. Facts on File, 1995.
- Wood, Peter. The Spanish Main . Time-Life
books, 1979.
https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20050/la-tierra-firme-del-imperio-espanol/
JUAN PONCE DE LEÓN
Juan Ponce de León
Unknown Artist (Public Domain)
Juan Ponce de León (1474-1521) fue un
conquistador español que dirigió expediciones desde Puerto Rico hasta la costa
de Florida, dando a la región su nombre actual. También fue el primer
gobernador de Puerto Rico y descubrió la corriente del Golfo. Murió tras una
escaramuza con los indígenas en un segundo viaje de exploración a Florida en
1521.
Nacimiento y juventud
Juan Ponce de León nació en 1474 en Santervás de
Campos, provincia de Valladolid, en el norte de España. Nació en el seno de una
familia acomodada y tuvo un buen comienzo en la vida al ser nombrado paje real
en la corte de Aragón. Al llegar a la madurez, Juan aprendió a ser caballero y
luchó en Granada contra los moros. Pero Juan buscaba aún más fama, fortuna y
aventura, por lo que se unió al segundo viaje al Nuevo Mundo liderado por Cristóbal Colón (1451-1506) en
1493.
El Nuevo Mundo: La Española y Puerto Rico
La exploración española de las Américas comenzó con
el primer viaje de Cristóbal Colón en 1492. A continuación, se llevaron a cabo
una serie de expediciones para colonizar el territorio, desde la isla de La
Española (actual República Dominicana/Haití) en 1494. A continuación, los
españoles se desplazaron por el Caribe hasta Puerto Rico en 1508, Jamaica en
1509 y Cuba en 1511. Buscaban recursos naturales, sobre todo oro y plata, pero
también esclavos y tierras con potencial para el desarrollo agrícola y para
sostener colonias. También había quienes deseaban difundir la religión
cristiana.
Ponce de León llegó a La Española en 1493 y decidió
establecerse allí, bajo el mando del gobernador Nicolás de Ovando, quien lo
puso a cargo de la parte oriental de la isla. La ciudad de La Isabela se fundó
en 1494 y Santo Domingo en 1498. Se trajeron de Europa ganado vacuno,
caballos y mulas, y se establecieron plantaciones de azúcar y tabaco. Se
utilizaron esclavos para trabajar en estas plantaciones, tanto indígenas como
africanos occidentales que se traían en barco por el Atlántico. Entre 1504 y
1506, Ponce de León se casó con la hija de un posadero local.
Imperio Colonial español en la Era de las expediciones
Simeon Netchev (CC BY-NC-ND)
Hacia 1508, Ponce de León se trasladó a Puerto Rico
(entonces llamado San Juan). Sometió a los pueblos locales y reclamó la isla
para España. En 1509 fue nombrado primer gobernador de la isla. Los españoles
habían establecido el control sobre los taínos locales (una rama de los indios
arawak) con cierta facilidad, ya que eran agricultores pacíficos y no tenían
las armas que tenían los europeos, como armas de fuego, ballestas y pólvora.
Ponce de León se instaló en Caparra y le cambió el nombre por el de Ciudad de
Puerto Rico. La búsqueda de oro, basada en rumores infundados, hizo que se
crearan varias minas con resultados decepcionantes que solo consiguieron matar
a muchos de los indios a los que se había obligado a trabajar bajo tierra. Solo
con las plantaciones de azúcar a partir de 1511, la isla empezó a producir
ingresos serios para los europeos. El puerto de San Juan, en Puerto Rico, se
convirtió entonces en una importante parada para las flotas españolas del
tesoro hacia el Caribe. Ponce de León fue gobernador solo hasta 1511, cuando el
cargo fue asumido por Diego Colón (c. 1479-1526), hijo mayor de Cristóbal y
heredero de los títulos de propiedad de su padre. Todavía útil para la Corona
española, Ponce de León recibió instrucciones del rey Fernando II de Aragón
(que reinó de 1479 a 1516) para asegurar la isla de Bimini (en la parte
occidental de las actuales Bahamas).
Florida y la corriente del Golfo
En marzo de 1513, Juan Ponce de León financió una
expedición privada para explorar lo que hoy conocemos como la costa del norte
de América Ponce de León navegó hasta el norte de la zona que hoy es el estado
de Florida. El 27 de marzo tuvo su primer avistamiento de terra firma,
y el 2 de abril de 1513 desembarcó en algún lugar entre lo que hoy es San
Agustín y Melbourne Beach, en la costa oriental de Florida (Turner, 9). En
consecuencia, se atribuye a Ponce de León el primer desembarco documentado de
un europeo en Florida. Es probable que los exploradores pensaran que
simplemente habían descubierto otra gran isla como las que conocían en el Caribe.
Ponce de León llamó a esta zona Pascua Florida porque quedó
impresionado con la abundancia de flores y el verdor general, y el día en que
habían avistado tierra por primera vez era el domingo de Pascua. Navegó a lo
largo de la costa durante tres días en dirección al norte antes de dar la
vuelta y explorar los Cayos de Florida y la costa oeste de la península. Se
avistaron asentamientos indígenas, pero no se registró ninguna interacción,
amistosa o de otro tipo, hasta varias escaramuzas breves a finales de abril y
principios de mayo en el extremo de la península de Florida con el fin de
conocer su potencial para la explotación de recursos. Ya se sabía que los
indígenas llegaban desde el norte en canoas hasta las Bahamas, en unos cinco o
seis días, por lo que parecía que merecía la pena explorar qué había en esa
dirección. Ponce de León comandaba una pequeña flota de tres barcos, entre
ellos dos carabelas: Santiago y María de la
Consolación.
Mapa del Mundo de Juan de la Cosa
Juan de la Cosa (Public Domaine)
En el viaje de regreso, Ponce de León descubrió el
fenómeno de la corriente del Golfo. Este movimiento natural y rápido del Océano Atlántico de
oeste a este, junto con el aire más cálido que lo acompañaba, demostraría ser
una ayuda muy útil para la navegación a partir de entonces, y para los
españoles, significaba que ahora tenían un medio relativamente fácil para
enviar los bienes saqueados del Caribe de vuelta a España.
El 21 de junio, la expedición de Ponce de León
encontró un grupo de islas en los Cayos de Florida que llamaron las Tortugas
por la gran cantidad de tortugas que había en la zona. A continuación, se
dirigieron de forma indirecta a Cuba o a la costa de tierra firme, la península
mexicana de Yucatán, a través de las Bahamas. Circula la leyenda de que Ponce
de León no estaba realmente interesado en las tierras o riquezas en el Nuevo
Mundo, sino que en realidad buscaba la "fuente de la juventud", el
manantial mágico que proporcionaba la vida eterna si se bebía de sus aguas. Hay
muy pocas pruebas de que esta fuera su ambición. En octubre de 1513 regresó a
Puerto Rico, donde el éxito de su viaje hizo que regresara a España triunfante.
En septiembre de 1514 fue recompensado con el título de capitán general, es
decir, gobernador militar de Bimini y Florida. Una incursión fallida en las
Antillas Menores parece haber apagado la estrella de Ponce de León, y su
carrera se estancó durante los siguientes cinco o seis años.
Estatua de Juan Ponce de León
Dan Lundberg (CC BY-SA)
Segundo viaje a Florida
En el verano de 1521, Ponce de León volvió a
explorar la costa de América del Norte y a buscar un lugar adecuado para la
primera colonia española. La Corona española, ahora en manos de Carlos V,
emperador (de 1519 a 1556) del Sacro Imperio Romano
Germánico, había accedido a conceder al conquistador y a sus tripulaciones el
derecho a todo lo que encontraran, con solo un impuesto sobre el oro y la plata
descubiertos o saqueados. Ya en febrero, Ponce de León había escrito la
siguiente carta desde Puerto Rico al emperador en la que exponía su propósito:
Entre mis servicios
descubrí, a mi costa y cargo, la isla Florida, y otras de su distrito, que no
se mencionan por ser pequeñas e inútiles; y ahora vuelvo a esa isla, si le
place a Dios, para poblarla, estando habilitado para llevar un
número de gente con el que podré hacerlo, para que el nombre de Cristo sea
alabado allí, y Vuestra Majestad sea servido con el fruto que esa tierra
produce. Y también pienso explorar más la costa de la dicha isla, y ver si es
una isla, o si se conecta con la tierra donde está Diego Velásquez, o cualquier
otra; y procuraré aprender todo lo que pueda. Me pondré en marcha para seguir
mi viaje de aquí a cinco o seis días.
(Frederick Davis, 57)
Ponce de León llevaba dos barcos y unos 200 hombres con 250 caballos. Sus barcos también llevaban una gran variedad de ganado, plantas y semillas para utilizar en la nueva colonia. También había varios sacerdotes y frailes a bordo para convertir a los lugareños que encontraran. Al desembarcar en la costa este de Florida, probablemente cerca de Charlotte Harbor, su grupo fue atacado por una tribu local que sorprendió a los europeos con su ferocidad. Murieron unos 80 españoles y el propio Ponce de León resultó herido por una flecha. Ponce de León logró escapar, pero murió en Cuba a causa de sus heridas en julio. Las autoridades españolas no se ocuparon de la exploración de Ponce de León y dejaron a Florida en paz hasta que los hugonotes franceses empezaron a establecerse allí en la década de 1560.
Tumba de Juan Ponce de León
Daderot (Public Domain)
El legado: la conquista de las Américas
Los españoles estaban más preocupados por México en
este momento. El gobernador de Cuba, Diego Velásquez, había enviado varias
expediciones para explorar la costa continental de América a partir de 1517. La
expedición de 1519 dirigida por Hernán Cortés (1485-1547) se
encontró con la civilización azteca en
México, cuyo imperio cayó en 1521 por
una combinación de enfermedades europeas, pueblos rivales como la civilización tarasca que se unió a
los españoles, y la superioridad de las armas de fuego y la caballería
europeas. Uno de los barcos de la expedición de Ponce de León incluso había
contribuido al ataque cuando desembarcó en Yucatán en la ruta de regreso de su
expedición final a Florida.
De forma sistemática y despiadada, la cultura de
los antiguos mesoamericanos, herencia que se remonta a milenios atrás, fue
reprimida y, cuando fue posible, erradicada, en un esfuerzo por instalar el
nuevo orden del Viejo Mundo. La misma historia sería el destino de los incas en
Sudamérica cuando Francisco Pizarro (1478-1542)
llegó allí en 1532. El Imperio azteca se convirtió en el Virreinato de Nueva
España, y los territorios incas en el Virreinato del Perú. Juan Ponce de León
fue uno de los primeros conquistadores que hicieron
realidad el Imperio español en América, creando un trampolín desde el Caribe a
través del cual se pudo establecer la la Tierra
Firme del Imperio español.
Los restos de Juan Ponce de León reposan hoy en la
catedral de San Juan Bautista de Puerto Rico.
Se lo conmemora con varias estatuas públicas, especialmente en los lugares con
los que más se le asocia: San Juan y Florida. Además, la ciudad de Ponce en
Puerto Rico lleva su nombre
Bibliografía
- Cervantes,
Fernando. Conquistadores. Allen Lane, 2020.
- Frederick
Davis, T. "Ponce de Leon's Second Voyage and Attempt to Colonize
Florida." The Florida Historical Society Quarterly, Vol.
14, No. 1, July 1935, pp. 51-66.
- Olson, James
S. Historical Dictionary of the Spanish Empire, 1402-1975. Greenwood,
1991.
- Turner,
S. "Juan Ponce de León and the Discovery of Florida
Reconsidered." The Florida Historical Quarterly, Summer
2013, Vol. 92, No. 1 , pp. 1-31.
World History Encyclopedia está asociada a Amazon y
recibe una comisión por las compras de libros que cumplan los requisitos.
https://www.worldhistory.org/trans/es/1-20833/juan-ponce-de-leon/











No hay comentarios:
Publicar un comentario