EL MESTER DE CLERECÍA
FERNÁN GONZÁLEZ,
CONDE DE CASTILLA
Los mitos fundacionales de Castilla
Retrato barroco
de Fernán González (c. 1650) en el monasterio de San Millán de Yuso (La Rioja),
por Juan Andrés Ricci.
La historia de cómo nació Castilla ha sido
objeto de leyendas y tergiversaciones históricas que poco tienen que ver con la
realidad. Los mitos fundacionales al final son comunes en todo el mundo, en
Asturias con Pelayo, en Cataluña con el conde Wifredo, en China con sus
emperadores legendarios o en Japón con los dioses Izanagi e Izanami. En el caso
de Castilla la necesidad de exaltar los orígenes de Castilla surgió en los
siglos XII y XIII, al consolidarse un Reino de Castilla independiente de León y
luego al formarse la Corona de Castilla. Se pueden hablar de dos leyendas que
han conformado la identidad colectiva de la nación castellana, la leyenda de
los jueces de Castilla y la leyenda de cómo el conde Fernán González logró la
independencia de su condado de León.
Empezando por los jueces de Castilla, existen
dos versiones de la historia, una que la sitúa tras la muerte de Alfonso II de
Asturias en la década del 840 con la guerra civil entre Nepociano y Ramiro, y
otra que la sitúa tras la muerte del rey Fruela II de León cuando hubo otra
guerra civil por el trono. En cualquier caso, ambas versiones comparten que
estaríamos hablando de un momento de debilidad de la autoridad real que sería
aprovechado por los castellanos para ser libres y tener un gobierno justo.
Según la leyenda de los jueces de Castilla, los castellanos estaban resentidos
por la obligación de recorrer largas distancias para ir a León a resolver
asuntos políticos y judiciales y porque allí eran tratados con desdén, y además
los castellanos estarían descontentos porque supuestamente querían expandirse
por el río Cea y Pisuerga al oeste del condado y León no les dejaba.
Por estos presuntos agravios los castellanos
eligieron de entre la aristocracia dos magistrados calificados como jueces que
les gobernarían siguiendo los usos y costumbres de Castilla y con la finalidad
de proteger sus libertades, en contraposición a la situación a la que se veían
sometidos al estar bajo el yugo leonés. Según los juglares castellanos el juez
Laín Calvo, encargado de los asuntos militares, sería ancestro de El Cid
Campeador mientras que el juez Nuño Rasura, encargado de la justicia, sería ancestro
del conde Fernán González. Por supuesto que toda esta historia de los jueces de
Castilla es un invento, la primera referencia escrita sobre ellos se encuentra
en el siglo XII, es decir, dos o tres siglos después de los supuestos hechos,
su existencia es incompatible con lo que nos cuentan los diplomas castellanos,
y además en el condado de Castilla no solo se usaba el derecho consuetudinario,
sino que se empleaba el Liber iudiciorum godo igual que entre el
resto de población cristiana de la península ibérica medieval.
Del mismo modo, la figura histórica de Fernán
González ha sido muy engrandecida y se la atribuyen numerosos logros que
nunca ocurrieron. Un monje del monasterio de San Pedro de Arlanza, el más
importante de la Castilla condal y donde estaba enterrado Fernán González,
escribió en el siglo XIII el poema épico conocido como Poema de Fernán González
basándose en parte en las hazañas que ya contaban los juglares de la época. El
monje tenía una clara intención de resaltar el vínculo entre Fernán González y
su monasterio, aunque algunos investigadores también relacionan la redacción
del poema con el magnate Nuño González de Lara que, como descendiente de la
casa de Lara de Fernán González, quiso exaltar su linaje. El poema presenta a
Fernán González como el buen conde, el paladín de la independencia de Castilla
y el más valiente defensor de la fe católica frente a los musulmanes.
Para enfatizar su humildad y posterior
grandeza en el poema se cuenta que un joven Fernán González fue raptado por un
carbonero que lo crio en las montañas, hasta que el carbonero le contó que en
realidad tenía un noble linaje. Viendo cómo su patria era amenazada por los
musulmanes, el héroe castellano abandonó las montañas y los castellanos lo
reconocieron como su señor. El conde de Castilla entonces derrotó al dictador
andalusí Almanzor, el nombre musulmán que infundía más terror en la memoria
colectiva cristiana, pero que por cronología no podía haber sucedido porque
Fernán González murió unos años antes de las campañas de Almanzor. Este relato
épico se inventa también una guerra entre Castilla y el Reino de Pamplona y
condado de Tolosa, y el objetivo es presentar a Castilla como una víctima
sometida a los opresores leoneses y a las agresiones de los navarros y de los
musulmanes.
Bajo el liderazgo de Fernán González, los
castellanos derrotaron y mataron al rey de Pamplona y conde de Tolosa y después
hicieron frente de nuevo a Almanzor en la legendaria batalla de Hacinas. Antes
de la batalla, al conde se le apareció en sueños a San Millán, el venerado
ermitaño de época visigoda que se convirtió en patrón de Castilla y Pamplona, y
San Millán le dio consejos de estrategia militar al conde, porque claro que sí,
un ermitaño debía tener una amplia experiencia militar. Al tercer día de la batalla
los castellanos estaban en una situación crítica hasta que el apóstol de
España, Santiago, apareció en el campo de batalla con un ejército fantasmal que
puso en huida a los musulmanes.
El Poema de Fernán González sigue su epopeya
con una absurda historia de cómo el héroe de Castilla consiguió liberar su
tierra del yugo leonés. El rey Sancho el Craso convocó al conde de Castilla en
la corte de León, Fernán González llegó con un caballo y halcón que habían
pertenecido a Almanzor, y el rey de León tuvo el capricho de ofrecer una gran
suma de dinero para comprarlos. Sancho y Fernán fijaron un día de pago y
acordaron que la deuda se duplicaría cada día si el rey de León no podía pagar
en la fecha prevista. Pasaron los años hasta que el conde de Castilla le
recordó a Sancho su deuda, y cuando calcularon la deuda, Sancho se quedó
estupefacto y prometió liberarlo del vasallaje y cederle la soberanía de
Castilla si Fernán González perdonaba la deuda. Así que, según la leyenda, fue
una deuda impagable lo que permitió la independencia de Castilla, no una
rebelión o una batalla épica.
Maribel Fierro y otros investigadores antes
que ella ha estudiado el origen islámico andalusí de esta leyenda, ya que forma
parte de un topo literario árabe que llegó al mundo islámico basándose en
cuentos indios donde se produce un doblamiento de la deuda cada día que se pasa
de la data estipulada para el pago y por otro lado el motivo de los caballos y
halcones es otro recurso muy empleado en la literatura árabe. Por ejemplo, se
decía que el famoso Don Julián de Ceuta traía desde Tánger caballos y halcones
para el rey visigodo Rodrigo y que al producirse la legendaria violación
cometida por Rodrigo a la hija de Don Julián éste prometió traer unos caballos
y halcones como nunca antes los había visto, en referencia metafórica a los
conquistadores islámicos. Tanto en la leyenda de Don Julián como en la de
Fernán González el caballo y el halcón sirven a modo de lección de cómo el
deseo y ambición de los gobernantes y específicamente el de animales
espléndidos puede llevar a consecuencias catastróficas e imprevisibles para el
gobernante.
La leyenda de los jueces Laín Calvo y Nuño
Rasura también tiene una inspiración islámica, ya que su calvicie es una
referencia a la práctica de algunos bereberes de raparse la cabeza como signo
de identidad y a veces vinculado a rebeliones jariyíes y los dos jueces como
soberanos son una referencia a cómo tras la desaparición de la dinastía omeya
algunos cadíes o jueces islámicos fueron elegidos entre su comunidad para
guiarlos y fundaron sus propias dinastías, como fue el caso de la dinastía
abadí de Sevilla, las primeras dinastías independientes de Toledo y Silves o
también por ejemplo lo vemos en el segundo período de taifas en Córdoba o
Málaga. Por tanto, la épica castellana y los mitos fundacionales de Castilla
tienen unas raíces islámicas andalusíes poco reconocidas pero que están ahí,
una demostración más de la influencia musulmana en la cultura de los reinos
cristianos peninsulares.
Las leyendas castellanas desarrolladas
especialmente en el siglo XIII tras la formación de la Corona de Castilla nos
revelan más información sobre cómo se veían a mismos los castellanos en esa
época que a la realidad del siglo X cuando Castilla seguía siendo un condado
del Reino de León. Los castellanos se veían como gentes independientes,
fuertes, orgullosas y de cultura asamblearia, ya que se presenta una Castilla
en origen sin reyes, una Castilla libre donde sus ciudadanos tenían poder
político. Que los castellanos se veían más obligados a alcanzar consensos
políticos para articular el poder que otros espacios donde ya desde antes había
unas aristocracias mejor instauradas como es el caso de Galicia se puede decir
que es cierto, pero las caracterizaciones esencialistas son erróneas y Castilla
no se puede decir que fuera independiente en época de Fernán González.
La reunificación de Castilla bajo Fernán González
Los múltiples centros políticos de la
realidad policéntrica en Castilla y Álava antes del 932, por Juan Antonio
Quirós Castillo.
Al empezar el siglo X Castilla era una amalgama poco definida de
territorios con distintos centros de poder. Tras la muerte del conde Rodrigo de
Castilla y Álava en el 873 estos condados se separaron, y más tarde a la muerte
de su hijo Diego Rodríguez en el 885 se fragmentó el condado de Castilla en
múltiples condados. Se abrieron varias décadas de elevada competencia política
entre las distintas familias con autoridad condal en el espacio castellano.
Había diversos condes porque, como ya he explicado muchas veces, en la Alta
Edad Media no se era rey o conde de como incorrectamente decimos de manera
anacrónica, esto al menos hasta antes de hacerse hereditarios los condados,
sino que lo correcto es hablar de rey o conde en, por lo tanto era posible que
hubiera múltiples condes en Castilla al mismo tiempo.
Había condes en Burgos, Lara, Lantarón, Cerezo, Amaya, Castrojeriz,
Osma, San Esteban de Gormaz y algunos centros de poder más, sin que hubiera una
autoridad que los englobara a todos más allá del mismísimo rey de León. ¿Cuáles
eran los orígenes familiares de Fernán González que le permitieron emerger como
el conde único de estos territorios? Según la reconstrucción genealógica del
medievalista Gonzalo Díez, Fernán González descendía de Munio Núñez, el mismo
aristócrata que en el 824 otorgó la famosa carta puebla de Brañosera. El linaje
de la madre de Fernán González, Muniadona, tuvo un rol dominante en el alfoz de
Lara y la familia materna siguió ejerciendo ese liderazgo en Lara después de
que Fernán González fuera conde de toda Castilla, también es relevante
mencionar que la primera mención histórica de Fernán González es en un diploma
del 929 donde se dice que es conde en Lara.
Reconstrucción genealógica de Fernán
González según Gonzalo Martínez Díez.
Más importante para el ascenso meteórico del linaje de Fernán González
fue que su padre Gonzalo Fernández encabezara la integración de Haza, San
Esteban de Gormaz y Clunia. Estas dos últimas plazas fueron especialmente
importantes en la defensa de Castilla, y su relevancia en la frontera otorgaba
mucho poder político a quien las poseyera y daba oportunidades para construir
poderosas redes clientelares de tipo político y militar. Además, dos condes
citados en Burgos y Castilla en los años 920 fueron posiblemente tíos de Fernán
González, con todo esto quiero decir que los familiares de Fernán González
tenían ya un rol dominante en Castilla junto a la rival familia de los Ansúrez,
y la unión de los patrimonios de Gonzalo Fernández y Muniadona y sus redes clientelares
convirtieron a Fernán González en un hombre predispuesto a ejercer la hegemonía
en Castilla.
El período de múltiples condes en Castilla fue un período fluido de
competencia interna entre las aristocracias de la región porque las
posibilidades de ascenso social y de control de nuevos espacios estaban
abiertas. Esta etapa terminó cuando en el 931 o 932 Fernán González, hijo del
conde Gonzalo Fernández, logró monopolizar la política castellana. ¿Cómo y por
qué Fernán González llegó a ser conde de toda Castilla y Álava? Para
entenderlo, hay que remontarse a la guerra civil entre Ramiro II y Alfonso.
Varios magnates castellanos, principalmente los Ansúrez y los Banu Gómez del
vecino condado de Saldaña, apoyaron la sublevación del antiguo rey Alfonso IV
de León, pero Fernán González permaneció leal a Ramiro II. Como es sabido, en
el año 932 Ramiro derrotó a su hermano y necesitaba un castellano influyente y
de confianza, por lo que la única opción viable era Fernán González.
Desde una explicación institucionalista de arriba abajo, se explica el
ascenso de Fernán González como un nombramiento del rey Ramiro II de León tras
la guerra civil contra Alfonso IV, pero no todos los historiadores están de
acuerdo con esta visión. El historiador Julio Escalona señala que Fernán
González convirtió al condado de Castilla en hereditario y compara la etapa de
competencia aristocrática y de una posterior etapa dominada por la supremacía
de un solo hombre en Castilla con lo ocurrido en el paso de la Francia
merovingia y el Imperio de Carlomagno. Sin embargo, aquí creo que la
argumentación de Julio Escalona es equivocada porque una cosa es el ascenso en
el poder de Fernán González y otra que a lo largo de su vida pudiese ejercer un
dominio más y más independiente y sin rival.
Mapa político de la península ibérica,
año 932
Como veremos más adelante en el episodio, el rey Ramiro II de León tenía
atado en corto a Fernán González y cuando se rebeló tuvo la capacidad de
arrestarle y sustituirlo por otro conde durante un año, esto demuestra que
Ramiro tenía la capacidad para nombrar o deponer a los condes en Castilla
mientras él reinó. El hecho de que se patrimonializase e hiciese hereditario el
poder condal en Castilla, igual que ocurrió en otros puntos del Reino de León a
lo largo de la segunda mitad del siglo X, se explica mucho más por los
desmadres políticos posteriores a la muerte de Ramiro II, cuando las guerras
civiles e intervenciones militares desde Córdoba provocaron continuas
sustituciones de reyes débiles en León. Así pues, la amplia base patrimonial y
red clientelar del linaje de Lara y la lealtad mostrada permitió que Fernán
González recibiera el gobierno de todo el espacio oriental del Reino de León,
consiguiendo el condado de Álava y el condado de una Castilla reunificada bajo
el liderazgo de un solo hombre.
El condado de Castilla era la mayor demarcación territorial del Reino de
León, o sea que entregar este amplio territorio junto a Álava a un solo magnate
era una jugada arriesgada para el rey Ramiro, pero las circunstancias políticas
provocadas por la guerra civil eran las que eran así que tuvo que depositar su
confianza en este hombre y desde un punto de vista militar para hacer frente a
las amenazas cada vez mayores de Abd al-Rahman III de Córdoba, que acababa de
proclamarse califa, tenía sentido para facilitar las movilizaciones y mejorar
la defensa de dar tanta autoridad a un solo hombre en la frontera más
vulnerable a ataques musulmanes. Por otro lado, ¿qué tendencias y cambios se
estaban produciendo en un horizonte más a largo plazo en Castilla? Porque si
algo me gusta de Julio Escalona y autores similares son sus análisis
diacrónicos, es decir, análisis más de la sociedad y el poder con una
perspectiva cronológica amplia.
La realidad política y social de Castilla y Álava era muy local, la
articulación territorial era débil y la sociedad aún era bastante igualitaria
en términos de riqueza y poder. El grado de fragmentación de la propiedad era
mucho más elevado en Castilla que en las comarcas leonesas, donde los reyes y
algunos grandes magnates podían poseer poblaciones enteras. Muy
progresivamente, estoy hablando de un proceso de siglos, esto fue cambiando
debido a que los aristócratas se hicieron con el control de las tierras
comunales, por la creación de obispados y la construcción de monasterios y
castillos que servían para ejercer un mayor control social, la integración de
notables locales en redes de dependencia mayores, y también por el ejercicio de
la justicia y del liderazgo militar.
En este proceso de feudalización de Castilla fue importante la figura de
Fernán González porque pudo ejercer su autoridad por todo el espacio oriental
del Reino de León y contribuyó a que las dinámicas sociopolíticas castellanas
pasaran de ser locales a regionales y se centralizase más el poder a nivel
estatal, regional y local, porque los aristócratas locales fueron más
necesarios que nunca como intermediarios para el control de las comunidades.
Juan Antonio Quirós, basándose en las tesis del sociólogo Bob Jessop, plantea
que el poder en el condado de Castilla era relacional, y esto significa que el
ejercicio del poder se basaba más en las relaciones y consensos entre distintos
agentes políticos y en redes políticas de clientela que en quién tenía más patrimonio
o en un sistema fiscal fuerte. Esto se aplica aquí porque la centralización del
poder retroalimentaba el poder aristocrático a nivel más local ya que era
necesario integrar élites locales a estructuras de gobierno mayores o bien
elegir desde fuera alguien para dirigir esas comunidades, por lo que no es un
rey y condes contra el sistema aristocrático, sino más bien élites dirigentes
de distinto nivel uniendo sus intereses para someter a un mayor grado de
control el territorio y su campesinado.
Fernán González al frente de Álava y Castilla
La primera mención indiscutible de Fernán González como conde de la
Castilla reunificada la encontramos en un diploma fechado el 1 de mayo del 932.
Fernán González no es que se pusiera a reemplazar a todo Dios y acaparar todos
los cargos relevantes para sí mismo, por ejemplo, un hombre llamado Vela de
Tobillas puede verse que actuó en juicios del 911 y 919 y lo podemos ver de
nuevo como delegado del conde de Castilla en un juicio en La Rioja del 940. Con
Vela de Tobillas podemos observar el fenómeno del que he hablado antes de unas
élites locales que trascienden sus limitadas islas de autoridad gracias a la
unificación y centralización que lleva a cabo Fernán González, porque Vela de
Tobillas se le presupone un descendiente del conde Vela de Álava y antes de la
unificación de Castilla y Álava su actividad judicial no sobrepasaba el espacio
de Álava y Lantarón, en cambio cuando empezó a colaborar con Fernán González
pudo convertirse en un aristócrata capaz de actuar en todo el ala oriental del
Reino de León.
Gracias a los documentos legales que nos han llegado podemos observar
cómo desde el año 932 la mayoría de casos judiciales de los condados
castellanos se llevaron a cabo en presencia del conde Fernán González o bien de
delegados laicos o eclesiásticos nombrados por él. Los juicios eran una de las
mayores manifestaciones del poder en la Alta Edad Media y la resolución
judicial de disputas tenía un gran significado político y social, tanto que a
veces todos los aldeanos podían acudir a un juicio para ser testigos de la
resolución de un conflicto, como podemos ver en un juicio de Fernán González
observado por una multitud en Burgos. Igual que observamos sobre los
aldeanos de Vilamacolum frente al conde de Ampurias, los aristócratas y
monasterios podían actuar contra grupos de aldeanos indefensos.
Ya fuera por falta de documentos escritos o por no querer dar
testimonios jurados por la disuasión y coerción que ejercía la presencia del
conde de Castilla o de otros personajes de la élite, pues muchas veces las
comunidades locales perdían estos juicios por tierras, espacios comunales y
recursos forestales o hídricos y lo ganaban los poderosos, que no hacían más
que acumular más y más poder con estas dinámicas feudales. Es verdad que no
siempre los más vulnerables perdían y a veces se producían lo que se llaman en
las fuentes concilios que podemos definir como asambleas que podían incluir
desde pequeños propietarios a grandes con el fin de llegar a un consenso
amistoso para resolver conflictos. Volviendo más a la historia política, la
hábil reina casamentera Toda de Pamplona casó a una de sus hijas con el rey
Ramiro y otra con el conde Fernán González.
La dinastía condal castellana, por
Gonzalo Martínez Díez.
La esposa de Fernán, doña Sancha Sánchez, ya había estado casada unos
meses con el rey Ordoño II de León y luego estuvo casada varios años con el
conde de Álava con el que tuvo al menos dos hijos, así que contrajo matrimonio
por tercera vez porque las mujeres de la alta aristocracia eran usadas de esta
forma tan burda como moneda de cambio. De esta unión nacieron cuatro hijos y
tres hijas, y fue su cuarto hijo varón llamado García Sánchez el que vivió lo
suficiente como para suceder a su padre en el cargo de conde de Castilla y
Álava en el 970. Estos matrimonios que reforzaban la cooperación entre reinos
cristianos del norte, la unificación de Castilla bajo un solo conde y las
amenazas de expansión más allá del Duero provocaron una reacción en la Córdoba
califal.
Por un lado, el califa se enfrentó a las huestes de Ramiro II de León y
el conde Fernán González en la campaña de Osma del 934 y en la batalla de
Simancas-Alhándega. Y por otro lado el califa cordobés vio la necesidad de
fortificar mejor el espacio soriano con acciones como convertir Medinaceli en
un gran centro de operaciones militares para delimitar bien la frontera entre
los cristianos y andalusíes, que hasta ese momento había permanecido mucho más
indefinida y permeable. Mismamente Sepúlveda fue integrada en Castilla en esta
época, quizás ya en el 940 al mismo tiempo del rápido avance leonés hacia
Salamanca y Ledesma después de la victoria cristiana en Simancas-Alhándega o
bien en el año 946 si hacemos caso a los Anales castellanos primeros.
En cualquier caso, en la década del 940 el Califato de Córdoba cambió su
estrategia militar de unas pocas grandes campañas a muchas incursiones de menor
magnitud y sobre todo con jinetes para ser más rápidos y minimizar riesgos, y
esta estrategia fue brillante, fue muy efectiva. Como el espacio sur de
Castilla con plazas como Gormaz, Clunia, Osma o San Esteban de Gormaz era una
frontera militar, el control político de los condes castellanos fue vulnerable
a las ofensivas andalusíes que a veces provocaron cambios de mano durante el
califato de Abd al-Rahman III y al-Hakam II y durante el régimen de Almanzor.
Este carácter fronterizo marcó mucho la sociedad castellana como una población
muy militarizada, y esto también benefició a las élites dirigentes para consolidarse
en su posición privilegiada, dio oportunidades de promoción social y era un
mecanismo de presión a los campesinos para justificar que se apropiasen de
excedentes de producción o que movilizasen hombres para la guerra o la
vigilancia de castillos.
949, el año en que Castilla ardió
Ahora quiero hacer un paréntesis e introducir una noticia que nada tiene
que ver con la historia política y Fernán González, pero que vale la pena
contar por ser un evento importante en la historia natural y por su incidencia
en la sociedad. Pero antes de eso, si has llegado hasta aquí tengo una pregunta
secreta para ti, ¿cómo de importante crees que era la esclavitud en la economía
y sociedad de al-Ándalus y en comparación con los reinos cristianos? Espero tu
respuesta en los comentarios. Bien, en el 949 un gran incendio afectó buena
parte de la Meseta norte, desde la costa portuguesa y Zamora hasta la provincia
de Burgos, con especial incidencia en la comarca de La Bureba al este de
Burgos. Ha habido confusión sobre cuándo se produjo un gran incendio por la
Meseta norte debido a la mala datación de algunos documentos, muchos atribuían
los hechos al año 939 y lo relacionaban con el eclipse que precedió la batalla
de Simancas.
Sin embargo, el historiador David Peterson ha dado buenos argumentos
para decantarnos por el 949, como el gran aumento que se observa en la
redacción de diplomas a principios del 950 y un evento tan traumático fue
imposible de borrar de la memoria colectiva castellana y los anales castellanos
hablan de que el gran incendio se produjo a principios del verano del 949. Los
anales, normalmente solo dedicados a la historia política, hacen una excepción
por lo grave que fue el gran incendio del 949 y los Anales castellanos terceros
nos dicen lo siguiente: “En el año 949, una llama salió del mar e incendió
muchas ciudades, pueblos, personas, animales, y barcos en el mar. Quemó un
barrio en Zamora, y en Carrión, Castrojeriz, cien casas de Burgos, Briviesca,
Calzada, Pancorbo y Buradón, y muchas otras villas también fueron quemadas.”
Los Anales Burgenses especifican que ocurrió el primer sábado del mes de
junio por la mañana, mientras que otras obras posteriores cambian el origen del
fuego sustituyendo el mar por el cielo. ¿Cuál fue la causa de este gran
incendió? El Instituto Geográfico Nacional hasta hace pocos años lo vinculaba a
un terremoto en base a algunas ideas de autores zamoranos del siglo XIX, uno de
los cuales incluso afirmó que el incendio fue provocado por la erupción de un
volcán submarino. ¿Es verosímil que ocurriese un terremoto devastador que no es
mencionado en ninguna fuente primaria en una zona de mínima actividad sísmica
como la Meseta norte?
Posible trayectoria del meteorito
fragmentado que provocó los incendios del 949 en la Meseta norte, por Pablo G.
Silva Barroso.
¿Es posible que un incendio provocado por un volcán submarino llegase a
provincias tan al interior como Burgos o Zamora, sin que en cambio tengamos
referencias a este incendio en Asturias o Cantabria? Pues obviamente no, así
que la causa debe ser otra. Como ha estudiado el geólogo Pablo Gabriel Silva,
la mejor explicación para el incendio es un meteorito que se fragmentó al
entrar en la atmósfera, así se explica que el incendio se distribuya de manera lineal,
pero con vacíos entre medio desde Burgos hasta Portugal. Este desastre natural
tuvo una gran incidencia en la actividad documental de los monasterios en el
año 950, por lo que no es válida la explicación de que solo en un monasterio en
particular se conservan por accidente histórico, por casualidad, muchos
diplomas de un año en concreto.
El pico de actividad diplomática se produjo hacia el final del invierno,
el período más duro para los campesinos, porque la cosecha que no se echó a
perder por el incendio se agotaba y muchas familias necesitaban ayuda para no
morir de hambre, y a cambio de esa caridad vendían parte o la totalidad de sus
propiedades a particulares o a instituciones religiosas. La economía del
campesinado medieval era una economía moral y esto significa que no buscaban
maximizar ganancias sino la estabilidad y supervivencia a largo plazo
minimizando riesgos, y en caso de problemas había unas prácticas y normas
sociales de ayuda mutua y reciprocidad. La situación para los campesinos que
vivían en las áreas afectadas por los incendios fue crítica, y tenemos una
extraordinaria descripción en primera persona de la desesperación que sentía
uno de ellos gracias a una donación al monasterio de Buezo en junio del 950.
Voy a reproducirla íntegramente porque vale la pena para empatizar con
las situaciones de hambruna de la Alta Edad Media, dice así: “Que sea conocido
por todos los hombres el bien y esencia piadosa que me hicisteis este año
nefasto, [todo] por la misericordia honrosa y la salvación de vuestra alma. Yo
yacía en vuestra puerta desecho e hinchado por el hambre, y no me fiaba en mi
alma de vivir un solo día más sobre la tierra; me moría de hambre [para que] mi
hijo comiera pan. Y Dios inspiró en vosotros el buen espíritu y por vuestra
honrosa misericordia os apiadasteis de mi aquel conocido calendas [1º] de
junio, y [así] apartasteis para mí la ración de comida de uno de vosotros, es
decir, el régimen de pan de todos los días, para que lo comiera como un compañero
más, y además una cabra con leche, con la cual revivió mi hija, y arropasteis
mi cuerpo con una saya y un manto, lo cual me hizo bien; por esto mi alma
desconfiaba de seguir en esta vida, desde el día del calendas de junio hasta el
día de san Cristóbal.”
Fernán González y Diego Muñoz de Saldaña se rebelan
Entre febrero y mayo del año 944 el conde Fernán González de Castilla y
Álava y el conde Diego Muñoz de Saldaña se rebelaron, pero el rey Ramiro no
tardó en arrestarlos y quitarles del cargo. Lamentablemente la cronística
cristiana es muy escueta y no da las razones y detalles de la revuelta, y el
tomo quinto del Muqtabis de Ibn Hayyan termina abruptamente en el año 942 y se
desconoce si sigue conservándose el tomo sexto, con lo que no estamos muy bien
informados ni sobre el reinado tardío del califa Abd al-Rahman III ni sobre lo
que ocurría en los reinos cristianos en aquella época. Recordemos que entre el
territorio de León firmemente controlado por la dinastía asturleonesa y el
condado de Castilla había dos condados importantes, el condado de Monzón de los
Ansúrez bañado por el Pisuerga y Arlanzón y el de Saldaña controlado por los
Gómez bañado por el río Carrión.
Condado de Monzón c. 950, por Gonzalo
Martínez Díez.
Tras encarcelar a Fernán González y a Diego Muñoz, Ramiro II nombró
conde en Castilla a su hijo el infante Sancho, el futuro rey Sancho el Craso.
Sancho aún era menor de edad y por la falta de vínculos fuertes de la dinastía
asturleonesa en Castilla el rey mantuvo al infante bajo la tutela del conde
Asur Fernández de Monzón, que fue el que verdaderamente ejerció el poder condal
en ausencia del linaje de Lara. Poco después de la revuelta el rey Ramiro donó
el manzanar que había pertenecido a Fernán González a San Pedro de Cardeña, el
monasterio más importante de Castilla en la época y el más vinculado al conde.
La donación de este terreno confiscado frente al populacho de Burgos servía
para simbolizar la caída en desgracia de Fernán González y para decir que quien
mandaba ahora en Castilla era el rey.
Pero Ramiro no mandó ejecutar o cegar a Fernán González, ni le confiscó
la mayoría de sus propiedades, y en cambio terminó su cautividad y la del
patriarca de los Banu Gómez a finales de año o principios del 945 cuando
acordaron casar a la hija del conde castellano llamada Urraca con el infante
Ordoño, futuro Ordoño III de León. Solo podemos especular sobre por qué el
aguerrido monarca leonés devolvió el importantísimo cargo de conde en Castilla
y Álava a Fernán González, ¿tanto poder seguía teniendo Fernán González? ¿Lo
necesitaba Ramiro para poder gobernar de manera más efectiva sobre Castilla
debido a los fuertes lazos sociales y de clientela que había desarrollado el
conde con el resto de magnates y aristócratas menores de Castilla? Pues la
explicación más plausible es que así fuera, de manera similar a cómo los emires
y califas de Córdoba no pudieron sustituir a los Banu Qasi y luego a los Banu
Tuyib de la Marca Superior, porque si hubiera podido hubiese sido preferible
mantener a su hijo gobernando Castilla.
¿Fue Fernán González quien independizó Castilla de León?
Esta es la pregunta más importante a responder hoy, ¿fue el conde Fernán
González el que logró la independencia de Castilla? La respuesta corta es que
no, no se puede hablar de que el condado de Castilla fuera independiente
durante el gobierno de Fernán González o al morir este, y no se puede hablar de
la independencia de Castilla hasta que emergió el Reino de Castilla separado de
León en la segunda mitad del siglo XI. La mejor manera de entender esto es
comparando la situación del condado de Castilla con los condados catalanes del
siglo X. El rey Ramiro, es verdad que, con dificultades, pero pudo arrestar y
reemplazar en el cargo al conde Fernán González tras su revuelta, fue solo
después de su muerte que los reyes de León dejaron de tener el poder de nombrar
y destituir al conde en Castilla, como en muchos otros sitios debido a la
debilidad del poder regio leonés en aquella época.
El hecho de que se patrimonializara y se hiciera hereditario el condado
de Castilla a la muerte de Fernán González, formándose así una dinastía condal,
es un argumento a favor de que el condado de Castilla sí logró independizarse
entonces. Sin embargo, es mucho más poderoso el argumento en contra de que los
condes de Castilla estuvieron 100% involucrados en todas las luchas dinásticas
del Reino de León desatadas a la muerte de Ramiro II en el 951, esta es una
diferencia fundamental respecto a lo visto en Cataluña donde los condes del sur
de los Pirineos nunca actuaron a favor o en contra de reyes y pretendientes
francos desde la época de Wifredo el Velloso. Los condes de Castilla de la
segunda mitad del siglo X y principios del XI mantuvieron un amplio horizonte
político estando involucrados en la política y guerras de León, Pamplona o
al-Ándalus, nada comparable a la relación de los condes hispanos de Cataluña
Vieja en relación a los reyes y magnates francos y en cambio sí muy similar a
los condados y ducados de Francia Occidental.
Toda esta cuestión ya ves que no es blanco y negro, sino que en
cualquier época aunque muy especialmente en la Edad Media vemos una escala de
grises en ser o no soberano e independiente. ¿Era independiente Castilla de
León en el siglo X? No. ¿Pero gozaba de una amplia autonomía política que no
hizo más que acrecentarse bajo el gobierno de Fernán González tras la muerte
del rey Ramiro? Sí, eso sí. Ya he hablado muchas veces de que los mapas engañan
y el Reino asturleonés, igual que muchas otras monarquías o estados, no tenía
un control homogéneo sobre sus dominios, y esto fue así desde el principio para
Castilla.
En Castilla solo se han constatado cuatro documentos otorgados
directamente por el rey de Oviedo o León, y esta falta de intervención directa
se explica por la falta de patrimonio de la dinastía asturleonesa en Castilla y
porque el contrato social con las élites castellanas incluiría esa autonomía.
El conde de Castilla y Álava era básicamente el único intermediario entre el
rey de León y toda la aristocracia castellana y alavesa, y eso le daba un gran
poder porque él era quien hacía los nombramientos de cargos a niveles más
locales, quién podía movilizar hombres de Castilla para la guerra, y a quién le
rendían fidelidad. Los documentos castellanos se databan en función del rey de
León y se usaba mayoritariamente la fórmula de mencionar al rey y al conde castellano
juntos, con la unificación de Castilla bajo Fernán González esta fórmula
representaba la unidad y convergencia política de las aristocracias castellanas
tras un período de competencia interna.
Fórmula reinante en diplomas castellanos,
900-1038, por Julio Escalona.
Esta práctica de mención del rey y conde no se observa en Galicia o León
donde era más común datar según el cómputo de la era Hispánica y refleja el
reconocimiento de la autoridad superior de la monarquía asturleonesa y de que
Castilla formaba parte de esta monarquía, pero al mismo tiempo ese monarca
prestigioso que servía al conde de Castilla para legitimar su liderazgo
regional era un rey distante. ¿Qué poder tenía realmente el rey de León en
Castilla? Pues podía intervenir en ella con su ejército, ya fuera protegiéndola
de enemigos externos o bien para suprimir una rebelión, podía establecer
relaciones de fidelidad y subordinación con aristócratas y religiosos
castellanos y convocarlos en León u organizar asambleas en Castilla, y podía
nombrar y destituir a sus condes, esto último hasta el reinado de Ramiro II de
León. Más allá de eso su autoridad estaba más presente en el discurso que en
los hechos, debido a esa falta de tierras de realengo en Castilla y Álava y
porque no vemos al rey de León fundando monasterios o presidiendo juicios en
Castilla.
Las maniobras políticas de Fernán González y sus cambios de lealtad a
pretendientes al trono leonés se deben entender en el contexto de las
complicadas sucesiones y guerras dinásticas que ocurrieron tras la muerte del
rey Ramiro II y en el contexto de la hegemonía del Califato de Córdoba y de un
Reino de Pamplona con una influencia creciente en Castilla, en especial tras la
muerte del propio Fernán González. Al fin y al cabo, Fernán González era un
magnate y como tal su principal interés era el de acumular tanta influencia y
propiedades como pudiera para poder transmitir a sus descendientes, Fernán
González fue un oportunista que navegó como pudo las mareas de su tiempo y se
puede decir que lo hizo con éxito. Convirtió a su ya notorio linaje en la
dinastía condal de Castilla y al morir en el 970 pudo transmitir de manera
hereditaria y sin intervención desde León su autoridad a su hijo García
Fernández. Veremos más sobre Fernán González cuando toque hablar del después
del reinado de Ramiro II de León.
El Veredicto: Fernán González en la memoria popular actual
En El Veredicto de hoy veamos el olvido de Fernán González en la memoria
colectiva actual,. Dijo así “Fernán González emparentó con la reina doña Toda,
al convertirse en el tercer marido de su hija, la reina Jimena de Pamplona
viuda de Ordoño II. Consiguió que el Rey Ramiro II lo nombrara Conde
Regio de Castilla. Y así reunió los distintos condados de lo que se conoce como
Castilla en uno sólo, con derecho a que sus herederos también heredaran el
título y el poder, algo que no se hacía hasta entonces.” los únicos errores
serían que el nombre de la primera esposa de Fernán González era Sancha Sánchez
y que al momento de ser nombrado conde en Castilla hay que esclarecer que no es
que el rey Ramiro le otorgase a Fernán el derecho a que sus herederos recibiesen
la autoridad que le había sido conferida, sino las circunstancias políticas de
después de la muerte de Ramiro permitieron que Fernán González y otros condes
del Reino de León se hiciesen hereditarios sus condados.
En general diría que Fernán González es una figura mucho más desconocida
hoy en día en comparación con otros héroes fundacionales como Pelayo de
Asturias o Wifredo el Velloso. Cualquier castellano hasta bien entrado el siglo
XX habría oído hablar sobre Fernán González, sus gestas y presunto logro de la
independencia de Castilla, hoy en día ya no lo tengo tan claro. Pelayo y
Wifredo han sido muy desmitificados por la historiografía al igual que el conde
de Castilla, pero la diferencia clave que ha permitido que esos dos sigan
siendo populares y que este no sea el caso para Fernán González yo creo que
radica más en que el nacionalismo castellano como tal ha quedado muy relegado y
el nacionalismo español busca más sus héroes en Pelayo, algún rey medieval conquistador
y reyes y militares de la Edad Moderna para exaltar el imperialismo español. En
este contexto no interesa a los nacionalistas españoles recordar un conde que
supuestamente habría desunido a los cristianos en la lucha nacional contra los
malvados invasores musulmanes. Y con esto, El Veredicto termina.
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