lunes, 19 de octubre de 2026

 

1795 informe sobre la colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reino de León. Félix Calleja

COLONIA DEL N. SANTANDER Y NUEVO REYNO DE LEON ANO DE 1795

Número 28

INFORME Gral. que comprende en su primera parte, la Descripción Histórica Geográfica, Población, bienes, Industria, Comercio, producto de Rentas Reales, medios que para el fomento de ambas Provincias pueden adaptarse, Tropas que tienen para su defensa y servicio de las Veteranas.


En la 2ª la parte Histórica Militar Política, hasta el actual estado, modo de tratar los Indios, el en que hacen la guerra, y el en que debe hacérseles, con reflexiones sobre estos puntos.


Acompañan los estados N.º   5º de Población, 6º de bienes, 7º de enemigos en el interior de la Provincia

 

Exmo. Señor.

POR comisión de V. E. aprobada por S. M. en 22 de enero de este año, se me confió el reconocimiento de las Provincias de la Colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reyno de León, Revista de Inspección de las cuatro Compañías Volantes que las guarnecen, creación, arreglo, o reforma, de sus Milicias, medios de mejorar sus Misiones, Construcción de Mapas. Descripción Histórica, Geográfica, Política, e Informe Generál sobre el modo de hacer la guerra a los diferentes indios enemigos, examinando su número, situación, carácter y demás circunstancias, combinando las fuerzas separadas, o reunidas de ambas, con exposición de mi dictamen sobre el modo de fomentarlas en sus diferentes ramos.

Por haber variado las circunstancias en el Nuevo Reyno, con la provisión de aquel Gobierno en Don Simón de Herrera, tubo V. E. á bien por Superior Orden de 28 del pasado Octubre, exonerarme de todo lo correspondiente á el, confiando su ejecución al nuevo Gobernador, excepto la Revista de Inspección de la Compañía Veterana, construcción de Mapas e Informe General, sobre cuyos diferentes puntos, debemos según la misma Superior Orden, ponernos de acuerdo, y firmar ambos; lo hemos hecho así, habiendo concurrido a este efecto, en San Carlos el 4 de Junio de este año, y como la situación respecto a los enemigos, el comercio respecto a las distancias, y consumos, y las producciones respecto a los terrenos, son a poca diferencia iguales en ambas, las comprehenderé en estos Puntos principales, que pasaré á que firme Herrera, quedando a su cuidado la Descripción de aquella Provincia, que aunque poco diferente, no la puedo comprehender en esta, por falta de noticias de Población, Misiones, y Milicias, con que dará parte á V. E.

Los documentos relativos a las revistas de Inspección de las cuatro Compañías Volantes, é informe sobre el modo en que conviene manejar sus intereses, lo dirigí a V. E. bajo el número 21, con arreglo a las Ordenes 1, 2, 3 y 9.

El informe y creación de Milicias lo es el no 26, arreglado a la nº 10.

El de Misiones agregadas á Curatos, independientes, y de Individuos vagos, lo es el nº 27, arreglado a II.

El Mapa general de las dos Provincias, y el particular del Puerto de Santander acompañan á este Informe, que para su clara inteligencia dividiré en dos partes, con diferentes capítulos.

En la primera comprehenderé la descripción Histórica Geográfica, Población, vienes, Industria, Rentas Reales, Productos, extracción, medios que, para el fomento de una, y otra, me parezcan adaptables, Tropas que tienen para su defensa, y servicio de las Veteranas.

En la Segunda la parte Histórica, Política Militar, hasta el actual estado, modo de Tratar los indios, el en que nos hacen la guerra, y el en que comprehendo debemos hacérsela, con reflexiones sobre estos puntos.

Félix Calleja

 

 

Capitulo Primero


DESCRIPCION HISTORICA GEOGRAFICA

Está comprendida la Provincia del Nuevo Santander entre 23º 20’ y 28º 15’ de latitud septentrional, y entre los 276º 25’ y 279º 15’ de longitud, confina por el Norte con Texas, o más bien con los Indios enemigos que están interpuestos, por el E. con la costa del seno, por el S. y O. la circuye la Sierra Madre, y las Subdelegaciones de Tampico, Villa de Valles, Charcas, Gobiernos de Monterrey, y Coahuila, su clima es caliente, no obstante que en el Invierno hiela, y hace bastante frío, que solo dura el tiempo que corre el Norte, de que es furiosamente combatida; las aguas guardan muy poca regularidad, las Secas, y las lluvias, son excesivas, y en uno y otro caso padece la salud, y se arruinan las Siembras y ganados.

El Suelo es inmensamente llano, a excepción de las Sierras de Tamaulipas Oriental, habitada de indios salvajes, y la Occidental Poblada, que ambas nacen de la madre, aunque separadas por un gran intervalo, la primera al S. de la Provincia, y la segunda, casi en su centro.

El terreno es flojo, esponjado, en muchos parajes arcilloso, y en todos extraordinariamente feraz, con los accidentes de virgen, e inculto, es apto para toda especie de siembras, que de temporal no se verifican por la irregularidad de las aguas, y de riego por no haber sacas, Tanques, Presas, ni nada que le facilite; lo es aún más para cría de toda especie de ganados.

La bañan trece Ríos, que podrían hacerla uniformemente fértil, si aprovechasen sus aguas.

El del Norte que viene de muy larga e inaveriguada distancia, no da lado, sino en años muy secos y a mucha distancia de la costa se extiende ciento y cincuenta varas en los parajes más estrechos, y en los meses de Abril, hasta Octubre, más de trescientas, elevándose seis u ocho con uniforme y constante creciente, dimanada del deshielo y lluvias detenidas, y rebalsadas en las gargantas de Sierras por donde pasa, que solo le suministran la cantidad que cave por ellas; en su entrada en la mar forma Puerto extenso, fangoso, poco abrigado, y con más fondo que el de sus dos bocas; la del Norte es poco profunda, arriesgada, e inútil, la del sur tiene doce palmos de profundidad en su estado ordinario, y es limpia y capaz.

El de Conchos no le da en tiempo de lluvias, pero baja pronto, y aun se corta en el de secas, dejando grandes piélagos, desagua en la Laguna Madre y se extiende muchísimo con poco fondo en su embocadura, diferente en cada temporal.

El que forma el Puerto de Santander, da en tiempos regulares pasos en su curso, hasta veinte leguas de la mar, de allí en adelante, tiene ciento y cincuenta varas de ancho, y desde las ocho, punto en que está situada la Villa de Sotolamarina, se extiende a más de doscientas cincuenta, y no baja de diez y ocho a veinte palmos, aun en la baja marea, que llega cuatro leguas más adelante, sin saltos ni obstáculos; al Puerto le dan bastante abrigo pequeñas lomas montuosas que tiene a uno y otro lado, singularmente en donde empieza el Rio; el fondo de su canal formado por las Islas y bancos de ostión que manifiesta el Mapa, es fangoso, con doce, quince, y veinte palmos de Sonda, la de su Barra en tiempos de seca es de cuatro y medio, la mayor parte del Rio se entra en la Laguna de Morales por el canal de sesenta varas marcado con las letras C.C., en el de lluvias se llena la laguna, y ella y el Rio corren unidos a aumentar el fondo de la Barra hasta quince y veinte palmos, una sola estacada en el canal señalado, cuyo fondo en la mayor parte, es de cuatro palmos, y en una extensión como de cinco varas, que es la de su corriente, de diez y ocho, a 20, impediría la entrada del Rio en la laguna, y daría a la Barra un fondo igual en casi todos tiempos, sin riesgo de que las aguas de la Laguna la forzasen porque con más facilidad entra en el mar por diferentes partes. Un pontón que limpiase el Puerto y canal del Rio, arrojando sus escombros sobre los bancos de ostión que representa el Mapa, y algún Almacen sobre las Islas, que son bastante grandes, y elevadas, podrían hacer un Puerto de comercio cómodo, seguro, y útil.

En el de Tampico correspondiente a la Subdelegación de su nombre, desaguan los Ríos de Villa de Valles, navegable por pequeñas embarcaciones de comercio hasta su proximidad; el de Guayalejo por las mismas, hasta Horcasitas, y el del desagüe de Gueguetoque, hasta Tampaón; de allí en adelante aun admiten canoas; el Puerto es abrigado, capaz, y de fondo fangoso, el de su Barra en estado regular de diez y seis palmos.

Los demás Puertos, Barras, bocas, y calas, desde este Punto hasta la desembocadura del Rio de las Nueces, son inútiles, y las más variables.

La Costa toda es playa limpia, y tan baja que a distancia de más de una legua no pasa de seis brasas.

En los meses desde septiembre hasta marzo, está agitada por tan furiosos vientos Nortes que solo con muy evidente riesgo puede navegarse, en los restantes del año que corren S. O. E. y son precisamente los en que toman gran cantidad de agua los Ríos, y por consiguiente sus barras; es pacífica y de cómoda navegación.

Toda ella está llena de lagunas, que, comunicándose en los mismos tiempos de aguas, impiden acercarse al mar por tierra a distancia de una legua y media, entre ellas, y el mar se interponen elevados Méganos de arena por los que rompiendo forman barras; todas crían pescado con abundancia, y sal con tan excesiva que es incalculable la que anualmente podría sacarse.

Las inmediatas a Altamira, y las Presas, las disfrutan con privilegio estos Pueblos, y el de Tampico.

Las de San Fernando están estancadas de cuenta de la Real Hacienda, con el impuesto de doce reales por carga de saca.

Las situadas doce leguas al Norte de Reynosa, que también lo están, y de las que ya no crían sal, las muchas que siguen hasta Texas, son, no solamente mejores, sino muy particulares, su suelo es una Masa solida de sal coagulada que no liquidan las lluvias, se sacan Témpanos como de un cantería, y hasta las dos varas que se ha reconocido subsiste y sigue la coagulación, en algunos pocos parajes es de color nácar, y en todos se salifica quinto está en ellas por el termino de veinte y cuatro horas; las ramas de árboles, los pájaros que accidentalmente mueren, todo se transforma o reviste a lo menos de durísima sal, conservando su figura.

Nada producen las márgenes de los caudalosos Ríos porque sus grandes avenidas arrastran con todo, en las de los pequeños que se unen a ellos, se crían castores, aves y animales de muchísimas especies conocidas, y en las mismas igualmente que en las sierras, abundancia de maderas finas y útiles, entre ellas, el Guayacán, el Brasil, el que llaman de tinta porque con él se dan cuatro diferentes colores, el amarillo semejante al box, la barreta, del mismo color, y mucho más fina, la Pimientilla, sólida y de color encarnado, Palo blanco, Encino, Roble, Sabino, Zedro, Xaboncillo, llamado así por su mucha suavidad.

El Ébano negro es tan común que no se sirven de otro para el fuego.

Los parajes llanos en la parte poblada, están enmontados de arbustos espinosos, y perjudiciales, y los despoblados limpios, con solo excelentes pastos útiles, en los que se crían innumerables porciones de caballada Zimarrona o Mesteña, algunas mulas, y Burros, y con exceso Venados y Berrendos.

En las inmediaciones de la costa hay abundancia de Tee, que con un mal veneficio no se distingue del común.

Se da silvestre el añil de muy buena calidad, y en bastante abundancia.

Al E. de la Villa de las Presas, entre ella, y el mar, hay un mineral de un líquido betún muy semejante a la brea, en color, consistencia, y uso, llamado aquí chapopote, que corre en abundancia hasta la inmediata Laguna, coagulándose en el camino en la misma forma que las marquetas de pez, y volviéndose a liquidar quintas veces se le pone al sol, o aplica calor artificial, de él se sirven con buen efecto, en lugar de brea, tanto para las Embarcaciones, como para evitar que el hierro sea corroído.

Al N.O.E. de la misma Villa dos leguas distante de ella hay una gran cueva de difícil entrada por un cañón, fragoso, y estrecho, de diez y seis varas de largo, de él se pasa a un plan horizontal como de diez y ocho varas, del que a diferentes rumbos salen diferentes cañones, formando arcos de diferentes tamaños, todos alumbrados por medio de naturales claraboyas, el que más se prolonga sesenta y dos varas, sobre diez y nueve de anchura, y doce de elevación, con pilares a trechos de la misma Peña que sostienen la Bóveda, de ella penden una infinidad de masas de piedra en diferentes formas, y figuras, las más cónicas o piramidales; Las mismas hay en el suelo con la cúspide Asia arriba, ninguna de ellas se toca, pero se aproximan, ya más, y la menos, la piedra es blanca, medianamente sólida, aunque de mal grano; La formación de este agradable, bien que poco útil fenómeno, se debe a la facilidad con que por las tierras arcillosas filtran las aguas, que habiendo encontrado a cierta distancia, una capa o lamina tepetatosa, se detuvieron sobre ella, como sobre un destilador, y lentamente fueron arrastrando por sus intersticios las partículas más sutiles, y homogéneas, que necesariamente debían formar uniéndose al desprenderse figuras cónicas inversas, y al tocar al suelo, figuras cónicas regulares.

Doscientas varas distantes de esta Cueva, se encuentra una cavidad profunda de más de ciento y treinta; de figura circular a poca diferencia, y de mil y seiscientas varas de perímetro; la superficie de su base es un lago sobre el que fluctúa una Isla, como de cuarenta varas que en todo tiempo conserva zacate verde, su fondo es insondable desde arriba, pero se percibe que tiene mucho, que no crece ni mengua, que no la entra visiblemente Arroyo, ni Rio; y que sus aguas no se corrompen.

Se hallan, otras producciones que por falta de medios de poderlas examinar, no se pueden describir con exactitud, tales son una gran punta de cerro, veteada de cobre, en el extinguido Real de San Jose, cinco leguas al N.O. del de San Nicolás, que toda ella parece imán, a sus inmediaciones baria y no se fija al Norte la saeta de la brújula, inclinándose siempre al cerro; algunos pedazos que se hallan desprendidos, la hacen variar igualmente, y aun se atraen, con bastante facilidad las pequeñas porciones de hierro que se las acercan; no obstante no podre yo asegurar, si tendrá suficiente magnetismo para servirse de ella con utilidad.

Los Ríos Salado, y de Conchos producen en bastante abundancia Ostras de Perla, frecuentemente sacan algunas de mediano oriente, y por lo común pequeñas, pero como ignoran el tiempo de la pesca, el modo de extraer la perla, taladrarla &c. la malogran de varios modos, el de pescarla antes de que esté formada, es el ordinario, por lo que no es fácil conjeturar, ni la cantidad que anualmente podría pescarse, ni el verdadero tamaño, figura, y oriente, de que dependería su valor.

Hasta aquí los productos Silvestres, y particularidades de más atención, pasemos a los mezclados con los Civiles, de una y otra especie.

 

Capitulo Segundo


POBLACION, BIENES, E INDUSTRIA

Hay en ella una Ciudad, veinte y cinco villas, tres Reales de Minas, diez y siete haciendas, cuatro cientos treinta y siete Ranchos, ocho Misiones dependientes de Curatos, y cuatro independientes.

La pueblan treinta mil cuatro cientos cinco personas de razón, mil cuatro cientos treinta y cuatro Indias Cristianas, y dos mil ciento noventa Gentiles, de ambos sexos y todas edades.

Poseen 92,198 Yeguas, 37,501 Caballos, 28,800 mulas, 8,621 burros, 111,777 cabezas de ganado mayor, y 530,711 de pelo y lana, su total es de 799,874.

La Ciudad, y Villas, sin Policía, Cárceles, Casas Reales, Mesones, Fuentes, ni ninguna obra pública, están formadas de xacales de paja, y algunas poquísimas, y malas casas de Material.

Todo lo individualizan los Estados que con Notas acompañan, y su Resumen Núm. 9º que va al fin.

A los Reales de Minas de Borbón, e Infantes, les ha quedado esta Denominación del tiempo en que se trabajaron algunas, siempre con poca Ley, Pobres, y mal dirigidas.

En el de San Nicolás se trabajan en el día, siete de Plata con muy poca Ley, una de Cobre, de tan buena especie como el de Santa Clara, pero con poco método, inteligencia y caudal; tiene muchísimas de Plomo abundantes, y abandonadas por falta de extracción.

Hay en el mismo Real Canterías de Jaspe veteado, de muy buenos colores, que, aunque descubiertas, no se trabajan, ni en el estado en que esta la Provincia pueden ser útiles.

Las Haciendas, y Ranchos, son unas porciones, de Terreno sin límites, ni mojoneras, en que cada vecino tiene sus ganados, que muda cuando le parece, y pasa la hacienda a otra parte, pocas los tienen determinados aunque a cada uno se asignó el suyo, pero en el desorden, que todo lo hace común, han encontrado utilidad, o a lo menos descanso; este indeterminado derecho de propiedad anima poco a que cada vecino cuide la suya; once mil doscientas cincuenta leguas cuadradas de Superficie pueden regularse a la Provincia en las que a su arbitrio vagan los Pobladores con sus ganados, inutilizándolos todos; en los principios eran limpios, de excelentes pastos, y con abundancia de aguas; en el día los inmediatos a Pueblos están enmontados, inservibles para cría de caballada, y escasísimos de agua, nacido de que los ganados mayores y menores transportan de una, a otra parte la semilla del Huisache, que sus dueños no tienen cuidado de arrancar, y de que los mismos ganados, y caballada, que diariamente se agolpan en gran numero sobre los veneros, comprimiendo la tierra con su peso, hacen que se huyan al fondo, o lateralmente a mucha distancia, con lo que en el día solo subsisten los Ríos.

También favorece poco a la formación, y fomento de los Pueblos esta frecuente emigración, para la que les embarazaría la casa, muebles, utensilios, o herramientas, que tratan de no tener, por evitarlo.

Su ocupación está reducida en todo el año, a los herraderos; en muy pocos Pueblos siembran algunas semillas, que, a pesar de ser escasas, alcanzan al consumo, por el poco uso que de ellas hacen, siendo su alimento ordinario carne, frutas y leche.

La industria se limita a extracción de sal, y rescate de Pieles de Venado; lo que estos ramos producen, va comprehendido en el cálculo de productos.

Su comercio es puramente de permuta, ya entre sí, o ya con los viandantes, a quienes les cambian mulas por efectos.

Su carácter y costumbres, las de toda persona ociosa, disipado, con luxo relativo en su traje, armas y caballos, pusilánime, Caviloso, y murmurador con mordacidad, todo originado de que la Población de esta Provincia se formó de los vagos y malhechores de las otras.

Las ocho Misiones Dependientes de Curatos, no han adelantado en religión y era difícil que, en costumbres, con tan mal ejemplo.

Las cuatro Independientes están sobre un pie que promete, algo más, de unas y otras informo separadamente en el no 27.

 

Capitulo Tercero


PRODUCTOS DE LA PROVINCIA AL AÑO

Del Real de San Nicolas, siete mil marcos de plata, a siete pesos...

$ 49.000

Del mismo, ocho cientos quintales de cobre, comprado a ocho pesos en el Real, y vendido a diez y ocho, en Vera-cruz...

14.400

Del mismo quinientas @ de Plomo, comprado a dos reales y vendido en Vera-cruz, a peso...

500

Siete mil y quinientas mulas de edad, a veinte pesos sacadas tierra fuera...

150.000

Mil caballos a diez pesos...

10.000

Dos mil reses a siete pesos...

14.000

Veinte mil carneros a catorce reales...

35.000

Mil ocho cientos chivatos a seis reales...

13.000

Ocho mil pieles de Venado a seis reales...

6.000

De las cuatro mil setecientas setenta cargas de Sal vendidas al año por la Real Hacienda, pueden considerarse las cuatro mil extraídas por vecinos de la Provincia y la utilidad en cada una de cinco pesos después de pagados los doce ...

20.000

Seis mil ochenta @ de Lana a [...]

17.000

 

 

Productos y entradas de la Provincia...

$392.903

Extracción...

392.000

 

 

Quedan anualmente en su giro...

903

 

 

La Real Hacienda pagadas tropas, sueldo del Gobernador y Sínodos; percibe anualmente veinte y seis mil cuatro cientos noventa y siete pesos, que, aumentados de dos mil ocho cientos del quinto de las Platas, ascienden a...

29.297

De ninguna cantidad se aumenta el numerario, y circulo de esta Provincia, que cada día está más obstruido, por falta de signos representativos del valor exacto de cada especie, el comercio de permuta es lento, poco útil, y nada equitativo, cuyo inflexo pasa a todos los demás ramos, y aun a las almas mismas.

 

Capitulo Cuarto


ALGUNOS MEDIOS DE FOMENTAR LAS PROVINCIAS

Los más útiles, y necesarios, después de libertarlas de las extorsiones de sus enemigos, son en ambas los que faciliten la extracción de efectos sobrantes, e ingreso, de los que carecen, y necesitan, la salida de los unos fomentará, y aumentará su cultivo, la entrada de los otros, hará más barata y cómoda la subsistencia, atraerá gentes, se mejorarán las que hay, con el comercio de ideas y costumbres, igualmente que con el de efectos, y se adelantarán y aun apurarán todos los Ramos de utilidad, que en el día se descuidan o no se conocen.

Del aumento de Población nacerá su principal defensa, alejará aun sin pensarlo al enemigo, y aun podrá extenderse por los inmensos terrenos, incultos, y feraces que median hasta Texas, y de allí adelante, la situación es de las más ventajosas, los productos abundantes, y de la mejor especie, nada las falta, sino el que la benéfica mano del Superior Gobierno remueva los obstáculos que impiden su progreso.

En oficio no 2, propuse a V. E. la apertura de un camino que facilitase el indispensable transito a tierra fuera por la Sierra madre, tan fragosa, y expuesta, que le impide en casi todos tiempos y en el que lo permite la perdida y gastos que ocasiona, grava considerablemente el comercio; Un vecino de la misma Provincia se obligaba a facilitarle, con mil y quinientos pesos, que también propuse podrían dársele de los que llaman Propios, y no es otra cosa que una pequeña cantidad, que gratuitamente han dado los vecinos en cada Pueblo, daba las Fianzas correspondientes, y el Gobernador de la Provincia, interesado como principal Hacendado, contribuía, y se encargaba de cuidar de su ejecución. La utilidad se percibe por sí misma, los medios no son, ni costosos, ni gravosos, y en ello interesan mucho las Provincias y no poco la Real Hacienda. Quince meses han estado sin Tabaco las más de las Poblaciones, porque no ha sido posible introducirlo, y aún hoy subsiste, aumentada la necesidad, sin que, en este efecto de diario, y vicioso consumo pueda resarcirse la cantidad que se dejó de expender.

En el no 21, propuse, fundado en motivos que en él expreso, que las Compañías Volantes se surtan por Asentistas, a ellas y al Servicio del Rey resultarán ventajas, y a la Provincia la utilidad de introducir comerciantes, cuya concurrencia abaratase los precios, y facilitase la extracción de efectos.

En el no 27, propongo, que de las Temporalidades de Misiones extinguidas, puede darse lo necesario, y aun quedar un sobrante, para la creación de dos, en los parajes que expreso, formadas de Indios de guerra de Tamaulipas, que lo solicitan; que el sínodo podría pagárselas con el que se suprimiese a los Curatos de San Carlos, Cruillas, Sotolamarina, y Llera, que todos tienen suficientes obtenciones para sostenerse con decencia y que con ellas, la exhortación de la de [...], y las tres que existen a sus inmediaciones quedaría cercada la Sierra de Tamaulipas y cogidos [...] de que probablemente se seguirá la reducción de todos los Indios de guerra que la habitan.

Para lo [...] también propongo en el mismo Informe la utilidad que se seguiría de escoger en Ocho Misiones confiadas al Colegio de Pachuca las mismas ocho que en el día están agregados a los Curatos tan atrasados en religión, civilidad, costumbres, bienes y Numa que es visible su disminución en todo.

Propongo igualmente recoger en tres, confiadas a los mismos las 1196 personas indias que sin religión, ni domicilio hagan de paz en las inmediaciones del Rio del Norte.


Para unas y otras expongo los arbitrios de pequeñas [...] por más, y alguna pensión a las [...] que resultan beneficiadas en la reducción de los indios [...].

De la creación de todas resultara culto a Dios, honor al Rey, y gran beneficio a la Provª con el aumento de 17 Poblaciones que contribuirán a su defensa cultivo y fomento de su industria, haciéndola de Labradores, Pastores y Artesanos que en ellas se formarían.

En el nº 26, doy parte á V.E. de haber creado de su superior Orden veintiocho Compañías de Milicias Urbanas, cuyo nº asciende el de 2.660 plazas y cuyas clases expresa el [...] que acompaña, igualmente que su constitución, y la que comprendo podría dárselas; ellas no solo servirían con mucha utilidad a la defensa del país, sino también a introducir en el orden civilidad y cierta sujeción de que necesita.

En todos a lo que [...] por lo que, para evitar repercusiones, los [...] únicamente a fin de que las propuestas formen un Cuerpo corrido, que a primera vista presente las relaciones de unas con otras, y lo que juntas puedan tener de útil, o perjudicial, si contra mi intención y deseo, me hubiese equivocado.

 

A las dos Provincias puede hacérselas cambiar momentáneamente de ventajoso aspecto, si en permitirlas aprovechar de su situación, y proporciones, no hubiese algún grave inconveniente, habilitando franco uno de sus Puertos, ya sea el de Tampico, que es el más proporcionado, o ya el de Santander que, en este caso, mejoraría necesariamente con las pequeñas Habilitaciones a que la necesidad les obligaría, y yo expreso en el Capítulo 1º de la primera parte.

Por él extraerían los muchos efectos que en el día son inútiles, no pudiendo sufrir los costos de fletes, o condición de partidas, 111,777 cabezas de Ganado mayor tiene esta Provincia, de su cría solo venden dos mil al año, debiendo ser a lo menos cuarenta mil, si tuviesen compradores; las que no consumen se les alzan, con el grave perjuicio que se infiere; por el Puerto podrían matándolas, extraer Carnes, Sebos, Manteca, Jabón, y Pieles; es cierto que pueden llevarlo todo a Veracruz, pero en aquel solo Puerto, surtido de estos efectos, les deja poca utilidad si venden en él, y les ocasiona muchos gastos si registran, y pasan a otro.

De 92198 Yeguas de vientre, se extraen 7500 Mulas, y 1000 Cavallos, que aún no sale al respecto de diez madres una cría, el poco método, inteligencia, y cuidado con que manejan este ramo, proviene en gran parte, de la dificultad de salida, la mejor venta que de ellas hacen, sacándolas de edad, y a muchas leguas, es a 40 pesos par, en la Provincia las cambian por efectos muy recargados; si se les permitiese llevarlas a la Habana, podrían triplicar de precio, y traer en retomo efectos que á-hora conducen 360 leguas por tierra; aquellos Trapiches, a quienes cuesta cien pesos una mala mula, estarían mejor servidos, teniendo por 60 una muy buena, y en concurrencia con el Extranjero, podrían dar a mejor precio el Azúcar; si de este permiso resultase algún perjuicio a los criadores de la Habana, comprehendo que sería de poquísima importancia, respecto a las ventajas; El natural derecho y la conveniencia del Estado exigen que cada una de sus Provincias en el comercio mutuo, disfrute de todas las ventajas que la facilitan su Terreno y productos. Lo mismo puede decirse respectivamente de los esquilmos de los demás ganados.

En este libre comercio, padecería muy poco el de México, respecto a que de él se conducen aquí poquísimos efectos.

Los tres Puertos tienen Ríos navegables por pequeñas embarcaciones, aunque se ignora hasta qué punto, por no estar reconocidos; el del N. parece que lo es hasta Laredo, distante 100 leguas del mar, y muy poco de las cuatro Provincias, su Barra con 12 palmos de Sonda, y todo su curso, con muy poco menos aun en tiempos de Seca, jamás puede dar paso a otras embarcaciones, que las que convienen al comercio; sus aguas se extienden demasiado en la Laguna madre que está a su embocadura, y el abrigo del Puerto empieza en la casa del Rio; yo le he costeado, y aunque no he podido hacer un reconocimiento prolijo, no he advertido obstáculo que impida su navegación; si este Puerto quedase sufragáneo del Habilitado franco, me parece seria el canal de la abundancia Población y prosperidad de las cuatro Provincias, de Texas; Coahuila, Nuevo Reyno, y Colonia.

Desde Veracruz andan los efectos 400 leguas por tierra para llegar a ellas, muchas con evidente riesgo de enemigos, ¿qué gran diferencia habría en sus fletes, y en la prontitud de su Circulo, si aun desde el mismo Vera-cruz se condujesen por agua? lo que no puede verificarse en el día por falta de Marineros, ¿qué grande la habría en el surtido, y necesariamente en los consumos?

La franca habilitación de un Puerto, quedándole sufragáneos los otros dos, haría que en toda la Costa se formasen Marineros, y Pescadores, los unos después de serlo al comercio, serian útiles a la Marina Real, los otros surtirían al Reyno de Pescado, untos &c. aprovechando la oportunidad de la excesiva abundancia de Sal, cuyos consumos se aumentarían, igualmente que la Renta de este Ramo.

Las diferentes y exquisitas maderas, la peletería de Oso, Cíbola, Castor y Venado, y acaso la pesca de perlas, tendrían estimación, y llegarían a ser renglones de no pequeña utilidad.

La Renta de Tabaco aumentaría considerablemente por sus mayores consumos, no habiendo obstáculo que dificultase el buen surtido, y disminuiría de más de la mitad el costo de fletes de 1000 cajones, que aun en el día consumirán las cuatro Provincias.

Llevando los Tabacos de Orizaba a Veracruz, que solo dista 14 leguas, también disminuirían los fletes de 70, que desde la misma se pagan para ponerlos en México.

Si el Superior Gobierno resolviese sobre este punto, será fácil hacer un exacto calculo, de lo que interesa este Ramo, que seguramente es más de lo que parece, y lo expongo.

La de Alcabalas aumentarla igualmente, los efectos que por mar se introducen de Veracruz, que son sumamente pocos, la pagan aquí al 5/100, los que entran por tierra Guiados del mismo Veracruz, que son casi todos, al 2½/100 sin que devenguen segundo adeudo, en las diferentes Villas en que se expenden, por estar todas consideradas por un mismo suelo; abierto el Puerto se formaría en él diferente Alcabalatorio, y todos los efectos devengarían segunda, o más Alcabalas, cuyo producto compensaría con ventaja, la que dejasen de causar en Veracruz, aun cuando de España viniesen aquí derechamente.

Se multiplicarían las Artes, industria, Agricultura, cría, Población, navegan de sus mares, en los que solo se conoce un pequeño Barco del Conde de Sierra gorda, y el uso y salida de diferentes efectos, en el día inútiles, que devengarían diferentes Alcabalas, por el vasallo siempre consume en razón de lo que tiene, los de estas Provincias limitando los suyos a sus frutos, con un comercio de permuta, poco cómodo a ellos, y nada ventajoso a la Real Hacienda.

Sobre alguno de los efectos de extracción, o introducción por mar, podría ponerse un ligero impuesto para el pago de sínodos de Misión, cuyos individuos, serian tanto más útiles, y tanto más fáciles de Civilizar, quinto mayor fuere el número, y variedad de ocupaciones a que pudiese destinárseles.

La Capital de una Provincia es el Corazón de este Cuerpo Político parcial, en ella deben entrar los productos de todos sus miembros, que ella debe refluir mejorados; a ella deben acudir todos los Pueblos con sus esquilmos sobrantes, y en ella deben hallar los efectos que les falten.

Esta no tiene ninguna, aunque como tal se reputa a Santander, y en otro tiempo a San Carlos; en el 1º situado en un terreno bajo, y cenagoso, reside el Gobernador, en el 2º en un cañón de Sierra, espero, y estrecho, el Comisario de Misiones, y los Administradores de Tabacos, y correos, ninguno tiene más agua que la de un estéril venero, que estancada, y aumentada por las lluvias, se corrompe en la Estacion de Seca, en San Nicolas reside el Administrador de Alcabala; y en Hoyos el de Salinas.

Todos reunidos en el paraje que lo estuviese la primera Compañía, podrían dar principio a una Capital, que se aumentaría con sus respectivos dependientes, singularmente si se sitúa en paraje proporcionado al Comercio, y en terreno propio para el cultivo, y cría.

Hay uno, firme, elevado, y a cubierto de inundaciones, doce leguas distante del mar, sobre el Rio que forma el Puerto de Santander, punto en que las aguas son dulces, y al que a corta distancia llega la marea en la extensión de más de 250 varas, con suficiente fondo, terreno llano, pingue, y no distante de la Sierra de Tamaulipas, de la que por el mismo río podrían conducir, piedra, y Maderas para las fábricas, y en el que estaría bien situada la compañía para contener, o perseguir los Indios, que la evitan.

En este podría formarse la mejor de todo el Reyno, y tan buena como las mejores de Europa, si su Puerto fuere franco; ella seria el fomento y modelo de todas las demás Poblaciones, que tanto lo necesitan, los asuntos de los respectivos Ramos, se manejarían con más escrupulosidad, y con menos demoras, los diferentes Dependientes, que se impondrían mutuamente, desempeñarían mejor sus encargos, y disfrutarían las ventajas que proporciona la reunión de hombres a vida social, con los diferentes auxilios de que ahora carecen, y que entonces seria fácil proporcionar.

El Estado actual, es el apropósito para hacerlo, las que se denominan Capitales, situadas con poco discernimiento, no tienen de tales, más que el nombre.

A la fábrica de Iglesia, y Casas Reales podría dedicarse, el valor de unas malas, que hay en San Carlos, lo que produjese la venta de algunos terrenos Realengos, la contribución de las demás Villas, y algún otro arbitrio que no sería difícil de hallar, abierto el Puerto.

La Compañía que no tiene Quart él, podría invertir en hacer uno, el sobrante de su fondo de gratificación.

Los Dependientes de Rentas, harían sus casas, en que nada perderían, respecto a que todos ellos viven malos Xacales.

El Asentista de la Compañía la haría igualmente, y cuando el comercio se aumentase no faltaría quien se aplicase a aprovechar, poniendo Fabricas, el Añil Silvestre, la Lana, que casi nada vale, el Algodón, a cuya siembra es propensa la tierra, y la Peletería de que abunda mucho.

He propuesto Señor Excelentísimo tan sucintamente como permiten asuntos de tanto calculo, y combinación dos especies de medios de fomentar estas Provincias, los unos útiles, los otros necesarios, para que V. E. en tiempo y circunstancias, pueda elegir de ellos los que sean adaptables.

He omitido otros que, por ahora, serian costosos, difíciles y acaso impracticables, y que preparados por estos, se establecerán y adelantarán por sí mismos en lo Sucesivo.

 

Capitulo Quinto


TROPAS QUE TIENE PARA SU DEFENSA Y SERVICIO DE LAS VETERANAS

Las guarnecen cuatro Compañías Volantes de Caballería, una en el Nuevo Reyno, con la fuerza de cien plazas, y las tres en esta Provincia, con la de 79 cada una.

La primera situada en la Villa de Santander, con el objeto de contener a los indios de Tamaulipas, y custodiar las dos nuevas Misiones de San Francisco, San Vicente, y la Villa de las Presas en cuyos dos últimos puntos mantiene destacamento de trece hombres en cada uno, una salva Guardia en el primero, y dos en las Villas de Reynosa, y Camargo, que, con Guardias de Caballada, prevención, y precisas bajas, son muy pocos los hombres que la quedan francos para el servicio diario.

La 2ª situada en Llera, interpuesta entre la Sierra Madre, y la de Tamaulipas, con el fin de impedir la comunicación a los indios de una, a otra, mantiene destacamentos de igual fuerza en las dos nuevas Misiones de San José de Palmas, y Nuestra Señora de Guadalupe de los Ángeles, algunas salva guardias, y diario servicio de Patrullas, Caballada, y prevención.

La Tercera situada en Laredo, punto importantísimo, y arriesgado, se ocupa en recorrer los parajes expuestos, teniendo unida la mayor fuerza que puede, para ocurrir en caso de novedad que allí son frecuentes y para acompañar y contener a los indios de Guerra que diariamente llegan; su fuerza no alcanza a llenar estos objetos, y los del servicio ordinario.

La del Nuevo Reyno situada en la Punta de Lampazos, entre las Sierras de Candela, e Iguana, con el objeto de impedir la entrada a los indios, o de castigarlos a su salida; mantiene un destacamento de ocho hombres en Monterrey, guardias de prevención, caballada, cortes de tierra, y como todas las demás, escoltas caudales, Habilitados, conduce pliegos, y otros servicios de esta naturaleza, aquí indispensables.

La principal defensa de estas Provincias debe consistir en el día, en la de sus Milicias, creadas en ambas por Superior Orden de V. E. los Estados respectivos, expresan su número, ellas deben ser el cuerpo de línea de las Compañías Volantes, o más bien el de reserva, y auxilio.

 

 

SEGUNDA PARTE

Capitulo Primero


HISTORICO POLITICO MILITAR

La Colonia del Nuevo Santander rodeada por todos vientos de establecimientos españoles, estuvo ignorada, y como desconocida, hasta el año de 46, que se empezaron a tener algunas noticias por el reconocimiento que de ella hizo el Coronel Don José Escandon, la Sierra Madre que la circuye, y las muchas naciones de Indios Barbaros que la habitaban, eran barrera difícil de penetrar, y si ellos se hubiesen contentado con poseerla, y defenderla, aun serian sus dueños; las frecuentes muertes y robos, que hacían en los Pueblos fronterizos, interrumpiendo su tránsito desde Texas, hasta Tampico, en cuyo intermedio están los Gobiernos y Subdelegación de Coahuila, Nuevo León Guadalcázar, Charcas, y Villa de Valles, obligaron a los vecinos a reunirse contra el enemigo común, persiguiéndole con poco método, y solo cuando salía de la Sierra; pero con el ardor que inspira a cada hombre la defensa de sus hogares, y familia, los Clamores de los Pueblos estilizados y oprimidos instaron al Gobierno a tomar providencias que pudiesen contener tan graves males comisionando al efecto, el año de 48, al mismo Coronel Don José Escandon autorizándole para que procediese a la pasificación, conquista y población de esta Provincia, suministrándole los necesarios auxilios, de Tropas, Misiones y Caudales, los primeros años fueron rápidos los progresos, como lo son todos en su origen, el tránsito de pasar a ser algo de la nada, es muy visible, y la lentitud empieza cuando se sale de este punto; El año de 50, se habían formado 16 Villas, el de 55, se aumentaron 8, la Población de todas, ascendía a 8200 personas de razón, y 4300 Indios, reducidos en 21 Misiones, agregadas a las Villas, mandadas Militar Civil y políticamente por un Capitan Veterano, con un cuerpo para la defensa de todas de 42 y dos oficiales subalternos, y 130 hombres de tropa, divididos en escuadras; en el 76, se aumentaron 2 Villas y poblaron dos Reales de Minas; hasta aquí el método que siguió Escandon, fue eficaz y Devia necesariamente ser útil, obraba con libertad, aprobación, y satisfacción, trataba al Indio como conviene, veía muy de cerca las cosas, nadie retardaba sus providencias, el interés era común a los vecinos, y tropa, a quienes graciosamente se les daban grandes y fértiles porciones de tierra, libertándoles de toda pensión, y contribución, su ardor, y constancia; era proporcionada a su interés; las empresas eran prontas y oportunas, los sucesos correspondían; los enemigos que en ninguna parte hallaban seguridad, espiados, y perseguidos por todas, cedieron progresivamente a la necesidad, reduciéndose a Misiones después de muchos esfuerzos, en que ellos y las tropas tuvieron diferentes suertes; la Sierra Madre quedó libre de enemigos el año de 62, pero no la de Tamaulipas Oriental; muchas Naciones de Indios se conservaron en ella, situada de tal modo, que con seguridad les da libre paso a la Costa, y a la Sierra Madre, de la que con facilidad Estilizan las villas, y roban y matan al pasajero; desde este punto empieza el de suspensión, y aun de atraso; Escandon fue capitulado, y llamado a México, disminuyó su crédito, y autoridad en la Provincia, entraron en ella Visitadores, que alteraron el método que había sido eficaz en la reducción, y debía serlo en la continuación, crearon medios Cabildos, dividieron el mando civil, del Militar, se formaron competencias, y partidos, y todos dieron más atención a sostener el suyo, que a perseguir los Indios, que por entonces escarmentados no se atrevían á grandes empresas, duraba en ellos el terror, y solo las limitaban a pequeños robos, la seguridad con que los hacían, y el aumento que cada día tenían sus fuerzas, con los que de las Misiones se les agregaban, restableció su tranquilidad, y a esta sucedió el atrevimiento; los Vecinos se encerraron en las Poblaciones, desde donde ayudados de 120 hombres de tropa, que subsistían, les perseguían débilmente, a la guerra seguía una paz mal observada, que ha impedido, e impide hasta el día, el progreso de la Colonia, y destruye el fruto que Devia esperarse de las Misiones.

Mientras la parte del Sur estaba agitada, y estilizada, la del Norte disfrutaba sin recelo todas las ventajas de la paz, las cinco Villas situadas sobre el Rio grande, se establecieron sin oposición con vecinos del Nuevo Reyno de León, y se extendieron del otro lado del Rio sin el menor riesgo; los inmensos llanos que median entre ellas y la Sierra de Tamaulipas, son barrera invencible á los Indios que la habitan, los del Norte, no se conocían por entonces sino por noticias; pero duró poco está feliz ignorancia; el año de 1750 se presentaron en las inmediaciones de Texas los Apaches y Libanes que en número de más de dos mil venían de lo interior de la Lomera de San-saba, huyendo de los Comanches, sus temibles, é irreconciliables enemigos; se les admitió de paz, y permitió situar a ocho leguas de aquel Presidio, sobre las márgenes del Rio de Medina; no les pareció que aun allí estaban seguros, y el de 51, se transfirieron entre el de las Nueces, y el del Norte. Los Libanes, y los Apaches que era el mayor numero pasaron a la Nueva Vizcaya, y Bolson de Mapimí, estos se denominaron desde entonces Mezcaleros, a causa de la abundancia que de esta planta hay en la Sierra que habitan, todos quedaron de inteligencia y guardaron la paz hasta el de 65, en el que auxiliándose mutuamente y bien impuestos del terreno la rompieron con furia tan impetuosa, que asolaron de gentes, ganados, y efectos quintas Haciendas había en las Provincias de Vizcaya, Coahuila, Nuevo León, y Colonia, sin otras armas por entonces que la flecha, y el mucho atrevimiento a que dio lugar nuestra condescendencia; se atribuyó este rompimiento a un injusto asesinato que de tres de ellos hicieron los Pastores de una Masada del Marques de San Miguel de Aguayo, pero era menester que ya estuviesen muy dispuestos, esperando el menor accidente que sirviese de pretexto a una guerra que les facilita más de lo necesario para sus necesidades, que pone en acción su carácter, y en consideración su persona; cualquiera que fuese el motivo ésta fue la época en que el Norte de estas Provincias empezó a sufrir diarias y ruinosas hostilidades, que han seguido sin intermisión, ya más, y ya menos, según han influido algunas circunstancias; con la continuación se acostumbraron a nuestras Armas, en la paz conocieron su uso, y las adquirieron por medio del cambio con los Luisianos y Colonos.

Trató oportunamente el Gobierno de establecer principios en la guerra que debía hacerse a unos enemigos que cada día se hacían más temibles y destructores; en diferentes tiempos se aumentó considerablemente el número de tropas, se dio diferente constitución, y situación a los Presidios, se avanzó su línea, y lejos de disminuirse los daños, visiblemente fueron mayores cada día, la nueva línea de Presidios muy separada de las Poblaciones con grandes Terrenos intermedios, en los que a su arbitrio se alojaron los enemigos, ni pudo impedir que las arruinasen, ni sostenerse por sí sola.

Se volvieron los Presidios a su primera situación se formaron varias juntas de guerra en las que, con claridad, y método, se ventilaron diferentes puntos que sirvieron de base á la instrucción que formó el Eximo. Señor Conde de Galvez, y aprobó S. M. en ella entre otros se establece.

1º—Que debe alternar la guerra con la paz, concediéndola á los enemigos siempre que la pidan, para hacerles conocer que no es injusto rencor el que nos dirige.

2º—Que se les regalen varias bujerías y muebles de su uso, para que con él contraigan necesidades que les obliguen a trabajar.

3º—Que no se les impida la adquisición de las Armas de fuego, para que por ellas abandonen la flecha, temible por su impulso, por la inconcebible presteza con que las arrojan, y por la facilidad con que las obtienen.

Del 1º de los artículos se les ha permitido un abuso que previeron las mismas Instrucciones, piden la paz en la acción cuando se ven inferiores, y solo la observan lo que tardan en mejorar de situación, la piden cuando les conviene explorar con seguridad una Provincia y la mantienen ínterin no son sorprendidos con algún robo, luego que se verifica, después de a ver hecho muchos, la establecen inmediatamente en otra que les sirva de retirada y asilo contra la persecución de las demás, de ella salen con facilidad a estilizarlas todas, dejando aseguradas sus familias, la de Texas lo ha sido muchos años de los Apaches, ellos la destruyeron, y cuando no tuvieron que robar, se establecieron en sus terrenos, a cubierto de los comanches y de nosotros mismos; de parte de los Indios es una sagaz política, de la nuestra, una mala inteligencia del Artículo.

Se les deja abusar igualmente del 2º, las gratificaciones que previene se les den, son arbitrarias, moderadas, y con el fin de hacerles contraer necesidades; las exigen como obligatorias, con insultos y amenazas de guerra, han contraído las necesidades, y para satisfacerlas, han multiplicado las estafas y robos, que ejecutan á vista de los Dueños, y no vuelven, aunque los reclamen.

Quando nuestras Tropas salen en seguimiento de indios que han hecho alguno, el Oficial dudoso, e incierto del partido que debe tomar, sin ordenes positivas, y con solo prevenciones de conservar la paz, nada huye tanto como encontrarlos, si tolera que no le vuelvan el robo, que es lo común, sufre un desaire, si rompe la guerra, teme un cargo; el enemigo percibe bien, y se aprovecha de este manejo contra lo prevenido por el Reglamento e Instrucciones.

El mismo abuso hay en el 3º los enemigos han multiplicado los robos para adquirir a nuestras expensas por medio del cambio, quintas municiones, y armas necesitan de la mejor especie, yo he visto en sus Escopetas corregidos los dos graves defectos de las nuestras; el de aberración de la bala, por medio de siete líneas espirales que empiezan en el anima del cañón y rematan en la boca, evitando con su ajuste, el quelgo, y movimiento de rotación en todo su trayecto; y el de visual por tener el cañón el mismo grueso exterior en toda su longitud, de que resulta paralela esta línea, con la que describe la bala, en lugar de la precisa inclinación que en las comunes hace incierto el tiro; las recomposiciones se las hacen nuestros Armeros en todos los Presidios; usan Lanza, Machete, Adarga, y Cuera, y no por esto han abandonado, como se esperaba, el uso de la flecha, de la que se sirven con toda la ventaja de que es susceptible, en las acciones al abrigo de algunos flecheros, que mantienen a nuestras Tropas en suma inquietud, y solo tratando de cubrirse, todos los demás, cargan, y tiran con tanta seguridad, que se ha hecho reparable, y temible su acierto.

Me alargaría mucho, con poca utilidad, si siguiese exactamente todas las variaciones, modificaciones, y sucesos, de una guerra tan desemejante a todo lo que se conoce, tan desigual, y tan delicada en su manejo; me contraeré á el estado actual, de las dos Provincias que son el objeto de mi encargo, ciñéndome a ellas en quinto lo permita la relación que tienen con las demás.

 

Capitulo Secundo


ESTADO ACTUAL DE GUERRA

Ambas tienen diferentes especies de enemigos comunes, los del Norte son los más temibles; 2030 Gandules de las varias Naciones que manifiesta el Estado nº 8º ocupan su frontera; los 520 Apaches bien armados, vestidos, montados, alojados en tiendas, sagaces, y al exceso faltos de buena fee sobre el Rio de las Nueces, Márgenes del Colorado, e inmediaciones de Texas.

180 apaches Mezcaleros, a pie, desnudos, armados de Escopeta, y Lanza, más salvajes que todos, pero resueltos, y atrevidos; en las Sierras del Bolson de Mapimí.

500 comanches armados, montados, cubiertos de una piel de Cíbola por todo traje, de carácter feroz, é intrépido; se han bajado de un año a esta parte a las inmediaciones de Texas, y márgenes del Rio de las Nueces, en seguimiento de los Apaches, o huyendo de 33 Naciones que batidas por los Ingleses Americanos se han transferido de Paz a nuestros terrenos en principios de este año.

Con ellas se cuentan cincuenta y siete de las cercanías de Texas, que en cualquier aspecto en que se las mire deben considerarse como enemigos simulados, o declarados, actuales, y futuros.

Los 830 restantes Táncagues, Carancaguares, y Taguayases, que habitan las Islas y lagunas comprehendidas entre el Rio de las Nueces, y el Colorado, llamados Costeños, son los menos perjudiciales, no usan de otra Arma que la flecha, viven de la pesca, y muy raras veces se acercan a los ranchos de las Villas del Norte; de estas naciones se está formando la Misión del Refugio a 8 leguas del Presidio de la Bahia del Espíritu Santo, sobre las Márgenes del Rio de Guadalupe.

Dos años hace que todos guardan lo que llaman paz, distinguida de la guerra en que no hay grandes acciones, porque nosotros las evitamos, sufriendo más atrevimientos, e insultos, que los que convienen al decoro de las Armas del Rey, a la conservación de los Vasallos, y al aumento de sus bienes.

Con una atrevida malicia, que no desmiente su semblante, y acciones, dicen a la persona más autorizada, que a ellos les rogaron con la paz, y que les han de dar quinto pidan, si quieren conservarla.

La decadencia de estas extensas, y fértiles Provincias manifiesta bien, que en tiempo de Pas subsiste el obstáculo, que se opone a su progreso, y que el de guerra, que siempre las amenaza, las hace sufrir todos los errores de un enemigo bárbaro, insolentado, y que conoce a palmos los terrenos.

Todo el Nuevo León hasta el Saltillo, hostilizan estas Naciones, en la Colonia no pasan de las cinco Villas situadas sobre las márgenes del Rio grande, los inmensos llanos que las dividen de las del Sur les impiden el Transito, pero estas igualmente que el Nuevo Reyno, sufren las hostilidades de 420 gandules, que de las varias Naciones que manifiesta el Estado nº 7º habitan la Tamaulipas Oriental, de la que con facilidad pasan a la Costa, y a la Sierra madre, y de ella a todas las Poblaciones y caminos inmediatos, interrumpiendo su tránsito; no usan otras armas que la flecha, están desnudos, andan a pie, y son enemigos de inferior especie, en calidad y numero, pero superiores por Situación.

Pueden reputarse como tales, o a lo menos por personas muy sospechosas, y embarazosas las 1156 que de las Naciones que manifiesta el estado nº 4º bajan de paz, sin domicilio, sujeción, ni ocupación, en las Márgenes del Rio del Norte; no hacen por ahora grandes daños, pero si frecuentes pequeños robos.

También exigen atención las 2458 personas que individualizan los Estados Números 2º y 3º reducidas a Misión, las unas en el año pasado, y las otras en los anteriores, sin que ningunas hayan contraído ideas religiosas, ni costumbres civiles, y sociales.

He manifestado sucintamente el número de Enemigos de ambas Provincias, su especie, y situación, la ventaja de sus Armas, la facilidad de adquirirlas, la de su modo de hacer la Guerra, que no dirigiéndose más que al robo, pocos bastan para hacerle, y muchos no son suficientes a evitarle; he indicado los atrasos, que nos origina la paz, los perjuicios de la guerra, y el camino por el que las más acertadas providencias han pasado de útiles, a perjudiciales; de todo se infiere la gran dificultad de formar plan sobre asunto tan delicado, y complicado; 8 meses de meditación sobre el terreno no han servido más, que de hacérmela conocer en toda su extensión; no obstante expondré mi dictamen sobre los dos puntos a que principalmente se reduce, el primero de el modo de tratar á el enemigo, y el segundo del de reunir, o disponer las fuerzas para hacerle la guerra, y cubrir nuestros Terrenos.

 

Capitulo Tercero


MODO DE TRATAR A LOS INDIOS

Sobre este punto se puede añadir poco a las Instrucciones, ellas están dictadas por persona que conocía bien el carácter del indio, por entonces nada más podía hacerse, en el día que se han visto sus efectos puede irse algún paso adelante, siguiendo su espíritu.

La guerra es un mal positivo para evitar otros mayores, y no tiene otro objeto que el de llegar por su medio é una buena paz, con la que inconcusamente debe alternar, y ha alternado en todos los siglos, y en todas las naciones, pero para que lo sea, en la acción jamás debe concedérsele al Indio, y en los demás casos cuando la pida después de haberle castigado, u obligado a que por sí mismo repare, del posible modo, los últimos daños cometidos; echa la paz, sobre condiciones muy sencillas, pero generales y útiles, debe precisárseles á que la cumplan religiosamente, reconociéndola á pocos artículos.

El hombre que con la educación no ha corregido la naturaleza, es poco susceptible de sentimientos delicados, el honor, la gratitud, el reconocimiento, son para él débiles resortes, todo salvaje es infiel en sus promesas, ladrón, y sanguinario por carácter y costumbre lo mismo en Asia, que en Europa, y América, y para hacerles pasar de este estado, al de Civilidad, no se ha hallado otro medio que el del rigor alternado con la humanidad, todo país de Conquista le necesita, para evitar mayores daños, aun cuando esté Poblado de gentes de otra especie.

La paz, o la Guerra, con una misma nación, debe ser general en todos los Dominios próximos del Rey, para que no hagan con la alternativa el abuso perjudicial que basta aquí.

Deven prescribírseles límites de los que en pasando se les trate como á enemigos para evitar los daños que bajo el pretexto de amistad hacen con seguridad en las Provincias; en estas pueden serlo Laredo.

Nada debe dárseles graciosamente, el efecto de las dadivas ha sido el de que contrayendo necesidades con su uso, multipliquen los robos para satisfacerla; hagámosles mayor bien enseñándoles el camino de llenarlas sin crimen; pónganse tratantes en los Presidios avanzados que podrán serlo, los Asentistas de las Compañías, y a cambio de pieles, y lenguas de Cíbola, de manteca, y pieles de Oso, de gamuzas de Venado, y Berrendo, de Caballos Mesteños, y otros efectos, pongamos en su mano la facilidad de adquirir, o privarse, de las cosas que necesitan, o apetecen.

Ellas han excitado su codicia hasta un punto que ya es insaciable, y les han hecho creer muy superiores a los que se las dan por demasiada humanidad que peca contra la justicia, como todo exceso de virtud contra su vicio opuesto, la demasiada Prudencia es cobardía; el demasiado valor temeridad, y así de los demás.

Sus Armas no deberían ser recompuestas por nuestros Armeros, es muy sensible que se les habiliten para que nos destruyan.

En Nacodoche se podrían tomar medidas para que en sus inmediaciones no hubiese tratantes Colonos, y Luisianos, con lo que se les retardaría, y dificultaría la adquisición de armas, y municiones, ya que es imposible impedirla.

No hay necesidad de que se origine una guerra para esta reforma, si se creyese útil, aguárdese el momento en que ellos la declaren, que especialmente de parte de los Comanches esta poco distante; expondré con el Mapa delante, el modo en que la hacen en estas Provincias para que sea perceptible, el en que debemos hacérsela, cuando llegue este inevitable caso.

 

Capitulo Cuarto


MODO EN QUE NOS HACEN LA GUERRA

Alojados en la Lomera de Sisaba, inmediaciones de Texas, Márgenes del Rio de las Nueces, y Bolsón de Mapimí, entran a pie, provistos de armas, frenos, y Cabestros o por la Sierra de Santa Rosa, bajándose á las de Monclova, Candela, é Iguana, de uno y otro lado de la Punta, o por algunos de sus muchos cañones especialmente por el en que estaba el extinguido Presidio de Añelo; También entran o por entre el Presidio de Rio Grande, y Laredo, o por entre Laredo, y Revilla, algunas veces bajan por Mier, Camargo, y Reynosa, pero con dificultad, y solo cuando se dirigen contra ellas sus empresas, el Rio de las Nueces que las oculta con su mucho monte, y les da facilidad de subsistir con abundancia de Pesca, frutas y animales, se aleja mucho por esta parte del Norte y el terreno que los divide es llano y limpio, por Laredo se acerca bastante; de él, pasan con facilidad al del N. de allí, al salado, y a las expresadas Sierras, a su abrigo se introducen en todo el Nuevo Reyno y desde ellas asechan el momento favorable; si por la persecución no pueden verificar el robo, se retiran por los mismos cañones a salir por Santa Rosa, o Agua verde; si le verifican, salen como un torrente, matando a quinto encuentran, y llevándose, niños, mujeres, y efectos; no les conviene entonces este camino, es largo, por entre Presidios y sierras que retardan su tránsito, por lo que comúnmente salen por entre Laredo y Rio grande, o por entre Revilla, y Laredo, que es más corto, llano, y con agua; pasado el Rio grande del Norte, ya se creen en seguridad, porque todos los Presidios, excepto Laredo, están de este lado, al sur del rio.

 

Capitulo Quinto


MODO EN QUE DEVEMOS HACERSELA

Ahora se concibe fácilmente que el punto esencial, es Laredo especialmente para perseguirles en la salida, en él debe a ver la mayor fuerza, y desde el deben dirigirse todas las operaciones; en él debe residir, luego que se declare la guerra, el Oficial de graduación, y discernimiento, a quien se le encargue; que sería conveniente, pero no económico, lo fuese un Sub Inspector que en tiempo de paz instruyese, uniformase las tropas Milicianas, y Veteranas, para el de guerra, y en ambos mantuviese con el Superior Gobierno la contestación sencilla y clara de todos los asuntos, pero como ningún Oficial puede desempeñar este encargo sin el sueldo anual de seis mil pesos, será necesario fiarle a los respectivos Gobernadores, que teniendo otras atenciones, y siendo Capitanes de las Compañías, puede a ver sus dificultades en el desempeño.

Sobre este pie, debe trasladarse a Laredo, luego que se declare la guerra, el Gobernador de la Colonia, llevándose la primera Compañía Volante, y la mitad de la Segunda, quedando en Llera la otra mitad para contener en quinto pueda, con los auxilios de Milicianos, Pueblos y Misiones, los indios de Tamaulipas.

La Compañía de la Punta enviará cincuenta hombres, mitad de su fuerza, al paraje en que estuvo el extinguido Presidio de Añelo, en todos tiempos muy importante.

Las Compañías de Milicias de todas las Villas de ambas Provincias, estarán prontas en quinto sea posible, y tanto ellas como las Veteranas, enviarán partidas que diariamente corran y exploren, los parajes expuestos, e inmediatos a cada una.

Todos los Milicianos, y vecinos, tendrán la Orden de Salir siempre armados, aun cuando transiten a negocios propios, y de dar parte de cualquiera novedad, al Oficial más inmediato, quien luego que la tenga, continuará adquiriendo las Subversivas, empleando poca gente en seguimiento de los Indios, y pasándolas oportunamente al Comandante de Laredo; cuando la adquiera cierta si fuese posible, o conjetural fundada, impedirá el robo, y si no pudiese, con partida proporcionada seguirá su alcance hasta el paraje de Salida; si la hiciesen como es regular por las inmediaciones de Laredo, de aquel puesto, tomará la Guella y noticias, el Comandante y les seguirá con el mayor ardor, y constancia hasta sus Rancherías; el Indio aunque robusto, y frugal siente los malos ratos, ha sufrido muchos antes de verificar el robo, verificado, sale con él muchas leguas, sin comer, ni dormir, hasta alejarse de los parajes de próximo riesgo, entonces se abandona al descanso, y es uno de los buenos momentos del ataque; si continua hasta la Ranchería, aun es mejor, allí se entrega a un mayor abandono, y está cargado de objetos que defender, la Caballada, las Tiendas, las mujeres, los niños y los viejos; el terror y la fuga se apodera, y el golpe es seguro, y de escarmiento.

Las Rancherías no son tan numerosas, que de 60 u 80 hombres arriba no sean capaces de estas empresas, por las que no hay oficial inteligente que no opine.

En Laredo habrá ciento ochenta y siete hombres veteranos, y cincuenta y siete Milicianos, de ellos podrían salir sin dificultad á primera orden, dos partidas de á setenta, si no bastasen en algún caso, pueden aumentarse con algunos de la Punta, y de las Milicias de las cuatro Villas, costeadas con los ahorros que resulten de la supresión de regalos.

No convienen grandes partidas, ni largas campañas, necesitan grandes aparatos, que se hacen sentir de lejos, el enemigo las sortea con facilidad, y se introduce con seguridad, por la frontera que dejan descubierta, se empeña el soldado, y se arruina su salud, de todo son buen ejemplar las de Don Juan de Vgalde.

Conviene si, una persecución diaria, constante, y metódica, bajo el seguro de que, si setenta hombres no fuesen suficientes en algún caso para atacar, lo son en todos para retirarse sin perdida.

Cambiemos las ventajas, que tienen sobre nosotros cuando vienen a nuestros terrenos solo hombres de guerra, que nada más que su persona tiene que defender, y que nos encuentran empachados, y embarazados, con lo mismo que ellos lo están, cuando vamos a los suyos.

No es posible por ningún medio impedir la entrada del Indio, pero tampoco es muy fácil dejarles de sentir, y perseguirles con suceso que les escarmiente, 2660 Milicianos armados, que ya empleados, o ya en sus negocios particulares andan día y noche, que conocen las sendas, y terrenos, que les interesa mucho su defensa, y que tienen próximos auxilios; 287 hombres veteranos situados en puntos ventajosos, auxiliados en cada uno por una Compañía de Milicias, con recurso a todas las demás, deben ofrecer mucha dificultad.

No temamos al indio más que lo que se debe, es cobarde por naturaleza, é insubordinado, é indisciplinado por carácter, y constitución; si lo fuese atendido su número, y genero de vida, ya no existiría ninguna población; jamás empeñan acción, si el primer asalto de sorpresa no les sale bien, cada uno oye por donde puede; en la misma acción, como el que coje el robo, es el dueño, todos se dirigen al pillaje, y pocos al ataque.

En cambio de algunas ventajas que ellos tienen sobre nosotros, aprovechemos las muchas que de mejor naturaleza, tenemos sobre ellos; no demos a su persona más importancia que la que merece, hagámonos superiores para siempre a costa de algunos esfuerzos momentáneos; en los primeros tiempos hacían robos igualmente que a-hora, un solo hombre iba a quitárselos a sus Rancherías, y arrestaba o castigaba al agresor; hubo abuso, se puso remedio, y fue peor que el daño, se trató a cada capitancillo como a un pequeño Principe, con admiración suya, les sentaron a la mesa los generales, se les dio autoridad, y distinción, y ellos se creyeron acreedores aun a más de lo que obtenían.

Es menester conocer la autoridad, é inflexo, de estos Capitancillos en su nación; ninguno tiene pena señalada si no le obedece, ni aun si le mata; ninguna contribución le da los demás para su Subsistencia; ninguna parte le toca de los robos, más que la que coje por sí mismo; ninguna cosa le distingue de entre los otros, y por decirlo así, solo le dura la investidura, el tiempo que está en nuestros Presidios, y la elección suele ser arbitraria, y diferente, casi siempre que vienen a ellos.

Los 420 Gandules que aloja la Sierra de Tamaulipas, rodeada de establecimientos y Misiones, verificadas las dos propuestas en el Informe nº 27, se disminuirán considerablemente, porque de ellos bajan más de la mitad; los que queden, aislados, con poca libertad, y medios de Subsistir, y con el buen ejemplo de sus Compañeros, es probable que en muy poco tiempo se reduzcan agregándose subversivamente á alguna de las Misiones con cuyos individuos tengan más relación, si no lo hiciesen, los daños no serán considerables, teniéndoles tomados los pasos de salida, y muy pocos hombres veteranos bastaran a contenerlos, y si no obstante se experimentasen algunos, como tienen una residencia tan fija, será fácil, y conveniente atacarlos por todas partes con seis u ocho Compañías de Milicias, que lo harán a sus expensas, con sumo gusto por la utilidad que de ello les resulta, hasta obligarles a reducirse, o a guardar inviolablemente, los Artículos que se les impongan, que no será muy fácil.

Es muy necesario reducir a estos indios en tiempo en que los del Norte no nos ocupan, si aquellos declaran la guerra, nos la harán estos también, y nos veremos precisados a dividir atención y fuerzas, en distancia de doscientas leguas, con enemigos en el interior, y fronteras.

Las 1156 personas que de paz vagan a las inmediaciones del Rio del Norte, no hay más dificultad para reducirlas a Misión, que la de hallar medios de costearlas, si no fuesen adaptables los que propongo en el mismo Informe, y alguna vencible, que ofrece la esterilidad de aguas, de los terrenos que habitan.

Si se verificasen las diez y siete Misiones, y algunos de los medios de fomentar las Provincias propuestos en el Capítulo 4º de la 1ª parte, se aumentará necesariamente la Población, y ella será, para lo futuro, su más segura, y solida defensa, si se la constituye Militarmente; no es un problema, y debe ser axioma en estos países, que la condición de Soldado, debe estar unida en quinto pueda, a la de Ciudadano, que una misma persona puede desempeñar ambas, y que la nación que las una mejor, tendrá toda la ventaja, extenderá su religión, costumbres, é idioma, y prosperaran sus ciencias, Artes, industria, y comercio.

Las máximas políticas convenientes, y necesarias, si las sostiene la fuerza, son poco útiles por si solas; la paz es durable, cuando la guerra ha sido Vigorosa, y se está en estado de continuarla con ventaja, vacilante, y mal observada, cuando ha sido débil, y el enemigo conserva la Superioridad.

La que se compra, no evita la guerra al contrario, atrae al que la quiere vender muchas veces; este ha sido exactamente el efecto que han producido las dadivas, ellas nos han atraído un crecido número de enemigos; por su medio concebimos esperanzas de ganarnos todas las naciones, que en paz con nosotros y en guerra entre sí, se destruyen mutuamente, si con sagacidad fomentáramos la discordia, especialmente entre Apaches y Comanches; parecen fundadas al que no conozca el carácter de los Indios, ni examine los tiempos anteriores, muchos han estado en guerra entre sí, jamás se ha destruido, ni debilitado, una Nación, a otra, sus acciones son de poca consecuencia, la que mata o apresa uno de sus enemigos, queda tan satisfecha del Triunfo, que años enteros le Celebra, bailando su Cabellera.

Conviene combatirlos vivamente, y cara a cara, más bien que por astucia, un choque impetuoso, hace volver la espalda, y acobarda para siempre al enemigo, las ligeras escaramuzas, le irritan, y le acostumbran a la guerra.

Los Apaches y Comanches se odian, es cierto, pero no por eso son más decisivas, todas se dirigen al robo, y el Comanche que tiene la Superioridad, debida al rigor, y desprecio, con que trata al Apache, le sigue como un Lobo a una Manada de ovejas, la quita frecuentemente quinta tiene, y le obliga, á que con la poca dificultad que le oponemos, robe para ambos.

En unas Provincias esta de paz, y en ellas roba clandestinamente, sin mucho trabajo, por que la persona, y aduar del indio, es un Santuario, al que jamás se toca, por temor de que no nos declare la guerra, aun cuando el vecino, conozca y reclame el robo; y en muchas ocasiones, por el mismo honorífico motivo, se sufre el Insulto de que le lleven a su vista; los partes números 2º 3º, son más que indicios de esta verdad.

En las que están de guerra ya se deja inferir que lo hacen con libertad, y con la confianza de que entrando en la de paz, por lo común confinante, están en total seguridad.

Muchas razones persuaden que este paulatino robo arruina las Provincias, pero la más fuerte, es el repetido clamor de los vecinos, ellos han de sufrir en sus mismas casas, en sus bienes, en sus familias, y personas, todo el rigor de la guerra, ¿qué motivos podrán tener para desearla, y pedirla tan de acuerdo? no lo será el pillaje ciertamente, ni puede ser otro, que el de que la mala paz, de un enemigo dentro de la misma Casa, sin honor, sin religión de ninguna especie, sin conciencia, sin resorte alguno que pueda contenerle, y que insolentado por la contemplación asesina cuando puede, y roba á vista de los mismos dueños, es infinitamente peor que la guerra, no solo por a-hora, sino también para lo futuro.

El hijo Inocente, la mujer indefensa, los bienes en campo abierto, todas son presas del enemigo; el soldado armado está seguro, no le conviene al indio atacarle, y tiene sobrado discernimiento para evitarlo.

Se han aumentado considerablemente nuestras Tropas, y no bastan, es cierto, y necesario, porque también se ha aumentado el número, e insolencia de los enemigos; dirijamos, y demos libertad al vecino de que le persiga, y no se necesitara nuevo aumento, soltemos armados a esta gran porción de defensores de los objetos más interesantes de toda la naturaleza, no les enervemos con restricciones, y pongamos de acuerdo, nuestros deseos, con los medios.

Queremos, y debemos querer, que el Indio se reduzca, ¿pero será posible conseguirlo si le comparamos en las dos situaciones? al de guerra le consideramos, le regalamos, le toleramos, no impertinencias, y pequeñas faltas, sino graves insultos intencionales, y le damos facilidad por estos medios, y el ilimitado del robo, de adquirir sin trabajo, más que lo que necesita; al de paz, nada le damos, o le damos muy poco, le obligamos al Trabajo, come mal, anda desnudo, se le azota por cualquier ligera falta, y se le impiden todos los ensanches a que estaba acostumbrado, ¿podrá creerse que este sea el camino de reducirlos? nada hay reservado al poder de Dios, y milagrosamente puede suceder; Pero hagamos algo los hombres, seamos inflexibles en lo justo, con los de guerra, y muy indulgentes con los reducidos.

El modo menos equivoco de inquirir, si son o no, eficaces, los medios que intervienen en las operaciones de cualquier naturaleza, es el de acudir a su resultado, el efecto no los hará conocer.

¿Qué ventajas nos ha producido el haber recibido de paz a los Apaches, Libanes, y Mezcaleros que vinieron del Norte huyendo de los Comanches el año de 50? las de que a los 15 de estar entre nosotros destruyesen nuestras Provincias, que a los 25 hayan venido, en el actual, sus persecutores, a acabarlas de destruir, o en su seguimiento, o huyendo de las 33 Naciones que se han presentado, y recibido de paz en Texas, y que también huyen de los Ingleses Americanos, con lo que hemos sido el común receptáculo de todas; 57 se alojan en la Provincia de Texas, o sus inmediaciones, que aun manteniéndose quietas, o haciéndose la guerra entre sí, deben dar muchos recelos, ¿pero qué lejos debemos estar de esperarlo? su único objeto es el de robar, y el de robar a la nación que no se hace temer, los Apaches, no roban, y huyen de los Comanches, los Comanches no roban, y huyen de las Naciones del Norte, las Naciones del Norte, no roban, y huyen de los Ingleses Americanos, pero todos se acercan, y nos roban a nosotros; ya el número se ha aumentado considerablemente y con el mismo método reuniremos aun los más distantes, porque los mismos medios aplicados a iguales circunstancias, deben producir iguales efectos.

Si cuando se presentaron los Apaches, desconocidos en estas Provincias, libres de todo enemigo, en aquel dichoso tiempo las hubiésemos hecho una dura guerra, o a lo menos, obligado a que observasen los Artículos de paz, sin permitirles pasar de ciertos límites, podrían haber sido ellos los que se hubiesen ido a refugiar de los Colonos.

No debe ocurrírsenos que este gran número de Naciones, las más interpuestas, por ahora entre las colonias y nuestros Dominios, sean un obstáculo contra las empresas que los Anglo-Americanos puedan meditar; el indio jamás hace la guerra al que teme, al contrario, le sirve de miedo, y el servicio echo por miedo, es tan útil como el echo por voluntad, además de que no parece probable las aprehendan por tierra.

340 leguas despobladas, y las más pantanosas, que median desde Texas, a sus establecimientos, son barrera de mucha dificultad para conquistar, y de mucha mayor para conservar, les es más fácil apoderarse de algún punto en la Luisiana, y por el Misisipí heñirse a la Bahía de San Bernardo, y aun mejor al Rio del Norte, por el que, poniendo factorías en su Puerto, podrán transportar los efectos 100 leguas Tierra adentro y por la costa a todos los Puertos del Seno.

No es infalible esta conjetura, aunque fundada en muy probables combinaciones, las Provincias de Kentucky y Cumberland, confinantes con la Luisiana se poblaron de Franceses del Cañada, que se han aumentado subversivamente con muchos otros dispersos, y expatriados; ellos con sus relaciones con los del Nuevo Orleans, podrán facilitar la empresa.

Este parece que debe ser su objeto, no están en estado de conquistar terrenos, que les sobran, ni de extender sus Dominios, dividiendo sus atenciones y fuerzas, les basta extender su comercio, proporcionando salida a sus muchos y buenos efectos.

Sea lo uno, o lo otro, no confiemos en los débiles, é inciertos socorros de un enemigo de tan mala fee como el Indio, confiemos en nosotros mismos, pongámonos previamente en estado de defendernos por tierra, y mar, que nos será menos difícil, si sacamos todo el partido que se puede de 4500 hombres á que ascienden los Cuerpos de frontera, Primera División, Colonia, y Nuevo Reyno, instruyéndoles, armándoles, é inspirándoles ideas Militares, y Patrióticas, de que necesitan mucho, son cobardes por naturaleza y costumbre, y por egoísmo, y relajación, ignoran que tienen patria; pero todos los hombres son, lo que se quiere que sean, si se aplican oportunos medios.

De este plan reducido a los solos dos puntos, de buena paz, o buena guerra, resultarán necesariamente las ventajas, de que no siendo árbitros en ningún caso de entrar en nuestros terrenos, sin el riesgo de ser atacados como enemigos, no podrán hacerlo con tanta frecuencia, los desconocerán poco a poco, y cada día les será más difícil; el vasallo no perecerá a manos del que le saluda como amigo, el robo se disminuirá, y como por su medio adquieren las armas, y municiones, les será más difícil obtenerlas; con la supresión de los regalos, que invertidos de otro modo, en muy pocos años bastarían a poblar la Provincia de Texas, un trato humano, pero de Superioridad, y con la facilidad de obtener en el cambio, por medio de los tratantes lo que necesiten, pueden contraer la costumbre de trabajar, si primero pierden la esperanza de robar.

Situados mas allá de nuestras fronteras, condición á que no ha habido nación europea que no les precise, impedirán que, a su abrigo, o en su seguimiento se nos introduzcan otras naciones, y si con el tiempo formasen Pueblos, tuviesen siembras, y otras industrias, á imitación de algunas próximas a Nacogdoches, y Nachito che, aun podrán sernos útiles.

Como yo me limito a la defensa de estas dos Provincias, no trato de si en las demás, de que no tengo cabal conocimiento habrá el suficiente número de tropas para la guerra contra los indios, estas las tienen con el auxilio de sus Milicias, siempre que se les haga en todas, pero si están de paz en Texas, o Coahuila, y de guerra aquí, ningunas bastan a impedir los daños.

En las diferentes juntas de guerra presididas por el Caballero la Croix, únicos papeles tratados con método, y discernimiento, todos los Bocales fueron de dictamen unánime, que convenia, en defecto de la buena paz, de que no había esperanzas, la guerra General en todos los Presidios, que se omitió por entonces por falta de fuerzas.

Lo mismo opinó en su Informe el Gobernador de Texas Don Domingo Cabello, y otros muchos que existen en los 17 Cuadernos del expediente sobre asuntos ocurridos y providencias tomadas, que para mí inteligencia se me pasó, y devuelvo a V. E.; todos los he examinado, sobre el terreno, y a la vista de los objetos; de la parte de ellos que he comprobado, he formado el mío, puede ser con tan poco tino, como deseo del acierto; las diferentes profesiones inspiran a los hombres diferentes ideas, virtudes, y vicios, que son característicos a cada una, son muy raros y muy privilegiados los que se libertan de su inflexo, y como yo me creo en este número, es probable, que haya visto de preferencia la Militar, y que de su progreso haya echo depender el de todas las otras; al de su Marina me parece que debe la Inglaterra el floreciente estado de ciencias, Artes, y comercio; al de la buena constitución de sus tropas, la Prusia, y Suizos, su conservación, que sin ella deberían ser esclavos de las poderosas potencias inmediatas; a la misma los Anglo Americanos sus rápidos adelantamientos; y por ella sostienen los Franceses sus abominables, y execrables errores, contra la injusticia de su causa, y la mayor parte de las fuerzas de la Europa; en estos notorios efectos, vera un Legista, un Político, o un Comerciante, otras causas como principales.

La involuntaria preocupación de profesión, puede haberme inducido el error de persuadirme, que estas Provincias jamás serán felices, y siempre estarán expuestas, si Militarmente no se hacen respetar de sus tan próximos Enemigos, y como solo aspiro al acierto, sin la menor pretensión á que prevalezca mi dictamen, me inquietaría este recelo, de que no temo consecuencias; las Superiores determinaciones de V. E. recaerán sobre lo útil, y proveerán sin equivocación el oportuno remedio a los males que las amenazan, sirviendo mis informes de prontuario de noticias, adquiridas a costa de muchísimos malos ratos, y sacadas a fuerza de muchas indagaciones prolijas, de un caos en que confusa, e indistintamente voltejean las materias heterogéneas, y en el que tiene su asiento la mentira, la ignorancia, la cavilosidad, el desorden, y los vicios, todo nacido de la mala especie de gentes con que se poblaron estos Países, y de la libertad casi inevitable que les facilita su extensión, y abundancia, que siempre serán obstáculo a su reforma; todas las cosas los tienen, aun las de menor importancia, y venciéndolos han pasado a civilizadas las más bárbaras naciones.

Si mis Tareas Señor Eximo, pueden ser útiles al servicio del Rey llenando los importantes objetos que tuvo V. E. en confiarme este encargo, han llenado completamente los míos, que no son otros que los de serlo por quintos medios dependan de mí.

Las estrechas circunstancias del día me facilitan otro camino de poderlo ser, cediendo a beneficio de la Real Hacienda, las gratificaciones que, para reintegrarme de los extraordinarios gastos, de esta, y mis anteriores comisiones, me acordó la Junta Superior de Real Hacienda, y me notició V. E. en Oficio de 28 del pasado octubre.

Espero que V. E. tendrá á bien admitir este donativo, en nombre del Rey, que, aunque todo él no exceda de tres mil pesos, tiene el mérito de ser ofrecido por un oficial, que nada tiene más que su sueldo.

Dios guarde a V. E. muchos años. Villa Capital de Santander 25 de Julio de 1795.


Eximo. Señor

Félix Calleja

 

En este Estado pasé este informe al Gobernador del Nuevo Reyno Don Simón de Herrera, para que, si lo correspondiente a él estuviese arreglado a lo convenido, suscriba con su firma, o anote lo que difiera, si no lo estuviese.
Eximo. Señor

He visto el anterior Informe que á este fin me dirigió el teniente coronel Don Feliz Calleja, y en la parte relativa al Gobierno de mi cargo, está sin discrepar conforme a lo que antes de extenderle convenimos.

Monte-Rey 8 de agosto de 1795.

Eximo. Señor.

Simón Herrera (rúbrica).

 

 

 

 

 

Cuadro N.º 5

Colonia del Nuevo Santander.

Numº 5.

Año de 1795

Estado que manifiesta las Ciudades, Villas Reales de Minas, Haciendas y Ranchos que comprehende esta Provincia, numero de ministros, Sínodos que gozan, quien los paga, Población que tiene cada una, y bienes que poseen.

 

 

 

NOTAS AL CUADRO NUMERO 5

1ª Hay en las Provincias una Ciudad 25 Villas 3 Reales de Minas 17 Haciendas y 437 Ranchos.

2ª Los Pueblos mal ordenados, sin policía, ni otra industria que los productos del campo como Pastores, no como agricultores, porque son muy pocos los que en la Provincia siembran algunas fanegas de Maiz, sin conocer otra Semilla, están formados de malos Xacales de paja, á excepción de los de San Carlos, y San Nicolás, que, aunque no buenas, tienen algunas de material.

3ª Los vecinos que ni en casas ni en tierras tienen fincas que les arraigue de preferencia en un Pueblo, vagan sin cesar por todos, de modo que la Colonia puede considerarse como la Superficie destinada a la formación de una gran Ciudad, cuyos límites están marcados provisionalmente con arrabales de paja, y unas gentes que esperando otra cosa, pasan diariamente de unos a otros en aire de fiesta, esta emigración favorece poco al buen orden, fomento, y Policía de los Pueblos, perjudica a la industria, arruina las buenas costumbres, y les hace holgazanes, con todos los demás accidentes, y vicios anexos, y un cierto aire, sin aseo, de luxo relativo, para cuyo entretenimiento mal cambian sus frutos.

Villa Capital de Santander. 25 de Julio de 1795. Calleja (rúbrica).

 

 

Cuadro N.º 6

Colonia del Nuevo Santander. Número 6.

Colonia del Nuevo Santander.

Numº 6.

Año de 1795

Estado que manifiesta los bienes que de cada especie poseen las diferentes Poblaciones de la Colonia con expresión de los que tiene cada una.

 

NOTAS AL CUADRO NUMERO 6

1ª Las 799 874 Cabezas de Ganado de todas especies que individualiza el resumen no 9 de las que son parte las que en este estado van expresadas, pastan indistintamente en la superficie de 11,250 leguas de superficie cuadradas, que pueden regularse a la Provincia, porque aunque la mayor parte de las tierras, se repartieron, ya en Vecinos, ya en Misiones, Haciendas y Ranchos, nadie sabe cuáles son sus límites, ni hay una Mojonera en ninguno de ellos; este indeterminado derecho de propiedad anima poco a que cada individuo cuide la suya, que en lugar de mejorarla cada día va a peor, todas eran limpias, con aguas suficientes, en el día hay muy pocas de las inmediatas a Pueblos que no estén enmontadas, sin agua, e inútiles para la cría de Caballada; se ignora aquí por desidia el Arte de empotrerar, hacer presas, tanques, Jahuayes, Molinos, &c. y la naturaleza parece que resentida, retira las aguas de los parajes poblados, y hace producir a la tierra espinas y abrojos como en despique de lo mal que la tratan. Este Fenómeno es muy natural, las Reses y Ganados menores trasportan las Semillas de Güizache de una a otra parte, y como pasen indistintamente por todas, todas las infestan de este nocivo arbusto hasta el punto de hacerlas casi impenetrables; los veneros abandonados, filtrados por tierras muy flotas, como lo son todas, y continuamente oprimidos del enorme peso de un gran número de ganado, y Caballada, toman otra dirección, ya más profunda, que es lo natural o ya lateral, a mucha distancia.

Villa Capital de Santander. 25 de Julio de 1795.

Félix Calleja (rúbrica).

 

 

Cuadro Nº 7

Colonia del Nuevo Santander. Número 7. Año

Colonia del Nuevo Santander.

Numº 7.

Año de 1795

Estado que manifiesta las Naciones de Indios de guerra que habitan la Sierra de Tamaulipas Oriental y hostilizan la Provincia en su interior, con expresión del número de gandules que á poca diferencia tiene cada Unai

 

NOTAS AL CUADRO NUMERO 7

1ª Cada una de estas 12 Naciones tiene un Capitancillo, que obedecen, o no, según Oes conviene, se hacen guerra entre sí, y se reúnen para hacérnosla a nosotros.

2ª... Por ahora se contentan con pequeños robos que suelen ocasionar desgracias, algunas de estas naciones han propuesto reducirse a Misión, a los Padres de las inmediatas, pero bajo de las tres tácitas condiciones, de que nunca prescinden, vivir en sus mismas tierras, comer, y no trabajar.

3ª No hay tiempo, ocasión ni circunstancia, en que no haya riesgo de que declaren la guerra, o por mejor decir la continúen Vigorosa, y destructiva, los primeros golpes después de algunos meses de inacción, son sangrientos, y para ellos útiles y seguros.

4ª Las Villas inmediatas a la Tamaulipas, las que lo están a la Sierra Madre, los Arrieros y demás viajantes que la atraviesan por los pocos parajes que lo permite, sufren los primeros, y son las primeras víctimas, la inquietud, el sobresalto, y el terror, se introduce en la Provincia, no se cuidan los ganados, no se transitan los caminos, sino con escoltas y riesgo, y quinto han adelantado los Pobladores en tres o cuatro años lo pierden en un mes y acaso en su defensa, la vida.

5ª El carácter de estos indios, es el de todos los que se conocen, alevoso, falto de fee, y palabra, ladrón al exceso, sagas en sus empresas, poco constante en ellas, cruel cuando tiene ventaja, pusilánime si se le permite huir, y desesperado y obstinado hasta el último punto, si se le impide.

6ª No usan de otras armas que la flecha, ni de otro traje que el que con que les vistió naturaleza, son robustos, frugales, agiles, y bien formados.

Villa Capital de Santander. 25 de Julio de 1795.

Calleja (rúbrica).

 

 

Cuadro Nº 8

Colonia del Nuevo Santander.

Numº 8.

Año de 1795

Estado formado por informes de personas prácticas que manifiestan las Naciones de Indios de Guerra que hostilizan por el Norte esta Provincia y la del Nuevo León, con expresión del número de Gandules que a cerca diferencia tiene cada una y parajes en que por lo común residen.

 

 

 

NOTAS AL CUADRO NUMERO 8

1ª... Al N- NO. y N.E. de Texas habitan los Pipianes Suiches, Tagua canes, Nacogdoches, Aisas, Asitos, Navardaches, Vidaives, Oxcoguisas, Cocos, Magueyes y otras varias y numerosas que también hostilizan las fronteras uniéndose con los que comúnmente residen en sus inmediaciones.

2ª La nación Comanche á habitado las lomas de San-Saba, pero de un año a esta parte se han introducido, bajo el pretexto de seguir a los Apaches; en la gran rinconada que forma el Rio de las Nueces, con el del Norte, márgenes del de Guadalupe, y cercanías de Texas.

3ª En este año se han admitido de paz en Texas 33 Naciones que bajaban de las cercanías de las Colonias Americanas, de que se dio aviso a esta Provincia por el Gobernador de aquella, y aunque se ignora su número, debe considerarse aumentado el de los enemigos en ambas.

4ª Las diferentes Naciones conocidas bajo la genérica denominación de Apaches, a diferencia de los costeños y comanches, son las más guerreras, civiles, astutas, y cargadas de necesidades, al mismo tiempo que los más falaces dolosos; y faltos de fee, visten de pieles bien curtidas, y pintadas con aire y aseo, usan cierta especie de calzado, tiendas de Campaña de Cuero de Cíbola, hacen provisiones de carnes y frutas, comercian en Nachitoche, Nacodoche y aun en Texas a cambio de los Caballos, Mulas, y demás, que nos hurtan, algunos muebles de su uso, y todas las armas; municiones, y montura que necesitan; andan poco a pie, viven con suma vigilancia; el que menos usa una Escopeta, algunos, dos, o tres, lanzas, flechas, chimal o Adarga, Cuera, y machete, es difícil sorprenderlos; sus ataques, o más bien sus robos los aprehenden en corto número, con retirada segura, sirviéndose de el Arma arrojadiza y sin empeñarse demasiado, pero los repiten muy frecuentemente y saben aprovecharse de las ocasiones.

5ª El Comanche es puerco, y poco astuto, su vestido se reduce a una piel entera de Cíbola que les cubre, y a una especie de botas de la misma especie; sus armas mal cuidadas á escopeta, no todos, lanza pocas, flechas, Chimal, y macana, algunos; sus ataques son feroces, cierran muy de cerca por lo común con arma blanca; y a nadie perdonan la vida; pero si se les resiste el primer golpe, o se les mata alguno, huyen en desorden, y se dejan matar indefensos, este intrépido arrojo les ha dado toda la Superioridad sobre los Apaches, sus irreconciliables enemigos, y este mismo arrojo les da toda la inferioridad con nuestras Tropas, que los Apaches vencen huyendo, y llenando todos los objetos de su guerra, que son el robo.

6ª Los Apaches Mezcaleros que habitan en el Bolson de Mapimí, estéril de aguas, caza, y frutas, son pobrísimos, y Soezes, mal armados y desnudos, usan escopeta, pero prefieren el uso de la lanza, que manejan con destreza y confianza, son inquietos y emprendedores, las más veces con suceso.

7ª Los Costeños solo usan de flecha, se abrigan en las Islas que forman las Varias lagunas sobre la costa, se ejercitan en pescar, no usan ningún vestido, y como no tienen necesidades son los que menos hostilizan, de esta nación se está formando la misión del Refugio, a ocho leguas del Presidio de la Bahia del Espíritu Santo sobre las Márgenes del Rio de Guadalupe.

Villa Capital de Santander. Julio 25 de 1795.

Calleja (rúbrica).

https://www.memoriapoliticademexico.org/Textos/1Independencia/1795-CRF-INF.html




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