Nuestros bestiarios medievales y contemporáneos favoritos
Hoy nos
adentrarnos en el territorio de humanos y monstruos revisando el concepto de
bestiario. Este tipo de colección ilustrada sobre seres mitológicos,
fantásticos y reales nacida en la Edad Media que se acompaña de textos y
letras miniadas para explicar todo tipo de historias, buena parte de ellas, herederas
directas de la cosmogonía grecolatina.
En el paso hacia
la Alta Edad Media, a partir del s. V, las religiones monoteístas y movimientos
como el Hermetismo tuvieron una influencia decisiva. Ello marcó una oposición
ideológica casi bipolar en el modo de entender a hombres, dioses, bestias y monstruos.
Fue entonces cuando se necesitó, tanto establecer un antagonismo simplista de
luz y oscuridad, o razón y locura, para ordenar el funcionamiento una
vida en sociedad cada vez más compleja, como crear una serie de compendios
ilustrados que permitiesen abrir fisuras de conocimiento para no interpretar la
realidad de esta forma tan banal.
En ese contexto,
los bestiarios tuvieron una gran influencia a través de su uso como materiales
educativos, puramente didácticos. Posteriormente inspiraron tanto visual como
temáticamente todo tipo de libros y artes: desde los juegos intelectuales de
los emblemas renacentistas, pasando
por las pinturas y grabados del romanticismo, el simbolismo belga, el
neopaganismo contemporáneo y todo tipo de universos literarios, entre ellos el
conocido bestiario de Tolkien.
Sea por el
motivo que sea, la relación entre hombres, animales y bestias no deja de
fascinarme y he querido revisar parte de sus orígenes en esta píldora de
inspiración.
Physiologus
(Siglos II-V d.C.)
Se trata de una
de las grandes obras literarias de la Antigüedad. Se desconoce su autor, aunque
los investigadores lo sitúan entre el siglo II y V en la zona de Alejandría, no
mucho más tarde de la famosa destrucción de su Gran Biblioteca.
El «Physiologus»
no es una Historia Natural al estilo de la influyente obra de Plinio
el Viejo, sino una interpretación alegórica y
moralista en código religioso de las fuerzas y entes naturales, mezclados
con relatos cristianos. En su interior se combinan pasajes ilustrados y
narrados. Contiene anécdotas y moralejas sobre animales y bestias como el
Aspidoceleon (una especie de ballena gigante), los unicornios, el ave fénix,
las víboras, la hormiga-león o los erizos. Esta obra también describe la
existencia de árboles fantásticos como el Peridexion, una especie de Árbol de
La Vida que ahuyenta al demonio para proteger a los hombres devotos y narra
historias religiosas sobre el profeta menor Amós y sobre la importancia
histórica del río Nilo. Igualmente describe minerales fantásticos como la
piedra Adamant, la misma que inspiraría años más tarde el famoso material
Adamantium del universo Marvel.
La relevancia
del «Physiologus» como clásico del género se debió a sus extensas
traducciones a idiomas como el latín, el árabe, el armenio, el siríaco y el
etíope. Todo un reto para la época. Gracias a ello, esta obra tuvo un impacto
decisivo sobre los principales focos de la cultura que generarían las 4
grandes familias de bestiarios medievales: el «Physiologus» con
extractos de las «Etimologías» de Isidoro de Sevilla, las creaciones del
siglo XII como el «Bestiario de Aberdeen», las creaciones del siglo XIII
y la familia vinculada a la obra «De Proprietatibus Rerum» escrita por
Bartholomeus Anglicus en el siglo XV.
Liber Monstrorum
de Diversis Generibus (Siglos VII-VIII D.C.)
El «Liber
Monstrorum de Diversis Generibus», también conocido como «Libro delle
mirabili difformità», es uno de los primeros bestiarios como tal
de la Alta Edad Media. Está atribuido a San Aldhelmo de Sherborne un
obispo inglés que vivió entre el 639 y el 709 D.C.
Hoy conocemos
este bestiario gracias a filólogos como el Alemán Moritz Haupt y el vasco
Ignacio Malaxecheverría, grandes divulgadores de este manuscrito anglolatino.
En su contenido se fusionan un tratado de litografía con un bestiario y una
colección de «mirabilia» para dar forma a capítulos en los que se nos presentan
diferentes seres que conforman cuatro grandes categorías: bestias marinas,
terrestres, serpientes y monstruos humanos.
En la categoría
de bestias se hallan las panteras, seres como Quimera o caballos de dos patas.
La categoría de serpientes cuenta con la víbora, la hidra (un reptil de varias
cabezas casi dragón) y la serpiente peluda. El género humano está conformado
por gorgonas, barbudos, minotauros, cinocéfalos y faunos. Mientras que las
sirenas tienen su propia y extensa categoría, no sabemos bien si se debe a una
licencia personal de los autores como necesidad monacal de dibujar mujeres
semidesnudas en un contexto religioso represivo frente a temas sexuales.
Lo cierto es que
la influencia del «Liber Monstrorum» ha sido grande en la historia. Es
casi coetáneo a las «Etymologiae» de San Isidoro de Sevilla que han
gozado de gran difusión al combinar las características de bestiario medieval
con las de libro educativo de gramática, derecho, matemáticas y astronomía.
El Bestiario de
Aberdeen (Siglo XII D.C.)
Hay varias
teorías sobre el origen geográfico de este bestiario, aunque todos coinciden en
su creación en Inglaterra durante el siglo XII. Como todos los bestiarios, destaca
por su voluntad didáctica, ya que bebe directamente de los contenidos
morales y científicos presentes en el mencionado «Etimologiae» de
Isidoro de Sevilla. Por ello, su vocación expresa era convertirse en un manual
de contenidos básicos para era educar a la nobleza de la época.
Partiendo de la
creación del hombre, este bestiario se adentra en categorías de bestias
fantásticas como el unicornio, la leucrota (mitad caballo, mitad hiena) y el
eale (cabra de cuernos y colmillos móviles). También analiza el ganado, los
animales pequeños como gatos y erizos, las aves como la cigüeña y las
serpientes que incluyen los dragones y sirenas. Del mismo modo, incorpora otras
categorías como insectos, peces, árboles y plantas, pero destaca por dedicar un
capítulo entero a la naturaleza humana (fisiología) y a las piedras.
Visualmente,
este bestiario medieval es prototípico en cuanto a su riqueza y elaboración:
sobresale por sus letras miniadas, fondos dorados excepcionales y una buena
relación de proporciones de las figuras creadas con una intención realista en
sus volúmenes y texturas. Aunque en ocasiones la representación de animales
salvajes reales como elefantes, cebras y cocodrilos era muy inexacta debido a
que no existían en Inglaterra. En 1542 este bestiario entró a formar parte de
la colección de la Biblioteca Real del Palacio de Westminster, un hecho capital
que ayudó a su conservación y difusión.
Libro ilustrado
enciclopédico para niños (Siglo XIX)
Damos un gran
salto temporal y viajamos hasta la región alemana de Weimar de finales del
siglo XIX para abordar lo que podríamos considerar como la evolución del
género del bestiario medieval.
En esta zona el
editor y escritor Friedrich Johann Justin Bertuch fue especializándose
tanto en la historia natural como en la ilustración para dar forma a su
enciclopedia personal denominada «Libro de Ilustraciones para Niños».
Una tarea titánica condensada en 237 volúmenes con más de 1000 laminas
ilustradas formadas a su vez por 6.000 grabados con la simple intención de
divertir a los niños.
Lógicamente, del
mismo modo que los bestiarios no solían ser una tarea para un solo hombre,
Bertuch estuvo apoyado en esta obra por numerosos aprendices y profesionales
grabadores. Gracias a ello creó esta edición de volúmenes ilustrados
divididos en 14 grandes categorías que incluyen taxonomías novedosas como
los gusanos, los corales y las antigüedades. Mención especial tienen los
clásicos seres fantásticos como el basilisco, el fénix, la gigantesca ave de
Roc persa, el dragón y el fascinante cordero vegetal de Tartaria con el que
precisamente hemos abierto este post en líneas precedentes.
Además, el
carácter enciclopédico de esta obra se manifiesta por la intención de Bertuch
de ilustrar con una categoría las novedades tecnológicas de la época
como el barco de vapor y los globos aerostáticos. Hoy sabemos que este libro
tuvo una buena difusión en el siglo XIX gracias a su traducción a idiomas como
el francés el italiano e inglés. Puedes encontrar parte de esta obra de Bertuch
aquí.
El bestiario de
Josep Baqué (circa 1940)
Entramos en una
época más próxima a la actual y nos movemos a los complejos años 30, entre la
eclosión de la Segunda República Española y la Guerra Civil para ubicar el
nacimiento del bestiario de Josep Baqué (1895-1967): un policía barcelonés
que frente a la convulsa realidad social decidió crear su propio universo
fantástico.
Baqué nos dejó
un auténtico tratado taxonómico de monstruos cuyos originales son 450 láminas
con aproximadamente 1.500 dibujos de 17 x 34 centímetros que representan
especies de dinosaurios alienígenas fusionados con seres marinos, insectos,
reptiles y peces con todo tipo de antenas y plumajes.
En los últimos
años, los expertos han asociado plásticamente su estilo con el surrealismo y el
primer Art Brut. Aunque bajo mi punto de vista, podríamos incluirlo mejor
dentro de esa compleja categoría llamada outsider art que entronca
visualmente con las esculturas de Markus Meurer y el tipo de arte que
documentan revistas como Raw
Vision. Lo que también es probable es
que todos estos seres bebiesen de alguna forma de fuentes como literatura
Pulp y Sci-Fi americana de aquellos años: «Weird Tales», «Amazing
Stories» o «Planet Stories» donde las criaturas fantásticas de
diferentes autores como Lovecraft, H.G.Wells y otros fueron ilustradas a todo
color en sus cubiertas.
Sea como sea,
sigue siendo complejo descifrar sus influencias. Lo cierto es que el bestiario
de Baqué no fue descubierto hasta 1967 por su sobrina cuando, tras la muerte
del autor, acudió a su piso a recoger sus pertenencias. Desde entonces hasta
2014 pocas iniciativas habían cubierto su arte, pero desde 2014 este bestiario
está disponible en una versión suiza editada por L’Art Brut. Esta misma entidad ha promovido este año una curiosa
exposición sobre su obra en la ciudad de Laussane.
Bestiario Moderno de Domenico Gnoli o Cos’è
un mostro (1968)
La corta vida de
Domenico Gnoli (1933-1970) no fue excusa para que desarrollase una obra
extremadamente polifacética que lo llevó dos años antes de su muerte a crear uno
de los bestiarios más particulares.
Con una
formación casi autodidacta, pero con unos padres dedicados a la historia del
arte y la cerámica, Gnoli abordó todo tipo de géneros artísticos: pintura,
dibujo, escultura y tuvo una gran dedicación profesional como ilustrador para
revistas estadounidenses como «Horizons» y «Sports Illustrated». Lo
cierto es que Gnoli pasó buena parte de su vida en Estados Unidos, dedicándose
a la gráfica publicitaria y a la escenografía, llegando a desarrollar también
vestuario para teatro.
Con este extenso
background creativo, Gnoli desarrolló a finales de los años sesenta
su bestiario moderno, una compilación de animales fantásticos como
peces-caracol, gatos-mariposa, pavos reales-tortuga o rinocerontes-avestruz,
que destacaban por su insólita ubicación en lugares de la vida cotidiana:
bañeras, sofás, armarios, ascensores o interiores de coches. Una propuesta
totalmente surrealista que podemos entrever en obras previas como su obra «Boat
IV» de 1957 en la que mostraba ya un caballo dentro de un barco en una
especie de inversión del Arca de Noé.
Siendo un gran
apasionado de las texturas y tramas, las ilustraciones de este bestiario tienen
una factura de grabado y un estilo realista que nos puede evocar los
aguafuertes de los «Disparates» de Goya o las ilustraciones del escritor
Michael Ende. Aunque quizás su obra pictórica general bebe más del surrealismo
de Magritte y del coetáneo Pop Art al que Gnoli añadiría una gran pasión por
los trazos y las texturas.
Hoy podemos
disfrutar la obra de Gnoli gracias a recientes exposiciones como la realizada
este año en la Fondazione
Prada.
El bestiario
urbano de Yksuhc Juan (años 2000)
Aunque los
libros hayan sido recientemente protagonistas dentro de la obra del madrileño
Yksuhc Juan, su bestiario se presenta sobre un soporte insólito dentro de los
formatos que hemos abordado hasta ahora. Y es que el universo de este
artista se despliega desde hace décadas tanto por superficies murales como
trenes en numerosos países del globo como: España, Francia, Chile, Estados
Unidos, Bélgica, Portugal y muchos más.
Si las situamos
una frente a la otra, podríamos decir que los seres, monstruos y animales
fantásticos de este autor comparten una cierta analogía visual con las obras de
Josep Baqué. Aunque realmente las figuras de Yksuhc Juan son herederas en buena
parte de la tradición visual del graffiti, del punk y del cómic underground,
ya que de hecho muchas de sus figuras comunican algo y asumen a menudo la
función de las letras para conformar el nombre del artista, completar sus
creaciones u ocupar todo el peso narrativo de forma totémica.
Sus cangrejos,
aves, primates, monstruos, elefantes, insectos, ratas y serpientes dialogan,
chillan o ríen junto a soles, lunas, recursos del graffiti, máscaras, humanos
deformados y monstruos. A diferencia de muchas de las figuras de los bestiarios
precedentes, estas figuras expresan todo tipo de emociones como la alegría,
el frenesí o el desagrado del momento o frente a hechos socioculturales
concretos.







