SANTA HILDEGARDA
VON BINGEN
La Sinfonía y el
Ordo Virtutum de Hildegard von Bingen
I. Introducción
Quizás ningún otro compositor medieval haya cautivado tanto al público popular,
a los eruditos y a los fieles como Hildegarda de Bingen. Es, sin duda, la
compositora más famosa de canto llano, y sus 77 cantos litúrgicos y su obra
moralizante gozan hoy de gran popularidad en el repertorio de congregaciones
religiosas y artistas clásicos y de la Nueva Era. Se le pueden atribuir más
obras a Hildegarda que a cualquier otro compositor de la Edad Media. La
variedad melódica de su canto, que abarca desde las obras más floridas de sus
primeros años hasta el canto más sobrio, refleja su profundo conocimiento de
los géneros del canto y de las prácticas compositivas del canto tardomedieval.
Donde más brilla la brillantez musical de Hildegarda es en la sublimidad de la
poesía litúrgica que la acompaña.
Hildegarda afirmaba —como en tantas otras facetas de su talento— que, «sin
haber recibido enseñanza de nadie, puesto que jamás había estudiado neumas ni
canto gregoriano», «componía y cantaba canto gregoriano con melodía, en
alabanza de Dios y sus santos» ( Vida de Santa Hildegarda ,
II.2). Los cantos que componía representaban para Hildegarda nada menos que una
teofanía recurrente, o signo físico de la presencia de Dios. Cada día, mientras
ella y sus hermanas cantaban las horas de oración y salmodia, el núcleo de su
culto litúrgico a Dios, participaban de la «Sinfonía de la Armonía de las
Revelaciones Celestiales» ( Symphonia armonie celestium revelationum ),
título que dio a la colección de sus composiciones.
Para Hildegarda, la música se eleva casi al nivel de un sacramento, canalizando
la perfección de la gracia divina desde los coros celestiales hasta nosotros,
donde reflejamos la sinfonía en la bendita alegría del canto. Ella ve una
conexión íntima entre el canto de la “Obra de Dios” ( Opus Dei )
como parte de la vida monástica según la Regla de San Benito y la eterna pero
dinámica “Obra de Dios” de crear, sostener y perfeccionar el mundo. Esta
historia general de salvación constituye el tema fundamental de muchas de sus
composiciones musicales, narradas en la economía simbólica de la poesía. Cuando
el Verbo de Dios, al hablar (¿o cantar?), que Dios creó el mundo al principio
de los tiempos, se hizo ser humano, cumpliendo su predestinación eterna, el
mundo se encaminó hacia su curso perfecto y los planes maliciosos del Diablo
fueron aniquilados.
Si bien es imposible fechar con precisión todas las composiciones musicales de
Hildegarda, se ha asumido generalmente que la mayoría de ellas datan de
alrededor de 1140-1160. Cada una fue escrita para días y celebraciones
específicas del calendario de la Iglesia. Más de la mitad de las composiciones
de Hildegarda son antífonas ; Los versículos más cortos
se cantaban antes y después de cada conjunto de salmos durante la oración
monástica, mientras que los más largos, conocidos como votivos.Las
antífonas podrían haber sido piezas independientes cantadas durante diversas
liturgias, incluyendo quizás procesiones. Otras formas musicales son el responsorio ,
una serie de versos solistas que se alternan con respuestas corales cantadas en
las vigilias (maitines); los himnos , que se cantaban
en diversos momentos del oficio monástico (pero nunca en la Misa); las
secuencias , cantadas entre el Aleluya y el Evangelio en la Misa,
en las que cada estrofa tiene sus propios motivos melódicos comunes compartidos
entre sus dos versículos; y un Kyrie y un verso del Aleluya.
II. Manuscritos
de la música de Hildegarda
Riesenkodex , Wiesbaden, Hessische Landesbibliothek, Hs. 2 (ca.
1180-85) - Códice Dendermonde , Bélgica,
St.-Pieters-&-Paulusabdij Cod. 9 (códice Villarenser) (ca. 1174/75)
Muenchen, Biblioteca Universitaria, MS28156
Leipzig, Biblioteca Universitaria, St. Thomas 371 París, Bibl. Nat. EM 1139
III. Teoría y retórica de la
música de Hildegarda
La música de Hildegarda es ampliamente considerada original, incluso
idiosincrásica. Los textos en latín, rapsódicos y a veces elípticos, se ajustan
a un estilo musical ornamentado que trasciende los límites de la práctica
contemporánea. La singularidad de las canciones de la Sinfonía reside
en la relación inextricable entre palabras y melodía, que va más allá de las
asociaciones gramaticales teóricas entre texto y música y se adentra en el
ámbito de la retórica. Los principios de la retórica cristiana, tal como los
expuso San Agustín, influyen en las prácticas devocionales monásticas para las
que se concibió la música. Los gestos musicales característicos de las melodías
de Hildegarda se emplean para reforzar las palabras, de acuerdo con el objetivo
(retórico) de conmover al oyente, y así las canciones pueden considerarse
análogos sonoros de la lectio divina e incluso del sermo
absentium .
Hildegarda afirmaba no tener educación formal. Entre los pasajes
autobiográficos incluidos en su Vita por Gottfried de
Disibodenberg, ella afirma: «Apenas tenía conocimientos de letras. Una mujer
sin educación me había enseñado». [1] Dado
que el estudio universitario del trivium y el
quadrivium estaba vedado a las mujeres en aquella época, el
aprendizaje que adquirió en letras y música habría sido informal. Su mentora,
Jutta, la «mujer sin educación», le enseñó a leer y a tocar el salterio. Según
sus propias palabras, aprendió música sin haber recibido instrucción: «Además,
compuse y canté una canción con música en alabanza a Dios y a los santos sin
que nadie me enseñara, aunque nunca había aprendido ni neumas ni ningún otro
aspecto de la música». [2] Tales
declaraciones de ignorancia no habrían sido atípicas para una mujer del siglo
XII. Las mujeres tenían pocos derechos y, en general, les estaba prohibido
hablar en público. Aunque las religiosas de clausura tenían más opciones de
alfabetización, incluyendo conocimientos musicales, que sus contrapartes
laicas, era habitual que sus escritos y composiciones no circularan fuera de la
comunidad. Como sabemos, Hildegarda inicialmente temía las consecuencias de
revelar y registrar sus visiones, y solo lo hizo tras obtener el permiso de las
autoridades eclesiásticas. Incluso entonces, esperó a que su reputación como
profetisa estuviera consolidada antes de atreverse a hablar abiertamente en
público y emprender viajes de predicación.
A pesar de carecer de educación formal, resulta evidente, tanto por sus obras
escritas como por la cuidada composición de su música, que Hildegarda había
adquirido un conocimiento sustancial de teología, exégesis bíblica, las
prácticas de la oratoria y los protocolos del canto devocional. Como superiora
de la comunidad, tenía la especial responsabilidad de velar por el bienestar
espiritual de las monjas (el cura monialium ), una
responsabilidad que se tomaba muy en serio. Dado que el ars praedicandi (arte
de la predicación) y los códigos de devoción monástica eran fundamentales para
la vida religiosa y se fundamentaban en los principios de la retórica, se
habría familiarizado con sus bases retóricas gracias a la exposición diaria,
tal como aconsejaba San Agustín.
Para
quienes poseen mentes agudas y ávidas, la elocuencia se aprende con mayor
facilidad leyendo y escuchando a oradores elocuentes que siguiendo sus reglas.
No falta literatura eclesiástica, incluso la que se encuentra fuera del canon
establecido en un lugar de autoridad indiscutible, la cual, si la lee una
persona capaz, aunque le interese más el contenido que la elocuencia empleada,
le infundirá dicha elocuencia durante su estudio. Y aprenderá elocuencia
especialmente si practica escribiendo, dictando o hablando lo aprendido según
la regla de la piedad y la fe. [3]
San
Agustín se formó en la tradición retórica clásica, basada en Cicerón. Si bien
compartía las preocupaciones de las primeras autoridades eclesiásticas respecto
a las relaciones con la cultura y la literatura paganas, incluida la retórica,
defendió su uso como herramienta para predicadores y maestros. En el Libro IV
de De Doctrina Christiana ( Sobre la doctrina
cristiana o Sobre la enseñanza cristiana ), se
abstiene de exponer las reglas de la retórica, ya que se encuentran en otras
obras, y en su lugar aborda la necesidad de una oratoria eficaz basada en la
virtud y la inspiración divina.
Pero
si se pretende conmover a quienes escuchan en lugar de simplemente enseñarles,
para que no sean perezosos al poner en práctica lo que saben y para que acepten
plenamente aquello que reconocen como verdadero, se requiere mayor elocuencia.
En este caso, deben emplearse súplicas y reproches, exhortaciones y
reprensiones, y cualquier otro recurso necesario para influir en las
mentes. [4]
Para
el cristiano de este período, hablar (en forma de enseñanza y predicación) no
era opcional, sino un requisito de caridad («amor
divino»). [5] Era
especialmente imperativo para quienes ostentaban autoridad espiritual hablar.
Si bien la predicación tenía como objetivo guiar al oyente hacia la virtud y el
camino moral correcto, sus métodos se basaban más en la autoridad bíblica y la
virtud personal que en los procedimientos formales de la argumentación clásica.
El objetivo último del ars praedicandi era persuadir, pero no
se buscaba que los oyentes se conmovieran tanto por la lógica del argumento
como que se les animara a despertar a la actividad del camino espiritual
adecuado, del cual ya eran conscientes en teoría. De esta manera, los signos y
otros recursos retóricos empleados por el orador se entendían mejor como meros
desencadenantes evocadores. Bajo este enfoque, la narrativa organizada
formalmente era menos importante que los «fragmentos de lenguaje», los signos y
las imágenes sugerentes que contribuían al objetivo de la autopersuasión. [6]
Estos principios también se evidencian en la lectio divina o
lectura sagrada, que era un componente esencial de la devoción monástica. Los
textos se leían lentamente y se pronunciaban en voz alta. La intención era
fijar firmemente una imagen o idea en la mente del lector con el fin de
fomentar la automotivación, de manera similar a la escucha de un sermón. La
narrativa, una vez más, era menos importante que los elementos individuales del
lenguaje. Las estructuras sintácticas tendían a ser episódicas o a formar una
sucesión de imágenes en lugar de seguir una trama lineal. Los lectores también
podían comenzar en cualquier punto. Esta fragmentación fomentaba la
concentración en palabras e imágenes individuales y era coherente con la
enargeia retórica o «presentación ante los ojos». Las imágenes
vívidas, los adornos y las frases elípticas encadenadas son características
distintivas de los cantos de la Sinfonía y, por lo tanto, son
coherentes con el formato de la lectio divina . Cuando se
consideran los textos en relación con la inusual arquitectura melódica, emerge
una forma musical única de meditatio monástica .
Que Hildegarda aplicara estrategias retóricas específicas a la canción no
resulta sorprendente. Como líder de la comunidad, tenía cierta libertad para
fomentar la devoción de forma creativa. Observamos indicios de al menos una
práctica ingeniosa y poco convencional en sus comunicaciones con la abadesa
Tengswich (Tenxwind). La señora Tengswich se opuso a que Hildegarda permitiera
(o más bien, fomentara) que sus monjas vistieran de blanco, con coronas y velos
sobre el cabello suelto, para ciertas festividades importantes. Hildegarda
defendió sus decisiones en una larga respuesta, justificando su postura con el
lugar especial que ocupaban las vírgenes en la jerarquía celestial. [7]
Para Hildegarda, la música era el modo supremo de comunicación y el que más se
asemejaba a las voces de los ángeles y a la voz de Adán antes de la caída.
En Causae et curae escribe: «Antes de su transgresión, Adán
conocía el canto angélico y toda clase de música, y tenía una voz que sonaba
como la del monocordio». [8] Los
humanos, a pesar de su exilio, aún conservan en sus almas vestigios de la
armonía perdida y pueden recordar el estado paradisíaco al escuchar música.
Aunque
la perfección original se perdió, escuchar música terrenal permite a los
humanos recordar su estado anterior y funciona como una fuerza moral que los
asiste en su constante búsqueda moral. Pero el alma humana también posee
armonía en sí misma y es como una sinfonía. Por consiguiente, muchas veces, al
escuchar una sinfonía, una persona expresa un lamento al recordar que fue
exiliada de su patria. [9]
Además
de la fuerza especial de la música como medio de comunicación, en la ahora
famosa carta a los prelados de Maguncia, Hildegarda también reconoció una
relación entre las palabras y la melodía como función didáctica:
De este modo, tanto por la forma
y la calidad de los instrumentos como por el significado de las palabras que
los acompañan, quienes los escuchan podrían aprender, como dijimos antes,
acerca de las cosas internas... [10]
Es
interesante notar que la música parece asumir la primacía aquí. Si bien
normalmente consideramos que la música acompaña a las palabras, Hildegarda
invierte el orden y reconoce el poder independiente de la música. Así, aunque
Hildegarda tal vez no estuviera al tanto de la visión predominante en los
tratados contemporáneos sobre música, que la consideraban una fuerza moral,
compartía, sin embargo, sus puntos de vista: «[E]l intelecto humano tiene un
gran poder para resonar en voces vivas y despertar a las almas perezosas a la
vigilancia mediante el canto». [11]
La capacidad de la música para influir en la acción moral se remonta a Platón,
quien identificó la similitud entre las propiedades de las armonías musicales
individuales (modos) y los estados de sentimiento/pensamiento:
De
las armonías... quiero una bélica, para que suene la nota o el acento que un
hombre valiente pronuncia en la hora del peligro y la firme resolución... y
otra para que la use en tiempos de paz y libertad de acción, cuando no hay
presión de necesidad, y busca persuadir a Dios mediante la oración, o al hombre
mediante la instrucción y la amonestación, o por otro lado, cuando expresa su
disposición a ceder a la persuasión, la súplica o la amonestación, y que lo
representa cuando, mediante una conducta prudente, ha alcanzado su fin. [12]
Aunque La
República no estuvo generalmente al alcance del público latino, la
influencia de las ideas de Platón se extendió durante la Edad Media. Al igual
que Platón, el teórico musical Juan Affligemus afirma que los distintos modos
musicales influyen en la rectitud moral.
La
música posee distintos poderes según sus diferentes modos. Así, un tipo de
canto puede incitar a la lujuria y otro, arrepentirlo rápidamente y devolverlo
a la cordura. Dado el gran poder que la música tiene para influir en la mente
de los hombres, su uso en la Santa Iglesia está plenamente justificado. [13]
Aunque
los musicólogos no abordaron específicamente la relación entre el poder
persuasivo de la música y la retórica, su comprensión de la influencia de la
música en los estados de ánimo y acción constituye, no obstante, un
reconocimiento de su naturaleza retórica inherente. En cuanto a la asociación
entre melodía y palabras, los teóricos reconocieron dos intersecciones. La
música debía reflejar la intención y el estado de ánimo de los textos, y los
tonos modales focales se consideraban marcadores gramaticales similares a los
del lenguaje. Como escribe Guido sobre la relación de la música con los temas
articulados por las palabras: «Que el efecto de la canción exprese lo que
sucede en el texto, de modo que para las cosas tristes los neumas sean graves,
para las serenas alegres, y para los textos auspiciosos exultantes, y así
sucesivamente». [14] De manera similar, John Affligemus y el autor
de Musica enchiriadis escriben sobre la exigencia de que las
melodías del canto reflejen los afectos y la intención de las palabras:
Los
afectos de los temas que se cantan corresponden a la expresión de la canción,
de modo que las melodías son pacíficas en temas tranquilos,
alegres en asuntos felices, sombrías en asuntos tristes, y las cosas duras se
dicen o se expresan mediante melodías duras. [15]
El primer precepto [para componer canto] que damos es que el canto varíe según
el significado de las palabras. [16]
La
otra asociación entre palabras y melodía reconocida por los teóricos implicaba
paralelismos gramaticales. Guido se refiere a esta correspondencia como una
melodía doble:
Consideremos, pues, que, así como
todo lo que se habla puede escribirse, todo lo que se escribe puede convertirse
en canción. De este modo, todo lo que se habla puede cantarse, pues la
escritura se representa mediante letras. [17]
Así, en la poesía solemos encontrar versos tan concordantes y mutuamente
armoniosos que uno se maravilla, por así decirlo, ante cierta armonía del
lenguaje. Y si a esto se le añade música, con una interrelación similar, uno
queda doblemente cautivado por una doble melodía. [18]
Guido
y el autor de la Scolica enchiriadis también identifican una
correspondencia entre las letras y sílabas que componen las palabras y la
agrupación de neumas para crear armonía:
Así como en la poesía hay letras
y sílabas, «partes», pies y líneas, en la música hay phthongi ,
es decir, sonidos, de los cuales uno, dos o tres se agrupan en «sílabas»; una o
dos de estas últimas forman un neume, que es la «parte» musical; y una o más
«partes» forman una «distinción», es decir, un espacio adecuado para respirar.
Respecto a estas unidades, cabe señalar que cada «parte» debe escribirse e
interpretarse de forma conectada, y una «sílaba» musical aún más. [19]
Los
neumes se organizaban en unidades de frase o sentido más grandes, y se
puntuaban con la última o la quinta del modo:
En prosa, cuando se hace una
pausa al leer en voz alta, se llama dos puntos; cuando la oración se divide por
un signo de puntuación apropiado, se llama coma; cuando la oración llega a su
fin, es un punto. . . . De igual modo, cuando un canto hace una pausa al
detenerse en la cuarta o quinta nota por encima de la final, hay dos puntos;
cuando a mitad de la interpretación regresa a la final, hay una coma; cuando
llega a la final al final, hay un punto. [20]
Las
discusiones de los teóricos sobre la relación entre música y texto se mantienen
dentro de los límites de las correspondencias generales entre los modos y el
estado de ánimo de los textos, así como del uso de tonos modales clave como
análogos de recursos gramaticales lingüísticos. En vista de esto, la estrecha
alianza entre texto y música en los cantos de Hildegarda representa una
innovación sin precedentes. Su estilo musical es único, no tanto por la
originalidad de algún elemento en particular, sino por la composición de sus
gestos estructurales.
Este estilo singular puede atribuirse, al menos en parte, a la alianza que
Hildegarda concibió entre la devoción monástica y la música como un modo de
comunicación elevado. Actuando bajo el mandato de que un cristiano hablara como
maestro y predicador, Hildegarda emprendió la escritura de libros teológicos,
viajes de predicación, correspondencia con un amplio público externo y la
composición musical. Si bien los libros teológicos y los sermones estaban
dirigidos a un público externo, la música estaba destinada principalmente a ser
interpretada dentro de la comunidad. Las cartas de Hildegarda son de especial
interés para nuestro argumento, ya que son consistentes con ciertos protocolos
del ars dictaminis (“el arte de escribir cartas”). Según Baird
y Ehrman, una de las funciones de la carta medieval era la del sermo
absentium (el discurso de los ausentes). Las cartas rara vez estaban
destinadas solo a sus destinatarios designados, y como generalmente estaban
destinadas a ser leídas en voz alta a un público más amplio, servían como
mini-sermones. [21] Las cartas de Hildegarda encajan en este
perfil. Una de las innovaciones clave del ars dictaminis fue
la separación de la salutatio y el exordium ,
respectivamente, el saludo y la obtención de la buena voluntad del destinatario
mediante el elogio. Si bien algunas de las cartas de Hildegarda siguen este
protocolo, muchas omiten el saludo por completo. Curiosamente, la salutatio y
el exordium son atributos regulares de las canciones de
la Sinfonía . La arquitectura de la música de Hildegarda rompe
muchas de las reglas del decoro musical y el lenguaje extravagante. Aunque
existían elaborados cantos en el repertorio, el estándar gregoriano no se había
abandonado. La singularidad de su estilo surge de una reelaboración creativa y
una expansión de lo que escuchó, pero la verdadera innovación reside en el uso
retórico de las estructuras musicales para resaltar el texto e incluso
contribuir al significado por derecho propio. Dicho esto, también hay que señalar
que no todas las Sinfonías
Las canciones tienen igual importancia retórica o complejidad musical. Como el
lector podrá apreciar en las transcripciones, existe una considerable variedad
entre los géneros y las piezas dentro de cada género. Si bien ciertas canciones
o grupos de canciones probablemente fueron compuestas para la interpretación y
devoción de las monjas, otras (por ejemplo, las dedicadas a los santos patronos
de otras comunidades) podrían haber sido escritas para un público externo.
Además, dado que las canciones articulan aspectos de la teología de Hildegarda,
sus preferencias por temas particulares también influyen en las características
estilísticas de las obras individuales y los grupos de canciones.
Las características retóricas de las canciones de la Sinfonía se
asocian más estrechamente con el género epidíctico y los procedimientos de
la lectio divina y el sermo absentium . La
forma epidíctica presenta un sujeto para la alabanza o la censura. La idea es
presentar un modelo para la contemplación ante los ojos y los oídos del
público. Los rasgos del sujeto sirven para guiar al oyente hacia el progreso
espiritual de acuerdo con los objetivos del ars praedicandi .
Los recursos de la argumentación formal están ausentes, y los atributos del
sujeto cumplen su función. Muchas canciones comienzan con un saludo ( salutatio )
que frecuentemente se presenta de forma melismática y se define por el final
del modo. Las elaboradas formas de alabanza que siguen al salutatio en
muchas de las canciones son coherentes con el exordium identificado
por el ars dictaminis . Los puntos e imágenes clave se realzan
mediante la subestructura musical. Si bien algunas piezas contienen una
petición a Dios o a una figura santa para que ore por los suplicantes, la petitio no
suele ser el foco musical principal. Otros textos de canciones se asemejan más
al sermo absentium , en el que se articula un tema teológico.
Estas piezas se basan más en la narrativa, en la que las ideas clave suelen
recibir énfasis musical.
Uno de los protocolos de organización retórica que caracteriza las canciones de
Hildegard se relaciona con la organización de los textos, en la que las ideas
más importantes se exponen primero. La arquitectura musical subraya este
principio jerárquico de diversas maneras. Las frases iniciales suelen estar
situadas en el registro bajo o medio, y la melodía asciende a medida que
aumenta la intensidad o importancia del mensaje. La música suele alcanzar el
tono más alto en las palabras o frases más significativas. Estas ideas también
pueden enfatizarse aún más mediante un enfoque que contiene un salto de quinta
y, a veces, también un salto consecutivo de cuarta. Las primeras ideas
enunciadas también suelen estar dispuestas melismáticamente, mientras que los
temas secundarios reciben arreglos silábicos o neumáticos menos intensos.
Se pueden establecer paralelismos vagos entre el lenguaje musical en elCanciones
de Symphonia y estilo retórico en la composición de textos. Las
composiciones silábicas, neumáticas y melismáticas podrían considerarse
análogas a los estilos grave, medio y agudo de la elocuencia clásica. El uso
que hace Hildegard de la composición de textos es variable. Algunas canciones
están compuestas completamente en un formato, mientras que otras contienen una
mezcla de estilos. La composición de textos no siempre tiene una gran
importancia retórica, sino que se utiliza estratégicamente en casos específicos.
Cuando las composiciones son mixtas, los melismas se asignan generalmente a las
palabras o imágenes clave más importantes. Romper con un estilo neumático o
silábico de esta manera atrae la atención del oyente y enfatiza la imagen a la
que se asigna un melisma. Muchas canciones son completamente melismáticas en su
construcción. En ellas, el énfasis se logra colocando los melismas más largos y
melódicamente elaborados en palabras o frases clave. Nuevamente, la duración y
los registros de tono aumentan en intensidad, a menudo de acuerdo con la
importancia de los temas textuales.
Las frases, las palabras individuales o las imágenes suelen estar delimitadas
por la nota modal final u otra nota modal focal, generalmente la quinta. Esta
práctica concuerda con los procedimientos estándar del canto, pero también los
va un poco más allá. Si bien los teóricos aconsejaban que las frases terminaran
en la nota modal final o en la quinta del modo, Hildegarda también utilizaba
estas notas para iniciar una frase y para resaltar palabras específicas en
contextos melismáticos. En consonancia con el latín idiosincrásico de
Hildegarda y la naturaleza elíptica de las letras, las frases a menudo
comienzan en la nota modal final pero terminan en la quinta. Esta estrategia
crea una suspensión que sirve para conectar ideas y segmentos de frase. La
resolución en la nota modal final indica el final de la frase o de la serie de
segmentos de frase. En varias canciones, también se encuentra una puntuación no
estándar, en la que se utilizan notas sin significado gramatical como
delimitadores o en la que el fraseo parece aleatorio. Una vez más, esto
concuerda con la comprensión de la Sinfonía como una colección
variada.
Finalmente, la colocación estratégica de melodías repetidas sirve para conectar
palabras, ideas o temas de una manera que el oyente de la época habría
comprendido fácilmente. Si bien los modos se caracterizaban y distinguían por
motivos melódicos específicos de cada uno, y la melodía repetida era una
característica estándar del canto contemporáneo, Hildegarda lleva esta práctica
una vez más en una dirección ampliada. La disposición de los segmentos
melódicos no es aleatoria, sino cuidadosamente diseñada. El efecto es crear un
subtexto musicalmente fundamentado en muchas de las canciones. Las melodías
repetidas también aparecen en las extensas conclusiones melismáticas de ciertas
canciones. Allí funcionan como una especie de peroratio o
resumen musical (y por lo tanto retórico), que recuerda los temas e imágenes
previamente articulados a los que se les habían asignado.
Con respecto a esta forma de retórica musical, las canciones que componen la
obra de HildegardaLas sinfonías representan una contribución
singular al estilo musical. Sus estructuras, a menudo elaboradas, si bien
evolucionan a partir de formas de canto estándar y contemporáneas, amplían las
convenciones de estos géneros. La arquitectura musical no es aleatoria, sino
cuidadosamente construida en una alianza inseparable con los textos, cuya
originalidad articula aspectos de la teología tradicional, así como las propias
ideas de Hildegarda. De este modo, sirven a los objetivos de la devoción
monástica, incluyendo la meditación y la predicación, y son coherentes con las
prácticas y procedimientos retóricos de la oratoria cristiana. En la cultura aún
predominantemente oral del siglo XII, las sutilezas del uso de la música como
complemento de las palabras no habrían pasado desapercibidas para el público.
Más bien, dado que escuchar, cantar e incluso componer de memoria era la norma
por encima de la lectura y la escritura, las facetas de las canciones de
Hildegarda que podrían no ser fácilmente percibidas por el oyente moderno
habrían sido implícitamente comprendidas por los oyentes e intérpretes de la
época.
[Añadir un análisis de las características generales y el estilo de la música
de Hildegarda en el contexto del canto tardomedieval, la reforma de Hirsau, los
estudios recientes (Stuhlmeyer/Bain/McGuire) y el acceso a manuscritos
contemporáneos.- XSMcG]
IV. Principios de transcripción
y traducción
Las transcripciones de la Symphonia armonie celestium revealum de
Hildegard que forman parte de este proyecto se basan en los facsímiles de
los manuscritos Dendermonde (D) y Riesenkodex (R). Siguiendo la conclusión
académica generalmente aceptada de que el manuscrito Dendermonde es la fuente
más autorizada, las canciones se transcriben a partir de él, y las diferencias
con el Riesenkodex se indican sobre las líneas del pentagrama y se etiquetan.
Las transcripciones buscan reproducir las melodías lo más fielmente posible a
como aparecen en las fuentes originales, aunque en ocasiones también se han
consultado otras transcripciones publicadas. No se han realizado adiciones
editoriales. Las decisiones de fraseo se basan en la premisa de que Hildegard
pretendía una estrecha correspondencia entre la letra y la música.
Las
cabezas de nota se utilizan para representar neumas individuales. Las ligaduras
indican neumas que deben cantarse en una sola respiración. Los liquesentes se
representan con una nota pequeña con plica y se conectan con una ligadura.
Neumas como el climacus y el scandicus , que
contienen varias alturas y están compuestos por la virga y el
punctum , no se han conectado de ninguna manera (las ligaduras con
puntillo se descartaron por ser demasiado engorrosas), y el lector tendrá que
inferir su presencia. Los neumas apostróficos se notan como
cabezas de nota individuales, pero la repetición de la misma altura dos o tres
veces consecutivas debería ser suficiente para guiar al lector. La tabla de la
derecha muestra el equivalente transcrito utilizado para cada neuma en los manuscritos.
En los casos en que una sola altura difiere o está ausente en una fuente u
otra, la cabeza de nota se encierra entre paréntesis para mayor claridad y se
indica la discrepancia. Cuando interviene más de una altura, se insertan
corchetes con una nota encima del pentagrama. Las discrepancias extensas se
escriben completamente en un pentagrama ossia colocado encima del pasaje en
cuestión.
Los neumas ornamentales suelen ser diferentes en estas fuentes. Estas
diferencias se etiquetan con el nombre del neuma que se encuentra en R, y estas
notaciones se colocan encima de la figura transcrita del neuma que aparece en
D. El lector debe consultar la Tabla de Transcripción de Neumas anterior para
las transcripciones específicas de los neumas ornamentales.
La transcripción de Bb también se basa en la fuente de Dendermonde. Los Bb que
se señalan en D se señalan en la transcripción; los Bb que aparecen solo en R
se anotan encima del pentagrama. No se han añadido bemoles editoriales. Las
"irregularidades" modales no se han editado ni regularizado de
ninguna otra manera en estas transcripciones, aunque generalmente se discuten
en el comentario musical que sigue a la transcripción.
A excepción de las mayúsculas que identifican el inicio de cada verso en
himnos, secuencias y otras canciones con múltiples versículos, no hay
puntuación en los manuscritos originales, por lo que no se ha introducido en
las transcripciones. Las mayúsculas aparecen en la letra de la transcripción
según los versos, pero las decisiones de fraseo se basan en nuestra mejor
interpretación de la estrecha relación retórica entre texto y música y los
principios organizativos implicados.
Siempre que sea posible, las frases ocupan una sola línea en la transcripción.
En los casos en que la longitud de un segmento sea excesiva, se continúa en el
pentagrama siguiente y se inserta una barra de compás a modo de guía; la
sección «Transcripción y notas» que sigue a cada canción proporciona detalles
sobre dicho fraseo cuando sea necesario.
En la mayoría de los casos, las frases se delimitan mediante la final o la
quinta del modo. Ocasionalmente, otra nota cumple esta función. Las palabras
importantes también se demarcan de esta manera cuando se componen
melismáticamente. Con frecuencia, una frase o unidad de frase comienza en la
final pero termina en la quinta. Esto crea una especie de suspensión en la que
se retrasa la resolución a la final. Generalmente, estas unidades se
transcriben una por línea.
El mayor desafío que encontramos al transcribir las canciones es que las
unidades de frase musicales y textuales no siempre coinciden. Pudimos resolver
algunos de estos problemas, pero no todos, y el lector notará que hay
diferencias ocasionales entre las traducciones y las pausas de frase en algunas
de las transcripciones. Hay varias razones para esto. El uso del latín por
parte de Hildegarda a menudo puede ser idiosincrásico. Como el orden de las
palabras en el latín devocional medieval no es tan significativo como en los
textos vernáculos modernos, el sentido musical prevaleció sobre la integridad
textual en algunos casos. La estructura musical también parece ser idiosincrásica
en algunas canciones, mientras que otras se construyen de acuerdo con las
prescripciones de los teóricos de la gramática musical, que especifican que las
frases terminan en la última o quinta.
Una ruptura particularmente problemática entre la prosodia musical y textual
radica en el uso frecuente que hace Hildegarda del salto ascendente de la
última a la quinta (a veces seguido de un salto adicional de una cuarta a la
octava) como gesto inicial. Esta táctica tiene un significado retórico, ya que
el movimiento disyuntivo capta la atención del oyente y, por lo tanto, funciona
como un gesto enfático. Surgen dificultades cuando este gesto inicial estándar
rompe la sintaxis en lugares incómodos. En particular, hay varias piezas en las
que Hildegarda coloca una conjunción (por ejemplo , et , quod o ita
quod ) en la última y la primera palabra de la siguiente frase en el
salto ascendente de una quinta. Sin embargo, en la prosodia latina normal, la
ruptura de frase debería ocurrir antes de la conjunción, no después. Tratamos
estas situaciones individualmente, y las explicaciones de nuestras decisiones
de transcripción se ofrecen en las notas que siguen a cada canción.
Los textos en latín se han adaptado de la edición crítica de la Sinfonía.Traducidas
por Barbara Newman, de acuerdo con los principios de edición descritos
anteriormente. Sin embargo, las traducciones son completamente nuevas y buscan
un equilibrio entre la poética y la fidelidad literal, ofreciendo, por así
decirlo, un punto intermedio entre las dos traducciones que Newman incluye para
cada pieza: una ultraliteral y otra cuya poesía a menudo trasciende los límites
del original. En su mayoría, son versos libres con un ritmo yámbico simple, que
toman su fraseo, en la medida de lo posible, de la retórica musical de
Hildegarda. En aquellas piezas donde su uso de recursos poéticos específicos,
como la aliteración o los juegos de palabras, es particularmente marcado, las
traducciones intentan reflejarlos, a su manera limitada. En algunas piezas, el
uso que hace Hildegarda de temas y tropos únicos ha permitido ampliar un poco
los límites del significado traducido, para plasmar quizás con mayor claridad
la densidad teológica y la economía simbólica de su poesía.
En conclusión, las transcripciones aquí presentadas intentan mantenerse lo más
fieles posible a la versión de los manuscritos originales. Dado que existen
muchas incógnitas sobre cómo se interpretaba esta música, como el uso de
bemoles adicionales, el fraseo o los gestos enfáticos, dejamos a criterio de
los cantantes la consideración de diversas interpretaciones de los elementos
menos evidentes. Esperamos que las transcripciones, traducciones y comentarios
fomenten un diálogo continuo sobre esta música singular entre intérpretes,
académicos y amantes de la música.
Manuscritos
– Facsímiles
- Hildegarda
von Bingen. Lieder . Faksimile Riesencodex (HS. 2) der
Hessischen Landesbibliothek Wiesbaden, fol. 466-481v.
Editado por Lorenz Welker, con comentarios de Michael Klaper. Wiesbaden: Reichert Verlag, 1998.- Hildegarda
de Bingen. Symphonia harmoniae caelestium revelationum .
Dendermonde. St.–Pieters y Paulus ABDIJ. Sra.
COD. 9. Facsímil. Con una introducción de Peter van Poucke. Peer, Bélgica: Alamire, 1991.
Manuscritos
– Transcripciones
- Hildegarda
von Bingen. Lieder . 2ª edición, ed. y transcrito por
Pudentiana Barth, OSB, M. Immaculata Ritscher, OSB y Joseph Schmidt-Görg.
Salzburgo: Otto Müller Verlag, 1992.
- Hildegarda
de Bingen. Symphonia armonie celestium revelationum . Vols. I-VII. Ed. y trad. Marianne Richert Pfau. Bryn Mawr,
Pensilvania: Hildegard Publishing Co., 1997.
Edición
crítica del texto
- Hildegarda
de Bingen. Symphonia: una edición crítica de Symphonia armonie
celestium revelatio num . Ed. y trad.Bárbara Newman. Ithaca y
Nueva York: Cornell University Press, 1988; 2ª ed., 1998.
Symphonia armonie celestium
revelationum de V. Hildegarda (“Sinfonía
de la armonía de las revelaciones celestiales”)
Cuando
este proyecto esté completo, cada entrada estará vinculada a una página
individual de la canción que incluirá el texto y la traducción, una
transcripción musical y una grabación, comentarios y recursos adicionales.
Después del título de la canción (tomado de la primera línea de cada pieza),
las entradas a continuación indican el género y la dedicatoria (incluyendo el
día del calendario si la pieza es para una fiesta litúrgica específica); las
referencias de folio en los manuscritos Dendermonde (D) y Riesenkodex
(R) ; y
nuestra traducción al inglés del título. La organización y el orden siguen la
edición crítica de Barbara Newman; ella sigue los principios jerárquicos
establecidos en D, pero incluye todas las piezas que aparecen en cualquiera de
los dos manuscritos.
I.
Canciones a Dios Padre y a Dios Hijo
- O
vis eternitatis (Responsorio
del Creador, R 466ra: “Oh poder en la Eternidad”)
- O
virtus Sapientie (Antífona
votiva para la Sabiduría Divina, R 466rb: “¡Oh energía de la Sabiduría!”)
- O
quam mirabilis est (Antífona
votiva del Creador, R 466rb-va: “Qué maravilloso es”)
- O
Pastor animarum (Antífona
votiva del Redentor, R 466va: “Oh Pastor de nuestras almas”)
- O
cruor sanguinis (Antífona
votiva del Crucificado, R 466va: “Oh corriente de sangre”)
- O
magne Pater (Salmo
o antífona votiva para Dios Padre, D 153r, R 466r: “Oh Padre grande”)
- O
eterne Deus (Salmo
o antífona votiva para Dios Padre, D 153r, R 466rb: “Oh Dios eterno”)
II.
Canciones a la Virgen María y a su Hijo
- Ave
Maria, O auctrix vite (Responsorio
por la Virgen, D 153r-v, R 467v: “Ave María, oh autora de la vida”).
- O
clarissima (Responsorio
para la Virgen, D 153v-154r, R 467vb-468ra: “Oh radiante y brillante”)
- O
splendidissima gemma (Antífona
del salmo para la Virgen, D 154r-v, R 466vb, Scivias III.13.1a:
“Oh joya resplandeciente”)
- Hodie
[Nunc] aperuit nobis (Antífona
del salmo para la Virgen, D 154v, R 467ra: “Hoy se nos abrió”)
- Quia
ergo femina (Antífona
del salmo a la Virgen, D 154v, R 467r: “Porque desde mujer”)
- Cum processit factura (Antífona del Salmo
para la Virgen, D 154v, R 467rb: “Aunque el oficio salió a la luz”)
- Cum
erubuerint (Antífona
del Salmo para la Virgen, D 155r, R 467rb: “Mientras los padres abatidos
se sonrojaban”)
- O
frondens virga (Antífona
del Salmo para la Virgen, D 155r: “Oh rama floreciente”)
- O
quam magnum miraculum (Antífona
del salmo a la Virgen, D 155r-v, R 467rb-va: “¡Cuán grande es el
prodigio!”)
- Ave
generosa (Himno
a la Virgen, D 155v [incompleto], R 474v: “Salve, noblemente nacida”)
- ¡Aleluya!
Oh, Virgen mediadora (Verso
del Aleluya para la Virgen, R 473vb: “¡Aleluya! Oh, rama y mediadora”)
- O
viridissima virga (Canto
a la Virgen, R 474rb-va: “Oh rama de verde más fresco”)
- O
virga ac diadema (Secuencia
para la Virgen, D 156r-v [incompleta], R 473vb-474r: “Oh rama y diadema”)
- O
tu suavissima virga (Responsorio
de la Virgen, D 156v, R 468r, Scivias III.13.1b: “Oh
dulcísimo ramo”)
- O
quam preciosa (Responsorio
para la Virgen, R 468rb: “Cuán preciosa es”)
- O
tu illustrata (Antífona
votiva a la Virgen, R 466vb-467ra: “Iluminada”)
III.
Cantos al Espíritu Santo
- Spiritus
sanctus vivificans (Antífona
del Salmo al Espíritu Santo, D 157r, R 466va: “El Espíritu Santo: vivo y
dador de vida”)
- Karitas
habundat [ Caritas
abundat ] (Antífona del salmo para el Espíritu Santo como Amor
Divino, D 157r, R466v: “El amor abunda”)
- Laus
Trinitati (Antífona
votiva a la Trinidad, D 157r: “Alabanza a la Trinidad”)
- O
ignee Spiritus (Himno
al Espíritu Santo, D 157v-158r, R 473rb-vb: “Oh Espíritu ardiente”)
- O
ignis Spiritus paracliti (Secuencia
para el Espíritu Santo, D 158, R 473r: “Oh fuego del Espíritu y Defensor”)
IV.
Canciones para los coros celestiales
- O gloriosissimi lux vivens angeli (Antífona votiva para
los ángeles, D 159r, R 468rb-va, Scivias III.13.2a: “¡Oh
luz viva, oh ángeles gloriosos!”)
- O
vos angeli (Responsorio
para los ángeles, D 159r-v, R 468v, Scivias III.13.2b:
“Oh ángeles, vosotros”)
- O
spectabiles viri (Antífona
votiva para los Patriarcas y Profetas, D 159v-160r, R 468vb-469ra, Scivias III.13.3a:
“¡Oh, hombres de vista, qué espectáculo!”)
- O
vos felices radices (Responsorio
para Patriarcas y Profetas, D 160r-v, R 469r, Scivias III.13.3b:
“O alegres raíces”)
- O
cohors milicie (Antífona
del salmo para los Apóstoles, D 160v-161r, R 469rb-va, Scivias III.13.4a:
“Oh cohorte de la guardia”)
- O
lucidissima apostolorum turba (Responsorio
de los Apóstoles, D 161r-v, R 469va, Scivias III.13.4b:
“Oh grupo de apóstoles luminosos”)
- O
speculum columbe (Antífona
del Salmo para San Juan Evangelista [27 de diciembre], D 161v, R 469vb:
“Oh espejo de la paloma”)
- O
dulcis electe (Responsorio
para San Juan Evangelista [27 de diciembre], D 161v-162r, R 469vb-470ra:
“Oh, dulce elegido”)
- O
victorosissimi triunfatore s (Antífona del salmo
para los mártires, D 163r-v, R 470ra, Scivias III.13.5a:
“¡Oh, vencedores en vuestro triunfo!”)
- Vos
flores rosarum (Responsorio
por los mártires, D 163v, R 470r, Scivias III.13.5b:
“Vosotros, capullos de rosas”)
- O vos imitatores (Responsorio para los
confesores, D 163v-164r, R 470rb, Scivias III.13.6b: “Oh
actores, vosotros que interpretáis el papel más elevado”)
- Oh
sucesores (antífona
del Salmo para los Confesores, D 164r, R 470va, Scivias III.13.6a:
“Sucesores del León poderoso”)
V.
Canciones para los santos patronos
- O
mirum admirandum (antífona
del salmo para San Disibod [Fiesta, 8 de julio; traducción, 8 de
septiembre], D 162r, R 470va: “¡Oh maravilla, tan maravillosa!”)
- O
viriditas digiti Dei (Responsorio
para San Disibod [Fiesta, 8 de julio; Traslación, 8 de septiembre], D
162r-v, R 470v: “¡Oh, fresca virididad del dedo creador de Dios!”)
- O
felix anima(Responsorio
para San Disibod [Fiesta, 8 de julio; Traslación, 8 de septiembre], R
470vb: “¡Oh alma dichosa!”)
- O
beata infantia (Antífona
del salmo para San Disibod [Fiesta, 8 de julio; Traducción, 8 de
septiembre], R 470vb-471ra: “¡Oh, bendita infancia!”)
- O
presul vere civitatis (Secuencia
para San Disibod [Fiesta, 8 de julio; Traslación, 8 de septiembre], D
162v-163r, R 475v: “Oh prelado de la verdadera Ciudad”)
- O
felix apparicio (Antífona
del salmo para San Ruperto [15 de mayo], D 164v, R 471ra: “Oh feliz
resplandor que aparece”)
- O
beatissime Ruperte (Antífona
del salmo para San Ruperto [15 de mayo], D 164v, R 471ra: “Oh bendito
Ruperto”)
- Quia
felix puericia (Antífona
del salmo para San Ruperto [15 de mayo], R 471r: “Fue una infancia feliz”)
- O
Ierusalem (Secuencia
para San Ruperto [15 de mayo], D 164v [fragmento], R 476vb-477rb:
“Jerusalén, oh ciudad dorada”)
- Mathias
sanctus (Himno/Secuencia
para San Matías [24 de febrero / 24 de mayo], R 474vb-475ra: “Matías,
elegido como santo”)
- O
Bonifaci (Antífona
votiva de San Bonifacio [5 de junio], R 475rb-va: “O Bonifacio”)
- O
Euchari columba (Responsorio
para San Eucario [8 de diciembre], R 475vb-476ra)
- O
Euchari in leta via (Secuencia
para San Eucarius [8 de diciembre], R 476r)
- Columba
aspexit (Secuencia
de San Maximino [29 de mayo], R 476rb-va)
VI.
Canciones para vírgenes, viudas e inocentes
- O
pulcre facies (antífona
del Salmo para las Vírgenes, D 165r, R 471rb, Scivias III.13.7a:
“Oh rostros hermosos”)
- O
nobilissima viriditas (Responsorio
para las vírgenes, D 165r-v, R 471rb-va, Scivias III.13.7b:
“Oh noble virididad verde”)
- O
dulcissime amator (Symphonia
virginum / Sinfonía de las Vírgenes, D 165v-166r, R 478ra-va: “Oh dulce
amante”)
- O
Pater omnium (Symphonia
viduarum / Sinfonía de las viudas, D 166r-v, R 478va: “Oh Padre de todos”)
- Rex
noster promptus est (Responsorio
por los Santos Inocentes [28 de diciembre], D 166v-167r, R 472rb: “Nuestro
Rey es rápido y está listo”)
VII.
Oficio en honor a Santa Úrsula y sus compañeras, las 11.000 vírgenes mártires
de Colonia (21 de octubre)
- Spiritui
sancto (Responsorio
para Santa Úrsula y sus compañeras, probablemente para las Primeras
Vísperas, D 167r, R 471v: “Honor al Espíritu Santo”)
- O
rubor sanguinis (Antífona en
el evangelio , probablemente para el Magnificat de las Primeras
Vísperas, para Santa Úrsula y Compañeras, D 167r, R 471vb: “Oh, rojo
sangre”)
- Favus
distillans (Responsorio
para Santa Úrsula y sus compañeras, probablemente para Maitines, D 167v, R
471va: “Un panal goteante”)
- Ocho
antífonas en matutinis laudibus (en Laudes) para Santa
Úrsula y sus compañeras (D 167v-168r, R 471vb-472rb)
Introducción a las antífonas de Laudes para Santa Úrsula - Studium
divinitatis (Antífona
del Salmo 92 en Laudes para Santa Úrsula y Compañeras: “El celo de la
divinidad”)
- Unde
quocumque (Antífona
del Salmo 99 en Laudes para Santa Úrsula y Compañeras: “Así que no
importaba adónde fueran”)
- De
patria etiam earum (Antífona
del Salmo 62 en Laudes para Santa Úrsula y Compañeras: “Y de su patria”)
- Deus enim in prima muliere presignavit (Antífona del salmo
para la Benedicidad en Laudes de Santa Úrsula y sus
compañeras: “Porque Dios ha marcado en la mujer primitiva”)
- Aer
enim volat (Antífona
del Salmo 148 en Laudes para Santa Úrsula y Compañeras: “Porque el aire
es veloz”)
- Et
ideo puelle iste (Antífona en
el evangelio , probablemente para el Benedictus en Laudes, para
Santa Úrsula y sus compañeras: “Y así estas muchachas”)
- Deus
enim rorem in illas misit (Antífona
del Salmo 149 en Laudes para Santa Úrsula y Compañeras: “Porque Dios hizo
llover rocío sobre ellas”)
- Sed
diabolus (Antífona
del Salmo 150 en Laudes para Santa Úrsula y Compañeras: “Pero el diablo,
envidioso, se burla”)
- O
Ecclesia (Secuencia
para Santa Úrsula y compañeras, D 168v-169r, R 477rb-vb: “¡Oh Iglesia!”)
- Cum
vox sanguinis Ursule (Himno
a Santa Úrsula y sus compañeras, D 169r-170r, R 477vb-478ra: “Cuando la
voz de la sangre de Úrsula”)
VIII.
Canciones para la Iglesia (Ecclesia)
- O
virgo Ecclesia (Antífona
votiva para la dedicación de una iglesia, D 170r, R 472rb-va: “Oh Virgen
Iglesia”)
- Nunc
gaudeant (Antífona
votiva para la dedicación de una iglesia, D 170r-v, R 472va: “¡Que se
regocije ahora el vientre materno de la Iglesia!”)
- O
orzchis Ecclesia (Antífona
votiva para la dedicación de una iglesia, R 472va: “Oh Iglesia inmensa”)
- O
choruscans lux stellarum (Antífona
votiva para la dedicación de una iglesia, R 472vb: “Oh luz brillante y
estrellada”)
IX.
Ordinario de la Misa
- Kyrie
eleison ( R
472vb )
X.
Cuatro versos sin música, para Cristo, la Virgen y la Sabiduría
- O
Verbum Patris (R
404va)
- O Fili dilectissime (R
405ra)
- O factura Dei (R
405rb)
- O
magna res (R
407ra)
Notas
a pie de página
Para III. La teoría y la retórica de
la música de Hildegarda :
[1] Gottfried
de Disibodenberg y Teodorico de Echternach, La vida de la santa
Hildegarda , trad. Hugh Feiss, OSB (Toronto: Peregrina Publishing Co.,
1966), 46. ↩
[2] Ibíd., 46-7. ↩
[3] Agustín, Sobre la doctrina
cristiana , trad. DW Robertson, Jr. (Upper
Saddle River, NJ: Prentice Hall, 1997), IV.III.4. ↩
[4] Ibíd., IV.121. ↩
[5] James J. Murphy, Retórica
en la Edad Media (Berkeley y Los Ángeles: University of California
Press, 1974), 291. ↩
[6] Ibíd., 288-289. ↩
[7] Las cartas de Hildegarda de
Bingen , vol. 1, trad. Joseph L. Baird y Radd K. Ehrman (Nueva York y
Oxford: Oxford University Press, 1994), Cartas 52 y 52r, 127-130. ↩
[8] En Margret Berger, ed. y trad., Sobre
filosofía natural y medicina: selecciones de Causae et curae ,
(Cambridge: DS Brewer, 1999), 3.11 [114a]. ↩
[9] Hildegarda de Bingen, Liber
vitae meritorum , trad. Bruce W. Hozeki (Nueva York y Oxford: Oxford
University Press, 1994), 4.46. ↩
[10] Baird y Ehrman, Carta 23,
78. ↩
[11] Hildegarda de Bingen, Scivias ,
trad. Madre Columba Hart y Jane Bishop, con una introducción de Barbara J.
Newman (Nueva York y Mahwah: Paulist Press, 1990), III.13.13. ↩
[12] Platón, La República ,
trad. Benjamin Jowett (Nueva York: Vintage Books, 1991), III.397. ↩
[13] Juan, De musica ,
en Hucbald, Guido y Juan: Tres tratados medievales , ed. y con
una introducción de Claude V. Palisca, trad. Warren Babb (New Haven y Londres:
Yale University Press, 1978), Capítulo 17.114-15. ↩
[14] Ibíd., Capítulo 15.158. ↩
[15] Musica enchiriadis y Scolica
enchiriadis , ed. Claude V. Palisca, trad. y con una introducción de
Raymond Erickson (New Haven y Londres: Yale University Press, 1995),
19.58. ↩
[16] Juan, De musica ,
Capítulo 18.117. ↩
[17] Guido de Arezzo, Micrologus ,
en Hucbald, Guido y Juan: Tres tratados medievales , Capítulo
17.186. ↩
[18] Ibíd., Capítulo 17.188. ↩
[19] Ibíd., Capítulo 15.162-3. ↩
[20] Juan,De Musica ,
10.79. Según Leo Treitler, Juan invierte los dos puntos y la coma. Donde dice
dos puntos, hay una cadencia en la dominante. Donde dice coma, hay una cadencia
en la final. Periodus se refiere a la última cadencia en la final. Leo
Treitler, With Voice and Pen: Coming to Know Medieval Song and How It
Was Made (Oxford: Oxford University Press, 2003), 443. ↩
[21] Baird y Ehrman, “Introducción”
a The Letters of Hildegard of Bingen , vol. 1,
9-10. ↩
https://www.hildegard-society.org/p/music.html
Liber
Divinorum Operum
Por
Santa Hildegarda de Bingen
Traducido
e introducido por Nathaniel M. Campbell
© The Catholic University of
America Press, 2018.
La obra visionaria final y más importante de Santa Hildegarda de Bingen fue
el Liber Divinorum Operum , el «Libro de las Obras Divinas».
Compuesto en la década de 1163 a 1173, sus diez visiones constituyen la parte
más compleja de su obra, revelando cada una diferentes aspectos de la Obra de
Dios ( opus Dei ), es decir, la humanidad y toda la creación
desplegándose y actuando a lo largo de la historia de la salvación.
En un pasaje autobiográfico incluido en la Vida de Santa Hildegarda (II.16),
la Doctora Visionaria describe la génesis de la obra en sus meditaciones sobre
el Prólogo del Evangelio de Juan. Cada visión de la obra desarrolla la dinámica
Palabra de Dios, presente antes y dentro de la Creación, que se encarna para
llevar a la perfección la Obra de Dios: la humanidad y, por extensión, toda la
creación. Esta grandiosa visión es la culminación de todo el proyecto teológico
de Hildegarda y representa su formulación más madura de los temas intrínsecos a
su pensamiento. Esto incluye la vocación humana fundamental de entendernos a
nosotros mismos y a toda la creación como obra de Dios, y nuestro lugar como
agentes cooperativos de esa obra; dicha comprensión racional como medio para
llegar a conocer a nuestro Creador y cumplir adecuadamente la obra para la que
fuimos creados; la relación entre la humanidad y el resto de la creación como
microcosmos y macrocosmos; y la predestinación eterna del Verbo encarnado de
Dios que irrumpe y se desarrolla a través del tiempo, tal como se revela tanto
en las Escrituras como en la vida de la Iglesia. El alcance de la teología
visionaria de Hildegarda es a la vez cósmico y cercano: las reflexiones de la
amorosa revelación de Dios a la humanidad son a la vez grandiosas y
profundamente íntimas, ya que la Obra de Dios se extiende desde el corazón
mismo del infinito hasta el más mínimo detalle del mundo creado.
Como complemento a mi traducción al inglés de 2018 del
Libro completo de las Obras Divinas con The Catholic
University of America Press ,
encontrará a continuación una traducción de su «Tabla de Contenidos» o
resúmenes de los capítulos ( capítulos ). Estos textos fueron
compuestos en algún momento de la década posterior a la finalización de la obra
por uno de los colaboradores cercanos de Hildegarda, y aparecen como un
conjunto aparte de páginas insertadas al principio del manuscrito
de Gante ,
que fue la primera copia definitiva realizada para su edición. Su propósito era
introducir y contextualizar la obra, con el fin de preparar y orientar al
lector para el complejo texto que estaba a punto de leer. Representan, por lo
tanto, un informe inicial del lector sobre la obra, realizado bajo los
auspicios, si no bajo la atenta mirada, de Hildegarda. (Para un análisis más
detallado de este proceso, véase mi artículo «The Authorship and Function of
the Chapter Summaries to Hildegard of Bingen's Liber diuinorum operum », The
Journal of Medieval Latin 27 (2017), pp. 69-106; disponible aquí)..) Han sido traducidos de la
edición crítica del texto latino del Liber Divinorum Operum de
Albert Derolez y Peter Dronke, en CCCM 92 (Turnhout: Brepols, 1996), pp. 3-44
(citado en adelante como LDO ).
También se incluyen en esta página, al comienzo de los resúmenes de los
capítulos de cada Visión, las famosas ilustraciones de la obra del manuscrito
de Lucca ( Biblioteca Statale di Lucca , MS 1942); haga clic en
cualquiera de ellas para acceder a una galería de imágenes a tamaño completo.
El manuscrito ha sido digitalizado por completo y puede consultarse en
línea aquí . El ISHBS agradece la
amable autorización del Ministerio de Bienes Culturales y
Actividades y Turismo de
Italia para reproducir estas imágenes en este sitio web.
Tabla
de contenido
Parte
I:
- Visión
1: Teofanía del Amor Divino
- Visión
2: Las esferas cósmicas y el ser humano
- Visión
3: Macrocosmos de vientos, microcosmos de humores
- Visión
4: Cosmos, Cuerpo y Alma: La Palabra hecha carne
Parte
II:
Parte
III:
- Visión
1: La Ciudad de Dios y el Espejo de los Ángeles
- Visión
2: La ciudad en la historia de la salvación: de la creación a la
encarnación
- Visión
3: La fuente de la obra de Dios: Teofanía del amor divino, con humildad y
paz.
- Visión
4: La sabiduría y el consejo antiguo que se manifiestan en las obras de
Dios
- Visión
5: Amor Divino en la Rueda: Eternidad e Historia
Parte
I, Visión 1: Teofanía del Amor Divino
|
Liber
Divinorum Operum I.1: |
- La
ubicación de la maravillosa visión en la que se basa la siguiente obra, y
una descripción detallada de la imagen divina que apareció en ella en
forma humana, su estado y circunstancias.
- Las
palabras de esa imagen, por las que se entiende el Amor Divino: se llama a
sí misma la vida ígnea de la sustancia de Dios y habla de los múltiples
efectos de su poder entre las diversas naturalezas y cualidades de la
creación.
- Dios
ha simbolizado toda la creación en la humanidad, hecha a su imagen y
semejanza; y después de la caída, los reunió, renovados simplemente por la
bondad del amor a través de su Encarnación, en esa bienaventuranza que el
ángel caído había perdido; y así es como se muestra en el significado
místico de la visión que acabamos de describir.
- La
fe devota abraza la excelencia del Amor divino, y a través de ella, se
entiende que Dios es Uno en la Trinidad; por el mérito de esa fe, Dios
mismo, mediante su protección, guía a los humanos de regreso al cielo.
- [4]. [1] El
amor a Dios y al prójimo no puede separarse y se fortalece con la virtud
de la fe.
- [5].
Quien se somete a Dios con humilde devoción y es encendido por la ayuda
del Espíritu Santo vence tanto la corrupción en sí mismo como al diablo;
los ángeles se regocijan por las buenas obras de los justos y alaban la
omnipotencia de Dios.
- [6].
El universo existió en Dios desde la eternidad y sin forma localizada;
como él creó todo, cada cosa surgió de él distinguida en número, orden,
lugar y tiempo.
- [7].
Aunque una vez fueron de gran poder, el diablo y los ángeles que
abandonaron la justicia fueron reducidos a su estado actual debido a su
ingratitud y orgullo, de modo que no pueden hacer nada en toda la
creación, excepto en la medida en que les es permitido por mandato
celestial.
- [8].
Cuando las personas se dirigen a imitar la rectitud de su Creador y se
alejan, por así decirlo, de la irracionalidad bestial, comienzan a brillar
con el esplendor de una naturaleza racional.
- [9].
Cuando Dios dijo en la Palabra: «¡Sea la luz!» (Gn 1:3), la luz racional,
es decir, los ángeles, fue creada, y en lugar de aquellos que cayeron de
la bienaventuranza, Dios hizo otra vida racional y la revistió de carne, y
esta es la humanidad, que alcanzará el lugar y la gloria de los caídos.
- [10].
Porque, así como en la fuerza de su amor Dios reúne a los predestinados
para sí, los instruye en ciertas cosas necesarias con la infusión de los
dones del Espíritu Santo.
- [11].
Cuando el Hijo de Dios tomó la naturaleza humana sin mancha de pecado y
apareció en carne, llamó a los recaudadores de impuestos y a los pecadores
al arrepentimiento y los justificó por su propia fe.
- [12-13].
El amor del Hijo de Dios aplastó al diablo con su Cruz, y su imitación
ahora pisotea la discordia entre los fieles de Dios, otros vicios y a ese
antiguo engañador del género humano, y los reduce a la nada.
- Al
ceder a la sugerencia del diablo, que los miraba con envidia, Adán y Eva
perdieron la gloria de la vestidura celestial, es decir, la inmortalidad.
- Dios
fue misericordioso con ellos cuando castigó su transgresión expulsándolos
del paraíso y condenándolos a este exilio; y quien viole el vínculo
matrimonial establecido entre ellos [Adán y Eva] por Dios será castigado
con severa venganza a menos que se arrepienta.
- En
la predicación del Hijo de Dios encarnado al pueblo espiritual que surgió,
se cumplió la promesa de Dios a Abraham, porque su descendencia se
multiplicó según el número de las estrellas del cielo (cf. Gn 15:5).
- Dios
escogió para sí a la Virgen María del linaje de Abraham, quien creyó y fue
obediente; y de ella nació Cristo en forma corporal, quien es el Fundador
y Guía de una nueva generación espiritual.
Parte
I, Visión 2: Las esferas cósmicas y el ser humano
|
Liber
Divinorum Operum I.2: |
- Una
descripción de la esfera del mundo entero, con sus círculos, cuerpos
celestes y vientos, tal como aparece en forma de rueda sobre el pecho de
la imagen que fue descrita en la primera visión.
- Porque
la divinidad tiene la forma de una rueda, completa e íntegra, sin
principio ni fin; y no está circunscrita ni por el espacio ni por el
tiempo, sino que contiene todas las cosas en sí misma.
- Como
en el libro Scivias [I.3], la esfera del mundo se
mostraba y describía en la figura de un huevo, mientras que, en este, se
la representa a semejanza de una rueda.
- Sobre
los dos círculos de fuego brillante y negro, y cómo están colocados uno
encima del otro y unidos entre sí; qué significan.
- Sobre
el círculo del éter puro, que es el tercer círculo, y lo que puede hacer
en su constitución y lo que eso significa; y por qué tiene el mismo grosor
que los dos círculos anteriores.
- En
el cuarto círculo, que aparece como una nube de aire; cuál es su grosor y
qué significa.
- Sobre
el círculo de aire blanco fuerte y brillante y la razón por la que ocupa
el quinto lugar; cuál es su grosor y qué significa; por qué está unido al
círculo superior, como si fueran uno solo.
- Sobre
el sexto círculo, que parece proceder como si fuera aire desde los
círculos superiores; qué hace en su lugar y la razón mística de su
aparición.
- Cómo
se unen estos seis círculos entre sí sin dejar espacios, y qué implica
esta unión.
- El
primer círculo inflama a los demás con su fuego, mientras que el cuarto
los atempera con su luz; lo que esto muestra figurativamente en nosotros.
- En
la línea que aparece en la rueda antes mencionada, que se extiende desde
el primer amanecer hasta el último atardecer; y qué significado místico
conlleva esto.
- Un
pasaje [2] del
Apocalipsis y cómo debe entenderse para exponer estos asuntos (Rv 2:17).
- La
masa de la tierra en forma de globo dentro de los seis círculos descritos
anteriormente está separada por una distancia igual de los cinco círculos
superiores, y en el medio del sexto círculo, de aire tenue, se establece
inalterablemente; el significado de esto.
- Las
palabras de Pablo se aplican a este significado y deben entenderse de esta
manera (Fil 2:14-16).
- Sobre
la imagen en forma humana que aparece en el centro de la rueda, con su
corona, pies y manos extendidas para tocar el círculo de aire blanco
fuerte y brillante; y lo que esta imagen y su ubicación significan.
- Sobre
las cabezas de las cuatro bestias que aparecen en las cuatro partes de la
rueda, y lo que significan tanto para el mundo como para la humanidad.
- Cómo
el viento principal del este aparece con la forma de la cabeza de un
leopardo sobre la cabeza de la imagen humana en el círculo de éter puro;
por qué también tiene dos vientos colaterales, uno con la forma de la
cabeza de un cangrejo y el otro con la imagen de la cabeza de un ciervo.
- Cómo
estas cabezas insuflan vida a la rueda y a la imagen humana, y su
significado moral.
- Un
pasaje del Cantar de los Cantares que trata sobre estos asuntos y cómo
debe entenderse (Cantar 1:3[4]).
- Cómo
el viento principal del oeste aparece en forma de cabeza de lobo bajo los
pies de la imagen, en el círculo del aire acuoso; por qué también se
muestran sus dos vientos colaterales, uno en forma de cabeza de ciervo y
el otro en forma de cabeza de cangrejo.
- Cómo
también estos, al igual que las cabezas mencionadas anteriormente, dirigen
su aliento hacia la imagen humana y su significado moral.
- Las
palabras de Isaías se aplican a esto y deben tomarse de esta manera (Is
5:5-6).
- Cómo
se muestra el viento principal del sur en la parte derecha de esa imagen,
como la cabeza de un león en un círculo de fuego brillante; por qué
también se ven sus dos vientos colaterales, uno con la figura de la cabeza
de una serpiente y el otro con la de la cabeza de un cordero.
- Cómo
también estas, al igual que las cabezas anteriores, emiten su aliento en
la rueda y sobre la imagen.
- Uno
debe investigar diligentemente cómo todo esto atañe a la salvación de su
alma y a los juicios divinos venideros, sin dejar nada sin examinar.
- Ninguna
persona fiel debe descuidar el orden de las virtudes, que está dividido en
partes individuales, pues el efecto de la virtud es conducir a la persona
hacia la justicia y la rectitud del cielo.
- Un
pasaje del Salmo 117 se aplica a esto y debe entenderse de esta manera
(Sal 117[118]:16-17).
- Cómo
el viento principal del norte aparece en el lado izquierdo de la imagen
humana como la cabeza de un oso en el círculo de fuego negro; por qué sus
dos vientos colaterales también aparecen, uno en forma de cabeza de
cordero y el otro de cabeza de serpiente.
- Cómo
también estos, al igual que las cabezas de arriba, transforman la fuerza
de sus respiraciones en la rueda y sobre la imagen.
- Las
palabras de David en el siguiente versículo del Salmo 117 se aplican a
esto, y esta es su explicación (Sal 117[118]:18).
- Sobre
los siete cuerpos celestes que aparecen en varios círculos de la rueda de
la imagen descrita anteriormente, separados por intervalos. [3]
- Cómo
Dios, el Fundador del mundo, dispuso esos cuerpos celestes en el
firmamento y cuáles son sus diversos poderes efectivos.
- Lo
que significa es que tres de estos cuerpos celestes se ven en el círculo
de fuego brillante, uno en el espacio del fuego negro y los tres en el
curso del éter puro.
- Hacia
dónde se dirigen los rayos que se ven en esta visión que proceden de
ellos, y qué significan esos cuerpos celestes y sus rayos.
- Cómo,
en medio de ellos, el sol parece emitir más rayos que los demás, y qué
significan tanto el sol como sus rayos.
- Hacia
dónde extienden sus rayos los tres cuerpos celestes inferiores, y qué
figuran ellos y sus rayos.
- Aunque
una persona fiel pueda sobresalir en las virtudes, puede ser como si las
abandonara por un tiempo y sufriera tentaciones en aras de la salvación,
para que no se deje engañar por la presunción del orgullo y perezca.
- Un
pasaje del libro de Isaías que se relaciona con estas insinuaciones y cómo
deben entenderse (Is 5:14-15).
- Sobre
las dieciséis estrellas principales establecidas en el círculo de fuego
brillante para consolidar el firmamento y atemperar los vientos,
espaciadas uniformemente a lo largo de la circunferencia del firmamento.
- Un
número finito de otras estrellas, situadas en los dos círculos de éter
puro y aire blanco brillante, calientan el firmamento y confinan las
nubes, para que no traspasen sus límites.
- Sobre
las cuatro explosiones que aparecen a la derecha y a la izquierda de la
imagen a modo de lenguas (debido a su movimiento), y cuál es su
propósito. [4]
- La
razón mística y resplandeciente del número, el orden y la ubicación de las
dieciséis estrellas principales.
- Una
vez más, una razón mística para la multiplicidad finita y la constitución
de las demás estrellas comunes.
- Una
vez más, una razón mística para el propósito de las cuatro explosiones que
tienen la apariencia de lenguas y se mueven alrededor de las partes
derecha e izquierda de la imagen.
- Cuando
una persona fiel sigue devotamente los pasos del Hijo de Dios, fortalecida
en medio de las tentaciones por el fortalecimiento de las virtudes,
alcanza las alegrías del cielo, como lo confirman y explican
apropiadamente las palabras de Isaías (Is 33:16-17).
- Sobre
la luz extremadamente brillante que procede como hilos de la boca de la
imagen que sostiene la rueda sobre su pecho, que parecen medir los signos
de esa imagen, la rueda y los círculos mostrados arriba, y su razón
mística.
- Las
palabras del profeta Jeremías se refieren a esta razón y deben entenderse
de esta manera (Jer 17:10).
Parte
I, Visión 3: Macrocosmos de los vientos, microcosmos de los humores
|
Liber
Divinorum Operum I.3: |
- Una
sencilla recopilación de ciertas visiones que atañen al mundo físico,
especialmente a los vientos superiores e inferiores que rodean el
firmamento; al círculo superior cuyas emisiones se dirigen a los cuerpos
celestes para guiarlos desde su ocaso hasta su salida y moderar su curso;
a los humores de la persona humana, que reciben sus cualidades del aire y
de los vientos que los rodean; a las venas y órganos internos de todo el
cuerpo humano, y cómo se unen y trabajan juntos en sus diversas funciones;
y a las razones por las que a veces pierden su equilibrio y moderación.
- Todos
los seres creados cumplen una función útil tanto en el alma como en el
cuerpo; lo que significa es que se observa que los vientos del este y del
sur, junto con sus colaterales, hacen que el firmamento gire de este a
oeste.
- El
significado adicional del viento del sur, así como del viento del norte,
radica en que, entre los dos solsticios, durante la mitad del año el
primero avanza del sur hacia el norte, mientras que en la otra mitad del
año, el segundo retrocede un poco del norte hacia el sur.
- Lo
que significa el círculo que aparece en el fuego superior, ya que rodea
todo el firmamento y emite un viento que sopla a través de los elementos
superiores y modera el curso de los cuerpos celestes mediante el
movimiento retrógrado.
- Las
palabras del profeta Habacuc declaran apropiadamente este significado, y
esta es su explicación (Hab 3:19).
- Lo
que esto significa es que los humores que se mueven dentro de una persona
cambian según las diferentes cualidades de los vientos y el aire que la
rodean.
- Se
añade un pasaje de los Proverbios de Salomón para aclarar este significado
y cómo debe entenderse (Prv 15:6).
- Debido
a los múltiples cambios de los vientos y del aire, que se producen ya sea
por el curso variable del sol y la luna o por el juicio de Dios, una
persona también recibe la variabilidad y a veces se encuentra con
variaciones entre la salud y la enfermedad; y cómo esto influye en la vida
espiritual de esa persona.
- Debido
a que los humores en una persona se mueven en ocasiones con mayor
intensidad y en otras con mayor suavidad, cada uno según la manera de un
conjunto de ciertos animales o bestias, la persona se ve afectada por el
cambio o la influencia de estos humores, y los pensamientos dentro de esa
persona fluctúan con frecuentes variaciones.
- Una
persona está más preparada para actuar con rapidez en su lado derecho
porque ahí se encuentra el hígado, que es la fuente del calor; pero como
el corazón, los pulmones y el pulso respiratorio se encuentran en el lado
izquierdo, una persona está más capacitada para soportar cargas en ese
lado; lo que estas cosas también significan espiritualmente para esa
persona.
- Las
palabras del profeta Isaías proporcionan apropiadamente una confirmación
de este significado, y deben tomarse en este sentido (Is 52:2-3).
- Lo
que significa en una persona es que los humores que hay en su interior se
distribuyen alrededor del ombligo, que es la cabeza de los intestinos, y
los lomos, donde se encuentra la lujuria; también a veces tocan las venas
de los riñones y la parte inferior del abdomen, y a través de estas
ascienden a las venas del bazo, los pulmones y el corazón.
- Las
venas del cerebro, el corazón y el hígado fortalecen los riñones, mientras
que las venas de los riñones, a su vez, fortalecen las pantorrillas al
descender hacia ellas; unidas a las venas de las pantorrillas, regresan a
sus lugares correspondientes y confieren a cada sexo la capacidad de
procreación; los brazos, los antebrazos y las piernas también están llenos
de venas y humores; una breve explicación del lugar simbólico de estas
cosas dentro de la persona.
- Cuando
una persona corre y sobrecarga los tendones y las venas de todo su cuerpo,
experimenta fatiga, y debido a la interconexión y el pulso de sus venas,
puede sentir una breve oleada de placer; el significado moral y funcional
de estas cosas dentro de esa persona.
- Sobre
las razones por las que la flema y los humores en una persona a veces se
corrompen, y esa persona experimenta una enfermedad debilitante u otras
dolencias en el cuerpo; y sobre los males por los que se corrompen mucho
en el alma, según el significado de estas cosas.
- Las
palabras del profeta Oseas se refieren a estos asuntos y deben tomarse en
este sentido (Os 6:10).
- En
ocasiones, las venas de los riñones se ven afectadas por humores que se
han alterado indebidamente, y como esto también afecta a otras venas,
puede provocar que la médula ósea se seque; y el perjuicio que esto supone
también afecta al ser interior.
- Cuando
los humores se desbordan en el pecho de una persona, también afectan al
hígado y a las venas de los oídos y de los riñones, que suben desde el
ombligo hasta el cerebro; estos también tienen un significado espiritual.
- Cuando
los humores en el cuerpo de una persona están distribuidos y equilibrados
de manera uniforme, también significan equilibrio en los pensamientos
internos, como lo atestigua un pasaje explicado del Cantar de los Cantares
(Cantar 7:1).
Parte
I, Visión 4: Cosmos, Cuerpo y Alma: La Palabra Hecha Carne
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Liber
Divinorum Operum I.4: |
- En
un capítulo se recogen brevemente diversas visiones del firmamento y su
grosor, junto con todo lo que está unido a él; de las dificultades que
presentan algunos círculos y cómo son repelidas y atenuadas por la
oposición de otros; y de la zona lechosa que aparece con la imagen de un
arco curvado.
- Dios,
el Creador de todas las cosas, fortalece los elementos inferiores mediante
los superiores, y también purifica a los pecadores mediante ellos como
castigo; lo que la densidad del firmamento y el equilibrio uniforme de la
tierra significan en la persona humana.
- De
nuevo en el firmamento dispuesto apropiadamente por su Fundador para
ciertas funciones con el fuego, el éter, el agua, las estrellas y los
vientos; de dónde vienen las escamas chispeantes que caen del fuego
brillante del círculo más alto y dañan tanto a la tierra como a sus
habitantes; qué significa esto para la retribución interior.
- El
fuego negro contenido dentro del segundo círculo es avivado ya sea por el
juicio de Dios o por la colisión de los vientos y emite una niebla que
marchita lo que es verde en la tierra, ya que sus peligros son a veces en
calor y a veces en aguaceros de las nubes; lo que esto significa.
- El
círculo de éter puro atempera a los de arriba y a los de abajo con su
agradable presencia y resiste las escamas del primer círculo y la niebla
del segundo, para que no dañen excesivamente la tierra; cuál es la función
y el significado del vapor que surge de las aguas de arriba cuando son
hervidas por el fuego celestial.
- Sobre
la niebla pestilente que se extiende desde el círculo de aire blanco y
fuerte hasta la tierra, y de dónde viene; la densidad del aire acuoso la
resiste para que no se vuelva dañina en exceso, y los humanos solo se
enfrentan a tales golpes por el juicio de Dios; qué significan todas estas
cosas.
- Sobre
la humedad que emana del aire enrarecido y cuál es su función: las gotas
de lluvia se convierten en nieve por la acción del frío de las capas
superiores de la atmósfera, y el aire enrarecido defiende la tierra contra
los elementos de las capas superiores y la hace fecunda.
- Cómo
las nubes en ese aire, controladas tanto por el fuego como por el frío que
viene de arriba, aparecen a veces brillantes y a veces sombrías, y cómo
derraman la lluvia que parece brotar de los pechos no de repente sino
lentamente; y qué significa esto en nosotros.
- Sobre
la nube que se llama lechosa, que fortalece el aire al abrazarlo dentro de
su extensión y curvatura; y lo que esto significa.
- Las
palabras de Job concuerdan con esto y deben tomarse en este sentido (Jb
17:9).
- Porque
la persona humana, investida por Dios como imagen de ese mismo firmamento,
debe considerar siempre y con atención tanto a Dios como a sus obras,
porque Dios creó a la persona humana como una criatura racional, la más
grande entre todas las criaturas, para reconocerlo y glorificarlo.
- Porque
Dios selló la belleza de sus obras en el primer ángel, y para mostrar que
el infierno está en la cuarta parte del mundo, es decir, el norte, lo dejó
sin luz, mientras que las otras tres partes están iluminadas por la
presencia del sol y la luna; la oscuridad se revela debido al destello de
luz, mientras que la luz es más elegante debido al contraste con la
oscuridad.
- Sobre
el orgullo y la arrogancia del primer ángel y sus seguidores contra Dios,
y su caída al lugar de tinieblas; y el grito de los ángeles
bienaventurados que los denuncian.
- Como
Dios sostuvo desde la eternidad en el secreto de su designio que se haría
hombre, creó al hombre a su imagen y semejanza (Gn 1:26), para luchar
siempre contra el diablo (que no puede comprender este misterio) y para
obtener el lugar del diablo; en la persona humana —compuesta de alma,
huesos y carne— recapituló todas las partes creadas del mundo en general.
- Cómo
la apariencia o forma externa de la persona humana se corresponde con el
alma en lo que respecta a su progreso o fracaso interior.
- En
sus constituciones, el firmamento y la persona humana recibieron de Dios
su Creador una semejanza múltiple, [5] y
lo que se demuestra con esto en el alma humana.
- Porque
en la cabeza humana los tres círculos superiores del firmamento, junto con
los dos que se encuentran entre ellos, [6] se
definen a través de tres tramos iguales desde la parte superior del cráneo
hasta la garganta; cómo el grosor de esos círculos está indicado por ese
espaciado igual a lo largo de la circunferencia de la cabeza, y cómo estas
cosas también se ajustan en significado a los poderes del alma.
- Una
descripción de las medidas específicas que se encuentran en los labios,
orejas, hombros y garganta humanos, y cómo la persona interior debe, con
respecto a ellas, involucrarse en la obra de Dios y el arrepentimiento.
Los espíritus malignos e impenitentes están completamente confundidos
porque no pueden apartar el arrepentimiento de la humanidad.
- Sobre
dos facultades del alma: una se deleita en lo que mira hacia Dios; la otra
utiliza su cuerpo para darle vida y gobernarlo.
- Las
palabras de David y el sentido en que deben ser recibidas, en lo que
respecta a las diversas experiencias del alma y del cuerpo (Sal
16[17]:8-9).
- Así
como las funciones de la tierra son cumplidas por el firmamento y las
diversas cualidades de sus círculos, así también todo el cuerpo es
dirigido por la cabeza y los sentidos que están más alerta dentro de él; y
después de estos, al alma se le atribuye algo fundamental, es decir la
razón, [7] por
la cual se esfuerza por las cosas del cielo, y los otros poderes, por los
cuales administra el cuerpo.
- Sobre
los intervalos entre los siete cuerpos celestes y su cooperación
complementaria, y cómo los cuerpos celestes están divididos
equidistantemente por los siete espacios desde la parte superior del
cerebro humano hasta el borde de la frente; y cómo, con respecto a estos,
el alma debe ejercitarse a sí misma y a su cuerpo, tal como existe con los
cinco sentidos, según los siete dones del Espíritu Santo en buenas
disposiciones y buenas obras.
- Debido
a que el cerebro humano está dividido en tres cámaras y administra la
sensibilidad a todo el cuerpo, ocupa el lugar del sol, que brilla en las
tres partes del mundo, fortalece todas las cosas que hay en la tierra al
templarlas y calentarlas, y también enciende la luna con su fuego.
- De
la misma manera, cuando con sus poderes el alma gobierna su cuerpo y adora
a un solo Dios en la Trinidad, parece actuar como si imitara ese cuerpo
celestial, ya sea de día o de noche, como en un momento, fortalecida y
elevada por el espíritu de fortaleza (que el sol simboliza), resplandece
con la luz de las obras santas, pero en otro se oscurece al sucumbir a los
deseos lujuriosos de la carne. [8]
- Así
como todas las venas del cuerpo suministran calor al cerebro mientras este
extrae su humedad de los órganos internos, también los círculos superiores
ayudan al sol —que a veces derrama rocío y lluvia— con sus fuegos, para
que no se descomponga en su calor; asimismo, ¿qué tipos de armonía y
disonancia se pueden encontrar entre el alma y la carne?
- Así
como el cerebro y los intestinos requieren purga cuando rebosan de
humores, también en otoño el aire y la tierra parecen ser purgados en
ciertos lugares: el primero a través de largos hilos coagulados, el
segundo a través de una espuma fétida; del mismo modo, la carne consiente
en ser secada de su secreción sexual [9] y
el alma en ser expiada por el trabajo del arrepentimiento.
- Porque
el cerebro alberga el lugar del fuego superior que enciende el sol, y la
humedad del aire acuoso modera el calor de ese sol y limita su curso, para
que no incinere lo que yace debajo; así también el alma, puesta bajo la
autoridad y el juicio de Dios y designada para sí misma por la
racionalidad, debe gobernarse a sí misma y a su cuerpo con discreción.
- Así
como la oscuridad del cerebro, coagulada por el calor y la humedad,
extiende la flema y las contusiones al cuerpo humano, así también el fuego
negro, que está en el segundo círculo, induce tormentas y relámpagos en el
mundo, y de esta manera también, cuando el alma es corrompida por la
exaltación y la carne por los deseos lujuriosos, luchan en diversos
conflictos oponiéndose, una contra la otra.
- Así
como todo el cuerpo humano es impulsado por el cerebro, los elementos
superiores e inferiores son impulsados por el sol, que se encuentra en el centro de
los cuerpos celestes; mientras que tres partes del mundo son iluminadas
por el sol, Dios dejó la cuarta parte oscura y fría; la razón mística de estas cosas reside
en el interior de la persona.
- Lo
que significan la salida y la puesta del sol en las acciones de una
persona, y cómo desaparece en un momento dado, oculto por las nubes o las
tormentas excesivas; y cuando estas se disipan, devuelve su luz a la
tierra en otro momento.
- Porque
la frente se sitúa entre el cerebro y los ojos de tal manera que recoge
las dolencias que surgen del cerebro y del estómago, así como la luna
recibe lo que desciende de los elementos superiores y asciende de los
inferiores; los ojos declaran con su blancura, pupilas y humedad el éter
puro, las estrellas y el vapor que se eleva de las aguas inferiores; y la
múltiple consideración de estas cosas en las cualidades del alma.
- Las
razones por las que las lágrimas, recogidas de los humores del cuerpo,
fluyen de los ojos, y la lluvia, extraída de las aguas subterráneas, fluye
de las nubes; una explicación detallada de estas cosas en relación con las
afecciones del alma.
- Así
como ninguna forma visible existe sin un nombre, tampoco existe sin
dimensión; lo que la medida igual de los ojos externos significa en la
persona interior.
- Porque
el juicio del alma racional debe establecer tanto la recompensa por el
bien como el castigo por el mal; y ninguna penitencia bastaría en
comparación con la recompensa eterna, aunque superara toda la arena y las
gotas del mar.
- Así
como una persona es empoderada por sus ojos y otros sentidos, y el cielo
es iluminado por el sol, la luna y las estrellas que acuden en su ayuda
con el servicio de su luz, así también el alma es iluminada por las obras
del verdadero arrepentimiento y lavada rápidamente de sus pecados por
suspiros y lágrimas.
- Así
como la cabeza se sostiene por la barbilla y los elementos superiores por
las nubes; y como los huesos de una persona se endurecen con el fuego y su
médula se solidifica con el frío, y la tierra se mantiene durante el
verano y el invierno para dar fruto; así también las mentes de los fieles
se fortalecen para todo bien por el fuego del Espíritu Santo y el rocío
del remordimiento, y se debilitan por la pereza y la negligencia.
- De
nuevo, sobre la utilidad de los sentidos en una persona y de las estrellas
en el mundo; y la astucia del diablo, con la que engañó a Eva y a través
de ella vertió el pecado original en toda la posteridad, es como una nube
que se eleva de un gas nocivo para cubrir la tierra y dañar sus frutos y
dificultar la vista de modo que no se pueda ver el brillo del día.
- Las
cejas, otorgadas para la protección de los ojos, indican las fases de la
luna, sujetas a ciclos mensuales de crecimiento y decrecimiento; y, en
consecuencia, la constancia y la seguridad del alma deben mantenerse en el
temor de Dios tanto en la prosperidad como en la adversidad.
- Sobre
la nariz, la boca y las orejas, cómo funcionan en una persona y qué
significan sus diversos efectos en los elementos externos del mundo y en
los internos del alma; y que en todo se deben seguir los ejemplos de los
santos.
- En
la lengua humana se muestra la inundación de las aguas, y lo que
representa en significados internos esta inundación externa de olas.
- ¡Qué
virtud y fuerza expresan en nosotros los dientes, que no tienen caries ni
médula! [10]
- ¿Por
qué un bebé, aunque tenga huesos, nace sin dientes, y por qué cuando las
personas envejecen suelen perderlos? ¿Qué representan estas cosas?
- Cómo
y de dónde se forman los dientes en los niños, y por qué a veces sufren
dolores intensos; el significado de estas cosas en nuestro interior.
- Los
dientes mantienen la semejanza de un molino al hacer circular y pulverizar
el alimento con el que una persona se nutre; así es como el alma imita
estas cosas en sus asuntos internos.
- La
barbilla, la garganta y el cuello representan las diversas funciones que
desempeñan en el cuerpo, así como los distintos efectos de las nubes en el
mundo y los múltiples efectos de las virtudes en el alma.
- A
través de los cabellos que adornan la cabeza se representan las gotas de
rocío y lluvia que fertilizan la tierra para las plantas y la visten con
la belleza de los frutos, así como el cultivo de la inocencia interior, la
castidad y la humildad, con las que el alma resplandece ante Dios.
- ¿Por
qué sucede que en algunas personas el cabello se mantiene fuerte y no se
cae, mientras que en otras se debilita y se pierde, provocando calvicie?
Esto simboliza tanto la fertilidad como la esterilidad de los frutos
externos en la tierra y las virtudes internas del alma.
- Lo
que significa la posición del hombre mirando hacia el este, de espaldas al
oeste, con su derecha hacia el sur y su izquierda hacia el norte, en los
diversos resultados del alma.
- Así
como los hombros y los brazos, junto con las manos, están unidos al
cuello, así también los cuatro vientos principales, junto con sus
colaterales, están unidos al firmamento; cómo cuatro facultades en la
persona humana —pensamiento, habla, intención y suspiro— se asemejan a
estos cuatro vientos, y qué significa que haya una fuerza mayor en el lado
derecho que en el izquierdo.
- Porque
el alma, enviada por el espíritu de Dios al cuerpo, lo inunda por completo
con sus poderes, del mismo modo que el soplo de los vientos recorre el
mundo entero.
- Así
como la persona humana es gobernada y sostenida por sus brazos y piernas,
así también cada viento ayuda a los demás a fortalecer el firmamento; lo
que esto y la suave brisa o la tempestuosa carrera de esos vientos
representan en el alma.
- Así
como en los codos de los brazos y en las articulaciones de los omóplatos y
las manos se definen las curvaturas de los vientos; y como la derecha y la
izquierda, así como el firmamento y la tierra, cooperan entre sí, así
también la persona humana realiza todas sus obras —incluso las contrarias—
mediante el conocimiento del bien y del mal.
- Sobre
la triple medida del cuerpo humano y del grosor de la esfera terrestre, y
cómo la vida humana se ajusta a esa medida en lo que respecta a la
infancia, la juventud y la vejez.
- Porque
la parte superior de la tierra es quebradiza, blanda y permeable, mientras
que su parte inferior es dura, resistente e impenetrable; y lo que se
puede encontrar en el alma humana con respecto a estas cosas.
- Lo
que la medida de los brazos, los antebrazos, las manos, así como los pies
hasta la punta del dedo más largo —una medida como los vientos en cada
proporción— representa en las cualidades de la persona interior.
- Lo
que la medida de los muslos a lo ancho del frente, y la medida desde el
ombligo hasta el lugar de la vulva a lo largo, que son proporcionalmente
congruentes con el ancho y el grosor de la tierra, muestran en los
diversos afectos del alma.
- Pues
la atmósfera está representada por el espacio que va desde la base de la
garganta hasta el ombligo, y el alma —que vivifica todo el cuerpo y lo
mueve en su funcionamiento— se compara con esta atmósfera, que impregna
todos los espacios vacíos y templa la tierra para que dé frutos de
diversas maneras.
- Del
aire se nutren tanto las aves al elevarse en vuelo como ciertos peces en
las aguas, para que puedan vivir un tiempo sin otro alimento; de esta
manera, la persona humana que sigue los deseos no de la carne sino del
alma vuela en la contemplación y se nutre de la dulzura de las escrituras.
- Tanto
el mar como los ríos son movidos por el aire, el cuerpo por sus venas que
fluyen con sangre, y el alma por las virtudes, como la tierra regada por
tales corrientes, para hacer brotar los retoños de las buenas obras.
- Así
como la tierra se ablanda hasta convertirse en barro por el calor del
verano y el frío del invierno y se impregna para germinar, así también, en
el choque entre el alma y la carne, la persona humana da fruto a veces de
virtudes y a veces de vicios.
- Así
como el pecho humano encierra en sí el corazón, el hígado y los pulmones,
la atmósfera encierra en sí el calor, la sequedad y la humedad de las
brisas; y de esta manera, también la memoria del alma contiene sus
pensamientos y obras, organizándolos.
- Así
como el corazón se acelera gracias al hígado, los pulmones y otros órganos
internos conectados a él, y como el tiempo transcurre con los cambios del
día y la noche y la atmósfera con los cambios de la tranquilidad a las
tormentas, así también, en medio de las batallas de la carne y el alma, la
vida de una persona a veces se ve sacudida por el torbellino de los vicios
y otras veces animada por el brillo de las virtudes.
- Así
como el vientre encierra y contiene en su interior los intestinos y los
alimentos triturados por la muela para que sean útiles para todo el
cuerpo, así también el alma debe almacenar pensamientos de su corrección
en la bóveda de su memoria y reflexionar sobre ellos con cuidadosa
discreción.
- Las
protuberancias de la carne que sobresalen del pecho y que se llaman senos
significan externamente la abundancia fértil de la atmósfera e
internamente los deseos más profundos de una persona; pues así como la
mujer es débil y frágil en comparación con el hombre, así también el
placer de la carne no tiene fuerza en comparación con las facultades del
alma.
- Debido
a su debilidad, la mujer busca en el hombre el cuidado que necesita y debe
estar sujeta a él y siempre dispuesta a servirle; lo que su modo de vida
común exteriormente significa en su interior.
- Quien
haya limpiado sus pecados mediante el arrepentimiento ya no tendrá que
avergonzarse de ellos; y quien se crucifica con ayunos y oraciones adorna
su alma como con una túnica púrpura.
- Porque
así como el aire hace madurar los frutos de la tierra mediante el calor y
la humedad, así el corazón, el hígado y los pulmones calientan el estómago
para consumir y digerir los alimentos; y Dios consume los hábitos
perversos del pecado con el fuego de su celo.
- Las
palabras de David se refieren a esto y deben tomarse en este sentido (Sal
17:9[18:8]).
- La
ternura del vientre, fortalecido por las costillas y los huesos, significa
la suavidad de la tierra, fecunda e intercalada con piedras; lo que
también se expresa mediante estas cosas en la calidad variable de la vida
humana; un pasaje apropiado del Salmo 16 aplicado a esto (Sal 16[17]:12).
- Así
como las flores se desprenden de los frutos que les siguen, así también el
hambre es desterrada por la saciedad que viene después; de la misma
manera, cuando el alma se ha arrepentido de los pecados en los que se
consumió como con el hambre, se llena de la justicia de Dios en la
realización de obras santas.
- Las
congruencias que comparten el estómago, el mundo y el alma; Dios quiso que
la humanidad nunca quedara sin el mandato de la ley; lo que significan
para la persona humana tanto la vitalidad del verano como la sequedad del
invierno y la amplia capacidad del mundo.
- A
semejanza del aire que ayuda a la tierra a ser fértil, el alma también
mueve el cuerpo mediante sus facultades para ejecutar obras particulares;
si estas son correctas, el alma es adornada por ellas en la eternidad para
contemplar perfectamente a Dios, a los ángeles y a las almas
bienaventuradas; pero si son perversas, el alma es apartada de esta visión
como si estuviera impura.
- Así
como la tierra se convertiría en polvo si floreciera verde dos veces al
año y diera a luz indiscriminadamente, así también el alma fracasaría en
su labor si sirviera a todos sus propios deseos y a todos los placeres de
la carne sin moderación; y como imagen de una tierra que da fruto de forma
desigual debido a su variabilidad, el alma, al estar en conflicto con la
carne que progresa en un punto pero flaquea en otro, no puede mantener
perfectamente en esta vida ni la fe recomendada en el Evangelio (cf. Mt
17:9 / Lc 17:6) ni la visión de Dios perdido en el paraíso.
- Así
como las venas del corazón, el hígado y los pulmones ayudan al estómago a
recibir y expulsar los alimentos, y como la plenitud o el vacío continuos
o excesivos dañarían ese estómago, así también el alma ayuda al cuerpo en
cada una de sus funciones, aunque dañaría al alma si permitiera que el
cuerpo siempre siguiera los deseos de la carne.
- Así
como la carne humana se perjudica si recibe más o menos alimento del
necesario, también el alma se perjudica si persigue la severidad o la
laxitud más o menos de lo correcto; y el estómago, que acepta el alimento
limpio pero rechaza el alimento podrido, significa la persona que se
deleita en el pecado pero que luego se purifica mediante el
arrepentimiento.
- Así
como el ombligo es el punto fuerte de todos los órganos internos que están
unidos a él, y la Tierra es un refugio que contiene a todas las demás
criaturas, así también todo lo que hacen el cuerpo y el alma, sea bueno o
malo, se refleja en esa alma; y por lo tanto, hay una gran diferencia
entre quienes obran mal por orgullo y quienes lo hacen por negligencia.
- El
ombligo también se compara con la tierra cuando emite inmundicia acuosa y
fangosa en los pantanos, en la medida en que el calor, el frío y la
humedad toman los alimentos y bebidas que se cocinan completamente en su
interior y los presionan hacia las partes inferiores para ser digeridos; y
de igual modo, el alma debe caer a los lugares inferiores de castigo
cuando es vencida por los placeres de la carne y envuelta en actos
impuros, a menos que sea purificada por los suspiros de penitencia.
- Porque
así como la tierra y la persona humana reverdecen y florecen —una en
verano, la otra en la juventud— y luego se secan y marchitan —una en
invierno, la otra en la vejez—, así también el alma, mientras mora en el
cuerpo y obliga al cuerpo a servirle, reverdece en las buenas obras y
ejemplos del Hijo de Dios, ascendiendo de virtud en virtud (Sal
83:8[84:7]), y después es sacada del cuerpo, adornada como con piedras
preciosas, mientras espera con ansias recibir de nuevo el cuerpo en el que
trabajó, para descansar delante de Dios.
- Lo
que la fuerza y la
lujuria de los lomos y la riqueza de la tierra —que en equilibrio produce
frutos abundantes, pero en desequilibrio, frutos huecos— significan en los diversos
afectos del alma.
- La
tierra fue establecida en medio de la atmósfera, atemperada contra las
tormentas por montañas y colinas que son en parte calientes y frías, y en
parte hirvientes y heladas, como una ciudad fortificada por torres y
murallas; y de esta manera el alma que se enfrenta en el múltiple
conflicto contra los deseos de la carne es equipada y defendida por la
protección de las obras santas.
- Así
como la tierra está situada de tal manera que es moderada en cada lugar
por el sol, así también el alma que está sujeta a Dios es inundada por la
luz de la sabiduría, para ser iluminada por la virtud de la discreción.
- Porque
el ser humano, hecho a imagen y semejanza de la tierra, tiene huesos sin
médula en lugar de piedras y huesos con médula en lugar de árboles; y
según la calidad de su carácter, uno recibe la dureza de las piedras o la
exuberancia de un jardín floreciente o un huerto fructífero.
- De
nuevo, así como la atmósfera rodea y sostiene todo, y de igual modo la
tierra colocada en medio de ella, así también el cuerpo y el alma —unidos
por Dios, pero muy divididos por naturaleza— deben sostenerse e instruirse
pacientemente el uno al otro para llevar a cabo juntos los preceptos de su
Creador.
- La
vejiga, que recibe y transmite la bebida, muestra el curso de los ríos que
fluyen por toda la tierra; de esta manera, el alma —la vencedora de la
carne— debe regar su cuerpo recibiendo las cosas buenas de los preceptos
que fluyen de Dios y dejando pasar las malas; un pasaje apropiado para
esto se aplica en un versículo del Salmo 118 (Sal 118[119]:74).
- Las
partes del cuerpo a través de las cuales se produce la digestión de los
alimentos y las bebidas simbolizan los canales ocultos y subterráneos de
los ríos; la queja del alma contaminada por actos sucios y podridos
mientras anhela a Dios a través de la esperanza del arrepentimiento y el
sufrimiento de Cristo; un pasaje apropiado para esto se aduce en un
versículo del Salmo 41 (Sal 41:6-7[42:5-6]).
- La
espalda y los costados del ser humano representan la superficie de la
tierra, mientras que los muslos y las nalgas representan las colinas de la
tierra y la aspereza de su parte inferior e impenetrable, que sostiene la
parte superior que es blanda; asimismo, la suavidad de la carne es
refrenada de los vicios por las facultades del alma, de modo que, adornada
con perlas, enciende a los santos ángeles para que se maravillen ante ella
y alaben a Dios.
- Las
palabras de San Juan Apóstol en su Apocalipsis (Rv 21:2), contemplando y
describiendo la belleza de la Esposa de Cristo (es decir, el alma santa),
y de David en un Salmo (Sal 8:6-7[5-6]), declarando la excelencia de la
persona humana.
- De
nuevo, sobre la disposición de la tierra inhabitable —dura y blanda, ya
sea por el calor o por el frío— y lo que causa los movimientos de la
tierra; y si esa tierra debajo no fuera como de hierro o acero, se
rompería por el calor excesivo cuando sale el sol o por el frío excesivo
cuando se pone el sol; y sobre el conflicto múltiple entre la carne y el
alma, con respecto a lo que se acaba de describir.
- Las
palabras de David en el Salmo 101, lamentando el rápido transcurso de sus
días y su decadencia (Sal 101:12[102:11]).
- La
Tierra es, en efecto, redonda en toda su superficie, pero no lisa debido a
las elevaciones de colinas y montañas que la rodean por todos lados; esto
simboliza el curso desigual de la experiencia humana, debido a las
diversas batallas de virtudes y vicios que se libran entre el alma y la
carne.
- Así
como la superficie bajo la tierra contiene como hierro las aguas que la
golpean y fluyen a su alrededor, así también el poder del alma es como el
acero que afila otras herramientas de hierro, y debe dominar y rechazar
desde sí misma la falsedad y los ataques del diablo.
- Las
articulaciones que se encuentran en una persona, ya sean de igual o
diferente medida, desde el muslo, pasando por la rodilla y el tobillo,
hasta la punta del dedo gordo del pie, y desde la muñeca hasta la punta
del dedo medio, significan en el mundo los giros y recovecos del océano y
los ríos, y en la persona humana los asaltos y furias de los deseos
sexuales y las múltiples oposiciones de las naturalezas unidas de carne y
alma.
- De
nuevo, en las articulaciones de los hombros y los brazos, las manos, las
caderas, las rodillas y los pies, en las que se encuentran las doce
articulaciones principales, se transmiten las ráfagas de los cuatro
vientos principales y sus ocho colaterales, y las distancias que los
separan; y esos vientos se moderan entre sí con calor, frío, sequedad y
humedad.
- Sobre
la peligrosa dureza y la brisa dañina del viento del norte en particular,
que a veces en verano daña los frutos con su humedad gélida y marchita los
árboles, oscurece el sol y cambia el brillo de la luna a través de varios
colores.
- Cómo
todas las cosas que estaban contenidas dentro de las dimensiones y
articulaciones de los miembros humanos y de los vientos descritos en los
dos capítulos anteriores, así como el cambio del día y la noche y las
horas, se refieren al alma; Dios dotó a esa alma de cuatro poderes que
posee como en cuanto al cuerpo (a partir de los elementos fuego, aire,
agua y tierra) y también como en cuanto a sí misma (como si tuviera cuatro
alas), para gobernarse a sí misma y a su cuerpo.
- De
nuevo, sobre la creación del viento del norte, y cómo aquellas cosas que
se dicen específicamente sobre su dureza y los daños que causa
externamente en la creación deben entenderse como insinuaciones de los
vicios con los que el alma y el cuerpo son provocados internamente por el
diablo.
- La
razón por la que Dios despertó y levantó a Adán de la tierra y primero lo
puso de pie de manera que mirara hacia el este, con su derecha hacia el
sur y su izquierda hacia el norte; en su corta y limitada estatura, Dios
reunió el inmenso instrumento del mundo entero e hizo que todas las
criaturas estuvieran sujetas a su dominio y poder.
- Nuevamente,
las múltiples razones (respaldadas en todo momento con pasajes apropiados
de las Escrituras) por las cuales tanto las estaciones como los meses de
todo el año, según las propiedades de sus cualidades, el ascenso y
descenso del sol, y el crecimiento y mengua de la luna, se asignan a las
cualidades de la persona humana, tanto según las distinciones y
dimensiones de sus miembros y sus etapas de la vida, como las propiedades
de los humores de su cuerpo y los diversos avances y declinaciones de los
afectos de su mente.
- Las
palabras de David en el Salmo 103 son relevantes para esto (Sal
103[104]:19).
- El
hombre, creado a imagen de Dios, sentado en el trono del juicio de la
tierra como otro señor y gobernando toda la creación hecha en su nombre,
es la obra completa de ese Dios y muy grato a sus ojos; cada sexo fue
creado para ser el apoyo y el consuelo del otro, y el hombre posee la
forma de la divinidad de Cristo y la mujer su humanidad.
- Las
palabras de David en el Salmo 109 y su exposición sobre cómo deben
entenderse con respecto a la Encarnación de Cristo y su poder y la
subyugación de sus enemigos (Sal 109[110]:1).
- Porque
así como el hombre se distingue a través de los cinco sentidos con las
insignias del Dios todopoderoso, debe reconocer y adorar a su Autor como
uno en la Trinidad y triple en la unidad; y por esto Dios lo fundó y luego
lo restauró después de la Caída, para ser a la vez señor del mundo y el
décimo coro en el cielo.
- La
naturaleza del alma es ígnea y multifacética en la eficacia de sus
poderes, mediante los cuales reconoce a Dios, se comprende y se gobierna a
sí misma, da sensación a su cuerpo y lo impulsa a la acción.
- Porque
según sus obras, Dios juzga a una persona para que viva o para que sea
castigada, y cuando el alma santa ha sido despojada de su cuerpo, ve a
Dios plenamente —lo cual ahora no puede hacer debido al obstáculo
corruptor de la carne— y espera con anhelo volver a tomar su hermosa
vestidura —su cuerpo— en el Día del Juicio, para disfrutar en él de la
contemplación y alabanza sin fin de Dios, junto con los ángeles.
- Exposición
del primer capítulo del Evangelio según San Juan, desde donde está
escrito: «En el principio era el Verbo» (Jn 1:1) hasta «lleno de gracia y
de verdad» (Jn 1:14). Esta exposición trata sobre la eternidad del Verbo
de Dios; la creación y cómo existía dentro de la habilidad del Creador sin
coeternidad con él antes de su existencia; la creación de los ángeles y la
venganza del celo de Dios contra los espíritus apóstatas; el plan para
crear al hombre a imagen de Dios y cómo la fuerza del poder del Fundador y
la luz de su sabiduría brillan en la obra del cuerpo humano; la
Encarnación de Dios y las palabras de enseñanza y ejemplos de justicia que
dio al mundo; y nuevamente la restauración del hombre caído y su felicidad
después de esta vida.
Parte
II, Visión 1: La Tierra: Méritos de la vida, Purgatorio y Comentario sobre la
Creación
|
Liber
Divinorum Operum II.1: |
- Una
visión de gran asombro, en la que se describe con sutil agudeza el orbe
[de la tierra] dividido en cinco partes, así como las dimensiones y
cualidades de esas partes, que están llenas de asombro impactadas tanto
por la luz y el placer como por el castigo y la oscuridad; y también dos
globos —uno rodeado de un color zafiro, el otro resplandeciente con rayos
luminosos— junto con las cosas situadas a su alrededor.
- La
sabiduría y el poder de Dios el Creador resplandecen maravillosamente en
el hecho de que el elemento tierra no es angular sino redondo y está
dividido en no más ni menos de cinco partes, y con buena razón lo
suspendió inmóvil en medio de los otros tres elementos; y enriquece a la
persona humana en esta vida con cinco sentidos —una figura de la división
quíntuple de la tierra— y en el futuro los restaurará a su plenitud desde
el polvo de la tumba.
- De
nuevo, sobre las cinco divisiones de la tierra: de qué manera se ven
mutuamente influenciadas por sus cualidades innatas y cómo se adaptan a
los cinco sentidos de la persona humana.
- Para
quien contempla estas cosas, las divisiones de dos de las partes de la
tierra —la del sur y la del norte— aparecen divididas cada una en tres
subdivisiones más; cómo deben entenderse estas cosas con respecto al
cuerpo, el alma y las obras de una persona.
- La
quinta parte de la tierra en medio de todo esto aparece cuadrada y
dividida en una triple división, hecha inhabitable en un lugar por el
calor y en otro por el frío, y habitable en otro por un equilibrio; lo que
significan estas cosas en la experiencia humana.
- De
nuevo, sobre las cualidades de esas otras cuatro partes, en las cuales se
reúnen los castigos para purificar las almas de los penitentes: en algunos
lugares de forma leve, en otros de forma grave y en otros de forma muy
severa, distinguiéndose cada uno según se examine de acuerdo con los tipos
de culpa; y por qué en las secciones centrales de esas partes no hay
castigos, sino ciertos horrores monstruosos.
- Los
juicios de Dios que caen sobre la tierra y los humanos se derraman desde
los lugares de castigo de esas partes, y contra los castigos y la
oscuridad del infierno se colocan ciertas montañas muy altas y muy
fuertes, para que no invadan el mundo; y las almas se colocan en esas
partes para ser examinadas según la calidad de sus ofensas.
- Las
palabras del Apocalipsis del Apóstol Juan hablan de esto, en el que cuatro
edades y sus características desde el origen del mundo hasta su fin se
describen sutilmente como representadas por cuatro caballos: blanco, rojo,
negro y pálido (Ap 6:2-8).
- Debido
a que envidia a la humanidad la gloria celestial que él perdió, el antiguo
enemigo siempre se regocija con su castigo y, por lo tanto, presiona
ardientemente a la humanidad para infectarla con el horror del odio, el
asesinato, el crimen de la sodomía y otros vicios.
- A
través del globo rojo y las alas que lo rodean a cada lado, arriba y
abajo, como se muestra en esta visión, se manifiestan tanto los celos de
Dios, mediante los cuales los pecados son castigados con caridad, como su
protección, mediante la cual son defendidos aquellos que han de ser
salvados.
- Mediante
el círculo rojo que se extiende como un arco alrededor de la parte
exterior del oeste, se simboliza la extensión de la venganza de Dios
contra aquellos que están fuera de la integridad de la verdadera fe y del
camino de las buenas obras.
- Sobre
el edificio que aparece sobre la esfera de la tierra; [11] sobre
la avenida y la estrella que brilla sobre él, y sobre el otro globo y los
rayos de las estrellas que brillan entre las alas; y sobre los espacios
por los cuales todas estas cosas están separadas; cómo se refieren a la
ciudad de Dios, que es la Iglesia, y a Cristo; al Espíritu Santo y sus
dones; y a los ángeles, por cuya custodia son defendidos los santos.
- En
las tinieblas exteriores, y los castigos y torturas de diversos tipos en
los que las almas de los condenados son atormentadas con el diablo y sus
seguidores, pues estos son los lugares en los que se encuentran; y nadie,
mientras vive en el cuerpo, puede comprender los terribles tormentos del
infierno.
- Porque
Dios es la vida única que subsiste en sí misma y no recibe su ser de
nadie, sino que da ser a todas las cosas; de nuevo en la creación de los
ángeles, y en la caída de los espíritus orgullosos y la confirmación de
los bienaventurados; y aunque el diablo se esfuerce eternamente en
intentarlo, no podrá destruir el número de los que han de ser salvados.
- Porque
el hombre fue hecho en virtud de la luz divina, pero fue engañado por el
fraude del diablo; y Dios creó para él una vestidura del aire, y después
de que fue vestido, lo expulsó del paraíso al exilio de este mundo, para
limpiar el gremio de la desobediencia; al expulsar a la humanidad, la
creación fue ensombrecida, apartada de su belleza prístina; y cómo la
persona humana vive y trabaja, ayudada por los elementos.
- Nadie
excepto Dios podía arrancar a la humanidad de la perdición y vencer a su
engañador, el diablo; palabras del libro del Apocalipsis del apóstol Juan,
y en qué sentido deben tomarse, con respecto al odio y la persecución del
dragón contra la mujer y su descendencia, y cómo la tierra le dio ayuda
(Ap 12:13-16).
- Porque
cuando Dios estableció el mundo, se glorificó a sí mismo para revelarse a
una criatura racional como el Creador de todas las cosas, y al mismo
tiempo engrandeció a la humanidad mediante la subyugación de lo que hay en
el mundo; así es como debe entenderse el comienzo del libro del Génesis
según la letra, desde el lugar donde está escrito: «En el principio creó
Dios los cielos y la tierra», hasta «Y fue la tarde y la mañana un día»
(Gn 1:1-5).
- Porque
así como el Hijo de Dios, nacido del Padre sin tiempo, es el principio en
el que se estableció el universo, así también, al nacer de una Madre
Virgen, es el principio de la creación o construcción de la Iglesia y el
autor de la justificación completa para la cual ninguna justicia de los
padres o sacramentos de la ley podían bastar, sino que ha sido reformada
en la predicación y recepción del bautismo y del Evangelio, y en la fe en
la Trinidad.
- Las
palabras del profeta David en el primer Salmo, y cómo deben entenderse con
respecto a la Encarnación del Hijo de Dios y la fertilidad de su
fructífera enseñanza en todo el mundo (Sal 1:3).
- Porque
lo que está escrito, «Y la tierra estaba vacía y desierta, y las tinieblas
estaban sobre la faz del abismo» (Gn 1:2), se entiende como una alegoría
sobre los incrédulos que estaban vacíos de buenas obras y sumidos en la
oscuridad de su infidelidad; y lo que sigue, «Y el espíritu de Dios fue
llevado sobre las aguas» (Gn 1:2), se cumplió en los apóstoles y en los creyentes
por la gracia del Espíritu Santo.
- Nuevamente,
las palabras de David en el Salmo 28, que se ajustan a la enseñanza de los
apóstoles y a cómo deben interpretarse (Sal 28[29]:3). [12]
- Cómo
las palabras de Dios que dicen: “¡Hágase la luz!”, etc., hasta “Y fue la
tarde y la mañana de un día” (Gn 1:3-5), se cumplieron con respecto al
sentido alegórico en el origen de la fe cristiana y la predicación de los
apóstoles, y la separación de los fieles de los incrédulos.
- Cómo
lo que está escrito en el Génesis acerca de la creación del cielo y la
tierra y la obra del primer día se encuentra según el sentido moral en la
experiencia de la persona humana, que existe por las naturalezas distintas
del alma y el cuerpo.
- Cómo
debe entenderse literalmente lo que se lee acerca del establecimiento del
firmamento y la división de las aguas (Gn 1:6-8); y las palabras de David
del Salmo 18 al respecto (Sal 18:2[19:1]).
- Alegóricamente,
el firmamento se interpreta como Cristo y la fe de Cristo; la división de
las aguas como la fuerte interposición de esa fe, por la cual los fieles
se separan de los infieles; y la tarde y la mañana como la caída del vicio
y el surgimiento de la virtud.
- Porque
así como el segundo día estuvo sin las luces del cielo, así también la fe
estuvo sin las obras resplandecientes de alabanza de nadie, y por lo tanto
en la obra de ese segundo día no se especifica, como sí se especifica en
las obras de los otros días, que “Dios vio que era bueno”.
- En
el sentido moral, el firmamento se entiende como la virtud de la
discreción, por la cual cada persona fiel sabe, tanto en la vida activa
como en la contemplativa, separar lo necesario para el cuerpo de lo
superfluo, así como lo beneficioso para el alma de lo perjudicial.
- El
pasaje del Evangelio en el que el Esposo dice a las vírgenes insensatas:
«No os conozco» (Mt 25:12); por qué se menciona aquí y en qué sentido debe
interpretarse.
- ¿Por
qué, en lo que respecta a la moral, la obra del segundo día, aunque es
buena, también carece del elogio de su bondad?
- Cómo
debe entenderse lo que está escrito desde “Que se junten las aguas” hasta
“Y fue la tarde y la mañana del tercer día” (Gn 1:9-13), de acuerdo con la
letra.
- Las
palabras de Dios en el libro del profeta Isaías, que dicen: «Siempre he
guardado silencio, siempre he callado, siempre he sido paciente; ahora
hablaré como quien da a luz» (Is 42:14), y en el segundo Salmo, que habla
a su Hijo: «Hoy te he engendrado» (Sal 2:7); por qué están colocadas aquí y cómo deben entenderse.
- Porque
el hecho de que Dios llamara a la tierra seca “tierra”, y a la reunión de
las aguas “mares” (Gn 1:10), se toma desde diferentes perspectivas
alegóricas de la Iglesia, que fue reunida de muchos pueblos y fundada
sobre la solidez de la fe, llamada por David “la tierra de los vivientes”
(Sal 26[27]:13), y por el apóstol Juan en el Apocalipsis “un mar de vidrio
mezclado con fuego” (Rv 15:2-3); en qué sentido deben tomarse estos
pasajes.
- El
vientre de la Iglesia, como una especie de tierra, hace brotar ahora
vegetación verde en la sencillez de los pequeños de la fe, [13] y
árboles que dan fruto en la poderosa acción de los que son perfeccionados;
y según la semilla, la alabanza de la fe germina en cada generación
sucesiva de creyentes hasta el fin; y esto fue en el tercer día de la fe,
es decir, en su resplandor.
- Nuevamente,
cómo lo que se describió en el sentido histórico como hecho al tercer día
se encuentra en la moral de los hijos de la Iglesia, según el sentido
tropológico; a esto se le agrega un pasaje apropiado del Evangelio (Lc
8:6), y en qué sentido debe tomarse.
- Cómo
debe interpretarse literalmente lo que está escrito desde “Dios dijo:
‘Haya lumbreras en la expansión de los cielos…’” hasta “Y fue la tarde y
la mañana del cuarto día” (Gn 1:14-19).
- Según
el sentido alegórico, el firmamento representa la firmeza de la fe
cristiana: las dos grandes luces simbolizan dos autoridades: la
espiritual, representada por los sacerdotes, y la secular, representada
por los reyes; y las estrellas simbolizan a los prelados y jueces menores
que están por debajo de ellas; y todas ellas están situadas para iluminar
la tierra —la Iglesia— de día y de noche, instruyendo a los espirituales
con la luz de la enseñanza y el ejemplo, y obligándolos a corregir a los
carnales con la censura de la justicia.
- Porque,
de nuevo, según el sentido tropológico, la discreción de la razón se
entiende por el firmamento, los dos mandamientos de la caridad por las dos
grandes luces y los pensamientos rectos por las estrellas, de modo que a
través de ellas cada persona fiel pueda ser iluminada para discernir con
atención qué honor y agradecimiento debe a Dios y qué debe a sus propias
necesidades y a las de sus vecinos con respecto a la salvación del alma y
el uso del cuerpo.
- Cómo
debe entenderse lo que está escrito desde “Que las aguas produzcan un
reptil con espíritu viviente, y uno que vuele sobre la tierra…” hasta “Y
fue la tarde y la mañana del quinto día” (Gn 1:20-23), en cuanto a la
letra, y cómo se ajusta a la persona humana.
- Porque
Dios destinó a su único Hijo [14] para
el mundo, para que por su declaración se dieran los sublimes preceptos del
camino celestial de la vida, por los cuales se distingue lo espiritual de
lo carnal; las palabras del Evangelio sobre todo lo demás (Mt 19:29), con
una elegante exposición para enseñar la disciplina evangélica. [15]
- Nuevamente,
las palabras del Evangelio sobre las muchas moradas en la casa del Padre
(Jn 14:2), y sobre los dos tipos de hijos de la Iglesia, los espirituales
y los seculares.
- La
bendición que Dios concede a los peces y a las aves para que se
multipliquen se cumple en la generación espiritual de los bautizados y en
la fecundidad de las virtudes de cada fiel; por eso estas cosas se
atribuyen al quinto día.
- Cómo
lo que fue dado por la obra del quinto día y la bendición de Dios sobre
esa obra debe ser presentado para instrucción moral, con un pasaje
apropiado del profeta Isaías, que dice: “¿Quiénes son estos que vuelan
como nubes, y como palomas a sus ventanas?” (Is 60:8), y cómo esto también
debe entenderse.
- Cómo
debe entenderse la historia escrita acerca de la obra del sexto día, con
el nacimiento del ganado y los reptiles de la tierra y la formación de la
humanidad, en cuanto a la letra (Gn 1:24-31); en cuanto al cuerpo, el
hombre fue hecho a imagen de la humanidad del Hijo de Dios, que Dios
previó desde la eternidad que asumiría de una Virgen; y en cuanto al alma,
fue hecha a semejanza de la divinidad mediante el conocimiento y la
imitación del bien.
- Cómo,
por la palabra de Dios que habla a través de los apóstoles acerca de la
tierra de la Iglesia en la fe católica, el ganado, los reptiles y las
bestias, así como el Hombre, que debe estar a la cabeza de todos ellos, se
entienden en sentido alegórico según las variedades de edades, intelectos
y niveles de los que viven dentro de la Iglesia, a medida que los primeros
[es decir, el ganado, etc.] son engendrados
y el segundo [es decir, el Hombre] es formado; y cómo y por qué han de crecer y
multiplicarse.
- [44].
Sobre la variedad de alimentos permitidos en Génesis a la humanidad y al
ganado, y cómo se toman en el sentido espiritual para la Iglesia según la
distribución y recepción del alimento espiritual, que es la Palabra de
Dios; y cómo se deben tomar tanto un pasaje apropiado de Cristo que dice:
«Mi comida es hacer la voluntad de mi Padre» (Jn 4:34), como «Y fue la
tarde y la mañana del sexto día» (Gn 1:31).
- [45-6].
Una repetición de todo lo que está escrito en Génesis acerca de la obra
del sexto día, y cómo debe entenderse o tomarse en cuanto a la moralidad;
se incluyen dos pasajes, de un Salmo (Sal 81[82]:6) y del Evangelio (Mt
12:50), y el sentido en que también deben tomarse.
- Sobre
la plenitud del cielo y la tierra y todo su embellecimiento, y el
cumplimiento de las obras de Dios, que se atribuye al séptimo día; y sobre
la santificación de ese día y el descanso de Dios; y cómo esto debe
entenderse literalmente (Gn 2:1-3).
- Cómo
se cumplió esto en cuanto a la alegoría mediante la Encarnación del Hijo
de Dios, la predicación del Evangelio y la acción del Espíritu Santo entre
los hijos de la Iglesia y los que profesan la fe cristiana.
- Nuevamente,
¿cómo se logra esto en el sentido tropológico en el avance y
perfeccionamiento de cada persona fiel?
Parte
III, Visión 1: La Ciudad de Dios y el Espejo de los Ángeles
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Liber
Divinorum Operum III.1: |
- Una
visión mística de un edificio representado a la manera de una ciudad; de
una montaña, así como del espejo que brilla sobre ella; de una nube que
resplandece blanca arriba y negra abajo; y otras cosas que aparecen en
esta visión.
- Sobre
la presciencia, la predestinación y la ordenanza de Dios, que conoce todas
las cosas desde la eternidad, crea todas las cosas dentro del tiempo y
examina las obras de la criatura racional dentro de los límites de su
juicio.
- El
conocimiento de Dios contiene en sí mismo muchas cosas desconocidas y
ocultas, y hace manifestar a su antojo sus maravillas; esto es lo que
significa la triple condición de los ángeles que aparecen en esta visión.
- En
el espíritu de Dios que despierta su ira celosa a través de los ángeles
bienaventurados para rechazar y aplastar la presunción de los ángeles
réprobos; y en la incansable sinfonía de los ángeles bienaventurados,
inestimable y más allá de la comprensión humana, siempre nueva en su
asombro mientras alaban a Dios.
- Un
grupo de espíritus bienaventurados permanece oculto en el cielo, siempre
presente ante la presencia de su Creador, y solo en raras ocasiones es
enviado fuera del cielo; mientras que otro es honrado con el título de
"ángeles" y sale constantemente a realizar diversas funciones
para aparecerse a los humanos cuando es necesario; y toda criatura
racional debería buscar siempre no su propia gloria, sino la del Creador.
- Las
palabras del salmista del Salmo 92 al respecto, y el sentido en que deben
entenderse (Sal 92[93]:3-4).
Parte
III, Visión 2: La ciudad en la historia de la salvación: de la creación a la
encarnación
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Liber
Divinorum Operum III.2: |
- Una
visión mística de una piedra de mármol, la forma de la montaña establecida
a lo largo del lado este del edificio de la ciudad que se muestra arriba;
así como de una multitud incontable de personas que aparecen a lo largo de
los tramos este y sur de ese edificio; y también de la maravillosa forma y
vestimenta de dos imágenes establecidas junto a la esquina este.
- Porque
el Dios todopoderoso, que es inmutable en sí mismo, condenó a los ángeles
orgullosos con justo juicio, y cuando la humanidad fue engañada, acudió en
su ayuda con amorosa misericordia; después de enviar muchos mensajes
maravillosos de su futura salvación en el Antiguo Testamento, finalmente
en el Nuevo Testamento cumplió su liberación mediante muchísimos milagros;
y la profecía divinamente dada para instrucción y corrección nunca ha
faltado ni faltará jamás en ninguna época del mundo.
- Las
palabras de David del primer versículo del Salmo 44, es decir, “Mi corazón
ha pronunciado una buena palabra…” (Sal 44:2[45:1]), se refieren a esto y
a cada uno nacido de Cristo, y deben entenderse de esta manera.
- La
primera de las dos imágenes situadas en el extremo oriental del edificio
muestra casi por completo la apariencia de una bestia salvaje y simboliza
la época anterior al diluvio, cuando los humanos vivían sin ley y sin
reconocer al verdadero Dios, de una manera cruel, más bestial que humana.
- Sobre
la fuerza, la crueldad y el comportamiento impuro de las personas antes
del diluvio, y cómo, bajo la astucia del diablo, casi todos se apartaron
de la adoración a Dios.
- Porque
Dios no quiso tolerar las iniquidades y los crímenes de la gente de
aquella época, y destruyó a toda la raza humana y a todos los seres vivos
con las aguas del diluvio, excepto a aquellos que encerró en el arca; y el
sol, la luna, las estrellas y la tierra cambiaron de las propiedades que
tenían antes del diluvio; y al final del mundo, el fuego consumirá la
tierra hasta la misma profundidad en que fue penetrada por las aguas.
- Porque
debido al cambio de los elementos, las facultades humanas también
disminuyeron después del diluvio; en la corrección de los hombres
aterrorizados en aquel entonces por el terror de tal juicio, y en el arco
que entonces se colocó por primera vez como un pacto o señal entre Dios y
los hombres.
- La
otra imagen simboliza el tiempo posterior al diluvio y bajo la ley; y las
diferencias en su vestimenta representan las divisiones del tiempo desde
el diluvio hasta la venida del Señor y el fin del mundo, así como los
tipos de comportamiento de las personas que están o estarán en esos
tiempos.
- Sobre
la importancia de los sacrificios, la circuncisión y la ley, que
precedieron al Hijo de Dios que pronto se encarnaría mediante profecías
entre los antepasados; sobre la predicación de los profetas y que el
hombre no podía salvarse a menos que el Verbo se hiciera carne; sobre las
insinuaciones del diablo, con las que engaña burlonamente a la gente, y
sobre las formas de ayuda con las que Dios siempre restaura.
- A
la innumerable multitud de fieles que valientemente luchan de diversas
maneras en esta vida, tanto en la disciplina como en la mortificación de
los vicios, tanto para el honor de Dios como para su propia salvación, y
que reciben en el don de Dios las diversas recompensas por tales méritos.
- Las
palabras de David del Salmo 62 se refieren a esto y deben tomarse en este
sentido (Sal 62:8-9[63:7-8]).
- Porque
todas las cosas fueron creadas por el Verbo que surgió del Padre sin
principio, y por ese Verbo hecho carne en la Virgen, la humanidad fue
redimida.
- Las
palabras de David del Salmo 103 se refieren a esto y deben entenderse de
esta manera (Sal 103[104]:3).
- Porque
en lo que hizo y logró en la carne, el Hijo de Dios cumplió todo lo que
fue significado de él por acciones tipológicas, o predicho de él por
palabras místicas, tanto antes de la ley como dentro de la ley; y después
de su ascensión, empoderó a los doce apóstoles —figura de los doce vientos
o los doce signos del cielo— mediante el envío del espíritu y, a través de
su predicación, iluminó el mundo para transformar todas las cosas para
mejor.
- Las
palabras de Cristo en el Evangelio, hablando sobre la autoridad que le fue
dada por el Padre; y cómo deben entenderse (Mt 11:27).
- Porque
las palabras de los profetas, al ser oscuras y desconocidas, no podían
entenderse antes de la Encarnación del Señor, pero Cristo vivió en el
mundo conforme a ellas, y al cumplirlas, las hizo inteligibles; y mediante
el agua del bautismo en la fe en la Trinidad, tanto el pecado original
como los pecados cometidos son lavados.
- Las
palabras de David del Salmo 103 (Sal 103[104]:20); y sobre aquellos que
por infidelidad no han recibido la remisión de su culpa en el bautismo, y
sobre aquellos que son limpiados en él por la fe.
Parte
III, Visión 3: La fuente de la obra de Dios: Teofanía del amor divino, con
humildad y paz.
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Liber
Divinorum Operum III.3: |
- Una
breve visión de tres imágenes y una descripción de su situación y
apariencia; y de las filas de santos que aparecen ante ellas.
- Las
palabras de la primera imagen —la virtud del Amor Divino— declaran la
magnificencia de sus obras en ángeles y humanos y en la enseñanza de los
profetas y apóstoles; y ensalzan con la más alta alabanza la excelencia de
las virtudes de la Sabiduría y la Humildad.
- Todo
lo que Dios ha realizado, lo ha logrado con amor, humildad y paz; una
exposición de la visión que acabamos de describir, mostrada en las
imágenes de estas tres virtudes.
- Las
palabras de David del Salmo 44, alabando a la Iglesia adornada con el
variado adorno de las virtudes (Sal 44:10[45:9]).
Parte
III, Visión 4: La sabiduría y el consejo antiguo que se manifiestan en las
obras de Dios
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Liber
Divinorum Operum III.4: |
- Una
visión de dos imágenes que resplandecen con un brillo maravilloso, y una
descripción de su apariencia; y de la oscuridad que ataca todo el tramo
occidental del edificio descrito anteriormente; y del fuego sulfuroso y
otra oscuridad que se retuerce hacia el centro del tramo norte.
- La
primera de las dos imágenes representa a la Sabiduría, y la múltiple
belleza de su apariencia simboliza todos los tipos de creación que Dios
estableció con diversas naturalezas y apariencias de las cosas.
- La
otra imagen representa a Dios Todopoderoso; esto se expresa mediante el
resplandor en lugar de su cabeza, la cabeza humana que aparece en medio de
su vientre, y también sus pies que son como los de un león.
- Cómo
aparece esta imagen rodeada de seis alas, y qué representan esas alas.
- Lo
que significa que esta misma imagen aparezca con todo su cuerpo cubierto
de pequeñas aletas de pez y no de plumas de pájaro es que el Hijo de Dios
entró en el mundo en carne y hueso sin el conocimiento del diablo, y esa
es la razón por la cual el Padre quiso que soportara tales sufrimientos.
- Sobre
los cinco espejos que aparecen en distintas partes de las dos alas
centrales de esa imagen: qué significan y cómo deben interpretarse las
inscripciones que aparecen en ellos.
- Las
palabras de Dios en el Éxodo, diciéndole a Moisés: “Yo te mostraré toda la
bondad…” (Éxodo 33:19-23), y cómo deben interpretarse en relación con el
misterio de la Encarnación del Señor.
- Nuevamente,
las palabras de David del Salmo 92, donde dice: “Maravillosos son los
oleaje del mar; maravilloso es el Señor en las alturas” (Sal 92[93]:4), y
cómo deben entenderse.
- Nuevamente,
sus palabras del mismo salmo, donde dice: “En verdad, él estableció el
globo de la tierra, que jamás será movido” (Sal 92[93]:1).
- Porque
cuando la imagen descrita anteriormente da la espalda al norte, esto
significa que Dios mantuvo oculto del diablo y de todos los espíritus
malignos el plan para la Encarnación de su Hijo y la redención humana.
- Las
palabras de David del Salmo 102, donde está escrito: “El Señor ha
preparado su trono en los cielos…” (Sal 102[103]:19), y en qué sentido
deben tomarse; y una breve recapitulación de la Encarnación del Señor.
- Nuevamente,
sus palabras del Salmo 71, donde dice: “Descenderá como lluvia sobre el
vellón…” (Sal 71[72]:6), que también deben tomarse en referencia a la
Encarnación del Señor.
- La
oscuridad que se ve en el tramo occidental, así como el fuego que se
muestra con el azufre y otra oscuridad más densa en el lado norte del
edificio descrito anteriormente, demuestran dónde se encuentran en el
mundo exterior los lugares de castigo en los que se torturan las almas de
los pecadores; y también significan la ceguera interior de esos pecadores,
por la cual están oscurecidos por la infidelidad.
- Porque
Dios hizo todas las cosas por medio de la Sabiduría para confundir la
maldad del diablo, y para que, aunque es invisible, pudiera ser
comprendido por el hombre por medio de la fe y reconocido por medio de su
obra; y antes del tiempo tuvo en sí mismo el plan de orden para toda su
obra, el cual estableció en el tiempo, y en el proceso estableció a la
humanidad según sí mismo, primero para que organizaran por medio de su
pensamiento cada cosa que luego administrarían en la práctica.
Parte
III, Visión 5: El amor divino en la rueda: Eternidad e historia
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Liber
Divinorum Operum III.5: |
- La
visión final, en la que se muestra una rueda de gran tamaño y se describe
cuidadosamente lo que es; y de nuevo se vislumbra la imagen del Amor
Divino bajo una forma diferente.
- Porque
no sería posible llamar verdaderamente a Dios "uno" si existiera
otro exactamente igual a él por naturaleza; y la cualidad antes mostrada
de la rueda demuestra que Dios mismo no tiene ni principio ni fin y está
dotado para todas las cosas buenas; cómo toda la descripción de esa rueda
se refiere a la eternidad y el poder de Dios, así como a la salvación de
las almas.
- ¿Por
qué se vislumbra la virtud del Amor, adornada con un ornamento diferente
al de la visión anterior?
- En
la tablilla transparente en forma de cristal que aparece ante la imagen
del Amor, y lo que significa que, mientras esa imagen contempla esa
tablilla, la línea sobre la que se sienta se mueve; una breve repetición
de la creación del cielo, la tierra, los ángeles y la humanidad.
- Sobre
la venganza de Dios a través del diluvio contra los transgresores de la
ley natural; y sobre las diferentes etapas del tiempo desde el principio
hasta la Encarnación del Señor.
- Las
palabras de Pablo sobre la plenitud de los tiempos, en la cual Dios envió
a su Hijo, nacido de mujer (Gál 4:4-5), para liberar cumpliendo con su
venida los dichos y hechos místicos de antaño, y para cambiar todas las
cosas para mejor iluminando al mundo con su enseñanza y la predicación de
los apóstoles y los maestros de la Iglesia.
- Estos
tiempos están decayendo, pasando de la fuerza prístina de la disciplina
apostólica a la debilidad femenina, y todo está cambiando para peor, tanto
en la perturbación de los elementos como en la depravación de la moral.
- Ciertas
palabras privadas del Hijo a su Padre, suplicándole por la aflicción que
sufre en su cuerpo —la Iglesia— porque algunos de sus miembros han
abandonado la justicia, e implorándole que complete el número de los
elegidos ordenados desde la eternidad; cómo deben entenderse estas
palabras según las diversas cualidades de las épocas desde el origen del
mundo hasta el presente. [16]
- Una
descripción mística de cómo los apóstoles adornaron la Justicia —que
habían asumido por encargo del Señor para predicarla por todo el mundo—
con múltiples vestiduras, tanto según la variedad de sus propias
naturalezas y caracteres como según la concesión de gracias derramadas
sobre ellos desde el cielo; y en particular sobre la excelente enseñanza
del apóstol Pablo, y cómo fue a la vez enaltecido por la sublimidad de la
revelación y oprimido por el peso de la debilidad.
- Un
breve repaso de lo anterior: cómo en estos días que carecen de fuerza
masculina, todas las instituciones eclesiásticas se están derrumbando cada
vez peor; se cita un pasaje del salmista, donde dice: «Tal como eres, oh
Señor…» (Sal 118[119]:137), para esto, y cómo debe entenderse.
- La
queja y el clamor de la Justicia a Dios Juez contra esos hombres impíos y
corrompidos, manchados por sus diversos crímenes, que desprecian las
antiguas instituciones de los padres y abandonan la Justicia, despojándola
de sus gloriosos adornos.
- Porque
mientras Dios considera estas pérdidas de Justicia dentro de la luz
infalible de su propio resplandor, no olvida, aunque pasa por alto los
pecados de las personas debido al arrepentimiento; sus palabras al
respecto.
- Un
pasaje del Apocalipsis del apóstol Juan se refiere a esto y debe tomarse
en este sentido (Ap 6:11).
- De
nuevo, la queja del Hijo al Padre acerca de la angustia que sufre en su
cuerpo por culpa de aquellos que lo atacan con malicia; y por los pequeños
que se apartan del bien abrazando la vanidad; y aunque los ángeles
resplandecen por su inconmensurable resplandor, aún contemplan con
aprobación las obras de los santos como si se reflejaran en el espejo de
la alabanza.
- La
justicia, la integridad moral y la dignidad de las virtudes se
fortalecieron a través de los profetas desde los días del diluvio hasta la
venida del Señor, y luego brillaron durante mucho tiempo en la Iglesia a
través de los apóstoles y maestros; pero aunque ahora están corrompidas,
después de estos días de injusticia, volverán a ser reformadas entre los
hombres antes del fin y después de muchas tribulaciones.
- Porque
cuando el Juez celestial reciba la queja de la Justicia, castigará a los
transgresores de la equidad, y en particular a los malvados líderes de la
Iglesia mediante muchos juicios desastrosos, hasta que, purificados por el
arrepentimiento en la prueba que se han ganado, recuperen el sentido; y
así cada rango será restaurado a la rectitud y al honor de su dignidad.
- Cuando
la justicia y la paz se hayan establecido mediante la venganza de Dios y
la corrección de los transgresores, la tranquilidad resplandecerá antes de
la segunda venida del Señor, tal como lo hizo antes de la primera, e
incluso una parte de los judíos se convertirá, se regocijará y confesará
que ha venido aquel a quien ahora niegan.
- Las
palabras del profeta Isaías que dan testimonio de la primera venida del
Señor (Is 4:2), [17] que
se cumplirán de manera más especial en su segunda venida con la
iluminación de los judíos, quienes, cegados por el tropiezo de Cristo, con
su sufrimiento se marchitaron lejos de la virilidad de la fe y las buenas
obras.
- Las
palabras del mismo Cristo el Señor que habló en respuesta a los que lo
lloraban mientras lo llevaban a su muerte, acerca del bosque verde y el
bosque seco; y cómo deben entenderse (Lc 23:31).
- Gracias
al restablecimiento de la Justicia, los distintos rangos de la Iglesia
disfrutarán durante un breve tiempo en los penúltimos días tanto de una
gran abundancia de bienes temporales como de una gran abundancia de bienes
espirituales, mientras que aquella parte de los judíos y herejes que
persistan en el mal se regocijará con perniciosa presunción ante la
inminente llegada del Anticristo.
- Pero
como la gente atribuye esta tranquila paz y abundancia a sí misma y no a
Dios, y vuelve a caer en la apatía religiosa, sobrevendrán de nuevo tantas
tribulaciones como nunca antes se habían visto en el mundo.
- Las
palabras de David del Salmo 21, en la persona de Cristo y la Iglesia,
denunciando las persecuciones de los impíos y cómo deben entenderse (Sal
21:19[22:18]).
- Una
vez más, la súplica del Hijo al Padre por la liberación de su cuerpo, que
es la Iglesia.
- Porque
en aquel tiempo, cuando el pueblo cristiano haya sido llevado al
arrepentimiento y esté agotado por muchas aflicciones a causa de sus
pecados, la gracia divina vendrá en su ayuda mediante muchos milagros, tal
como lo hizo en otra época con el pueblo de Dios; y después de que sus
enemigos sean sometidos, unirá a una gran multitud de paganos a su fe.
- En
aquellos días, a medida que los emperadores romanos perdían su poder
original, el poder imperial en sus manos disminuía y desaparecía en poco
tiempo, e incluso la mitra del oficio apostólico se dividía, y diferentes
maestros o arzobispos sustituían a los demás en distintos lugares.
- De
nuevo, en aquel tiempo, después de que la maldad haya sido erradicada y la
justicia restaurada, la disciplina honorable y las leyes de las antiguas
costumbres resurgirán y serán observadas, y habrá muchos profetas y las
cosas ocultas de las Escrituras estarán al alcance de los sabios; sin
embargo, por todas partes surgirán herejías que proclamarán que la venida
del Anticristo está cerca.
- Sobre
el tipo de juicios del poder divino que se manifestarán cerca del fin del
mundo, especialmente porque entonces una gran parte de la humanidad
abandonará la integridad de la fe católica y se convertirá al hijo de la
perdición.
- Sobre
la concepción y el origen del Anticristo: imbuido desde el principio de un
espíritu diabólico, mantenido oculto y criado en lugares apartados, será
dotado de todas las artes mágicas hasta que alcance la edad adulta; tanto
en el mundo como en la Iglesia, habrá en aquellos días una gran
perturbación e incertidumbre en los asuntos y en las estaciones.
- Un
pasaje de la Carta de Pablo a los Tesalonicenses que declara el fin del
mundo y la venida, las obras y el juicio del Anticristo (2 Tes 2:2-4), y
cómo debe entenderse.
- El
antiguo enemigo, que conquistó al primer hombre seduciéndolo, solo para
ser conquistado por Cristo el Hombre, asumirá que puede volver a ganar a
través de otro hombre, e inundará al Anticristo (con el justo permiso de
Dios) con toda su malicia y lo presionará para que luche contra la fe
católica y destruya la enseñanza de Cristo.
- Por
qué el Apóstol llama al Anticristo “el hombre de pecado” y “el hijo de
perdición” (2 Tes 2:3), y un pasaje del Apocalipsis de Juan relacionado
con esto, y cómo debe entenderse (Ap 13:8); el diablo tiene seguidores
tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, y engaña al primero
mediante ídolos y al segundo mediante herejes.
- Sobre
las señales, presagios y tormentas que realizará mediante artes mágicas, y
cómo, fingiendo morir y resucitar, hará que se inscriba en las frentes de
sus seguidores una escritura inventada por la traición del diablo, para
que una vez engañados por ella, no sufran jamás ser arrancados y separados
de él.
- La
promesa de Dios acerca de la restauración de Enoc y Elías, y lo que les
está sucediendo mientras tanto, y cómo, cuando sean restaurados, habitarán
entre los humanos, y cuán grandemente brillarán con el poder de su
predicación y milagros contra el Anticristo; pero cuando sean martirizados
por él, partirán de este mundo con muchísimos otros, y el número de los
bienaventurados mártires será llevado a la plenitud de su propia
perfección (cf. Rv 2:11).
- De
nuevo, la súplica del Hijo al Padre al mostrarle sus heridas,
encomendándole a la humanidad para que la perdonara, y exhortando a los
humanos a arrodillarse ante el Padre para que tuviera misericordia de
ellos.
- Cuando,
a los ojos de todos, Enoc y Elías resuciten de entre los muertos y sean
elevados a las nubes, la resurrección de los muertos quedará confirmada en
todos los sentidos, y la antigua serpiente será despertada por medio del
hijo de perdición para que se enfurezca enormemente contra Dios y los
santos.
- Cuando
ese maligno, ahora revelado en toda su presunción mientras la multitud de
gente permanece de pie y escucha, ordene a los elementos superiores que lo
reciban al ascender al cielo, será aniquilado por un espíritu de la boca
del Señor Jesús, según el testimonio del apóstol (2 Tes 2:8); aquellos que
vean esto abandonarán su error y se convertirán a la verdadera fe, y así
el orgullo del diablo será completamente destruido.
- Porque
después de la caída del Anticristo, la gloria del Hijo de Dios será
magnificada, y todos los que creen en él lo alabarán con voz humilde; y un
pasaje del Apocalipsis de Juan se refiere a esto y debe tomarse en este
sentido (Ap 12:10-11).
- El
epílogo de este libro, en el que con voz celestial se eleva alabanza a
Dios por su obra —es decir, por la restauración de la humanidad—, y esta
pequeña obra, junto con su autor, es encomendada con entusiasmo a Dios y a
sus fieles. [18]
Notas
a pie de página
[1] Hay
una discrepancia en la numeración de los siguientes capítulos entre los títulos
de los capítulos (el primer número) y el texto principal del manuscrito de
Gante (el segundo número, entre corchetes); el orden de los capítulos que se
encuentra en los resúmenes fue adoptado en el manuscrito de Lucca y, por lo
tanto, también en Migne.
[2] “pasaje”: en todo esto se traduce como testimonium ,
lit. “testimonio” o “testigo”.
[3] “cuerpos celestes”: planete .
Dado que Hildegarda usa este término para referirse no solo a los otros
planetas del sistema solar sino también al sol y la luna, he optado por no usar
el término cognado “planeta”, para evitar confusiones al lector moderno.
[4] “y izquierda”: levoque ;
esto puede indicar que Hildegarda no fue la autora de los títulos de los
capítulos, ya que prefiere el adjetivo sinister para
significar “izquierda”.
[5] “Creador”: opifice (de opifex ),
un término nunca usado por Hildegard en el texto, que aparece solo en los
títulos de los capítulos.
[6] Es decir, los círculos superiores son los
elementales de fuego, éter y agua, y el primero y el tercero de estos son
pares: el fuego brillante y negro, y el aire acuoso y fuerte, blanco
brillante.
[7] ratio : aquí y en casi todas
partes en su texto, Hildegard usa en cambio el término racionalitas ,
“racionalidad”.
[8] “deseos lujuriosos”: concupiscentiis :
así se traduce en todo el texto.
[9] veneria exudatione : esto puede
referirse a las secreciones líquidas de la actividad sexual (semen y fluido
vaginal), o más generalmente al sudor inducido por el esfuerzo físico; Derolez
y Dronke señalan ( LDO , p. 15) que “no está claro si esta
expresión puede atribuirse a Hildegarda”, ya que es bastante más explícita que
el propio texto alusivo de Hildegarda.
[10] qui cavernosi sunt nec medullam habent :
He enmendado el texto para que coincida con el significado real del texto de
Hildegarda, ya que el autor del resumen parece haber malinterpretado lo que
Hildegarda escribió en I.4.41: Dentes etenim hominis cavernati non sunt
nec molliciem medulle habent , “Además, los dientes de una persona no
son ni huecos ni están llenos de la blandura de la médula”. La “virtud
y fuerza” representativa de los dientes se basa en su solidez endurecida, que
las caries socavarían. Esta es una prueba más significativa de que Hildegarda
no fue la autora de los resúmenes de los capítulos.
[11] En el texto de Hildegarda, la explicación
del edificio aparece en el cap. 11, y el cap. 12 comienza con la avenida.
[12] El manuscrito de Gante dice: Item
uerba David in Psalmo XXVIII apostoli et doctrine consona ; he
enmendado apostoli (singular) por apostolorum ,
ignorando el et ; el corrector de Lucca también se quedó
perplejo ante esta frase y la enmendó a: Item uerba David in Psalmo
XXVIII prophete, apostoli et doctores consona uoce , “De nuevo, ¿los
profetas, apóstoles y doctores [declaran?] con voz armoniosa las palabras de
David en el Salmo 28”. La explicación de Hildegarda invoca las enseñanzas tanto
de los profetas como de los apóstoles, pero la enmienda de Lucca (así también
en Mansi/Migne) no sigue el patrón normal del autor del resumen para resumir la
exégesis de Hildegarda.
[13] Cf. Mt 18:4—una alusión bíblica añadida
por el autor del resumen y que no se encuentra en el texto de Hildegarda.
[14] El manuscrito de Gante dice simplemente, unicum
suum , que luego fue enmendado en el manuscrito de Lucca al más
sensato, unicum filium suum .
[15] De la frase, cum eleganti
expositione , Derolez y Dronke señalan en su aparato crítico, “Esta
expresión difícilmente podría haber salido de la propia Hildegarda”.
[16] Este discurso del Hijo al Padre proviene
del coro final del drama moral de Hildegarda, Ordo Virtutum ;
Recibe mayor explicación y ampliación en los caps. 12, 14, 23 y 34.
[17] En el texto principal de Hildegarda, el
versículo de Isaías se encuentra al final del ap. 17, con explicación en el
cap. 18.
[18] En el Riesenkodex, Hildegarda añade un
epílogo propiamente dicho después de este último capítulo, como memorial a
Volmar (quien murió justo antes de la finalización de la obra) y en
agradecimiento a quienes la ayudaron posteriormente, incluyendo al abad Ludwig
de San Eucarius en Tréveris y a su sobrino, Wezelin, preboste de San Andrés en
Colonia.
https://www.hildegard-society.org/p/liber-divinorum-operum.html
Santa
Hildegarda de Bingen: religión, ciencia y poder
Tras
ser silenciada casi ocho siglos, la figura de la mística, poeta, filósofa,
naturalista y compositora Santa Hildegarda de Bingen fue rescatada del olvido
para manifestarse como una de las mujeres más poderosas e influyentes del
medioevo.
Su
biografía fue encargada por los abades Ludwig de Trier/Tréveris y Gottfried de
Echternach al monje Theoderich. Este, que no había llegado a conocerla, insertó
en su escrito un texto biográfico elaborado por el también monje Gottfried, que
había sido secretario de Hildegarda. La obra resultante presenta algunas deficiencias,
pero es muy valiosa siempre que se tenga en cuenta la religiosidad del autor,
así como el mensaje que quería transmitir a los lectores.
Hildegarda
nació en Bermersheim en 1098 y fue la décima hija de un matrimonio de la
nobleza local. Sus padres Hildebert von Bermersheim y Mechtild decidieron
consagrarla a Dios como “diezmo” y la recluyeron en el monasterio de San
Disibodo bajo la tutela de una monja llamada Jutta que le enseñaría latín
básico y teología. Hildegarda, delicada y enfermiza, desde los seis años
aseguró ver cosas fuera de lo normal y decidió compartir su secreto con Jutta,
quien supo encontrar la forma de tranquilizarla ya que, según el biógrafo de la
maestra, esta también vivía episodios similares. Las experiencias místicas de
Hildegarda se prolongarían durante toda su vida llegando a expresar sus
conocimientos en forma de visiones. Si bien esto puede causar extrañeza en la
actualidad, debe tenerse en cuenta que, tal y como señala Margaret Alic en “El legado
de Hipatia”: “El
afirmar que uno tenía visiones era cosa frecuente en el siglo XII , y siguió
siendo un recurso literario durante siglos”.
La
reputación de la santidad de Jutta y su alumna se extendió por la región y
otros padres ingresaron a sus hijas en lo que se convirtió en un pequeño
convento benedictino agregado al monasterio de Disibodenberg. Tras la muerte de
su maestra en 1136, Hildegarda se puso al frente del grupo monacal femenino.
La
nueva abadesa, hacia el 1141, le confió al monje Volmar, que Dios se le había
aparecido para mandarle escribir sus visiones. Este le animó a hacerlo para
examinar, posteriormente, si su procedencia podía ser divina. Juzgó que lo era
y, así se lo comunicó al abad de San Disibodo, colocándolo en una delicada
situación. Era arriesgado autorizarla a escribir sus visiones y a ejercer una
misión profética que la jerarquía eclesiástica creía reservada a los hombres.
Sin embargo, algunos monjes le hicieron ver que contar con una visionaria en el
monasterio podría favorecer el incremento de monjas y donativos. Así que, al
fin, el abad accedió y, una vez Hildegarda hubo redactado sus primeros textos
con la ayuda de Volmar, se los mostró al arzobispo de Maguncia.
Con
los escritos en posesión del episcopado, Hildegarda dio muestra de su
inteligencia y astucia en una jugada magistral. Se dirigió a la persona idónea
para la defensa de su causa, Bernardo de Claraval, el monje con mayor
influencia en la cristiandad occidental. Contar con su apoyo, suponía, con una
alta probabilidad, contar con el del pontificado. En la carta que mandó al
monje, le relató sus visiones y le informó del mandato divino de hacerlas
públicas. No olvidó resaltar lo enferma que se ponía al incumplir lo que le
ordenaba el Señor ni que otro monje ya había dado por buenas las visiones.
Bernardo se mostró prudente en su respuesta sin pronunciarse sobre si debía
divulgar o no lo revelado. Se limitó a alegrarse de la gracia de Dios que
poseía y la exhortó a responder a ella con humildad.
No
obstante, en el Sínodo de Trier, en el que estaba presente el pontífice Eugenio
III, expuso el caso de Hildegarda y el pontífice decidió enviar al obispo de
Verdún y al de Trier al monasterio para recabar más información. En la
valoración del caso, Bernardo dio su apoyo a la monja pidiendo a Eugenio III
que no permitiese “que tan insigne luz fuera apagada” y como
resultado, el pontífice, no solo concedió a Hildegarda el permiso, sino que
también la animó a “expresar lo que conociera por el Espíritu Santo”.
Con
la ratificación papal a su misión profética, la abadesa se situó en una
posición de prestigio que llevó al aumento del grupo monacal femenino de San
Disidobo con la entrada de varias muchachas del estamento nobiliario. Hubiesen
tenido que ampliarse las dependencias del monasterio si no fuese porque
Hildegarda tuvo otra visión que la impulsó al traslado a un lugar que “le fue
mostrado por el Espíritu Santo”, el de la tumba de San Rupert. Cabe señalar que,
en el contexto general del monacato benedictino, en esa época, se estaba
produciendo la independencia de las comunidades femeninas de la tutela de los
monjes en el orden disciplinario y también en el económico. Fenómeno por el que
muchos religiosos no mostraban ninguna complacencia y al que, en algunos casos,
como en el de Hildegarda, se manifestaban contrarios. Ante la negativa a su
misión, la abadesa cayó enferma, así como algunos de los que se habían opuesto
al traslado. Finalmente, gracias a la ayuda del arzobispo de Maguncia, ante el
que intercedió la marquesa Von Stade, el abad le concedió el permiso. En el
consiguiente reparto de bienes, Hildegarda se mostró generosa dando a los
monjes más de lo que les correspondía. Por fin se había emancipado de la tutela
directa de la autoridad abacial masculina sin someterse, tampoco, a ningún
protector laico. La economía monacal se consolidó gracias a las donaciones de
los fieles.
Pero
esta separación le costó muchas críticas. Algunos la atribuían a su ambición
mientras que otros dudaban de la legitimidad de tales dotes de visión por parte
de una mujer que creían inculta y necia. Los familiares de algunas monjas no
vieron con buenos ojos que parte de sus bienes fuesen destinados a engrosar un
cenobio dirigido por una abadesa dispuesta a ejercer su autoridad sin
restricciones de varón alguno. Richardis, la monja a quien Hildegarda tenía
mayor estima, fue una de las que la abandonaron para presidir el monasterio de
Bassum. Su madre era la marquesa que había apoyado el traslado a San Rupert,
pero su hermano el arzobispo de Bremen, disconforme, tomó cartas en el asunto
para apartar a su hermana de la abadesa independiente. Richardis fue la única
monja de la que tenemos constancia que compartiese las visiones de Hildegarda y
era la elegida por esta para sucederla. Pero se alejó de ella, muriendo al poco
tiempo de ocupar su nuevo puesto. En su desesperación, Hildegarda llegó a
considerar la muerte de Richardis como un castigo a las ansias de su discípula
por convertirse en abadesa de un monasterio importante.
En
San Rupert, Hildegarda prosiguió con la redacción de sus obras y empezó a
elaborar composiciones musicales. Era toda una autoridad a la que acudían
gentes de todas partes para escucharla, para pedirle consejo, para obtener
curación, etc. Se hallaba inmersa en una sociedad aristocrática que se defendía
hasta el punto de rechazar el ingreso al monasterio a mujeres que no fuesen de
origen noble y careciesen de riqueza. Justificaba tal proceder ante quienes le
acusaban de obrar en contra de las escrituras, aduciendo la necesidad de un
orden social. Creía que cada hombre tenía asignado un lugar y rango en la
sociedad y que Dios cuidaba de que el orden menor no ascendiese por encima del
orden superior. Tenía una concepción feudal de absoluta rigidez.
Otro
punto controvertido de la vida monacal de San Rupert era el atuendo que vestían
las monjas en los días de fiesta. Cantaban los salmos con los cabellos sueltos
bajo coronas de oro decoradas con cruces a ambos lados y la figura de un
cordero delante y detrás. Lucían vaporosos velos de seda de un blanco
resplandeciente y llevaban en los dedos anillos de oro. Para Hildegarda los
textos paulinos del Nuevo Testamento que hacían referencia a la sobriedad de
los ropajes femeninos iban dirigidos a las mujeres casadas, no a las vírgenes
cuyo cuerpo no había sido corrompido. Creía que estas últimas merecían llevar
ornamentos simbólicos tan vistosos como los sacerdotes y obispos.
Hildegarda
podía permitirse implantar sus propias reglas porque se había convertido es una
de las personas más influyentes de la cristiandad. Estableció comunicación con
papas, hombres de estado, emperadores y otras figuras notables. Fue la única
mujer a quien la Iglesia permitió predicar al clero y al pueblo en iglesias y
abadías. Les hablaba de la corrupción de los canónigos y del avance de la
herejía de los cátaros culpando de esta última a la falta de piedad del clero y
del pueblo en general.
Por
lo que a sus obras se refiere, dictó un total de doce libros. El primero,
escrito entre el 1141 y el 1151, fue Scivias y trata de la
creación del mundo y del ser humano, así como del pasado, presente y futuro de
este último. Entre 1151-1158 llevó a cabo su obra de medicina bajo un único
título: Liber subtilitatum diversarum naturarum creaturarum (Libro
sobre las propiedades naturales de las cosas creadas), que en el siglo XIII fue
dividido en dos textos: Physica (Historia Natural) o Liber
simplicis medicinae (Libro de la Medicina Sencilla); y Causae
et Curae (Problemas y Remedios) o Liber compositae medicinae (Libro
de Medicina Compleja). Entre 1158 y 1163 redactó la Liber Vitae
Meritorum, y entre 1163 y 1173-74, el Liber Divinorum Operum,
considerados, junto con el Scivias, como sus obras teológicas de
mayor importancia.
De
su obra musical, iniciada en la década de los años 1150, se conservan más de 70
piezas recopiladas en la Symphonia armoniae celestium revelationum (Sinfonía
de la Armonía de Revelaciones Divinas), y un auto sacramental cantado,
titulado Ordo virtutum.
A
través de sus textos, la abadesa realizó interesantes aportaciones a la
ciencia. A pesar de creer en un origen divino, no pensaba que la creación fuese
resultado de una intervención sobrenatural sino de la presencia de los cuatro
elementos primordiales que dividió en dos clases, las superiores o celestiales
(fuego y aire) y las inferiores o terrenales (agua y barro). Según Hildegarda,
ambas clases estaban relacionadas como lo estaban el macrocosmos y el
microcosmos. Por ello Hildegarda intentó armonizar la física con la anatomía y
la fisiología.
Mostró
grandes conocimientos de botánica, medicina y fisiología humana. Intuyó la
circulación de la sangre siglos antes de que pudiese comprobarse y realizó la
descripción más detallada del orgasmo femenino que se había hecho hasta la
fecha. En realidad, todas sus explicaciones médicas sobre el sexo llaman la
atención por su realismo.
Es
muy destacable que una mujer sin instrucción formal llegase a aceptar que, con
independencia del impulso creador, los misterios del cosmos podían explicarse a
través de la observación y el razonamiento.
En
1165, el crecimiento de la comunidad del convento de Rupertsberg hizo necesario
que parte de las monjas se trasladasen al convento de Eibingen. Hildegarda
murió el 17 de septiembre de 1179 y fue sepultada en la iglesia del convento de
Rupertsberg del que fue Abadesa hasta su muerte. Sus reliquias, que actualmente
se encuentran en Eibingen, permanecieron en Rupertsberg hasta que el convento
fue destruido por los suecos en 1632. Su recuerdo y sus aportaciones se
olvidaron durante siglos, hasta que la humanidad volvió a necesitarlas en la II
Guerra Mundial.
La
escasez de medicamentos propició la búsqueda de remedios naturales y al final
de la contienda la abadesa Adelgundis Führkötter confirmó la autenticidad de
los manuscritos de Hildegarda y el Dr. Hertzka empezó a tratar a sus pacientes
siguiendo sus métodos. A partir de aquí, su fama creció y fueron saliendo a la
luz sus múltiples facetas.
Por
lo que se refiere al ámbito religioso, fue proclamada santa por el Papa
Benedicto XVI el 10 de mayo de 2012 y el 7 de octubre de 2012, fue proclamada
oficialmente “Doctor de la Iglesia”, título que sólo se ha aplicado a 35
cristianos.
Santa
Hildegarda de Bingen nos dejó un valioso legado en las artes y las ciencias y
un testimonio de inteligencia, fortaleza y astucia.
https://mujeresconciencia.com/2016/10/03/santa-hildegarda-bingen-religion-ciencia-poder/
















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